Estadio Luzhniki, Moscú, Rusia. Peso Superligero.
Habiendo terminado su última subida a un ring con un inesperado knockout en el primer asalto ante Julius Indongo, se pudo apreciar claramente la tensión de Troyanovsky durante el round inicial de su enfrentamiento ante Di Rocco. El ruso trató de disimularla con un agresivo uso del jab, pero su contrincante, notó sus dudas y conectó con decisión algunos directos que pusieron nervioso al boxeador local. Con todo, cuando más desordenado parecía y más precipitado en su desplazamiento se mostraba, “Troya” impactó un 1-2 cuya derecha impactó en el mentón de Di Rocco, tumbándolo sobre la lona.
Éste sería un punto de inflexión decisivo en el combate, dado que desde entonces Troyanovsky boxearía con mucha más calma y dominaría totalmente la contienda durante los minutos que se prolongó. Di Rocco vio disminuida su velocidad, siendo un blanco mucho más fácil para la temible derecha recta del excampeón, que lanzaría dicho golpe incontables veces en búsqueda de un nuevo knockdown. El italiano intentó lanzar rectos disuasorios y tomar la iniciativa, pero fue golpeado con gran dureza por su adversario, que insistía una y otra vez a pesar de errar muchas veces su puño diestro.
Finalmente, la valentía de Di Rocco no se vería premiada, al contrario, ya que en el tercer episodio sería derribado al ser sorprendido y alcanzado por una derecha cuando se alzaba de una entrada semiagachado. Aunque pudo responder a la cuenta y alcanzó el cuarto round, éste sería el último asalto de la contienda. Poco después de que Di Rocco se mostrase afectado por unos tensísimos jabs, Troyanovsky enlazó un doble jab con una derecha al mentón que tumbó desarbolado al visitante. El árbitro cometió un error al dejar continuar combatiendo a “The King”, puesto que no estaba en condiciones de seguir. Así, otro jab más le provocó un intenso dolor que le distrajo y que permitió a Troyanovsky impactar un 1-2 que lo noqueó duramente, cosa que se podía y debería haber evitado decretando el KO Técnico tras el tercer knockdown.
Con esta victoria Eduard Troyanvosky 26(23KO)-1(1) volvió a poner de manifiesto inequívocamente tanto sus virtudes como sus defectos, ya que fue alcanzado con relativa facilidad y elevado peligro por llevar el mentón demasiado alzado y por un exceso de agresividad. Aun así, su pegada es verdaderamente excepcional, siendo capaz de decantar de su lado con ella cualquier combate en casi cualquier circunstancia. Por otro lado, sus cualidades ofensivas son muy buenas y tiene una evidente habilidad para hostigar a sus oponentes. Además, cuenta con un factor decisivo para el éxito de su carrera como su capacidad para ofrecer siempre peleas espectaculares, llenas de knockdowns, golpes de poder brutales, cambios de tendencia y culminadas por el knockout. Es cierto que, por su planteamiento táctico, en muchas ocasiones se juega la victoria a cara o cruz, arriesgándose a ser noqueado con tal de arrollar a su oponente, pero pocos boxeadores tienen un porcentaje tan elevado de peleas entretenidas en la división del peso superligero, categoría en la que quedará muy bien posicionado tras esta victoria y podrá intentar pujar por la eliminatoria final antes de que termine el año.
Mostrando entradas con la etiqueta Troya. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Troya. Mostrar todas las entradas
martes, 4 de julio de 2017
lunes, 5 de diciembre de 2016
Eduard Troyanovsky - Julius Indongo (3/12/2016)
Megasport Arena, Moscú, Rusia.
Campeonato mundial IBF del peso superligero. Defensa voluntaria y tercera puesta en juego de su cinturón del monarca Troyanovsky.
