No parecía una pelea que debiese causar a Naoya Inoue 15(13KO)-0 demasiadas dificultades y no lo fue, de hecho no le hizo padecer prácticamente ninguna, dado que el monarca WBO del peso supermosca batió a Yoan Boyeaux 41(26KO)-5(1) por knockout técnico en tres episodios con una espléndida actuación, cerrando con ello su andadura en la división y encaminándose a la superior.
Dado que Boyeaux portaba las piernas más separadas, Inoue se mantenía a una altura equivalente a la de su más alto oponente, por lo que la única ventaja del boxeador francés quedó sin efecto. Por lo demás, la potencia y velocidad infinitamente superiores de Inoue se dejaron notar con tremenda prontitud, ya que, tras sacudir al retador con fortísimos directos y ganchos de mano adelantada, el monarca aprovechó un error del visitante para conectar un brutal hook de izquierda que derrumbó a Boyeaux cuando le restaban dieciséis segundos al primer round. El retador estaba en mal estado pero el fin del asalto le permitió recuperarse ligeramente.
En el segundo episodio Boyeaux trató de desplazarse más pero esto no evitó que Inoue lo hostigase con rectos al cuerpo, ganchos al rostro, secos jabs y fuertes derechazos. El japonés estaba controlando con total comodidad y se permitió incluso bajar los brazos, pareciendo cuestión de tiempo que volviese a tumbar al aspirante, que con golpes disuasorios no lograba preocuparlo ni mínimamente.
Finalmente, el desenlace del combate llegó en el tercer asalto, en el cual, transcurridos poco más de treinta segundos, un terrible gancho zurdo al hígado obligó a Boyaeux a poner la rodilla en la lona. Si bien éste se alzó y corrió el ring a la desesperada, fue alcanzado por nuevos hooks de izquierda al torso que volvieron a llevarle a tocar el tapiz poco después de la reanudación. Por último, aunque valientemente volvió a ponerse en pie, una última serie de curvos, precedida por una nueva persecución, le arrojó al suelo por tercera vez, obligando al árbitro a parar el encuentro.
El ascenso de Inoue al peso gallo supondrá una apreciable baja en la división del peso supermosca, en la que finalmente no podremos ver realizados esperados cruces de éste ante la élite pero, si todo sigue los cauces esperados, en muy poco tiempo le veremos afrontando otros retos ante la cumbre de los 53,5 kg. Y es que el japonés, que será nombrado retador obligatorio de Zolani Tete si se materializa su cambio de categoría, ha afirmado que le gustaría medirse a Luis Nery, de modo que parece inevitable que más pronto que tarde le veamos combatiendo en el duelo más exigente de toda su carrera. Por otro lado, cuando deje vacante su cetro, Rex Tso y Aston Palicte, los dos boxeadores mejor clasificados en la WBO, deberían pugnar como coaspirantes por el que hasta ahora es su cinto.
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jueves, 4 de enero de 2018
viernes, 15 de diciembre de 2017
Tevin Farmer – Kenichi Ogawa (9/12/2017)
Mandalay Bay Hotel & Casino, Las Vegas, Estados Unidos.
En juego el cinturón mundial IBF del peso superpluma vacante.
La gran mayoría de los analistas y aficionados estadounidenses se llevaron las manos a la cabeza al conocer el veredicto del combate entre Farmer y Ogawa, no pudiéndose creer que el japonés hubiese recibido el veredicto favorable. Junto a ellos, los comentaristas británicos de Sky entraron prácticamente en estado de shock al conocer el resultado, pensando estos, como los anteriores, que habían visto otro combate y que Farmer merecía ganar. No, no habían visto otro duelo y, no, el resultado no había sido el atroz robo contra el que clamaban, sino que ellos eran los que lo habían interpretado errónea y sesgadamente.
Tevin Farmer 25(5KO)-5(2)-1 es una figura peculiar. Aunque nadie le prestó adecuada atención al inicio de su carrera, en la que tuvo que desplazarse por la geografía estadounidense para medirse a oponentes invictos, sumando desfavorables resultados, después de su tropiezo ante José Pedraza, en su duodécima pelea, se había labrado una fama de valiente y competente boxeador además de las simpatías de muchísimos. Así, a continuación, y aunque siguió arrastrando inapropiadamente la etiqueta de “jornalero”, se le empezó a construir una carrera perfectamente conducida y se le protegió con enfrentamientos ante oponentes asequibles, por lo que, a base de paciencia y esfuerzo, se labró un camino hacia el top 15, donde alegó que los púgiles insignes le evitaban y donde logró buenas victorias ante Gamaliel Díaz e Ivan Redkach.
De todos modos, obviando totalmente su etapa de asequibles victorias, la realidad se deformó, convirtiéndose su trayectoria en una conmovedora historia de superación al asegurarse que había sido toda la vida flagelado por su condición de jornalero y que sólo por su excelente técnica había llegado hasta la cumbre mundial, donde capturando el cetro vacante apuntaba a un interesante choque entre estadounidenses, preparado desde hacía meses, ante Gervonta Davis. Si a esto se le suma que recibió un disparo meses atrás de su choque mundialista y padeció una lesión en el hombro, la opinión pública estaba totalmente ganada para su causa.
Es por esto que una ingente masa de aficionados y expertos ni siquiera podía concebir antes del combate que pudiese perder ante Ogawa, un campeón nacional japonés con mucha pegada y buena experiencia, con ventaja en altura y elevadamente combativo y resistente. Es el claro posicionamiento del lado de uno de los boxeadores lo que explica porque los comentaristas de Sky, sin ser estadounidenses y sin jugarse nada en la pugna, interpretaron de forma totalmente irreal la pelea, en la que, según ellos, Farmer se impuso por 119-110, cartulina realmente ridícula y espantosa en la que se dejaron llevar por la historia aleccionadora de quien llegó a recibir la etiqueta de “jornalero de élite”, no siendo ni una ni la otra cosa.
Dejando de lado las reacciones desproporcionadas de los analistas norteamericanos, quienes no protestaron cuando los jueces y el árbitro robaron dos peleas a Sergey Kovalev o cuando lo hicieron contra muchos otros boxeadores no estadounidenses, lo cierto es que la derrota de Farmer fue causada enteramente por su error táctico y estratégico. Su actividad combativa fue realmente insuficiente y su rendimiento irregular, conectando alguna clara contra aquí o allá pero no manteniendo un sostenido desempeño, cosa que si que hacía un Ogawa que trabajaba firmemente con su gancho zurdo y su directo. De esta manera, mientras los comentaristas británicos otorgaban asaltos a Farmer en los que conectó sólo un par de buenas manos y realizaba alguna plástica esquiva, los observadores imparciales podían ver que el visitante se mantenía sólido en su empeño, superando a su rival claramente en frecuencia y acierto la mayoría del tiempo desde el cuarto asalto en adelante.
Dado que los rounds no se otorgan a quien logra hacer una única mejor esquiva o a quien conecta la mano más brillante en un asalto, Ogawa capturó la mayoría o casi la totalidad de los episodios en la segunda mitad porque lograba mantener una línea de rendimiento elevada y estable a diferencia de un Farmer que se perdía en su exceso de confianza y en su falta de trabajo, que no aprovechaba sus cualidades y que no tenía suficiente con sus inesperadas pero escasísimas contras para asegurarse los asaltos.
Lo raro es que, en lugar de beneficiar al boxeador local como es habitual, al terminar el choque dos de los jueces se mostraron extrañamente imparciales y otorgaron cartulinas favorables a Ogawa por 116-112 y 115-113, que parecen perfectamente justificables. El tercer juez dio un 112-116 a favor del estadounidense, que igualmente ni se asemeja al 119-110 dado por Sky, si bien éste también se dejó influenciar por los destellos de un Farmer que tiene que aprender que limitándose a moverse y fintar lanzando una mano cada medio minuto no se pueden ganar asaltos. Por su parte, Ogawa 23(17KO)-1(1) es un boxeador que está muy por debajo en cuanto a habilidad respecto a la cumbre de la división del peso superpluma, pero que por tenacidad, voluntad y contundencia puede ser una prueba difícil para cualquier rival, de modo que quizás tenga un reinado relativamente corto pero dejará alguna gran pelea por el camino.
En juego el cinturón mundial IBF del peso superpluma vacante.
La gran mayoría de los analistas y aficionados estadounidenses se llevaron las manos a la cabeza al conocer el veredicto del combate entre Farmer y Ogawa, no pudiéndose creer que el japonés hubiese recibido el veredicto favorable. Junto a ellos, los comentaristas británicos de Sky entraron prácticamente en estado de shock al conocer el resultado, pensando estos, como los anteriores, que habían visto otro combate y que Farmer merecía ganar. No, no habían visto otro duelo y, no, el resultado no había sido el atroz robo contra el que clamaban, sino que ellos eran los que lo habían interpretado errónea y sesgadamente.
Tevin Farmer 25(5KO)-5(2)-1 es una figura peculiar. Aunque nadie le prestó adecuada atención al inicio de su carrera, en la que tuvo que desplazarse por la geografía estadounidense para medirse a oponentes invictos, sumando desfavorables resultados, después de su tropiezo ante José Pedraza, en su duodécima pelea, se había labrado una fama de valiente y competente boxeador además de las simpatías de muchísimos. Así, a continuación, y aunque siguió arrastrando inapropiadamente la etiqueta de “jornalero”, se le empezó a construir una carrera perfectamente conducida y se le protegió con enfrentamientos ante oponentes asequibles, por lo que, a base de paciencia y esfuerzo, se labró un camino hacia el top 15, donde alegó que los púgiles insignes le evitaban y donde logró buenas victorias ante Gamaliel Díaz e Ivan Redkach.
De todos modos, obviando totalmente su etapa de asequibles victorias, la realidad se deformó, convirtiéndose su trayectoria en una conmovedora historia de superación al asegurarse que había sido toda la vida flagelado por su condición de jornalero y que sólo por su excelente técnica había llegado hasta la cumbre mundial, donde capturando el cetro vacante apuntaba a un interesante choque entre estadounidenses, preparado desde hacía meses, ante Gervonta Davis. Si a esto se le suma que recibió un disparo meses atrás de su choque mundialista y padeció una lesión en el hombro, la opinión pública estaba totalmente ganada para su causa.
Es por esto que una ingente masa de aficionados y expertos ni siquiera podía concebir antes del combate que pudiese perder ante Ogawa, un campeón nacional japonés con mucha pegada y buena experiencia, con ventaja en altura y elevadamente combativo y resistente. Es el claro posicionamiento del lado de uno de los boxeadores lo que explica porque los comentaristas de Sky, sin ser estadounidenses y sin jugarse nada en la pugna, interpretaron de forma totalmente irreal la pelea, en la que, según ellos, Farmer se impuso por 119-110, cartulina realmente ridícula y espantosa en la que se dejaron llevar por la historia aleccionadora de quien llegó a recibir la etiqueta de “jornalero de élite”, no siendo ni una ni la otra cosa.
Dejando de lado las reacciones desproporcionadas de los analistas norteamericanos, quienes no protestaron cuando los jueces y el árbitro robaron dos peleas a Sergey Kovalev o cuando lo hicieron contra muchos otros boxeadores no estadounidenses, lo cierto es que la derrota de Farmer fue causada enteramente por su error táctico y estratégico. Su actividad combativa fue realmente insuficiente y su rendimiento irregular, conectando alguna clara contra aquí o allá pero no manteniendo un sostenido desempeño, cosa que si que hacía un Ogawa que trabajaba firmemente con su gancho zurdo y su directo. De esta manera, mientras los comentaristas británicos otorgaban asaltos a Farmer en los que conectó sólo un par de buenas manos y realizaba alguna plástica esquiva, los observadores imparciales podían ver que el visitante se mantenía sólido en su empeño, superando a su rival claramente en frecuencia y acierto la mayoría del tiempo desde el cuarto asalto en adelante.
Dado que los rounds no se otorgan a quien logra hacer una única mejor esquiva o a quien conecta la mano más brillante en un asalto, Ogawa capturó la mayoría o casi la totalidad de los episodios en la segunda mitad porque lograba mantener una línea de rendimiento elevada y estable a diferencia de un Farmer que se perdía en su exceso de confianza y en su falta de trabajo, que no aprovechaba sus cualidades y que no tenía suficiente con sus inesperadas pero escasísimas contras para asegurarse los asaltos.
Lo raro es que, en lugar de beneficiar al boxeador local como es habitual, al terminar el choque dos de los jueces se mostraron extrañamente imparciales y otorgaron cartulinas favorables a Ogawa por 116-112 y 115-113, que parecen perfectamente justificables. El tercer juez dio un 112-116 a favor del estadounidense, que igualmente ni se asemeja al 119-110 dado por Sky, si bien éste también se dejó influenciar por los destellos de un Farmer que tiene que aprender que limitándose a moverse y fintar lanzando una mano cada medio minuto no se pueden ganar asaltos. Por su parte, Ogawa 23(17KO)-1(1) es un boxeador que está muy por debajo en cuanto a habilidad respecto a la cumbre de la división del peso superpluma, pero que por tenacidad, voluntad y contundencia puede ser una prueba difícil para cualquier rival, de modo que quizás tenga un reinado relativamente corto pero dejará alguna gran pelea por el camino.
martes, 12 de diciembre de 2017
Vasyl Lomachenko – Guillermo Rigondeaux (9/12/2017)
Madison Square Garden Theater, Nueva York, Estados Unidos.
Campeonato mundial WBO del peso superpluma. Cuarta defensa del titular Lomachenko.
Si el Lomachenko-Rigondeaux no cumplió con las expectativas que había generado, no siendo el astuto y táctico combate que se esperaba, esto se debe achacar enteramente a la actitud y actuación ofrecida por el cubano. Aunque hubiese sido mucho más lógico, a pesar de los reproches que pudiese recibir, que corriese el ring con determinación para intentar sorprender al contragolpe a su adversario, Rigondeaux no optó por esta solución. En cambio, decidió quedarse estático en el centro del cuadrilátero, aunque no como punto de inicio a una actitud agresiva en la que disuadir las ofensivas del ucraniano (cosa que hubiese podido resultar muy arriesgada e incluso equivocada pero lógica por la trascendencia de la pugna) sino que simplemente se limitó a aplicar su peor versión y su esquema más tedioso ante alguien más fuerte, grande, ambicioso y joven, adaptado al peso, rodado y, por qué no decirlo, más astuto y quizás incluso más hábil y técnico.
Así, sin jabear para amenazar a su rival, al que no pudo alcanzar con los golpes de poder que lanzó, cosa rarísima en su boxeo, dado que su precisión es realmente elevada, Rigondeaux ofreció un planteamiento sencillo para Lomachenko, que con algunos bloqueos y esquivas desarboló rápidamente a su adversario desde el punto de vista ofensivo y comenzó a castigarlo con el jab. “El Chacal”, como tantas otras veces, recurrió sin miramientos al clinch, pero esto no fue, como en el pasado, la forma de detener el creciente ritmo de su contrincante y reanudar su calmado trabajo de francotirador, sino que se perdió en una maraña de agarres que era lo único que se le ocurría para parar a un Lomachenko que estaba en camino de desbordarlo también defensivamente. Pero ni siquiera con los agarres se mostró acertado, recibiendo un par de curvos en un descuido.
Comenzaron pronto a llegar las izquierdas rectas y las breves combinaciones de curvos de “Hi-Tech”, que se vino arriba al ver a su rival constantemente agachado e incluso le dio golpecitos en la cabeza a modo de burla. Es cierto que Rigondeaux señaló que tenía lesionada la mano izquierda desde el segundo round, pero eso no es excusa para su inexistente uso del jab con su mano derecha, su ineficacia en las esquivas y su poco dinamismo. Por otro lado, si bien es justo señalar que por el aumento de peso se podría llegar a ver lastrado en su desplazamiento, lo lógico habría sido, ya que mostró buena velocidad en los entrenamientos, que su merma en velocidad y resistencia hubiese aparecido más tarde en el combate, pero en todo momento fue menos rápido que su oponente. Por ello, en el quinto round su intento de desplazarse cercano a las cuerdas se vio detenido por un Lomachenko que le cortó el ring con enorme rapidez y no se separaba de él un ápice en las persecuciones, pareciendo que un imán lo mantenía pegado a la distancia adecuada.
Frustrado este último recurso, que llegó algo tarde, ya que debió iniciar con él la contienda para probar la respuesta de Lomachenko, a Rigondeaux no le quedaba nada que ofrecer ya. Los ataques del ucraniano empezaron a mostrar el camino del knockout, con su uno-dos, su uppercut y sus hooks, y Rigondeaux sólo se agarró y se agarró hasta perder un punto por reiteración en el clinch. Finalmente, en el descanso entre el sexto y el séptimo episodio, Rigondeaux sellaba su pésima actuación, que marcará negativamente su carrera para siempre, abandonando, renunciando a seguir peleando, algo inaceptable (sobre todo en un duelo de esta trascendencia y visto por tantos millones de aficionados causales) aunque seguir combatiendo supusiese caer noqueado o ser abrumado a los puntos, ya que no hay justificación posible cuando podemos ver que modestos boxeadores cada semana se juegan su salud por miserables bolsas aguantando hasta el final combates en los que no tienen ni la más mínima posibilidad de vencer.
