Megasport Arena, Moscú, Rusia.
Unificación de coronas WBA e IBF del peso crucero.
Finalmente, aunque se esperaba incluso que pudiese llegar a ser uno de los combates más contendidos de la temporada en la división, la unificación de títulos del peso crucero estuvo infinitamente menos disputada de lo que se preveía, ya que sólo se prolongó durante un par de rounds y dejó un indiscutible ganador, que se convirtió a consecuencia de ello en número 1 de la categoría.
Aunque Ramírez arrancó con una elevada agresividad, arremetiendo contra su oponente buscando sorprenderlo, Lebedev usaría su buen juego de piernas para desplazarse hacia los lados, abrir el ring y disipar la presión, algo que no evitaría que una derecha corta le alcanzase mal posicionado y le desequilibrase ligeramente. Pese a ello, y si bien el argentino intentó con empeño conectar directos y ganchos, el zurdo Lebedev terminaría por frenar su empuje con el jab, el cruzado diestro, el directo y con un durísimo uppercut de izquierda. De todos modos, aunque la claridad de golpeo del local era mucho mayor, no era de esperar que el enfrentamiento llegase a su fin unos instantes después, ya en el segundo episodio.
Cuando restaban 2:16 para la conclusión del round, Lebedev impactaría una combinación cruzado diestro-uppercut zurdo estremeciendo al campeón IBF, que sería llevado contra una de las esquinas tras recibir un nuevo cruzado enlazado con uppercut y varios ganchos zurdos. Pocos instantes después un uppercut de izquierda seguido por una serie de hooks derribarían a Ramírez, que respondería a la cuenta aunque no estaba en condiciones de recuperarse. Así, en la reanudación los curvos de Lebedev no tardarían en desbordarlo de nuevo, pareciendo que Ramírez llegó a tocar la lona con los guantes, aunque el árbitro no realizó cuenta de protección. De hecho, el tercer hombre no intervendría tampoco cuando el visitante se dio la vuelta y quedó de espaldas a su oponente tras recibir potentes golpes, esperando además Steve Smoger desmedidamente a detener las acciones cuando sin respuesta Ramírez recibía repetidos ganchos zurdos.
Al final, Lebedev dejó algo de espacio a su oponente, que con los brazos bajos evidenciaba que no podía seguir, momento que el árbitro, que parecía temer intervenir y llevarse un golpe, aprovechó para saltar entre los boxeadores y decretar el KO Técnico. Nuevamente Steve Smoger pareció no estar a la altura, realizando un pésimo arbitraje en el que permitió que se prolongase muy excesivamente el castigo sin respuesta que recibía Ramírez, defecto inadmisible que en la carrera de este árbitro se ha repetido demasiadas veces sin que ninguna comisión u organismo emprenda acciones contra él. Dejando al margen la carencia de criterio o empatía del tercer hombre para intervenir (en anteriores peleas ha dejado incluso que púgiles rotos recibiesen puños durante más de diez segundos), lo cierto es que el resultado fue inesperadamente contundente, siendo la cuestión si fue Lebedev el que se mostró arrollador o si por el contrario Ramírez 22(17KO)-3(1)-1 no estaba en buenas condiciones. Dado que el ruso boxeo como es habitual en él, todo parece apuntar a que fue el visitante quien no rindió a su máximo nivel, pudiendo haber padecido algún tipo de dificultad que condicionase su actuación, puesto que en anteriores contiendas resistió golpes más potentes casi sin inmutarse ni interrumpir su presión.
