Manchester Arena, Manchester, Reino Unido.
En juego el cinturón mundial WBO del peso medio.
El esperado choque entre el campeón Lee y el retador mandatorio Saunders, enfrentamiento lleno de repercusiones para la división, se desarrolló eminentemente como una pelea táctica y con cruces de jabs, en la cual hubo un gran destello de emoción antes de que se encaminase gradualmente hacia un planteamiento en gran parte tedioso. El encuentro ya se inició con mucha cautela por parte de ambos boxeadores, que trataban de marcar su jab apoyándose cada uno en sus cualidades, o sea Lee aprovechando su superior alcance y Saunders su mayor velocidad. Los dos púgiles zurdos impactarían algún directo aislado, pero el retador Saunders, por su mayor precisión con el recto de mano adelantada y por un potente hook diestro explotando un error del titular, lograría ponerse en cabeza alcanzado el crucial tercer episodio.
Y es que en dicho round, el mejor y más emocionante de la pelea, Lee erraría un directo zurdo y recibiría de Saunders, que se alzaba tras la esquiva, un puño enormemente certero en hook diestro que derribaría sobre la lona al campeón. La caída fue bastante aparatosa, pero Lee consiguió levantarse, aunque no tardaría en caer de nuevo en la reanudación al encajar un hook diestro a la contra cuando trataba de avanzar sobre su rival. Entonces, y con el duro "Irish" alzado de nuevo, ambos cruzarían a la desesperada imprecisos golpes hasta que otro gancho de mano adelantada del invicto Saunders dejó tocado a Lee poco antes del tañido del final de round.
Cuando la pelea entró en el cuarto round Lee se había recuperado y con ello se había terminado definitivamente la emoción, ya que ambos contendientes llevarían de forma definitiva el combate a la escasa actividad en la distancia media-larga. En líneas generales la mejor parte se la llevaba el aspirante, que gracias a su mejor técnica evitaba muchos de los jabs de su rival moviendo la cabeza, la cintura o dando pasos atrás. Del mismo modo, sus eventuales jabs con paso adelante rompían de forma beneficiosa su constante e infructuosa búsqueda del golpe decisivo. Lee debería haber tomado mayores riesgos viendo que los jabs del imbatido olímpico le estaban sobrepasando pero, como las acciones se mantenían igualadas y él también lograba conectar sus largos brazos en jab, sostuvo este planteamiento que tan poco le estaba ayudando. A pesar de la escasa variedad y de lo aburrida que podría resultar la pelea para muchos, desde un punto de vista táctico el combate era interesante, sobre todo por un Saunders que sabía utilizar su movilidad y su habilidad de manos para aprovechar sensacionalmente el fallo del rival.
Durante la última parte un Lee muy por detrás en las tarjetas por los dos knockdowns del tercer round pudo, como siempre, ajustar las puntuaciones mostrándose algo más agresivo, viendo premiado este mayor empuje con algún buen directo zurdo y algunos hooks. Con todo, y a pesar de un buen doceavo round en el que conectó bastantes ganchos al cuerpo ante un Saunders que prácticamente se limitaba a gestionar su ventaja, no pudo ya dar la vuelta a la situación. Por ello, con cartulinas de 115-111, 114-112 y 113-113 Billy Joe Saunders 23(12KO)-0 lograba la victoria por decisión mayoritaria y, exultante de felicidad, se coronaba por primera vez en su carrera como campeón mundial. Dado que hubo varios rounds muy igualados es justificable que muchos críticos y aficionados hayan considerado un resultado más cercano al empate o incluso a la victoria de Lee. Aún así, la doble caída del anterior campeón junto a un puñado de innegables asaltos a favor de Saunders hicieron que los pocos rounds igualados que cayeron de lado de éste certificasen su victoria. Y es que, además, en los duelos tácticos de baja intensidad el boxeador más técnico se suele imponer, siendo en está ocasión el más hábil un Saunders que tomó demasiado poco riesgo pero que tan sólo necesitó un paso en falso de su rival para conectar con claridad.
