En cualquier caso, no se sabe si podrá defender durante mucho tiempo dicho cinto, dado que Tapales sufrió muchísimo para dar el peso gallo y podría verse obligado pronto a ascender de categoría. Sea como sea, tanto si se mantiene como monarca en las 118 libras (53,5 kg.) como si sube a las 122 libras (55,3 Kg.), parece que el filipino está destinado a ofrecer grandes peleas en el futuro, habiendo conseguido con este triunfo consolidarse como uno de los rivales a batir y una de las principales figuras en ascenso de las divisiones gallo.
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miércoles, 27 de julio de 2016
El prospecto Tapales nuevo campeón gallo al noquear a Singyu como visitante
Imponerse a un campeón mundial por knockout ya tiene de por sí mérito, más aún si se es más joven e inexperimentado. Pero vencer en Tailandia a un dificilísimo y fogueado boxeador como Pungluang Sor Singyu 52(35KO)-4(2), además reponiéndose de dos caídas, tiene un valor enorme. Pues bien, esto es lo que ha logrado el prospecto de 24 años Marlon Tapales 29(12KO)-2(1), que peleando como visitante y habiendo sufrido dos knockdowns en el quinto round logró reponerse y derribar en dos ocasiones a su oponente en el sexto episodio, haciéndose con la victoria final por KO en el onceavo round. Por ello, aunque estuvo cerca de la derrota y demostró vulnerabilidades obvias, Tapales capturaba el primer cinturón mundial de su carrera, en concreto el WBO del peso gallo.
En cualquier caso, no se sabe si podrá defender durante mucho tiempo dicho cinto, dado que Tapales sufrió muchísimo para dar el peso gallo y podría verse obligado pronto a ascender de categoría. Sea como sea, tanto si se mantiene como monarca en las 118 libras (53,5 kg.) como si sube a las 122 libras (55,3 Kg.), parece que el filipino está destinado a ofrecer grandes peleas en el futuro, habiendo conseguido con este triunfo consolidarse como uno de los rivales a batir y una de las principales figuras en ascenso de las divisiones gallo.
En cualquier caso, no se sabe si podrá defender durante mucho tiempo dicho cinto, dado que Tapales sufrió muchísimo para dar el peso gallo y podría verse obligado pronto a ascender de categoría. Sea como sea, tanto si se mantiene como monarca en las 118 libras (53,5 kg.) como si sube a las 122 libras (55,3 Kg.), parece que el filipino está destinado a ofrecer grandes peleas en el futuro, habiendo conseguido con este triunfo consolidarse como uno de los rivales a batir y una de las principales figuras en ascenso de las divisiones gallo.
martes, 26 de julio de 2016
En unas horas en Tailandia mundial mandatorio gallo Singyu-Tapales
El campeón mundial WBO del peso gallo Pungluang Sor Singyu 52(35KO)-3(1) afrontará dentro de unas cuantas horas la primera defensa mandatoria de su reinado, para lo cual se medirá al peligrosísimo filipino Marlon "Maranding Nightmare" Tapales 28(11KO)-2(1). Por ello, el combate resulta muy interesante, sobre todo en una categoría con poco nivel como la del peso gallo, puesto que uno de los monarcas se medirá a uno de los máximos aspirantes de la división en un choque sin favorito. Y es que, si bien Singyu es un boxeador veloz y mañoso (en ocasiones un tanto al límite del reglamento), Tapales es una promesa con enorme proyección, que en su última pelea (eliminatoria final WBO) se impuso en sólo dos asaltos y como visitante al prospecto japonés Shohei Omori. El duelo Singyu-Tapales, al cual el monarca llegará tras realizar su primera defensa voluntaria ante el espigado Jetro Pabustan, tendrá lugar en Tailandia y no en Filipinas como pretendía la promotora del retador, siendo la ciudad elegida Ayutthaya.
