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jueves, 31 de agosto de 2017

¿Qué mérito real tiene la unificación del peso superligero lograda por Crawford? Análisis de su reinado y de la división


El 19 de agosto, el estadounidense Terence Crawford consiguió proclamarse campeón unificado e indiscutido del peso peso superligero, aunando las coronas WBA, WBC, WBO e IBF, algo que no había pasado nunca en la división (Kosta Tszyu había unificado tres de estos títulos, dado que la WBO no tenía entonces el reconocimiento actual) y que no sucedía en ninguna otra categoría desde el año 2005. Así, el incuestionable número 1 del peso superligero mejoraba aún más su consideración, viéndose como uno de los principales candidatos al primer puesto en el ranking de todos los pesos. Además, las loas al logro obtenido ante Julius Indongo han resultado desbordantes, celebrándose de forma intensa que en una categoría sólo haya un monarca, alegría lógica en la época de los cuatro cinturones.

De todos modos, aunque los organismos deberían centrarse en dar facilidades para que esta situación se repitiese en otras divisiones y se mantuviese en el peso superligero, un hecho parece ser evidente: se están sobrevalorando enormemente los retos que ha superado o debía superar Crawford para lograr este objetivo. Dicho de otro modo, la categoría del peso superligero actual está en un punto bajísimo respecto a otras etapas y, aunque no resulte popular decirlo, el mérito de lograr unificar totalmente la división, aunque es notable, reside más en este caso en la habilidad de su promotora y en la suerte que en sus propias victorias.

Por el peso superligero han pasado en la última década boxeadores como Manny Pacquiao, Floyd Mayweather, Timothy Bradley, Juan Manuel Márquez, Marcos Maidana, Lucas Matthysse, Amir Khan, Danny García y un larguísimo etcétera, aunque basta señalar estos nombres para hacer evidente que la unificación de la división lograda por Crawford ante un boxeador como Indongo resulta un logro más que limitado comparativamente hablando. Si tan sólo hubiese tenido que superar a púgiles del nivel o el renombre de Lamont Peterson, podría haber resultado más espectacular su ascenso en las 140 libras o 63,5 kg, pero realmente sus victorias en los últimos años han sido ante rivales infinitamente por debajo del nivel de la élite de otros tiempos. De hecho, el propio Crawford no ha tenido que hacer frente ni siquiera a los mejores boxeadores de la división e incluso desde 2004 sólo se ha medido a un par de verdaderos retos.

Con el lógico y merecido prestigio adquirido en el peso ligero, en el que acababa de derrotar a Ricky Burns, Yuriorkis Gamboa y Raymundo Beltrán, Crawford llegó como el máximo aspirante al número 1 del peso superligero. Con todo, su coronación no se produjo tras arduas batallas para escalar en las listas o en un campeonato ante un monarca consolidado, sino que, evitándolos a todos, Crawford decidió reclamar a la WBO que, como era titular en el peso ligero, le nombrase aspirante obligatorio al cinto del peso superligero WBO dejado vacante por Chris Algieri. Así, se le nombró coaspirante junto a Thomas Dulorme, que tras haber sido noqueado por Luis Carlos Abreu había reflotado con dos victorias controvertidas ante Karim Mayfield y Henry Lundy, aunque no merecía el acceso al mundial. Por ello, Crawford aunque no fue especialmente brillante, logró encontrar el puño decisivo que rompió el combate y le coronó como campeón en una nueva categoría.


No habiendo sido demasiado buena su actuación ante Dulorme, y teniendo que adaptarse mejor a la división, resultó aceptable que se midiese a un rival asequible en su primera defensa, cosa que hizo enfrentándose a un Dierry Jean que desde que había sido derrotado por Lamont Peterson sólo se había medido a rivales modestos. A pesar de la fama de boxeador espectacular ganada en el peso ligero, Crawford, de nuevo, realizó una pelea aburrida, limitándose a jabear hasta que, cansado de dominar, lanzó una oportunista ofensiva final que abatió a su oponente.

Entonces se especuló con un posible enfrentamiento ante Pacquiao que, como sabemos, no llegó a realizarse, cosa que no le disculpa de haber elegido para su siguiente defensa a un boxeador tan por debajo del nivel de la cumbre como Henry Lundy, que, como hemos dicho, había sido derrotado ya por el mismo Dulorme e incluso por Mauricio Herrera. De este modo ¿Era de esperar otra cosa que una abrumadora victoria de Crawford? Sólo cinco rounds le bastaron al estadounidense para lograr su segunda defensa.

Si bien las habilidades propagandísticas de Top Rank y los grandes medios estadounidenses trabajaban con intensidad, no podían seguir vendiendo humo por mucho tiempo, necesitando una buena victoria para que Crawford pudiese mantener su estela. Y es que, con combates tan sencillos en una división todavía con boxeadores como Danny García, Lamont Peterson, Lucas Matthysse o Ruslan Provodnikov, no podía conservar su posición. Así, se produjo el inesperado golpe de suerte: Viktor Postolun boxeador que sólo había vencido a un top 15 de bajo nivel, derrotaba contra todo pronóstico a Matthysse, convirtiéndose en monarca WBC. No tardó Arum en saltar sobre la presa.

