Hialeah Park Racing & Casino, Hialeah, Estados Unidos.
Campeonato mundial WBA del peso superwelter. Cuarta puesta en juego voluntaria del campeón Lara.
Como siempre que Lara no se enfrenta a un boxeador de la élite, el combate no tuvo historia, cumpliéndose sobre el ring los análisis previos del choque. Y es que un Foreman insuficientemente rodado y que no boxea al máximo nivel desde hacía seis años no fue rival para el número 1 del peso superwelter.
En esta ocasión no fue el cubano el que caminó por el exterior del ring, sino que esto lo hizo su rival, permitiendo que Lara tomase la iniciativa. Aunque el diestro Foreman acertaba al girar hacia la derecha de su zurdo oponente, al no acompañar este movimiento con los necesarios ataques permitía que el monarca no perdiese ni siquiera remotamente el control de la pelea, que se desarrollaría con un ritmo bajísimo y un tanto tedioso. La falta de actividad, evidentemente, beneficiaba al boxeador más técnico, un Lara que, sin mostrarse nada agresivo, se anotaría los asaltos llegando con el jab y algún directo aislado.
Con el paso de los minutos, y al no verse amenazado en exceso, Foreman intentaría conectar el directo enlazado con el cruzado de izquierda, pero los 1-2 de Lara, que controlaba perfectamente el momento de ataque y la distancia, compensaban cualquier acierto del israelí. El tercer episodio dejaría algunos breves y poco intensos intercambios, en los que Lara haría valer su superior precisión y velocidad para impactar a la contra el uppercut y el hook. Sería en este asalto cuando Foreman sufriría un knockdown que en realidad no debería haber sido contado como tal, puesto que visitó la lona al entrelazarse accidentalmente las piernas de ambos cuando Lara salió por la diagonal tras conectar un directo.
Sea como sea, esta caída no afectaría al resultado del combate, siendo el cuarto asalto el último que se disputó. Después de que el dominio de Lara se expandiese con un mejor uso del 1-2 y del 1-2-1, siendo además bloqueados los tenues intentos del aspirante, Foreman entraría tras un directo, viéndose contragolpeado por un uppercut zurdo que lo derribó. Durante la cuenta del tercer hombre el excampeón mundial intentó alzarse una y otra vez pero tendría enormes problemas para equilibrarse, llegándose así a un KO en el cuarto round que le otorgó el triunfo al titular WBA superwelter Erislandy Lara 24(14KO)-2-2. Siendo justos y sinceros, tenía tan poco sentido que Foreman estuviese ranqueado como 9º por la Asociación como que alguien pudiese otorgarle cualquier posibilidad de éxito en este combate, que sin duda fue un terrible error del promotor. Dejando de lado el hecho de que varios de los rivales recientes de Lara han sido demasiado asequibles, algo de lo que pueden ser culpados o su equipo o los boxeadores destacados que rechazan enfrentarlo, tampoco resulta comprensible este intento mundialista de Foreman 34(10KO)-3(3). ¿Cómo un púgil sobreprotegido cuando se encontraba en su mejor momento, que ha estado fuera de los rings dos años, que siempre ha caído ampliamente derrotado ante los rivales destacados y que piensa dedicar su vida a ser rabino ortodoxo puede plantearse aspirar a pelear (contraviniendo según él sus propias creencias) en un mundial contra el número 1 tras dos rodajes ante rivales modestísimos? Sin duda la decisión no fue acertada en ningún sentido, pero el máximo responsable de este mal emparejamiento es la WBA por otorgarle un ranqueamiento que no merecía.
