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martes, 12 de diciembre de 2017

Vasyl Lomachenko – Guillermo Rigondeaux (9/12/2017)

Madison Square Garden Theater, Nueva York, Estados Unidos.
Campeonato mundial WBO del peso superpluma. Cuarta defensa del titular Lomachenko.

Si el Lomachenko-Rigondeaux no cumplió con las expectativas que había generado, no siendo el astuto y táctico combate que se esperaba, esto se debe achacar enteramente a la actitud y actuación ofrecida por el cubano. Aunque hubiese sido mucho más lógico, a pesar de los reproches que pudiese recibir, que corriese el ring con determinación para intentar sorprender al contragolpe a su adversario, Rigondeaux no optó por esta solución. En cambio, decidió quedarse estático en el centro del cuadrilátero, aunque no como punto de inicio a una actitud agresiva en la que disuadir las ofensivas del ucraniano (cosa que hubiese podido resultar muy arriesgada e incluso equivocada pero lógica por la trascendencia de la pugna) sino que simplemente se limitó a aplicar su peor versión y su esquema más tedioso ante alguien más fuerte, grande, ambicioso y joven, adaptado al peso, rodado y, por qué no decirlo, más astuto y quizás incluso más hábil y técnico.

Así, sin jabear para amenazar a su rival, al que no pudo alcanzar con los golpes de poder que lanzó, cosa rarísima en su boxeo, dado que su precisión es realmente elevada, Rigondeaux ofreció un planteamiento sencillo para Lomachenko, que con algunos bloqueos y esquivas desarboló rápidamente a su adversario desde el punto de vista ofensivo y comenzó a castigarlo con el jab. “El Chacal”, como tantas otras veces, recurrió sin miramientos al clinch, pero esto no fue, como en el pasado, la forma de detener el creciente ritmo de su contrincante y reanudar su calmado trabajo de francotirador, sino que se perdió en una maraña de agarres que era lo único que se le ocurría para parar a un Lomachenko que estaba en camino de desbordarlo también defensivamente. Pero ni siquiera con los agarres se mostró acertado, recibiendo un par de curvos en un descuido.

Comenzaron pronto a llegar las izquierdas rectas y las breves combinaciones de curvos de “Hi-Tech”, que se vino arriba al ver a su rival constantemente agachado e incluso le dio golpecitos en la cabeza a modo de burla. Es cierto que Rigondeaux señaló que tenía lesionada la mano izquierda desde el segundo round, pero eso no es excusa para su inexistente uso del jab con su mano derecha, su ineficacia en las esquivas y su poco dinamismo. Por otro lado, si bien es justo señalar que por el aumento de peso se podría llegar a ver lastrado en su desplazamiento, lo lógico habría sido, ya que mostró buena velocidad en los entrenamientos, que su merma en velocidad y resistencia hubiese aparecido más tarde en el combate, pero en todo momento fue menos rápido que su oponente. Por ello, en el quinto round su intento de desplazarse cercano a las cuerdas se vio detenido por un Lomachenko que le cortó el ring con enorme rapidez y no se separaba de él un ápice en las persecuciones, pareciendo que un imán lo mantenía pegado a la distancia adecuada.

Frustrado este último recurso, que llegó algo tarde, ya que debió iniciar con él la contienda para probar la respuesta de Lomachenko, a Rigondeaux no le quedaba nada que ofrecer ya. Los ataques del ucraniano empezaron a mostrar el camino del knockout, con su uno-dos, su uppercut y sus hooks, y Rigondeaux sólo se agarró y se agarró hasta perder un punto por reiteración en el clinch. Finalmente, en el descanso entre el sexto y el séptimo episodio, Rigondeaux sellaba su pésima actuación, que marcará negativamente su carrera para siempre, abandonando, renunciando a seguir peleando, algo inaceptable (sobre todo en un duelo de esta trascendencia y visto por tantos millones de aficionados causales) aunque seguir combatiendo supusiese caer noqueado o ser abrumado a los puntos, ya que no hay justificación posible cuando podemos ver que modestos boxeadores cada semana se juegan su salud por miserables bolsas aguantando hasta el final combates en los que no tienen ni la más mínima posibilidad de vencer.

