Ergo Arena, Gdansk-Sopot, Polonia. Peso Pesado.
Tras anunciar su retiro de los cuadriláteros hace 14 meses, después de su derrota ante Eric Molina, el polaco Tomasz Adamek, excampeón mundial del peso semipesado y del peso crucero, volvió de nuevo a los rings con la vista puesta en intentar alzarse a un mundial del peso pesado, objetivo especialmente importante ahora, ya que hay una equivocada tendencia en la prensa boxística a considerar que la categoría del peso máximo está en auge. Sea como sea, con el magnífico Ergo Arena repleto, Adamek logró, como siempre que se enfrenta a un rival algunos peldaños por debajo del nivel alto, una cómoda victoria que le hará recuperar moral y apuntar seguramente a un duelo contra algún top 15.
La pelea tuvo poca historia, dado que, enfrentándose en ella un boxeador de buena técnica y otro fuerte pero muy tosco, el desarrollo tuvo nulas variaciones y un continuo dominador. Y es que Adamek, peleando desde la distancia media-larga, haría valer su repetido jab para perforar la guardia de su oponente, abriendo así huecos para conectar ganchos al cuerpo aislados o en combinación. Haumono intentaba anotar su potente derecha esporádicamente y en ocasiones llegó con algún buen gancho que el local no pareció encajar de la mejor de las maneras, pero avanzando muy frontal, sin movimiento de cabeza o cintura y sin agilidad en los pasos, se exponía constantemente a los golpes de su rival.
“Goral” Adamek, una vez que tuvo bajo control el encuentro tácticamente, algo que sucedió muy pronto, empezó a lanzar de forma repetitiva el 1-2-gancho zurdo, puños enlazados que anotó constantemente sin que su oponente pudiese evitarlo. En ciertos momentos, la presión de Haumono se tradujo en la conducción de su adversario hacia el ensogado, pero el polaco nunca se dejó encerrar y, con acertados cambios de línea y alguna esquiva estática o dinámica, certificó su sólido triunfo. Las puntuaciones de los jueces para la victoria unánime de Tomasz “Goral” Adamek 51(30KO)-5(2) fue de doble 99-91 y 100-90, siendo la tarjeta de Bastión Boxeo igualmente de 100-90.
Ciertamente, este resultado no se salió de los pronósticos, ya que la diferencia entre ambos boxeadores era notable a pesar de la veteranía de un Adamek que ya ha pasado su mejor momento y ha sufrido algún duro revés. Pero, al margen de las posibilidades con un golpe de poder aislado de Haumono 24(21KO)-4(2)-2, la superioridad del excampeón debería hacerse notar, como así fue. De todos modos, aunque este triunfo no deja de resultar meritorio por las circunstancias en que se produce, o sea, tras regresar a los rings después de un knockout y amagar con el retiro, no es suficiente para considerar a Adamek un serio contendiente de cara al mundial. Con derrotas ante Glazkov, Szpilka y Molina resultará sumamente difícil que Adamek pueda salir con el brazo en alto de una próxima pelea decisiva. En cualquier caso, por su recorrido y por sus recursos comparados con los de otros top 15, sobre todo los de la WBA, que aparecza en una de las listas no está fuera de lugar y, sin duda, de poder medirse a clasificados como Flores, Rudenko u Oquendo debería lograr victorias abrumadoras, algo que dice mucho del estado actual del peso pesado y de la supuesta nueva época dorada de dicha división que muchos medios especializados han anunciado de forma totalmente errada.
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domingo, 25 de junio de 2017
domingo, 3 de abril de 2016
Tomasz Adamek - Eric Molina (2/4/2016)
Tauron Arena, Cracovia, Polonia.
En juego el título IBF Intercontinental del peso pesado.
En la previa mencionábamos que el mejor boxeo de Adamek le debería servir para imponerse en el combate a largo término y en circunstancias normales, aunque el peligro latente del noqueador Molina le daba una posibilidad de victoria hasta que sonase el tañido final. Pues bien, esto es exactamente lo que sucedió, con el boxeador polaco dominando en líneas generales las acciones hasta que un golpe decisivo del visitante en el décimo round rompió el combate. En el arranque la táctica y la actitud combativa de Molina resultaron obviamente inadecuadas, puesto que, limitándose a desplazarse por el exterior del ring sin tratar de establecer el jab, permitía que un Adamek con una superior frecuencia de golpeo se anotase los rounds. No hay que confundirse, los hooks zurdos y directos de Adamek no tenían ni la potencia ni la claridad en este momento como para incomodar a Molina, a pesar de que éste usaba una muy inefectiva media guardia.