A priori el encuentro ante Postol, ciertamente, parecía complejo, por un aspecto tan sencillo como que éste había logrado una victoria ante el noqueador argentino. En cualquier caso, dejando de lado los elementos que llevaron a Matthysse a la derrota, el triunfo de Postol ante éste terminó siendo un espejismo. Siendo justos, Crawford consiguió ante el ucraniano una buena victoria, sólida técnica y tácticamente, pero la logró en un duelo tedioso y ante un Postol que, como tantos otros, vino con tanta velocidad como se fue.

Crawford había logrado ya dos coronas en la división habiendo evitado a todos los boxeadores más duros de la categoría que, mientras, se cribaban entre ellos o cambiaban de división: por ejemplo, García y Peterson subieron al peso wélter, Herrera entró en crisis, un desmotivado Provondikov fue derrotado contra pronóstico por un boxeador ya sin proyección como John Molina... aunque todavía estaba por llegar el golpe de suerte definitivo.

Top Rank se mostraba recelosa de un enfrentamiento ante el monarca IBF Eduard Troyanovksy, puesto que, si bien era enormemente inferior técnicamente, tenía una potencia de golpeo realmente preocupante y capaz de romper cualquier pelea en cualquier circunstancia. Pero entonces Julius Indongo se anotó una victoria en el primer round que destronó a Troyanovsky, surgiendo en la pugna un nuevo actor que se presentaba como el más asequible. 

Se debe decir que no sólo jugó a su favor su compañía, ya que la ambición del inflado y protegido Ricky Burns le dio el espaldarazo definitivo. Éste, que se había arrastrado por el ring intentando evitar la derrota ante el desconocido Relikh (que fue robado en las cartulinas), pensó que podría derrotar cómodamente a Indongo, por lo que le retó en una unificación en la que se vio sorprendido por el alcance y la altura de su oponente y por sus propias limitaciones en cuanto a contundencia, capacidad de respuesta y gestión del ritmo, entre otras muchas cosas.

Finalmente, Indongo, con una carga de fortuna inigualable en el boxeo reciente, había capturado dos coronas en sólo cuatro meses, de modo que, Bob Arum, no dejó escapar la oportunidad. Con esto llegamos al combate de hace dos semanas, en el que el africano ofreció una actuación pésima, sin orden ni corazón, tanto es así que por su culpa algunos vuelven a ver corrupción y pactos en la sombra para buscar una derrota en los despachos.

Cabe mencionar que entre la pelea entre Postol e Indongo, Crawford realizó dos defensas más. En una, quizás las más oportunista de su reinado, se midió a un John Molina visto como una víctima propiciatoria y que, precisamente, sólo ofreció voluntad y ningún boxeo en una derrota que a nadie pudo sorprender. En la otra, es justo decir también que, en la quinta puesta en juego de su título WBO, “Bud” se enfrentó a Félix Díaz, que verdaderamente resulta el nombre más destacable del reinado del campeón y al que igualmente venció convincentemente.

Una vez repasado todo su recorrido, es bastante difícil evitar pensar que los críticos que señalan que Crawford ha conseguido éxitos inigualables en el boxeo actual y, en especial, en el peso superligero, mienten consciente o inconscientemente, dado que su recorrido ha sido una terrible mezcla de evitar riesgos, explotar ocasiones de oro y aprovechar sus innegables cualidades técnicas. Obviamente, el cometido de una promotora es ese, o sea, lograr el máximo dinero y prestigio posible al menor riesgo, puesto que al fin y al cabo sólo es una empresa más que busca repartir beneficios a sus propietarios. Por otro lado, poner a Crawford a la par de las mayores figuras de la historia de la división resulta casi un insulto, no siendo comparable el recorrido en el peso superligero de éste al realizado por Julio César Chávez Sr, Aaron Pyor, Nicolino Locche, Antonio Cervantes o Kosta Tszyu. De hecho en este caso la situación de cuatro cinturones mundiales sólo ha hecho que llevar al extremo sus injusticias, convirtiendo en “figura histórica” a un púgil que sólo ha acumulado cinturones de papel.

Dicho esto, hay que señalar que Crawford verdaderamente es un gran púgil, con mucho potencial todavía para llegar muy lejos, siendo sus reflejos, control de la distancia, habilidad al contragolpe, precisión, velocidad y contundencia realmente extraordinarios. Con todo, todavía no se ha medido ni a un sólo boxeador que se pudiese poner ni siquiera en el top 20 libra por libra, siendo la única excepción un Yuriorkis Gamboa que cuando se enfrentó a él aún era una figura destacable. Por ello, decir que es el 2º libra por libra, puede resultar exagerado, pero, sobre todo, considerarlo uno de los diez mejores boxeadores de la historia, como algunos de forma ridícula hacen ya, es desconocer totalmente el recorrido de este boxeador, realizando afirmaciones tan sumamente osadas sin verdaderamente haber visto y analizado en qué condiciones se produjeron sus siete peleas en el peso superligero.

