The Hydro, Glasgow, Reino Unido.
Campeonato mundial regular WBA del peso superligero. Defensa mandatoria del campeón Burns y 1ª puesta en juego de su cinturón.
Estando el acuerdo casi cerrado para que Burns se mida a Broner en diciembre, los jueces se vieron empujados misteriosamente a una controvertidísima victoria del campeón británico que, a pesar de ser antes del duelo abrumador favorito y ser considerada su victoria inevitable, no estuvo a la altura de un boxeador sin experiencia de nivel ni defensa pero que hizo más que suficiente para ganar. Si bien Relikh avanzaba demasiado frontal y su guardia era bastante tenue, dio desde el inicio todo lo que tenía, presionando con insistencia ante un Burns que corrió el ring sin apoyarse ofensivamente en casi nada. Por ello, era imposible no darle los rounds al aspirante que, con gran tosquedad, lanzaba directos, uppercuts o ganchos de mano adelantada.
Por momentos resultó difícil de creer que eso fuese un campeonato mundial, con ambos errando golpes sencillos y desordenándose totalmente en la distancia corta, pero lo que no era cuestionable es que Burns erraba casi todos sus directos ante un Relikh que trabajaba con hooks al cuerpo, combos de ganchos al rostro y directos aislados y que también se imponía en los cruces de golpes que se producían. Sólo se podía dar un considerable número de rounds a Burns si, por ejemplo, se pasaban por alto una decena de golpes del bielorruso y se contaba como superior un único directo claro a final de round por parte del local. Pero ni aún así es fácil justificar las cartulinas de los jueces.
Los únicos tramos del enfrentamiento en los que Burns lo hizo mejor que su rival fueron el quinto, octavo y noveno episodio, siendo esto debido a que la casi inexistente defensa de Relikh y sus descuidos abrieron la puerta a clarísimos golpes de poder en directo, 1-2 y hook zurdo. Aun así, ni siquiera en estos momento el control de local fue completo, ya que en el quinto asalto "Rickster" fue estremecido por un gancho zurdo de su rival. De todos modos, lo que hizo el combate más polémico fue la conclusión, en la que el retador pareció confirmar su triunfo. Tanto en el décimo como en el onceavo y el doceavo episodio, Burns se vio en apuros notables como consecuencia de ganchos de mano adelantada primero y posteriormente por una combinación de curvos y rectos contra las cuerdas. Pero sería en el round final cuando todo quedó aún más claro, puesto que Relikh impactó un hook diestro acompañado por otros ganchos más que llevaron a la lona a Burns, aunque el árbitro increíblemente no realizó cuenta y contó la acción como un empujón.
Esto fue el elemento premonitorio del robo que iba a padecer Kiryl Relikh 21(19KO)-1, que finalmente sería derrotado por decisión unánime con cartulinas de doble 116-112 y un 118-110 que debería ser motivo de una investigación por parte de la WBA, aunque ésta no la hará. Ni siquiera los fans más acérrimos de Ricky Burns 41(14KO)-5-1 pueden negar, ni lo hacen, que las cartulinas son cuestionables y que, según ellos, la pelea estuvo muy ajustada, aunque quizás ganada por el británico por un ápice. Pero todo espectador imparcial pude ver fácilmente como Relikh se hizo con la victoria de forma bastante amplia. La puntuación de Bastión Boxeo es de 117-110 a favor de Relikh. Dejando al margen una nueva polémica más en cartulinas concernientes a un boxeador emplazado a un gran combate posterior, el duelo demuestra principalmente dos cosas: que, aunque se debe respeto a todo boxeador y campeón porque este es un deporte durísimo y sumamente exigente, el hecho de que haya cuatro titulares por división hace que haya monarcas que simplemente no merecen serlo porque no tienen las suficientes cualidades, no se encuentran en el adecuado estado de forma o porque no pasan por el mejor momento en su carrera. El otro hecho que queda de manifiesto es que Burns difícilmente podrá medirse a un rival de la élite sin ser ampliamente desdibujado, por lo que Broner, aunque tiene también muchos defectos, no debería tener problemas para batirlo. Y es que si un Relikh sin defensa, que caminaba frontal y sin bagaje de ring lo hizo mejor que Burns, cualquier púgil de nivel alto podría apuntar incluso al knockout contra este campeón.