Aun así, los rounds iban a parar constantes del lado de Adamek, que trataba de atacar y de llevarse el round, ya que Molina casi no tiraba golpes ni siquiera cuando tenía la clara oportunidad de contraatacar. En cambio, "Goral" con el paso de los minutos empezó a afinar su puntería y, aprovechando los grandes huecos en la guardia de su adversario, lo alcanzaría con hooks combinados arriba y abajo con ambas manos que, junto a algún doble jab y derechas aislada, le servirían para conseguir una enorme ventaja en las cartulinas. Mientras, el estadounidense se limitaría a demostrar su peligro de forma sumamente esporádica con alguna dura derecha y eventuales amagos de ofensiva pero que no tenían constancia. Esta tendencia empezaría a cambiar a partir del quinto asalto, cuando "Drummer Boy" trató de intensificar sus ataques e intentó tomar la iniciativa. De este modo, logró conectar algunos hooks enlazados y derechas directas que le permitieron anotarse un par de rounds, aunque esto resultó muy insuficiente.
Y es que Adamek, después de una considerable oscilación en la iniciativa, no tardaría en detener el avance de su rival con afilados contragolpes, sobre todo en directo diestro, que recondujeron la táctica de Molina y volvieron a situarlo de espaldas al ensogado de forma repetida. En el inicio del combate podía parecer que el visitante se estaba guardando para un final más activo, pero esta posibilidad quedó descartada al alcanzar la recta final, ya que Molina no buscó nuevos cambios de tendencia y empezaba a ser controlado, todo ello a la vez que pasaba algunos apuros. El excampeón Adamek ya no se limitaba a golpear los brazos y el cuerpo de su encerrado rival, sino que conectaba hooks zurdos y directos de gran potencia que, al no tener respuesta, llevaron en el noveno asalto al árbitro a aproximarse por si era necesario intervenir, aunque la caída del protector bucal de Molina le daría unos segundos muy valiosos en el momento más complicado.
Si bien la victoria a los puntos de Adamek era ya un hecho y además estaba comenzando a desbordar, todo cambiaría en el final del décimo episodio, cuando unos segundos antes de que sonase la campana, y después de que el local realizase un fallido ataque y recuperase su distancia, Molina lanzaría un cruzado zurdo (errado) enlazado con un brutal directo diestro que alcanzaría por sorpresa a su rival y le derrumbaría sobre la lona. Adamek, que había quedado estirado en la lona con la cabeza por fuera de las cuerdas, trató de alzarse, pero dificultado por el ensogado y afectado por el golpe no lograría levantarse a tiempo, decretando el árbitro el KO. Con ello, y aunque las cartulinas de los jueces tenían un triple 88-83 a favor de Adamek hasta ese momento, Eric "Drummer Boy" Molina 25(19KO)-3(3) lograba la mayor victoria de su carrera, en la que nuevamente demostró su capacidad de sorpresa y de dar la vuelta a las acciones con una única mano aislada (algo que Wilder también pudo comprobar en un par de ocasiones).
De esta forma, mientras que Adamek 50(30KO)-5(2), que estaba barajando anteriormente la posibilidad del retiro, puede estar ante uno de sus últimos combates, Molina se verá inmerso en la lucha por el segundo campeonato mundial de su carrera tanto en la WBC como en la IBF, rankings en los que será clasificado en el top 15 en próximas actualizaciones. Con todo, valorando las grandes dificultades que tuvo que superar ante un boxeador de menor altura y menor pegada que la mayoría de los componentes de la cumbre (ante el que fue desbordado repetidas veces, no supo contragolpear y mostró un ritmo tan insuficiente como inadecuado), Molina tendrá muy complicado poder salir con el brazo en alto en un próximo choque ante un rival de la élite.
En juego el título IBF Intercontinental del peso pesado.