Lógicamente, aunque una parte de responsabilidad descansa en Crawford, porque no se ha plantado y ha demandado pruebas a su altura, la casi totalidad de la culpa está en Top Rank, que no parece confiar suficiente en su boxeador como para medirlo a los mayores retos en la división y que se ha limitado a pescar títulos fáciles de conquistar. Si alguien no lo ve así sólo tiene que recordar las palabras de Arum señalando que los títulos y las unificaciones no suponen nada cuando la cuestión era que Óscar Valdez se midiese a Vasyl Lomachenko o que Gilberto Ramírez participase en el torneo WBSS, mientras afirma que Crawford es prácticamente un héroe por unificar con Indongo.
Por otro lado, como hemos comentado, hay una parte que se escapa al control, hasta cierto punto, de Crawford o Top Rank: el bajo nivel actual de la división. Para exponerlo, hagamos un repaso de los top 15 de la división.

WBC: 
El 1º y retador oficial es un Amir Imam sin defensa ni encaje, que fue destruido por el sólo voluntarioso Adrián Grandos. Desde esta derrota Imam sólo se ha medido a púgiles modestísimos siendo incomprensible el posicionamiento dado por el Consejo. El 2º es el principal aspirante de la categoría, Regis Prograis, al que Crawford si pretendiese hacer historia debería medirse inmediata e ineludiblemente. El 3º es Viktor Postol, que ya demostró su inferioridad. El 4º es José Carlos Ramírez, un prospecto con proyección pero que todavía no se ha medido a ningún boxeador de nivel y no está preparado para el mundial. El 5º es Antonio Orozco, un boxeador que resulta batible para Crawford pero que debería haber sido uno de los retos superados hacia el estrellato por ser considerado uno de los mejores retadores. El 6º es Omar Figueroa, excampeón que hubiese dado mucho brillo a Crawford pero que, igualmente, con sus malas actuaciones ante Burns y DeMarco, no parece rival. El 7º es el desafortunado Humberto Soto, uno de los mejores boxeadores de la categoría pero de los más infravalorados y que, habiendo sido maltratado por los jueces, jamás podrá aspirar a la pelea, si bien podría ofrecer un encuentro muy superior a casi todos los rivales a los que Crawford se ha medido en la categoría. El 8º es Adrien Broner, contra el cual un enfrentamiento fue considerado inevitable, que por sus capacidades y fama podría haber ofrecido una pelea interesante, pero que habiendo sido esquivado en el momento preciso, ha terminado por autodestruirse. El 9º es Josh Taylor, un púgil que probablemente se coronará, pero que ha llegado tarde a esta posición como para escalar hasta una pelea ante Crawford antes de que éste suba al peso wélter. El 10º es un Félix Díaz que ya demostró su inferioridad. El 11º es el peligrosísimo Sergey Lipinets, cuyo caso será tratado más abajo. El 12º es el excampeón Rances Barthelemy, que por su estatura, agilidad, técnica y recursos debería haber sido uno de los mejores rivales posibles. El 13º es Adrián Granados, boxeador con más coraje y peligro que la mayoría de los enfrentados por Crawford, aunque su inferioridad técnica hubiese sido demasiado grande. El 14º es Aik Shakhnazaryan, púgil de cierta complejidad pero varios peldaños por debajo del monarca. El 15º es Anthony Yigit, que se encuentra en una situación muy similar a la de Shakhnazaryan.

WBA:
El 1º es el citado Rances Barthelemy. El 2º es un Kiryl Relikh limitadísimo pero que, aun así, se mostró superior a un Burns que era el objetivo apuntado por Crawford. El 3º es un Czar Amonsot que no ha superado ni a un solo rival de relieve. El 4º es un Michal Syrowatka con más valor que técnica. El 5º es el citado Yigit. El 6º es el citado Orozco. El 7º es el campeón Eduard Troyanvosky, temible noqueador que perdió su oportunidad por la derrota ante Indongo. El 8º es el citado Prograis. El 9º es Sonny Fredrickson, púgil sin poner a prueba y que está sobreranqueado. El 10º es Alex Saucedo que, como José Carlos Ramírez, es un prospecto con proyección pero que todavía no está listo para el mundial. El 11º es un Darleys Pérez que, tras las derrotas ante Crolla y Campbell, poco prestigio le daría a Crawford. El 12º es un Alberto Puello sobreranqueado y al que le falta mucho desarrollo. El 13º es Darragh Foley, boxeador asequible que sólo está ranqueado por la posesión de un título WBA. El 14º es Alexander Duran, púgil sobreranqueado que no está preparado para enfrentarse ni al nivel del top 15. El 15º es un Nicolás González que, si no pudo imponerse a Rubén Nieto, no podría lograrlo ante el número 1 de la división.

IBF:
El 1º es de nuevo Lipinets, siendo por este organismo retador oficial. El 2º puesto está vacante. El 3º es Akihiro Kondo, sólido pero por debajo del nivel de la élite. El 4º es un Maurice Hooker que ya ha puesto de manifiesto sus limitaciones. El 5º es un prospecto en rápido ascenso como Ivan Baranchyk. El 6º es el citado Yigit. El 7º es el citado Troyanovsky. El 8º es un Hiroki Okada que es uno de los púgiles más prometedores de la división. El 9º es el citado Rances Barthelemy. El 10 es el citado Josh Taylor. El 11º es el citado Antonio Orozco. El 12º es un Keita Obara que casi noquea a Troyanovksy, pero que finalmente fue duramente batido. El 13º es un Joshua Leather que no está listo para enfrentarse a la cumbre y que ha adquirido su posicionamiento por un título menor. El 14º es otro prospecto en ascenso como Eddie Ramírez. El 15º es un Lenny Zappavigna que ya demostró ante Lipinets que no tendría posibilidades ante Crawford.