En muchas ocasiones puede aparecer la pregunta de si en otro tiempo el resultado de un combate hubiese sido diferente. Por ejemplo, ¿Habría perdido el Pacquiao de hace cinco años contra el Horn actual? ¿Lo habría hecho Wladimir Klitschko ante Joshua? ¿Cotto contra Ali? Y en cada una de estas y otras muchas preguntas la respuesta es que la pelea hubiese sido muy diferente, porque estos púgiles habían pasado ya un punto de no retorno en sus carreras con importantes derrotas. Pero en el caso de Rigondeaux la duda no es la misma, y no sólo porque estuviese invicto, sino porque siempre se había mostrado enormemente solvente. De todos modos, hay que señalar que exceptuando a Rico Ramos, que no es precisamente una estrella, y Nonito Donaire, que durante buena parte de su carrera se limitó a explotar una grandísima ventaja en tamaño, Rigondeaux nunca se había medido a un oponente de la élite y aun así había sido varias veces derribado.
Es verdad que muchos lo evitaron, señalando que representaba poca ganancia económica, pero el hecho es que, aunque su técnica es formidable, todavía no había demostrado qué podía hacer ante un rival de cualidades similares o equivalentes. Por primera vez se subió a un ring con uno y el resultado fue nefasto, siendo batido en cada ámbito. Obviamente, Lomachenko no es un cualquiera, ya que es sin género de duda el mejor boxeador de la actualidad de todos los pesos, pero Rigondeaux no mantuvo la pelea igualada, ni siquiera hizo un sobresaliente esfuerzo, ni por un instante, pareciendo a consecuencia de esto mediocre técnica y tácticamente. Sus defensores alegarán edad, peso y lesión, pero realmente su boxeo no ofreció ni siquiera lo suficiente como para poder justificar su actuación a través de esto. Y es que una vez que se abrió el combate y se vio sobrepasado en defensa y en ataque, Rigondeaux se vino abajo como un castillo de naipes, no ofreciendo ninguna solución, ningún recurso, ninguna respuesta, nada, algo que va más allá de cualquier desventaja, como mostró Cotto ante Ali, enfrentándose a alguien mucho más joven, más grande, más fuerte pero aguantando con valentía e intentando vencer hasta el final a pesar de tener el bíceps izquierdo destrozado.
Algunos pensarán que poner en duda toda su trayectoria, como muchos están haciendo, por una actuación ante el mejor boxeador no es justo ni apropiado, pero contando como único combate destacado como peso supergallo el disputado ante Donaire, realmente puede ser difícil de justificar que la carrera del cubano es más especial que la que han desarrollado Leo Santa Cruz, Carl Frampton o cualquier otro boxeador insigne en la categoría de los últimos años, ni siquiera aunque le hayan evitado. Y es que su grandeza residía teóricamente en que nadie podía superarlo técnica o tácticamente y no en sus victorias. Tantos años de abucheos por aburridas peleas ante boxeadores muy por debajo del nivel de la élite podían ser borrados con una gran actuación, por lo menos con una voluntariosa, pero Rigondeaux ni lo intentó sino que fue dominando completamente, llevando con ello a que su carrera sea revisada con consecuencias nefastas.
Por su parte, todo lo contrario se puede decir de Lomachenko, con iguales o incluso mejores logros en su trayectoria como boxeador amateur. En su segunda pelea combatió con un guerrero experimentadísimo como Orlando Salido, ante el que perdió controvertidamente para afrontar seguidamente un duelo ante un Gary Russell Jr., de eléctrica velocidad y excelente técnica, al que venció con claridad. Posteriormente el nivel de dificultad no se mantuvo, temiendo cada rival medirse a él de forma creciente a la vez que su boxeo evolucionaba desmedidamente hasta explotar en su séptimo combate y en su ascenso de división ante Rocky Martínez, fogueadísimo monarca de exitoso recorrido al que destruyó. Así, se alzó a un duelo ante un Nicholas Walters mucho más grande, evitado por todos también y que algunos consideraban casi imbatible por su tremenda pegada y al que pese a ello anuló totalmente hasta obligarle a abandonar, comenzando una tendencia en sus oponentes de rehusar a seguir combatiendo que ha llegado hasta su esperadísimo duelo ante el imbatido oro olímpico cubano, que lejos de ofrecer ni la más mínima complicación fue una víctima más, y puede que la más sencilla, desde su única derrota ante Salido.
Comparándose lo que ha logrado en cuatro años el ucraniano y en ocho años el cubano, la diferencia en todo aspecto queda plenamente puesta de manifiesto, mostrando cómo se pueden compensar las desventajas con afán de dar espectáculo, con elevadas tomas de riesgo y sin recurrir a palabrería vacía. Y es que lo que ha hecho peor la caída de Rigondeaux es que fue precedida por declaraciones tan osadas que llegaron a sobrepasar la línea de lo aceptable, frases que se desvanecieron ridículamente en su pobre actuación.
Por todo ello, mientras algunos piensan si alguna vez Rigondeaux accederá al Salón de la Fama, otros que creían que Lomachenko estaba siendo sobrevalorado piensan que era en realidad “El Chacal” quien lo estaba siendo, algo que es también inapropiado, dado que éste es sin duda un sensacional púgil. En cualquier caso, esto nos muestra que da igual que tu técnica y táctica sean fuera de lo común si no cuentas con muchas otras cualidades. A innumerables boxeadores se les dice constantemente que con sólo coraje no se va a ninguna parte, algo que es cierto, pero apoyándote casi exclusivamente en la técnica tampoco, como se ha podido ver.
En principio, se dice que Rigondeaux volverá a combatir y que pretende coronarse, pero su crédito es ahora mismo inexistente y son muchos los que no confían nada en él y nunca volverán a hacerlo. En cambio, Lomachenko se convierte en la figura central del boxeo, pareciendo que victorias en el peso ligero, en el que se dice que en 2018 militará, sobre Jorge Linares o Mikey García podrían sellar su leyenda como uno de los mejores púgiles de todos los tiempos entre los 57,2 kg y los 61,2 kg. De todos modos, para la industria y el gran público que lo pueda conseguir dará igual hasta cierto punto mientras sus peleas sigan siendo espectaculares y emocionantes, que lo seguirán siendo, habiéndose ganado a enormes capas de aficionados por su valiente incursión en tres divisiones sin rehuir a nadie y dándolo todo en cada una de sus subidas a un ring, sin reservas y sin excusas.
Campeonato mundial WBO del peso superpluma. Cuarta defensa del titular Lomachenko.
Si el Lomachenko-Rigondeaux no cumplió con las expectativas que había generado, no siendo el astuto y táctico combate que se esperaba, esto se debe achacar enteramente a la actitud y actuación ofrecida por el cubano. Aunque hubiese sido mucho más lógico, a pesar de los reproches que pudiese recibir, que corriese el ring con determinación para intentar sorprender al contragolpe a su adversario, Rigondeaux no optó por esta solución. En cambio, decidió quedarse estático en el centro del cuadrilátero, aunque no como punto de inicio a una actitud agresiva en la que disuadir las ofensivas del ucraniano (cosa que hubiese podido resultar muy arriesgada e incluso equivocada pero lógica por la trascendencia de la pugna) sino que simplemente se limitó a aplicar su peor versión y su esquema más tedioso ante alguien más fuerte, grande, ambicioso y joven, adaptado al peso, rodado y, por qué no decirlo, más astuto y quizás incluso más hábil y técnico.
Así, sin jabear para amenazar a su rival, al que no pudo alcanzar con los golpes de poder que lanzó, cosa rarísima en su boxeo, dado que su precisión es realmente elevada, Rigondeaux ofreció un planteamiento sencillo para Lomachenko, que con algunos bloqueos y esquivas desarboló rápidamente a su adversario desde el punto de vista ofensivo y comenzó a castigarlo con el jab. “El Chacal”, como tantas otras veces, recurrió sin miramientos al clinch, pero esto no fue, como en el pasado, la forma de detener el creciente ritmo de su contrincante y reanudar su calmado trabajo de francotirador, sino que se perdió en una maraña de agarres que era lo único que se le ocurría para parar a un Lomachenko que estaba en camino de desbordarlo también defensivamente. Pero ni siquiera con los agarres se mostró acertado, recibiendo un par de curvos en un descuido.
Comenzaron pronto a llegar las izquierdas rectas y las breves combinaciones de curvos de “Hi-Tech”, que se vino arriba al ver a su rival constantemente agachado e incluso le dio golpecitos en la cabeza a modo de burla. Es cierto que Rigondeaux señaló que tenía lesionada la mano izquierda desde el segundo round, pero eso no es excusa para su inexistente uso del jab con su mano derecha, su ineficacia en las esquivas y su poco dinamismo. Por otro lado, si bien es justo señalar que por el aumento de peso se podría llegar a ver lastrado en su desplazamiento, lo lógico habría sido, ya que mostró buena velocidad en los entrenamientos, que su merma en velocidad y resistencia hubiese aparecido más tarde en el combate, pero en todo momento fue menos rápido que su oponente. Por ello, en el quinto round su intento de desplazarse cercano a las cuerdas se vio detenido por un Lomachenko que le cortó el ring con enorme rapidez y no se separaba de él un ápice en las persecuciones, pareciendo que un imán lo mantenía pegado a la distancia adecuada.
Frustrado este último recurso, que llegó algo tarde, ya que debió iniciar con él la contienda para probar la respuesta de Lomachenko, a Rigondeaux no le quedaba nada que ofrecer ya. Los ataques del ucraniano empezaron a mostrar el camino del knockout, con su uno-dos, su uppercut y sus hooks, y Rigondeaux sólo se agarró y se agarró hasta perder un punto por reiteración en el clinch. Finalmente, en el descanso entre el sexto y el séptimo episodio, Rigondeaux sellaba su pésima actuación, que marcará negativamente su carrera para siempre, abandonando, renunciando a seguir peleando, algo inaceptable (sobre todo en un duelo de esta trascendencia y visto por tantos millones de aficionados causales) aunque seguir combatiendo supusiese caer noqueado o ser abrumado a los puntos, ya que no hay justificación posible cuando podemos ver que modestos boxeadores cada semana se juegan su salud por miserables bolsas aguantando hasta el final combates en los que no tienen ni la más mínima posibilidad de vencer.
En muchas ocasiones puede aparecer la pregunta de si en otro tiempo el resultado de un combate hubiese sido diferente. Por ejemplo, ¿Habría perdido el Pacquiao de hace cinco años contra el Horn actual? ¿Lo habría hecho Wladimir Klitschko ante Joshua? ¿Cotto contra Ali? Y en cada una de estas y otras muchas preguntas la respuesta es que la pelea hubiese sido muy diferente, porque estos púgiles habían pasado ya un punto de no retorno en sus carreras con importantes derrotas. Pero en el caso de Rigondeaux la duda no es la misma, y no sólo porque estuviese invicto, sino porque siempre se había mostrado enormemente solvente. De todos modos, hay que señalar que exceptuando a Rico Ramos, que no es precisamente una estrella, y Nonito Donaire, que durante buena parte de su carrera se limitó a explotar una grandísima ventaja en tamaño, Rigondeaux nunca se había medido a un oponente de la élite y aun así había sido varias veces derribado.
Es verdad que muchos lo evitaron, señalando que representaba poca ganancia económica, pero el hecho es que, aunque su técnica es formidable, todavía no había demostrado qué podía hacer ante un rival de cualidades similares o equivalentes. Por primera vez se subió a un ring con uno y el resultado fue nefasto, siendo batido en cada ámbito. Obviamente, Lomachenko no es un cualquiera, ya que es sin género de duda el mejor boxeador de la actualidad de todos los pesos, pero Rigondeaux no mantuvo la pelea igualada, ni siquiera hizo un sobresaliente esfuerzo, ni por un instante, pareciendo a consecuencia de esto mediocre técnica y tácticamente. Sus defensores alegarán edad, peso y lesión, pero realmente su boxeo no ofreció ni siquiera lo suficiente como para poder justificar su actuación a través de esto. Y es que una vez que se abrió el combate y se vio sobrepasado en defensa y en ataque, Rigondeaux se vino abajo como un castillo de naipes, no ofreciendo ninguna solución, ningún recurso, ninguna respuesta, nada, algo que va más allá de cualquier desventaja, como mostró Cotto ante Ali, enfrentándose a alguien mucho más joven, más grande, más fuerte pero aguantando con valentía e intentando vencer hasta el final a pesar de tener el bíceps izquierdo destrozado.
Algunos pensarán que poner en duda toda su trayectoria, como muchos están haciendo, por una actuación ante el mejor boxeador no es justo ni apropiado, pero contando como único combate destacado como peso supergallo el disputado ante Donaire, realmente puede ser difícil de justificar que la carrera del cubano es más especial que la que han desarrollado Leo Santa Cruz, Carl Frampton o cualquier otro boxeador insigne en la categoría de los últimos años, ni siquiera aunque le hayan evitado. Y es que su grandeza residía teóricamente en que nadie podía superarlo técnica o tácticamente y no en sus victorias. Tantos años de abucheos por aburridas peleas ante boxeadores muy por debajo del nivel de la élite podían ser borrados con una gran actuación, por lo menos con una voluntariosa, pero Rigondeaux ni lo intentó sino que fue dominando completamente, llevando con ello a que su carrera sea revisada con consecuencias nefastas.
Por su parte, todo lo contrario se puede decir de Lomachenko, con iguales o incluso mejores logros en su trayectoria como boxeador amateur. En su segunda pelea combatió con un guerrero experimentadísimo como Orlando Salido, ante el que perdió controvertidamente para afrontar seguidamente un duelo ante un Gary Russell Jr., de eléctrica velocidad y excelente técnica, al que venció con claridad. Posteriormente el nivel de dificultad no se mantuvo, temiendo cada rival medirse a él de forma creciente a la vez que su boxeo evolucionaba desmedidamente hasta explotar en su séptimo combate y en su ascenso de división ante Rocky Martínez, fogueadísimo monarca de exitoso recorrido al que destruyó. Así, se alzó a un duelo ante un Nicholas Walters mucho más grande, evitado por todos también y que algunos consideraban casi imbatible por su tremenda pegada y al que pese a ello anuló totalmente hasta obligarle a abandonar, comenzando una tendencia en sus oponentes de rehusar a seguir combatiendo que ha llegado hasta su esperadísimo duelo ante el imbatido oro olímpico cubano, que lejos de ofrecer ni la más mínima complicación fue una víctima más, y puede que la más sencilla, desde su única derrota ante Salido.
Comparándose lo que ha logrado en cuatro años el ucraniano y en ocho años el cubano, la diferencia en todo aspecto queda plenamente puesta de manifiesto, mostrando cómo se pueden compensar las desventajas con afán de dar espectáculo, con elevadas tomas de riesgo y sin recurrir a palabrería vacía. Y es que lo que ha hecho peor la caída de Rigondeaux es que fue precedida por declaraciones tan osadas que llegaron a sobrepasar la línea de lo aceptable, frases que se desvanecieron ridículamente en su pobre actuación.
Por todo ello, mientras algunos piensan si alguna vez Rigondeaux accederá al Salón de la Fama, otros que creían que Lomachenko estaba siendo sobrevalorado piensan que era en realidad “El Chacal” quien lo estaba siendo, algo que es también inapropiado, dado que éste es sin duda un sensacional púgil. En cualquier caso, esto nos muestra que da igual que tu técnica y táctica sean fuera de lo común si no cuentas con muchas otras cualidades. A innumerables boxeadores se les dice constantemente que con sólo coraje no se va a ninguna parte, algo que es cierto, pero apoyándote casi exclusivamente en la técnica tampoco, como se ha podido ver.
En principio, se dice que Rigondeaux volverá a combatir y que pretende coronarse, pero su crédito es ahora mismo inexistente y son muchos los que no confían nada en él y nunca volverán a hacerlo. En cambio, Lomachenko se convierte en la figura central del boxeo, pareciendo que victorias en el peso ligero, en el que se dice que en 2018 militará, sobre Jorge Linares o Mikey García podrían sellar su leyenda como uno de los mejores púgiles de todos los tiempos entre los 57,2 kg y los 61,2 kg. De todos modos, para la industria y el gran público que lo pueda conseguir dará igual hasta cierto punto mientras sus peleas sigan siendo espectaculares y emocionantes, que lo seguirán siendo, habiéndose ganado a enormes capas de aficionados por su valiente incursión en tres divisiones sin rehuir a nadie y dándolo todo en cada una de sus subidas a un ring, sin reservas y sin excusas.
martes, 21 de noviembre de 2017
Zolani Tete - Siboniso Gonya (18/11/2017)
Con el primer y único puño conectado del combate, un gancho diestro que impactó a los seis segundos del comienzo del enfrentamiento, Zolani Tete 26(21KO)-3(1) noqueó brutalmente a su compatriota, el también sudafricano Siboniso Gonya 11(5KO)-2(1), logrando el KO más rápido en un campeonato mundial absoluto y reteniendo por primera vez su corona WBO del peso gallo.