Aunque Saunders en esta jornada estuvo a punto de ser batido por Akavov y de sufrir una de las grandes sorpresas del año, finalmente logró salvarse, no como Eduard Troyanovsky, que no tuvo margen de maniobra para evitar una derrota rapidísima e inesperada totalmente, que puede ser considerada como una de las más imprevistas de la temporada. Y es que, encadenando 15 victorias por knockout (todos sus combates desde 2012), logrando todos sus triunfos antes del límite menos uno desde su cuarta pelea y habiendo dejado demoledoras actuaciones que le hacían surgir como un posible oponente de Terence Crawford en una unificación, Troyanovsky sería batido en sólo 40 segundos por un boxeador que, sinceramente, por logros ni siquiera merecía estar en el top 15 mundial, menos aún en una categoría tan contendida.
El combate en si, como se puede ver por su duración, no tuvo historia ninguna. Tras un breve tanteo y algunas pruebas sin demasiada importancia, Indongo realizaría una ofensiva al torso de su rival, que sería contestada por un jab de Troyanovsky mientras su oponente trataba de recuperar su posición. En respuesta a este golpe del ruso, Indongo conectaría un perfecto cruzado zurdo al mentón que alcanzó con la mano derecha baja a Troyanovsky, que caería aparatosamente a la lona. Quizás el árbitro se precipitó al detener el combate sin ni siquiera iniciar la cuenta, pero el triunfo fue tan contundente e incuestionable como sorprendente: un boxeador que nunca había salido de Namibia para combatir, que estaba descartada su victoria en las apuestas, que era un simple rodaje para un gran campeón y temible noqueador imbatido, lograba en unos instantes coronarse monarca IBF superligero, ranking en el que se incluyó su nombre expresamente en la última actualización (y como 15º) para hacer válido el mundial.
Es justo decir que el velocísimo desenlace tuvo mucho de casual, pero esto nos recuerda una vez más que en el boxeo, no como en otros deportes, se puede ganar en cualquier momento desde el segundo uno hasta que se cumpla el minuto tres del doceavo asalto y que cualquier boxeador, por fácil que pueda resultar a simple vista o por su record, puede derrotar a un gran rival sólo con una precisa mano. Los comentaristas rusos y los analistas a pie de ring recurrieron a la expresión Lucky Punch (golpe de suerte), pero no es exactamente así. Es innegable que Indongo tuvo muchísima fortuna porque, en un simple cruce de golpes, como tantos hay en un combate, conectó un contragolpe enormemente preciso y bien ejecutado cuando Troyanovsky portaba su mano derecha un tanto baja de más y no cubría, con su guardia, el mentón. Pero Indongo estaba fresco al igual que su oponente y, a pesar de ser algo azaroso el incidente, no es propiamente un lucky punch, expresión que suele utilizarse cuando un boxeador abrumado durante muchos asaltos saca una mano salvadora cuando todo estaba perdido.
El golpe que valió un mundial quizás llegase influenciado por los sucesos del pasado septiembre, porque Troyanovsky 25(22KO)-1(1), que había mostrado buen encaje hasta entonces y que sólo había visitado una vez la lona al inicio de su carrera, fue duramente estremecido por su mandatorio, el japonés Keita Obara, en su anterior combate, aunque el ruso finalmente logró evitar por poco el knockout y terminó demoliendo a su rival en el siguiente asalto. Puede que nunca se pueda saber si esto tuvo incidencia real en el resultado del combate ante Indongo o simplemente el golpe fue tan efectivo que hubiese noqueado igualmente al púgil en otras circunstancias, pero lo que parece seguro es que en una revancha Troyanovsky lograría ofrecer una actuación infinitamente mejor, sobre todo teniendo en cuenta que es un púgil superior, al menos sobre el papel, a Indongo, aunque no se pueden hacer comparaciones o lecturas profundas no habiéndose enfrentado el africano a un rival de nivel alto hasta entonces.