WBO:
El 1º es el citado Orozco. El 2º es el citado Hooker. El 3º es el enrachado filipino Jason Pagara. El 4º es el prospecto en ascenso Jack Catterall. El 5º es un José Zepeda que, tras el desafortunado incidente ante Flanagan, está construyendo su camino en el peso superligero. El 6º es el citado José Carlos Ramírez. El 7º es el citado Saucedo. El 8º es el citado Okada. El 9º es el citado Kondo. El 10º es un Mike Reed que siempre elude las peleas arriesgadas. El 11º es el citado Yigit. El 12º es el prospecto en ascenso Pedro Campa. El 13º es un Gustavo Vittori que no está listo para pelear en el mundial. El 14º es un Georgi Chelokhsaev que está muy falto de desarrollo. El 15 es un Fatih Keles que no tiene el nivel para pelear con el top 15.

Terminado este repaso actual (en el que lógicamente no se incluyen a los púgiles que Crawford esquivó antes de que subieran al peso wélter), es fácil comprobar que las estrellas brillan por su ausencia. Los únicos excampeones son Viktor Postol, Omar Figueroa, Humberto Soto, Adrien Broner, Rances Barthelemy y Eduard Troyanovsky y de estos Crawford sólo se ha medido a Postol, que, como dijimos, llegó al trono con una única victoria destacada. En cualquier caso, entre todos los mencionados no hay púgiles del relieve de los que podemos encontrar en la división wélter.
Respecto al resto, Sergey Lipinets, Regis Prograis, Josh Taylor, Ivan Baranchyk, Hiroki Okada, Jack Catterall, José Zepeda y puede que Antonio Orozco, son los mejores aspirantes, pero Crawford no se ha medido ni a uno de ellos ni ha amagado con hacerlo. Es más, precisamente ayer, dejó vacante su cinturón IBF para eludir un enfrentamiento contra su peligrosísimo retador obligatorio Sergey Lipinets, que hubiese sido, sin duda, el mayor reto en su trayectoria en el peso superligero.

Finalmente, encontramos un conjunto de prospectos que por edad, han llegado tarde a esta posición, aunque hubiesen sido rivales más exigentes que Jean, Dulorme, Molina, Lundy o Indongo. Estamos hablando de José Carlos Ramírez, Eddie Ramírez, Alex Saucedo y Pedro Campa.
Respecto al resto, aunque hay mucha diferencia, por ejemplo, del nivel de dificultad que puede presentar Amir Imam al que puede poner Fatih Keles, son púgiles que demuestran que el peso superligero no pasa por su mejor época.

Así, recapitulando, podemos decir que Crawford, a pesar de que ha alegado sin pruebas que le evitaban, sólo se ha medido a dos púgiles de nivel del mediocre top 15 actual y que a todos los boxeadores más exigentes y peligrosos los ha eludido, siendo el mejor ejemplo lo sucedido ante Lipinets. Por otro lado, es comprensible que no quiera enfrentarse a un púgil desconocido por una baja bolsa, pero ¿no habría logrado mejores números y más prestigio ante Barthelemy, Broner, Soto o Figueroa? Finalmente, esta el caso de Prograis, que indudablemente será monarca mundial, que es un púgil reconocido y valorado en Estados Unidos pero al que tampoco piensa dar una oportunidad.

Por ello, aunque merezca crédito por sus logros, decir que Crawford ha cumplido en una división de flojo nivel medio midiéndose a los mejores es, simplemente, una falsedad. Todo esto no quiere decir que Crawford no hubiese podido ganar a la totalidad o a la mayoría de los púgiles de la élite, simplemente que no se ha enfrentado más que a dos boxeadores destacados y que por ello no puede ser valorado como un icono histórico del boxeo, ya que no ha hecho otra cosa que poner de manifiesto los males que acechan a este deporte al evitar los mayores peligros, escudarse en excusas para justificar las decisiones tomadas y apoyarse en una poderosa máquina propagandística para sobrevalorar sus logros. Ciertamente, es ridículo pretender que un boxeador se pueda medir a todos los púgiles que sobresalen en una categoría, dado que el boxeo moderno, por sus características, no lo permite. Pero es igual de ridículo valorar como el mejor peso superligero de la historia, siendo desacertado considerar como el 2º libra por libra en la actualidad a un Crawford que ha sustentado gran parte de su reinado con victorias ante Dulorme, Jean, Lundy y Molina a la vez que ni siquiera pensaba en dar una opción a boxeadores completamente en un nivel superior a estos.