En muchas ocasiones puede aparecer la pregunta de si en otro tiempo el resultado de un combate hubiese sido diferente. Por ejemplo, ¿Habría perdido el Pacquiao de hace cinco años contra el Horn actual? ¿Lo habría hecho Wladimir Klitschko ante Joshua? ¿Cotto contra Ali? Y en cada una de estas y otras muchas preguntas la respuesta es que la pelea hubiese sido muy diferente, porque estos púgiles habían pasado ya un punto de no retorno en sus carreras con importantes derrotas. Pero en el caso de Rigondeaux la duda no es la misma, y no sólo porque estuviese invicto, sino porque siempre se había mostrado enormemente solvente. De todos modos, hay que señalar que exceptuando a Rico Ramos, que no es precisamente una estrella, y Nonito Donaire, que durante buena parte de su carrera se limitó a explotar una grandísima ventaja en tamaño, Rigondeaux nunca se había medido a un oponente de la élite y aun así había sido varias veces derribado.

Es verdad que muchos lo evitaron, señalando que representaba poca ganancia económica, pero el hecho es que, aunque su técnica es formidable, todavía no había demostrado qué podía hacer ante un rival de cualidades similares o equivalentes. Por primera vez se subió a un ring con uno y el resultado fue nefasto, siendo batido en cada ámbito. Obviamente, Lomachenko no es un cualquiera, ya que es sin género de duda el mejor boxeador de la actualidad de todos los pesos, pero Rigondeaux no mantuvo la pelea igualada, ni siquiera hizo un sobresaliente esfuerzo, ni por un instante, pareciendo a consecuencia de esto mediocre técnica y tácticamente. Sus defensores alegarán edad, peso y lesión, pero realmente su boxeo no ofreció ni siquiera lo suficiente como para poder justificar su actuación a través de esto. Y es que una vez que se abrió el combate y se vio sobrepasado en defensa y en ataque, Rigondeaux se vino abajo como un castillo de naipes, no ofreciendo ninguna solución, ningún recurso, ninguna respuesta, nada, algo que va más allá de cualquier desventaja, como mostró Cotto ante Ali, enfrentándose a alguien mucho más joven, más grande, más fuerte pero aguantando con valentía e intentando vencer hasta el final a pesar de tener el bíceps izquierdo destrozado.

Algunos pensarán que poner en duda toda su trayectoria, como muchos están haciendo, por una actuación ante el mejor boxeador no es justo ni apropiado, pero contando como único combate destacado como peso supergallo el disputado ante Donaire, realmente puede ser difícil de justificar que la carrera del cubano es más especial que la que han desarrollado Leo Santa Cruz, Carl Frampton o cualquier otro boxeador insigne en la categoría de los últimos años, ni siquiera aunque le hayan evitado. Y es que su grandeza residía teóricamente en que nadie podía superarlo técnica o tácticamente y no en sus victorias. Tantos años de abucheos por aburridas peleas ante boxeadores muy por debajo del nivel de la élite podían ser borrados con una gran actuación, por lo menos con una voluntariosa, pero Rigondeaux ni lo intentó sino que fue dominando completamente, llevando con ello a que su carrera sea revisada con consecuencias nefastas.

Por su parte, todo lo contrario se puede decir de Lomachenko, con iguales o incluso mejores logros en su trayectoria como boxeador amateur. En su segunda pelea combatió con un guerrero experimentadísimo como Orlando Salido, ante el que perdió controvertidamente para afrontar seguidamente un duelo ante un Gary Russell Jr., de eléctrica velocidad y excelente técnica, al que venció con claridad. Posteriormente el nivel de dificultad no se mantuvo, temiendo cada rival medirse a él de forma creciente a la vez que su boxeo evolucionaba desmedidamente hasta explotar en su séptimo combate y en su ascenso de división ante Rocky Martínez, fogueadísimo monarca de exitoso recorrido al que destruyó. Así, se alzó a un duelo ante un Nicholas Walters mucho más grande, evitado por todos también y que algunos consideraban casi imbatible por su tremenda pegada y al que pese a ello anuló totalmente hasta obligarle a abandonar, comenzando una tendencia en sus oponentes de rehusar a seguir combatiendo que ha llegado hasta su esperadísimo duelo ante el imbatido oro olímpico cubano, que lejos de ofrecer ni la más mínima complicación fue una víctima más, y puede que la más sencilla, desde su única derrota ante Salido.

