Club Defensores de Villa Luján, San Miguel, Argentina.
En juego el cinturón mundial femenino WBA del peso ligero vacante.
Ciertamente, era de esperar que Anahi Sánchez lograse imponerse ampliamente, dado que su oponente contaba con una enorme desventaja en experiencia de calidad y en número de rounds disputados, además de una inactividad de casi tres años. De todos modos, la diferencia entre ambas sobre el ring terminó siendo absoluta, y ni siquiera el hecho de contar con el apoyo de su público y con la moral de disputar su primer mundial sirvieron para que Mena pudiese ofrecer una pelea contendida.
Tan pronto como en el primer round la derecha de Sánchez voló con brutal potencia contra el rostro de Mena en repetidas ocasiones, golpe que en seguida disminuyó el ritmo combativo de la segunda, que no lograba con sus combinaciones de ganchos mantener el terreno. Habiendo terminado el primer asalto algo mermada, era evidente que nueve rounds resultaban demasiado recorrido para que Mena pudiese aguantarlo, más aún cuando en el segundo asalto fue alcanzada una y otra vez por uno-dos, dos-uno, ganchos zurdos enlazados con directos y jabs encadenados con cruzados.
Mención merece la valentía de la “Panterita” Mena, que siguió respondiendo a pesar de la enorme diferencia de contundencia entre ambas, pero la situación tardó pocos minutos en tornarse crítica. En el cuarto asalto ya presentaba serias inflamaciones en su cara, mientras que Sánchez se podía limitar a realizar entradas y salidas con su uno-dos para controlar el round, aunque fue en el quinto episodio, en un último arrebato de tenacidad, que Mena 10(5KO)-2(1)-1 pagaría el precio de su ofensiva en forma de duros y variados contragolpes. Así, terminó arrojando al suelo su protector bucal para ganar tiempo, cosa que le pudo servir para alcanzar un sexto round que sería el definitivo. Y es que a la vez que el médico revisaba su rostro, desde su esquina señalaban el abandono, otorgándose la victoria a Anahí “La Indiecita” Sánchez 17(9KO)-2(1), que tras coronarse en el peso superpluma lograba lo propio en el peso ligero.
Quizás esta pelea hubiese sido simplemente un encuentro desemparejado más entre dos boxeadoras, como tantos otros se producen cada mes, sino hubiese sido por un anuncio inesperado. El 28 de octubre, como parte del evento estelarizado por el mundial del peso pesado Joshua-Pulev, Anahi Sánchez defenderá su corona ante la prometedora oro olímpica Katie Taylor 6(4KO)-0, quien es vista como el futuro del pugilisimo femenino y una de las principales encargadas de extender entre el gran público esta modalidad en virtud de su espectacularidad combativa y sus inconmensurables cualidades. Así, el próximo reto de Sánchez además de llegarle de forma inminente se producirá ante una oponente que no puede ser más difícil. Obviamente, siendo la argentina una púgil muy valiente, con pegada y agresiva, Taylor y el público asistente pueden dar por sentada una pelea entretenida y emocionante con durísimos cruces de golpes. De todos modos, la irlandesa cuenta con una variedad de recursos inacabable, un control total de los aspectos técnicos y una velocidad, precisión y pegada casi insuperables, de forma que la victoria de Taylor es el resultado más previsible para completar la que se espera sea una excelente velada para los intereses de Matchroom Boxing.
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miércoles, 13 de septiembre de 2017
lunes, 11 de mayo de 2015
Omar Figueroa - Ricky Burns (9/5/2015)
State Farm Arena, Hidalgo, Estados Unidos. Peso Superligero.
El Figueroa-Burns fue un duelo intenso con muchos intercambios de golpes en la distancia corta, pero ralentizado por constantes entradas en clinch que embarraron en gran medida el desarrollo de la pelea. Tan sólo el primer asalto no encajaría en esta descripción, puesto que en el round inicial Burns mantendría la distancia larga y con un rápido y certero jab, y con algunas combinaciones en 1-2, mantendría la distancia y se anotaría el episodio con cierta claridad. Pero exceptuando este, los rounds posteriores hasta el final transcurrirían mayoritariamente igualados y en la distancia más corta, con una multitud de agarres de un Burns que quería detener el empuje de Figueroa, que buscaba el combate cabeza con cabeza.