Si bien Gonya cayó a la lona instantáneamente al recibir el velocísimo golpe y no ofreció respuesta alguna, el tercer hombre se aseguró de que el retador no podía seguir e inició una innecesaria cuenta que sólo retraso la entrada de la asistencia para poner oxígeno al boxeador abatido. Con ello, el KO fue contabilizado oficialmente a los once segundos, cifra que, aun así, superaba el récord previo ostentado por el mundial WBA del peso supergallo disputado en 1994 entre Daniel Jiménez y Harald Geier, pelea terminada en victoria del primero en diecisiete segundos.
Frustrado por tener que medirse a un oponente de limitado nivel, además alejado de su país, donde deseaba realizar la primera defensa para ofrecer el título a su afición, Tete aseguró antes del combate que se desquitaría con un nocaut, pero difícilmente podría pensar que sólo iba a necesitar una mano para lograrlo. En cualquier caso, este desenlace tan rápido, más allá de la impresión y la anécdota, sólo da una nueva muestra de lo peligroso que es el monarca Tete, que por sus habilidades puede ser el mejor boxeador de la actualidad en la categoría pero que no ha sido valorado debidamente por muchos analistas y aficionados, habiéndose visto sobrepasado en esta consideración por Ryan Burnett, que posee dos coronas, e incluso por Luis Nery, que logró enorme prestigio al superar en Japón al imbatido rey del peso gallo Shinsuke Yamanaka, si bien el positivo antidopaje posterior manchó su prestigio.
Aunque que Tete haya noqueado de manera tan contundente a un púgil en Belfast debería motivar aún más al norirlandés Ryan Burnett para pactar una triple unificación ante él, de momento no hay ninguna certeza de que se pueda realizar este choque. Y es que según Frank Warren, promotor de Tete y director de Queensberry Promotions, el equipo de Burnett no ha querido entrar a negociar incluso habiéndose ofrecido que el campeonato se produjese en un evento de su promotora, Matchroom Boxing, aceptando la retransmisión única de Sky (cadena con la que esta compañía trabaja en exclusiva) e incluso pagando las bolsas de los boxeadores. En cualquier caso, Tete se ha dado a conocer a gran escala con este récord mundial y ha añadido toda la presión posible para la realización de esta pugna, siendo ahora también más probable que el ganador del Nery-Yamanka II, boxeadores con quienes ha sustentado negociaciones satisfactorias, decida enfrentarse a él.
Si bien Gonya cayó a la lona instantáneamente al recibir el velocísimo golpe y no ofreció respuesta alguna, el tercer hombre se aseguró de que el retador no podía seguir e inició una innecesaria cuenta que sólo retraso la entrada de la asistencia para poner oxígeno al boxeador abatido. Con ello, el KO fue contabilizado oficialmente a los once segundos, cifra que, aun así, superaba el récord previo ostentado por el mundial WBA del peso supergallo disputado en 1994 entre Daniel Jiménez y Harald Geier, pelea terminada en victoria del primero en diecisiete segundos.
Frustrado por tener que medirse a un oponente de limitado nivel, además alejado de su país, donde deseaba realizar la primera defensa para ofrecer el título a su afición, Tete aseguró antes del combate que se desquitaría con un nocaut, pero difícilmente podría pensar que sólo iba a necesitar una mano para lograrlo. En cualquier caso, este desenlace tan rápido, más allá de la impresión y la anécdota, sólo da una nueva muestra de lo peligroso que es el monarca Tete, que por sus habilidades puede ser el mejor boxeador de la actualidad en la categoría pero que no ha sido valorado debidamente por muchos analistas y aficionados, habiéndose visto sobrepasado en esta consideración por Ryan Burnett, que posee dos coronas, e incluso por Luis Nery, que logró enorme prestigio al superar en Japón al imbatido rey del peso gallo Shinsuke Yamanaka, si bien el positivo antidopaje posterior manchó su prestigio.
Vídeo del KO por cortesía de BoxNation
Aunque que Tete haya noqueado de manera tan contundente a un púgil en Belfast debería motivar aún más al norirlandés Ryan Burnett para pactar una triple unificación ante él, de momento no hay ninguna certeza de que se pueda realizar este choque. Y es que según Frank Warren, promotor de Tete y director de Queensberry Promotions, el equipo de Burnett no ha querido entrar a negociar incluso habiéndose ofrecido que el campeonato se produjese en un evento de su promotora, Matchroom Boxing, aceptando la retransmisión única de Sky (cadena con la que esta compañía trabaja en exclusiva) e incluso pagando las bolsas de los boxeadores. En cualquier caso, Tete se ha dado a conocer a gran escala con este récord mundial y ha añadido toda la presión posible para la realización de esta pugna, siendo ahora también más probable que el ganador del Nery-Yamanka II, boxeadores con quienes ha sustentado negociaciones satisfactorias, decida enfrentarse a él.
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lunes, 16 de octubre de 2017
Resultados de los mejores combates de viernes y sábado (13y14/10/2017)
Viernes 13 de octubre
Aunque tuvo que trabajar notablemente y su oponente siguió demostrado sus grandes cualidades y su capacidad para medirse a la élite, la campeona mundial WBA-WBO del peso superwélter Hanna Gabriels 18(11KO)-1(1)-1 venció por decisión unánime (97-92 y 96-93 doble) a Oxandia Castillo 16(13KO)-3(1)-3, desquitándose de la única derrota de su carrera y afianzándose como la número 1 de la división, pareciendo que sólo Eva Piatkowska podría cuestionar su hegemonía.
En el otro mundial del día, la campeona IBF del peso mosca Leonela Paola Yúdica 13(0KO)-0-3 cumplió plenamente con los pronósticos y no tuvo problemas para superar a la inexperimentada Yunoka Furukawa 9(6KO)-2-2, a la que venció por decisión unánime y amplísimo margen (100-90 doble y 99-91). En su caso, Yúdica cuenta con mucha más variedad de retos a su alcance, aunque es posible que su futuro pase por un choque ante una Andrea Sánchez, número 1 del ranking, que pese a ser desconocida en el ámbito internacional es una boxeadora enormemente competente.
En el respaldo del Yúdica-Furukawa, el campeón de Argentina del peso superligero Mauro Godoy 29(15KO)-2(1) fue vencido por decisión dividida (97-93, 94-97 y 98-96,5) contra pronóstico por Damián Yapur 15(0KO)-7(1)-3, nuevo titular nacional que inesperadamente lograba con esta la mayor victoria de su carrera.
En cuanto al peso superligero Fidel Maldonado Jr. 24(19KO)-4(3)-1, éste no pudo continuar su escalada en las lista, ya que el formidable noqueador Ismael Barroso 20(19KO)-1(1)-2 lo batió en el sexto asalto para demostrar que, a pesar de su derrota ante Crolla, es tan peligroso o más en esta división que en el peso ligero. En el semifondo, el peso superligero Pablo César Cano 30(21KO)-7(3)-1 fue noqueado en el segundo asalto por Marcelino Nicolás López 33(18KO)-2-1, resultado decisivo que ahonda la crisis del primero hasta un punto crítico y que sirve al segundo para seguir demostrando, tras su buena actuación ante Michael Pérez, su buen nivel. Ciertamente, un eventual choque entre Barroso y López sería tan interesante como útil para aclarar quién merece escalar hasta la cumbre.
Por su parte, el peso gallo Daniel Lozano 15(11KO)-4(1) mantuvo su estelar trayectoria desde su regreso a los rings derrotando en duelo de revancha a Ricardo Rodríguez 16(5KO)-5(1) por decisión unánime (98-92 y doble 97-93), empezando a hacer más que viable su acceso al top 5 WBO y a un duelo crucial para intentar alcanzar el campeonato mundial o la eliminatoria.
Respecto al imbatido peso pluma Reece Bellotti 11(10KO)-0, éste culminó todos sus objetivos en su mayor test hasta la fecha noqueando en seis asaltos al encajador Jason Cunningham 23(6KO)-4, victoria que no hace más que contribuir a que su proyección parezca cada vez más brillante. En el respaldo, el exretador mundial Charlie Edwards 11(4KO)-1(1) venció con tarjeta 80-72 del juez-árbitro al nicaragüense Pablo Narváez 8(1KO)-5(1)-6, aunque sigue siendo necesario que expanda mucho su bagaje de ring.
En cuanto a los restantes resultados destacados del viernes, Sam Sheedy 18(4KO)-3(1) fue derrotado por KO Técnico en el octavo asalto por un Liam Cameron 20(8KO)-5 ahora titular de la Commonwealth del peso medio, serio candidato a la disputa del título británico y que recibe con esto un gran impulso a su carrera después de ajustadas derrotas y meritorias actuaciones; y el joven supermedio Jordan Kulinski 5(1KO)-0-2 conservó su récord invicto con un nuevo controvertido empate (95-95 doble y 93-97) en la revancha ante el duro Norbert Dabrowski 21(9KO)-7-2, siendo evidente que tendrán que ir a la trilogía de combates o asumir que Kulinski no está preparado todavía para medirse a un rival tan sumamente fogueado.
Sábado 14 de octubre
El campeón mundial IBF del peso superwélter Jarrett Hurd demostró que está capacitado para afrontar cualquier combate en la división derrotando al veterano excampeón Austin Trout en un excelente encuentro.
Podéis leer la crónica del mundial Hurd-Trout en este link a Espabox
En el semifondo del mismo evento, el monarca WBC del peso superwélter Jermell Charlo se hizo con el mejor triunfo de su carrera batiendo en el primer asalto a su retador obligatorio Erickson Lubin.
Podéis leer la crónica del mundial Charlo-Lubin en este link a Espabox
Finalmente, en el duelo estelar de esta velada con tres campeonatos del peso superwélter, el titular WBA Erislandy Lara dominó a Terrell Gausha en un combate de baja intensidad que recibió los abucheos del público.
Podéis leer la crónica del mundial Lara-Gausha en este link a Espabox
Cambiando de escenario, en Reino Unido, el monarca mundial WBA del peso supermedio George Groves quebró al aspirante Jaime Cox en cuatro asaltos para acceder a las semifinales del torneo World Boxing Super Series y certificar la disputa de un duelo ante Chris Eubank Jr. en el inicio de 2018.
Podéis leer la crónica del mundial Groves-Cox en este link a Espabox
Podéis leer la crónica del mundial Groves-Cox en este link a Marca
En el respaldo del evento, el irregular pero hábil John Ryder 25(13KO)-4(1) noqueó en cinco episodios a Patrick Nielsen 29(14KO)-2, que se encontraba 1º WBA y 2º WBO en el peso supermedio, por lo que el británico, tras repetidos pasos adelante y hacia atrás en su carrera, se situará muy cerca del mundial, que, eso sí, sólo podrá alcanzar si se mantiene constante y no vuelve a padecer una inconveniente derrota.
En cuanto a los últimos mundiales de la jornada de sábado, el campeón mundial WBA del peso pluma Leo Santa Cruz 34(19KO)-1-1 venció por KO Técnico en el octavo asalto a Chris Ávalos 27(20KO)-6(4) y el titular regular del mismo peso Abner Mares 30(15KO)-2(1)-1 batió por decisión técnica (100-90 y doble 99-91) a Andrés Gutiérrez 35(25KO)-2-1, de modo que ambos se mostraron listos para afrontar su combate de revancha hacia mayo.
En lo referente al resto de combates del cartel, el peso wélter invicto Eddie Ramírez 17(11KO)-1(1) padeció, contra pronóstico, la primera derrota de su carrera al ser superado en el primero asalto por el exmonarca Antonio DeMarco 33(24KO)-6(2)-1, que después de haberse desdicho de su retirada consigue un formidable triunfo que le acercará a grandes duelos; el peso ligero Roberto Marroquín 27(20KO)-4-1 evitó la entrada en una crisis de resultados superando a Rubén Tamayo 26(18KO)-11(6)-4 por KO Técnico en el quinto asalto; y el formidable prospecto del peso wélter Eimantas Stanionis 4(3KO)-0 siguió adelante con su imparable ascenso derrotando al duro Todd Manuel 14(3KO)-14(5)-1 por decisión unánime y tarjetas de 80-72 doble y un 79-73.
Para finalizar este artículo hay que mencionar el resto de resultados destacados de la jornada:
El excampeón Omar Narváez 47(25KO)-2(1)-1 derrotó por abandono en el séptimo asalto a Nikolai Potapov 17(8KO)-1(1)-1 para convertirse en el retador obligatorio del temible monarca Zolani Tete; el peso wélter Ahmed El Mousaoui 27(6KO)-3-1 superó al excampeón Carlos Molina 28(8KO)-8-2 por decisión unánime (98-93, 98-91 y 96-93) y encarará lleno de moral el campeonato de Europa ante Mimoune; el prospecto del peso pesado Tony Yoka 2(1KO)-0 venció al estadounidense Jonathan Rice 7(4KO)-3-1 por decisión unánime (60-54, 59-56 y 58-56) en una buena pelea de desarrollo; el peso ligero Carlos Díaz Ramírez 25(12KO)-0 se encaramará al top 5 WBO noqueando a Emanuel López 27(12KO)-8(2)-1 en el sexto round; e Irma Sánchez 30(8KO)-7(1)-1 batió por decisión dividida (97-94, 96-94 y 94-96) a Brenda Ramos 10(4KO)-6(1), haciéndose con el cetro interino WBA del peso mosca y reenganchándose a los combates contra la élite.
Aunque tuvo que trabajar notablemente y su oponente siguió demostrado sus grandes cualidades y su capacidad para medirse a la élite, la campeona mundial WBA-WBO del peso superwélter Hanna Gabriels 18(11KO)-1(1)-1 venció por decisión unánime (97-92 y 96-93 doble) a Oxandia Castillo 16(13KO)-3(1)-3, desquitándose de la única derrota de su carrera y afianzándose como la número 1 de la división, pareciendo que sólo Eva Piatkowska podría cuestionar su hegemonía.
En el otro mundial del día, la campeona IBF del peso mosca Leonela Paola Yúdica 13(0KO)-0-3 cumplió plenamente con los pronósticos y no tuvo problemas para superar a la inexperimentada Yunoka Furukawa 9(6KO)-2-2, a la que venció por decisión unánime y amplísimo margen (100-90 doble y 99-91). En su caso, Yúdica cuenta con mucha más variedad de retos a su alcance, aunque es posible que su futuro pase por un choque ante una Andrea Sánchez, número 1 del ranking, que pese a ser desconocida en el ámbito internacional es una boxeadora enormemente competente.
En el respaldo del Yúdica-Furukawa, el campeón de Argentina del peso superligero Mauro Godoy 29(15KO)-2(1) fue vencido por decisión dividida (97-93, 94-97 y 98-96,5) contra pronóstico por Damián Yapur 15(0KO)-7(1)-3, nuevo titular nacional que inesperadamente lograba con esta la mayor victoria de su carrera.
En cuanto al peso superligero Fidel Maldonado Jr. 24(19KO)-4(3)-1, éste no pudo continuar su escalada en las lista, ya que el formidable noqueador Ismael Barroso 20(19KO)-1(1)-2 lo batió en el sexto asalto para demostrar que, a pesar de su derrota ante Crolla, es tan peligroso o más en esta división que en el peso ligero. En el semifondo, el peso superligero Pablo César Cano 30(21KO)-7(3)-1 fue noqueado en el segundo asalto por Marcelino Nicolás López 33(18KO)-2-1, resultado decisivo que ahonda la crisis del primero hasta un punto crítico y que sirve al segundo para seguir demostrando, tras su buena actuación ante Michael Pérez, su buen nivel. Ciertamente, un eventual choque entre Barroso y López sería tan interesante como útil para aclarar quién merece escalar hasta la cumbre.
Por su parte, el peso gallo Daniel Lozano 15(11KO)-4(1) mantuvo su estelar trayectoria desde su regreso a los rings derrotando en duelo de revancha a Ricardo Rodríguez 16(5KO)-5(1) por decisión unánime (98-92 y doble 97-93), empezando a hacer más que viable su acceso al top 5 WBO y a un duelo crucial para intentar alcanzar el campeonato mundial o la eliminatoria.
Respecto al imbatido peso pluma Reece Bellotti 11(10KO)-0, éste culminó todos sus objetivos en su mayor test hasta la fecha noqueando en seis asaltos al encajador Jason Cunningham 23(6KO)-4, victoria que no hace más que contribuir a que su proyección parezca cada vez más brillante. En el respaldo, el exretador mundial Charlie Edwards 11(4KO)-1(1) venció con tarjeta 80-72 del juez-árbitro al nicaragüense Pablo Narváez 8(1KO)-5(1)-6, aunque sigue siendo necesario que expanda mucho su bagaje de ring.