En cualquier caso, hablando de lo que realmente interesa e importa, el futuro de Lara, las elecciones posibles parecen ser muy pocas aunque complejas: poner en riesgo su trayectoria subiendo al peso medio para intentar enfrentar a Golovkin, buscar unificar con uno de los hermanos Charlo (ninguno de los dos ha parecido muy dispuesto a ello hasta ahora) o esperar hasta que el día 11 de marzo se produzca el campeonato regular WBA entre Jack Culcay y Demetrius Andrade, cuyo vencedor será su siguiente retador mandatorio. De forma realista, la última de las opciones es la que resulta más fácil de ejecutar, aunque igualmente Lara (con total seguridad ante el invicto Andrade) se pondría en una situación de mucho riesgo, habiendo en juego una ganancia potencial no lo suficientemente grande como para compensar el peligro evidente de dicha alternativa.
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martes, 17 de enero de 2017
miércoles, 25 de mayo de 2016
Erislandy Lara - Vanes Martirosyan II (21/5/2016)
The Cosmopolitan of Las Vegas, Las Vegas, Estados Unidos.
Campeonato mundial WBA del peso superwelter.
Más interesante que el Charlo-Trout y que el Charlo-Jackson con los que compartía velada, la revancha entre Lara y Martirosyan resultó también notablemente más entretenida a pesar de disputarse de forma similar, o sea como una pelea táctica desarrollada con cautela y apoyada en golpes aislados. Conociéndose ambos perfectamente así como sus puntos débiles, pero condicionados en sus ofensivas por las virtudes de su contrincante, la pelea estuvo marcada por oscilaciones y una igualdad patente en líneas generales.
Con todo, Lara, como es habitual, utilizó su sensacional velocidad de manos al igual que su tremenda precisión para anotar con cierta facilidad y elevado número su magnífico directo zurdo, que hacia valer especialmente al contragolpe. De todos modos, a pesar de que su cesión de la iniciativa estaba sirviendo para alcanzar a su oponente cuando trataba de entrar, esta estrategia no podía evitar que Martirosyan pudiese ofrecer un riesgo apreciable de forma constante, encontrando el hueco para conectar también su directo al rostro o al cuerpo, del mismo modo que un contundente hook de izquierda al hígado, que se veía facilitado por la posición de zurdo del púgil cubano.
En cualquier caso, su formidable control de los espacios y el astuto aprovechamiento de su mayor envergadura, permitieron que Lara pudiese distanciarse pronto en las cartulinas de los jueces, cosa que conseguiría a través especialmente del jab, del directo y del 1-2. Sabiendo que en el boxeo en la distancia larga su contrincante se iba a imponer, el sólido Martirosyan aceleraría sus pasos salteadamente y, tomando riesgos, entraría tras su 1-2 y lanzaría algunos curvos en corta en uppercut o hook, consiguiendo de este modo a base de trabajo capturar algunos asaltos que le mantenían en la lucha por la victoria. Aun así, el armenio no explotaba suficientemente su superioridad en el boxeo en corta, manteniéndose demasiado tiempo en la distancia media-larga o larga, quizás queriendo evitar contragolpes más claros, de modo que Lara, que bloqueaba muchos puños, no llegaba a verse decisivamente incomodado a la vez que encontraba huecos para su directo.
Estando el enfrentamiento igualado, incluso cuando Martirosyan aprovechaba mejor su iniciativa, y condicionado por la inactividad en intervalos bastante grandes, Lara podría hacer valer su excelente técnica para decantar la balanza con su gran juego de piernas (que le permitía sobre todo abrir brechas con sus cambios en la dirección del giro), sus plásticas esquivas y con golpes nítidos acompañados de detalles de calidad. Fue así como, a pesar de la tenacidad de Martirosyan, Erislandy Lara 23(13KO)-2-2 consiguió el favor de los jueces, que le dieron cartulinas de 116-111 doble y 115-112, en las que se descuenta un punto por reiteración de golpes bajos al aspirante, que tratando de frenar la movilidad del campeón insistiría con los puños al cuerpo impactando un cierto número de ellos más allá del límite permitido. Sea como sea, estando el choque innegablemente contendido e igualado y habiendo perdido sólo por un asalto en la tarjeta de uno de los jueces, Martirosyan 36(21KO)-3-1, que ha sufrido en su carrera varias derrotas muy polémicas, protestó el resultado, considerando que él había sido merecedor del triunfo, tal y como piensa un considerable número de espectadores. De todas maneras, es ampliamente mayoritaria la opinión de que Lara por claridad, precisión y número de golpes era justo vencedor.