Sea como sea, "Troya" quiere salir de dudas con un duelo de desquite, que reclama y quizás consiga si Indongo 21(11KO)-0 se muestra flexible y la poderosa promotora World Boxing le hace una gran oferta. Igualmente, si Indongo prefiriese evitar el riesgo y se decantase por una defensa voluntaria sencilla (tendrá complicado elegir un oponente del ranking que no parta como favorito y que no sea superior a él en teoría), parece inevitable que llegada la defensa mandatoria el espléndido sueño que está viviendo, ser campeón mundial cuando nadie lo esperaba, llegue a su fin, sobre todo si se enfrenta a un rocoso encajador y temible pegador con variedad de recursos como el invicto prospecto Sergey Lipinets 10(8KO)-0, campeón mundial WAKO y destacado boxeador amateur que está rindiendo como púgil profesional de una forma magnífica y cada vez mejor.
Campeonato mundial IBF del peso superligero. Defensa voluntaria y tercera puesta en juego de su cinturón del monarca Troyanovsky.
Aunque Saunders en esta jornada estuvo a punto de ser batido por Akavov y de sufrir una de las grandes sorpresas del año, finalmente logró salvarse, no como Eduard Troyanovsky, que no tuvo margen de maniobra para evitar una derrota rapidísima e inesperada totalmente, que puede ser considerada como una de las más imprevistas de la temporada. Y es que, encadenando 15 victorias por knockout (todos sus combates desde 2012), logrando todos sus triunfos antes del límite menos uno desde su cuarta pelea y habiendo dejado demoledoras actuaciones que le hacían surgir como un posible oponente de Terence Crawford en una unificación, Troyanovsky sería batido en sólo 40 segundos por un boxeador que, sinceramente, por logros ni siquiera merecía estar en el top 15 mundial, menos aún en una categoría tan contendida.
El combate en si, como se puede ver por su duración, no tuvo historia ninguna. Tras un breve tanteo y algunas pruebas sin demasiada importancia, Indongo realizaría una ofensiva al torso de su rival, que sería contestada por un jab de Troyanovsky mientras su oponente trataba de recuperar su posición. En respuesta a este golpe del ruso, Indongo conectaría un perfecto cruzado zurdo al mentón que alcanzó con la mano derecha baja a Troyanovsky, que caería aparatosamente a la lona. Quizás el árbitro se precipitó al detener el combate sin ni siquiera iniciar la cuenta, pero el triunfo fue tan contundente e incuestionable como sorprendente: un boxeador que nunca había salido de Namibia para combatir, que estaba descartada su victoria en las apuestas, que era un simple rodaje para un gran campeón y temible noqueador imbatido, lograba en unos instantes coronarse monarca IBF superligero, ranking en el que se incluyó su nombre expresamente en la última actualización (y como 15º) para hacer válido el mundial.
Es justo decir que el velocísimo desenlace tuvo mucho de casual, pero esto nos recuerda una vez más que en el boxeo, no como en otros deportes, se puede ganar en cualquier momento desde el segundo uno hasta que se cumpla el minuto tres del doceavo asalto y que cualquier boxeador, por fácil que pueda resultar a simple vista o por su record, puede derrotar a un gran rival sólo con una precisa mano. Los comentaristas rusos y los analistas a pie de ring recurrieron a la expresión Lucky Punch (golpe de suerte), pero no es exactamente así. Es innegable que Indongo tuvo muchísima fortuna porque, en un simple cruce de golpes, como tantos hay en un combate, conectó un contragolpe enormemente preciso y bien ejecutado cuando Troyanovsky portaba su mano derecha un tanto baja de más y no cubría, con su guardia, el mentón. Pero Indongo estaba fresco al igual que su oponente y, a pesar de ser algo azaroso el incidente, no es propiamente un lucky punch, expresión que suele utilizarse cuando un boxeador abrumado durante muchos asaltos saca una mano salvadora cuando todo estaba perdido.