En cuanto a los restantes resultados destacados del viernes, Sam Sheedy 18(4KO)-3(1) fue derrotado por KO Técnico en el octavo asalto por un Liam Cameron 20(8KO)-5 ahora titular de la Commonwealth del peso medio, serio candidato a la disputa del título británico y que recibe con esto un gran impulso a su carrera después de ajustadas derrotas y meritorias actuaciones; y el joven supermedio Jordan Kulinski 5(1KO)-0-2 conservó su récord invicto con un nuevo controvertido empate (95-95 doble y 93-97) en la revancha ante el duro Norbert Dabrowski 21(9KO)-7-2, siendo evidente que tendrán que ir a la trilogía de combates o asumir que Kulinski no está preparado todavía para medirse a un rival tan sumamente fogueado.
Sábado 14 de octubre
El campeón mundial IBF del peso superwélter Jarrett Hurd demostró que está capacitado para afrontar cualquier combate en la división derrotando al veterano excampeón Austin Trout en un excelente encuentro.
Podéis leer la crónica del mundial Hurd-Trout en este link a Espabox
En el semifondo del mismo evento, el monarca WBC del peso superwélter Jermell Charlo se hizo con el mejor triunfo de su carrera batiendo en el primer asalto a su retador obligatorio Erickson Lubin.
Podéis leer la crónica del mundial Charlo-Lubin en este link a Espabox
Finalmente, en el duelo estelar de esta velada con tres campeonatos del peso superwélter, el titular WBA Erislandy Lara dominó a Terrell Gausha en un combate de baja intensidad que recibió los abucheos del público.
Podéis leer la crónica del mundial Lara-Gausha en este link a Espabox
Cambiando de escenario, en Reino Unido, el monarca mundial WBA del peso supermedio George Groves quebró al aspirante Jaime Cox en cuatro asaltos para acceder a las semifinales del torneo World Boxing Super Series y certificar la disputa de un duelo ante Chris Eubank Jr. en el inicio de 2018.
Podéis leer la crónica del mundial Groves-Cox en este link a Espabox
Podéis leer la crónica del mundial Groves-Cox en este link a Marca
En el respaldo del evento, el irregular pero hábil John Ryder 25(13KO)-4(1) noqueó en cinco episodios a Patrick Nielsen 29(14KO)-2, que se encontraba 1º WBA y 2º WBO en el peso supermedio, por lo que el británico, tras repetidos pasos adelante y hacia atrás en su carrera, se situará muy cerca del mundial, que, eso sí, sólo podrá alcanzar si se mantiene constante y no vuelve a padecer una inconveniente derrota.
En cuanto a los últimos mundiales de la jornada de sábado, el campeón mundial WBA del peso pluma Leo Santa Cruz 34(19KO)-1-1 venció por KO Técnico en el octavo asalto a Chris Ávalos 27(20KO)-6(4) y el titular regular del mismo peso Abner Mares 30(15KO)-2(1)-1 batió por decisión técnica (100-90 y doble 99-91) a Andrés Gutiérrez 35(25KO)-2-1, de modo que ambos se mostraron listos para afrontar su combate de revancha hacia mayo.
En lo referente al resto de combates del cartel, el peso wélter invicto Eddie Ramírez 17(11KO)-1(1) padeció, contra pronóstico, la primera derrota de su carrera al ser superado en el primero asalto por el exmonarca Antonio DeMarco 33(24KO)-6(2)-1, que después de haberse desdicho de su retirada consigue un formidable triunfo que le acercará a grandes duelos; el peso ligero Roberto Marroquín 27(20KO)-4-1 evitó la entrada en una crisis de resultados superando a Rubén Tamayo 26(18KO)-11(6)-4 por KO Técnico en el quinto asalto; y el formidable prospecto del peso wélter Eimantas Stanionis 4(3KO)-0 siguió adelante con su imparable ascenso derrotando al duro Todd Manuel 14(3KO)-14(5)-1 por decisión unánime y tarjetas de 80-72 doble y un 79-73.
Para finalizar este artículo hay que mencionar el resto de resultados destacados de la jornada:
El excampeón Omar Narváez 47(25KO)-2(1)-1 derrotó por abandono en el séptimo asalto a Nikolai Potapov 17(8KO)-1(1)-1 para convertirse en el retador obligatorio del temible monarca Zolani Tete; el peso wélter Ahmed El Mousaoui 27(6KO)-3-1 superó al excampeón Carlos Molina 28(8KO)-8-2 por decisión unánime (98-93, 98-91 y 96-93) y encarará lleno de moral el campeonato de Europa ante Mimoune; el prospecto del peso pesado Tony Yoka 2(1KO)-0 venció al estadounidense Jonathan Rice 7(4KO)-3-1 por decisión unánime (60-54, 59-56 y 58-56) en una buena pelea de desarrollo; el peso ligero Carlos Díaz Ramírez 25(12KO)-0 se encaramará al top 5 WBO noqueando a Emanuel López 27(12KO)-8(2)-1 en el sexto round; e Irma Sánchez 30(8KO)-7(1)-1 batió por decisión dividida (97-94, 96-94 y 94-96) a Brenda Ramos 10(4KO)-6(1), haciéndose con el cetro interino WBA del peso mosca y reenganchándose a los combates contra la élite.
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miércoles, 27 de septiembre de 2017
Jorge Linares – Luke Campbell (23/9/2017)
Forum, Inglewood, Estados Unidos.
Campeonato mundial WBA del peso ligero. Segunda puesta en juego del titular Linares y primera defensa obligatoria de su reinado.
El elemento decisivo del enfrentamiento se situó en el comienzo de la pugna, ya que, siendo ambos dos boxeadores técnicos y astutos, Linares acertó plenamente al acelerar las acciones muy temprano. Así, mientras Cambpell trataba de encontrar su distancia y su ritmo con su jab, Linares tiraría su uno-dos y otros golpes de poder que le metieron en la pugna muy pronto y dificultaron el despliegue del británico, que se mostró algo confundido. Tanto fue así que en el segundo asalto el monarca conectó una derecha recta que derribó al retador.
El oro olímpico Cambpell se recuperó pronto del golpe, pero no tácticamente. Al contrario, el venezolano se mostraría dominador durante los siguientes dos rounds con precisas entradas y salidas en las que tiraba combinaciones e impactaba varias veces un fantástico uppercut, que incluso impresionó a los comentaristas británicos. Aun así, Campbell, que inmediatamente después del knockdown erraba muchos golpes, empezó a reaccionar poco a poco, y desde el cuarto round llegó bien con hooks al torso y con otros golpes.
Finalmente, desde el quinto episodio Campbell asentó su reacción, siendo clave en ella su acierto al contragolpe en respuesta a los directos de su adversario. Una vez que consiguió evitar que Linares tuviese la iniciativa constante, el británico empezó a boxear con mucha más comodidad, impactando bien su gancho diestro o enlazado con el directo de mano adelantada, hooks al torso y el uno-dos, todo ello a la vez que conseguía bloquear las manos del monarca. “El Niño de Oro” Linares había perdido el impulso y estaba, a pesar de que el choque se desarrollaba todavía contendido e igualado, en una posición en las cartulinas cada vez más crítica, que se traducía en una precipitación ofensiva que favorecía las buenas acciones defensivas de Cambpell.
Con todo, sumado a su buen inicio del encuentro, en el que capturó los cuatro primeros rounds y con un knockdown, para Jorge Linares 43(27KO)-3(3) llegó un repunte de la actividad en los dos últimos episodios, asaltos igualados pero en los que pareció hacer lo suficiente para certificar el triunfo por el mínimo margen. Efectivamente, llegada la pelea a la lectura de cartulinas los jueces le otorgaron la victoria por decisión dividida y puntuaciones de 114-113, 113-115 y 115-112. Primeramente, lo que se debe destacar es que Luke Campbell 17(14KO)-2 ofreció, ante quien es considerado el número 1 de la división, una actuación fenomenal, en la cual, a pesar de que tenía sobre sus hombros el reciente fallecimiento de su padre y tuvo que soportar un knockdown, consiguió reordenar su boxeo y quedarse a un solo paso de hacerse con el cinturón mundial. Después de la inesperada derrota ante Yvan Mendy, muchos descartaron sus posibilidades de convertirse en titular pero en su primer campeonato supo estar más que a la altura y demostrar su talla técnica, su inteligencia combativa y sus recursos.
Ante un boxeador tan sumamente complicado, Linares, igualmente, aunque por un margen mínimo, logró hacerse con la victoria, aprovechando para ello su experiencia para alcanzar un temprano punto de inflexión en la contienda que terminó por decidirla. Ciertamente, tras ganar por un margen tan estrecho, se producirán injustificadas críticas contra Linares, principalmente señalando que en el posible enfrentamiento que podría sostener ante Mikey García no podría volver a mostrar esta irregularidad combativa y esta pérdida de control de la acciones. Con todo, hay que recordar que en su última pelea García, ante Broner, se mostró mucho más lento y menos explosivo y que, si bien se impuso convincentemente, no tuvo un buen final, por lo que de cara al probable choque entre ambos que debería producirse en el inicio del próximo año todo sigue igual, pareciendo que Linares y García deberían ofrecer una pelea muy igualada e interesantísima.
Campeonato mundial WBA del peso ligero. Segunda puesta en juego del titular Linares y primera defensa obligatoria de su reinado.
El elemento decisivo del enfrentamiento se situó en el comienzo de la pugna, ya que, siendo ambos dos boxeadores técnicos y astutos, Linares acertó plenamente al acelerar las acciones muy temprano. Así, mientras Cambpell trataba de encontrar su distancia y su ritmo con su jab, Linares tiraría su uno-dos y otros golpes de poder que le metieron en la pugna muy pronto y dificultaron el despliegue del británico, que se mostró algo confundido. Tanto fue así que en el segundo asalto el monarca conectó una derecha recta que derribó al retador.
El oro olímpico Cambpell se recuperó pronto del golpe, pero no tácticamente. Al contrario, el venezolano se mostraría dominador durante los siguientes dos rounds con precisas entradas y salidas en las que tiraba combinaciones e impactaba varias veces un fantástico uppercut, que incluso impresionó a los comentaristas británicos. Aun así, Campbell, que inmediatamente después del knockdown erraba muchos golpes, empezó a reaccionar poco a poco, y desde el cuarto round llegó bien con hooks al torso y con otros golpes.
Finalmente, desde el quinto episodio Campbell asentó su reacción, siendo clave en ella su acierto al contragolpe en respuesta a los directos de su adversario. Una vez que consiguió evitar que Linares tuviese la iniciativa constante, el británico empezó a boxear con mucha más comodidad, impactando bien su gancho diestro o enlazado con el directo de mano adelantada, hooks al torso y el uno-dos, todo ello a la vez que conseguía bloquear las manos del monarca. “El Niño de Oro” Linares había perdido el impulso y estaba, a pesar de que el choque se desarrollaba todavía contendido e igualado, en una posición en las cartulinas cada vez más crítica, que se traducía en una precipitación ofensiva que favorecía las buenas acciones defensivas de Cambpell.
Con todo, sumado a su buen inicio del encuentro, en el que capturó los cuatro primeros rounds y con un knockdown, para Jorge Linares 43(27KO)-3(3) llegó un repunte de la actividad en los dos últimos episodios, asaltos igualados pero en los que pareció hacer lo suficiente para certificar el triunfo por el mínimo margen. Efectivamente, llegada la pelea a la lectura de cartulinas los jueces le otorgaron la victoria por decisión dividida y puntuaciones de 114-113, 113-115 y 115-112. Primeramente, lo que se debe destacar es que Luke Campbell 17(14KO)-2 ofreció, ante quien es considerado el número 1 de la división, una actuación fenomenal, en la cual, a pesar de que tenía sobre sus hombros el reciente fallecimiento de su padre y tuvo que soportar un knockdown, consiguió reordenar su boxeo y quedarse a un solo paso de hacerse con el cinturón mundial. Después de la inesperada derrota ante Yvan Mendy, muchos descartaron sus posibilidades de convertirse en titular pero en su primer campeonato supo estar más que a la altura y demostrar su talla técnica, su inteligencia combativa y sus recursos.
Ante un boxeador tan sumamente complicado, Linares, igualmente, aunque por un margen mínimo, logró hacerse con la victoria, aprovechando para ello su experiencia para alcanzar un temprano punto de inflexión en la contienda que terminó por decidirla. Ciertamente, tras ganar por un margen tan estrecho, se producirán injustificadas críticas contra Linares, principalmente señalando que en el posible enfrentamiento que podría sostener ante Mikey García no podría volver a mostrar esta irregularidad combativa y esta pérdida de control de la acciones. Con todo, hay que recordar que en su última pelea García, ante Broner, se mostró mucho más lento y menos explosivo y que, si bien se impuso convincentemente, no tuvo un buen final, por lo que de cara al probable choque entre ambos que debería producirse en el inicio del próximo año todo sigue igual, pareciendo que Linares y García deberían ofrecer una pelea muy igualada e interesantísima.
martes, 26 de septiembre de 2017
Parker-Fury, una polémica más con un claro beneficiado
En un choque que no estuvo a la talla de lo que se espera de un campeonato mundial del peso pesado, el monarca WBO de la división máxima Joseph Parker conservó su cinturón derrotando a su retador oficial Hughie Fury con una decisión mayoritaria que ha levantado una notable polémica. Y es que Fury no anotó golpes de poder en suficiente número y Parker erró una cantidad incontable de puños, haciendo que las lecturas del choque hayan sido de lo más variadas. En cualquier caso, los jueces dieron cartulinas de doble 118-110 y 114-114, que sirvieron al neozelandés para poder seguir apuntando a combates ante la élite de la división, a la que no parece que pueda batir.
La contienda tuvo un desarrollo monótono, con Parker persiguiendo constantemente a un Fury que se desplazaba cercano a las cuerdas tirando su jab. Hay que subrayar que ninguno de los dos boxeadores hizo incontestable su primacía, puesto que la presión de Parker resultaba irregular e ineficaz, no logrando alcanzar la distancia corta más que en desordenadas embestidas, y Fury ni siquiera contaba con precisión o contundencia en su jab, prácticamente el único golpe que lanzaba, por lo que hubo diversos asaltos que tuvieron muy poco que destacar en cuanto a acciones ofensivas efectivas.
En el ámbito contrario, en acierto defensivo, Hughie Fury sí ofreció una actuación abrumadoramente superior, dado que hubo varios rounds en los que Parker no acertó ni una sola mano, llegando a lanzar series de media decena de golpes de los que no estaba cerca de anotar ninguno de ellos. Para evitarlos, Fury no sólo tiraba de movilidad, sino que se dejaba caer sobre las cuerdas para quedar fuera del alcance del visitante, al que también esquivó, con leves giros de cintura u hombros, y bloqueó.
Ciertamente, los ataques de Parker eran tan previsibles, precipitados y desordenados que Fury no tuvo problemas para evitar casi la totalidad de ellos. Además, cuando el campeón logró permanecer en la distancia corta, el local recurría a un clinch que fue la última arma utilizada para neutralizar al neozelandés. Por otro lado, no hay que olvidar que entre todas las ofensivas erradas por parte de Parker, y a pesar de que Fury se centró demasiado en un jab flojísimo, en ocasiones el retador conectó claros contragolpes en uppercut, hook o incluso directo.
La excepción a esta tónica, en la que Parker también tuvo largos periodos de inactividad, llegó en los últimos rounds cuando el campeón sí que consiguió anotar algunas manos claras, como un par de derechas en el último episodio. Con todo, esto no sirvió para modificar la percepción de que su actuación fue nefasta.
Dicho esto, que dos jueces otorgasen todos los asaltos menos dos a Parker es, una semana más, una atroz ignominia y un claro signo de corrupción. Y es que otorgarle diez asaltos a Parker significa que se le dieron rounds en los que no acertó ni un sólo golpe, cosa que resulta a todas luces injustificable. Es cierto que los puños de Fury fueron sumamente escasos, pero entre decantarte por un boxeador que falla todos y cada uno de sus golpes y otro que lanza un par y anota un par la elección resulta sencilla por el segundo, ya que lo que se valora en un round de boxeo es la efectividad ofensiva. Por otro lado, hay algunos que señalan vehementemente que como Parker tuvo un mejor final, después de un desarrollo tedioso, él merece la victoria, pero esta valoración significa simplemente que quienes afirman esto no saben como se puntúa un combate de boxeo. Da igual que los últimos dos rounds sean los mejores de la historia del deporte para el púgil A, que si el púgil B ha ganado los diez anteriores haciendo sólo lo justo y necesario, igualmente, el púgil B será el vencedor claro de la contienda por 118-110. De todos modos, hay que destacar que ni Parker tuvo una reacción final tan buena, al contrario, ni Fury hizo lo suficiente para hacer incuestionable su dominio.
