Viernes 9 de marzo
En la eliminatoria final IBF del peso superligero, el pegador Ivan Baranchyk derrotó por knockout técnico a un Petr Petrov que, pese a tener grandes desventajas en su contra, ofreció una enorme resistencia y obligó al invicto a aplicarse muy a fondo. También en el evento, el prometedor peso superligero Regis Prograis destruyó a Julius Indongo en el segundo round de una eliminatoria final WBC.
Podéis leer la crónica del Baranchyk-Petrov en este link a Espabox
En otro evento disputado en Estados Unidos, el armenio Azat Hovhannisyan 14(11KO)-2 logró la mayor victoria de su carrera ante el exretador mundial Ronny Ríos 23(13KO)-3(2), a quien batió en el sexto asalto de enfrentamiento para demostrar que está listo para pugnar con el top por el acceso al mundial del peso supergallo, cosa que deberá ver facilitada por el buen posicionamiento que conseguirá en el ranking WBC y por el prestigio que le dará este triunfo.
En el respaldo, el prospecto del peso wélter Alexis Rocha 11(8KO)-0 noqueó en un round al modestísimo Miguel Dumas 10(7KO)-2(1), exigiendo con ello retos de mayor dificultad, mientras que Maricela Cornejo 10(3KO)-2 dio un importante paso de cara al acceso al mundial del peso medio superando a la veterana Lisa Noel Garland 15(8KO)-10(5).
Por lo demás, en la jornada del viernes destacan otros dos resultados: la derrota de Gilberto Parra 26(21KO)-4(2) por KO Técnico en el noveno asalto ante Saúl Juárez 24(13KO)-7(1)-1, que con este éxito se situará probablemente de nuevo en el top 15 del peso minimosca tras una mal a racha de resultados, y el triunfo del joven peso superpluma Avery Sparrow 10(4KO)-1 en dos asaltos ante Jesús Serrano 17(12KO)-6(4)-2, por el cual el prospecto estadounidense sigue mostrando que con el adecuado desarrollo podría tener un lugar, al menos, en la lucha por acceder al top 15.
Sábado 10 de marzo
El campeón mundial WBC del peso ligero Mikey García derrotó por decisión unánime al monarca IBF del peso superligero Sergey Lipinets para convertirse en titular en cuatro categorías de peso.
Podéis leer la crónica del García-Lipinets en este link a Espabox
En el semifondo, el cinturón vacante WBA del peso superligero fue a parar a manos del bielorruso Kiryl Relikh, que logró una estupenda victoria unánime sobre Rances Barthelemy.
Podéis leer la crónica del Relikh-Barthelemy en este link a Espabox
También en el evento, el camerunés Richard Commey 26(23KO)-2 se impuso por knockout técnico en el sexto asalto a Alejandro Luna 22(15KO)-1(1) en una eliminatoria para convertirse en aspirante obligatorio del campeón Robert Easter, contra quien, por fin, el africano podrá disputar la revancha que tanto tiempo lleva esperando.
En el otro mundial masculino absoluto de la jornada, el campeón WBO del peso pluma Óscar Valdez 24(19KO)-0 venció por decisión unánime (117-111 doble y 118-110) al exmonarca del peso supergallo Scott Quigg 34(25KO)-2-2 en una durísima batalla en la que el mexicano padeció una lesión en la mandíbula. Más meritorio aún resulta este éxito, el mayor de la carrera de Valdez, si se tiene en cuenta que Quigg contaba con una enorme ventaja por no haber dado en la báscula el límite del peso pluma. Con todo, Valdez siguió mostrando su tendencia a tomar demasiados riesgos en las peleas, algo que deberá solventar si quiere tener una trayectoria larga.
En el respaldo del Valdez-Quigg, Andy Vences 20(12KO)-0-1 y Erick De León 17(10KO)-0-1 sumaron un empate con cartulinas de doble 95-95 y 96-94, logrando rounds de experiencia de extrema utilidad pero no consiguiendo el triunfo decisivo que podría haberlos catapultado a pocos pasos del mundial; el prospecto del peso superligero Arnold Barboza Jr 18(6KO)-0 se hizo con su mayor triunfo hasta la fecha ante el hábil Mike Reed 23(12KO)-2(1), al que derrotó por decisión unánime (97-93 doble y 96-94) para asentarse en la disputa de cruciales duelos a diez asaltos; y el peso superligero Alex Saucedo 27(17KO)-0 quedó al alcance del mundial WBA al noquear en el séptimo round al duro Abner López 25(21KO)-9(3).
Por otro lado, en cuanto a los dos duelos titulares femeninos del sábado, en el campeonato mundial WBO del peso supermosca, Raja Amasheh 21(4KO)-1-1 se coronó monarca por primera vez en su carrera al derrotar por decisión unánime (triple 96-94) a la japonesa Tamao Ozawa 13(5KO)-5(2) y la prospecta danesa Dina Thorslund 11(6KO)-0 capturó el cetro interino WBC del peso supergallo derrotando a la elusiva Alicia Ashley 24(4KO)-12-1 por decisión unánime (96-94 doble y 97-93), de modo que la monarca absoluta Fatuma Zarika está obligada a medirse a ella o se verá desposeída. En el respaldo del Thorslund-Ashley, el excampeón de Europa Denis Ceylan 18(8KO)-2-2 fue derrotado contra pronóstico en sólo dos asaltos por el español Jesús Sánchez 9(2KO)-1, que debería ver su posición en las listas europeas dispararse.
Para terminar se deben destacar los resultados de cuatro combates más:
-El argentino Brian Carlos Castaño 15(11KO)-0 venció a Cedric Vitu por knockout técnico en el duodécimo episodio para verse ascendido a la condición de campeón regular WBA del peso superwélter, algo que significa, en principio, que debería acceder de forma oficial al combate ante el monarca WBA Erislandy Lara a medio-largo plazo.
-El pegador Juan Ezequiel Basualdo 11(10KO)-1-1 consiguió con un KO Técnico en el tercer asalto dar la sorpresa ante el imbatido peso crucero José Gregorio Ulrich 17(6K)-1(1), ganando el acceso al largo ranking WBC.
-El ruso Fedor Papazov 21(12KO)-2 batió por decisión dividida al invicto Howik Bebraham 11(2KO)-1, victoria con la que impulsa un tanto sus aspiraciones pero sin dejar de evidenciar sus problemas para conseguir triunfos determinantes.
-El campeón de Italia del peso crucero Simone Federici 13(6KO)-1-1 venció por decisión unánime (98-90, 97-91 y 96-91) a Maurizio Lovaglio 21(13KO)-15(6), pudiendo situarse en una próxima actualización muy cerca de la disputa del campeonato de la Unión Europea.
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lunes, 12 de marzo de 2018
Resultados de los mejores combates de viernes y sábado (9y10/3/2018)
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martes, 16 de enero de 2018
Sonny Fredrickson – Shohjahon Ergashev (12/1/2018)
Turning Stone Resort & Casino, Verona, Estados Unidos. Peso Superligero.
¿Qué garantiza el éxito de un boxeador? Muchas veces se le da la importancia central a una buena base amateur, que Fredrickson posee, no habiendo sido precisamente un campeón olímpico, ni siquiera nacional, pero contando con un gran número de combates no profesionales (unos 130) y alguna buena participación en importantes torneos estadounidenses. En otras ocasiones se dice que los aspectos físicos son los que marcan la diferencia, algo que también está del lado de este prospecto, que con 1,85 m (6’1”) de altura y 1,93 m (76”) de alcance tiene ventaja sobre la casi totalidad de los peso superligero actuales. Finalmente, con una pegada apreciable, una promotora poderosa y un 67% de triunfos antes del límite, parece que Fredrickson tiene todo lo necesario para triunfar.
Con todo, hay otro aspecto vital, que muchas veces pasa desapercibido, entre otras cosas porque es difícil de evaluar, pero que es incluso más importante que todo lo mencionado: el carácter. Desde hace unos años, son muchos los destacados entrenadores, especialmente estadounidenses y británicos, que están clamando contra la actitud de muchos prospectos y jóvenes en ascenso, que obsesionados con el uso del móvil, con las redes sociales y con acumular ropa de marca muestran una inadecuada preparación mental para un combate de boxeo. Esta problemática se ha acentuado en lugares en los que la conflictividad era elevada y recientemente se ha pasado a una calidad de vida más alta, viendo los entrenadores de dichas zonas una transición casi de la noche a la mañana desde duros y concentrados púgiles que se jugaban a todo o nada las posibilidades de su familia y las suyas en cada combate y entrenamiento a chavales con claros problemas de actitud y respeto pero con su porvenir asegurado.
Obviamente, no es necesario crecer en una ciudad pobre y pelear desde niño con mineros, como se dice que le pasó a Gennady Golovkin, para ser un gran boxeador. De hecho hay muchos casos en los que han triunfo púgiles provenientes de familias ricas, por ejemplo, con mucha tradición boxística. En otros casos, muchísimos púgiles icónicos provenían de la clase media o de la trabajadora y simplemente por afición o cualidades innatas se han labrado un camino en el boxeo sin necesidad de experimentar una vida realmente difícil. Y es que hay muchas formas de adquirir carácter o actitud y no sólo una experiencia vital complicada lo asegura.
Igualmente, en barrios donde en otras décadas sólo el gimnasio de boxeo marcaba la división entre una vida desordenada o una estable, no sólo han visto como sus miembros decaían en su compromiso sino que muchos de estos centros de entrenamiento directamente han llegado a cerrar sus puertas por la falta de púgiles, abriendo nuevos en otras zonas más céntricas y donde en otro tiempo no parecían tener futuro.
Sobre la decadencia del estilo de boxeo estadounidense llamado “callejero”, o sea del practicado mayoritariamente por afroamericanos provenientes de zonas conflictivas, se pueden encontrar por todo internet artículos y discusiones en foros muy interesantes que ilustran este asunto y que citan como ejemplo de ello a Adrien Broner, Gervonta Davis y a otros boxeadores que desperdician sus cualidades por una actitud mental totalmente equivocada.
Regresando al encuentro entre Fredrickson y Ergashev, esta tónica se pone evidentemente de manifiesto. De un lado, el estadounidense con todas las cualidades y ventajas de su lado, pero que se cuenta que está obsesionado con coleccionar calzado deportivo y que tiene como principal (y casi única afición) ir a comprar ropa, habiendo adquirido por ello el sobrenombre de “Pretty Boi.”, se enfrentaba a un uzbeko que también desarrolló una sólida carrera amateur, aunque sin medios equivalentes, con desventaja en bagaje profesional y altura pero lleno de actitud y decisión, ya sea por sus experiencias fuera del ring o por su deseo de triunfar en el boxeo.
El contraste no podía ser más elevado al entrar ambos al cuadrilátero, con Ergashev portando una prenda tradicional de su país, mientras que a Fredrickson no se le podía distinguir de otros jugadores de basket o boxeadores que siguen las modas imperantes. Cuando el árbitro hizo que ambos púgiles se encontraran en el centro del ring, Ergashev casi atropella a su rival, mostrando en sus ojos la llama de la ambición, mientras que Fredrickson con expresión indiferente, y quizás algo de duda, esperaba el inicio del combate.
El tañido inicial llegó y un Ergashev que era una incógnita por su falta de tests de calidad como profesional, y que algunos consideraban casi como víctima propiciatoria, se abalanzó sobre su oponente lanzando zurdazos, aislados o encadenados con ganchos diestros, en arranques de agresividad controlada. Por su parte Fredrickson nada ofrecía para detener el vendaval, haciendo que la supuesta víctima viese tan aumentada su moral que incluso se atrevió a provocar a su rival emulando los gestos de un torero que busca el envite. Los gestos chulescos pueden ser reprochables, pero no es lo mismo bravuconear delante de un boxeador roto y sin posibilidades que hacerlo en el primer round ante un favorito. Aun así, la verdad es que Ergashev se mostró fanfarrón incluso en el pesaje, donde su conducta fue nefasta.
