Jesús "El Jinete" Cuellar 28(21KO)-1(1) vs. Abner Mares 29(15KO)-2(1)-1. Campeonato mundial regular WBA del peso pluma. 12 Rounds. Showtime, Canal Space, Televisa. Galen Center, Los Angeles, Estados Unidos.
En principio, la WBA señaló que el campeón regular del peso pluma accedería de forma mandatoria en la primera mitad de 2017 al supercampeonato, por lo que, en teoría, Cuellar y Mares no sólo combatirán en uno de los mejores duelos posibles de la categoría, pelea que debería tener tanto ritmo como emoción, sino que se jugarán el acceso a un duelo ante el ganador del Frampton-Santa Cruz II. Aunque ambos pueden tener algunas similitudes en su boxeo y los dos se subirán a un ring por primera vez en más de un año (Mares lleva 16 meses inactivo), las diferencias son también notables, pareciendo favorecer éstas a Cuellar. Mientras que el argentino es zurdo, posee una pegada eminentemente superior (75% por 58%) y no pierde una pelea desde 2011 (ante el ahora interino WBC Óscar Escandón), el diestro Mares, que sobre el papel es un boxeador de perfil más técnico, ha sumado dos derrotas en sus últimos cinco combates, siendo una en un sólo asalto ante Jhonny González y la otra, en su última pugna, muy ajustada ante Santa Cruz. Del mismo modo, resulta preocupante el estado de salud visual del mexicano, cuestión que saltó al primer plano cuando se tuvo que aplazar esta misma pelea ante Cuellar de su fecha inicial al no conseguir que se le aprobase la licencia en Nueva York por problemas en al menos uno de sus ojos. Es por todos estos datos que el campeón parece favorito para imponerse en el enfrentamiento, cosa que no quita que un Mares perteneciente a la élite de la división tenga algunas opciones de triunfo, más aun tras una aparente disminución del rendimiento de Cuellar en su último combate ante Oquendo, en el que no terminó de ser convincente su actuación por falta de agresividad. Así, parece que, al fin y al cabo, quien ejecute mejor su plan táctico y tenga una mejor capacidad de decisión y ajuste terminará haciéndose con la victoria en un combate que debería ser formidable.
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sábado, 10 de diciembre de 2016
lunes, 7 de diciembre de 2015
Jesús Marcelo Andrés Cuellar - Jonathan Oquendo (5/12/2015)
Barclays Center, Nueva York, Estados Unidos.
En juego el cinturón mundial regular WBA del peso pluma.
Simplemente con una elevada presión durante la primera mitad del enfrentamiento y una clara voluntad de puntuar le valió al campeón Cuellar para certificar su triunfo y retener su cinturón, puesto que alcanzado el ecuador del combate la diferencia era ya insalvable. El argentino materializaría su agresividad a través de un buen uso de los golpes rectos, impactando fuertes 1-2 junto a otros efectivos combos como el cruzado de mano adelantada-directo, que conducían hacia las cuerdas con relativa facilidad a su agobiado oponente. Oquendo, sin muchos recursos para contestar a la sostenida ofensiva de su rival, trataba de realizar súbitas entradas para conectar ganchos al contragolpe, pero sus ataques eran mayoritariamente errados, permitiendo por ello que Cuellar pudiese conectar potentes ganchos de ambas manos y se anotase los rounds con aún mayor claridad.
Aunque la escasa efectividad de Oquendo era evidente y ni tan siquiera acelerando sus pasos laterales lograba encontrar la forma de desplegar su boxeo, en el cuarto round al fin el puertorriqueño conseguiría impactar de forma continuada buenos hooks y algunos acertados contragolpes que frenaron ligeramente el ímpetu y la total comodidad con la que "El Jinete" realizaba sus arremetidas. De todos modos, un Oquendo que había caído a la lona en varias ocasiones sin recibir cuenta, en el citado round recibiría finalmente un knockdown, aunque éste fue motivado más por un tropiezo con la pierna de su rival que por un puño. La situación del ya derrotado aspirante se agravaría todavía más por un corte considerable provocado por un choque de cabezas involuntario.
Un cambio de táctica de ambos a partir del sexto episodio le serviría a "Polvo" Oquendo para igualar las acciones y con ello para anotarse rounds de forma consecutiva, puesto que ocupando el centro del ring al fin lograría encontrar su distancia de combate y conectaría potentes ganchos, mostrándose también rápido en los cruces de directos además de realizar oportunas esquivas. De forma inversa, el campeón cambió su estrategia bruscamente disminuyendo su efectividad, dado que su presión desapareció, cedió la iniciativa y se limitó a gestionar la ventaja con esporádicas entradas y salidas en las que anotaba principalmente su directo, planteamiento que, de todos modos, le sirvió para sellar definitivamente su victoria capturando algunos rounds salteados. En cualquier caso, y a pesar de que su victoria había sido clara, no fue bueno el cierre de combate de Cuellar, ya que en su escasa toma de riesgos llegó, en la parte final del encuentro, a ofrecer insuficiente respuesta a los numerosos curvos de un Oquendo impreciso pero lleno de voluntad por no dejar escapar el cinturón mundial.