En cualquier caso, Denis Lebedev 29(22KO)-2(1), es ahora el número 1 del peso crucero y después de periodos de gran dificultad se abre ante él una formidable recta final en su carrera. Y es que después de haber sumado una derrota muy polémica de forma dividida ante Marco Huck y un knockout ante el dopado Guillermo Jones (fue suspendido tras el combate), Lebedev ha sostenido una carrera perfecta en la que ha sumado victorias sumamente solventes tanto contra púgiles modestos como ante los oponentes de la élite. Si en los próximos años el formidable Lebedev logra seguir imponiéndose podría dejar su nombre entre los más elevados de la historia de la categoría, aunque de momento deberá centrarse en sus defensas mandatorias, la primera ante Beibut Shumenov (WBA) en septiembre y la segunda poco después ante Murat Gassiev (IBF), combate que sería seguido por un duelo obligatorio ante el durísimo Yunier Dorticos, retos de enorme envergadura y que serán una formidable oportunidad para que apunte su nombre en la élite libra por libra.
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domingo, 22 de mayo de 2016
lunes, 5 de octubre de 2015
Víctor Emilio Ramírez - Ovill McKenzie (2/10/2015)
Villa La Ñata Sporting Club, Benavídez, Argentina.
En juego el cinturón mundial IBF del peso crucero.
Dado que muchos esperaban que el veterano McKenzie fuese claramente superado desde el inicio, más aún por el escaso tiempo que tuvo para preparar el asalto mundial, su inicio de combate fue bastante sorprendente. Y es que utilizando un buen boxeo hacia atrás dificultaría notablemente en los primeros rounds las entradas del agresivo Ramírez, que pese a su presión sólo conectaba ganchos aislados y no lograba encerrar de forma prolongada al aspirante en las cuerdas. En cambio McKenzie anotaría el jab de forma repetida mientras se desplazaba, utilizando también el gancho diestro o breves combinaciones de hooks para dar un paso lateral y evitar el ensogado cuando se quedaba sin espacio. De todos modos y a pesar de que estos primeros dos asaltos fueron a para a la cuenta de "The Upsetter", Ramírez no tardaría en entrar en la pelea, puesto que en el tercer episodio anotaría unos potentísimos uppercut zurdo y hook diestro que estremecerían ligeramente al visitante y le obligarían a recurrir a nuevas series de ganchos de un modo disuasorio.
En cualquier caso, después del complicado inicio, Ramírez comenzó a desplegar su boxeo a partir del cuarto asalto, haciéndose con cada round sin interrupción hasta que se alcanzó la recta final del enfrentamiento, dando por ello la vuelta a las tarjetas. Esto fue así porque, a pesar de que McKenzie seguía ofreciendo buenas acciones, Ramírez con gran arrojo y persistencia lograría acortar la distancia entre ambos y conectaría un considerable volumen de golpes de poder por episodio que, además de decantar las cartulinas a su favor, iban desgastando periódicamente a su contrincante. Y es que de forma creciente entraban duros hooks de ambas manos y directos no menos potentes que McKenzie quería responder con combinaciones de ganchos, aunque sin lograr compensar la potencia y frecuencia de los puños de su rival. Así, alcanzado el sexto round llegaron apuros apreciables para el retador, que estuvo cerca de visitar la lona por los sólidos jabs y directos del "Tyson del Abasto".
A pesar de que en el séptimo round McKenzie pudo igualar los fuertes uppercuts y directos del argentino con alguna buena contra con el 1-2 y con el combo directo-cruzado zurdo, en el octavo asalto el británico empezó a mostrarse un tanto venido a menos, hostigado constantemente por el campeón, que con buena preparación no disminuía su empuje ni por los contragolpes ni por el transcurso de los asaltos. Así, y añadido a un onceavo episodio en el que hizo un buen uso de los rectos, Ramírez había terminado por imponerse con cierta solvencia a su primer retador, aunque el valiente y resistente McKenzie todavía ofrecería unos buenos décimo y doceavo asaltos que terminaron por igualar las tarjetas. Con todo, la victoria parecía que debía caer del lado de Ramírez, que había controlado un mayor número de rounds a base de combatividad y haciendo valer su tremenda pegada. Por ello la puntuación de Bastión Boxeo es de 115-113 a favor de Ramírez.
