Ariake Colosseum, Tokio, Japón.
En juego el cinturón mundial WBO del peso supermosca.
El esperado retorno del temible noqueador Inoue se produjo, dejando en su primera y única pelea de 2015 un nuevo recital de eléctrico y demoledor boxeo que llevó finalmente a un breve desenlace del encuentro. Entrando y saliendo con suma facilidad y excepcional velocidad, Inoue no tardó en alcanzar con mucha claridad a su oponente y enrojecer su rostro, impactando espectaculares combinaciones de directo de derecha al cuerpo-directo zurdo a la cabeza-uppercut de izquierda o repitiendo su mano adelantada en gancho con suma soltura. Deslizándose por el ring eludiendo los ataques de su oponente y controlando las acciones con su acertado jab, no sería encerrado tampoco en las cuerdas en la única arremetida agresiva de Parrenas, que igualmente fue esquivada por un Inoue que reanudó sus ofensivas golpeando con ganchos diestros al cuerpo o combinando hook zurdo-hook diestro y uppercut zurdo repetido para culminar una plástica serie.
Con el primer round, de absoluto dominio del japonés, concluido, todo parecía indicar que el campeón no tendría demasiados problemas para mantener fuera del combate a su adversario y terminar, más pronto que tarde, por derribarlo. Pero ni tan siquiera se tuvo que esperar a una prolongación del castigo, porque ya en el primer minuto del segundo asalto Inoue sorprendería al aspirante con un hook zurdo cuando éste se encontraba muy cerca y desprevenido. Sabiendo que había estremecido con el gancho a su oponente, "Monster" lanzaría una serie de golpes que no harían clara diana, como tampoco lo hizo un posterior combo hook zurdo-hook diestro-directo de derecha que, impactando en los guantes del tocado filipino, terminó por lanzarlo a la lona. Entonces se hizo obvio que el enfrentamiento estaba decidido, algo que sería confirmado en la reanudación por un ataque un tanto precipitado del local que, a pesar de recibir alguna tenue contra, impactaría un nuevo gancho zurdo, una derecha y más hooks de mano adelantada para derribar a su oponente y llevar la pelea al KO Técnico.
Sin acusar ni un ápice la prolongada falta de ring, Naoya Inoue 9(8KO)-0 retornó a lo grande, haciendo una cómoda defensa de su cetro WBO supermosca ante el primer retador mandatorio de los dos a los que deberá hacer frente, un Parrenas 24(21KO)-7(5)-1 que simplemente fue arrollado por el que puede ser considerado como uno de los 3 mejores boxeadores de las divisiones de peso más bajas. Muchos alegarán que el filipino, a pesar de su buen record, no tiene un gran encaje y que ni siquiera merecía esta oportunidad al haber sumado un empate ante David Carmona que debió ser un triunfo de éste último púgil. Aún así, Inoue se muestra a un nivel verdaderamente excelente y, por su pegada y su magnífica técnica y recursos, son muy pocos los boxeadores que podrían plantarle cara de forma prolongada o al menos ofrecer unos pocos rounds de gran intensidad y dificultad. El siguiente en intentarlo debería de ser el segundo retador mandatorio, el arriba citado Carmona, un buen púgil que del mismo modo parece encaminado a sufrir un destino similar al de su anterior rival Parrenas. Así, sólo cabe esperar (más allá de la capacidad de sorpresa de Carmona) que Inoue cumpla como sus obligaciones como monarca, se ruede lo que considere necesario y busque entonces unos duelos antes los mejores boxeadores mosca y supermosca que son, al fin y al cabo, los verdaderos retos que le quedan y los que todos los críticos y aficionados quieren ver.
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martes, 29 de diciembre de 2015
lunes, 6 de julio de 2015
David Carmona - Warlito Parrenas (4/7/2015)
Centro de Usos Múltiples, Hermosillo, México.
En juego el título WBO interino del peso supermosca.
El encuentro se desarrolló como una constante persecución, con desigual efectividad, del púgil filipino al boxeador local, un Carmona que caminaría bien el ring y utilizaría buenos contragolpes y su superior técnica para marcar la diferencia. Si bien el mexicano inició bien el encuentro, tan pronto como en el segundo asalto tuvo que reponerse de una caída, que llegaría a consecuencia de una seca derecha directa del noqueador Parrenas, que ya había amenazado con dicho golpe en el asalto inicial. De todas formas los ataques de Parrenas en esta primera parte de la pelea eran muy aislados y ante el dinamismo de Carmona no conseguía acortar la distancia de manera efectiva ni conectar sus golpes en gran número. Así, aunque el visitante conservaría su peligro con su recto y con el gancho zurdo, pronto Carmona recuperó el control de la pelea utilizando breves combinaciones de rectos y ganchos tras los cuales salía del alcance de su rival.
Por ello el mexicano no sólo igualaría las cartulinas sino que superaría pronto a su rival en las tarjetas, conectando con soltura su mano izquierda en jab y hook, abriendo el paso a su derecha recta. Si bien Parrenas se estaba viendo superado por el mayor trabajo realizado por su oponente, llegando incluso a ser desestabilizado en el cuarto round, hacia la mitad de la pelea aceleraría sus acciones, primero lanzado su derecha directa con mayor frecuencia y posteriormente pasando a una agresiva ofensiva en la que enlazaría cruzados diestros con ganchos al cuerpo. La reacción del filipino, que llegaría a su punto culminante en el séptimo round, no pudo llegar en peor momento para Carmona, que empezaba a mostrar una baja frecuencia de golpeo y una menor movilidad, pasando incluso algunos apuros que trataba de compensar con su jab y su desplazamiento lateral.