De todos modos, se debe dejar claro algo. Es verdad que Fury recurrió a una potencia de golpeo ridículamente baja, al igual que su cadencia, pero si contamos que la efectividad defensiva es un criterio a tener en cuenta en la valoración de un episodio, todos los rounds que estuvieron igualados y no tuvieron acciones ofensivas destacadas deberían ir a parar al boxeador que mejor defensa mostró, indudablemente Fury, que así merecería la victoria con cierto margen. Pese a ello, los jueces optaron por sobrevalorar la presión, como si por ella exclusivamente un boxeador, sin lanzar manos, pudiese hacerse con un round. Si las acciones defensivas no cuentan para ganar un combate, habría que dudar de los resultados de una gran cantidad de combates de Jack Johnson, Willie Pep, Pernall Whitaker, Floyd Mayweather y de los demás expertos defensivos. Pero las cosas no funcionan así. Por otra parte, cuando a la cúpula boxística le interesa que Mayweather conserve su 0 contra Maidana o Castillo, los jueces se olvidan de la tendencia mayoritaria de decantarse, en caso de duda, por los boxeadores que presionan. En cambio, cuando a la élite dirigente del boxeo le interesa la victoria de Parker, los jueces se sacan de la chistera, como el mejor de los magos, un doble 118-110 para premiar simplemente el caminar hacia delante, porque el neozelandés no boxeó, sólo se comportó como un perro de presa sin instinto, astucia, velocidad o fiereza.
De nuevo, no hay que pensar que Fury hizo una gran actuación, porque por momentos resultó penoso que consumiese minutos sin intentar ni siquiera conectar una mano. Pero, igualmente, Parker no hizo ningún honor a su corona mundial del peso pesado, ya que boxeó como un púgil de nivel bajo que no tiene otro recurso más que su avance frontal o como un novato que se piensa que puede ganar por ser sólo más fuerte que su oponente. Es por ello que, aunque ha habido algunos monarcas WBO bastante cuestionables, y excluyendo a los titulares regulares e interinos WBA, Joseph Parker es uno de los peores boxeadores que ha logrado una corona mundial en la historia del peso pesado.
La diferencia con boxeadores de las primeras épocas (no sólo en el caso de Parker, también en el de otros) es que es más alto y pesa nada más y nada menos que 111 kg, pero por lo demás, cualquier púgil destacado en la historia de la categoría podría darle una lección de boxeo, incluso los considerados como más toscos, cosa que no hace más que poner de manifiesto que quienes dicen que el peso pesado está renaciendo y que se encamina a una nueva edad dorada se equivocan.
Enlazando con este tema hay que responder a una cuestión, puesto que puede surgir la pregunta de porqué a los titiriteros que mueven los hilos del boxeo les interesa la victoria de Parker. La respuesta es muy sencilla. Actualmente la cumbre libra por libra está en teoría vacía (esta idea surge de los medios estadounidenses que se niegan a poner en el número 1 a alguien que no encaje con sus consideraciones político-sociales), y se busca una nueva figura que la llene, siendo para muchos el elegido Anthony Joshua.
Además, se pretende que Joshua se convierta en una nueva figura histórica de la división que mueva millones sólo por su fama. Para que Joshua se haga un nombre destacado uno de los aspectos ineludibles es que logre ser titular unificado y para ello se necesita al monarca WBO Joseph Parker. Se dice que al final del camino puede haber una unificación total ante Deontay Wilder, pero antes de ello, Joshua seguramente se encamine a una unificación ante Parker que no tendrá ningún problema en superar, como no lo tendría ningún boxeador de la élite, incluso de la actual. Muchos considerarán que Hughie Fury no habría generado dificultades a Joshua, cosa que puede ser cierta, pero siempre habría un riesgo de que su heterodoxia y su buena defensa hiciesen que Joshua no luciese o incluso que se agotase por su gran musculatura, que le haría cobrarse un precio alto con cada uno de sus errores. Pero ante Parker no habrá dificultad alguna, y la victoria antes del límite es segura, puesto que no hay ni un sólo elemento destacable en su boxeo.
Así, otra vez las piezas encajan. ¿Porqué dar un 118-110 doble sin sentido contra Hughie Fury? Porque interesa una unificación entre Joshua y Parker, que es una víctima propiciatoria. Seguramente muchos no vean que se están poniendo las bases para, explotando las cualidades de un buen boxeador (algo innegable) como Joshua, crear un icono boxístico, algo que está en marcha desde antes de su debut profesional.
Aunque un año antes de su participación en los Juegos Olímpicos fue arrestado por posesión e intento de distribución de drogas, cosa que podría haberle supuesto una pena de cárcel de 14 años en Reino Unido, se le impusieron trabajos sociales y ni si quiera se le apartó de la participación en los Juegos de Londres, donde, a pesar de no imponerse sobre el ring a Dychko y Cammarrelle, los jueces le dieron victorias que le supusieron una medalla de oro inmerecida.
Posteriormente, debutó como profesional con un grado de atención incomprensible, rebosando las páginas de diversos medios cuando sólo noqueaba a púgiles modestísimos. Sus problemas ante Dillian Whyte se minimizaron, adquirió su corona IBF ante un Charles Martin que no merecía el título que poseía (Glazkov se lesionó una pierna en la pelea por el cetro vacante) y posteriormente sus victorias ante Breazeale y Molina, que no eran púgiles merecedores ni siquiera del top 10, se volvieron a sobrevalorar. Finalmente, aunque Tyson Fury no había recibido más que faltas de respeto por su formidable victoria ante un Wladimir Klitschko que había reinado durante una década, Joshua recibió desbordantes e incomprensibles loas por batir al mismo Klitschko posteriormente, cuando además "AJ" estuvo a punto de ser noqueado en esa misma pelea. Como siempre, el hilo conductor queda claro para el que quiera verlo, pero es difícil cuando todos los agentes mediáticos substituyen cada crítica por una alabanza. Así, su turbio pasado, que es arrojado a la cara de otros boxeadores flagelando su confianza y su moral, es sólo una “historia de superación” y sus fáciles triunfos ante rivales modestos son “la muestra de su grandeza”.
En la historia de todos los deportes se han creado figuras icónicas de forma artificial, porque es tan sencillo como valorar de más los logros de alguien para conseguir que los organizadores se lleven ingentes sumas de dinero (como pasa ahora con Joshua y antes con Mayweather, hablando de boxeo). Todo ello sin olvidar las repercusiones, socio-políticas que estas figuras pueden tener en un determinado contexto. Por ello, con todos los intereses favoreciendo el auge de Joshua será difícil que, contando además con muchas cualidades, no se logre que se convierta en poco tiempo en la figura central del pugilismo, sino lo es ya para muchos. Es por esto que sólo nos queda esperar que no se incumplan las normas para que Joshua siga elevando su consideración, que, por el bien del boxeo, le lleguen retos de calidad que no queden truncados por el camino de forma más que extraña, como en el caso del Wilder-Povetkin, y que una vez que se lleven a cabo irregularidades los destellos de su fama no cieguen a los aficionados, que siempre serán los garantes de velar porque la historia del boxeo y sus grandes nombres no sean sustituidos por combates mal emparejados y púgiles sobrevalorados.
La contienda tuvo un desarrollo monótono, con Parker persiguiendo constantemente a un Fury que se desplazaba cercano a las cuerdas tirando su jab. Hay que subrayar que ninguno de los dos boxeadores hizo incontestable su primacía, puesto que la presión de Parker resultaba irregular e ineficaz, no logrando alcanzar la distancia corta más que en desordenadas embestidas, y Fury ni siquiera contaba con precisión o contundencia en su jab, prácticamente el único golpe que lanzaba, por lo que hubo diversos asaltos que tuvieron muy poco que destacar en cuanto a acciones ofensivas efectivas.
En el ámbito contrario, en acierto defensivo, Hughie Fury sí ofreció una actuación abrumadoramente superior, dado que hubo varios rounds en los que Parker no acertó ni una sola mano, llegando a lanzar series de media decena de golpes de los que no estaba cerca de anotar ninguno de ellos. Para evitarlos, Fury no sólo tiraba de movilidad, sino que se dejaba caer sobre las cuerdas para quedar fuera del alcance del visitante, al que también esquivó, con leves giros de cintura u hombros, y bloqueó.
Ciertamente, los ataques de Parker eran tan previsibles, precipitados y desordenados que Fury no tuvo problemas para evitar casi la totalidad de ellos. Además, cuando el campeón logró permanecer en la distancia corta, el local recurría a un clinch que fue la última arma utilizada para neutralizar al neozelandés. Por otro lado, no hay que olvidar que entre todas las ofensivas erradas por parte de Parker, y a pesar de que Fury se centró demasiado en un jab flojísimo, en ocasiones el retador conectó claros contragolpes en uppercut, hook o incluso directo.
La excepción a esta tónica, en la que Parker también tuvo largos periodos de inactividad, llegó en los últimos rounds cuando el campeón sí que consiguió anotar algunas manos claras, como un par de derechas en el último episodio. Con todo, esto no sirvió para modificar la percepción de que su actuación fue nefasta.
Dicho esto, que dos jueces otorgasen todos los asaltos menos dos a Parker es, una semana más, una atroz ignominia y un claro signo de corrupción. Y es que otorgarle diez asaltos a Parker significa que se le dieron rounds en los que no acertó ni un sólo golpe, cosa que resulta a todas luces injustificable. Es cierto que los puños de Fury fueron sumamente escasos, pero entre decantarte por un boxeador que falla todos y cada uno de sus golpes y otro que lanza un par y anota un par la elección resulta sencilla por el segundo, ya que lo que se valora en un round de boxeo es la efectividad ofensiva. Por otro lado, hay algunos que señalan vehementemente que como Parker tuvo un mejor final, después de un desarrollo tedioso, él merece la victoria, pero esta valoración significa simplemente que quienes afirman esto no saben como se puntúa un combate de boxeo. Da igual que los últimos dos rounds sean los mejores de la historia del deporte para el púgil A, que si el púgil B ha ganado los diez anteriores haciendo sólo lo justo y necesario, igualmente, el púgil B será el vencedor claro de la contienda por 118-110. De todos modos, hay que destacar que ni Parker tuvo una reacción final tan buena, al contrario, ni Fury hizo lo suficiente para hacer incuestionable su dominio.
De todos modos, se debe dejar claro algo. Es verdad que Fury recurrió a una potencia de golpeo ridículamente baja, al igual que su cadencia, pero si contamos que la efectividad defensiva es un criterio a tener en cuenta en la valoración de un episodio, todos los rounds que estuvieron igualados y no tuvieron acciones ofensivas destacadas deberían ir a parar al boxeador que mejor defensa mostró, indudablemente Fury, que así merecería la victoria con cierto margen. Pese a ello, los jueces optaron por sobrevalorar la presión, como si por ella exclusivamente un boxeador, sin lanzar manos, pudiese hacerse con un round. Si las acciones defensivas no cuentan para ganar un combate, habría que dudar de los resultados de una gran cantidad de combates de Jack Johnson, Willie Pep, Pernall Whitaker, Floyd Mayweather y de los demás expertos defensivos. Pero las cosas no funcionan así. Por otra parte, cuando a la cúpula boxística le interesa que Mayweather conserve su 0 contra Maidana o Castillo, los jueces se olvidan de la tendencia mayoritaria de decantarse, en caso de duda, por los boxeadores que presionan. En cambio, cuando a la élite dirigente del boxeo le interesa la victoria de Parker, los jueces se sacan de la chistera, como el mejor de los magos, un doble 118-110 para premiar simplemente el caminar hacia delante, porque el neozelandés no boxeó, sólo se comportó como un perro de presa sin instinto, astucia, velocidad o fiereza.
De nuevo, no hay que pensar que Fury hizo una gran actuación, porque por momentos resultó penoso que consumiese minutos sin intentar ni siquiera conectar una mano. Pero, igualmente, Parker no hizo ningún honor a su corona mundial del peso pesado, ya que boxeó como un púgil de nivel bajo que no tiene otro recurso más que su avance frontal o como un novato que se piensa que puede ganar por ser sólo más fuerte que su oponente. Es por ello que, aunque ha habido algunos monarcas WBO bastante cuestionables, y excluyendo a los titulares regulares e interinos WBA, Joseph Parker es uno de los peores boxeadores que ha logrado una corona mundial en la historia del peso pesado.
La diferencia con boxeadores de las primeras épocas (no sólo en el caso de Parker, también en el de otros) es que es más alto y pesa nada más y nada menos que 111 kg, pero por lo demás, cualquier púgil destacado en la historia de la categoría podría darle una lección de boxeo, incluso los considerados como más toscos, cosa que no hace más que poner de manifiesto que quienes dicen que el peso pesado está renaciendo y que se encamina a una nueva edad dorada se equivocan.
Enlazando con este tema hay que responder a una cuestión, puesto que puede surgir la pregunta de porqué a los titiriteros que mueven los hilos del boxeo les interesa la victoria de Parker. La respuesta es muy sencilla. Actualmente la cumbre libra por libra está en teoría vacía (esta idea surge de los medios estadounidenses que se niegan a poner en el número 1 a alguien que no encaje con sus consideraciones político-sociales), y se busca una nueva figura que la llene, siendo para muchos el elegido Anthony Joshua.
Además, se pretende que Joshua se convierta en una nueva figura histórica de la división que mueva millones sólo por su fama. Para que Joshua se haga un nombre destacado uno de los aspectos ineludibles es que logre ser titular unificado y para ello se necesita al monarca WBO Joseph Parker. Se dice que al final del camino puede haber una unificación total ante Deontay Wilder, pero antes de ello, Joshua seguramente se encamine a una unificación ante Parker que no tendrá ningún problema en superar, como no lo tendría ningún boxeador de la élite, incluso de la actual. Muchos considerarán que Hughie Fury no habría generado dificultades a Joshua, cosa que puede ser cierta, pero siempre habría un riesgo de que su heterodoxia y su buena defensa hiciesen que Joshua no luciese o incluso que se agotase por su gran musculatura, que le haría cobrarse un precio alto con cada uno de sus errores. Pero ante Parker no habrá dificultad alguna, y la victoria antes del límite es segura, puesto que no hay ni un sólo elemento destacable en su boxeo.
Así, otra vez las piezas encajan. ¿Porqué dar un 118-110 doble sin sentido contra Hughie Fury? Porque interesa una unificación entre Joshua y Parker, que es una víctima propiciatoria. Seguramente muchos no vean que se están poniendo las bases para, explotando las cualidades de un buen boxeador (algo innegable) como Joshua, crear un icono boxístico, algo que está en marcha desde antes de su debut profesional.
Aunque un año antes de su participación en los Juegos Olímpicos fue arrestado por posesión e intento de distribución de drogas, cosa que podría haberle supuesto una pena de cárcel de 14 años en Reino Unido, se le impusieron trabajos sociales y ni si quiera se le apartó de la participación en los Juegos de Londres, donde, a pesar de no imponerse sobre el ring a Dychko y Cammarrelle, los jueces le dieron victorias que le supusieron una medalla de oro inmerecida.
Posteriormente, debutó como profesional con un grado de atención incomprensible, rebosando las páginas de diversos medios cuando sólo noqueaba a púgiles modestísimos. Sus problemas ante Dillian Whyte se minimizaron, adquirió su corona IBF ante un Charles Martin que no merecía el título que poseía (Glazkov se lesionó una pierna en la pelea por el cetro vacante) y posteriormente sus victorias ante Breazeale y Molina, que no eran púgiles merecedores ni siquiera del top 10, se volvieron a sobrevalorar. Finalmente, aunque Tyson Fury no había recibido más que faltas de respeto por su formidable victoria ante un Wladimir Klitschko que había reinado durante una década, Joshua recibió desbordantes e incomprensibles loas por batir al mismo Klitschko posteriormente, cuando además "AJ" estuvo a punto de ser noqueado en esa misma pelea. Como siempre, el hilo conductor queda claro para el que quiera verlo, pero es difícil cuando todos los agentes mediáticos substituyen cada crítica por una alabanza. Así, su turbio pasado, que es arrojado a la cara de otros boxeadores flagelando su confianza y su moral, es sólo una “historia de superación” y sus fáciles triunfos ante rivales modestos son “la muestra de su grandeza”.
En la historia de todos los deportes se han creado figuras icónicas de forma artificial, porque es tan sencillo como valorar de más los logros de alguien para conseguir que los organizadores se lleven ingentes sumas de dinero (como pasa ahora con Joshua y antes con Mayweather, hablando de boxeo). Todo ello sin olvidar las repercusiones, socio-políticas que estas figuras pueden tener en un determinado contexto. Por ello, con todos los intereses favoreciendo el auge de Joshua será difícil que, contando además con muchas cualidades, no se logre que se convierta en poco tiempo en la figura central del pugilismo, sino lo es ya para muchos. Es por esto que sólo nos queda esperar que no se incumplan las normas para que Joshua siga elevando su consideración, que, por el bien del boxeo, le lleguen retos de calidad que no queden truncados por el camino de forma más que extraña, como en el caso del Wilder-Povetkin, y que una vez que se lleven a cabo irregularidades los destellos de su fama no cieguen a los aficionados, que siempre serán los garantes de velar porque la historia del boxeo y sus grandes nombres no sean sustituidos por combates mal emparejados y púgiles sobrevalorados.
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miércoles, 20 de septiembre de 2017
¿Qué respuestas nos ha dado el Golovkin-Canelo?