Durante unos instantes, el estadounidense reaccionó ante la provocación de su contrincante, usando combinaciones de ganchos, pero, carente de alma, su empuje se desvaneció con extrema rapidez, languideciendo ante la acometividad del visitante.
Tras esto último, y alcanzado el tercer round, Ergashev conectó un poderoso directo zurdo que estremeció a Fredrickson, abalanzándose sobre él en busca del knockout. Con todo, el uzbeko cometió una irregularidad al empujar hacia abajo a su rival y lanzar un uppercut, dando el árbitro con su reproche tiempo al local para que se recuperase. De todos modos, el combate estaba decidido hacía ya muchos minutos, por lo que, encerrando a su rival en el ensogado, Ergashev conectó durísimos directos y ganchos de izquierda hasta que obligó al tercer hombre a detener las acciones.
Primeramente se debe mencionar que Ergashev 11(11KO)-0 en su primera prueba de fuego como profesional cumplió a la perfección, mostrándose sumamente preciso, potente e incluso hábil, creando ángulos trazando diagonales en los momentos oportunos, incluso a mitad de un ataque. Todo lo contrario se puede decir de Fredrickson 18(12KO)-1(1) que no jabeó, no se mantuvo dinámico, no intercambió y no contragolpeó. Pero, como hemos dicho, sus problemas sobre el ring partían de su propia actitud y no de su falta de cualidades o conocimiento. Obviamente, no hay que descartar su carrera, ya que será precisamente ahora cuando pasará el mayor examen, en el que deberá contestar si quiere aprender de sus errores y luchar por una trayectoria boxística, volviendo seguramente muy fortalecido por esta experiencia, o si prefiere seguir con su mala actitud pero fuera de los rings.
Finalmente, como comentario general, hay que introducir el caso de Fredrickson en el contexto general del boxeo estadounidense, que muchos aseguran que está en crisis por los problemas que está experimentando el boxeo “callejero”. Algunos intentan justificar estas dificultades en una supuesta persecución de los grandes medios estadounidenses, algo realmente falso, ya que ahora mismo púgiles como los hermanos Charlo, o el mismo Broner a pesar de su falta de éxitos, acumulan minutos y loas indescriptibles y en teoría pertenecen a esta escuela. Otros muchos saben bien cuál es la cuestión, que no es otra que un problema de actitud general en una generación de púgiles en ascenso, que no afecta por el momento a boxeadores con un compromiso total como por ejemplo Errol Spence. Por último, hay que contemplar como una causa la introducción masiva de boxeadores de la escuela soviética, que bajo estrictos métodos de desarrollo que exigen mucha disciplina (y a veces con vidas duras a sus espaldas), elevada carga técnica y perfecta condición física, representan una contramedida perfecta al estilo “callejero”, como se ha demostrando muchas veces desde la victoria de Kosta Tszyu en 2001 ante Zab Judah.
¿Qué garantiza el éxito de un boxeador? Muchas veces se le da la importancia central a una buena base amateur, que Fredrickson posee, no habiendo sido precisamente un campeón olímpico, ni siquiera nacional, pero contando con un gran número de combates no profesionales (unos 130) y alguna buena participación en importantes torneos estadounidenses. En otras ocasiones se dice que los aspectos físicos son los que marcan la diferencia, algo que también está del lado de este prospecto, que con 1,85 m (6’1”) de altura y 1,93 m (76”) de alcance tiene ventaja sobre la casi totalidad de los peso superligero actuales. Finalmente, con una pegada apreciable, una promotora poderosa y un 67% de triunfos antes del límite, parece que Fredrickson tiene todo lo necesario para triunfar.
Con todo, hay otro aspecto vital, que muchas veces pasa desapercibido, entre otras cosas porque es difícil de evaluar, pero que es incluso más importante que todo lo mencionado: el carácter. Desde hace unos años, son muchos los destacados entrenadores, especialmente estadounidenses y británicos, que están clamando contra la actitud de muchos prospectos y jóvenes en ascenso, que obsesionados con el uso del móvil, con las redes sociales y con acumular ropa de marca muestran una inadecuada preparación mental para un combate de boxeo. Esta problemática se ha acentuado en lugares en los que la conflictividad era elevada y recientemente se ha pasado a una calidad de vida más alta, viendo los entrenadores de dichas zonas una transición casi de la noche a la mañana desde duros y concentrados púgiles que se jugaban a todo o nada las posibilidades de su familia y las suyas en cada combate y entrenamiento a chavales con claros problemas de actitud y respeto pero con su porvenir asegurado.
Obviamente, no es necesario crecer en una ciudad pobre y pelear desde niño con mineros, como se dice que le pasó a Gennady Golovkin, para ser un gran boxeador. De hecho hay muchos casos en los que han triunfo púgiles provenientes de familias ricas, por ejemplo, con mucha tradición boxística. En otros casos, muchísimos púgiles icónicos provenían de la clase media o de la trabajadora y simplemente por afición o cualidades innatas se han labrado un camino en el boxeo sin necesidad de experimentar una vida realmente difícil. Y es que hay muchas formas de adquirir carácter o actitud y no sólo una experiencia vital complicada lo asegura.
Igualmente, en barrios donde en otras décadas sólo el gimnasio de boxeo marcaba la división entre una vida desordenada o una estable, no sólo han visto como sus miembros decaían en su compromiso sino que muchos de estos centros de entrenamiento directamente han llegado a cerrar sus puertas por la falta de púgiles, abriendo nuevos en otras zonas más céntricas y donde en otro tiempo no parecían tener futuro.
Sobre la decadencia del estilo de boxeo estadounidense llamado “callejero”, o sea del practicado mayoritariamente por afroamericanos provenientes de zonas conflictivas, se pueden encontrar por todo internet artículos y discusiones en foros muy interesantes que ilustran este asunto y que citan como ejemplo de ello a Adrien Broner, Gervonta Davis y a otros boxeadores que desperdician sus cualidades por una actitud mental totalmente equivocada.
Regresando al encuentro entre Fredrickson y Ergashev, esta tónica se pone evidentemente de manifiesto. De un lado, el estadounidense con todas las cualidades y ventajas de su lado, pero que se cuenta que está obsesionado con coleccionar calzado deportivo y que tiene como principal (y casi única afición) ir a comprar ropa, habiendo adquirido por ello el sobrenombre de “Pretty Boi.”, se enfrentaba a un uzbeko que también desarrolló una sólida carrera amateur, aunque sin medios equivalentes, con desventaja en bagaje profesional y altura pero lleno de actitud y decisión, ya sea por sus experiencias fuera del ring o por su deseo de triunfar en el boxeo.
El contraste no podía ser más elevado al entrar ambos al cuadrilátero, con Ergashev portando una prenda tradicional de su país, mientras que a Fredrickson no se le podía distinguir de otros jugadores de basket o boxeadores que siguen las modas imperantes. Cuando el árbitro hizo que ambos púgiles se encontraran en el centro del ring, Ergashev casi atropella a su rival, mostrando en sus ojos la llama de la ambición, mientras que Fredrickson con expresión indiferente, y quizás algo de duda, esperaba el inicio del combate.
El tañido inicial llegó y un Ergashev que era una incógnita por su falta de tests de calidad como profesional, y que algunos consideraban casi como víctima propiciatoria, se abalanzó sobre su oponente lanzando zurdazos, aislados o encadenados con ganchos diestros, en arranques de agresividad controlada. Por su parte Fredrickson nada ofrecía para detener el vendaval, haciendo que la supuesta víctima viese tan aumentada su moral que incluso se atrevió a provocar a su rival emulando los gestos de un torero que busca el envite. Los gestos chulescos pueden ser reprochables, pero no es lo mismo bravuconear delante de un boxeador roto y sin posibilidades que hacerlo en el primer round ante un favorito. Aun así, la verdad es que Ergashev se mostró fanfarrón incluso en el pesaje, donde su conducta fue nefasta.
Durante unos instantes, el estadounidense reaccionó ante la provocación de su contrincante, usando combinaciones de ganchos, pero, carente de alma, su empuje se desvaneció con extrema rapidez, languideciendo ante la acometividad del visitante.
Tras esto último, y alcanzado el tercer round, Ergashev conectó un poderoso directo zurdo que estremeció a Fredrickson, abalanzándose sobre él en busca del knockout. Con todo, el uzbeko cometió una irregularidad al empujar hacia abajo a su rival y lanzar un uppercut, dando el árbitro con su reproche tiempo al local para que se recuperase. De todos modos, el combate estaba decidido hacía ya muchos minutos, por lo que, encerrando a su rival en el ensogado, Ergashev conectó durísimos directos y ganchos de izquierda hasta que obligó al tercer hombre a detener las acciones.
Primeramente se debe mencionar que Ergashev 11(11KO)-0 en su primera prueba de fuego como profesional cumplió a la perfección, mostrándose sumamente preciso, potente e incluso hábil, creando ángulos trazando diagonales en los momentos oportunos, incluso a mitad de un ataque. Todo lo contrario se puede decir de Fredrickson 18(12KO)-1(1) que no jabeó, no se mantuvo dinámico, no intercambió y no contragolpeó. Pero, como hemos dicho, sus problemas sobre el ring partían de su propia actitud y no de su falta de cualidades o conocimiento. Obviamente, no hay que descartar su carrera, ya que será precisamente ahora cuando pasará el mayor examen, en el que deberá contestar si quiere aprender de sus errores y luchar por una trayectoria boxística, volviendo seguramente muy fortalecido por esta experiencia, o si prefiere seguir con su mala actitud pero fuera de los rings.
Finalmente, como comentario general, hay que introducir el caso de Fredrickson en el contexto general del boxeo estadounidense, que muchos aseguran que está en crisis por los problemas que está experimentando el boxeo “callejero”. Algunos intentan justificar estas dificultades en una supuesta persecución de los grandes medios estadounidenses, algo realmente falso, ya que ahora mismo púgiles como los hermanos Charlo, o el mismo Broner a pesar de su falta de éxitos, acumulan minutos y loas indescriptibles y en teoría pertenecen a esta escuela. Otros muchos saben bien cuál es la cuestión, que no es otra que un problema de actitud general en una generación de púgiles en ascenso, que no afecta por el momento a boxeadores con un compromiso total como por ejemplo Errol Spence. Por último, hay que contemplar como una causa la introducción masiva de boxeadores de la escuela soviética, que bajo estrictos métodos de desarrollo que exigen mucha disciplina (y a veces con vidas duras a sus espaldas), elevada carga técnica y perfecta condición física, representan una contramedida perfecta al estilo “callejero”, como se ha demostrando muchas veces desde la victoria de Kosta Tszyu en 2001 ante Zab Judah.
martes, 28 de noviembre de 2017
Ayer Troyanovsky, Papin y Egorov ganaron, Kuzmin y Mansour empataron
A falta de quince días para que el boxeo ruso tenga un importante final de temporada, ayer en Moscú se produjo otra gran velada organizada por la poderosa World of Boxing Promotions, en la cual tuvieron lugar una eliminatoria final, un importante choque de peso pesado para entrar en el top 15 y un puñado de peleas de desarrollo. En estos cruces los intereses rusos y de la compañía se vieron casi al 100% cumplidos, aunque un inoportuno choque de cabezas frustró una pugna y una importante parte de los proyectos de futuro de la promotora.
Troyanosky retador oficial WBA
Era de esperar que el excampeón mundial del peso superligero Eduard Troyanovsky 27(24KO)-1(1) consiguiera una victoria antes del límite ante el paraguayo Carlos Manuel Portillo 21(16KO)-1(1), pudiéndose esperar también que fuese rápida, pero ésta superó las expectativas al llegar en sólo un par de minutos. El ruso parecía pertenecer a una categoría de peso superior a la de su rival y su pegada y agresividad se impusieron desde el inicio. Con jabs, directos aislados o en uno-dos, “Troya” atacó a su oponente hasta que éste realizó una arremetida, contragolpeada con una derecha descendente que dejó a Portillo de rodillas en la lona durante toda la cuenta del árbitro.