Contando que a pesar de la controversia Lara dará por sellada su competencia ante Martirosyan, es de esperar que el campeón cubano busque en el último cuarto del año pelear en una gran velada contra un buen rival, aunque resultará casi imposible que, como desea, ese oponente sea Golovkin. Por otro lado, si no abandona su cinturón para buscar mayores bolsas y atención en la división del peso medio, es muy posible que Lara se vea obligado a enfrentar en unos meses al retador mandatorio Jack Culcay, objetivo muy sencillo para su nivel de boxeo, que no le tendría que reportar ganancias excesivamente elevadas y que le mantendría bastantes meses más alejado de las mayores peleas disponibles y de la máxima atención por parte de los grandes medios.
Campeonato mundial WBA del peso superwelter.
Más interesante que el Charlo-Trout y que el Charlo-Jackson con los que compartía velada, la revancha entre Lara y Martirosyan resultó también notablemente más entretenida a pesar de disputarse de forma similar, o sea como una pelea táctica desarrollada con cautela y apoyada en golpes aislados. Conociéndose ambos perfectamente así como sus puntos débiles, pero condicionados en sus ofensivas por las virtudes de su contrincante, la pelea estuvo marcada por oscilaciones y una igualdad patente en líneas generales.
Con todo, Lara, como es habitual, utilizó su sensacional velocidad de manos al igual que su tremenda precisión para anotar con cierta facilidad y elevado número su magnífico directo zurdo, que hacia valer especialmente al contragolpe. De todos modos, a pesar de que su cesión de la iniciativa estaba sirviendo para alcanzar a su oponente cuando trataba de entrar, esta estrategia no podía evitar que Martirosyan pudiese ofrecer un riesgo apreciable de forma constante, encontrando el hueco para conectar también su directo al rostro o al cuerpo, del mismo modo que un contundente hook de izquierda al hígado, que se veía facilitado por la posición de zurdo del púgil cubano.
En cualquier caso, su formidable control de los espacios y el astuto aprovechamiento de su mayor envergadura, permitieron que Lara pudiese distanciarse pronto en las cartulinas de los jueces, cosa que conseguiría a través especialmente del jab, del directo y del 1-2. Sabiendo que en el boxeo en la distancia larga su contrincante se iba a imponer, el sólido Martirosyan aceleraría sus pasos salteadamente y, tomando riesgos, entraría tras su 1-2 y lanzaría algunos curvos en corta en uppercut o hook, consiguiendo de este modo a base de trabajo capturar algunos asaltos que le mantenían en la lucha por la victoria. Aun así, el armenio no explotaba suficientemente su superioridad en el boxeo en corta, manteniéndose demasiado tiempo en la distancia media-larga o larga, quizás queriendo evitar contragolpes más claros, de modo que Lara, que bloqueaba muchos puños, no llegaba a verse decisivamente incomodado a la vez que encontraba huecos para su directo.