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lunes, 10 de octubre de 2016
viernes, 7 de octubre de 2016
Previa: Ricky Burns vs. Kiryl Relikh
Ricky "Rickster" Burns 40(14KO)-5-1 vs. Kiryl "Mad Bee" Relikh 21(19KO)-0. Cameponato mundial WBA del peso superligero. 12 Rounds. Sky. The Hydro, Glasgow, Reino Unido.
Aunque asegura que está centrado en su combate de hoy y no mira al futuro, Burns ha demostrado con sus propias palabras que esto es falso, puesto que él mismo ha señalado que después de esta pelea piensa enfrentar a Adrien Broner e incluso asegura ya que lo noqueará. Así, no cabe duda de que Burns no afrontará en las mejores condiciones en cuanto a concentración su defensa mandatoria de este viernes, quizás porque, como mucha gente también lo hace, piensa que Relikh es muy asequible. Y es que el noqueador bielorruso no se ha enfrentado jamás a un oponente de nivel ni siquiera medio, por lo que, sin haberse fogueado, difícilmente podrá aspirar a la victoria ante un púgil demasiado experimentado para su nivel. Porque Burns, pese a las merecidas críticas que recibe, se ha medido a cinco campeones mundiales y a un puñado más de rivales de la élite, no habiendo punto de comparación en cuanto a bagaje respecto al aspirante. Por todo ello, todo el mundo espera que Burns haga valer sus buenos golpes directos y su boxeo efectivo y poco arriesgado para imponerse y pasar a apuntar a su pelea ante Broner, algo que sólo se podría truncar si es que el campeón se confía de más, se centra demasiado en el futuro y olvida el presente o si Relikh (que dio el peso al tercer intento) certifica que su pegada (90% knockouts) es real con un golpe de poder aislado y decisivo.
Aunque asegura que está centrado en su combate de hoy y no mira al futuro, Burns ha demostrado con sus propias palabras que esto es falso, puesto que él mismo ha señalado que después de esta pelea piensa enfrentar a Adrien Broner e incluso asegura ya que lo noqueará. Así, no cabe duda de que Burns no afrontará en las mejores condiciones en cuanto a concentración su defensa mandatoria de este viernes, quizás porque, como mucha gente también lo hace, piensa que Relikh es muy asequible. Y es que el noqueador bielorruso no se ha enfrentado jamás a un oponente de nivel ni siquiera medio, por lo que, sin haberse fogueado, difícilmente podrá aspirar a la victoria ante un púgil demasiado experimentado para su nivel. Porque Burns, pese a las merecidas críticas que recibe, se ha medido a cinco campeones mundiales y a un puñado más de rivales de la élite, no habiendo punto de comparación en cuanto a bagaje respecto al aspirante. Por todo ello, todo el mundo espera que Burns haga valer sus buenos golpes directos y su boxeo efectivo y poco arriesgado para imponerse y pasar a apuntar a su pelea ante Broner, algo que sólo se podría truncar si es que el campeón se confía de más, se centra demasiado en el futuro y olvida el presente o si Relikh (que dio el peso al tercer intento) certifica que su pegada (90% knockouts) es real con un golpe de poder aislado y decisivo.
domingo, 29 de mayo de 2016
Ricky Burns - Michele Di Rocco (28/5/2016)
The SSE Hydro, Glasgow, Reino Unido.
Campeonato mundial WBA vacante del peso superligero.
Muchos son los que piensan que un boxeador con tantos defectos y con un boxeo tan simple como el de Ricky Burns no merece haberse convertido en monarca en tres divisiones diferentes, algo que certificó ayer al capturar el cinturón vacante WBA del peso superligero. Esto resulta todavía más inaceptable para sus detractores si se tiene en cuenta que durante la historia del boxeo grandes púgiles se quedaron sin coronarse como campeones mundiales siendo netamente superiores a Burns. En cualquier caso, y dejando de lado el cuestionable movimiento para declarar al británico y al italiano como coaspirantes al cetro del que fue desposeído Adrien Broner, el hecho es que su actuación ante el difícil y en buena racha Di Rocco fue muy buena y logró dominarlo en todo momento hasta poder poner fin al enfrentamiento.