Antes de que comenzase el campeonato mundial WBC, WBA e IBF del peso medio entre el kazajo Gennady Golovkin 37(33KO)-0-1 y el mexicano Saúl “Canelo” Álvarez 49(34KO)-1-2 las preguntas se amontonaban y cruzaban entre ellas en cantidad ingente. Y es que no podía ser de otro modo teniendo en cuenta que este era un encuentro trascendental en la historia del peso medio, en el que dos top de todos los pesos se enfrentaban en un duelo en el que debían demostrar realmente cuál era su potencial y cuáles sus capacidades reales en una pelea en igualdad de condiciones. Así, una vez terminado el enfrentamiento se pudieron extraer lecturas claras e incuestionables que, quizás, no hagan otra cosa que responder a algunas preguntas mientras crean otras nuevas.
Dejando al margen el resultado y la controversia de las cartulinas, y centrándonos sólo en lo deportivo, la lectura más significativa que se puede extraer de la pelea es la confirmación del declive de Golovkin. Puede que muchos se opongan a esta afirmación, considerando estos que mereció la victoria ante el que algunos valoran como el número 1 de todos los pesos. Aun así, y si bien no se puede cuestionar el mérito de su actuación, lo que quedó de manifiesto es que los tiempos en los que se mostraba como una apisonadora imparable han pasado.
“GGG” presionó, una vez más, de forma infinitamente más tenue que en anteriores momentos y su corte de ring, que tantas victorias le ha dado en el pasado, resultó sumamente inefectivo, dejando en todo momento la puerta abierta para que “Canelo” le rehuyese por la derecha. Además, su velocidad de manos fue realmente baja y su volumen de puños escaso también, comparativamente hablando. Por otro lado, cuando sus puños al máximo de potencia hicieron clara diana en su rival, éste los encajó sin ningún tipo de problemas, no siendo ni siquiera estremecido ligeramente. Finalmente, su precisión fue por momentos ridícula, fallando una decena de manos consecutivas a la vez que quedaba totalmente expuesto al contragolpe.
Sea como sea, su tenacidad, su resistencia y su formidable jab le mantuvieron en la lucha por la victoria en una pelea en la que su oponente corrió demasiado, cediendo asaltos por falta de trabajo y contundencia.
Esto nos lleva a otra clara lectura respecto al duelo: la nula acometividad de Canelo. Muchos, erróneamente, esperaban que Álvarez avanzase en todo momento sobre su oponente y golpease al cuerpo con el gancho y con combinaciones al rostro para desgastar y quebrar al monarca. Nada más lejos de la realidad. Decepcionando a quienes querían ver una descarnada batalla de intercambios, “Canelo” demostró que no tenía ninguna confianza en poder romper la resistencia de su adversario, al menos sin poner en riesgo decisivo la suya. Por ello, aunque en su momento criticó durísimamente a Erislandy Lara por su táctica, Canelo corrió el ring sin remordimientos durante gran parte de la pelea, rehusando los intercambios.
Con todo, esto no tiene porqué implicar una falta de valentía, ya que en muchos momentos cometió la osadía de quedarse estático en las cuerdas, incluso bajando las manos, a la vez que eludía uno tras otro los golpes de Golovkin, demostrando una defensa verdaderamente excepcional que muchos ni siquiera sabían que tenía. Además, su precisión, su elección de golpes y su apreciación de los momentos oportunos para lanzarlos (o sea su gestión de los aspectos ofensivos desde una táctica contragolpeadora y conservadora) resultaron extraordinarias.
En este claro choque de estilos resultante, teniendo en cuenta que varios asaltos fueron muy igualados y que hubo fases de evidente dominio para cada boxeador, no nos engañemos, tanto la victoria por un asalto (o sea 7-5) para cada uno de los púgiles como el empate (6-6) resultan aceptables.
Si se es imparcial y se valora globalmente la contienda, ésta estuvo emparejada y ni mucho menos fue totalmente controlada por Golovkin, como algunos afirman. Y es que “el efecto favorito” se dejó notar otra vez después de esta pelea. Tal y como pasó en el primero “Chocolatito”-Wangek o en el Pacquiao-Horn hubo analistas, boxeadores y aficionados que no dieron ni un margen mínimo en su propia lectura de la pelea para la victoria de Wangek y Horn, alterando su propia visión del choque por la sobrevaloración del favorito, en estos casos Román González y Manny Pacquiao, respectivamente. Esto no quiere decir que no se pueda pensar que “Chocolatito” o Pacquiao merecieran la victoria, sino que hay gente que ni siquiera necesitó analizarla imparcialmente para estar seguro al 100% de la total victoria del favorito. Salvando las enormes distancias, ya que ni muchísimo menos estaba Canelo en la posición de Wangek o Horn, esto se repitió en la pugna. Álvarez era calificado como “diva” y había manipulado las reglas del boxeo a su favor y Golovkin era el boxeador que partía como favorito y que no rechazaba retos, e indudablemente las simpatías de muchos, por el propio interés del pugilismo, se alinearon consciente o subconscientemente con el segundo.
De todos modos, no se debe tomar la parte por el todo. Aunque “Canelo” realizó la mejor actuación de su carrera y durante varios asaltos anuló con su fenomenal defensa al boxeador más agresivo y contundente de la división y a uno de los mejores de todos los pesos, esto no puede borrar de un plumazo sus nefastos años de pesos pactados, chantajes a los organismos, elusión de oponentes y elección de otros sumamente asequibles, todo ello sin pasar por alto los atroces robos a boxeadores que claramente le superaron. Así, lo que hay que preguntarse ahora es si “Canelo”, habiendo demostrado su destreza ante uno de los púgiles más peligrosos posibles y habiendo sido bueno su rendimiento en el peso medio, cambiará el planteamiento de su trayectoria y aceptará nuevos retos de enorme exigencia. De lo contrario, quizás no pueda disipar las críticas, que no dejaron de estar presentes en este choque por elegir la pelea en el momento en que Golovkin mostraba evidentes puntos débiles y sirviéndose en ella de nuevo de la ayuda de los jueces.
La puntuación de Adelaide Byrd de 118-110 a favor de “Canelo” es sin lugar a duda no sólo el peor elemento de la contienda o del fin de semana, sino la certificación de que el boxeo tiene que afrontar sus problemas de una vez por todas. Esto no significa que los aficionados, expertos y boxeadores debamos dejar de defender el deporte de las 16 cuerdas ante los que lo critican buscando su destrucción, sino que debemos exigir la limpieza del pugilismo para solidificarlo. Por ejemplo, hasta que los promotores dejen de pagar los salarios, el alojamiento y el mantenimiento de los jueces encargados de puntuar una pelea y del árbitro que vela por el cumplimiento de las reglas y dejen de hacer con ellos cenas y reuniones privadas previas a los enfrentamientos, los resultados polémicos no van a dejar de llegar, puesto que muchos jueces y árbitros no pueden o no quieren priorizar su objetividad y su aprecio por el boxeo sobre su sustento y su modo de vida relajado, cómodo y satisfactorio. Y es que ¿Cómo, por ejemplo, un funcionario o un trabajar estadounidense estándar va a querer renunciar a viajar con todos los gastos pagados a un formidable escenario y ganar en un fin de semana infinitamente más de lo que gana en un mes, además mientras ve en primer línea combates esperadísimos, puntuando una pelea contra los intereses del promotor que le paga, mordiendo la mano que le da de comer? Es un secreto a gritos que muchos jueces que no han seguido los “patrones” esperados por los promotores organizadores no han vuelto a ser llamados para juzgar peleas de estas compañías y que incluso han sido apartados a posiciones secundarias dentro de las comisiones atléticas. Hasta que los salarios de los jueces y árbitros no se extraigan de las sanciones pagadas a las comisiones o se descuenten de las bolsas finales de los boxeadores, sin intermediarios, la situación no va a cambiar, al menos en los combates de las estrellas del boxeo mundial.
Por otra parte, hay que recalcar que Adelaide Byrd no es una mala jueza o una jueza que haya tenido un día malo, es una corrupta al igual que su marido, el árbitro Robert Byrd. Muchos pueden considerar que no hay pruebas de tal cosa, pero realmente sí las hay. Sólo hay que ver su trayectoria de puntuaciones para comprobar que Byrd casi siempre puntúa mal las grandes peleas, decantándose por lecturas absolutas a favor de los favoritos o de los boxeadores estrella de las promotoras, o por los estadounidenses cuando boxean como visitantes. Se puede hacer fácilmente una lista de más de una decena de peleas recientes en las que ha participado en las que se puede ver que su puntuación es sesgada o injustificable. Por otra parte, en cuanto a su marido, sólo tenemos que recordar el escándalo más reciente, su total permisividad con los golpes bajos de Andre Ward en la revancha con Sergey Kovalev y su extranísima detención de la pelea. Así resulta evidente que el matrimonio Byrd son, junto a muchos otros jueces y árbitros, una garantía para que las agendas boxísticas de quienes mueven los hilos en este deporte se cumplan, ya sean estos televisiones, promotores u otro tipo de agentes. Simplemente, la diferencia entre los Byrd y otros es que son ineptos a la hora de ser corruptos, mientras que otros saben actuar con mayor sutileza sin levantar sospechas.
Volviendo al análisis del combate Golovkin-Canelo, éste en cierto modo ha acentuado una modificación de roles que lleva produciéndose desde hace un tiempo atrás y que podría agravarse en una eventual revancha. Entre 2015 y 2016, Golovkin era casi imbatible y en un enfrentamiento entonces ante Canelo su victoria parecía a todas luces inevitable además de contundente. Hay que recordar que, mientras tanto, Álvarez se medía a boxeadores asequibles y ganaba controvertidamente a Miguel Cotto, recibiendo críticas numerosísimas. Pero desde entonces la situación hay ido cambiando. Primero “GGG” daba signos de deterioro ante Kell Brook, que a priori no parecieron significativos, pero después a duras penas pudo vencer a un Daniel Jacobs ante el que no fue ni una sombra de lo que había sido. Por otro lado, su estancamiento o su degradación en su rendimiento se asentaba con este duelo ante “Canelo”, que ha hecho más evidente una sensacional evolución.
Esto nos lleva a la pregunta ¿Qué margen para la mejora tienen ambos contendientes en un eventual duelo de desquite? y ¿Aceptará Canelo una revancha? Respecto a la segunda pregunta ninguna certeza se puede tener debido a los peculiares manejos de Golden Boy Promotions y de “Canelo”, pero parece que, habiendo logrado aguantar bien los doce asaltos, habiendo mejorado su imagen general gracias a esta pelea y contando que podría ingresar una enorme cantidad de dinero con un nuevo choque ante el kazajo, la revancha parece la mejor opción para su carrera. Y es que, respondiendo a la primera pregunta, su margen de mejora es además superior al de Golovkin. Aunque se podía esperar que “GGG” usase una mejor gestión de tiempos y espacios, su planteamiento resultó de lo más simple. Por otra parte, cuando Canelo le atacó, su reacción defensiva fue por lo general bastante mala, encajando golpes claros y retrocediendo algo desordenado. En cambio, “Canelo”, que quizás esté en el punto álgido de su boxeo, demostró superior técnica y versatilidad, pareciendo que con los adecuados ajustes, especialmente a la hora de ceder asaltos por falta de actividad, podría generar más complicaciones a Golovkin. Siempre estará presente, obviamente, el riesgo del knockout, ya que Golovkin en todo momento podrá sacar de la nada una mano de poder que decida la pugna. Además su presión no dejará de otorgarle asaltos por impresión general a la vez que desgasta a sus adversarios. Pero habiendo sido poco brillantes, y cada vez menos, sus actuaciones consecutivas ante Brook, Jacobs y ahora Álvarez, parece que el tiempo juega en contra de Golovkin, que parece haber entrado en una cuesta abajo en la que cada mes que pase le acercará a su primera derrota.
Quizás en este sentido, el equipo de Canelo estudie cuál es el momento más astuto para pactar una revancha. Puede que en mayo, y si consigue mantener inactivo a Golovkin hasta entonces, tenga una buena oportunidad de triunfo, pero no será tan buena como en una pelea en septiembre del próximo año o incluso más allá. Aun así, si ahora mismo Golovkin se tuviese que medir a sus retadores obligatorios como Jermall Charlo y Sergiy Derevyanchenko, que logre salir con el brazo en alto no es ni mucho menos una certeza. Así, el mexicano corre el riesgo de que alguien se adelante destronando a un Golovkin cuya recomposición cada vez parece más improbable.
Por otro lado, para Golovkin ninguna opción podría ser mejor que buscar la unificación total del peso medio contra Saunders (titular WBO) o aceptar un duelo en diciembre ante Miguel Cotto, peleas que podría vencer con el rendimiento que todavía conserva y que deberían servirle para agrandar su legado y su estela exitosa a la vez que se hace con grandes bolsas. Además, un posible ascenso al peso supermedio no debería ser descartado, dado que, aunque su altura no sea la suficiente para la categoría superior, quizás el nivel de sus actuaciones podría recuperarse si es que todos sus problemas recientes han llegado por las dificultades para ajustarse al peso medio.
Sea como sea, ambos boxeadores se encuentran ahora, tras este empate, en una situación de total impasse en la que deberán tomar decisiones decisivas para su futuro e incluso para su papel final en la historia del boxeo. Intereses económicos, deportivos y de otra índole se entremezclaran, junto a la intervención de nuevos boxeadores reclamando oportunidades, haciendo las posibles elecciones tan complejas como difíciles de prever su éxito. Aun así, el peso medio parece mantenerse ahora en un formidable momento y es de esperar que desde diciembre al próximo mayo la división nos ofrezca enfrentamientos formidables y peleas para el recuerdo.
Dejando al margen el resultado y la controversia de las cartulinas, y centrándonos sólo en lo deportivo, la lectura más significativa que se puede extraer de la pelea es la confirmación del declive de Golovkin. Puede que muchos se opongan a esta afirmación, considerando estos que mereció la victoria ante el que algunos valoran como el número 1 de todos los pesos. Aun así, y si bien no se puede cuestionar el mérito de su actuación, lo que quedó de manifiesto es que los tiempos en los que se mostraba como una apisonadora imparable han pasado.
“GGG” presionó, una vez más, de forma infinitamente más tenue que en anteriores momentos y su corte de ring, que tantas victorias le ha dado en el pasado, resultó sumamente inefectivo, dejando en todo momento la puerta abierta para que “Canelo” le rehuyese por la derecha. Además, su velocidad de manos fue realmente baja y su volumen de puños escaso también, comparativamente hablando. Por otro lado, cuando sus puños al máximo de potencia hicieron clara diana en su rival, éste los encajó sin ningún tipo de problemas, no siendo ni siquiera estremecido ligeramente. Finalmente, su precisión fue por momentos ridícula, fallando una decena de manos consecutivas a la vez que quedaba totalmente expuesto al contragolpe.
Sea como sea, su tenacidad, su resistencia y su formidable jab le mantuvieron en la lucha por la victoria en una pelea en la que su oponente corrió demasiado, cediendo asaltos por falta de trabajo y contundencia.
Esto nos lleva a otra clara lectura respecto al duelo: la nula acometividad de Canelo. Muchos, erróneamente, esperaban que Álvarez avanzase en todo momento sobre su oponente y golpease al cuerpo con el gancho y con combinaciones al rostro para desgastar y quebrar al monarca. Nada más lejos de la realidad. Decepcionando a quienes querían ver una descarnada batalla de intercambios, “Canelo” demostró que no tenía ninguna confianza en poder romper la resistencia de su adversario, al menos sin poner en riesgo decisivo la suya. Por ello, aunque en su momento criticó durísimamente a Erislandy Lara por su táctica, Canelo corrió el ring sin remordimientos durante gran parte de la pelea, rehusando los intercambios.
Con todo, esto no tiene porqué implicar una falta de valentía, ya que en muchos momentos cometió la osadía de quedarse estático en las cuerdas, incluso bajando las manos, a la vez que eludía uno tras otro los golpes de Golovkin, demostrando una defensa verdaderamente excepcional que muchos ni siquiera sabían que tenía. Además, su precisión, su elección de golpes y su apreciación de los momentos oportunos para lanzarlos (o sea su gestión de los aspectos ofensivos desde una táctica contragolpeadora y conservadora) resultaron extraordinarias.
En este claro choque de estilos resultante, teniendo en cuenta que varios asaltos fueron muy igualados y que hubo fases de evidente dominio para cada boxeador, no nos engañemos, tanto la victoria por un asalto (o sea 7-5) para cada uno de los púgiles como el empate (6-6) resultan aceptables.