Estando el enfrentamiento igualado, incluso cuando Martirosyan aprovechaba mejor su iniciativa, y condicionado por la inactividad en intervalos bastante grandes, Lara podría hacer valer su excelente técnica para decantar la balanza con su gran juego de piernas (que le permitía sobre todo abrir brechas con sus cambios en la dirección del giro), sus plásticas esquivas y con golpes nítidos acompañados de detalles de calidad. Fue así como, a pesar de la tenacidad de Martirosyan, Erislandy Lara 23(13KO)-2-2 consiguió el favor de los jueces, que le dieron cartulinas de 116-111 doble y 115-112, en las que se descuenta un punto por reiteración de golpes bajos al aspirante, que tratando de frenar la movilidad del campeón insistiría con los puños al cuerpo impactando un cierto número de ellos más allá del límite permitido. Sea como sea, estando el choque innegablemente contendido e igualado y habiendo perdido sólo por un asalto en la tarjeta de uno de los jueces, Martirosyan 36(21KO)-3-1, que ha sufrido en su carrera varias derrotas muy polémicas, protestó el resultado, considerando que él había sido merecedor del triunfo, tal y como piensa un considerable número de espectadores. De todas maneras, es ampliamente mayoritaria la opinión de que Lara por claridad, precisión y número de golpes era justo vencedor.
Contando que a pesar de la controversia Lara dará por sellada su competencia ante Martirosyan, es de esperar que el campeón cubano busque en el último cuarto del año pelear en una gran velada contra un buen rival, aunque resultará casi imposible que, como desea, ese oponente sea Golovkin. Por otro lado, si no abandona su cinturón para buscar mayores bolsas y atención en la división del peso medio, es muy posible que Lara se vea obligado a enfrentar en unos meses al retador mandatorio Jack Culcay, objetivo muy sencillo para su nivel de boxeo, que no le tendría que reportar ganancias excesivamente elevadas y que le mantendría bastantes meses más alejado de las mayores peleas disponibles y de la máxima atención por parte de los grandes medios.
viernes, 9 de octubre de 2015
Erislandy Lara defenderá cinturón WBA ante veterano Jan Zaveck
Según han informado fuentes próximas a ESPN, cadena en la que tendrá lugar el 25 de noviembre la próxima pelea del campeón superwelter WBA, el siguiente rival de Erislandy "The American Dream" Lara 21(12KO)-2-2 será el excampeón Jan Zaveck 35(19KO)-3(1), boxeador cuya elección ha levantado enormes críticas. Y es que si ya en las dos últimas peleas de Lara se señaló que sus oponentes eran demasiado asequibles para su técnica y calidad (algo que finalmente se demostró con sus amplísimas victorias), no parece que sea una mucho mejor opción un púgil cercano al retiro y que perdió todos los asaltos en su combate disputado en 2013 ante Keith Thurman. Aunque Zaveck llegó a ser campeón mundial entre 2009 y 2011, perdiendo su cetro ante Andre Berto por abandono en cinco asaltos, parece ya muy lejano a su mejor nivel, y si bien todavía su gran experiencia y técnica le permiten imponerse a rivales de calidad intermedia se apunta casi imposible un triunfo sobre Lara. Con todo, no faltan también quienes señalan que, con la mayoría de los grandes nombres de la división estando ocupados, Zaveck ha sido la opción menos mala.
Más allá de la polémica por la elección de los oponentes del cubano, la controversia se extiende a toda la serie Premier Boxing Champions, en la que varios de sus cruces han sido tildados de totalmente desparejados o carentes de interés, un riesgo que algunos señalaron cuando Haymon empezó a amenazar con monopolizar el boxeo en suelo estadounidense. Sea cierto o no que el citado magnate trate de maximizar sus ingresos y beneficiar sus intereses a costa de no cumplir las expectativas de los críticos y aficionados, el Lara-Zaveck no parece ayudar a disipar esta idea.
Con poco que esperar del combate, muchos aguardan a que se sitúen en la misma velada al menos peleas de respaldo suficientemente interesantes o que esta segunda defensa de Lara sea sólo la antesala de un gran combate en 2016. En cualquier caso, es muy posible que las cifras de audiencia del encuentro sean bastante bajas, más aún teniendo el recuerdo reciente del Lara-Rodríguez, en el que el cubano no sufrió dificultad alguna para conectar directo tras directo y llevarse absolutamente todos los rounds en una pelea muy monótona.
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