Su control de las acciones fue absoluto casi desde el inicio, dado que apoyándose en su sólido boxeo lineal y en su apreciable ventaja en alcance, Burns no tendría dificultades para anotar un seco jab junto a claros 1-2. Por su parte, Di Rocco erraba la gran mayoría de sus ataques pese a llevar la iniciativa, ya que el continuo desplazamiento lateral de su oponente lo dejaba fuera de distancia. De todos maneras, si el visitante lograba acortar los espacios su insuficiente velocidad de manos o los bloqueos de Burns frustraban sus ofensivas. Además de sus fallos recurrentes, todavía en el primer asalto Di Rocco recibiría un jab como contragolpe (cuando trataba de conectar su gancho zurdo) que le desequilibraría y le haría pasar los primeros apuros del choque. Aun así, Burns no se precipitó y mantuvo regular su ritmo, dejando el centro del ring a su adversario, al que se dedicó a martillear con su jab incontables veces.
Después de que en el segundo round Di Rocco se mostrase afectado por el golpeo al cuerpo, en el tercer episodio "Rickster" decidiría probar suerte con el boxeo en corta, pero ante la buena respuesta con hooks del italiano, Burns optaría por seguir corriendo el ring y apoyarse en sus rectos, que le estaban dando grandes resultados. Tanto era así que, tras una pausa por un golpe bajo recibido por Di Rocco y todavía en el tercer asalto, Burns lanzaría un 1-2 contra su oponente, que se encontraba contras las cuerdas, y lograría anotarse un primer knockdown. La campana sonó poco después y evitó males mayores, pero era obvio que el combate estaba ya roto. Así, aunque Burns no optaría por tomar riesgos decisivos y el control de la iniciativa oscilaría repetidamente, el 1-2 del británico y su derecha aislada siguieron dándole asaltos y desgastando a Di Rocco, que pasaría por apuros apreciables en el quinto episodio.
De todos modos, "The King" mostraba coraje y, a pesar de que perdía claramente en las cartulinas y estaba mermado, no llegaba a ceder totalmente, realizando meritorios esfuerzos para impactar en el sexto y el séptimo episodio tanto su directo como su gancho zurdo u otros hooks. Con todo, el dominio de Burns no se podía ya diluir, compensando la tenacidad de su rival con su efectivo directo al final de los rounds, terminando así por quebrar la resistencia de su oponente y conducir el choque hacia la conclusión. Y es que en el octavo episodio, tras impactar cuatro derechas aisladas, Burns empujaría hacia las cuerdas a su rival y lo alcanzaría con una impetuosa serie de hooks que llevarían a la lona a un Di Rocco 40(18KO)-2(2)-1 muy castigado, algo que fue correctamente apreciado por el buen árbitro Terry O'Connor, que detuvo las acciones aunque el italiano se alzó antes de que terminase la cuenta. Con el tercer hombre decretando el KO Técnico, Ricky "Rickster" Burns 40(14KO)-5-1 se coronaba campeón mundial del peso superligero por la WBA, organismo que completa su proceso de reducción de campeones en tres de sus divisiones: peso minimosca, peso ligero y peso superligero.
No cabe duda de que militando en la división superligera boxeadores como Ruslan Provodnikov, Mauricio Herrera, Antonio Orozco, Omar Figueroa, Adrián Granados o Regis Prograis (solamente contando los púgiles del ranking de la Asociación), el reinado de Burns se presenta como un verdadero reto, siendo probable que sus recurrentes entradas en clinch y sus escasos recursos no sean suficiente para asegurarle la victoria ante varios de los púgiles citados como ejemplo. De todos modos, su elevadísima precisión, su extraordinario manejo de los directos y su astucia en el contragolpe, además de una mejorada condición física, le permiten encarar con cierto optimismo sus próximas defensas, a la vez que le aseguran que no ofrecerá una mala actuación o que no perderá sin plantear elevada resistencia.
Campeonato mundial WBA vacante del peso superligero.
Muchos son los que piensan que un boxeador con tantos defectos y con un boxeo tan simple como el de Ricky Burns no merece haberse convertido en monarca en tres divisiones diferentes, algo que certificó ayer al capturar el cinturón vacante WBA del peso superligero. Esto resulta todavía más inaceptable para sus detractores si se tiene en cuenta que durante la historia del boxeo grandes púgiles se quedaron sin coronarse como campeones mundiales siendo netamente superiores a Burns. En cualquier caso, y dejando de lado el cuestionable movimiento para declarar al británico y al italiano como coaspirantes al cetro del que fue desposeído Adrien Broner, el hecho es que su actuación ante el difícil y en buena racha Di Rocco fue muy buena y logró dominarlo en todo momento hasta poder poner fin al enfrentamiento.