Si se es imparcial y se valora globalmente la contienda, ésta estuvo emparejada y ni mucho menos fue totalmente controlada por Golovkin, como algunos afirman. Y es que “el efecto favorito” se dejó notar otra vez después de esta pelea. Tal y como pasó en el primero “Chocolatito”-Wangek o en el Pacquiao-Horn hubo analistas, boxeadores y aficionados que no dieron ni un margen mínimo en su propia lectura de la pelea para la victoria de Wangek y Horn, alterando su propia visión del choque por la sobrevaloración del favorito, en estos casos Román González y Manny Pacquiao, respectivamente. Esto no quiere decir que no se pueda pensar que “Chocolatito” o Pacquiao merecieran la victoria, sino que hay gente que ni siquiera necesitó analizarla imparcialmente para estar seguro al 100% de la total victoria del favorito. Salvando las enormes distancias, ya que ni muchísimo menos estaba Canelo en la posición de Wangek o Horn, esto se repitió en la pugna. Álvarez era calificado como “diva” y había manipulado las reglas del boxeo a su favor y Golovkin era el boxeador que partía como favorito y que no rechazaba retos, e indudablemente las simpatías de muchos, por el propio interés del pugilismo, se alinearon consciente o subconscientemente con el segundo.
De todos modos, no se debe tomar la parte por el todo. Aunque “Canelo” realizó la mejor actuación de su carrera y durante varios asaltos anuló con su fenomenal defensa al boxeador más agresivo y contundente de la división y a uno de los mejores de todos los pesos, esto no puede borrar de un plumazo sus nefastos años de pesos pactados, chantajes a los organismos, elusión de oponentes y elección de otros sumamente asequibles, todo ello sin pasar por alto los atroces robos a boxeadores que claramente le superaron. Así, lo que hay que preguntarse ahora es si “Canelo”, habiendo demostrado su destreza ante uno de los púgiles más peligrosos posibles y habiendo sido bueno su rendimiento en el peso medio, cambiará el planteamiento de su trayectoria y aceptará nuevos retos de enorme exigencia. De lo contrario, quizás no pueda disipar las críticas, que no dejaron de estar presentes en este choque por elegir la pelea en el momento en que Golovkin mostraba evidentes puntos débiles y sirviéndose en ella de nuevo de la ayuda de los jueces.
La puntuación de Adelaide Byrd de 118-110 a favor de “Canelo” es sin lugar a duda no sólo el peor elemento de la contienda o del fin de semana, sino la certificación de que el boxeo tiene que afrontar sus problemas de una vez por todas. Esto no significa que los aficionados, expertos y boxeadores debamos dejar de defender el deporte de las 16 cuerdas ante los que lo critican buscando su destrucción, sino que debemos exigir la limpieza del pugilismo para solidificarlo. Por ejemplo, hasta que los promotores dejen de pagar los salarios, el alojamiento y el mantenimiento de los jueces encargados de puntuar una pelea y del árbitro que vela por el cumplimiento de las reglas y dejen de hacer con ellos cenas y reuniones privadas previas a los enfrentamientos, los resultados polémicos no van a dejar de llegar, puesto que muchos jueces y árbitros no pueden o no quieren priorizar su objetividad y su aprecio por el boxeo sobre su sustento y su modo de vida relajado, cómodo y satisfactorio. Y es que ¿Cómo, por ejemplo, un funcionario o un trabajar estadounidense estándar va a querer renunciar a viajar con todos los gastos pagados a un formidable escenario y ganar en un fin de semana infinitamente más de lo que gana en un mes, además mientras ve en primer línea combates esperadísimos, puntuando una pelea contra los intereses del promotor que le paga, mordiendo la mano que le da de comer? Es un secreto a gritos que muchos jueces que no han seguido los “patrones” esperados por los promotores organizadores no han vuelto a ser llamados para juzgar peleas de estas compañías y que incluso han sido apartados a posiciones secundarias dentro de las comisiones atléticas. Hasta que los salarios de los jueces y árbitros no se extraigan de las sanciones pagadas a las comisiones o se descuenten de las bolsas finales de los boxeadores, sin intermediarios, la situación no va a cambiar, al menos en los combates de las estrellas del boxeo mundial.
Por otra parte, hay que recalcar que Adelaide Byrd no es una mala jueza o una jueza que haya tenido un día malo, es una corrupta al igual que su marido, el árbitro Robert Byrd. Muchos pueden considerar que no hay pruebas de tal cosa, pero realmente sí las hay. Sólo hay que ver su trayectoria de puntuaciones para comprobar que Byrd casi siempre puntúa mal las grandes peleas, decantándose por lecturas absolutas a favor de los favoritos o de los boxeadores estrella de las promotoras, o por los estadounidenses cuando boxean como visitantes. Se puede hacer fácilmente una lista de más de una decena de peleas recientes en las que ha participado en las que se puede ver que su puntuación es sesgada o injustificable. Por otra parte, en cuanto a su marido, sólo tenemos que recordar el escándalo más reciente, su total permisividad con los golpes bajos de Andre Ward en la revancha con Sergey Kovalev y su extranísima detención de la pelea. Así resulta evidente que el matrimonio Byrd son, junto a muchos otros jueces y árbitros, una garantía para que las agendas boxísticas de quienes mueven los hilos en este deporte se cumplan, ya sean estos televisiones, promotores u otro tipo de agentes. Simplemente, la diferencia entre los Byrd y otros es que son ineptos a la hora de ser corruptos, mientras que otros saben actuar con mayor sutileza sin levantar sospechas.
Volviendo al análisis del combate Golovkin-Canelo, éste en cierto modo ha acentuado una modificación de roles que lleva produciéndose desde hace un tiempo atrás y que podría agravarse en una eventual revancha. Entre 2015 y 2016, Golovkin era casi imbatible y en un enfrentamiento entonces ante Canelo su victoria parecía a todas luces inevitable además de contundente. Hay que recordar que, mientras tanto, Álvarez se medía a boxeadores asequibles y ganaba controvertidamente a Miguel Cotto, recibiendo críticas numerosísimas. Pero desde entonces la situación hay ido cambiando. Primero “GGG” daba signos de deterioro ante Kell Brook, que a priori no parecieron significativos, pero después a duras penas pudo vencer a un Daniel Jacobs ante el que no fue ni una sombra de lo que había sido. Por otro lado, su estancamiento o su degradación en su rendimiento se asentaba con este duelo ante “Canelo”, que ha hecho más evidente una sensacional evolución.
Esto nos lleva a la pregunta ¿Qué margen para la mejora tienen ambos contendientes en un eventual duelo de desquite? y ¿Aceptará Canelo una revancha? Respecto a la segunda pregunta ninguna certeza se puede tener debido a los peculiares manejos de Golden Boy Promotions y de “Canelo”, pero parece que, habiendo logrado aguantar bien los doce asaltos, habiendo mejorado su imagen general gracias a esta pelea y contando que podría ingresar una enorme cantidad de dinero con un nuevo choque ante el kazajo, la revancha parece la mejor opción para su carrera. Y es que, respondiendo a la primera pregunta, su margen de mejora es además superior al de Golovkin. Aunque se podía esperar que “GGG” usase una mejor gestión de tiempos y espacios, su planteamiento resultó de lo más simple. Por otra parte, cuando Canelo le atacó, su reacción defensiva fue por lo general bastante mala, encajando golpes claros y retrocediendo algo desordenado. En cambio, “Canelo”, que quizás esté en el punto álgido de su boxeo, demostró superior técnica y versatilidad, pareciendo que con los adecuados ajustes, especialmente a la hora de ceder asaltos por falta de actividad, podría generar más complicaciones a Golovkin. Siempre estará presente, obviamente, el riesgo del knockout, ya que Golovkin en todo momento podrá sacar de la nada una mano de poder que decida la pugna. Además su presión no dejará de otorgarle asaltos por impresión general a la vez que desgasta a sus adversarios. Pero habiendo sido poco brillantes, y cada vez menos, sus actuaciones consecutivas ante Brook, Jacobs y ahora Álvarez, parece que el tiempo juega en contra de Golovkin, que parece haber entrado en una cuesta abajo en la que cada mes que pase le acercará a su primera derrota.
Quizás en este sentido, el equipo de Canelo estudie cuál es el momento más astuto para pactar una revancha. Puede que en mayo, y si consigue mantener inactivo a Golovkin hasta entonces, tenga una buena oportunidad de triunfo, pero no será tan buena como en una pelea en septiembre del próximo año o incluso más allá. Aun así, si ahora mismo Golovkin se tuviese que medir a sus retadores obligatorios como Jermall Charlo y Sergiy Derevyanchenko, que logre salir con el brazo en alto no es ni mucho menos una certeza. Así, el mexicano corre el riesgo de que alguien se adelante destronando a un Golovkin cuya recomposición cada vez parece más improbable.
Por otro lado, para Golovkin ninguna opción podría ser mejor que buscar la unificación total del peso medio contra Saunders (titular WBO) o aceptar un duelo en diciembre ante Miguel Cotto, peleas que podría vencer con el rendimiento que todavía conserva y que deberían servirle para agrandar su legado y su estela exitosa a la vez que se hace con grandes bolsas. Además, un posible ascenso al peso supermedio no debería ser descartado, dado que, aunque su altura no sea la suficiente para la categoría superior, quizás el nivel de sus actuaciones podría recuperarse si es que todos sus problemas recientes han llegado por las dificultades para ajustarse al peso medio.
Sea como sea, ambos boxeadores se encuentran ahora, tras este empate, en una situación de total impasse en la que deberán tomar decisiones decisivas para su futuro e incluso para su papel final en la historia del boxeo. Intereses económicos, deportivos y de otra índole se entremezclaran, junto a la intervención de nuevos boxeadores reclamando oportunidades, haciendo las posibles elecciones tan complejas como difíciles de prever su éxito. Aun así, el peso medio parece mantenerse ahora en un formidable momento y es de esperar que desde diciembre al próximo mayo la división nos ofrezca enfrentamientos formidables y peleas para el recuerdo.
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martes, 19 de septiembre de 2017
Billy Joe Saunders – Willie Monroe Jr. (16/9/2017)
Copper Box Arena, Londres, Reino Unido.
Campeonato del mundo WBO del peso medio. Segunda puesta en juego de su cinturón por parte del monarca Saunders y primera defensa obligatoria.
Resultaba evidente para todo aquel que hubiese visto a ambos boxeadores con anterioridad que el mundial del peso medio entre Saunders y Monroe no iba a ser una pelea llena de intercambios y de emoción, sino más bien un choque de corte táctico y con un bajo ritmo combativo. De todos modos, el enfrentamiento terminó siendo mucho menos intenso de lo que incluso se podía esperar, resultando por momentos verdaderamente tedioso.
Y es que, más que el cauteloso despliegue ofensivo de dos boxeadores técnicos, el enfrentamiento fue una decepcionante pelea en la que la superior elección de golpes, precisión y astucia de Saunders se impuso en todo momento a un Monroe que cuando terminó el combate reflejaba en su rostro la decepción por saber que había desperdiciado con un insulso planteamiento la que podría ser su última oportunidad mundialista en la división del peso medio.
El enfrentamiento no tuvo historia alguna. Ambos permanecieron la mayoría del rato cercanos al centro del ring, bastante estáticos y aguardado el momento para conectar sus golpes, momento que nunca llegaba pronto. Finalmente, tras algunos amagos y resituar su posición, el jab de Saunders hacia diana contra el retador, que en ocasiones conectaba su directo de izquierda al ataque o a la contra. Por lo demás, la pelea no tuvo más variaciones que alguna arremetida de Saunders, que alcanzó con directos descendentes a un Monroe tan impreciso defensiva como ofensivamente, y, en el tramo final, algún intento de usar los ganchos al cuerpo por parte del estadounidense, acción que no fue desacertada pero que llegó tardísimo.
Si Monroe hubiese acelerado sus pasos y, aceptando el riesgo de ser alcanzado, hubiese acortado los espacios y hubiese utilizado sus curvos en rápida combinación (como ha hecho en el pasado) quizás no habría logrado la victoria, aunque ésta hubiese sido infinitamente más probable y, sobre todo, su imagen como boxeador no se habría visto tan afectada. Pero aguardado a que el astuto Saunders se lanzase al ataque no hizo otra cosa que regalarle el triunfo al británico, que sin precipitarse sólo tuvo que hacer valer su destreza para puntuar y sus buenas esquivas para, contando esta vez con un perfecto estado de forma, dominar a un oponente que no tuvo más dificultades que un corte por cabezazo involuntario.
De todos modos, aunque la victoria de Billy Joe Saunders 25(12KO)-0 fue realmente clara, los jueces se mostraron generosos con Monroe 21(6KO)-3(1), dando tarjetas de 117-111, 117-112 y un 115-114 totalmente ridículo, incomprensible e inaceptable. En cualquier caso, si algo ha dejado claro el enfrentamiento es que Saunders efectivamente se ha tomado en serio su preparación y que ha dejado atrás los excesos que casi le cuestan el cinturón mundial ante Artur Akavov, mostrando un estado de forma óptimo que le permitió ejecutar su dominio táctico a la perfección. Por otro lado, una vez más quedó de manifiesto que Saunders no tiene ni la potencia, ni la acometividad, ni la fluidez en el aprovechamiento de sus habilidades para poder imponerse a Golovkin o Canelo, respecto a los que comparativamente quedó en una pésima posición al situar su defensa sólo a unas horas de diferencia. Así, si bien la imagen de Saunders mejora respecto a su última subida a un ring, sigue pareciendo por debajo del nivel de la cúpula de la división, siendo casi tan inevitable que próximamente logre una espléndida pelea ante un púgil de la élite como Lemieux o Jacobs como que pueda perderla.
Campeonato del mundo WBO del peso medio. Segunda puesta en juego de su cinturón por parte del monarca Saunders y primera defensa obligatoria.
Resultaba evidente para todo aquel que hubiese visto a ambos boxeadores con anterioridad que el mundial del peso medio entre Saunders y Monroe no iba a ser una pelea llena de intercambios y de emoción, sino más bien un choque de corte táctico y con un bajo ritmo combativo. De todos modos, el enfrentamiento terminó siendo mucho menos intenso de lo que incluso se podía esperar, resultando por momentos verdaderamente tedioso.
Y es que, más que el cauteloso despliegue ofensivo de dos boxeadores técnicos, el enfrentamiento fue una decepcionante pelea en la que la superior elección de golpes, precisión y astucia de Saunders se impuso en todo momento a un Monroe que cuando terminó el combate reflejaba en su rostro la decepción por saber que había desperdiciado con un insulso planteamiento la que podría ser su última oportunidad mundialista en la división del peso medio.
El enfrentamiento no tuvo historia alguna. Ambos permanecieron la mayoría del rato cercanos al centro del ring, bastante estáticos y aguardado el momento para conectar sus golpes, momento que nunca llegaba pronto. Finalmente, tras algunos amagos y resituar su posición, el jab de Saunders hacia diana contra el retador, que en ocasiones conectaba su directo de izquierda al ataque o a la contra. Por lo demás, la pelea no tuvo más variaciones que alguna arremetida de Saunders, que alcanzó con directos descendentes a un Monroe tan impreciso defensiva como ofensivamente, y, en el tramo final, algún intento de usar los ganchos al cuerpo por parte del estadounidense, acción que no fue desacertada pero que llegó tardísimo.
Si Monroe hubiese acelerado sus pasos y, aceptando el riesgo de ser alcanzado, hubiese acortado los espacios y hubiese utilizado sus curvos en rápida combinación (como ha hecho en el pasado) quizás no habría logrado la victoria, aunque ésta hubiese sido infinitamente más probable y, sobre todo, su imagen como boxeador no se habría visto tan afectada. Pero aguardado a que el astuto Saunders se lanzase al ataque no hizo otra cosa que regalarle el triunfo al británico, que sin precipitarse sólo tuvo que hacer valer su destreza para puntuar y sus buenas esquivas para, contando esta vez con un perfecto estado de forma, dominar a un oponente que no tuvo más dificultades que un corte por cabezazo involuntario.
De todos modos, aunque la victoria de Billy Joe Saunders 25(12KO)-0 fue realmente clara, los jueces se mostraron generosos con Monroe 21(6KO)-3(1), dando tarjetas de 117-111, 117-112 y un 115-114 totalmente ridículo, incomprensible e inaceptable. En cualquier caso, si algo ha dejado claro el enfrentamiento es que Saunders efectivamente se ha tomado en serio su preparación y que ha dejado atrás los excesos que casi le cuestan el cinturón mundial ante Artur Akavov, mostrando un estado de forma óptimo que le permitió ejecutar su dominio táctico a la perfección. Por otro lado, una vez más quedó de manifiesto que Saunders no tiene ni la potencia, ni la acometividad, ni la fluidez en el aprovechamiento de sus habilidades para poder imponerse a Golovkin o Canelo, respecto a los que comparativamente quedó en una pésima posición al situar su defensa sólo a unas horas de diferencia. Así, si bien la imagen de Saunders mejora respecto a su última subida a un ring, sigue pareciendo por debajo del nivel de la cúpula de la división, siendo casi tan inevitable que próximamente logre una espléndida pelea ante un púgil de la élite como Lemieux o Jacobs como que pueda perderla.
domingo, 20 de agosto de 2017
Terence Crawford – Julius Indongo (20/8/2017)
Pinnacle Bank Arena, Lincoln, Estados Unidos.
Unificación total de la división del peso superligero con los cinturones WBA, WBC, WBO e IBF en juego.