Comparándose lo que ha logrado en cuatro años el ucraniano y en ocho años el cubano, la diferencia en todo aspecto queda plenamente puesta de manifiesto, mostrando cómo se pueden compensar las desventajas con afán de dar espectáculo, con elevadas tomas de riesgo y sin recurrir a palabrería vacía. Y es que lo que ha hecho peor la caída de Rigondeaux es que fue precedida por declaraciones tan osadas que llegaron a sobrepasar la línea de lo aceptable, frases que se desvanecieron ridículamente en su pobre actuación.

Por todo ello, mientras algunos piensan si alguna vez Rigondeaux accederá al Salón de la Fama, otros que creían que Lomachenko estaba siendo sobrevalorado piensan que era en realidad “El Chacal” quien lo estaba siendo, algo que es también inapropiado, dado que éste es sin duda un sensacional púgil. En cualquier caso, esto nos muestra que da igual que tu técnica y táctica sean fuera de lo común si no cuentas con muchas otras cualidades. A innumerables boxeadores se les dice constantemente que con sólo coraje no se va a ninguna parte, algo que es cierto, pero apoyándote casi exclusivamente en la técnica tampoco, como se ha podido ver.

En principio, se dice que Rigondeaux volverá a combatir y que pretende coronarse, pero su crédito es ahora mismo inexistente y son muchos los que no confían nada en él y nunca volverán a hacerlo. En cambio, Lomachenko se convierte en la figura central del boxeo, pareciendo que victorias en el peso ligero, en el que se dice que en 2018 militará, sobre Jorge Linares o Mikey García podrían sellar su leyenda como uno de los mejores púgiles de todos los tiempos entre los 57,2 kg y los 61,2 kg. De todos modos, para la industria y el gran público que lo pueda conseguir dará igual hasta cierto punto mientras sus peleas sigan siendo espectaculares y emocionantes, que lo seguirán siendo, habiéndose ganado a enormes capas de aficionados por su valiente incursión en tres divisiones sin rehuir a nadie y dándolo todo en cada una de sus subidas a un ring, sin reservas y sin excusas.

domingo, 6 de agosto de 2017

Vasyl Lomachenko – Miguel Marriaga (5/8/2017)

Microsoft Theater, Los Angeles, Estados Unidos.
Campeonato mundial WBO del peso superpluma. Tercera defensa del titular Lomachenko.

Era evidente que muchos de los aficionados y de los analistas subestimaban a Marriaga, que plantó más resistencia y ofreció mayor respuesta que Martínez, Walters o Sosa, pero aun así, el encuentro estuvo decantando de un sólo lado, el lado del número 1 de todos los pesos Vasyl Lomachenko, que con su magnífico boxeo derribó, dominó y obligó a abandonar a un púgil de enorme dificultad.

Intentando ser un blanco más complicado para su rival, Marriaga no se lanzó al ataque sino que cedió el centro del ring a Lomachenko, que fue el encargado de presionar y acortar los espacios. Igualmente, desde esa posición táctica el control del ucraniano era tan total como contragolpeando sin llevar la iniciativa. Las esquivas de Lomachenko eran constantes y sumamente efectivas y le permitían evitar todos los golpes más potentes de su oponente. Marriaga mostró su peligro con el gancho diestro, pero con Lomachenko bloqueando la trayectoria, sus resultados fueron escasos. En cambio, el campeón, que cuenta con una precisión inigualable, podía llegar con sus cruzados por fuera de la guardia del retador, con ganchos al hígado o con directos al contragolpe.

De todos modos, el colombiano ofrecía toda la oposición que podía, caminando el ring, cerrando su guardia, moviendo la cintura y lanzando ganchos abiertos de notable contundencia, uno de los cuales alcanzó en el segundo asalto a un Lomachenko algo confiando de más. A pesar de ello, en el tercer round Marriaga visitaría la lona cuando “Hi-Tech” le llegó con un directo zurdo mientras intentaba retroceder. Entonces, Lomachenko perfectamente podría haber acelerado sus pasos para buscar la detención, pero en lugar de eso quiso dar espectáculo, por lo que se dirigió a una esquina neutral y pidió a Marriaga que se acercase a intercambiar golpes con él, gesto que no tuvo buenos resultados para el ucraniano, que recibió puños en entradas y salidas, pero que da una muestra de la voluntad de entretener que siempre está presente en sus combates.