Su control de las acciones fue absoluto casi desde el inicio, dado que apoyándose en su sólido boxeo lineal y en su apreciable ventaja en alcance, Burns no tendría dificultades para anotar un seco jab junto a claros 1-2. Por su parte, Di Rocco erraba la gran mayoría de sus ataques pese a llevar la iniciativa, ya que el continuo desplazamiento lateral de su oponente lo dejaba fuera de distancia. De todos maneras, si el visitante lograba acortar los espacios su insuficiente velocidad de manos o los bloqueos de Burns frustraban sus ofensivas. Además de sus fallos recurrentes, todavía en el primer asalto Di Rocco recibiría un jab como contragolpe (cuando trataba de conectar su gancho zurdo) que le desequilibraría y le haría pasar los primeros apuros del choque. Aun así, Burns no se precipitó y mantuvo regular su ritmo, dejando el centro del ring a su adversario, al que se dedicó a martillear con su jab incontables veces.
Después de que en el segundo round Di Rocco se mostrase afectado por el golpeo al cuerpo, en el tercer episodio "Rickster" decidiría probar suerte con el boxeo en corta, pero ante la buena respuesta con hooks del italiano, Burns optaría por seguir corriendo el ring y apoyarse en sus rectos, que le estaban dando grandes resultados. Tanto era así que, tras una pausa por un golpe bajo recibido por Di Rocco y todavía en el tercer asalto, Burns lanzaría un 1-2 contra su oponente, que se encontraba contras las cuerdas, y lograría anotarse un primer knockdown. La campana sonó poco después y evitó males mayores, pero era obvio que el combate estaba ya roto. Así, aunque Burns no optaría por tomar riesgos decisivos y el control de la iniciativa oscilaría repetidamente, el 1-2 del británico y su derecha aislada siguieron dándole asaltos y desgastando a Di Rocco, que pasaría por apuros apreciables en el quinto episodio.
De todos modos, "The King" mostraba coraje y, a pesar de que perdía claramente en las cartulinas y estaba mermado, no llegaba a ceder totalmente, realizando meritorios esfuerzos para impactar en el sexto y el séptimo episodio tanto su directo como su gancho zurdo u otros hooks. Con todo, el dominio de Burns no se podía ya diluir, compensando la tenacidad de su rival con su efectivo directo al final de los rounds, terminando así por quebrar la resistencia de su oponente y conducir el choque hacia la conclusión. Y es que en el octavo episodio, tras impactar cuatro derechas aisladas, Burns empujaría hacia las cuerdas a su rival y lo alcanzaría con una impetuosa serie de hooks que llevarían a la lona a un Di Rocco 40(18KO)-2(2)-1 muy castigado, algo que fue correctamente apreciado por el buen árbitro Terry O'Connor, que detuvo las acciones aunque el italiano se alzó antes de que terminase la cuenta. Con el tercer hombre decretando el KO Técnico, Ricky "Rickster" Burns 40(14KO)-5-1 se coronaba campeón mundial del peso superligero por la WBA, organismo que completa su proceso de reducción de campeones en tres de sus divisiones: peso minimosca, peso ligero y peso superligero.
No cabe duda de que militando en la división superligera boxeadores como Ruslan Provodnikov, Mauricio Herrera, Antonio Orozco, Omar Figueroa, Adrián Granados o Regis Prograis (solamente contando los púgiles del ranking de la Asociación), el reinado de Burns se presenta como un verdadero reto, siendo probable que sus recurrentes entradas en clinch y sus escasos recursos no sean suficiente para asegurarle la victoria ante varios de los púgiles citados como ejemplo. De todos modos, su elevadísima precisión, su extraordinario manejo de los directos y su astucia en el contragolpe, además de una mejorada condición física, le permiten encarar con cierto optimismo sus próximas defensas, a la vez que le aseguran que no ofrecerá una mala actuación o que no perderá sin plantear elevada resistencia.
lunes, 11 de mayo de 2015
Omar Figueroa - Ricky Burns (9/5/2015)
State Farm Arena, Hidalgo, Estados Unidos. Peso Superligero.