Proclamado campeón mundial, Billy Joe Saunders pone su nombre entre los candidatos a los mayores combates posibles en una división en la que Golovkin, Álvarez, Jacobs, Eubank y muchos otros dicen buscar los mayores enfrentamientos. Así, no cabe duda de que el británico debería disputar en 2016 un enorme combate que demostrará si la posición en la élite que ocupa puede ser sustentada ante los más exigentes oponentes.
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lunes, 21 de diciembre de 2015
lunes, 13 de abril de 2015
Andy Lee - Peter Quillin (11/4/2015)
Barclays Center, Nueva York, Estados Unidos. Peso Medio.
El combate se inició con mucha cautela en las acciones, con Quillin probando suerte con la derecha recta arriba y abajo, mientras Lee trataba de alcanzarlo a la contra con el hook de mano adelantada. Con poco más sucedido y todavía en el primer asalto, Quillin impactaba un duro swing de mano diestra que tumbaba al púgil irlandés, que en la reanudación casi volvería a ser derrumbado al ser golpeado por un fuerte croché de izquierda, aunque finalmente conseguiría terminar el round sin tocar la lona por segunda vez. Tras este mal inicio, el actual campeón del mundo WBO trataría en el segundo asalto de boxear en la larga con su directo de izquierda, aunque Quillin ofrecería un buen final de round conectando con dureza el gancho al rostro. Cuando la situación ya era suficientemente comprometida para "Irish", en el tercer asalto, pese a un buen inicio, volvía a ser conteado tras caer a la lona, aunque en esta ocasión el knockdown pareció más fruto de un pisotón que del croché de Quillin, que tan solo le rozó.
Pero a partir de este momento, cuando todo indicaba que el invicto estadounidense iba a imponerse claramente al inesperado campeón, Quillin comenzaría a desdibujarse en el combate mientras que Lee tomaría las riendas de la pelea desde la distancia larga y se iría anotando la mayoría de los asaltos. Ante un Quillin que ofrecía un escasísimo número de golpes, Lee conectaría de forma muy clara el directo de mano izquierda y el croché de derecha de forma repetida y asalto tras asalto, mientras que su rival a penas ofrecería otra cosa que algunas peligrosas derechas rectas. De esta forma Quillin sumaría a su cuenta, después del tercer asalto, un par de rounds cediendo los restantes a un Lee que salía beneficiado de la escasa intensidad de las acciones y de la pasividad de su rival, algo que facilitaba que a través de su gran envergadura el campeón controlase la pelea en la larga.
El peor momento para Quillin llegaría en el séptimo asalto, cuando al tratar de entrar era alcanzado y tumbado por un potente croché de mano derecha. En la reanudación un Lee espoleado buscaría el KO con directos y ganchos, aunque finalmente la situación no iría a peor para el excampeón invicto. Así Lee igualó la pelea, comenzando a amenazar con dar totalmente la vuelta a las cartulinas, saliendo beneficiado del combate inactivo que se desarrolló hasta casi el final. Tras un igualado doceavo asalto que pudo ser decisivo, los jueces tuvieron la última palabra y de forma acertada dieron un resultado de empate con cartulinas de 113-112 a favor de Lee, 113-113 y 113-112 a favor de Quillin.
Por ello Andy "Irish" Lee 34(24KO)-2(2)-1 conseguía nuevamente un inesperado resultado, empezando a evidenciar que, el que había sido un boxeador un tanto mediocre al inicio de su carrera, con la suficiente experiencia se ha convertido en un rival peligroso capaz de conseguir ofrecer combates muy disputados a casi cualquier rival de la división. Aunque se esperaba que el invicto Quillin 31(22KO)-0-1, que se muestra casi siempre ampliamente dominador de los encuentros, venciese con facilidad, Lee acabó anulándolo en la segunda mitad de la pelea llegando, según muchos, a merecer en lugar del empate una victoria.