Sea como sea, esto en nada cambió el devenir del encuentro, dado que en adelante Lomachenko siguió avanzando lanzando combinaciones con enorme destreza, llegando con gran dureza con uppercuts y cruzados tras lo que se permitía el lujo de bajar las manos, provocando a su rival. Cabe mencionar que en el cuarto round el titular recibió un cabezazo de Marriaga que le provocó un corte en el entorno de su ojo izquierdo, pero esto no hizo otra cosa que enardecerle más a acelerar sus pasos y a mostrarse más agresivo.

Con tenues series de directos, Lomachenko mantuvo siempre ocupado y bajo amenaza a Marriaga que, a pesar de su tenacidad, se veía cada vez más desbordado por un rival que no dejó de fanfarronear. Finalmente, el choque llegó a su punto de inflexión en el sexto episodio, en el cual el aspirante recibió encerrado varios ganchos al torso seguidos por uppercuts y directos que parecieron ponerle en el camino hacia la ruptura definitiva. Así fue, ya que en el  séptimo round, después de ser hostigado por más hooks abajo, uppercuts y rectos, sería derribado nuevamente por un cruzado zurdo. Aunque tras el knockdown se llegó al final del asalto, en el descanso el equipo de Marriaga decidió que no siguiese combatiendo, por lo que, con este abandono, Vasyl Lomachenko 9(7KO)-1 vencía y retenía su cinturón.  

Una subida más al ring y una vez más el ucraniano ofreció una fantástica actuación en la que demostró que quienes no le sitúan en su top 3 de todos los pesos no son objetivos, puesto que muy pocas veces se ha visto en el boxeo a un púgil de la calidad técnica y táctica de Lomachenko. Es cierto, aun así, que esta no fue su mejor actuación, puesto que, intentando compensar con espectáculo las críticas a la elección de rival de su promotora, Lomachenko se expuso demasiado a los golpes de poder de un peligroso noqueador como Marriaga 25(21KO)-3(1). Sin embargo, su control fue absoluto asalto tras asalto, frustrando y dominando a un boxeador que estuvo cerca de dar la sorpresa ante Óscar Valdez, púgil de inabarcable proyección, por lo que, aunque no será valorada como merece, esta debe ser contada como una victoria más meritoria del ucraniano que la lograda ante  “Rocky” Martínez, por ejemplo.

En cualquier caso, los problemas de futuro seguirán siendo los mismos de siempre para Lomachenko, dado que no hay prácticamente ni un sólo peso superpluma, ya sea campeón o top 15, que se atreva a enfrentarse a él. Se pueden poner excusas de todo tipo, decir que es el dinero o el peso, pero lo cierto es que a ningún boxeador le gustaría subirse al ring para quedar totalmente expuesto y dominado ante un púgil tan difícil de alcanzar como de detener ofensivamente. Por ello, aunque su equipo intentará seguir pujando para convencer a la cumbre de la división, no es lo más probable que logre llegar a un acuerdo con ninguno de ellos, de modo que quizás en la próxima temporada le veamos combatiendo en el peso ligero para buscar nuevas oportunidades, que seguramente le seguirán siendo esquivas.

domingo, 27 de noviembre de 2016

Vasyl Lomachenko - Nicholas Walters (26/11/2016)

The Cosmopolitan of Las Vegas, Las Vegas, Estados Unidos.
Campeonato mundial WBO del peso superpluma. Primera puesta en juego voluntaria del monarca Lomachenko.

Aunque ambos salieron al ring con bastante cautela y el larguísimo alcance de Walters pudo generar algunas dificultades tácticas iniciales, pronto Lomachenko impondría su superior velocidad y precisión para anotar el jab, realizando esquivas y desplazamientos hacia los ángulos para buscar nuevos huecos. Desde el segundo asalto el ucraniano comenzaría a soltarse más y utilizaría su directo de izquierda, golpe que no conectó con demoledora potencia pero que obligó a Walters a retroceder hacia las cuerdas, teniendo que lanzar contragolpes disuasorios en directo o uppercut para no verse presionado de más.

Dado que el jamaicano ostentaba un porcentaje de acierto muy bajo, siendo sus puños contragolpeados con enorme destreza por Lomachenko, el campeón pudo aumentar progresivamente el riesgo y enlazar manos en directo-uppercut o con curvos de ambas manos en corta. Eventualmente, en el boxeo sin espacios, Walters lograría impactar algún hook diestro, pero éstos eran tan salteados y poco efectivos que no podían tener ningún efecto sobre el combate. En cambio, "Hi-Tech" desde el cuarto asalto comenzó a brillar cada vez más, combinando directos, realizando esquivas de cintura seguidas por arremetidas con su jab y plásticos golpes y contragolpes realizados tras inclinar el cuerpo hacia uno de los lados. 