El golpe que valió un mundial quizás llegase influenciado por los sucesos del pasado septiembre, porque Troyanovsky 25(22KO)-1(1), que había mostrado buen encaje hasta entonces y que sólo había visitado una vez la lona al inicio de su carrera, fue duramente estremecido por su mandatorio, el japonés Keita Obara, en su anterior combate, aunque el ruso finalmente logró evitar por poco el knockout y terminó demoliendo a su rival en el siguiente asalto. Puede que nunca se pueda saber si esto tuvo incidencia real en el resultado del combate ante Indongo o simplemente el golpe fue tan efectivo que hubiese noqueado igualmente al púgil en otras circunstancias, pero lo que parece seguro es que en una revancha Troyanovsky lograría ofrecer una actuación infinitamente mejor, sobre todo teniendo en cuenta que es un púgil superior, al menos sobre el papel, a Indongo, aunque no se pueden hacer comparaciones o lecturas profundas no habiéndose enfrentado el africano a un rival de nivel alto hasta entonces.
Sea como sea, "Troya" quiere salir de dudas con un duelo de desquite, que reclama y quizás consiga si Indongo 21(11KO)-0 se muestra flexible y la poderosa promotora World Boxing le hace una gran oferta. Igualmente, si Indongo prefiriese evitar el riesgo y se decantase por una defensa voluntaria sencilla (tendrá complicado elegir un oponente del ranking que no parta como favorito y que no sea superior a él en teoría), parece inevitable que llegada la defensa mandatoria el espléndido sueño que está viviendo, ser campeón mundial cuando nadie lo esperaba, llegue a su fin, sobre todo si se enfrenta a un rocoso encajador y temible pegador con variedad de recursos como el invicto prospecto Sergey Lipinets 10(8KO)-0, campeón mundial WAKO y destacado boxeador amateur que está rindiendo como púgil profesional de una forma magnífica y cada vez mejor.
Etiquetas:
Blue Machine,
boxeo,
campeón,
defensa,
Eduard,
IBF,
Indongo,
Julius,
mundial,
peso superligero,
The Eagle,
Troya,
Troyanovsky,
voluntaria
miércoles, 13 de abril de 2016
Eduard Troyanovsky - César René Cuenca II (8/4/2016)
Krylia Sovetov, Moscú, Rusia.
Campeonato mundial IBF del peso superligero.
Aunque, como era de prever, ambos contendientes aprendieron de los errores de su anterior enfrentamiento y pudieron ofrecer una pelea de revancha más emocionante, ejecutando mejor sus planteamientos tácticos ideales, finalmente, el factor y condicionante decisivo en la carrera del campeón ruso, su demoledora pegada, terminó por decidir el choque. En el comienzo, con ambos rompiendo su tanteo con el jab lanzando algún esporádico directo o hook, Cuenca utilizaría una increíble velocidad de desplazamiento y una elevadísima movilidad que inevitablemente generaron dificultades al local, aunque la falta de frecuencia de golpeo del argentino, que probó suerte con su buen 2-1, no sería suficiente para explotar las posibles dudas de Troyanovsky.
De todas formas, mostrándose mucho más ágil y dinámico que en la primera pugna, Cuenca incomodaría de forma obvia a su rival en el segundo asalto, en el cual el argentino acompañó sus pasos laterales con un más constante uso del jab y buenos contragolpes con el directo zurdo tanto al cuerpo como al rostro. Por ello, "The Eagle" que, momentáneamente perdió el ritmo del combate y se mostró menos activo, tuvo que optar por tomar mayores riesgos para no ver las dificultades aumentadas. Acelerando sus pasos en el tercer episodio lograría, a pesar de sus problemas para cortar el ring, comenzar a conectar sus manos terriblemente potentes en directo diestro y uppercut, golpes que junto a otros de apreciable claridad no tardaron en cobrarse un precio en cuanto a disminución de la velocidad del retador. Y es que, aunque éste trató de compensar el aumentado empuje de su oponente con combos de rectos, al perder parte de su velocidad se vería decisivamente afectado en su boxeo y en su estrategia, llegando los knockdowns y la ruptura de la pelea.