Puede considerarse a primera vista que este resultado no tiene ni el más mínimo interés, ya que un exmonarca de mayor o menor calidad se enfrentaba a un boxeador con un récord sustentado con rivales modestísimos. Pero, al contrario, si tiene una notable importancia. Y es que como Portillo había noqueado a un Czar Amonsot sobrevalorado en el ranking WBA, el encuentro de ayer fue considerado una eliminatoria final WBA. Así, una vez que Rances Barthelemy y Kiril Relikh se enfrenten por la corona vacante del peso superligero, Troyanovsky accederá de forma obligatoria al campeonato. Sin duda, el encuentro no tuvo la talla de una eliminatoria ni sobre el papel ni deportivamente, pero éste garantizará que el peligroso noqueador ruso entrará de lleno de nuevo en la pugna mundialista.
Una brecha frustró a Kuzmin
Después de haber avanzado firmemente en su andadura profesional pero mostrando un inadecuado estado de forma, llegó el momento de que el peso pesado Sergey Kuzmin 11(8KO)-0-1 perdiese los kilos que le sobraban y afrontase pruebas de fuego. Así llegó este encuentro ante el veterano pero durísimo Amir Mansour 23(16KO)-2(1)-2, boxeador zurdo con mucha fortaleza y recursos y que mereció la victoria ante el exretador mundial Gerald Washington. Pues bien, en el tiempo que se prolongó el encuentro, el ruso Kuzmin dejó una gran imagen, cortando el ring y alcanzando a su rival con poderosos ganchos. Además, poco tardó en conducir a las cuerdas a su rival y lanzar contra el directos y ganchos de izquierda que parecieron presagiar que de nuevo lograría imponer su pegada. Con todo, al intentar ambos realizar un ataque, las cabezas de los dos boxeadores chocaron provocando un profundísimo corte en la cabeza del ruso y un horrible corte en el párpado derecho del estadounidense, haciendo imposible que continuase el encuentro. Por ello se llegó a un desenlace de empate técnico en el tercer asalto que frustró los objetivos de Kuzmin.
Hacer proyecciones en un combate de boxeo que sólo llevaba consumidos unos cuantos minutos resulta realmente inapropiado, pero Kuzmin estaba dando buena imagen y parecía bien encaminado para poder apuntar a un triunfo que le hubiese alzado al top 15 mundial y a grandes encuentros. Pero con este desenlace desafortunado, su situación en las listas quedará estancada. Aun así, mostró un mejor estado de forma que en el pasado y dejó instantes de sólido boxeo, por lo que 2018 debería ser un importante año para él.
Papin y Egorov a penas trabajaron
Finalmente, cabe destacar las victorias obtenidas por dos de los más destacados prospectos que Rusia cuenta en la división del peso crucero, llena de talento y nivel en dicho país. Estos son Aleksei Papin y Alexey Egorov, que lograron contundentes y rápidas victorias antes del límite ante rivales de nivel que muestran que, más pronto que tarde, podrán apuntar al mundial. Respecto a Papin 9(8KO)-0, que posee amplio bagaje en kickboxing, sólo necesitó unos instantes para destruir a la en otro tiempo insigne promesa Ismayl Sillah 25(19KO)-5(4), que fue noqueado duramente con ganchos zurdos y directos diestros.
Por su parte, Egorov 4(3KO)-0 tuvo que trabajar algo más, ya que su pugna ante el fogueado Andrei Kniazev 16(9KO)-6(2) se prolongó cuatro asaltos. De todos modos, su triunfo fue contundente también, puesto que, aunque el experimentado Kniazev aprovechó su ventaja en bagaje para conectar algún croché a la contra, Egorov lo castigó sostenidamente con jabs, ganchos, crochés y directos aislados o enlazados que abrieron tres cortes en el rostro de su adversario. Finalmente, Kniazev fue derribado con una derecha a la contra y, tras una cuenta, fue hostigado por curvos y rectos hasta que el árbitro intervino para detener el choque.
Tanto Papin como Egorov cuentan todavía con muy poca experiencia y su posicionamiento en las listas es poco relevante, pero por nivel están perfectamente preparados para un intenso 2018 que se pueda cerrar pugnando por entrar en el top 15 o incluso más allá.
Troyanosky retador oficial WBA
Era de esperar que el excampeón mundial del peso superligero Eduard Troyanovsky 27(24KO)-1(1) consiguiera una victoria antes del límite ante el paraguayo Carlos Manuel Portillo 21(16KO)-1(1), pudiéndose esperar también que fuese rápida, pero ésta superó las expectativas al llegar en sólo un par de minutos. El ruso parecía pertenecer a una categoría de peso superior a la de su rival y su pegada y agresividad se impusieron desde el inicio. Con jabs, directos aislados o en uno-dos, “Troya” atacó a su oponente hasta que éste realizó una arremetida, contragolpeada con una derecha descendente que dejó a Portillo de rodillas en la lona durante toda la cuenta del árbitro.
Puede considerarse a primera vista que este resultado no tiene ni el más mínimo interés, ya que un exmonarca de mayor o menor calidad se enfrentaba a un boxeador con un récord sustentado con rivales modestísimos. Pero, al contrario, si tiene una notable importancia. Y es que como Portillo había noqueado a un Czar Amonsot sobrevalorado en el ranking WBA, el encuentro de ayer fue considerado una eliminatoria final WBA. Así, una vez que Rances Barthelemy y Kiril Relikh se enfrenten por la corona vacante del peso superligero, Troyanovsky accederá de forma obligatoria al campeonato. Sin duda, el encuentro no tuvo la talla de una eliminatoria ni sobre el papel ni deportivamente, pero éste garantizará que el peligroso noqueador ruso entrará de lleno de nuevo en la pugna mundialista.
Una brecha frustró a Kuzmin
Después de haber avanzado firmemente en su andadura profesional pero mostrando un inadecuado estado de forma, llegó el momento de que el peso pesado Sergey Kuzmin 11(8KO)-0-1 perdiese los kilos que le sobraban y afrontase pruebas de fuego. Así llegó este encuentro ante el veterano pero durísimo Amir Mansour 23(16KO)-2(1)-2, boxeador zurdo con mucha fortaleza y recursos y que mereció la victoria ante el exretador mundial Gerald Washington. Pues bien, en el tiempo que se prolongó el encuentro, el ruso Kuzmin dejó una gran imagen, cortando el ring y alcanzando a su rival con poderosos ganchos. Además, poco tardó en conducir a las cuerdas a su rival y lanzar contra el directos y ganchos de izquierda que parecieron presagiar que de nuevo lograría imponer su pegada. Con todo, al intentar ambos realizar un ataque, las cabezas de los dos boxeadores chocaron provocando un profundísimo corte en la cabeza del ruso y un horrible corte en el párpado derecho del estadounidense, haciendo imposible que continuase el encuentro. Por ello se llegó a un desenlace de empate técnico en el tercer asalto que frustró los objetivos de Kuzmin.
Hacer proyecciones en un combate de boxeo que sólo llevaba consumidos unos cuantos minutos resulta realmente inapropiado, pero Kuzmin estaba dando buena imagen y parecía bien encaminado para poder apuntar a un triunfo que le hubiese alzado al top 15 mundial y a grandes encuentros. Pero con este desenlace desafortunado, su situación en las listas quedará estancada. Aun así, mostró un mejor estado de forma que en el pasado y dejó instantes de sólido boxeo, por lo que 2018 debería ser un importante año para él.
Papin y Egorov a penas trabajaron
Finalmente, cabe destacar las victorias obtenidas por dos de los más destacados prospectos que Rusia cuenta en la división del peso crucero, llena de talento y nivel en dicho país. Estos son Aleksei Papin y Alexey Egorov, que lograron contundentes y rápidas victorias antes del límite ante rivales de nivel que muestran que, más pronto que tarde, podrán apuntar al mundial. Respecto a Papin 9(8KO)-0, que posee amplio bagaje en kickboxing, sólo necesitó unos instantes para destruir a la en otro tiempo insigne promesa Ismayl Sillah 25(19KO)-5(4), que fue noqueado duramente con ganchos zurdos y directos diestros.
Por su parte, Egorov 4(3KO)-0 tuvo que trabajar algo más, ya que su pugna ante el fogueado Andrei Kniazev 16(9KO)-6(2) se prolongó cuatro asaltos. De todos modos, su triunfo fue contundente también, puesto que, aunque el experimentado Kniazev aprovechó su ventaja en bagaje para conectar algún croché a la contra, Egorov lo castigó sostenidamente con jabs, ganchos, crochés y directos aislados o enlazados que abrieron tres cortes en el rostro de su adversario. Finalmente, Kniazev fue derribado con una derecha a la contra y, tras una cuenta, fue hostigado por curvos y rectos hasta que el árbitro intervino para detener el choque.
Tanto Papin como Egorov cuentan todavía con muy poca experiencia y su posicionamiento en las listas es poco relevante, pero por nivel están perfectamente preparados para un intenso 2018 que se pueda cerrar pugnando por entrar en el top 15 o incluso más allá.
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martes, 14 de noviembre de 2017
Josh Taylor – Miguel Vázquez (11/11/2017)
Royal Highland Centre, Edimburgo, Reino Unido.
En juego el título WBC Plata del peso superligero.
Después de su formidable actuación ante Ohara Davies, Taylor ya puede otear en el horizonte el campeonato mundial, por lo que necesitaba tanto una victoria trascendental para recibir el impulso definitivo para situarse a su alcance como conseguir rounds de calidad que le preparen. Así se midió al excampeón Vázquez que, a pesar de contar con un estilo combativo realmente heterodoxo y poseer la capacidad para embarrar los encuentros, por su rareza y su grado de exigencia resultaría enormemente útil para que Taylor pasase asaltos complicados, adquiriese bagaje y demostrase su capacidad de adaptación y evolución, test que superó de forma espléndida.
Inicialmente el choque se presentó complicado para el británico, ya que las desordenadas ofensivas de Vázquez le propinaron, más que algunas combinaciones de curvos, varios cabezazos, uno de los cuales, en el segundo round, se tradujo en un serio corte en el párpado izquierdo de Taylor. De todos modos, aunque con todo esto, y su largo jab, Vázquez ofreció un planteamiento difícil, Taylor no perdió la compostura, esperando los ataques de su rival para contragolpearlo con ganchos al torso potentísimos que ya en el tercer asalto parecieron dañar a su rival. Posteriormente, el local enlazaría el trabajo al cuerpo con ganchos al rostro, golpes de poder que, por su pegada, empezaron a permitirle ganar cada vez más terreno.
Así, y tras un cuarto round en el que insistió en el boxeo en corta con buenos resultados, en el quinto episodio Taylor dejaría algo tocado a su oponente con los curvos a la sección media. A pesar de los crecientes apuros que el mexicano estaba padeciendo, siguió respondiendo y atacando, desplazándose o agarrándose, por lo que cualquier descuido podía hacer que Taylor viese desdibujado su boxeo. Pero esto no sucedió, sino que continuó con su metódico golpeo e incluso realizó un ajuste clave en el octavo episodio, cuando se mantuvo algo más alejado y desde la distancia media pudo conectar su directo.
Finalmente, en el noveno round “The Tartan Tornado” surgió con furia y, aprovechando el castigo que había ido acumulando, lanzó una temible ofensiva con directos, uppercuts y ganchos arriba y abajo, desarbolando a su adversario e impactando un último curvo al cuerpo que lanzó de rodillas a Vázquez 39(15KO)-6(1), que no pudo responder a la cuenta. Por ello, Josh Taylor 11(10KO)-0 lograba la victoria por KO, la primera antes del límite que Vázquez sufría en toda su carrera, algo que dice mucho del boxeo del vencedor más allá de los aspectos numéricos. Y es que, ante un púgil que nunca ofrece una pelea sencilla y que siempre genera graves problemas tácticos, Taylor fue solidísimo, no dejándose llevar a la maraña de agarres y respondiendo sistemáticamente con hooks al torso que fueron mermando a su rival y abriendo espacios para que pudiese contragolpear con potentes golpes a la cabeza. De ese modo consiguió un triunfo muy meritorio que pone de manifiesto que está listo para los mayores retos en la división.