Es por ello que, especialmente desde el quinto asalto, el aspirante pasaría por apreciables problemas, no pudiendo ofrecer una mínima respuesta contundente ante las entradas y salidas del magnífico titular. Las complicaciones para Walters, que por momentos fue tan inferior que parecía un boxeador modesto, se vieron aumentadas en el sexto episodio, en el que fue perseguido por Lomachenko a la vez que lo alcanzaba con rectos zurdos y directos de mano adelantada junto a algún uppercut, desembocando la situación en el séptimo asalto en un claro hostigamiento del monarca hacia "Axe Man". Éste intentaría responder cuando se vio acorralado, pero los directos, ganchos y upercuts de Lomachenko lo pusieron en apuros, teniendo que desplazarse para evitar males mayores.

Entonces pasaría algo sumamente inesperado, ya que Nicholas Walters 26(21KO)-1(1)-1 en el descanso entre el séptimo y el octavo asalto decidiría abandonar el combate, aunque quizás la expresión más adecuada sería huir de la pelea. Y es que, sin sufrir lesiones ni recibir golpes de poder realmente duros en gran número ni verse en dificultades serias o insalvables, Walters optaba por una decisión muy desacertada y reprobable. Tras el combate él mismo afirmo: "Hubiese sido estúpido salir [al ring] desps de ese último asalto", demostrando con esa frase que tomó esa decisión egoístamente y, aunque sea una palabra inapropiada e inadecuada para usarse en el boxeo, con ciertas dosis de cobardía. No se puede justificar que, por ser superado técnicamente, un púgil decida retirarse del combate sin haber recibido un serio castigo, menos aún cuando la casi totalidad de los boxeadores prefieren (equivocadamente en muchos casos) que los saquen del ring en camilla a que se tire la toalla. El boxeo es algo serio y los participantes se juegan la vida, por lo que no se puede ni debe criticar con total dureza a los que se retiran, pero pudiendo haber seguido combatiendo sin duda alguna, abandonar para no verse desdibujado tácticamente es una falta de respeto para espectadores, promotores, para su rival y para todos los boxeadores, muchos de los cuales, teniendo una infinita parte de sus cualidades, se dejan la piel en cualquier rincón del mundo por una pequeñísima bolsa que no les da ni para pagar sus facturas.

Dejando de lado el hecho de que Walters (que eso si, llegaba tras una larga inactividad) no se comportó como un campeón ni como un boxeador y que la imagen que dio fue mala, lanzando en algunos momentos manotazos sin precisión para que no se le acercase su oponente, Lomachenko 7(5KO)-1 demostró nuevamente y de forma inequívoca que es uno de los tres mejores boxeadores de todos los pesos en la actualidad, anulando totalmente a un púgil considerado antes número 1 pluma, usando para ello un boxeo perfecto desde el punto de vista táctico y técnico. Además, su línea de rendimiento no parece dejar de mejorar, por lo que quizás sus espléndidos éxitos no hayan hecho sino que comenzar. Reafirmándose nuevamente, Lomachenko pidió tras el combate enfrentar a los mejores oponentes posibles, apuntando a una unificación contra "El Bandido" Vargas, formidable pugna que de no producirse podría dar paso, según se afirma, a una revancha ante Orlando Salido.

sábado, 26 de noviembre de 2016

Previa: Vasyl Lomachenko vs. Nicholas Walters

Vasyl "Hi-Tech" Lomachenko 6(4KO)-1 vs. Nicholas "Axe Man" Walters 26(21KO)-0-1. Campeonato mundial WBO del peso superpluma. 12 Rounds. HBO. The Cosmopolitan of Las Vegas, Las Vegas, Estados Unidos.