De todos modos, y aunque uno de los jueces vio también la victoria del argentino por 115-113, otro de los jueces vio la victoria de McKenzie por 113-115, mientras que el restante daba un 114-114, certificando el resultado definitivo de empate por decisión dividida, que le valía al campeón Víctor "El Tyson del Abasto" Ramírez 22(17KO)-2-1 para retener, en su primera defensa, el cetro mundial IBF del peso crucero. Si bien, más que el empate, Ramírez mereció una victoria más amplia, desde el equipo de McKenzie y desde la prensa británica se ha protestado el veredicto, señalando que el aspirante consiguió una amplia victoria, que en realidad no se produjo. Aunque McKenzie 25(13KO)-12(3)-1 ofreció una meritoria actuación, igualó notablemente el enfrentamiento y dejó detalles de buen boxeo (que se deben valorar más positivamente teniendo en cuenta el tosco estilo que le caracterizaba con anterioridad), Ramírez le superó con solvencia, sobrepasando su muro de jabs con arrojadas arremetidas a la vez que anotaba uppercuts y secos jabs que le valían para acortar la distancia y utilizar sus terribles hooks.
Aun así, el promotor Frank Warren ha anunciado oficialmente en su página web que pedirá una revancha inmediata a la Federación, organismo que tendrá la última palabra para decidir si esta petición es fundada o no. Más allá de lo justo que esta solicitud pueda tener, quizás Warren esté pensando con ella en perjudicar a su competidor Eddie Hearn de la rival Matchroom Boxing, compañía que quiere enfrentar a su púgil Tony Bellew contra Ramírez incluso antes de que termine el año, algo que se podría ver truncado con una orden de revancha entre Ramírez y McKenzie. Dejando de lado estas consideraciones, hay que recordar que Ramírez deberá afrontar el próximo año un rival mandatorio salido de la eliminatoria, todavía en negociación, entre los durísimos Rakhim Chakhkiev y Murat Gassiev.
En juego el cinturón mundial IBF del peso crucero.
Dado que muchos esperaban que el veterano McKenzie fuese claramente superado desde el inicio, más aún por el escaso tiempo que tuvo para preparar el asalto mundial, su inicio de combate fue bastante sorprendente. Y es que utilizando un buen boxeo hacia atrás dificultaría notablemente en los primeros rounds las entradas del agresivo Ramírez, que pese a su presión sólo conectaba ganchos aislados y no lograba encerrar de forma prolongada al aspirante en las cuerdas. En cambio McKenzie anotaría el jab de forma repetida mientras se desplazaba, utilizando también el gancho diestro o breves combinaciones de hooks para dar un paso lateral y evitar el ensogado cuando se quedaba sin espacio. De todos modos y a pesar de que estos primeros dos asaltos fueron a para a la cuenta de "The Upsetter", Ramírez no tardaría en entrar en la pelea, puesto que en el tercer episodio anotaría unos potentísimos uppercut zurdo y hook diestro que estremecerían ligeramente al visitante y le obligarían a recurrir a nuevas series de ganchos de un modo disuasorio.
En cualquier caso, después del complicado inicio, Ramírez comenzó a desplegar su boxeo a partir del cuarto asalto, haciéndose con cada round sin interrupción hasta que se alcanzó la recta final del enfrentamiento, dando por ello la vuelta a las tarjetas. Esto fue así porque, a pesar de que McKenzie seguía ofreciendo buenas acciones, Ramírez con gran arrojo y persistencia lograría acortar la distancia entre ambos y conectaría un considerable volumen de golpes de poder por episodio que, además de decantar las cartulinas a su favor, iban desgastando periódicamente a su contrincante. Y es que de forma creciente entraban duros hooks de ambas manos y directos no menos potentes que McKenzie quería responder con combinaciones de ganchos, aunque sin lograr compensar la potencia y frecuencia de los puños de su rival. Así, alcanzado el sexto round llegaron apuros apreciables para el retador, que estuvo cerca de visitar la lona por los sólidos jabs y directos del "Tyson del Abasto".