Es obvio que el ganador de este buen cruce no podrá ser considerado como número 1 del peso gallo, menos aún con titulares con buen rendimiento reciente como Yamanaka, Warren o Haskins. De todos modos, el triunfo será tan complicado de obtener y tendrá tanto mérito que el campeón que salga del combate podrá aspirar, sin lugar a dudas, a cuestionar la hegemonía de los demás titulares, todo ello a la vez que se convierte en un rival a batir de prestigio.
martes, 16 de febrero de 2016
Pungluang Sor Singyu - Jetro Pabustan (12/2/2016)
Soongnern, Nakhon Ratchasima (Khorat), Tailandia.
En juego el cinturón mundial WBO del peso gallo.
En un inicio la pelea parecía que iba a desarrollarse con total conformidad a las peores previsiones, con el poco célebre Pabustan siendo desequilibrado por los primeros golpes de poder del campeón en directo y en gancho diestro, produciéndose además un choque de cabezas que preveía que, por 12ª vez en su carrera, el retador filipino podría ir a la decisión técnica. En cualquier caso, Pabustan, pese a las dificultades, haría valer toda su voluntad de triunfo, apoyado en el 1-2 y el directo enlazado con el hook al cuerpo, para evitar ser desbordado. Ofreciendo aún más que la mera resistencia para no ceder, Pabustan podría en el segundo y tercer asalto igualar mucho las acciones, dado que su efectivo desplazamiento para evitar la presión de su rival, sus esquivas, su buena respuesta en corta y larga y un buen uso de los golpes rectos, disminuyeron notablemente el progreso del titular Singyu. Para tratar de no perder los asaltos, Singyu pondría todo su empeño en golpes de poder aislados, sobre todo en hook en los intercambios, aunque ambos boxeadores se mostraron bastante imprecisos en los cruces de golpes.
Después de estos interesantes primeros rounds, y con Pabustan habiendo recibido otro cabezazo involuntario que le provocó un corte en su ceja izquierda, el local Singyu comenzaría a asentar su planteamiento y a desplegar mejor sus habilidades, trabajando bien el cuerpo de su rival y combinando manos en variación de altura, por ejemplo, en uppercut-directo-hook. Así, la complicada e igualada situación de los episodios iniciales poco a poco se fue tornando en un dominio bastante solvente de Singyu, que conctaría decisivamente su mejor golpe, el gancho diestro a la cabeza. De todos modos, Pabustan seguía utilizando sus golpes rectos con elevada precisión aunque poca potencia, por lo que siguió incomodando a su oponente de irregular forma hasta que poco después del ecuador se detuvieron las acciones. Y es que tras un nuevo choque de cabezas en el sexto round, y un séptimo asalto en el que Singyu encadenó bien ganchos arriba y abajo, se decidió detener el combate, puesto que el corte en la ceja derecha de Pabustan (varias veces hecho revisar por del árbitro Caiz Jr.) era ya tan profundo y ancho que no le permitía continuar.
Por ello, se procedía a la lectura de cartulinas hasta el séptimo asalto que por decisión técnica dieron el triunfo a Pungluang Sor Singyu 52(35KO)-3(1), reteniendo así su título mundial WBO gallo por primera vez. Cabe mencionar que las tarjetas, de triple 70-63, parecieron muy excesivas, porque si bien Singyu mereció claramente la victoria, Pabustan ofreció una meritoria actuación en la que pareció anotarse al menos dos rounds. Sea como sea, después de haber ofrecido una actuación un poco floja ante Ryo Akaho, al que batió de forma cuestionable con numerosas irregularidades y un desenlace antideportivo, Singyu mejora mucho su imagen, puesto que no demolió a su oponente pero le bastó con sus veloces puños y su astuta elección de golpes para hacerse con un triunfo sólido. Por su lado, el joven Pabustan 27(6KO)-3-6, que debería salir muy reforzado de esta pelea por la adquisición de experiencia, debería barajar ascender de división, ya que su rendimiento podría mejorar al disminuir los sobreesfuerzos por dar el peso, a la vez que la mayor altura de sus oponentes evitaría tantos resultados por decisión técnica, motivados mayormente por su diferencia de estatura con sus rivales en el peso gallo.