Es por todo ello que lo mejor que puede hacer Crawford si verdaderamente quiere demostrar su valía es o enfrentarse a Prograis o Barthelemy (Lipinets quedará fuera al ser nombrado coaspirante al título vacante), o dejarse de dar rodeos y subir definitivamente al peso wélter para encarar a Thurman o a Spence. De todos modos, no es el mejor augurio respecto a su futuro ni la mejor defensa contra las críticas que Crawford haya citado recientemente como objetivos en la división superior a un Pacquiao que se debería haber retirado hace años y que está rodando cuesta abajo en su rendimiento y a un Jeff Horn que sufrió para conseguir una victoria controvertida a los puntos ante esta misma estrella. 

miércoles, 30 de noviembre de 2016

¿Quiénes son los top 15 pesados de los cuatro organismos? Análisis de los aspirantes

El nuevo positivo de Lucas Browne en control antidopaje ha hecho rebrotar definitivamente una cuestión que ha estado latente durante mucho tiempo en la división del peso pesado, siendo esta pregunta quién tiene el suficiente nivel entre todos los retadores para ser un púgil de la élite que ofrezca complicadas defensas a los campeones o que incluso pueda surgir como una estrella de la división como las que ha habido décadas atrás. Este tema, aunque en una época de crisis previa ya empezaba a dibujarse, fue con la hegemonía de los hermanos Klitschko cuando se asentaría definitivamente, quedando parcialmente neutralizado cuando Vitali Klitschko se retiró y Wladimir Klitschko fue derrotado por Tyson Fury. Así surgía la esperanza de que se estableciese una nueva era dorada en el peso completo, pretensión que rápidamente se desvaneció en una cadena de nefastos acontecimientos:

Los aplazamientos del Fury-Klitschko II, desembocados en un positivo del británico, que ahora se encuentra bajo tratamiento; la cancelación del Wilder-Povetkin por un positivo en antidopaje poco convencional del segundo; el aplazamiento del Joshua-Klitschko; el fracaso del torneo WBA con Browne dando dos positivos, con Chagaev conducido al retiro, con Oquendo esperando una oportunidad mandatoria que nunca llega y con Ustinov y Ortiz incapaces de llegar a un acuerdo. Si sumamos estos temas a muchos otros, como la entrada en crisis de púgiles destacados, el retorno de boxeadores de nivel cuestionable y diversos aspectos más, la situación parece realmente preocupante en la división, siendo inevitable preguntarse si hay algún boxeador qué pueda despuntar entre todos y haga retornar a la división a un buen momento. Por ello, parece necesaria una revisión de los rankings de los organismos WBC, WBA, WBO e IBF para poder comprobar qué hay de cierto en la presunta crisis y para buscar si alguien podrá romper las críticas para convertirse en una figura indiscutible de la apreciada división máxima.

Ranking WBC. Clasificación ordenada tal y como aparece en la última lista oficial publicada por el organismo.

1. Alexander Povetkin. El ruso es, guste o no, uno de los máximos aspirantes de la categoría, habiendo batido a todos los púgiles a los que ha enfrentado exceptuando a Wladimir Klitschko. Sus victorias ante Chambers, Chagaev, Rahman, Charr, Takam, Mike Pérez o Mariursz Wach le convierten en el púgil con mejor record de entre todos ranqueados WBC, por lo que, a pesar de su limitada altura, ayudado por buenos recursos, es uno de los mejores pesados de la actualidad, teniendo posibilidades de coronarse aunque no las suficientes de alcanzar la posición de estrella.

2. Bermane Stiverne. No se puede negar que el veterano haitiano-canadiense ha tenido su momento, logrando, gracias a una buena pegada y un tremendo encaje, llegar a coronarse campeón mundial WBC. Con todo, esto lo logró ante un Chris Arreola muy cuestionado y cuando se enfrentó a Wilder fue casi vapuleado, de modo que no es una alternativa real y a duras penas logrará mantenerse en la élite.

3. Kubrat Pulev. El búlgaro es uno de los grandes subestimados del ranking del Consejo, algo lógico después del contundente knockout sufrido ante Wladimir Klitschko. Con todo, es un púgil mucho más capaz de lo que se piensa, con un excelente boxeo en larga, cosa que demostró al coronarse campeón de Europa ante Chisora en su última pelea. No es una alternativa a los campeones WBA, WBC e IBF, siendo posible que pierda si se enfrentase a Wilder o Joshua, pero tendría buenas posibilidades de éxito en el campeonato WBO y ante los retadores del máximo nivel.

4. Johann Duhaupas. El francés es una de las grandes sorpresas de la división, aguantando casi todos los asaltos en el campeonato ante Wilder y logrando inflamarle el ojo izquierdo. Posteriormente conseguiría quitar su invicto a Robert Helenius noqueándolo en seis asaltos, de modo que no puede ser tomado a la ligera. Con todo, su boxeo tiene más de voluntad y tenacidad que de habilidad, por lo que en el nivel mundial debería sufrir siempre dificultades.

5. Bryant Jennings. El estadounidense era visto como una apreciable alternativa por su estelar progreso, afianzado tras un meritorio combate ante Wladimir Klitschko. Pero su derrota abrumadora ante Luis Ortiz casi le ha descartado como serio candidato a coronarse, aunque debería ser un rival de gran dureza y marcar el límite entre la élite y el nivel alto.

6. Artur Szpilka. Para ser un hooligan polaco convertido en boxeador, sus logros han sido insuperables, imponiéndose tácticamente a Wilder hasta que éste lo noqueó con una demoledora contra. Así, es un boxeador a tener muy en cuenta, que puede generar problemas insalvables incluso a los campeones, aunque su irregularidad será el aspecto más preocupante.