En el cuarto episodio, un uppercut zurdo conectado por el ruso arremetiendo desde la distancia media-larga, derribaría al excampeón sobre la lona, que apurado se vería ayudado involuntariamente por su oponente en la reanudación. Troyanovsky, ansiado por conseguir el knockout, empujaría hacia el suelo a Cuenca, que recibiría unos segundos trascendentales para recuperarse a la vez que el round terminaba pronto, ya que el árbitro no solicitó que se detuviese el cronómetro. A pesar de que Cuenca se reharía y en el quinto asalto contragolpearía con su directo de nuevo, Troyanovsky, ya más calmado y efectivo al cortar el ring, seguiría desgastando a su adversario con su cualidad decisiva, su enorme pegada materializada en directos aislados.
Así, era cuestión de tiempo de que Troyanovsky volviese a derribar a su rival, algo que sucedería de nuevo en el sexto episodio, cuando Cuenca, que trataba a la desesperada de hacer valer sus directos, recibiría un recto seguido por un uppercut. Si bien otra vez "El Distinto" se alzaría y terminaría el round, este fue el principio del fin, ya que en el séptimo asalto y después de un agresivo inicio de "Troya" con hooks en corta, Cuenca lanzaría su bucal y al llegar a su esquina para recuperarlo su entrenador señalaría al árbitro la negativa a seguir combatiendo. De esta manera, Eduard "The Eagle" Troyanovsky 24(21KO)-0 se imponía en el combate de revancha y se asentaba como monarca, desquitándose de su deslucida coronación en la primera pelea, en la que Cuenca 48(2KO)-2(2) abandonó de forma similar a pesar de sus posteriores declaraciones en las que afirmó haber tenido un malentendido con el árbitro. En cualquier caso, tampoco se puede ser excesivamente duro con el voluntarioso Cuenca, que fue derribado dos veces y trató de seguir peleando a pesar de los terrible golpes conectados por un Troyanovsky con 88% de victorias antes del límite y que ha noqueado brutalmente a muchos de sus oponentes.
Si la pegada del campeón ruso fuese su única virtud, aún podría ser su reinado relativamente efímero pero, contando también tanto su buena base técnica y estratégica, es notable su proyección como campeón a pesar de su veteranía. Además, hay que tener en cuenta que contra un futuro oponente, que no será tan sumamente móvil como Cuenca, podrá hacer valer con mayor solvencia sus armas. Así, no serán pequeñas, a pesar de los pronósticos, sus opciones de retener su cinturón en una defensa mandatoria estimada por la IBF hacia el mes de agosto. En este combate se podría medir (ya que parece que no hay margen para una nueva eliminatoria) al mejor clasificado Keita Obara, púgil japonés de potente pegada y características similares a las del propio Troyanovsky y que surgió en cierto modo como una revelación, a pesar del empate cosechado, en su pelea de debut en Estados Unidos ante Walter Castillo.
Campeonato mundial IBF del peso superligero.
Aunque, como era de prever, ambos contendientes aprendieron de los errores de su anterior enfrentamiento y pudieron ofrecer una pelea de revancha más emocionante, ejecutando mejor sus planteamientos tácticos ideales, finalmente, el factor y condicionante decisivo en la carrera del campeón ruso, su demoledora pegada, terminó por decidir el choque. En el comienzo, con ambos rompiendo su tanteo con el jab lanzando algún esporádico directo o hook, Cuenca utilizaría una increíble velocidad de desplazamiento y una elevadísima movilidad que inevitablemente generaron dificultades al local, aunque la falta de frecuencia de golpeo del argentino, que probó suerte con su buen 2-1, no sería suficiente para explotar las posibles dudas de Troyanovsky.