A pesar de que en el séptimo round McKenzie pudo igualar los fuertes uppercuts y directos del argentino con alguna buena contra con el 1-2 y con el combo directo-cruzado zurdo, en el octavo asalto el británico empezó a mostrarse un tanto venido a menos, hostigado constantemente por el campeón, que con buena preparación no disminuía su empuje ni por los contragolpes ni por el transcurso de los asaltos. Así, y añadido a un onceavo episodio en el que hizo un buen uso de los rectos, Ramírez había terminado por imponerse con cierta solvencia a su primer retador, aunque el valiente y resistente McKenzie todavía ofrecería unos buenos décimo y doceavo asaltos que terminaron por igualar las tarjetas. Con todo, la victoria parecía que debía caer del lado de Ramírez, que había controlado un mayor número de rounds a base de combatividad y haciendo valer su tremenda pegada. Por ello la puntuación de Bastión Boxeo es de 115-113 a favor de Ramírez.
De todos modos, y aunque uno de los jueces vio también la victoria del argentino por 115-113, otro de los jueces vio la victoria de McKenzie por 113-115, mientras que el restante daba un 114-114, certificando el resultado definitivo de empate por decisión dividida, que le valía al campeón Víctor "El Tyson del Abasto" Ramírez 22(17KO)-2-1 para retener, en su primera defensa, el cetro mundial IBF del peso crucero. Si bien, más que el empate, Ramírez mereció una victoria más amplia, desde el equipo de McKenzie y desde la prensa británica se ha protestado el veredicto, señalando que el aspirante consiguió una amplia victoria, que en realidad no se produjo. Aunque McKenzie 25(13KO)-12(3)-1 ofreció una meritoria actuación, igualó notablemente el enfrentamiento y dejó detalles de buen boxeo (que se deben valorar más positivamente teniendo en cuenta el tosco estilo que le caracterizaba con anterioridad), Ramírez le superó con solvencia, sobrepasando su muro de jabs con arrojadas arremetidas a la vez que anotaba uppercuts y secos jabs que le valían para acortar la distancia y utilizar sus terribles hooks.
Aun así, el promotor Frank Warren ha anunciado oficialmente en su página web que pedirá una revancha inmediata a la Federación, organismo que tendrá la última palabra para decidir si esta petición es fundada o no. Más allá de lo justo que esta solicitud pueda tener, quizás Warren esté pensando con ella en perjudicar a su competidor Eddie Hearn de la rival Matchroom Boxing, compañía que quiere enfrentar a su púgil Tony Bellew contra Ramírez incluso antes de que termine el año, algo que se podría ver truncado con una orden de revancha entre Ramírez y McKenzie. Dejando de lado estas consideraciones, hay que recordar que Ramírez deberá afrontar el próximo año un rival mandatorio salido de la eliminatoria, todavía en negociación, entre los durísimos Rakhim Chakhkiev y Murat Gassiev.
jueves, 18 de junio de 2015
Yoan Pablo Hernández se enfrentará a Victor Ramírez con el cetro IBF crucero en juego
Hace a penas unas horas era confirmado oficialmente por la promotora alemana Sauerland que su boxeador, el campeón mundial IBF del peso crucero Yoan Pablo "Iron Man" Hernández 29(14KO)-1(1), viajará hasta Buenos Aires, Argentina, el 25 de julio para enfrentarse al campeón mundial interino IBF, el argentino Víctor "El Tyson del Abasto" Ramírez 22(17KO)-2, en un magnífico encuentro entre dos de los mejores pesos cruceros de la actualidad. De esta forma se cumplirá con lo establecido por la Federación, que había estipulado que cuando se recuperase de su lesión el campeón Hernández debería enfrentar ineludiblemente al vencedor del título interino Ramírez.