7. Gerald Washington. Este exjugador de futbol americano es la máxima expresión de la crisis del peso pesado estadounidense, un boxeador que no sabe aprovechar su altura y que en su único test de dureza fue vencido por su peligroso, pero mucho más bajo, compatriota Amir Mansour, aunque los jueces no quisieron arrebatarle el invicto y dieron un empate. No es una alternativa y difícilmente podría imponerse a ningún top 15 de nivel.

8. Carlos Takam. El camerunés tiene dos problemas principales, no contar con una promotora con el máximo poder económico y estar más de una decena de centímetros por debajo de los campeones. Aun así, difícilmente se puede encontrar un boxeador más rocoso, algo que ha demostrado en sus dos derrotas más recientes: una en una durísima batalla ante Povetkin y la otra ante el coaspirante mundial WBO Joseph Parker por un solo asalto y en un duelo en el que Takam estuvo a un paso de ganar por knockout. Si bien debería ser un reto complicadísimo para cualquier boxeador, el mundial debería serle esquivo.

9. Mariusz Wach. El polaco no es un mal púgil, pero básicamente se ha apoyado en su gigantesca estatura, y tiene evidentes problemas de ritmo y frecuencia. Depende quién le sea puesto como coaspirante podría hacerse con el campeonato de Europa vacante, pero, dado que los monarcas mundiales son tan altos como él y tienen mucha más explosividad, pocas serán sus opciones en un duelo contra uno de ellos.

10. Dillian Whyte. Del último sector de la clasificación oficial WBC de noviembre, el jamaicano Whyte es el boxeador de mejor nivel. Cuando Joshua parecía imbatible, Whyte lo estremeció y demostró que se le podía vencer, por lo que sin ser de la élite es un boxeador más que capaz. De todos modos, le falta velocidad de piernas y su defensa esta lejos de ser suficientemente buena, por lo que hasta que no se enfrente a otro top 15 no se podrá disipar la idea de que está por debajo del nivel para acceder a la élite.

11. Dereck Chisora. Aunque es mucho más joven que otros contendientes y su nombre es más prestigioso, Chisora es un boxeador en seria crisis, que ha sido anulado recientemente por Fury y Pulev y que desde 2013 no bate a un rival que no sea modesto. No tiene posibilidades de coronarse y, si no logra imponerse a Whyte en diciembre, podría dejar de ser considerado como un boxeador de nivel alto. 

12. Jarrell Miller. Es el tipo de boxeador que no respalda con los hechos sus osadas palabras. Muchos le consideran el principal prospecto estadounidense de la categoría, y quizás no se equivoquen del todo. Pero sufriendo mucho para ganar a un Donovan Dennis que padeció dos knockdowns, imponiéndose a Fred Kassi por una simple lesión en la mano de éste y habiendo mostrado problemas tácticos, falta de recursos y dificultades para mantener la forma, dependerá de su pegada para intentar hacerse un hueco en el top 5 que no tendrá fácil alcanzar con sus cualidades.

13. Andrzej Wawrzyk. El polaco es un "invitado" en el top 15, siendo uno de los púgiles más asequibles de esta clasificación. Batido en tres asaltos por Povetkin, no está al nivel del ranking mundial, pareciendo posible sólo su triunfo ante un par de los demás clasificados, aunque es joven y su última victoria ante Sosnowski lleva hacia el optimismo parcial respecto a su carrera.

14. David Price. Ha evitado ser denostado totalmente tras sus tres derrotas porque tanto Thompson como Teper, sus dos verdugos, fallaron tests antidopaje tras vencerlo. Pese a ello, no deja de ser para muchos una promesa sin culminar que no tiene ni encaje ni las cualidades que se esperan de un destacado amateur. Por ello, parece que una previsible derrota por knockout más ante un rival de la élite podría cerrar su carrera.

15. Andriy Rudenko. De rebote, tras ganar por decisión técnica a un Mollo que había vencido inesperadamente al prospecto Zimnoch, Rudenko entró en el ranking, pero con la estatura de un peso crucero no muy alto y con derrotas ante Fury y Browne, quizás no sea un púgil asequible pero es poco más que una piedra de toque de cierta dureza y resistencia.

De entre el resto de 40 ranqueados WBC, sólo el joven 32º Adrian Granat parece tener serias posibilidades de futuro en la división.


 
Ranking WBA. Clasificación ordenada tal y como aparece en la última lista oficial publicada por el organismo.

1. Luis Ortiz. El cubano es junto a Povetkin uno de los dos mejores aspirantes de la actualidad. Si boxease siempre como ante Bryant Jennings, al que desarboló totalmente, sólo están a su nivel, Klitschko, Wilder y Joshua, pero si se muestra tan poco resolutivo como ante el huidizo Malik Scott, su futuro no será ni mucho menos tan brillante.

2. Wladimir Klitschko. Siendo el número 1 de la división junto a su hermano Vitali por espacio de una década, no deja de ser la máxima expresión de la élite de la división. Pero con el paso del tiempo sus cualidades se han visto mermadas, no siendo tan efectivo su boxeo cuando se mide a rivales de su estatura. Tras haber sido controlado por Tyson Fury, sólo una gran actuación ante otro púgil de la élite le devolverá el prestigio y evitará su retiro, aunque ni mucho menos es ya una opción de futuro.