Ciertamente, algunos pensarán que Vázquez, más allá de las dificultades que presenta, no está al nivel de la élite y que este triunfo no le garantiza a Taylor poder superar a los mayores exponentes de la categoría. Pero si éste, que ya ha demostrado saber boxear a la perfección contra boxeadores ortodoxos, consiguió resolver con tanta destreza los problemas presentados por el extraño estilo de Vázquez, parece más que probable que pueda aplicar su inteligencia combativa y su pegada para superar a casi la totalidad de la cumbre de la división del peso superligero. Aun así, todavía tendrá tiempo para seguir evolucionando, ya que el calendario del WBC parece exigirlo con la disputa del mundial vacante entre José Carlos Ramírez y Amir Imam y la pelea por título interino entre Viktor Postol y Regis Prograis.
En juego el título WBC Plata del peso superligero.
Después de su formidable actuación ante Ohara Davies, Taylor ya puede otear en el horizonte el campeonato mundial, por lo que necesitaba tanto una victoria trascendental para recibir el impulso definitivo para situarse a su alcance como conseguir rounds de calidad que le preparen. Así se midió al excampeón Vázquez que, a pesar de contar con un estilo combativo realmente heterodoxo y poseer la capacidad para embarrar los encuentros, por su rareza y su grado de exigencia resultaría enormemente útil para que Taylor pasase asaltos complicados, adquiriese bagaje y demostrase su capacidad de adaptación y evolución, test que superó de forma espléndida.
Inicialmente el choque se presentó complicado para el británico, ya que las desordenadas ofensivas de Vázquez le propinaron, más que algunas combinaciones de curvos, varios cabezazos, uno de los cuales, en el segundo round, se tradujo en un serio corte en el párpado izquierdo de Taylor. De todos modos, aunque con todo esto, y su largo jab, Vázquez ofreció un planteamiento difícil, Taylor no perdió la compostura, esperando los ataques de su rival para contragolpearlo con ganchos al torso potentísimos que ya en el tercer asalto parecieron dañar a su rival. Posteriormente, el local enlazaría el trabajo al cuerpo con ganchos al rostro, golpes de poder que, por su pegada, empezaron a permitirle ganar cada vez más terreno.
Así, y tras un cuarto round en el que insistió en el boxeo en corta con buenos resultados, en el quinto episodio Taylor dejaría algo tocado a su oponente con los curvos a la sección media. A pesar de los crecientes apuros que el mexicano estaba padeciendo, siguió respondiendo y atacando, desplazándose o agarrándose, por lo que cualquier descuido podía hacer que Taylor viese desdibujado su boxeo. Pero esto no sucedió, sino que continuó con su metódico golpeo e incluso realizó un ajuste clave en el octavo episodio, cuando se mantuvo algo más alejado y desde la distancia media pudo conectar su directo.
Finalmente, en el noveno round “The Tartan Tornado” surgió con furia y, aprovechando el castigo que había ido acumulando, lanzó una temible ofensiva con directos, uppercuts y ganchos arriba y abajo, desarbolando a su adversario e impactando un último curvo al cuerpo que lanzó de rodillas a Vázquez 39(15KO)-6(1), que no pudo responder a la cuenta. Por ello, Josh Taylor 11(10KO)-0 lograba la victoria por KO, la primera antes del límite que Vázquez sufría en toda su carrera, algo que dice mucho del boxeo del vencedor más allá de los aspectos numéricos. Y es que, ante un púgil que nunca ofrece una pelea sencilla y que siempre genera graves problemas tácticos, Taylor fue solidísimo, no dejándose llevar a la maraña de agarres y respondiendo sistemáticamente con hooks al torso que fueron mermando a su rival y abriendo espacios para que pudiese contragolpear con potentes golpes a la cabeza. De ese modo consiguió un triunfo muy meritorio que pone de manifiesto que está listo para los mayores retos en la división.
Ciertamente, algunos pensarán que Vázquez, más allá de las dificultades que presenta, no está al nivel de la élite y que este triunfo no le garantiza a Taylor poder superar a los mayores exponentes de la categoría. Pero si éste, que ya ha demostrado saber boxear a la perfección contra boxeadores ortodoxos, consiguió resolver con tanta destreza los problemas presentados por el extraño estilo de Vázquez, parece más que probable que pueda aplicar su inteligencia combativa y su pegada para superar a casi la totalidad de la cumbre de la división del peso superligero. Aun así, todavía tendrá tiempo para seguir evolucionando, ya que el calendario del WBC parece exigirlo con la disputa del mundial vacante entre José Carlos Ramírez y Amir Imam y la pelea por título interino entre Viktor Postol y Regis Prograis.
martes, 31 de octubre de 2017
Yves Ulysse Jr. – Steve Claggett (27/10/2017)
Salle de spectacle Mtelus, Montreal, Canadá.
En juego el título IBF norteamericano del peso superligero.
El mayor acierto de Claggett estuvo en llevar desde el inicio la pelea a la distancia corta, donde podía compensar su inferioridad técnica y utilizar su superior frecuencia de golpeo para evitar el despliegue de su rival. De todos modos, inicialmente esto no se tradujo en una ventaja, sino que sólo impidió que Ulysse pudiese relajarse, si bien éste utilizó su precisión y su contundencia para contragolpear con ganchos enlazados y directos aislados que dejaron pocas dudas sobre si se había hecho con los asaltos.
Pese a este buen arranque, culminado en un tercer asalto en el que Ulysse incluso aumentó su ritmo e intercambió golpes con elevada eficacia, llegada la pugna al cuarto round se empezó a producir un cierto cambio de tendencia. Y es que Ulysse mostró signos de desgaste y se vio obligado a caminar más el ring ante un Claggett que no modificó un ápice su presión y que le alcanzaba ahora con buenos ganchos al cuerpo, uppercuts y directos que simplemente por número ya se imponían. Sin embargo, poco duró el apogeo de Claggett, puesto que Ulysse encontró un segundo aire que primero le permitió mantener contendidos los rounds y después, más allá del sexto round, le sirvió para distanciarse en las tarjetas.
Así, exceptuando un octavo asalto en el que Claggett se lanzó con bastante agresividad a por su adversario, Ulysse se llevó la mejor parte en las acciones del último tramo de la contienda, usando su buena técnica y su precisión para conectar potentes directos a la contra y manos de poder en forma de golpes curvos que parecieron certificar su triunfo en una pelea disputada.
Aunque la victoria de Ulysse era el resultado esperado, los jueces se decantaron por una decisión dividida, con tarjetas de doble 97-93 y un 94-96, favorable a Steve Claggett 26(17KO)-4(1)-1, que se hacía con una victoria que, lógicamente, no convenció al público. Una vez más, y ya son demasiadas, los jueces se dejaron impresionar por la mera presión y la frecuencia de golpeo, si bien esto de por sí no es suficiente para ganar un round sino está acompañado de la precisión, la claridad y la contundencia de golpeo, aspectos que si estuvieron claramente del lado de Ulysse 14(9KO)-1, pareciendo que la calidad de su trabajo, pese a ser menos numerosos sus puños, le hacia merecedor de la victoria, round por round, sobre un Claggett muy valiente y tenaz pero no tan efectivo. Aun así, se debe destacar que Claggett tuvo un comportamiento muy deportivo en la entrevista posterior y de él mismo salió ofrecer una revancha a su rival, combate que parece que se realizará en el primer trimestre del próximo año.
Emplazados ambos a este objetivo, los equipos de los dos boxeadores deberán trabajar en los puntos fuertes y débiles de sus púgiles, estando claro cuáles son estos factores. Ulysse deberá evitar la distancia corta e insistir más en el boxeo en larga, en el que es claramente mejor, aunque hay aspectos tácticos que, por su falta de experiencia, tendrá dificultades para controlar. En cambio, un Claggett mucho más fogueado, como demostró en la pugna por su elección estratégica y su gestión de la energía, necesitará insistir mucho más en el golpeo al torso, teniendo que evitar recurrir a una cadencia de golpeo elevada pero sin control y necesitando escoger con mucha más astucia y cautela qué puños utilizar en cada ocasión.
En juego el título IBF norteamericano del peso superligero.
El mayor acierto de Claggett estuvo en llevar desde el inicio la pelea a la distancia corta, donde podía compensar su inferioridad técnica y utilizar su superior frecuencia de golpeo para evitar el despliegue de su rival. De todos modos, inicialmente esto no se tradujo en una ventaja, sino que sólo impidió que Ulysse pudiese relajarse, si bien éste utilizó su precisión y su contundencia para contragolpear con ganchos enlazados y directos aislados que dejaron pocas dudas sobre si se había hecho con los asaltos.
Pese a este buen arranque, culminado en un tercer asalto en el que Ulysse incluso aumentó su ritmo e intercambió golpes con elevada eficacia, llegada la pugna al cuarto round se empezó a producir un cierto cambio de tendencia. Y es que Ulysse mostró signos de desgaste y se vio obligado a caminar más el ring ante un Claggett que no modificó un ápice su presión y que le alcanzaba ahora con buenos ganchos al cuerpo, uppercuts y directos que simplemente por número ya se imponían. Sin embargo, poco duró el apogeo de Claggett, puesto que Ulysse encontró un segundo aire que primero le permitió mantener contendidos los rounds y después, más allá del sexto round, le sirvió para distanciarse en las tarjetas.
Así, exceptuando un octavo asalto en el que Claggett se lanzó con bastante agresividad a por su adversario, Ulysse se llevó la mejor parte en las acciones del último tramo de la contienda, usando su buena técnica y su precisión para conectar potentes directos a la contra y manos de poder en forma de golpes curvos que parecieron certificar su triunfo en una pelea disputada.
Aunque la victoria de Ulysse era el resultado esperado, los jueces se decantaron por una decisión dividida, con tarjetas de doble 97-93 y un 94-96, favorable a Steve Claggett 26(17KO)-4(1)-1, que se hacía con una victoria que, lógicamente, no convenció al público. Una vez más, y ya son demasiadas, los jueces se dejaron impresionar por la mera presión y la frecuencia de golpeo, si bien esto de por sí no es suficiente para ganar un round sino está acompañado de la precisión, la claridad y la contundencia de golpeo, aspectos que si estuvieron claramente del lado de Ulysse 14(9KO)-1, pareciendo que la calidad de su trabajo, pese a ser menos numerosos sus puños, le hacia merecedor de la victoria, round por round, sobre un Claggett muy valiente y tenaz pero no tan efectivo. Aun así, se debe destacar que Claggett tuvo un comportamiento muy deportivo en la entrevista posterior y de él mismo salió ofrecer una revancha a su rival, combate que parece que se realizará en el primer trimestre del próximo año.
Emplazados ambos a este objetivo, los equipos de los dos boxeadores deberán trabajar en los puntos fuertes y débiles de sus púgiles, estando claro cuáles son estos factores. Ulysse deberá evitar la distancia corta e insistir más en el boxeo en larga, en el que es claramente mejor, aunque hay aspectos tácticos que, por su falta de experiencia, tendrá dificultades para controlar. En cambio, un Claggett mucho más fogueado, como demostró en la pugna por su elección estratégica y su gestión de la energía, necesitará insistir mucho más en el golpeo al torso, teniendo que evitar recurrir a una cadencia de golpeo elevada pero sin control y necesitando escoger con mucha más astucia y cautela qué puños utilizar en cada ocasión.
martes, 17 de octubre de 2017
Fidel Maldonado Jr. - Ismael Barroso (13/10/2017)
Fantasy Springs Casino, Indio, Estados Unidos. Peso Superligero.
En el análisis del combate entre Maldonado y Cano, duelo disputado en junio y terminado con victoria del primero, comentábamos lo siguiente: “pero la pregunta es si Maldonado podrá salir con el brazo en alto de ella [de una importante oportunidad futura]. No es conveniente dudar de sus posibilidades ante un boxeador bien situado pero insuficientemente fogueado o que no cuente con una buena pegada, pero si se le enfrenta a un top 15 con un buen porcentaje de knockouts parece más que probable que pueda volver a sucumbir”.