De todas formas, mostrándose mucho más ágil y dinámico que en la primera pugna, Cuenca incomodaría de forma obvia a su rival en el segundo asalto, en el cual el argentino acompañó sus pasos laterales con un más constante uso del jab y buenos contragolpes con el directo zurdo tanto al cuerpo como al rostro. Por ello, "The Eagle" que, momentáneamente perdió el ritmo del combate y se mostró menos activo, tuvo que optar por tomar mayores riesgos para no ver las dificultades aumentadas. Acelerando sus pasos en el tercer episodio lograría, a pesar de sus problemas para cortar el ring, comenzar a conectar sus manos terriblemente potentes en directo diestro y uppercut, golpes que junto a otros de apreciable claridad no tardaron en cobrarse un precio en cuanto a disminución de la velocidad del retador. Y es que, aunque éste trató de compensar el aumentado empuje de su oponente con combos de rectos, al perder parte de su velocidad se vería decisivamente afectado en su boxeo y en su estrategia, llegando los knockdowns y la ruptura de la pelea.
En el cuarto episodio, un uppercut zurdo conectado por el ruso arremetiendo desde la distancia media-larga, derribaría al excampeón sobre la lona, que apurado se vería ayudado involuntariamente por su oponente en la reanudación. Troyanovsky, ansiado por conseguir el knockout, empujaría hacia el suelo a Cuenca, que recibiría unos segundos trascendentales para recuperarse a la vez que el round terminaba pronto, ya que el árbitro no solicitó que se detuviese el cronómetro. A pesar de que Cuenca se reharía y en el quinto asalto contragolpearía con su directo de nuevo, Troyanovsky, ya más calmado y efectivo al cortar el ring, seguiría desgastando a su adversario con su cualidad decisiva, su enorme pegada materializada en directos aislados.
Así, era cuestión de tiempo de que Troyanovsky volviese a derribar a su rival, algo que sucedería de nuevo en el sexto episodio, cuando Cuenca, que trataba a la desesperada de hacer valer sus directos, recibiría un recto seguido por un uppercut. Si bien otra vez "El Distinto" se alzaría y terminaría el round, este fue el principio del fin, ya que en el séptimo asalto y después de un agresivo inicio de "Troya" con hooks en corta, Cuenca lanzaría su bucal y al llegar a su esquina para recuperarlo su entrenador señalaría al árbitro la negativa a seguir combatiendo. De esta manera, Eduard "The Eagle" Troyanovsky 24(21KO)-0 se imponía en el combate de revancha y se asentaba como monarca, desquitándose de su deslucida coronación en la primera pelea, en la que Cuenca 48(2KO)-2(2) abandonó de forma similar a pesar de sus posteriores declaraciones en las que afirmó haber tenido un malentendido con el árbitro. En cualquier caso, tampoco se puede ser excesivamente duro con el voluntarioso Cuenca, que fue derribado dos veces y trató de seguir peleando a pesar de los terrible golpes conectados por un Troyanovsky con 88% de victorias antes del límite y que ha noqueado brutalmente a muchos de sus oponentes.
Si la pegada del campeón ruso fuese su única virtud, aún podría ser su reinado relativamente efímero pero, contando también tanto su buena base técnica y estratégica, es notable su proyección como campeón a pesar de su veteranía. Además, hay que tener en cuenta que contra un futuro oponente, que no será tan sumamente móvil como Cuenca, podrá hacer valer con mayor solvencia sus armas. Así, no serán pequeñas, a pesar de los pronósticos, sus opciones de retener su cinturón en una defensa mandatoria estimada por la IBF hacia el mes de agosto. En este combate se podría medir (ya que parece que no hay margen para una nueva eliminatoria) al mejor clasificado Keita Obara, púgil japonés de potente pegada y características similares a las del propio Troyanovsky y que surgió en cierto modo como una revelación, a pesar del empate cosechado, en su pelea de debut en Estados Unidos ante Walter Castillo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