Regresando al campeón Singyu, éste enfrentará próximamente al dificilísimo retador mandatorio Marlon Tapales, boxeador filipino que ganó esta posición en una eliminatoria final ante Shohei Omori (al que batió en dos asaltos) y cuya promotora pretende hacerle disputar el mundial ante Singyu en Filipinas como semifondo del campeonato Arroyo-Ancajas que se disputará en dicho país el 16 de abril.
En juego el cinturón mundial WBO del peso gallo.
En un inicio la pelea parecía que iba a desarrollarse con total conformidad a las peores previsiones, con el poco célebre Pabustan siendo desequilibrado por los primeros golpes de poder del campeón en directo y en gancho diestro, produciéndose además un choque de cabezas que preveía que, por 12ª vez en su carrera, el retador filipino podría ir a la decisión técnica. En cualquier caso, Pabustan, pese a las dificultades, haría valer toda su voluntad de triunfo, apoyado en el 1-2 y el directo enlazado con el hook al cuerpo, para evitar ser desbordado. Ofreciendo aún más que la mera resistencia para no ceder, Pabustan podría en el segundo y tercer asalto igualar mucho las acciones, dado que su efectivo desplazamiento para evitar la presión de su rival, sus esquivas, su buena respuesta en corta y larga y un buen uso de los golpes rectos, disminuyeron notablemente el progreso del titular Singyu. Para tratar de no perder los asaltos, Singyu pondría todo su empeño en golpes de poder aislados, sobre todo en hook en los intercambios, aunque ambos boxeadores se mostraron bastante imprecisos en los cruces de golpes.
Después de estos interesantes primeros rounds, y con Pabustan habiendo recibido otro cabezazo involuntario que le provocó un corte en su ceja izquierda, el local Singyu comenzaría a asentar su planteamiento y a desplegar mejor sus habilidades, trabajando bien el cuerpo de su rival y combinando manos en variación de altura, por ejemplo, en uppercut-directo-hook. Así, la complicada e igualada situación de los episodios iniciales poco a poco se fue tornando en un dominio bastante solvente de Singyu, que conctaría decisivamente su mejor golpe, el gancho diestro a la cabeza. De todos modos, Pabustan seguía utilizando sus golpes rectos con elevada precisión aunque poca potencia, por lo que siguió incomodando a su oponente de irregular forma hasta que poco después del ecuador se detuvieron las acciones. Y es que tras un nuevo choque de cabezas en el sexto round, y un séptimo asalto en el que Singyu encadenó bien ganchos arriba y abajo, se decidió detener el combate, puesto que el corte en la ceja derecha de Pabustan (varias veces hecho revisar por del árbitro Caiz Jr.) era ya tan profundo y ancho que no le permitía continuar.
Por ello, se procedía a la lectura de cartulinas hasta el séptimo asalto que por decisión técnica dieron el triunfo a Pungluang Sor Singyu 52(35KO)-3(1), reteniendo así su título mundial WBO gallo por primera vez. Cabe mencionar que las tarjetas, de triple 70-63, parecieron muy excesivas, porque si bien Singyu mereció claramente la victoria, Pabustan ofreció una meritoria actuación en la que pareció anotarse al menos dos rounds. Sea como sea, después de haber ofrecido una actuación un poco floja ante Ryo Akaho, al que batió de forma cuestionable con numerosas irregularidades y un desenlace antideportivo, Singyu mejora mucho su imagen, puesto que no demolió a su oponente pero le bastó con sus veloces puños y su astuta elección de golpes para hacerse con un triunfo sólido. Por su lado, el joven Pabustan 27(6KO)-3-6, que debería salir muy reforzado de esta pelea por la adquisición de experiencia, debería barajar ascender de división, ya que su rendimiento podría mejorar al disminuir los sobreesfuerzos por dar el peso, a la vez que la mayor altura de sus oponentes evitaría tantos resultados por decisión técnica, motivados mayormente por su diferencia de estatura con sus rivales en el peso gallo.