Así, cumpliéndose el pronóstico, midiéndose a un exaspirante mundial como Barroso, con 18 de 19 victorias logradas antes del límite y que cuenta con una pegada descomunal, un Maldonado con problemas de encaje volvió a sufrir una derrota crucial antes del límite que le alejará de la parte alta de las listas y de las mayores peleas en la categoría del peso superligero. De todos modos, Barroso no sólo impuso su potencia de golpeo sino que su boxeo fue ágil y preciso y sus manos y piernas veloces, mientras que Maldonado descuidó el uso de su jab y no se mostró efectivo ni al ataque ni al contragolpe.
Desde el comienzo el poderoso directo de izquierda del venezolano se impuso aislado o en 1-2, haciendo plenamente palpable una enorme diferencia en contundencia respecto a un jab de moderada firmeza de su rival. Las entradas y salidas de Barroso, además, generaron claras dificultades a un Maldonado que, ante un púgil zurdo como él, no supo reaccionar de mejor manera que con entradas en clinch y algunos eventuales ganchos al cuerpo. Estando el enfrentamiento crecientemente decantado, en el tercer episodio se alcanzó un punto de inflexión, ya que Barroso impactó dos izquierdazos que tumbaron a Maldonando, que fue hostigado sin grandes resultados antes del final del episodio. En cualquier caso, el combate estaba roto, algo que quedó más claro cuando en el siguiente round el local pareció desdibujado tácticamente y se dedicó a intentar caminar el ring y a realizar agarres, todo ello sufriendo además el descuento de un punto por dar absurdos y débiles golpes a su rival en una ocasión en que el árbitro ordenaba que se separasen.
Perdido y frustrado, en el quinto round Maldonado intentó presionar sin convicción, recibiendo contragolpes en hook y directo, pasando a ser perseguido sin ofrecer contraataques, ni tan siquiera disuasorios. Finalmente, después de que el médico le revisase su castigado rostro y quizás temiendo una detención del encuentro, Maldonado se mostró más agresivo en el sexto asalto, pero sus ataques, precipitados y carentes de potencia, no tuvieron efecto, al contrario, ya que en ese mismo round un gancho zurdo al torso le lanzó a la lona sin que pudiese responder a la cuenta.
Con ello, Ismael Barroso 20(19KO)-1(1)-2, extitular interino WBA del peso ligero y exretador al cetro mundial que poseía Anthony Crolla, lograba una espléndida victoria en su combate de debut en el peso superligero, en el cual puso de manifiesto que pese al ascenso de división conserva su pegada y su velocidad y que debe ser tenido muy en cuenta como un candidato a la disputa del título mundial. Ciertamente, su única derrota, la sumada ante Crolla, llegó más por la astucia del monarca británico que por una mala ejecución por parte de Barroso, que estuvo cerca de lograr la victoria antes del límite antes de pagar el precio en forma de desgaste del empeño ofensivo de los rounds iniciales, de modo que, habiendo logrado también triunfos ante rivales de gran nivel como Kevin Mitchell o Fidel Maldonado, ha demostrado sobradamente que puede manejarse en la parte alta de las listas. Por otro lado, a la vez que Barroso intenta encadenar algunas victorias insignes más para poder alzarse a su segundo campeonato y será necesario prestar atención a su evolución en la división, Maldonado recibe un nuevo revés a sus aspiraciones que, sin ser definitivo para su carrera, motivará importantes pasos atrás en cuanto al nivel de sus oponentes y, quizás, cambios decisivos en la forma en que su carrera es conducida.
En el análisis del combate entre Maldonado y Cano, duelo disputado en junio y terminado con victoria del primero, comentábamos lo siguiente: “pero la pregunta es si Maldonado podrá salir con el brazo en alto de ella [de una importante oportunidad futura]. No es conveniente dudar de sus posibilidades ante un boxeador bien situado pero insuficientemente fogueado o que no cuente con una buena pegada, pero si se le enfrenta a un top 15 con un buen porcentaje de knockouts parece más que probable que pueda volver a sucumbir”.
Así, cumpliéndose el pronóstico, midiéndose a un exaspirante mundial como Barroso, con 18 de 19 victorias logradas antes del límite y que cuenta con una pegada descomunal, un Maldonado con problemas de encaje volvió a sufrir una derrota crucial antes del límite que le alejará de la parte alta de las listas y de las mayores peleas en la categoría del peso superligero. De todos modos, Barroso no sólo impuso su potencia de golpeo sino que su boxeo fue ágil y preciso y sus manos y piernas veloces, mientras que Maldonado descuidó el uso de su jab y no se mostró efectivo ni al ataque ni al contragolpe.
Desde el comienzo el poderoso directo de izquierda del venezolano se impuso aislado o en 1-2, haciendo plenamente palpable una enorme diferencia en contundencia respecto a un jab de moderada firmeza de su rival. Las entradas y salidas de Barroso, además, generaron claras dificultades a un Maldonado que, ante un púgil zurdo como él, no supo reaccionar de mejor manera que con entradas en clinch y algunos eventuales ganchos al cuerpo. Estando el enfrentamiento crecientemente decantado, en el tercer episodio se alcanzó un punto de inflexión, ya que Barroso impactó dos izquierdazos que tumbaron a Maldonando, que fue hostigado sin grandes resultados antes del final del episodio. En cualquier caso, el combate estaba roto, algo que quedó más claro cuando en el siguiente round el local pareció desdibujado tácticamente y se dedicó a intentar caminar el ring y a realizar agarres, todo ello sufriendo además el descuento de un punto por dar absurdos y débiles golpes a su rival en una ocasión en que el árbitro ordenaba que se separasen.
Perdido y frustrado, en el quinto round Maldonado intentó presionar sin convicción, recibiendo contragolpes en hook y directo, pasando a ser perseguido sin ofrecer contraataques, ni tan siquiera disuasorios. Finalmente, después de que el médico le revisase su castigado rostro y quizás temiendo una detención del encuentro, Maldonado se mostró más agresivo en el sexto asalto, pero sus ataques, precipitados y carentes de potencia, no tuvieron efecto, al contrario, ya que en ese mismo round un gancho zurdo al torso le lanzó a la lona sin que pudiese responder a la cuenta.
Con ello, Ismael Barroso 20(19KO)-1(1)-2, extitular interino WBA del peso ligero y exretador al cetro mundial que poseía Anthony Crolla, lograba una espléndida victoria en su combate de debut en el peso superligero, en el cual puso de manifiesto que pese al ascenso de división conserva su pegada y su velocidad y que debe ser tenido muy en cuenta como un candidato a la disputa del título mundial. Ciertamente, su única derrota, la sumada ante Crolla, llegó más por la astucia del monarca británico que por una mala ejecución por parte de Barroso, que estuvo cerca de lograr la victoria antes del límite antes de pagar el precio en forma de desgaste del empeño ofensivo de los rounds iniciales, de modo que, habiendo logrado también triunfos ante rivales de gran nivel como Kevin Mitchell o Fidel Maldonado, ha demostrado sobradamente que puede manejarse en la parte alta de las listas. Por otro lado, a la vez que Barroso intenta encadenar algunas victorias insignes más para poder alzarse a su segundo campeonato y será necesario prestar atención a su evolución en la división, Maldonado recibe un nuevo revés a sus aspiraciones que, sin ser definitivo para su carrera, motivará importantes pasos atrás en cuanto al nivel de sus oponentes y, quizás, cambios decisivos en la forma en que su carrera es conducida.
jueves, 31 de agosto de 2017
¿Qué mérito real tiene la unificación del peso superligero lograda por Crawford? Análisis de su reinado y de la división
El 19 de agosto, el estadounidense Terence Crawford consiguió proclamarse campeón unificado e indiscutido del peso peso superligero, aunando las coronas WBA, WBC, WBO e IBF, algo que no había pasado nunca en la división (Kosta Tszyu había unificado tres de estos títulos, dado que la WBO no tenía entonces el reconocimiento actual) y que no sucedía en ninguna otra categoría desde el año 2005. Así, el incuestionable número 1 del peso superligero mejoraba aún más su consideración, viéndose como uno de los principales candidatos al primer puesto en el ranking de todos los pesos. Además, las loas al logro obtenido ante Julius Indongo han resultado desbordantes, celebrándose de forma intensa que en una categoría sólo haya un monarca, alegría lógica en la época de los cuatro cinturones.
De todos modos, aunque los organismos deberían centrarse en dar facilidades para que esta situación se repitiese en otras divisiones y se mantuviese en el peso superligero, un hecho parece ser evidente: se están sobrevalorando enormemente los retos que ha superado o debía superar Crawford para lograr este objetivo. Dicho de otro modo, la categoría del peso superligero actual está en un punto bajísimo respecto a otras etapas y, aunque no resulte popular decirlo, el mérito de lograr unificar totalmente la división, aunque es notable, reside más en este caso en la habilidad de su promotora y en la suerte que en sus propias victorias.
Por el peso superligero han pasado en la última década boxeadores como Manny Pacquiao, Floyd Mayweather, Timothy Bradley, Juan Manuel Márquez, Marcos Maidana, Lucas Matthysse, Amir Khan, Danny García y un larguísimo etcétera, aunque basta señalar estos nombres para hacer evidente que la unificación de la división lograda por Crawford ante un boxeador como Indongo resulta un logro más que limitado comparativamente hablando. Si tan sólo hubiese tenido que superar a púgiles del nivel o el renombre de Lamont Peterson, podría haber resultado más espectacular su ascenso en las 140 libras o 63,5 kg, pero realmente sus victorias en los últimos años han sido ante rivales infinitamente por debajo del nivel de la élite de otros tiempos. De hecho, el propio Crawford no ha tenido que hacer frente ni siquiera a los mejores boxeadores de la división e incluso desde 2004 sólo se ha medido a un par de verdaderos retos.
Con el lógico y merecido prestigio adquirido en el peso ligero, en el que acababa de derrotar a Ricky Burns, Yuriorkis Gamboa y Raymundo Beltrán, Crawford llegó como el máximo aspirante al número 1 del peso superligero. Con todo, su coronación no se produjo tras arduas batallas para escalar en las listas o en un campeonato ante un monarca consolidado, sino que, evitándolos a todos, Crawford decidió reclamar a la WBO que, como era titular en el peso ligero, le nombrase aspirante obligatorio al cinto del peso superligero WBO dejado vacante por Chris Algieri. Así, se le nombró coaspirante junto a Thomas Dulorme, que tras haber sido noqueado por Luis Carlos Abreu había reflotado con dos victorias controvertidas ante Karim Mayfield y Henry Lundy, aunque no merecía el acceso al mundial. Por ello, Crawford aunque no fue especialmente brillante, logró encontrar el puño decisivo que rompió el combate y le coronó como campeón en una nueva categoría.
No habiendo sido demasiado buena su actuación ante Dulorme, y teniendo que adaptarse mejor a la división, resultó aceptable que se midiese a un rival asequible en su primera defensa, cosa que hizo enfrentándose a un Dierry Jean que desde que había sido derrotado por Lamont Peterson sólo se había medido a rivales modestos. A pesar de la fama de boxeador espectacular ganada en el peso ligero, Crawford, de nuevo, realizó una pelea aburrida, limitándose a jabear hasta que, cansado de dominar, lanzó una oportunista ofensiva final que abatió a su oponente.
Entonces se especuló con un posible enfrentamiento ante Pacquiao que, como sabemos, no llegó a realizarse, cosa que no le disculpa de haber elegido para su siguiente defensa a un boxeador tan por debajo del nivel de la cumbre como Henry Lundy, que, como hemos dicho, había sido derrotado ya por el mismo Dulorme e incluso por Mauricio Herrera. De este modo ¿Era de esperar otra cosa que una abrumadora victoria de Crawford? Sólo cinco rounds le bastaron al estadounidense para lograr su segunda defensa.