El Figueroa-Burns fue un duelo intenso con muchos intercambios de golpes en la distancia corta, pero ralentizado por constantes entradas en clinch que embarraron en gran medida el desarrollo de la pelea. Tan sólo el primer asalto no encajaría en esta descripción, puesto que en el round inicial Burns mantendría la distancia larga y con un rápido y certero jab, y con algunas combinaciones en 1-2, mantendría la distancia y se anotaría el episodio con cierta claridad. Pero exceptuando este, los rounds posteriores hasta el final transcurrirían mayoritariamente igualados y en la distancia más corta, con una multitud de agarres de un Burns que quería detener el empuje de Figueroa, que buscaba el combate cabeza con cabeza.
Pronto la pelea se convirtió en una agobiante lucha desesperada por anotar combinaciones de uppercuts, hooks y cruzados de corto recorrido de la manera que fuera, recurriendo ambos a algunas habituales irregularidades. Pero fue sobre todo el púgil británico el que más insistiría en los agarres, en su utilización de los codos y en flagrantes golpes a la nuca, que debieron haberle sido penalizados con el descuento de un punto. Aunque en principio pareció que el árbitro acertadamente trataba de detener las constantes entradas en clinch separando los brazos entrecruzados sin parar las acciones, más tarde se hizo evidente que este recurso del tercer hombre era manifiestamente insuficiente, por lo que el árbitro se hizo participe de esta situación no ordenando el break con más frecuencia.
Hasta aproximadamente la mitad de la pelea, pese a la igualdad, Figueroa solía marcar la diferencia con explosivas combinaciones de golpes curvos, sobre todo de hook al cuerpo o de uppercuts, pero pasado el ecuador de la contienda el boxeador norteamericano se mostraría muy cansado, disminuyendo sus series encadenadas de golpes y lanzando muchos más puños de corto recorrido y de poca efectividad. Por su parte "Rickster" en cuanto tenía un mínimo espacio conseguía anotar directos en corta y cruzados que impactaban con claridad, algo que hizo que se llevase varios asaltos. Todo ello se seguía produciendo entre constantes agarres, cabeceos, estirones y golpes en semiclinch. Al fin en el octavo asalto el árbitro decidiría intervenir restando un punto a Burns por sus desmesurados agarres, algo que en cualquier caso de nada serviría teniendo que restarle otro punto más en el onceavo asalto.
En este penúltimo round los agarres de Burns no serían tanto por su estrategia de combate como por sus notables apuros, ya que "Panterita" pese al cansancio no cesaría de lanzar golpes y sacaría fuerzas de flaqueza y estremecería al visitante con una combinación de hooks y posteriormente con otra de uppercuts. Con un doceavo asalto en el que Burns consumiría sus últimas energías con un Figueroa contra las cuerdas el combate llegaba a su fin.
Ante una pelea tan enmarañada, los jueces tuvieron la difícil tarea de puntuarla, decantándose por cartulinas de 117-109 y doble 116-110 y por decisión unánime por la victoria de Omar "Panterita" Figueroa 25(18KO)-0-1. Estas tarjetas parecen demasiado amplias, no reflejando lo igualado de la pugna, debiendo de recaer la victoria de Figueroa por mucho menor margen. Y es que el campeón WBC en receso del peso ligero estuvo lejos de dar su mejor imagen y durante muchos asaltos se mostró falto de energías (quizás a consecuencia de la inactividad) y de otros recursos que no fuesen algunos ganchos poco precisos. Además fue Figueroa quien forzó este embarrado combate con su búsqueda constante de la pelea cabeza con cabeza. Ante esta situación, un Burns 37(11KO)-5-1 que maneja mucho peor la distancia corta, recurriría de forma antirreglamentaria e incesante a las entradas en clinch para no verse abrumado por las potentes combinaciones del pegador Figueroa, aunque aprovecharía su veteranía para anotar manos claras en momentos inesperados. Finalmente los descuentos de puntos, que deberían haber llegado antes y podrían haber sido más, decantaron a favor de Figueroa la igualada situación.
Parece que el futuro de Figueroa, según señalan, es buscar un cinturón en la división del peso superligero y abandonar la oportunidad mandatoria de recuperar su título WBC ligero. De todas formas tendrá que trabajar mucho más su preparación, puesto que además de acusar mucho el desgaste durante la pelea llegó a este combate habiéndose excedido una libra y media (más de medio kilogramo) del límite superligero.