El Lomachenko-Walters es simplemente uno de los mejores combates posibles en la división del peso superpluma, en el cual se enfrentarán dos formidables boxeadores de estilos opuestos que deberían garantizar un excelente choque. Además estará en juego el número 1 de la categoría y una posible plaza en el top 3 libra por libra, por lo que es un choque tan interesante en lo deportivo como en las consecuencias. El favorito del encuentro será Lomachenko, el que puede ser considerado como uno de los mejores boxeadores amateur de todos los tiempos, que quizás no tuvo un inicio de carrera profesional tan brillante como se esperaba, pero que recientemente ha logrado un rendimiento increíblemente elevado, que le ha servido para desarbolar total y espectacularmente a cada boxeador que ha enfrentado, siendo el último un Román Martínez noqueado en cinco rounds. En frente, el ucraniano tendrá a una gran figura emergente, un noqueador como el jamaicano Walters, que saltó al estrellato al demoler a Nonito Donaire en seis asaltos. Igualmente, sus duelos posteriores no fueron tan exitosos, sufriendo algunas pequeñas dificultades para vencer a los puntos al peligroso Miguel Marriaga y cosechar un empate ante Jason Sosa, resultado que muchos consideraron inadecuado, mereciendo Walters la victoria. Aun así, parece que las líneas de rendimiento de ambos siguen caminos opuestos, con Lomachenko yendo cada vez a más y Walters disminuyendo su arrolladora racha de KOs. Por ello, parece respaldarse la teoría de que el perfecto boxeo técnico de Lomachenko y sus inigualables recursos deberían servirle para imponerse solventemente, pero contando que Walters posee un alcance muchísimo superior y que tiene una gran pegada, siendo bueno su boxeo en general también, no se podrá dar nada por sentado hasta que suene el tañido final, a pesar de la clara condición de favorito del ucraniano.

domingo, 12 de junio de 2016

Vasyl Lomachenko - Román Martínez (11/6/2016)

Madison Square Garden, Nueva York, Estados Unidos.
Campeonato mundial WBO del peso superpluma.

Después de unos primeros combates en el boxeo profesional en los que inevitablemente su rendimiento no estuvo al máximo, puesto que era complicado adaptarse a una nueva forma de combatir tras realizar casi 400 peleas amateur, Lomachenko ha logrado ya adaptar totalmente sus cualidades boxísticas a la nueva modalidad. Así, en la que era sólo su séptima pelea, logró coronarse campeón mundial en una segunda división realizando una actuación verdaderamente maravillosa, dejando durante varios momentos un boxeo cercano a la perfección por su fenomenal equilibrio entre eficacia ofensiva y defensiva.

Con un control de la distancia sumamente exacto, Lomachenko ya tenía gran parte de lo necesario para conseguir el triunfo, dado que podía mantenerse de forma constante en el lugar adecuado para eludir o golpear, pero este importantísimo factor fue acompañado por innumerables recursos y habilidades más que hicieron brillante la actuación del ucraniano. Realizando entradas y salidas con enorme sencillez, dando pequeños pasos laterales para crear brechas en el boxeo de su oponente y realizando esquivas sumamente plásticas y efectivas, Lomachenko dominaba las acciones casi de forma total ya en el primer asalto. Ante este despliegue de cualidades, el campeón Martínez optó por ceder la iniciativa y tratar de conectar golpes aislados, aunque estos mayoritariamente eran errados y no podían superar en ningún modo los afilados y precisos directos zurdos de su rival.

Pero en el segundo episodio la actuación de Lomachenko todavía mejoraría, ya que intensificaría sus acciones ofensivas, conectando un tenso hook diestro al rostro precedido o sucedido por cambios de línea, impactando combinaciones uppercut zurdo-hook diestro o uppercut-directo y simplemente anotando su genial directo zurdo. Todo este acierto ofensivo estuvo acompañado de amagos con pies y manos, un perfecto deslizamiento sobre el ring, una magnífica elección de los golpes en corta y larga, una elevada efectividad al contragolpe y unas esquivas que cada vez hacían fallar más al puertorriqueño, por lo que en el tercer asalto el control de Lomachenko era absoluto. Con Martínez totalmente desdibujado, y en ocasiones quedándose girado pegando al aire a la vez que su adversario preparaba terribles contras, en el cuarto episodio la situación comenzó a ponerse muy complicada para el titular, que recibiría media decena de directos zurdos que impactaron con enorme claridad y que llegaban a su destino facilitados por los cambios en la dirección del giro por parte de "Hi-Tech".