Pronto la pelea se convirtió en una agobiante lucha desesperada por anotar combinaciones de uppercuts, hooks y cruzados de corto recorrido de la manera que fuera, recurriendo ambos a algunas habituales irregularidades. Pero fue sobre todo el púgil británico el que más insistiría en los agarres, en su utilización de los codos y en flagrantes golpes a la nuca, que debieron haberle sido penalizados con el descuento de un punto. Aunque en principio pareció que el árbitro acertadamente trataba de detener las constantes entradas en clinch separando los brazos entrecruzados sin parar las acciones, más tarde se hizo evidente que este recurso del tercer hombre era manifiestamente insuficiente, por lo que el árbitro se hizo participe de esta situación no ordenando el break con más frecuencia.
Hasta aproximadamente la mitad de la pelea, pese a la igualdad, Figueroa solía marcar la diferencia con explosivas combinaciones de golpes curvos, sobre todo de hook al cuerpo o de uppercuts, pero pasado el ecuador de la contienda el boxeador norteamericano se mostraría muy cansado, disminuyendo sus series encadenadas de golpes y lanzando muchos más puños de corto recorrido y de poca efectividad. Por su parte "Rickster" en cuanto tenía un mínimo espacio conseguía anotar directos en corta y cruzados que impactaban con claridad, algo que hizo que se llevase varios asaltos. Todo ello se seguía produciendo entre constantes agarres, cabeceos, estirones y golpes en semiclinch. Al fin en el octavo asalto el árbitro decidiría intervenir restando un punto a Burns por sus desmesurados agarres, algo que en cualquier caso de nada serviría teniendo que restarle otro punto más en el onceavo asalto.
En este penúltimo round los agarres de Burns no serían tanto por su estrategia de combate como por sus notables apuros, ya que "Panterita" pese al cansancio no cesaría de lanzar golpes y sacaría fuerzas de flaqueza y estremecería al visitante con una combinación de hooks y posteriormente con otra de uppercuts. Con un doceavo asalto en el que Burns consumiría sus últimas energías con un Figueroa contra las cuerdas el combate llegaba a su fin.
Ante una pelea tan enmarañada, los jueces tuvieron la difícil tarea de puntuarla, decantándose por cartulinas de 117-109 y doble 116-110 y por decisión unánime por la victoria de Omar "Panterita" Figueroa 25(18KO)-0-1. Estas tarjetas parecen demasiado amplias, no reflejando lo igualado de la pugna, debiendo de recaer la victoria de Figueroa por mucho menor margen. Y es que el campeón WBC en receso del peso ligero estuvo lejos de dar su mejor imagen y durante muchos asaltos se mostró falto de energías (quizás a consecuencia de la inactividad) y de otros recursos que no fuesen algunos ganchos poco precisos. Además fue Figueroa quien forzó este embarrado combate con su búsqueda constante de la pelea cabeza con cabeza. Ante esta situación, un Burns 37(11KO)-5-1 que maneja mucho peor la distancia corta, recurriría de forma antirreglamentaria e incesante a las entradas en clinch para no verse abrumado por las potentes combinaciones del pegador Figueroa, aunque aprovecharía su veteranía para anotar manos claras en momentos inesperados. Finalmente los descuentos de puntos, que deberían haber llegado antes y podrían haber sido más, decantaron a favor de Figueroa la igualada situación.
Parece que el futuro de Figueroa, según señalan, es buscar un cinturón en la división del peso superligero y abandonar la oportunidad mandatoria de recuperar su título WBC ligero. De todas formas tendrá que trabajar mucho más su preparación, puesto que además de acusar mucho el desgaste durante la pelea llegó a este combate habiéndose excedido una libra y media (más de medio kilogramo) del límite superligero.