En cualquier caso, dado que el cinturón WBO no estaba en juego por la incapacidad de Quillin para dar el peso, Lee tenía asegurado que mantendría su título, cetro que deberá poner en los próximos meses en juego contra el rival mandatorio y número 1 en las listas Billy Joe Saunders, púgil que se había hecho a un lado para permitir esta defensa voluntaria de Lee.
El combate se inició con mucha cautela en las acciones, con Quillin probando suerte con la derecha recta arriba y abajo, mientras Lee trataba de alcanzarlo a la contra con el hook de mano adelantada. Con poco más sucedido y todavía en el primer asalto, Quillin impactaba un duro swing de mano diestra que tumbaba al púgil irlandés, que en la reanudación casi volvería a ser derrumbado al ser golpeado por un fuerte croché de izquierda, aunque finalmente conseguiría terminar el round sin tocar la lona por segunda vez. Tras este mal inicio, el actual campeón del mundo WBO trataría en el segundo asalto de boxear en la larga con su directo de izquierda, aunque Quillin ofrecería un buen final de round conectando con dureza el gancho al rostro. Cuando la situación ya era suficientemente comprometida para "Irish", en el tercer asalto, pese a un buen inicio, volvía a ser conteado tras caer a la lona, aunque en esta ocasión el knockdown pareció más fruto de un pisotón que del croché de Quillin, que tan solo le rozó.
Pero a partir de este momento, cuando todo indicaba que el invicto estadounidense iba a imponerse claramente al inesperado campeón, Quillin comenzaría a desdibujarse en el combate mientras que Lee tomaría las riendas de la pelea desde la distancia larga y se iría anotando la mayoría de los asaltos. Ante un Quillin que ofrecía un escasísimo número de golpes, Lee conectaría de forma muy clara el directo de mano izquierda y el croché de derecha de forma repetida y asalto tras asalto, mientras que su rival a penas ofrecería otra cosa que algunas peligrosas derechas rectas. De esta forma Quillin sumaría a su cuenta, después del tercer asalto, un par de rounds cediendo los restantes a un Lee que salía beneficiado de la escasa intensidad de las acciones y de la pasividad de su rival, algo que facilitaba que a través de su gran envergadura el campeón controlase la pelea en la larga.
El peor momento para Quillin llegaría en el séptimo asalto, cuando al tratar de entrar era alcanzado y tumbado por un potente croché de mano derecha. En la reanudación un Lee espoleado buscaría el KO con directos y ganchos, aunque finalmente la situación no iría a peor para el excampeón invicto. Así Lee igualó la pelea, comenzando a amenazar con dar totalmente la vuelta a las cartulinas, saliendo beneficiado del combate inactivo que se desarrolló hasta casi el final. Tras un igualado doceavo asalto que pudo ser decisivo, los jueces tuvieron la última palabra y de forma acertada dieron un resultado de empate con cartulinas de 113-112 a favor de Lee, 113-113 y 113-112 a favor de Quillin.
Por ello Andy "Irish" Lee 34(24KO)-2(2)-1 conseguía nuevamente un inesperado resultado, empezando a evidenciar que, el que había sido un boxeador un tanto mediocre al inicio de su carrera, con la suficiente experiencia se ha convertido en un rival peligroso capaz de conseguir ofrecer combates muy disputados a casi cualquier rival de la división. Aunque se esperaba que el invicto Quillin 31(22KO)-0-1, que se muestra casi siempre ampliamente dominador de los encuentros, venciese con facilidad, Lee acabó anulándolo en la segunda mitad de la pelea llegando, según muchos, a merecer en lugar del empate una victoria.
En cualquier caso, dado que el cinturón WBO no estaba en juego por la incapacidad de Quillin para dar el peso, Lee tenía asegurado que mantendría su título, cetro que deberá poner en los próximos meses en juego contra el rival mandatorio y número 1 en las listas Billy Joe Saunders, púgil que se había hecho a un lado para permitir esta defensa voluntaria de Lee.
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