Regresando al campeón Singyu, éste enfrentará próximamente al dificilísimo retador mandatorio Marlon Tapales, boxeador filipino que ganó esta posición en una eliminatoria final ante Shohei Omori (al que batió en dos asaltos) y cuya promotora pretende hacerle disputar el mundial ante Singyu en Filipinas como semifondo del campeonato Arroyo-Ancajas que se disputará en dicho país el 16 de abril.
lunes, 10 de agosto de 2015
Pungluang Sor Singyu - Ryo Akaho (7/8/2015)
Central Stadium, Ratchaburi, Tailandia.
En juego el título mundial vacante WBO del peso gallo.
Con una gran velocidad aplicada a sus acciones ofensivas, el tailandés Singyu abriría las hostilidades con un insistente uso del jab, ataques contestados por el coaspirante Akaho con un gran hook de mano diestra que encontraba el hueco en la defensa de su rival con notable facilidad. Aunque Singyu empezaba a conectar también su peligrosa derecha directa, sería un error de Akaho al tratar de impactar su directo el que precipitaría sus primeros problemas, ya que se vería contragolpeado por un certero gancho diestro que le desestabilizó ligeramente. Con pocas más acciones destacables terminaría el round inicial, asalto marcado por las numerosas irregularidades de un Singyu que golpeaba en la nuca, que estiraba de su rival hacia abajo y que lo arrojaba a la lona con forcejeos.
En cualquier caso, el tailandés intuía que su adversario podía estar afectado por el contraataque arriba mencionado, por lo que abordaría con gran agresividad un segundo episodio que sería el de la conclusión. Lanzándose al ataque con una rápida y larga combinación de rectos y ganchos obligaría a Akaho a entrar en clinch para no verse desarbolado. Pocos instantes después, situados cabeza con cabeza y en semiclinch (con el local de espaldas a las cuerdas), Singyu estiraría de su rival arrojándolo contra el ensogado, aprovechando para darle un hook zurdo en la parte trasera de la cabeza, puño seguido por un gancho diestro y un 1-2 que lanzarían sobre la lona a Akaho.
El púgil japonés no respondería a la cuenta del árbitro y Pungluang Sor Singyu 51(35KO)-3(1) se hacía con una victoria por KO en el segundo episodio que le permitía coronarse campeón mundial WBO del peso gallo. Excesivo logro parece el cetro de la Organización para un combate con tantas irregularidades en algo más de cuatro minutos y que de igual forma se cerró con una acción que, si bien no fue sancionada por el árbitro, parece antideportiva.
Aunque los boxeadores y entrenadores tailandeses insisten una y otra vez en negar que en dicho país se suelan utilizar argucias y acciones antirreglamentarias de forma constante en las que se apoyan para conseguir la victoria, las acusaciones contra ellos son tan numerosas y recurrentes que difícilmente pueden ser obviadas. Un buen ejemplo de ello es el último combate del campeón Amnat Ruenroeng ,que fue esperpéntico y sumamente tramposo. Pese a que el caso de Singyu no fue tan flagrante, recurrió a varias ilegalidades que perfectamente podría haber evitado, ya que tanto él como Ruenroeng, al igual que muchos otros púgiles tailandeses, cuentan con una excelente velocidad y habilidad que son por si mismas suficientes para encumbrarlos. Dejando de lado a los boxeadores, muy mala actuación ofrecen los árbitros que se desplazan a Tailandia, como el tercer hombre de esta contienda Robert Byrd que ni una sola advertencia realizó a Singyu, mientras que amenazó con amonestar a Akaho.