Con todo, el esfuerzo del puertorriqueño no fue ni de lejos suficiente y el campeón mundial Jesús Cuellar 28(21KO)-1(1) retenía por segunda vez su cinturón regular WBA y se hacía con el triunfo por decisión unánime de los jueces, que dieron un doble y acertado 116-111 y un absurdo 120-107. Fuese por estrategia (que parece la verdadera explicación), por voluntad de no correr riesgos, por algún problema físico o por cualquier otra causa, el caso es que el argentino dejó de forma global una imagen muy diferente, y bastante menos brillante, que en sus tres últimas peleas, en las que simplemente sacó del ring a base de ritmo y golpes de poder a sus rivales, convirtiéndose por ello en uno de los boxeadores más destacados y espectaculares de la división. De todos modos, no se puede olvidar, a pesar del más táctico planteamiento ofrecido a partir de la mitad del combate (que fue igualmente efectivo) el más contundente boxeo utilizado en los primeros compases del encuentro, logrando ante un rival complicado una victoria muy sólida.
Respecto al futuro del campeón Cuellar, éste parece centrado en la búsqueda de una victoria significativa y un hito en su trayectoria antes de realizar un posiblemente inevitable ascenso a la categoría del peso superpluma. Para ese triunfo insigne en su carrera tratará de enfrentar en 2016 a Leo Santa Cruz o al excampeón Abner Mares, combates potenciales que se verán enteramente condicionados por la disponibilidad y los planes de estos dos solicitados boxeadores (sobre todo en el caso del primero de ambos), pero que serían enormemente interesantes y unos de los mejores posibles en la división.
En juego el cinturón mundial regular WBA del peso pluma.
Simplemente con una elevada presión durante la primera mitad del enfrentamiento y una clara voluntad de puntuar le valió al campeón Cuellar para certificar su triunfo y retener su cinturón, puesto que alcanzado el ecuador del combate la diferencia era ya insalvable. El argentino materializaría su agresividad a través de un buen uso de los golpes rectos, impactando fuertes 1-2 junto a otros efectivos combos como el cruzado de mano adelantada-directo, que conducían hacia las cuerdas con relativa facilidad a su agobiado oponente. Oquendo, sin muchos recursos para contestar a la sostenida ofensiva de su rival, trataba de realizar súbitas entradas para conectar ganchos al contragolpe, pero sus ataques eran mayoritariamente errados, permitiendo por ello que Cuellar pudiese conectar potentes ganchos de ambas manos y se anotase los rounds con aún mayor claridad.
Aunque la escasa efectividad de Oquendo era evidente y ni tan siquiera acelerando sus pasos laterales lograba encontrar la forma de desplegar su boxeo, en el cuarto round al fin el puertorriqueño conseguiría impactar de forma continuada buenos hooks y algunos acertados contragolpes que frenaron ligeramente el ímpetu y la total comodidad con la que "El Jinete" realizaba sus arremetidas. De todos modos, un Oquendo que había caído a la lona en varias ocasiones sin recibir cuenta, en el citado round recibiría finalmente un knockdown, aunque éste fue motivado más por un tropiezo con la pierna de su rival que por un puño. La situación del ya derrotado aspirante se agravaría todavía más por un corte considerable provocado por un choque de cabezas involuntario.
Un cambio de táctica de ambos a partir del sexto episodio le serviría a "Polvo" Oquendo para igualar las acciones y con ello para anotarse rounds de forma consecutiva, puesto que ocupando el centro del ring al fin lograría encontrar su distancia de combate y conectaría potentes ganchos, mostrándose también rápido en los cruces de directos además de realizar oportunas esquivas. De forma inversa, el campeón cambió su estrategia bruscamente disminuyendo su efectividad, dado que su presión desapareció, cedió la iniciativa y se limitó a gestionar la ventaja con esporádicas entradas y salidas en las que anotaba principalmente su directo, planteamiento que, de todos modos, le sirvió para sellar definitivamente su victoria capturando algunos rounds salteados. En cualquier caso, y a pesar de que su victoria había sido clara, no fue bueno el cierre de combate de Cuellar, ya que en su escasa toma de riesgos llegó, en la parte final del encuentro, a ofrecer insuficiente respuesta a los numerosos curvos de un Oquendo impreciso pero lleno de voluntad por no dejar escapar el cinturón mundial.
Con todo, el esfuerzo del puertorriqueño no fue ni de lejos suficiente y el campeón mundial Jesús Cuellar 28(21KO)-1(1) retenía por segunda vez su cinturón regular WBA y se hacía con el triunfo por decisión unánime de los jueces, que dieron un doble y acertado 116-111 y un absurdo 120-107. Fuese por estrategia (que parece la verdadera explicación), por voluntad de no correr riesgos, por algún problema físico o por cualquier otra causa, el caso es que el argentino dejó de forma global una imagen muy diferente, y bastante menos brillante, que en sus tres últimas peleas, en las que simplemente sacó del ring a base de ritmo y golpes de poder a sus rivales, convirtiéndose por ello en uno de los boxeadores más destacados y espectaculares de la división. De todos modos, no se puede olvidar, a pesar del más táctico planteamiento ofrecido a partir de la mitad del combate (que fue igualmente efectivo) el más contundente boxeo utilizado en los primeros compases del encuentro, logrando ante un rival complicado una victoria muy sólida.
Respecto al futuro del campeón Cuellar, éste parece centrado en la búsqueda de una victoria significativa y un hito en su trayectoria antes de realizar un posiblemente inevitable ascenso a la categoría del peso superpluma. Para ese triunfo insigne en su carrera tratará de enfrentar en 2016 a Leo Santa Cruz o al excampeón Abner Mares, combates potenciales que se verán enteramente condicionados por la disponibilidad y los planes de estos dos solicitados boxeadores (sobre todo en el caso del primero de ambos), pero que serían enormemente interesantes y unos de los mejores posibles en la división.
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