 
Highlights de la velada del Martínez-Lomachenko

De esta forma, se pusieron las bases para la conclusión de esta impecable pelea por parte de Lomachenko, que sólo necesitaba un espectacular KO para poner un broche de oro a su mejor actuación en el boxeo profesional. Y este knockout llegó. Después de llevar a su rival hacia las cuerdas con un par de directos, Lomachenko amagaría con atacar aunque, a la vez que Martínez se cerraba e intentaba salir de la presión, Lomachenko increíblemente corregiría su decisión e impactaría un uppercut zurdo enlazado con un curvo diestro que estalló en el mentón de "Rocky" y lo lanzó brutalmente a la lona sin que el monarca pudiese reaccionar a la completa cuenta del árbitro. Por ello, Vasyl "Hi-Tech" Lomachenko 6(4KO)-1 se hacia con el triunfo por KO en el quinto asalto y con una nueva corona mundial, en este caso con la WBO del peso superpluma, aunque lo más importante era que demostraba que puede ser considerado un top 10 libra por libra por su excepcional boxeo, en el que una enorme suficiencia técnica es combinada con una espectacularidad patente. Y es que Lomachenko podría controlar las pugnas simplemente con su magnífico jab, pero prefiere desbordar a sus rivales con una inacabable variedad de recursos que hacen sus combates brillantes tanto para quienes prefieren un boxeo agresivo como para los que se decantan por un boxeo dinámico.

Puede que todavía muchos críticos y aficionados recelen de las capacidad de Lomachenko para imponerse a los mejores rivales o para ofrecer sostenidamente el mayor espectáculo demandado por las grandes cadenas. De todos modos, y a pesar de que parece listo para medirse a cualquier campeón o aspirante del peso superpluma, resulta innegable que si el boxeo consiste en golpear y no ser golpeado Lomachenko es uno de los mejores del mundo, que ningún oponente podría imponerse fácilmente a este exnúmero 1 del peso pluma y que ante todos ellos debería ofrecer interesantísimas peleas. De esta forma tanto su promotor como HBO deberían seguir apostando por un púgil que ha vuelto a afirmar (como pretendía en el peso pluma) que pretende enfrentar a todos los campeones de las 130 libras y que desea medirse en combate de revancha inmediatamente al generador de formidables batallas Orlando Salido.

sábado, 11 de junio de 2016

Previa: Román Martínez vs. Vasyl Lomachenko

Román "Rocky" Martínez 29(17KO)-2(1)-3 vs. Vasyl "Hi-Tech" Lomachenko 5(3KO)-1. Campeonato mundial WBO del peso superpluma. 12 Rounds. HBO. Madison Square Garden, Nueva York, Estados Unidos.

Incapaz de poder cumplir, de momento, su objetivo de convertirse en el único monarca unificado del peso pluma por los rechazos de sus oponentes a enfrentarlo, el formidable Lomachenko recibió al fin la oportunidad de pelear ante un campeón destacado, en un prestigioso lugar, por una buena bolsa pero con una obvia desventaja, la de tener que combatir en el peso superpluma. Pese a ello, y estando en juego una corona mundial que podría convertirle en monarca en dos divisiones en sólo siete peleas, el ucraniano, uno de los mejores boxeadores amateur de todos los tiempos, no lo dudó ni un instante y aceptó este reto lleno de riesgo. Y es que el campeón Martínez está infinitamente mejor adaptado al peso superpluma, en el que ha desarrollado casi toda su carrera y en el cual ha sustentando tres reinados, logrando por el camino victorias insignes ante rivales como Orlando Salido, ante el que ofreció dos magníficas batallas. Aun así, aunque tiene casi seis veces más peleas como profesional que su contrincante y es sumamente aguerrido y versátil, "Rocky" no partirá como favorito para este combate, en el cual el ucraniano, a pesar de subir de peso y tener menor altura y alcance, parece capacitado, por su inigualable habilidad y destreza, su afinada precisión y su magnífica variedad táctica, para lograr una brillante y plástica victoria que mejore aún más su reconocimiento y le alce a todavía mayores peleas en los próximos meses. 

lunes, 9 de noviembre de 2015

Vasyl Lomachenko - Rómulo Koasicha (7/11/2015)

Thomas & Mack Center, Las Vegas, Estados Unidos.
En juego el cinturón mundial WBO del peso pluma.