Con todo, Carmona todavía podría mantener la distancia con un rápido, aunque ya poco potente, uso de los golpes rectos y contragolpear con acierto por dentro de la guardia de su rival con el gancho y el uppercut. De esta forma pudo anotar a su cuenta varios asaltos en la parte final del encuentro que le deberían haber valido para conseguir la victoria por estrecho margen. Aún así, y pese a que también Parrenas se mostró muy irregular en cuanto a la intensidad de sus ataques en los últimos rounds (mostrándose en muchos momentos poco resolutivo), los jueces sobrevaloraron un tanto la actuación del filipino. Aunque eran de esperar unas cartulinas igualadas, tal y como lo fue la pelea, éstas lo fueron de forma excesiva, ya que arrojaron un resultado de empate con tarjetas de 115-112 a favor de Carmona, 115-113 a favor de Parrenas y 114-114. Así casi nadie quedó satisfecho por el resultado.
Lo cierto es que David Carmona 19(8KO)-2(1)-5, pasado el ecuador de la pelea, tuvo una disminución de su volumen de golpes así como una menor efectividad de los mismos, pero aún así mereció la victoria, ya que controló gran parte del combate anulando con su técnica y su desplazamiento a un Warlito Parrenas 24(21KO)-6(4)-1 que en varios momentos se vio superado por la superior cadencia de golpes de su rival. Por ello el mayor trabajo realizado se debería haber traducido en una victoria para Carmona, aunque ciertamente Parrenas plantó batalla y se mostró peligroso en todo momento conectando manos de poder aisladas. Si dicho empate no convenció a casi nadie, este resultado tampoco sirve para aclarar quien debe de ser el próximo retador mandatorio para el campeón WBO Naoya Inoue, por lo que la Organización deberá en los próximos días pensar una solución, siendo la opción más probable la revancha, aunque no la única.
En juego el título WBO interino del peso supermosca.
El encuentro se desarrolló como una constante persecución, con desigual efectividad, del púgil filipino al boxeador local, un Carmona que caminaría bien el ring y utilizaría buenos contragolpes y su superior técnica para marcar la diferencia. Si bien el mexicano inició bien el encuentro, tan pronto como en el segundo asalto tuvo que reponerse de una caída, que llegaría a consecuencia de una seca derecha directa del noqueador Parrenas, que ya había amenazado con dicho golpe en el asalto inicial. De todas formas los ataques de Parrenas en esta primera parte de la pelea eran muy aislados y ante el dinamismo de Carmona no conseguía acortar la distancia de manera efectiva ni conectar sus golpes en gran número. Así, aunque el visitante conservaría su peligro con su recto y con el gancho zurdo, pronto Carmona recuperó el control de la pelea utilizando breves combinaciones de rectos y ganchos tras los cuales salía del alcance de su rival.
Por ello el mexicano no sólo igualaría las cartulinas sino que superaría pronto a su rival en las tarjetas, conectando con soltura su mano izquierda en jab y hook, abriendo el paso a su derecha recta. Si bien Parrenas se estaba viendo superado por el mayor trabajo realizado por su oponente, llegando incluso a ser desestabilizado en el cuarto round, hacia la mitad de la pelea aceleraría sus acciones, primero lanzado su derecha directa con mayor frecuencia y posteriormente pasando a una agresiva ofensiva en la que enlazaría cruzados diestros con ganchos al cuerpo. La reacción del filipino, que llegaría a su punto culminante en el séptimo round, no pudo llegar en peor momento para Carmona, que empezaba a mostrar una baja frecuencia de golpeo y una menor movilidad, pasando incluso algunos apuros que trataba de compensar con su jab y su desplazamiento lateral.
Con todo, Carmona todavía podría mantener la distancia con un rápido, aunque ya poco potente, uso de los golpes rectos y contragolpear con acierto por dentro de la guardia de su rival con el gancho y el uppercut. De esta forma pudo anotar a su cuenta varios asaltos en la parte final del encuentro que le deberían haber valido para conseguir la victoria por estrecho margen. Aún así, y pese a que también Parrenas se mostró muy irregular en cuanto a la intensidad de sus ataques en los últimos rounds (mostrándose en muchos momentos poco resolutivo), los jueces sobrevaloraron un tanto la actuación del filipino. Aunque eran de esperar unas cartulinas igualadas, tal y como lo fue la pelea, éstas lo fueron de forma excesiva, ya que arrojaron un resultado de empate con tarjetas de 115-112 a favor de Carmona, 115-113 a favor de Parrenas y 114-114. Así casi nadie quedó satisfecho por el resultado.
Lo cierto es que David Carmona 19(8KO)-2(1)-5, pasado el ecuador de la pelea, tuvo una disminución de su volumen de golpes así como una menor efectividad de los mismos, pero aún así mereció la victoria, ya que controló gran parte del combate anulando con su técnica y su desplazamiento a un Warlito Parrenas 24(21KO)-6(4)-1 que en varios momentos se vio superado por la superior cadencia de golpes de su rival. Por ello el mayor trabajo realizado se debería haber traducido en una victoria para Carmona, aunque ciertamente Parrenas plantó batalla y se mostró peligroso en todo momento conectando manos de poder aisladas. Si dicho empate no convenció a casi nadie, este resultado tampoco sirve para aclarar quien debe de ser el próximo retador mandatorio para el campeón WBO Naoya Inoue, por lo que la Organización deberá en los próximos días pensar una solución, siendo la opción más probable la revancha, aunque no la única.
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