En la previa mencionábamos que el mejor boxeo de Adamek le debería servir para imponerse en el combate a largo término y en circunstancias normales, aunque el peligro latente del noqueador Molina le daba una posibilidad de victoria hasta que sonase el tañido final. Pues bien, esto es exactamente lo que sucedió, con el boxeador polaco dominando en líneas generales las acciones hasta que un golpe decisivo del visitante en el décimo round rompió el combate. En el arranque la táctica y la actitud combativa de Molina resultaron obviamente inadecuadas, puesto que, limitándose a desplazarse por el exterior del ring sin tratar de establecer el jab, permitía que un Adamek con una superior frecuencia de golpeo se anotase los rounds. No hay que confundirse, los hooks zurdos y directos de Adamek no tenían ni la potencia ni la claridad en este momento como para incomodar a Molina, a pesar de que éste usaba una muy inefectiva media guardia.
Aun así, los rounds iban a parar constantes del lado de Adamek, que trataba de atacar y de llevarse el round, ya que Molina casi no tiraba golpes ni siquiera cuando tenía la clara oportunidad de contraatacar. En cambio, "Goral" con el paso de los minutos empezó a afinar su puntería y, aprovechando los grandes huecos en la guardia de su adversario, lo alcanzaría con hooks combinados arriba y abajo con ambas manos que, junto a algún doble jab y derechas aislada, le servirían para conseguir una enorme ventaja en las cartulinas. Mientras, el estadounidense se limitaría a demostrar su peligro de forma sumamente esporádica con alguna dura derecha y eventuales amagos de ofensiva pero que no tenían constancia. Esta tendencia empezaría a cambiar a partir del quinto asalto, cuando "Drummer Boy" trató de intensificar sus ataques e intentó tomar la iniciativa. De este modo, logró conectar algunos hooks enlazados y derechas directas que le permitieron anotarse un par de rounds, aunque esto resultó muy insuficiente.
Y es que Adamek, después de una considerable oscilación en la iniciativa, no tardaría en detener el avance de su rival con afilados contragolpes, sobre todo en directo diestro, que recondujeron la táctica de Molina y volvieron a situarlo de espaldas al ensogado de forma repetida. En el inicio del combate podía parecer que el visitante se estaba guardando para un final más activo, pero esta posibilidad quedó descartada al alcanzar la recta final, ya que Molina no buscó nuevos cambios de tendencia y empezaba a ser controlado, todo ello a la vez que pasaba algunos apuros. El excampeón Adamek ya no se limitaba a golpear los brazos y el cuerpo de su encerrado rival, sino que conectaba hooks zurdos y directos de gran potencia que, al no tener respuesta, llevaron en el noveno asalto al árbitro a aproximarse por si era necesario intervenir, aunque la caída del protector bucal de Molina le daría unos segundos muy valiosos en el momento más complicado.
Si bien la victoria a los puntos de Adamek era ya un hecho y además estaba comenzando a desbordar, todo cambiaría en el final del décimo episodio, cuando unos segundos antes de que sonase la campana, y después de que el local realizase un fallido ataque y recuperase su distancia, Molina lanzaría un cruzado zurdo (errado) enlazado con un brutal directo diestro que alcanzaría por sorpresa a su rival y le derrumbaría sobre la lona. Adamek, que había quedado estirado en la lona con la cabeza por fuera de las cuerdas, trató de alzarse, pero dificultado por el ensogado y afectado por el golpe no lograría levantarse a tiempo, decretando el árbitro el KO. Con ello, y aunque las cartulinas de los jueces tenían un triple 88-83 a favor de Adamek hasta ese momento, Eric "Drummer Boy" Molina 25(19KO)-3(3) lograba la mayor victoria de su carrera, en la que nuevamente demostró su capacidad de sorpresa y de dar la vuelta a las acciones con una única mano aislada (algo que Wilder también pudo comprobar en un par de ocasiones).
De esta forma, mientras que Adamek 50(30KO)-5(2), que estaba barajando anteriormente la posibilidad del retiro, puede estar ante uno de sus últimos combates, Molina se verá inmerso en la lucha por el segundo campeonato mundial de su carrera tanto en la WBC como en la IBF, rankings en los que será clasificado en el top 15 en próximas actualizaciones. Con todo, valorando las grandes dificultades que tuvo que superar ante un boxeador de menor altura y menor pegada que la mayoría de los componentes de la cumbre (ante el que fue desbordado repetidas veces, no supo contragolpear y mostró un ritmo tan insuficiente como inadecuado), Molina tendrá muy complicado poder salir con el brazo en alto en un próximo choque ante un rival de la élite.
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