3. Lucas Browne. Habiendo dado en poco más de seis meses dos positivos distintos en control antidopaje no debe ser valorado. Si alguien le está saboteando no vale la pena que siga ensuciando su nombre y si, como parece, se está dopando de forma sistemática debería ser sacado del boxeo.

4. Alexander Ustinov. Estando mucho más cerca del retiro que del comienzo de su carrera, el ruso Ustinov, que fue noqueado por Kubrat Pulev, no es tampoco una alternativa, siendo escasas ahora mismo también sus posibilidades de lograr una victoria insigne contando lo rígido y lento que puede llegar a ser su boxeo. 

 
5. Shannon Briggs. Aunque ha sido tomado como una broma desde su retorno a los rings, el excampeón Briggs ha ejecutado una astuta campaña de marketing que le está dando buenos réditos económicos y que le ha llevado sin riesgos al acceso al mundial regular WBA vacante. Igualmente, habiendo debutado en el año 1992, en ningún caso su nombre puede ser tenido en cuenta como el futuro de la división y se espera que pronto se retire.

6. Fres Oquendo. Desde julio de 2014 no ha peleado, reclamando, incluso judicialmente, un combate mandatorio por el título regular que nunca llega. Las largas inactividades siempre son perjudiciales pero, siendo un boxeador muy veterano, es más que posible que en su regresos a los cuadriláteros sufra una derrota definitiva para su trayectoria.

7. David Haye. Recordado con nostalgia su éxito en el peso crucero y posteriormente su coronación como pesado, la vuelta al pugilismo de Haye tras tres años y medio fue acogida con gran expectación. Pero, siendo objetivos, en sus dos peleas recientes se ha medido a rivales modestísimos que no tardaron nada en ceder, por lo que ahora mismo parece que él y su equipo están ocultando una merma en su rendimiento, que podría aparecer en cualquier momento en el que se enfrente a un rival de nivel. Además, su siguiente objetivo es el mundial crucero ante Bellew, por lo que no se le puede considerar un aspirante del peso pesado hasta que no descarte definitivamente cualquier pretensión en la división inferior.

8. Manuel Charr. Siempre intenta reflotar tras sus derrotas, pero sus victorias ante algunos rivales de nivel medio-alto como Leapai no deben confundir. Si fue noqueado por Povetkin, después batido por Duhaupas y posteriormente demolido por el peso crucero Mairis Briedis, su futuro no puede ser en absoluto brillante.

9. Jarrell Miller. Véase 12º WBC.

10. Trevor Bryan. Es un caso casi idéntico al de Miller. Boxeador prometedor estadounidense con buena pegada, pero cuya condición física a largo plazo en las peleas resulta preocupante y cuya variedad de recursos y capacidad de resolución ante problemas tácticos es insuficiente a todas luces.

11. Kubrat Pulev. Véase 3º WBC.

12. Andrey Fedosov. Hay pesos supermedios mucho más altos que él, por lo que sólo a base de explosividad Fedosov suple esta carencia. Ante los púgiles del nivel medio-alto puede lograr algún éxito importante, pero ante la élite parecen inevitables sus derrotas contando que su defensa es mala y su encaje no es ni mucho menos férreo.

13. Dereck Chisora. Véase 11º WBC.

14. Guillermo Jones. Su posicionamiento es debido básicamente a que es panameño y que la WBA tiene su sede en dicho país, pero este crucero dopado no ha hecho ningún mérito desde su retorno para merecer dicho ranking, siendo de esperar que sufra derrotas en cualquier momento que se mida a un rival competente.

15. Jun Long Zhang. Capturó un título menor WBA y está invicto, pero es veterano, nunca ha salido de China y jamás se ha enfrentado a un rival de nivel medio-alto. Sería extrañísimo que tuviese algún futuro en peleas ante rivales de calidad.


 
Ranking WBO. Clasificación ordenada tal y como aparece en la última lista oficial publicada por el organismo.

1. Joseph Parker. Se decía de él que era una promesa de futuro magnífico, pero en la eliminatoria ante Takam mostró que le faltan años y años de evolución y desarrollo. Debería coronarse en el mundial vacante WBO ante Andy Ruiz, pero será el campeón más asequible de la actualidad.

2. Wladimir Klitschko. Véase 2º WBA.

3. Andy Ruiz. Es veloz, cuenta con variedad en su golpeo, combina con mucha facilidad y es un boxeador bastante completo pero, con una condición física que oscila entre lo nefasto y el exceso de peso intolerable, si no remedia su estado de forma de modo prolongado su carrera debería llevarle a la derrota más pronto que tarde.

4. David Haye. Véase 7º WBA.

5. Hughie Fury. Además del nombre Fury, Hughie posee un estilo combativo similar al de su primo Tyson, aunque no es tan alto ni posee tanta pegada o habilidad en el desplazamiento o en la defensa. Aun así, dado que el peso pesado tiene un nivel, como se puede apreciar, bastante bajo, no puede descartarse que consiga victorias notables, aunque sufre cortes con excesiva facilidad, algo que le penaliza de forma constante y ante casi cada rival.