El púgil cubano tenía programada para diciembre de 2014 una defensa de su cetro ante Ola Afolabi, pero tuvo que cancelar la pelea por lesión. Dado que no podía realizar su defensa mandatoria se decidió que en lugar de desposeerlo de su cetro se crearía provisionalmente uno interino disputado por Ola Afolabi y Víctor Ramírez, combate que se concretó el 10 de abril. En un duelo emocionante y disputado finalmente el argentino Ramírez salió vencedor con claridad, por lo que accedía a la oportunidad por el título absoluto que ahora se confirma para julio.
En su última pelea, en agosto de 2014, Hernández realizó la cuarta defensa de su cinturón ante el alemán de origen turco Firat Arslan, al que se impuso por decisión dividida. En éste combate el campeón dio una mala imagen y pasó grandes apuros, consumiendo los últimos rounds del enfrentamiento recibiendo golpes de poder sin respuesta y agarrándose para aguantar, por lo cual el resultado fue ciertamente controvertido. Por ello aunque se señala desde su equipo que está totalmente recuperado, podría tener muchos problemas para imponerse a un Ramírez (aún más exigente que Arslan) que presiona con muchísima intensidad y que tiene una potencia de pegada muy notable, que además pasa por un gran momento, algo que evidenció con su actuación ante Afolabi, al que arrolló durante buena parte del enfrentamiento.
Además Hernández deberá afrontar por primera vez en sus treinta combates como profesional una pelea fuera de Alemania (país donde ha desarrollado íntegramente su carrera) para desplazarse a Argentina, lugar en el que su entrenador señala será necesario que se mantengan con la cabeza fría para no descentrarse por el ambiente muy caldeado y en total apoyo de Ramírez que encontrarán.
lunes, 13 de abril de 2015
Víctor Emilio Ramírez - Ola Afolabi (10/4/2015)
Villa La Ñata Sporting Club, Benavídez, Argentina.
En juego el título mundial interino IBF del peso crucero.
El enfrentamiento entre estos dos destacados pesos cruceros nos dejó una intensísima y emocionante pelea marcada por el coraje de Ramírez y el encaje de Afolabi.
El local Ramírez arrancaría la pelea con una grandísima intensidad, lanzando un combo de rectos y empujando hacia las cuerdas a su oponente, aprovechando posteriormente para conectar en corta potentes series de rectos y hooks que alcanzaron el rostro de Afolabi. Aunque el británico consiguió salir de las cuerdas y tratar de poner distancia con el jab, Ramírez cerraría el primer asalto con dos buenos 1-2. Este desarrollo del combate se mantendría, con algunas variantes, en los siguientes rounds hasta el cuarto episodio: se producían cruces de jabs entre ambos en los cuales el excampeón mundial acortaba la distancia con efectividad y llegaba con mayor claridad, abriendo con su izquierda la puerta para conectar su potente derecha directa, llevando con ella hacia las cuerdas a Afolabi donde este era arrollado por combinaciones de golpes curvos en uppercuts, ganchos, crochés y directos.
Por ello Ramírez se distanció muy pronto en las cartulinas, impactando potentes golpes que estremecieron en varias ocasiones a su oponente. De todas formas el abrumador ritmo de combate del "Tyson del Abasto", que conectaba decenas de golpes en una serie con muy poca respuesta de su rival, era insostenible por un prolongado espacio de tiempo, a lo que había que sumar el férreo encaje de Afolabi, algo de lo que ha dado notables muestras durante toda su carrera. Así con el paso de los asaltos y a partir del sexto "Kryptonite" comenzó a utilizar su larguísima envergadura para boxear a distancia, lanzando el jab o contragolpeando con el uppercut, el hook al cuerpo y el directo las entradas de Ramírez, haciéndose Afolabi con algunos asaltos salteados que demostraban que seguía en la pugna.