Si bien las habilidades propagandísticas de Top Rank y los grandes medios estadounidenses trabajaban con intensidad, no podían seguir vendiendo humo por mucho tiempo, necesitando una buena victoria para que Crawford pudiese mantener su estela. Y es que, con combates tan sencillos en una división todavía con boxeadores como Danny García, Lamont Peterson, Lucas Matthysse o Ruslan Provodnikov, no podía conservar su posición. Así, se produjo el inesperado golpe de suerte: Viktor Postol, un boxeador que sólo había vencido a un top 15 de bajo nivel, derrotaba contra todo pronóstico a Matthysse, convirtiéndose en monarca WBC. No tardó Arum en saltar sobre la presa.
A priori el encuentro ante Postol, ciertamente, parecía complejo, por un aspecto tan sencillo como que éste había logrado una victoria ante el noqueador argentino. En cualquier caso, dejando de lado los elementos que llevaron a Matthysse a la derrota, el triunfo de Postol ante éste terminó siendo un espejismo. Siendo justos, Crawford consiguió ante el ucraniano una buena victoria, sólida técnica y tácticamente, pero la logró en un duelo tedioso y ante un Postol que, como tantos otros, vino con tanta velocidad como se fue.
Crawford había logrado ya dos coronas en la división habiendo evitado a todos los boxeadores más duros de la categoría que, mientras, se cribaban entre ellos o cambiaban de división: por ejemplo, García y Peterson subieron al peso wélter, Herrera entró en crisis, un desmotivado Provondikov fue derrotado contra pronóstico por un boxeador ya sin proyección como John Molina... aunque todavía estaba por llegar el golpe de suerte definitivo.
Top Rank se mostraba recelosa de un enfrentamiento ante el monarca IBF Eduard Troyanovksy, puesto que, si bien era enormemente inferior técnicamente, tenía una potencia de golpeo realmente preocupante y capaz de romper cualquier pelea en cualquier circunstancia. Pero entonces Julius Indongo se anotó una victoria en el primer round que destronó a Troyanovsky, surgiendo en la pugna un nuevo actor que se presentaba como el más asequible.
Se debe decir que no sólo jugó a su favor su compañía, ya que la ambición del inflado y protegido Ricky Burns le dio el espaldarazo definitivo. Éste, que se había arrastrado por el ring intentando evitar la derrota ante el desconocido Relikh (que fue robado en las cartulinas), pensó que podría derrotar cómodamente a Indongo, por lo que le retó en una unificación en la que se vio sorprendido por el alcance y la altura de su oponente y por sus propias limitaciones en cuanto a contundencia, capacidad de respuesta y gestión del ritmo, entre otras muchas cosas.
Finalmente, Indongo, con una carga de fortuna inigualable en el boxeo reciente, había capturado dos coronas en sólo cuatro meses, de modo que, Bob Arum, no dejó escapar la oportunidad. Con esto llegamos al combate de hace dos semanas, en el que el africano ofreció una actuación pésima, sin orden ni corazón, tanto es así que por su culpa algunos vuelven a ver corrupción y pactos en la sombra para buscar una derrota en los despachos.
Cabe mencionar que entre la pelea entre Postol e Indongo, Crawford realizó dos defensas más. En una, quizás las más oportunista de su reinado, se midió a un John Molina visto como una víctima propiciatoria y que, precisamente, sólo ofreció voluntad y ningún boxeo en una derrota que a nadie pudo sorprender. En la otra, es justo decir también que, en la quinta puesta en juego de su título WBO, “Bud” se enfrentó a Félix Díaz, que verdaderamente resulta el nombre más destacable del reinado del campeón y al que igualmente venció convincentemente.
Una vez repasado todo su recorrido, es bastante difícil evitar pensar que los críticos que señalan que Crawford ha conseguido éxitos inigualables en el boxeo actual y, en especial, en el peso superligero, mienten consciente o inconscientemente, dado que su recorrido ha sido una terrible mezcla de evitar riesgos, explotar ocasiones de oro y aprovechar sus innegables cualidades técnicas. Obviamente, el cometido de una promotora es ese, o sea, lograr el máximo dinero y prestigio posible al menor riesgo, puesto que al fin y al cabo sólo es una empresa más que busca repartir beneficios a sus propietarios. Por otro lado, poner a Crawford a la par de las mayores figuras de la historia de la división resulta casi un insulto, no siendo comparable el recorrido en el peso superligero de éste al realizado por Julio César Chávez Sr, Aaron Pyor, Nicolino Locche, Antonio Cervantes o Kosta Tszyu. De hecho en este caso la situación de cuatro cinturones mundiales sólo ha hecho que llevar al extremo sus injusticias, convirtiendo en “figura histórica” a un púgil que sólo ha acumulado cinturones de papel.
Dicho esto, hay que señalar que Crawford verdaderamente es un gran púgil, con mucho potencial todavía para llegar muy lejos, siendo sus reflejos, control de la distancia, habilidad al contragolpe, precisión, velocidad y contundencia realmente extraordinarios. Con todo, todavía no se ha medido ni a un sólo boxeador que se pudiese poner ni siquiera en el top 20 libra por libra, siendo la única excepción un Yuriorkis Gamboa que cuando se enfrentó a él aún era una figura destacable. Por ello, decir que es el 2º libra por libra, puede resultar exagerado, pero, sobre todo, considerarlo uno de los diez mejores boxeadores de la historia, como algunos de forma ridícula hacen ya, es desconocer totalmente el recorrido de este boxeador, realizando afirmaciones tan sumamente osadas sin verdaderamente haber visto y analizado en qué condiciones se produjeron sus siete peleas en el peso superligero.
Lógicamente, aunque una parte de responsabilidad descansa en Crawford, porque no se ha plantado y ha demandado pruebas a su altura, la casi totalidad de la culpa está en Top Rank, que no parece confiar suficiente en su boxeador como para medirlo a los mayores retos en la división y que se ha limitado a pescar títulos fáciles de conquistar. Si alguien no lo ve así sólo tiene que recordar las palabras de Arum señalando que los títulos y las unificaciones no suponen nada cuando la cuestión era que Óscar Valdez se midiese a Vasyl Lomachenko o que Gilberto Ramírez participase en el torneo WBSS, mientras afirma que Crawford es prácticamente un héroe por unificar con Indongo.
Por otro lado, como hemos comentado, hay una parte que se escapa al control, hasta cierto punto, de Crawford o Top Rank: el bajo nivel actual de la división. Para exponerlo, hagamos un repaso de los top 15 de la división.
WBC:
El 1º y retador oficial es un Amir Imam sin defensa ni encaje, que fue destruido por el sólo voluntarioso Adrián Grandos. Desde esta derrota Imam sólo se ha medido a púgiles modestísimos siendo incomprensible el posicionamiento dado por el Consejo. El 2º es el principal aspirante de la categoría, Regis Prograis, al que Crawford si pretendiese hacer historia debería medirse inmediata e ineludiblemente. El 3º es Viktor Postol, que ya demostró su inferioridad. El 4º es José Carlos Ramírez, un prospecto con proyección pero que todavía no se ha medido a ningún boxeador de nivel y no está preparado para el mundial. El 5º es Antonio Orozco, un boxeador que resulta batible para Crawford pero que debería haber sido uno de los retos superados hacia el estrellato por ser considerado uno de los mejores retadores. El 6º es Omar Figueroa, excampeón que hubiese dado mucho brillo a Crawford pero que, igualmente, con sus malas actuaciones ante Burns y DeMarco, no parece rival. El 7º es el desafortunado Humberto Soto, uno de los mejores boxeadores de la categoría pero de los más infravalorados y que, habiendo sido maltratado por los jueces, jamás podrá aspirar a la pelea, si bien podría ofrecer un encuentro muy superior a casi todos los rivales a los que Crawford se ha medido en la categoría. El 8º es Adrien Broner, contra el cual un enfrentamiento fue considerado inevitable, que por sus capacidades y fama podría haber ofrecido una pelea interesante, pero que habiendo sido esquivado en el momento preciso, ha terminado por autodestruirse. El 9º es Josh Taylor, un púgil que probablemente se coronará, pero que ha llegado tarde a esta posición como para escalar hasta una pelea ante Crawford antes de que éste suba al peso wélter. El 10º es un Félix Díaz que ya demostró su inferioridad. El 11º es el peligrosísimo Sergey Lipinets, cuyo caso será tratado más abajo. El 12º es el excampeón Rances Barthelemy, que por su estatura, agilidad, técnica y recursos debería haber sido uno de los mejores rivales posibles. El 13º es Adrián Granados, boxeador con más coraje y peligro que la mayoría de los enfrentados por Crawford, aunque su inferioridad técnica hubiese sido demasiado grande. El 14º es Aik Shakhnazaryan, púgil de cierta complejidad pero varios peldaños por debajo del monarca. El 15º es Anthony Yigit, que se encuentra en una situación muy similar a la de Shakhnazaryan.
WBA:
El 1º es el citado Rances Barthelemy. El 2º es un Kiryl Relikh limitadísimo pero que, aun así, se mostró superior a un Burns que era el objetivo apuntado por Crawford. El 3º es un Czar Amonsot que no ha superado ni a un solo rival de relieve. El 4º es un Michal Syrowatka con más valor que técnica. El 5º es el citado Yigit. El 6º es el citado Orozco. El 7º es el campeón Eduard Troyanvosky, temible noqueador que perdió su oportunidad por la derrota ante Indongo. El 8º es el citado Prograis. El 9º es Sonny Fredrickson, púgil sin poner a prueba y que está sobreranqueado. El 10º es Alex Saucedo que, como José Carlos Ramírez, es un prospecto con proyección pero que todavía no está listo para el mundial. El 11º es un Darleys Pérez que, tras las derrotas ante Crolla y Campbell, poco prestigio le daría a Crawford. El 12º es un Alberto Puello sobreranqueado y al que le falta mucho desarrollo. El 13º es Darragh Foley, boxeador asequible que sólo está ranqueado por la posesión de un título WBA. El 14º es Alexander Duran, púgil sobreranqueado que no está preparado para enfrentarse ni al nivel del top 15. El 15º es un Nicolás González que, si no pudo imponerse a Rubén Nieto, no podría lograrlo ante el número 1 de la división.
IBF:
El 1º es de nuevo Lipinets, siendo por este organismo retador oficial. El 2º puesto está vacante. El 3º es Akihiro Kondo, sólido pero por debajo del nivel de la élite. El 4º es un Maurice Hooker que ya ha puesto de manifiesto sus limitaciones. El 5º es un prospecto en rápido ascenso como Ivan Baranchyk. El 6º es el citado Yigit. El 7º es el citado Troyanovsky. El 8º es un Hiroki Okada que es uno de los púgiles más prometedores de la división. El 9º es el citado Rances Barthelemy. El 10 es el citado Josh Taylor. El 11º es el citado Antonio Orozco. El 12º es un Keita Obara que casi noquea a Troyanovksy, pero que finalmente fue duramente batido. El 13º es un Joshua Leather que no está listo para enfrentarse a la cumbre y que ha adquirido su posicionamiento por un título menor. El 14º es otro prospecto en ascenso como Eddie Ramírez. El 15º es un Lenny Zappavigna que ya demostró ante Lipinets que no tendría posibilidades ante Crawford.
WBO:
El 1º es el citado Orozco. El 2º es el citado Hooker. El 3º es el enrachado filipino Jason Pagara. El 4º es el prospecto en ascenso Jack Catterall. El 5º es un José Zepeda que, tras el desafortunado incidente ante Flanagan, está construyendo su camino en el peso superligero. El 6º es el citado José Carlos Ramírez. El 7º es el citado Saucedo. El 8º es el citado Okada. El 9º es el citado Kondo. El 10º es un Mike Reed que siempre elude las peleas arriesgadas. El 11º es el citado Yigit. El 12º es el prospecto en ascenso Pedro Campa. El 13º es un Gustavo Vittori que no está listo para pelear en el mundial. El 14º es un Georgi Chelokhsaev que está muy falto de desarrollo. El 15 es un Fatih Keles que no tiene el nivel para pelear con el top 15.