El Figueroa-Burns fue un duelo intenso con muchos intercambios de golpes en la distancia corta, pero ralentizado por constantes entradas en clinch que embarraron en gran medida el desarrollo de la pelea. Tan sólo el primer asalto no encajaría en esta descripción, puesto que en el round inicial Burns mantendría la distancia larga y con un rápido y certero jab, y con algunas combinaciones en 1-2, mantendría la distancia y se anotaría el episodio con cierta claridad. Pero exceptuando este, los rounds posteriores hasta el final transcurrirían mayoritariamente igualados y en la distancia más corta, con una multitud de agarres de un Burns que quería detener el empuje de Figueroa, que buscaba el combate cabeza con cabeza.
Pronto la pelea se convirtió en una agobiante lucha desesperada por anotar combinaciones de uppercuts, hooks y cruzados de corto recorrido de la manera que fuera, recurriendo ambos a algunas habituales irregularidades. Pero fue sobre todo el púgil británico el que más insistiría en los agarres, en su utilización de los codos y en flagrantes golpes a la nuca, que debieron haberle sido penalizados con el descuento de un punto. Aunque en principio pareció que el árbitro acertadamente trataba de detener las constantes entradas en clinch separando los brazos entrecruzados sin parar las acciones, más tarde se hizo evidente que este recurso del tercer hombre era manifiestamente insuficiente, por lo que el árbitro se hizo participe de esta situación no ordenando el break con más frecuencia.
Hasta aproximadamente la mitad de la pelea, pese a la igualdad, Figueroa solía marcar la diferencia con explosivas combinaciones de golpes curvos, sobre todo de hook al cuerpo o de uppercuts, pero pasado el ecuador de la contienda el boxeador norteamericano se mostraría muy cansado, disminuyendo sus series encadenadas de golpes y lanzando muchos más puños de corto recorrido y de poca efectividad. Por su parte "Rickster" en cuanto tenía un mínimo espacio conseguía anotar directos en corta y cruzados que impactaban con claridad, algo que hizo que se llevase varios asaltos. Todo ello se seguía produciendo entre constantes agarres, cabeceos, estirones y golpes en semiclinch. Al fin en el octavo asalto el árbitro decidiría intervenir restando un punto a Burns por sus desmesurados agarres, algo que en cualquier caso de nada serviría teniendo que restarle otro punto más en el onceavo asalto.
En este penúltimo round los agarres de Burns no serían tanto por su estrategia de combate como por sus notables apuros, ya que "Panterita" pese al cansancio no cesaría de lanzar golpes y sacaría fuerzas de flaqueza y estremecería al visitante con una combinación de hooks y posteriormente con otra de uppercuts. Con un doceavo asalto en el que Burns consumiría sus últimas energías con un Figueroa contra las cuerdas el combate llegaba a su fin.
Ante una pelea tan enmarañada, los jueces tuvieron la difícil tarea de puntuarla, decantándose por cartulinas de 117-109 y doble 116-110 y por decisión unánime por la victoria de Omar "Panterita" Figueroa 25(18KO)-0-1. Estas tarjetas parecen demasiado amplias, no reflejando lo igualado de la pugna, debiendo de recaer la victoria de Figueroa por mucho menor margen. Y es que el campeón WBC en receso del peso ligero estuvo lejos de dar su mejor imagen y durante muchos asaltos se mostró falto de energías (quizás a consecuencia de la inactividad) y de otros recursos que no fuesen algunos ganchos poco precisos. Además fue Figueroa quien forzó este embarrado combate con su búsqueda constante de la pelea cabeza con cabeza. Ante esta situación, un Burns 37(11KO)-5-1 que maneja mucho peor la distancia corta, recurriría de forma antirreglamentaria e incesante a las entradas en clinch para no verse abrumado por las potentes combinaciones del pegador Figueroa, aunque aprovecharía su veteranía para anotar manos claras en momentos inesperados. Finalmente los descuentos de puntos, que deberían haber llegado antes y podrían haber sido más, decantaron a favor de Figueroa la igualada situación.
Parece que el futuro de Figueroa, según señalan, es buscar un cinturón en la división del peso superligero y abandonar la oportunidad mandatoria de recuperar su título WBC ligero. De todas formas tendrá que trabajar mucho más su preparación, puesto que además de acusar mucho el desgaste durante la pelea llegó a este combate habiéndose excedido una libra y media (más de medio kilogramo) del límite superligero.
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