El Figueroa-Burns fue un duelo intenso con muchos intercambios de golpes en la distancia corta, pero ralentizado por constantes entradas en clinch que embarraron en gran medida el desarrollo de la pelea. Tan sólo el primer asalto no encajaría en esta descripción, puesto que en el round inicial Burns mantendría la distancia larga y con un rápido y certero jab, y con algunas combinaciones en 1-2, mantendría la distancia y se anotaría el episodio con cierta claridad. Pero exceptuando este, los rounds posteriores hasta el final transcurrirían mayoritariamente igualados y en la distancia más corta, con una multitud de agarres de un Burns que quería detener el empuje de Figueroa, que buscaba el combate cabeza con cabeza.
Pronto la pelea se convirtió en una agobiante lucha desesperada por anotar combinaciones de uppercuts, hooks y cruzados de corto recorrido de la manera que fuera, recurriendo ambos a algunas habituales irregularidades. Pero fue sobre todo el púgil británico el que más insistiría en los agarres, en su utilización de los codos y en flagrantes golpes a la nuca, que debieron haberle sido penalizados con el descuento de un punto. Aunque en principio pareció que el árbitro acertadamente trataba de detener las constantes entradas en clinch separando los brazos entrecruzados sin parar las acciones, más tarde se hizo evidente que este recurso del tercer hombre era manifiestamente insuficiente, por lo que el árbitro se hizo participe de esta situación no ordenando el break con más frecuencia.
Hasta aproximadamente la mitad de la pelea, pese a la igualdad, Figueroa solía marcar la diferencia con explosivas combinaciones de golpes curvos, sobre todo de hook al cuerpo o de uppercuts, pero pasado el ecuador de la contienda el boxeador norteamericano se mostraría muy cansado, disminuyendo sus series encadenadas de golpes y lanzando muchos más puños de corto recorrido y de poca efectividad. Por su parte "Rickster" en cuanto tenía un mínimo espacio conseguía anotar directos en corta y cruzados que impactaban con claridad, algo que hizo que se llevase varios asaltos. Todo ello se seguía produciendo entre constantes agarres, cabeceos, estirones y golpes en semiclinch. Al fin en el octavo asalto el árbitro decidiría intervenir restando un punto a Burns por sus desmesurados agarres, algo que en cualquier caso de nada serviría teniendo que restarle otro punto más en el onceavo asalto.
En este penúltimo round los agarres de Burns no serían tanto por su estrategia de combate como por sus notables apuros, ya que "Panterita" pese al cansancio no cesaría de lanzar golpes y sacaría fuerzas de flaqueza y estremecería al visitante con una combinación de hooks y posteriormente con otra de uppercuts. Con un doceavo asalto en el que Burns consumiría sus últimas energías con un Figueroa contra las cuerdas el combate llegaba a su fin.
Ante una pelea tan enmarañada, los jueces tuvieron la difícil tarea de puntuarla, decantándose por cartulinas de 117-109 y doble 116-110 y por decisión unánime por la victoria de Omar "Panterita" Figueroa 25(18KO)-0-1. Estas tarjetas parecen demasiado amplias, no reflejando lo igualado de la pugna, debiendo de recaer la victoria de Figueroa por mucho menor margen. Y es que el campeón WBC en receso del peso ligero estuvo lejos de dar su mejor imagen y durante muchos asaltos se mostró falto de energías (quizás a consecuencia de la inactividad) y de otros recursos que no fuesen algunos ganchos poco precisos. Además fue Figueroa quien forzó este embarrado combate con su búsqueda constante de la pelea cabeza con cabeza. Ante esta situación, un Burns 37(11KO)-5-1 que maneja mucho peor la distancia corta, recurriría de forma antirreglamentaria e incesante a las entradas en clinch para no verse abrumado por las potentes combinaciones del pegador Figueroa, aunque aprovecharía su veteranía para anotar manos claras en momentos inesperados. Finalmente los descuentos de puntos, que deberían haber llegado antes y podrían haber sido más, decantaron a favor de Figueroa la igualada situación.
Parece que el futuro de Figueroa, según señalan, es buscar un cinturón en la división del peso superligero y abandonar la oportunidad mandatoria de recuperar su título WBC ligero. De todas formas tendrá que trabajar mucho más su preparación, puesto que además de acusar mucho el desgaste durante la pelea llegó a este combate habiéndose excedido una libra y media (más de medio kilogramo) del límite superligero.
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