En esta sucesión en la posesión de la iniciativa, con Ramírez presionando menos pero llegando con mucha fuerza con el 1-2 y el hook arriba con su mano adelantada y con Afolabi tratando de mantener la larga estableciendo el jab y el croché, se llegaría a un octavo asalto de durísimos intercambios. En este decisivo cruce de golpes Afolabi conectaría rápidos y secos crochés pero Ramírez rompería la igualdad estremeciéndolo con su derecha recta y pasando a un nuevo ataque desenfrenado, en el cual seguía lanzando golpes pese al notable cansancio. Si bien este emocionante intercambio afianzó la ventaja a los puntos del argentino, también demostró que Afolabi cuenta con una resistencia a los golpes fuera de lo normal, ya que la mayoría de los boxeadores se verían quebrados en su capacidad de combate ante las potentísimas manos de Ramírez.
Aunque en el siguiente asalto Afolabi aprovecharía una disminución en la presión de su adversario para volver a tratar de establecer un control de las acciones a través de su jab, Ramírez cerraría bien el combate, caminando más el ring, gestionando su cansancio y escogiendo acertadamente las ocasiones para conectar el 1-2 y contragolpear con ganchos. Antes del final, en el onceavo asalto, Afolabi cometería por enésima vez una infracción por golpe bajo (habiendo sido advertido en el segundo y en el sexto asalto), en esta ocasión tan manifiestamente que el árbitro optó por el descuento de dos puntos.
Finalmente tras un asalto en el que un Afolabi que presionaba trataría de buscar un golpe decisivo, siendo contragolpeado por Ramírez, se concluyeron los doce asaltos. Las cartulinas de los jueces dejaron un resultado de decisión unánime y puntuaciones de 116-111 y doble 115-111 que daban la victoria a Víctor "El Tyson del Abasto" Ramírez 22(17KO)-2, que se proclamaba campeón mundial interino IBF. La estrategia del argentino fue muy acertada y no dejó lugar a la duda: avanzando apoyado en su mano izquierda, acortaba la distancia arremetiendo con intensidad y conectando combinaciones de curvos y rectos que hacían diana de forma muy clara. Si estos golpes no forzaron el final del encuentro fue a consecuencia del encaje del británico Ola "Kryptonite" Afolabi 21(10KO)-4-4. Cuando este pudo hacer valer su gran envergadura para llevar el combate a la larga, Ramírez optó por un boxeo más dinámico y recuperó las energías suficientes para culminar el combate en la parte final.
Ahora el campeón en receso Yoan Pablo Hernández, lesionado en su codo derecho durante una sesión de sparring, tendrá hasta el 6 de agosto para volver a los cuadriláteros y poner su cinto en juego contra Ramírez, en el que se presenta como un excelente combate. Si el boxeador cubano no pudiese regresar para entonces sería desposeído de su título IBF y Víctor Ramírez sería el nuevo campeón absoluto de la Federación.
En juego el título mundial interino IBF del peso crucero.
El enfrentamiento entre estos dos destacados pesos cruceros nos dejó una intensísima y emocionante pelea marcada por el coraje de Ramírez y el encaje de Afolabi.
El local Ramírez arrancaría la pelea con una grandísima intensidad, lanzando un combo de rectos y empujando hacia las cuerdas a su oponente, aprovechando posteriormente para conectar en corta potentes series de rectos y hooks que alcanzaron el rostro de Afolabi. Aunque el británico consiguió salir de las cuerdas y tratar de poner distancia con el jab, Ramírez cerraría el primer asalto con dos buenos 1-2. Este desarrollo del combate se mantendría, con algunas variantes, en los siguientes rounds hasta el cuarto episodio: se producían cruces de jabs entre ambos en los cuales el excampeón mundial acortaba la distancia con efectividad y llegaba con mayor claridad, abriendo con su izquierda la puerta para conectar su potente derecha directa, llevando con ella hacia las cuerdas a Afolabi donde este era arrollado por combinaciones de golpes curvos en uppercuts, ganchos, crochés y directos.