Aunque siempre es muy positivo que en la época de los cuatro cinturones se erija un monarca que posea todas las coronas simultáneamente, la pelea de ayer fue una pésima certificación a este logro. Y es que Indongo ofreció una actuación realmente mala, especialmente falta de corazón, que sólo hizo que regalarle la condición de campeón indiscutido al estadounidense Crawford, que ciertamente ha hecho valer sus cualidades en una división actualmente con un nivel muy pobre.
A diferencia de las peleas ante Troyanovsky y Burns, en las que casi desde el tañido inicial el namibio se lanzó al ataque usando sus larguísimo brazos con velocidad y tenacidad, Indongo se mostró mucho más expectante, permitiendo incluso que Crawford, contrariamente a lo que es habitual en su boxeo, amenazase con tomar la iniciativa. Cuando al fin se decidió el visitante a pasar al ataque lo hizo de forma desordenada, errando una izquierda recta que sería respondida por un cruzado diestro a la contra que ya lo desestabilizaría ligeramente.
Éste era un pésimo augurio, que sólo hizo que materializarse en un knockdown en el segundo asalto. Tras múltiples imprecisas ofensivas de Indongo evitadas por su rival con pasos atrás o contraatacadas con jabs o curvos, “The Blue Machine” volvería a cometer el mismo error, siendo recibido por unos uppercuts de Crawford no especialmente tensos. Indongo corrió el ring, recibiendo un hook al cuerpo, hasta que un jab del estadounidense le obligó a agacharse y un directo descendente no demasiado potente lo tumbó. Dado que el round estaba en el último minuto, Indongo se las apañó para aguantar y llegar al tercer episodio, pero sólo para hacer la decepción aún más grande.
En dicho round, por enésima vez, Indongo 22(11KO)-1(1) se lanzó desordenado al ataque, siendo alcanzado por un gancho de izquierda, aparentemente no excesivamente potente, que le derrumbó sobre la lona, donde, con gestos exagerados, hizo evidente que no pensaba ni siquiera intentar ponerse de pie. Así, Terence Crawford 32(23KO)-0 se convertía en campeón WBA, WBC, WBO e IBF del peso superligero, una cuádruple posesión de coronas que no sucedía desde que Jermain Taylor unificó el peso medio en 2005 ante Bernard Hopkins. De todos modos, Crawford no se impuso ni muchísimo menos a un equivalente de Hopkins, sino a un púgil que lo hizo todo mal en el combate y que hizo buenas las palabras de quienes consideraban que sólo era un boxeador con suerte que se presentaba como una víctima propiciatoria para el local.
La gestión de la distancia de Indongo en el enfrentamiento es de las peores que se han visto en un campeonato del peso superligero en muchos años. Esto es así porque iniciaba sus ofensivas desde tan lejos que, incluso teniendo una buena ventaja en altura y alcance, se quedaba corto siempre, terminando totalmente expuesto a los contragolpes de Crawford. Dicho error no se puede encontrar en su pelea ante Burns, en la que en todo momento el británico fue martirizado por la ventaja física de su adversario. Es cierto que Crawford no es Burns, que además cada vez está más venido a menos, pero es que boxeando de esa manera Indongo no podría haberse mantenido imbatido ni en el circuito africano. Puede que fuese la presión por la oportunidad histórica que tenía delante, porque su encaje es de los menos resistentes de la categoría, porque su valentía le falló en el momento que más la necesitaba o por cualquier otro motivo, pero el caso es que Indongo le regaló sus dos coronas a su oponente sin ofrecer oposición, siendo lo peor de todo la forma en la que renunció plenamente a intentar ponerse de pie en el segundo knockdown, además por un golpe que no fue de los que se clavan profundamente hacia el hígado pero que curiosamente tuvo efecto instantáneo, cuando lo normal es que tarde unos instantes en dejarse sentir.
Sea como sea, si Crawford ya era considerado el 2º en la mayoría de rankings de todos los pesos a pesar de no haber batido a un rival con un gran renombre, ahora su valoración mejorará, siendo junto a Ward los iconos estadounidenses que, con toda la maquinaria propagandística empujando sus espaldas, ahora dominaran las listas de todos los pesos. En cualquier caso, aunque se debe reconocer que actualmente es el mejor peso superligero del mundo (no incluyendo, por ejemplo, boxeadores como Mikey García, porque todavía no ha ascendido definitivamente del peso ligero), hay que mencionar que la categoría se encuentra en cierta regresión respecto a otras épocas, sólo habiendo en cada ranking de dos a tres púgiles de verdadero nivel. Por ello, si Crawford de verdad quiere demostrar que merece el número 1 de todos los pesos debería ascender al peso wélter y medirse a boxeadores como Spence, Thurman u otros púgiles de la élite, ante los que, al fin, después de su lejana victoria ante Gamboa de 2014, podamos verle ante un boxeador del máximo relieve.
Unificación total de la división del peso superligero con los cinturones WBA, WBC, WBO e IBF en juego.
Aunque siempre es muy positivo que en la época de los cuatro cinturones se erija un monarca que posea todas las coronas simultáneamente, la pelea de ayer fue una pésima certificación a este logro. Y es que Indongo ofreció una actuación realmente mala, especialmente falta de corazón, que sólo hizo que regalarle la condición de campeón indiscutido al estadounidense Crawford, que ciertamente ha hecho valer sus cualidades en una división actualmente con un nivel muy pobre.
A diferencia de las peleas ante Troyanovsky y Burns, en las que casi desde el tañido inicial el namibio se lanzó al ataque usando sus larguísimo brazos con velocidad y tenacidad, Indongo se mostró mucho más expectante, permitiendo incluso que Crawford, contrariamente a lo que es habitual en su boxeo, amenazase con tomar la iniciativa. Cuando al fin se decidió el visitante a pasar al ataque lo hizo de forma desordenada, errando una izquierda recta que sería respondida por un cruzado diestro a la contra que ya lo desestabilizaría ligeramente.
Éste era un pésimo augurio, que sólo hizo que materializarse en un knockdown en el segundo asalto. Tras múltiples imprecisas ofensivas de Indongo evitadas por su rival con pasos atrás o contraatacadas con jabs o curvos, “The Blue Machine” volvería a cometer el mismo error, siendo recibido por unos uppercuts de Crawford no especialmente tensos. Indongo corrió el ring, recibiendo un hook al cuerpo, hasta que un jab del estadounidense le obligó a agacharse y un directo descendente no demasiado potente lo tumbó. Dado que el round estaba en el último minuto, Indongo se las apañó para aguantar y llegar al tercer episodio, pero sólo para hacer la decepción aún más grande.
En dicho round, por enésima vez, Indongo 22(11KO)-1(1) se lanzó desordenado al ataque, siendo alcanzado por un gancho de izquierda, aparentemente no excesivamente potente, que le derrumbó sobre la lona, donde, con gestos exagerados, hizo evidente que no pensaba ni siquiera intentar ponerse de pie. Así, Terence Crawford 32(23KO)-0 se convertía en campeón WBA, WBC, WBO e IBF del peso superligero, una cuádruple posesión de coronas que no sucedía desde que Jermain Taylor unificó el peso medio en 2005 ante Bernard Hopkins. De todos modos, Crawford no se impuso ni muchísimo menos a un equivalente de Hopkins, sino a un púgil que lo hizo todo mal en el combate y que hizo buenas las palabras de quienes consideraban que sólo era un boxeador con suerte que se presentaba como una víctima propiciatoria para el local.
La gestión de la distancia de Indongo en el enfrentamiento es de las peores que se han visto en un campeonato del peso superligero en muchos años. Esto es así porque iniciaba sus ofensivas desde tan lejos que, incluso teniendo una buena ventaja en altura y alcance, se quedaba corto siempre, terminando totalmente expuesto a los contragolpes de Crawford. Dicho error no se puede encontrar en su pelea ante Burns, en la que en todo momento el británico fue martirizado por la ventaja física de su adversario. Es cierto que Crawford no es Burns, que además cada vez está más venido a menos, pero es que boxeando de esa manera Indongo no podría haberse mantenido imbatido ni en el circuito africano. Puede que fuese la presión por la oportunidad histórica que tenía delante, porque su encaje es de los menos resistentes de la categoría, porque su valentía le falló en el momento que más la necesitaba o por cualquier otro motivo, pero el caso es que Indongo le regaló sus dos coronas a su oponente sin ofrecer oposición, siendo lo peor de todo la forma en la que renunció plenamente a intentar ponerse de pie en el segundo knockdown, además por un golpe que no fue de los que se clavan profundamente hacia el hígado pero que curiosamente tuvo efecto instantáneo, cuando lo normal es que tarde unos instantes en dejarse sentir.
Sea como sea, si Crawford ya era considerado el 2º en la mayoría de rankings de todos los pesos a pesar de no haber batido a un rival con un gran renombre, ahora su valoración mejorará, siendo junto a Ward los iconos estadounidenses que, con toda la maquinaria propagandística empujando sus espaldas, ahora dominaran las listas de todos los pesos. En cualquier caso, aunque se debe reconocer que actualmente es el mejor peso superligero del mundo (no incluyendo, por ejemplo, boxeadores como Mikey García, porque todavía no ha ascendido definitivamente del peso ligero), hay que mencionar que la categoría se encuentra en cierta regresión respecto a otras épocas, sólo habiendo en cada ranking de dos a tres púgiles de verdadero nivel. Por ello, si Crawford de verdad quiere demostrar que merece el número 1 de todos los pesos debería ascender al peso wélter y medirse a boxeadores como Spence, Thurman u otros púgiles de la élite, ante los que, al fin, después de su lejana victoria ante Gamboa de 2014, podamos verle ante un boxeador del máximo relieve.
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martes, 15 de agosto de 2017
Shinsuke Yamanaka – Luis Nery (15/8/2017)
Shimadzu Arena, Kyoto, Japón.
Campeonato mundial WBC del peso gallo. Decimotercera puesta en juego del monarca Yamanaka y defensa obligatoria.
En una derrota que parece cerrar una época en el boxeo japonés, Shinsuke Yamanaka 27(19KO)-1(1)-2 perdió su corona WBC del peso gallo al ser batido en cuatro asaltos por el mexicano Luis Nery 24(18KO)-0, nuevo monarca mundial de la categoría.
En el inicio, el japonés se mostró, como siempre, afilado con los directos, marcando su jab y conectando su izquierda ante un Nery bastante expectante pero que ya demostró su peligro con una combinación de curvos abiertos. Yamanaka eludía buena parte de las manos de su rival, aunque la amenaza del retador era continuada, cosa que se hizo más evidente en el segundo episodio, en el que el mexicano llegó con duras izquierdas. Aun así, el visitante no pudo evitar ser respondido con la misma arma por parte del titular, cerrándose el segundo round con un cruce de golpes en el que ambos se alcanzaron con gran potencia.
La pelea parecía estar experimentando un claro aumento en intensidad, aunque en la primera mitad del tercer asalto hubo una calma tensa aprovechada por Yamanaka para controlar los espacios con su jab e impactar un temible izquierdazo. De todos modos, esto sólo hizo que espolear a “La Pantera” que, una vez recuperado del golpe, se lanzó en una agresiva ofensiva en la que persiguió tenazmente al local a la vez que usaba su directo y combinaciones de ganchos.
Finalmente, el enfrentamiento entró al decisivo cuarto asalto, en el cual Nery, primeramente, puso en apuros a su adversario con unas largas izquierdas. El campeón intentó mantener la distancia utilizando los directos con más voluntad que acierto hasta que unos cruzados enlazados de Nery lo dejaron seriamente tocado. Yamanaka trató por todos los medios de aguantar, agarrándose, esquivando o lanzando golpes disuasorios, pero el retador le hostigó continuadamente con su rectos y con ganchos de ambas manos hasta que un fortísimo directo zurdo rompió su resistencia. El hasta ahora número 1 de la división intentó responder todavía con valentía, pero encerrado en las cuerdas obligó a su equipo a saltar al ring y detener el encuentro, certificándose la coronación de un excelente nuevo titular.
Habrá que esperar para ver qué decisiones toma en adelante Yamanaka, pero parece más que posible que, teniendo en cuenta su disminución en rendimiento (plasmada ya en los knockdowns padecidos ante Moreno y Solís), que pueda apuntar al retiro. Quizás, podría intentar realizar una revancha, en la que siempre tendría una opción de victoria por su enorme capacidad ofensiva, pero puede que esto no sea más que un error que empañe su fantástica trayectoria. Así, con la clara posibilidad de la retirada, serían tres insignes estrellas japonesas las que pondrían final a su carrera de forma casi simultanea, añadiéndose Yamanaka a Uchiyama y Miura, por lo que es evidente que este nación debería afrontar un relevo generacional, para el que está infinitamente preparada con su inacabable cantera.
Por otra parte, a la posición de campeón se alza un boxeador que parece tener un futuro brillante como Luis Nery, que se ha coronado por primera vez de la mejor manera posible: superando al número 1 de la categoría. Además, dejando al margen la merma de rendimiento de Yamanaka, Nery consigue este éxito desplazándose y batiendo a un boxeador imbatido y de enorme peligro, ante el cual impuso su boxeo, tan irregular como formidable. Parece evidente que en adelante Nery podrá adquirir un buen renombre, ya que sus aptitudes se prestan a ello, de modo que su posición como monarca sólo hará que engrandecer la recuperación de la división del peso gallo, que con la próxima unificación Burnett-Zhakiyanov y alguna buena defensa del magnífico Zolani Tete, parece resurgir de un periodo de bajísimo interés.
Campeonato mundial WBC del peso gallo. Decimotercera puesta en juego del monarca Yamanaka y defensa obligatoria.
En una derrota que parece cerrar una época en el boxeo japonés, Shinsuke Yamanaka 27(19KO)-1(1)-2 perdió su corona WBC del peso gallo al ser batido en cuatro asaltos por el mexicano Luis Nery 24(18KO)-0, nuevo monarca mundial de la categoría.
En el inicio, el japonés se mostró, como siempre, afilado con los directos, marcando su jab y conectando su izquierda ante un Nery bastante expectante pero que ya demostró su peligro con una combinación de curvos abiertos. Yamanaka eludía buena parte de las manos de su rival, aunque la amenaza del retador era continuada, cosa que se hizo más evidente en el segundo episodio, en el que el mexicano llegó con duras izquierdas. Aun así, el visitante no pudo evitar ser respondido con la misma arma por parte del titular, cerrándose el segundo round con un cruce de golpes en el que ambos se alcanzaron con gran potencia.
La pelea parecía estar experimentando un claro aumento en intensidad, aunque en la primera mitad del tercer asalto hubo una calma tensa aprovechada por Yamanaka para controlar los espacios con su jab e impactar un temible izquierdazo. De todos modos, esto sólo hizo que espolear a “La Pantera” que, una vez recuperado del golpe, se lanzó en una agresiva ofensiva en la que persiguió tenazmente al local a la vez que usaba su directo y combinaciones de ganchos.
Finalmente, el enfrentamiento entró al decisivo cuarto asalto, en el cual Nery, primeramente, puso en apuros a su adversario con unas largas izquierdas. El campeón intentó mantener la distancia utilizando los directos con más voluntad que acierto hasta que unos cruzados enlazados de Nery lo dejaron seriamente tocado. Yamanaka trató por todos los medios de aguantar, agarrándose, esquivando o lanzando golpes disuasorios, pero el retador le hostigó continuadamente con su rectos y con ganchos de ambas manos hasta que un fortísimo directo zurdo rompió su resistencia. El hasta ahora número 1 de la división intentó responder todavía con valentía, pero encerrado en las cuerdas obligó a su equipo a saltar al ring y detener el encuentro, certificándose la coronación de un excelente nuevo titular.
Habrá que esperar para ver qué decisiones toma en adelante Yamanaka, pero parece más que posible que, teniendo en cuenta su disminución en rendimiento (plasmada ya en los knockdowns padecidos ante Moreno y Solís), que pueda apuntar al retiro. Quizás, podría intentar realizar una revancha, en la que siempre tendría una opción de victoria por su enorme capacidad ofensiva, pero puede que esto no sea más que un error que empañe su fantástica trayectoria. Así, con la clara posibilidad de la retirada, serían tres insignes estrellas japonesas las que pondrían final a su carrera de forma casi simultanea, añadiéndose Yamanaka a Uchiyama y Miura, por lo que es evidente que este nación debería afrontar un relevo generacional, para el que está infinitamente preparada con su inacabable cantera.
Por otra parte, a la posición de campeón se alza un boxeador que parece tener un futuro brillante como Luis Nery, que se ha coronado por primera vez de la mejor manera posible: superando al número 1 de la categoría. Además, dejando al margen la merma de rendimiento de Yamanaka, Nery consigue este éxito desplazándose y batiendo a un boxeador imbatido y de enorme peligro, ante el cual impuso su boxeo, tan irregular como formidable. Parece evidente que en adelante Nery podrá adquirir un buen renombre, ya que sus aptitudes se prestan a ello, de modo que su posición como monarca sólo hará que engrandecer la recuperación de la división del peso gallo, que con la próxima unificación Burnett-Zhakiyanov y alguna buena defensa del magnífico Zolani Tete, parece resurgir de un periodo de bajísimo interés.
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