Terminado este repaso actual (en el que lógicamente no se incluyen a los púgiles que Crawford esquivó antes de que subieran al peso wélter), es fácil comprobar que las estrellas brillan por su ausencia. Los únicos excampeones son Viktor Postol, Omar Figueroa, Humberto Soto, Adrien Broner, Rances Barthelemy y Eduard Troyanovsky y de estos Crawford sólo se ha medido a Postol, que, como dijimos, llegó al trono con una única victoria destacada. En cualquier caso, entre todos los mencionados no hay púgiles del relieve de los que podemos encontrar en la división wélter.
Respecto al resto, Sergey Lipinets, Regis Prograis, Josh Taylor, Ivan Baranchyk, Hiroki Okada, Jack Catterall, José Zepeda y puede que Antonio Orozco, son los mejores aspirantes, pero Crawford no se ha medido ni a uno de ellos ni ha amagado con hacerlo. Es más, precisamente ayer, dejó vacante su cinturón IBF para eludir un enfrentamiento contra su peligrosísimo retador obligatorio Sergey Lipinets, que hubiese sido, sin duda, el mayor reto en su trayectoria en el peso superligero.
Finalmente, encontramos un conjunto de prospectos que por edad, han llegado tarde a esta posición, aunque hubiesen sido rivales más exigentes que Jean, Dulorme, Molina, Lundy o Indongo. Estamos hablando de José Carlos Ramírez, Eddie Ramírez, Alex Saucedo y Pedro Campa.
Respecto al resto, aunque hay mucha diferencia, por ejemplo, del nivel de dificultad que puede presentar Amir Imam al que puede poner Fatih Keles, son púgiles que demuestran que el peso superligero no pasa por su mejor época.
Así, recapitulando, podemos decir que Crawford, a pesar de que ha alegado sin pruebas que le evitaban, sólo se ha medido a dos púgiles de nivel del mediocre top 15 actual y que a todos los boxeadores más exigentes y peligrosos los ha eludido, siendo el mejor ejemplo lo sucedido ante Lipinets. Por otro lado, es comprensible que no quiera enfrentarse a un púgil desconocido por una baja bolsa, pero ¿no habría logrado mejores números y más prestigio ante Barthelemy, Broner, Soto o Figueroa? Finalmente, esta el caso de Prograis, que indudablemente será monarca mundial, que es un púgil reconocido y valorado en Estados Unidos pero al que tampoco piensa dar una oportunidad.
Por ello, aunque merezca crédito por sus logros, decir que Crawford ha cumplido en una división de flojo nivel medio midiéndose a los mejores es, simplemente, una falsedad. Todo esto no quiere decir que Crawford no hubiese podido ganar a la totalidad o a la mayoría de los púgiles de la élite, simplemente que no se ha enfrentado más que a dos boxeadores destacados y que por ello no puede ser valorado como un icono histórico del boxeo, ya que no ha hecho otra cosa que poner de manifiesto los males que acechan a este deporte al evitar los mayores peligros, escudarse en excusas para justificar las decisiones tomadas y apoyarse en una poderosa máquina propagandística para sobrevalorar sus logros. Ciertamente, es ridículo pretender que un boxeador se pueda medir a todos los púgiles que sobresalen en una categoría, dado que el boxeo moderno, por sus características, no lo permite. Pero es igual de ridículo valorar como el mejor peso superligero de la historia, siendo desacertado considerar como el 2º libra por libra en la actualidad a un Crawford que ha sustentado gran parte de su reinado con victorias ante Dulorme, Jean, Lundy y Molina a la vez que ni siquiera pensaba en dar una opción a boxeadores completamente en un nivel superior a estos.
Es por todo ello que lo mejor que puede hacer Crawford si verdaderamente quiere demostrar su valía es o enfrentarse a Prograis o Barthelemy (Lipinets quedará fuera al ser nombrado coaspirante al título vacante), o dejarse de dar rodeos y subir definitivamente al peso wélter para encarar a Thurman o a Spence. De todos modos, no es el mejor augurio respecto a su futuro ni la mejor defensa contra las críticas que Crawford haya citado recientemente como objetivos en la división superior a un Pacquiao que se debería haber retirado hace años y que está rodando cuesta abajo en su rendimiento y a un Jeff Horn que sufrió para conseguir una victoria controvertida a los puntos ante esta misma estrella.
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domingo, 20 de agosto de 2017
Terence Crawford – Julius Indongo (20/8/2017)
Pinnacle Bank Arena, Lincoln, Estados Unidos.
Unificación total de la división del peso superligero con los cinturones WBA, WBC, WBO e IBF en juego.
Aunque siempre es muy positivo que en la época de los cuatro cinturones se erija un monarca que posea todas las coronas simultáneamente, la pelea de ayer fue una pésima certificación a este logro. Y es que Indongo ofreció una actuación realmente mala, especialmente falta de corazón, que sólo hizo que regalarle la condición de campeón indiscutido al estadounidense Crawford, que ciertamente ha hecho valer sus cualidades en una división actualmente con un nivel muy pobre.
A diferencia de las peleas ante Troyanovsky y Burns, en las que casi desde el tañido inicial el namibio se lanzó al ataque usando sus larguísimo brazos con velocidad y tenacidad, Indongo se mostró mucho más expectante, permitiendo incluso que Crawford, contrariamente a lo que es habitual en su boxeo, amenazase con tomar la iniciativa. Cuando al fin se decidió el visitante a pasar al ataque lo hizo de forma desordenada, errando una izquierda recta que sería respondida por un cruzado diestro a la contra que ya lo desestabilizaría ligeramente.
Éste era un pésimo augurio, que sólo hizo que materializarse en un knockdown en el segundo asalto. Tras múltiples imprecisas ofensivas de Indongo evitadas por su rival con pasos atrás o contraatacadas con jabs o curvos, “The Blue Machine” volvería a cometer el mismo error, siendo recibido por unos uppercuts de Crawford no especialmente tensos. Indongo corrió el ring, recibiendo un hook al cuerpo, hasta que un jab del estadounidense le obligó a agacharse y un directo descendente no demasiado potente lo tumbó. Dado que el round estaba en el último minuto, Indongo se las apañó para aguantar y llegar al tercer episodio, pero sólo para hacer la decepción aún más grande.
En dicho round, por enésima vez, Indongo 22(11KO)-1(1) se lanzó desordenado al ataque, siendo alcanzado por un gancho de izquierda, aparentemente no excesivamente potente, que le derrumbó sobre la lona, donde, con gestos exagerados, hizo evidente que no pensaba ni siquiera intentar ponerse de pie. Así, Terence Crawford 32(23KO)-0 se convertía en campeón WBA, WBC, WBO e IBF del peso superligero, una cuádruple posesión de coronas que no sucedía desde que Jermain Taylor unificó el peso medio en 2005 ante Bernard Hopkins. De todos modos, Crawford no se impuso ni muchísimo menos a un equivalente de Hopkins, sino a un púgil que lo hizo todo mal en el combate y que hizo buenas las palabras de quienes consideraban que sólo era un boxeador con suerte que se presentaba como una víctima propiciatoria para el local.
La gestión de la distancia de Indongo en el enfrentamiento es de las peores que se han visto en un campeonato del peso superligero en muchos años. Esto es así porque iniciaba sus ofensivas desde tan lejos que, incluso teniendo una buena ventaja en altura y alcance, se quedaba corto siempre, terminando totalmente expuesto a los contragolpes de Crawford. Dicho error no se puede encontrar en su pelea ante Burns, en la que en todo momento el británico fue martirizado por la ventaja física de su adversario. Es cierto que Crawford no es Burns, que además cada vez está más venido a menos, pero es que boxeando de esa manera Indongo no podría haberse mantenido imbatido ni en el circuito africano. Puede que fuese la presión por la oportunidad histórica que tenía delante, porque su encaje es de los menos resistentes de la categoría, porque su valentía le falló en el momento que más la necesitaba o por cualquier otro motivo, pero el caso es que Indongo le regaló sus dos coronas a su oponente sin ofrecer oposición, siendo lo peor de todo la forma en la que renunció plenamente a intentar ponerse de pie en el segundo knockdown, además por un golpe que no fue de los que se clavan profundamente hacia el hígado pero que curiosamente tuvo efecto instantáneo, cuando lo normal es que tarde unos instantes en dejarse sentir.
Sea como sea, si Crawford ya era considerado el 2º en la mayoría de rankings de todos los pesos a pesar de no haber batido a un rival con un gran renombre, ahora su valoración mejorará, siendo junto a Ward los iconos estadounidenses que, con toda la maquinaria propagandística empujando sus espaldas, ahora dominaran las listas de todos los pesos. En cualquier caso, aunque se debe reconocer que actualmente es el mejor peso superligero del mundo (no incluyendo, por ejemplo, boxeadores como Mikey García, porque todavía no ha ascendido definitivamente del peso ligero), hay que mencionar que la categoría se encuentra en cierta regresión respecto a otras épocas, sólo habiendo en cada ranking de dos a tres púgiles de verdadero nivel. Por ello, si Crawford de verdad quiere demostrar que merece el número 1 de todos los pesos debería ascender al peso wélter y medirse a boxeadores como Spence, Thurman u otros púgiles de la élite, ante los que, al fin, después de su lejana victoria ante Gamboa de 2014, podamos verle ante un boxeador del máximo relieve.
Unificación total de la división del peso superligero con los cinturones WBA, WBC, WBO e IBF en juego.
Aunque siempre es muy positivo que en la época de los cuatro cinturones se erija un monarca que posea todas las coronas simultáneamente, la pelea de ayer fue una pésima certificación a este logro. Y es que Indongo ofreció una actuación realmente mala, especialmente falta de corazón, que sólo hizo que regalarle la condición de campeón indiscutido al estadounidense Crawford, que ciertamente ha hecho valer sus cualidades en una división actualmente con un nivel muy pobre.
A diferencia de las peleas ante Troyanovsky y Burns, en las que casi desde el tañido inicial el namibio se lanzó al ataque usando sus larguísimo brazos con velocidad y tenacidad, Indongo se mostró mucho más expectante, permitiendo incluso que Crawford, contrariamente a lo que es habitual en su boxeo, amenazase con tomar la iniciativa. Cuando al fin se decidió el visitante a pasar al ataque lo hizo de forma desordenada, errando una izquierda recta que sería respondida por un cruzado diestro a la contra que ya lo desestabilizaría ligeramente.
Éste era un pésimo augurio, que sólo hizo que materializarse en un knockdown en el segundo asalto. Tras múltiples imprecisas ofensivas de Indongo evitadas por su rival con pasos atrás o contraatacadas con jabs o curvos, “The Blue Machine” volvería a cometer el mismo error, siendo recibido por unos uppercuts de Crawford no especialmente tensos. Indongo corrió el ring, recibiendo un hook al cuerpo, hasta que un jab del estadounidense le obligó a agacharse y un directo descendente no demasiado potente lo tumbó. Dado que el round estaba en el último minuto, Indongo se las apañó para aguantar y llegar al tercer episodio, pero sólo para hacer la decepción aún más grande.
En dicho round, por enésima vez, Indongo 22(11KO)-1(1) se lanzó desordenado al ataque, siendo alcanzado por un gancho de izquierda, aparentemente no excesivamente potente, que le derrumbó sobre la lona, donde, con gestos exagerados, hizo evidente que no pensaba ni siquiera intentar ponerse de pie. Así, Terence Crawford 32(23KO)-0 se convertía en campeón WBA, WBC, WBO e IBF del peso superligero, una cuádruple posesión de coronas que no sucedía desde que Jermain Taylor unificó el peso medio en 2005 ante Bernard Hopkins. De todos modos, Crawford no se impuso ni muchísimo menos a un equivalente de Hopkins, sino a un púgil que lo hizo todo mal en el combate y que hizo buenas las palabras de quienes consideraban que sólo era un boxeador con suerte que se presentaba como una víctima propiciatoria para el local.