Por ello Ramírez se distanció muy pronto en las cartulinas, impactando potentes golpes que estremecieron en varias ocasiones a su oponente. De todas formas el abrumador ritmo de combate del "Tyson del Abasto", que conectaba decenas de golpes en una serie con muy poca respuesta de su rival, era insostenible por un prolongado espacio de tiempo, a lo que había que sumar el férreo encaje de Afolabi, algo de lo que ha dado notables muestras durante toda su carrera. Así con el paso de los asaltos y a partir del sexto "Kryptonite" comenzó a utilizar su larguísima envergadura para boxear a distancia, lanzando el jab o contragolpeando con el uppercut, el hook al cuerpo y el directo las entradas de Ramírez, haciéndose Afolabi con algunos asaltos salteados que demostraban que seguía en la pugna.
En esta sucesión en la posesión de la iniciativa, con Ramírez presionando menos pero llegando con mucha fuerza con el 1-2 y el hook arriba con su mano adelantada y con Afolabi tratando de mantener la larga estableciendo el jab y el croché, se llegaría a un octavo asalto de durísimos intercambios. En este decisivo cruce de golpes Afolabi conectaría rápidos y secos crochés pero Ramírez rompería la igualdad estremeciéndolo con su derecha recta y pasando a un nuevo ataque desenfrenado, en el cual seguía lanzando golpes pese al notable cansancio. Si bien este emocionante intercambio afianzó la ventaja a los puntos del argentino, también demostró que Afolabi cuenta con una resistencia a los golpes fuera de lo normal, ya que la mayoría de los boxeadores se verían quebrados en su capacidad de combate ante las potentísimas manos de Ramírez.
Aunque en el siguiente asalto Afolabi aprovecharía una disminución en la presión de su adversario para volver a tratar de establecer un control de las acciones a través de su jab, Ramírez cerraría bien el combate, caminando más el ring, gestionando su cansancio y escogiendo acertadamente las ocasiones para conectar el 1-2 y contragolpear con ganchos. Antes del final, en el onceavo asalto, Afolabi cometería por enésima vez una infracción por golpe bajo (habiendo sido advertido en el segundo y en el sexto asalto), en esta ocasión tan manifiestamente que el árbitro optó por el descuento de dos puntos.
Finalmente tras un asalto en el que un Afolabi que presionaba trataría de buscar un golpe decisivo, siendo contragolpeado por Ramírez, se concluyeron los doce asaltos. Las cartulinas de los jueces dejaron un resultado de decisión unánime y puntuaciones de 116-111 y doble 115-111 que daban la victoria a Víctor "El Tyson del Abasto" Ramírez 22(17KO)-2, que se proclamaba campeón mundial interino IBF. La estrategia del argentino fue muy acertada y no dejó lugar a la duda: avanzando apoyado en su mano izquierda, acortaba la distancia arremetiendo con intensidad y conectando combinaciones de curvos y rectos que hacían diana de forma muy clara. Si estos golpes no forzaron el final del encuentro fue a consecuencia del encaje del británico Ola "Kryptonite" Afolabi 21(10KO)-4-4. Cuando este pudo hacer valer su gran envergadura para llevar el combate a la larga, Ramírez optó por un boxeo más dinámico y recuperó las energías suficientes para culminar el combate en la parte final.
Ahora el campeón en receso Yoan Pablo Hernández, lesionado en su codo derecho durante una sesión de sparring, tendrá hasta el 6 de agosto para volver a los cuadriláteros y poner su cinto en juego contra Ramírez, en el que se presenta como un excelente combate. Si el boxeador cubano no pudiese regresar para entonces sería desposeído de su título IBF y Víctor Ramírez sería el nuevo campeón absoluto de la Federación.
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