En cualquier caso Singyu es ahora campeón y le espera un periodo de defensa voluntaria. Posteriormente, dentro de casi un año, tendría que medirse al rival mandatorio, que podría salir de una eliminatoria entre el filipino Tapales y el namibio Ambunda, boxeador este último que arrebató su cinturón a Singyu cuando realizaba la primera puesta en juego del mismo título, que el tailandés había adquirido en 2012.
En juego el título mundial vacante WBO del peso gallo.
Con una gran velocidad aplicada a sus acciones ofensivas, el tailandés Singyu abriría las hostilidades con un insistente uso del jab, ataques contestados por el coaspirante Akaho con un gran hook de mano diestra que encontraba el hueco en la defensa de su rival con notable facilidad. Aunque Singyu empezaba a conectar también su peligrosa derecha directa, sería un error de Akaho al tratar de impactar su directo el que precipitaría sus primeros problemas, ya que se vería contragolpeado por un certero gancho diestro que le desestabilizó ligeramente. Con pocas más acciones destacables terminaría el round inicial, asalto marcado por las numerosas irregularidades de un Singyu que golpeaba en la nuca, que estiraba de su rival hacia abajo y que lo arrojaba a la lona con forcejeos.
En cualquier caso, el tailandés intuía que su adversario podía estar afectado por el contraataque arriba mencionado, por lo que abordaría con gran agresividad un segundo episodio que sería el de la conclusión. Lanzándose al ataque con una rápida y larga combinación de rectos y ganchos obligaría a Akaho a entrar en clinch para no verse desarbolado. Pocos instantes después, situados cabeza con cabeza y en semiclinch (con el local de espaldas a las cuerdas), Singyu estiraría de su rival arrojándolo contra el ensogado, aprovechando para darle un hook zurdo en la parte trasera de la cabeza, puño seguido por un gancho diestro y un 1-2 que lanzarían sobre la lona a Akaho.
El púgil japonés no respondería a la cuenta del árbitro y Pungluang Sor Singyu 51(35KO)-3(1) se hacía con una victoria por KO en el segundo episodio que le permitía coronarse campeón mundial WBO del peso gallo. Excesivo logro parece el cetro de la Organización para un combate con tantas irregularidades en algo más de cuatro minutos y que de igual forma se cerró con una acción que, si bien no fue sancionada por el árbitro, parece antideportiva.
Aunque los boxeadores y entrenadores tailandeses insisten una y otra vez en negar que en dicho país se suelan utilizar argucias y acciones antirreglamentarias de forma constante en las que se apoyan para conseguir la victoria, las acusaciones contra ellos son tan numerosas y recurrentes que difícilmente pueden ser obviadas. Un buen ejemplo de ello es el último combate del campeón Amnat Ruenroeng ,que fue esperpéntico y sumamente tramposo. Pese a que el caso de Singyu no fue tan flagrante, recurrió a varias ilegalidades que perfectamente podría haber evitado, ya que tanto él como Ruenroeng, al igual que muchos otros púgiles tailandeses, cuentan con una excelente velocidad y habilidad que son por si mismas suficientes para encumbrarlos. Dejando de lado a los boxeadores, muy mala actuación ofrecen los árbitros que se desplazan a Tailandia, como el tercer hombre de esta contienda Robert Byrd que ni una sola advertencia realizó a Singyu, mientras que amenazó con amonestar a Akaho.
En cualquier caso Singyu es ahora campeón y le espera un periodo de defensa voluntaria. Posteriormente, dentro de casi un año, tendría que medirse al rival mandatorio, que podría salir de una eliminatoria entre el filipino Tapales y el namibio Ambunda, boxeador este último que arrebató su cinturón a Singyu cuando realizaba la primera puesta en juego del mismo título, que el tailandés había adquirido en 2012.
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