La gestión de la distancia de Indongo en el enfrentamiento es de las peores que se han visto en un campeonato del peso superligero en muchos años. Esto es así porque iniciaba sus ofensivas desde tan lejos que, incluso teniendo una buena ventaja en altura y alcance, se quedaba corto siempre, terminando totalmente expuesto a los contragolpes de Crawford. Dicho error no se puede encontrar en su pelea ante Burns, en la que en todo momento el británico fue martirizado por la ventaja física de su adversario. Es cierto que Crawford no es Burns, que además cada vez está más venido a menos, pero es que boxeando de esa manera Indongo no podría haberse mantenido imbatido ni en el circuito africano. Puede que fuese la presión por la oportunidad histórica que tenía delante, porque su encaje es de los menos resistentes de la categoría, porque su valentía le falló en el momento que más la necesitaba o por cualquier otro motivo, pero el caso es que Indongo le regaló sus dos coronas a su oponente sin ofrecer oposición, siendo lo peor de todo la forma en la que renunció plenamente a intentar ponerse de pie en el segundo knockdown, además por un golpe que no fue de los que se clavan profundamente hacia el hígado pero que curiosamente tuvo efecto instantáneo, cuando lo normal es que tarde unos instantes en dejarse sentir.
Sea como sea, si Crawford ya era considerado el 2º en la mayoría de rankings de todos los pesos a pesar de no haber batido a un rival con un gran renombre, ahora su valoración mejorará, siendo junto a Ward los iconos estadounidenses que, con toda la maquinaria propagandística empujando sus espaldas, ahora dominaran las listas de todos los pesos. En cualquier caso, aunque se debe reconocer que actualmente es el mejor peso superligero del mundo (no incluyendo, por ejemplo, boxeadores como Mikey García, porque todavía no ha ascendido definitivamente del peso ligero), hay que mencionar que la categoría se encuentra en cierta regresión respecto a otras épocas, sólo habiendo en cada ranking de dos a tres púgiles de verdadero nivel. Por ello, si Crawford de verdad quiere demostrar que merece el número 1 de todos los pesos debería ascender al peso wélter y medirse a boxeadores como Spence, Thurman u otros púgiles de la élite, ante los que, al fin, después de su lejana victoria ante Gamboa de 2014, podamos verle ante un boxeador del máximo relieve.
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sábado, 19 de agosto de 2017
Los mejores combates de este sábado (19/8/2017)
Desde que Kosta Tszyu unificó la división del peso superligero en el año 2001 derrotando a Zab Judah y capturando los cintos WBA, WBC e IBF (la WBO todavía no tenía entonces su reconocimiento actual), títulos que retuvo en dos ocasiones antes de ser desposeído de dos de ellos en 2004, no ha habido un campeón indiscutido en la categoría. De hecho, desde que Jermain Taylor derrotó a Bernard Hopkins en julio de 2005 para unificar los cuatro títulos del peso medio, ningún boxeador ha vuelto a poseer todos los cetros de una división. Esto cambiará, al fin, este sábado, en el que el monarca WBC y WBO Terence Crawford 31(22KO)-0 y el campeón WBA e IBF Julius Indongo 22(11KO)-0 combatirán en el Pinnacle Bank Arena de Lincoln (Estados Unidos) para decidir de forma incuestionable al mejor peso superligero de la actualidad.
Quizás, habiendo pasado en la última década tantos boxeadores insignes por el peso superligero, esta unificación no sea valorada de la forma que merece, entre otras cosas porque uno de los contendientes hasta hace muy poco tiempo era desconocido para el gran público y se hizo un nombre casi de la noche a la mañana, todo ello en un momento en el que los púgiles de más relieve se han concentrado en el peso wélter. Aun así, este será un momento histórico para la categoría al que se debe prestar la debida atención, más aún pudiendo ser a priori una buena pelea.
Es evidente en este caso que el favorito para imponerse será el estadounidense Crawford, considerado por muchos como un top 3 de todos los pesos, quien, de todos modos, se está mostrando más como un boxeador dominador sin riesgos que como la espectacular figura que muchos pensaban que sería cuando batió a Gamboa. Recientemente, Crawford se ha limitado a jabear y a escoger sus directos y contragolpes como un francotirador para controlar, a veces boxeando como diestro en otras como zurdo, a sus oponentes hasta que de forma oportunista los desborda si se presenta la ocasión; sino se limita a puntuar de forma tediosa hasta que los jueces certifican su abrumador triunfo. De todos modos, con esta táctica conservadora se ha mostrado imbatible, ayudándose con una capacidad de desplazamiento y control de la distancia impresionantes al igual que una gran velocidad y reflejos.
Aun así, en este enfrentamiento tendrá que hacer frente a un boxeador muy lejos de ser convencional o que pelee conforme a la más estricta ortodoxia boxística. Con una estatura elevada para la categoría (y superior a la de Crawford), unos brazos larguísimos y un manejo del boxeo en la distancia larga realmente temible, Indongo ha catapultado su carrera de forma súbita y contra todo pronóstico, pasando de ser un boxeador que nunca había peleado fuera de África a un campeón unificado que ha derrotado en un round al monarca Eduard Troyanovsky y con una amplísima decisión unánime al campeón en tres divisiones Ricky Burns. Por ello, subestimarlo ya no tiene ningún sentido, ni siquiera aunque se mida a un top de todos los pesos. Además, su estilo tiene algunas similitudes, salvando las distancias, con el de su oponente, apoyándose ambos en un boxeo con espacios, cauteloso y táctico.
Dicho esto, quizás la pelea pueda ser bastante estratégica y pausada, más aún siendo los dos tan conscientes de lo que hay que ganar y que perder. En cualquier caso, Indongo es un púgil que boxea sin complejos ni frenos a pesar de hacerlo como visitante o en grandes estadios, por lo que es de esperar que, de nuevo, avance con cierta carga de agresividad hacia Crawford, que tendrá que sobrellevar la presión. Este es el escenario ideal para al estadounidense, que sabe usar perfectamente sus armas para eludir el riesgo y puntuar, de modo que se puede esperar su triunfo aprovechando su destreza al contragolpe. Con todo, sería una error enorme pasar por alto las posibilidades de Indongo, que ya ha demostrado su capacidad de sorprender con su fenomenal mano izquierda en directo o cruzado, su velocidad de piernas y manos y una precisión nada desdeñable. Así, si se añade el hecho de que quizás Crawford pueda querer mostrase más contundente por la trascendencia de esta pugna, el enfrentamiento debería resultar muy interesante y el vencedor se ganará totalmente el reconocimiento como número 1 de la división.
Además de ser el mejor combate de este sábado, el Crawford-Indongo contará con en su respaldo con la mayor cantidad de nombres insignes de entre todos los eventos de la semana. Y es que en la velada participarán el exretador del peso pesado Bryant Jennings, el top 5 del peso máximo Dillian Whyte, el extitular Mike Alvarado o el prometedor Shakur Stevenson. La lástima es que ninguno de ellos combatirá en un encuentro contra un rival con ni siquiera mínimas posibilidades de éxito: Jennings 19(10KO)-2(1), en su primera pelea en 20 meses, peleará en un sencillo rodaje ante el poco resistente Daniel Martz 15(12KO)-4(3)-1; Whyte 20(15KO)-1(1), que no piensa tomar riesgos mientras espera una oportunidad ante Wilder, se medirá al veterano Malcolm Tann 24(13KO)-5(3); un Alvarado 37(25KO)-4(3) en recuperación buscará trabajar ante el encajador Sidney Siqueira 26(17KO)-12(5)-1; y el plata olímpico Shakur Stevenson 2(1KO)-0 disputará su tercera pelea contra David Michael Paz 4(0KO)-3(1)-1.
De todos modos, cabe mencionar que el semifondo del Crawford-Indongo será una buena pelea, en la que Oleksandr Gvozdyk 13(11KO)-0, 2º WBC y participante en el torneo que dicho organismo ha ideado en la categoría, se enfrentará al peligroso Craig Baker 17(13KO)-1(1), que se dio a conocer con una victoria contra pronóstico ante Umberto Savigne y una valerosa actuación ante Edwin Rodríguez. Dicho esto, el ucraniano es, salvando las distancias, lo que puede ser Lomachenko en el peso superpluma o Usyk en el peso crucero, o sea un boxeador de enorme potencia pero que cuenta con una técnica maravillosa al igual que inacabables recursos. Así, si bien es de esperar que Baker plantee una buena pelea, Gvozdyk debería poder desdibujar y quebrar a su oponente para poder apuntar a un choque eliminatorio ante Sullivan Barrera o Marcus Browne.
Por otro lado, cambiando de escenario, en el Club Social y Deportivo El Cruce de Polvorines, Argentina, con retransmisión de TyC Sports, se producirá un mundial femenino en el que combatirá la monarca IBF del peso supermosca Debora Anahi Dionicius 24(5KO)-0 contra la retadora Diana “La Bonita” Fernández 16(3KO)-0. Ciertamente, con 176 rounds disputados y habiendo peleado en nueve peleas mundialistas, Dionicius tendrá una clara ventaja en experiencia respecto a Fernández, que sólo tiene a sus espaldas 81 asaltos y esta será su primera pelea por campeonato. Así, la monarca, que además peleará como local, partirá con la condición de favorita, aunque la prospecta Fernández de su lado tendrá el factor sorpresa y la ambición por lograr una victoria que cambiaría bruscamente el signo de su trayectoria, de modo que el combate podría desarrollarse bastante entretenido.
Éste no será el único mundial femenino de la jornada, dado que en Trujillo, Perú, la campeona WBA del peso supermosca Linda Laura Lecca 12(3KO)-2(1)-2 se medirá a Karina Fernández 10(3KO)-2-1, quien es precisamente hermana de Diana Fernández, que retará en la misma división a la monarca Dionicius. De este modo, las hermanas Fernández intentarán un asalto casi simultáneo al cuadro de titulares de la división, aunque en veladas diferentes y distanciadas por muchos kilómetros. Al igual que en el otro campeonato femenino de este sábado, la titular será favorita, aunque cabe mencionar que el rendimiento reciente de Lecca no está siendo de lo más sólido. Una victoria controvertida ante Maribel Ramírez y más recientemente un empate ante Carolina Álvarez parecen desestabilizar ligeramente el reinado de Lecca, por lo que Karina Fernández tendrá una buena opción de aprovechar las dudas de su oponente y vencerla. Aun así, la aspirante cuenta con muy poca experiencia de calidad, habiendo caído derrotada en su única pelea de relieve, disputada ante Lourdes Juárez, de modo que probablemente su insuficiente bagaje juegue notablemente en su contra.
Habiendo citado ya la gran velada estadounidense de la semana y los dos campeonatos femeninos, queda muy poco que destacar en este sábado, sobresaliendo un puñado de encuentros en diversas partes del mundo:
-En Polonia, televisados por PolSat Sport, se producirán dos duelos de peso semipesado bien emparejados, siendo uno de ellos un choque entre un Dariusz Sek 26(8KO)-3-2 en cierta crisis de resultados y un Marek Matyja 13(5KO)-1 en ascenso, y el otro una pelea entre el pegador Pawel Stepien 6(5KO)-0 y el cubano Dayron Lester 9(5KO)-0.
- En Canadá, el colombiano Samuel Vargas 27(13KO)-3(2)-1 tratará de añadir un nombre destacable a su récord, consolidar su recuperación y apuntar de nuevo a la parte alta del ranking enfrentándose al correoso Ali Funeka 39(31KO)-6(2)-3.
- En Estados Unidos, Maurice Hooker 22(16KO)-0-3 preparará una eliminatoria IBF del peso superligero (ante Akihiro Kondo) midiéndose en un rodaje al muy asequible Courtney Jackson 17(10KO)-0.
- En Argentina, retransmitido por Direct Tv, Alan Castillo 21(9KO)-7(2) y Julián Aristule 32(16KO)-7(2) intentarán recuperarse de derrotas en duelos importantes combatiendo por el título sudamericano del peso pluma.
- En Australia, los hermanos gemelos Andrew Moloney 13(8KO)-0 y Jason Moloney 13(11KO)-0 tratarán de escalar a la cumbre de los rankings WBA gallo y supergallo, respectivamente, enfrentándose a los competentes Raymond Tabugon 20(10KO)-7(3)-1 y Lolito Sonsona 21(9KO)-1-4.
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