Simplemente, Lomachenko es uno de los boxeadores más hábiles y con mejor gestión táctica de la actualidad, por lo que son muy pocos los aspirantes del top 15 actual WBO que le podrían suponer verdaderas dificultades. Aunque muchos criticaron al rival elegido y señalaron que era de esperar que el enfrentamiento se desarrollase de un solo lado, ¿qué otro peso pluma, exceptuando a los campeones y un par de retadores, podrían rendir al nivel del boxeador que como amateur tuvo casi 400 victorias y una sola derrota? En cualquier caso, Koasicha mostró la valentía y la tenacidad para seguir intentando una y otra vez alcanzar a su rival, no dejándose llevar a la inactividad por la perdida de moral o el cansancio y logró conectar incluso algún buen gancho zurdo, aunque de forma sumamente aislada. Por lo demás, como se esperaba, el ucraniano ofreció una muestra del más alto boxeo técnico, sin olvidar por ello la intensidad ofensiva y la espectacularidad.
 
Gracias a su excepcional manejo de la distancia y magnífico juego de piernas, Lomachenko siempre se encontraba en el lugar adecuado para golpear y no ser golpeado, deslizándose por el ring en todas direcciones a la vez que conectaba su directo zurdo o bloqueaba las manos de su oponente. Ya en el primer round, los secos jabs de Lomachenko habían enrojecido el rostro del retador, golpes que además de fijar a Koasicha habían abierto huecos en la defensa para los curvos del campeón. Sino usaba su directo de mano adelantada, el zurdo Lomachenko daba pequeños pasos laterales con los que abría constantes y variados ángulos desde los cuales facilitaba sus ataques con cruzado diestro, uppercut de izquierda o recto. Koasicha trataba por todos los medios de establecer sus directos, pero estos, además de ser desviados en gran número, servían habitualmente para que "Hi-Tech", saliendo de esquivas de cintura, conectase manos de poder sumamente claras.

Alcanzado el tercer asalto Lomachenko ya había explotado, y llevaba contra las cuerdas a su oponente con rectos, aunque fue con una brillante combinación uppercut zurdo-hook diestro-2-1 con la que verdaderamente llegaría con más dureza. En los rounds posteriores, el oro olímpico cambiaría con enrome fluidez la línea de ataque desplazándose rápidamente hacia su derecha, por lo que su veloz directo zurdo entraba con facilidad a la vez que tomaba por sorpresa a Koasicha. El absoluto dominio del encuentro de Lomachenko se convertiría directamente en apuros para el mexicano en el séptimo episodio, round en el cual estuvo durante mucho tiempo de espaldas a las cuerdas y sería desbordado por puños en todas las trayectorias, destacando cambios de la línea a izquierda y a derecha del campeón a la vez que impactaba la mano más alejada de su rival. Con valentía Koasicha soportaría las dificultades y aguantaría los variados ataques de su oponente aunque, finalmente, en el décimo round sería alcanzado por un gancho diestro al cuerpo que le dejaría seriamente afectado. Lomachenko no desaprovecharía la ocasión e insistiendo con el golpeo al torso con ganchos y directos lo llevaría a la lona.

El árbitro realizaría la cuenta completa sin que Koasicha 25(15KO)-5(1) se alzase, por lo que con un resultado de KO en el décimo round, Vasyl "Hi-Tech" Lomachenko 5(3KO)-1 se hacia con la victoria a la vez que retenía por tercera ocasión su título WBO del peso pluma. Tras esta excelente actuación, la pregunta es unánime, y ésta es cuál es el futuro para dicho excelente boxeador que no va a encontrar oposición sino es enfrentando al top 5 de la división, en el que se incluyen los restantes campeones. El hecho de que los posibles rivales destacados sean todos pertenecientes a la escuadra del magnate Al Haymon dificulta enormemente las opciones para que Lomachenko, representado por la rival Top Rank, pueda llegar a un acuerdo, algo que es aplicable también a otros de los más célebres boxeadores sin cinturón. Así, y siendo muy difícil que pueda enfrentarlos, cobra fuerza la opción de medirse a Guillermo Rigondeaux, aunque las negociaciones con éste son del mismo modo tremendamente complicadas. Por ello, Lomachenko ha llegado a apuntar a la posibilidad de ascender al peso superpluma si no logra el acuerdo con el cubano, división en la cual, en principio, tendrá mayores posibilidades de buscar a los mejores boxeadores (entre los que se encontrarían Orlando Salido y Gamboa).

Sea como sea, no parece que Lomachenko vaya a dejar pasar los meses realizando defensas sencillas, y es de esperar que en el próximo año desde una u otra opción logre el gran combate que espera realizar.