6. Jarrell Miller. Véase 12º WBC.

7. David Price. Véase 14º WBC.

8. Tom Schwarz. Teniendo en cuenta que varios de los componentes de los distintos top 15 están considerablemente por encima de los 40 años de edad, un Schwarz de sólo 22 tiene una clara ventaja respecto a la percepción de su futuro. Además de que tiene capacidad de mejora y evolución y que le queda mucho más de una década de boxeo por delante, posee una altura muy elevada, buena velocidad y un gran estado de forma. Aun así, como es inevitable, ahora mismo le falta muchísima experiencia para estar preparado para los grandes retos, por lo que restan casi una decena de combates para saber si debe ser tenido en cuenta como un púgil de nivel alto.

9. Edmund Gerber. Decir que es un mal boxeador sería muy injusto, pero si alguien tiene pocas posibilidades de llegar a coronarse éste es Gerber. La derrota ante Chisora en cinco asaltos parece un pésimo presagio respecto a su carrera. Todavía es joven y en sus últimas tres peleas ha logrado knockouts rápidos, por lo que quizás su única derrota y único test ante un rival de nivel haya servido para hacerle mejorar. Ahora mismo, sus únicas posibilidades de éxito respecto a rivales de nivel alto es que logre batir antes a algún púgil de nivel medio-alto y deje de enfrentar a boxeadores modestos o modestísimos.

10. Kubrat Pulev. Véase 3º WBC.

11. Andrey Fedosov. Véase 12º WBA.

12. Izuagbe Ugonoh. Un prospecto imbatido de notable proyección, con estado de forma perfecto, gran altura y enorme envergadura y una pegada demoledora. Ahora mismo sólo se ha enfrentado a rivales de nivel muy bajo o de nivel medio, por lo que no es conveniente precipitarse, menos aún no habiendo logrado noquear al flojísimo Julius Long (Ustinov lo noqueó en un round, Wach en siete). Aun así, de entre los prospectos es el más desarrollado y el que más pronto debería llegar a las pruebas de fuego, en las que se podrá ver si es capaz de pertenecer a la élite o no.

13. Christian Hammer. Al inicio de su carrera afrontó un recorrido demasiado difícil para un púgil sin experiencia, pero con el paso del tiempo ha logrado un boxeo muy sólido. En sus últimos 14 combates sólo ha perdido ante Tyson Fury, logrando en su duelo más reciente un gran triunfo ante el extop 5 Erkan Teper. No será campeón mundial, pero cualquier púgil de nivel alto que se confíe o que no sea constante podría perder ante su 1-2-hook.

14. Michael Wallisch. No cuenta con la suficiente pegada ni la necesaria capacidad de resolución, pero es alto y bastante completo. Si lograse una evolución brusca, su proyección podría ser enorme, pero ahora mismo es demasiado rígido y no tiene la variedad de recursos para hacerse un hueco en la élite.

15. Andrzej Wawrzyk. Véase 13º WBC.


 
Ranking IBF. Clasificación ordenada tal y como aparece en la última lista oficial publicada por el organismo.

1. Vacante.

2. Kubrat Pulev. Véase 3º WBC.

3. David Haye. Véase 7º WBA

4. Johan Duhaupas. Véase 4º WBC

5. Carlos Takam. Véase 8º WBC.

6. Luis Ortiz. Véase 1º WBA.

7. Vyacheslav Glazkov. Con victorias ante Cunningham y Adamek y una medalla olímpica, Glazkov parecía tener cierto futuro, pero la lesión de rodilla que le obligó a abandonar ante Charles Martin pone en duda su proyección, más aún cuando estará más de un año recuperándose de ella. Igualmente, no tiene ni la pegada, ni el ritmo suficiente, siendo irregular tácticamente, por lo que no es precisamente un aspirante destacado.

8. Eric Molina. Habiendo sido Molina noqueado en sólo un round por Arreola, a Wilder le llovieron las críticas cuando lo eligió como oponente. Pero éste supo anotar fortísimos golpes de poder que estremecieron al campeón, aguantando una y otra vez las demoledoras manos de Wilder hasta el noveno asalto. Posteriormente, un buen triunfo por KO como visitante ante Adamek le ha consolidado como un boxeador destacado en el ranking, pero, si como se espera, es noqueado ante Joshua el próximo diciembre, podría pasar a convertirse en una simple piedra de toque de boxeadores de nivel alto.

9. Jarrell Miller. Véase 12º WBC.

10. David Price. Véase 14º WBC.

11. Derek Chisora. Véase 11º WBC. 

12. Charles Martin. Junto a Washington es la muestra más patente de la crisis del peso pesado estadounidense. Con números en su record logrados con una elección de rivales sencillísima, cuando enfrentó a Joshua, cayó arrollado en sólo dos asaltos. Ni tiene posibilidades de coronarse ni parece capaz de rendir al nivel de la élite.

13. Izuagbe Ugonoh. Véase 12º WBO.

14. Hugie Fury. Véase 5º WBO.

15. Christian Hammer. Véase 13º WBO.

 
Después de este breve análisis de los aspirantes, la lectura sobre la división del peso pesado no puede ser ni mínimamente optimista. Con altos y bajos y desigualdades, en la mayoría de restantes categorías se puede encontrar una élite relativamente más extensa, con muchos púgiles de nivel alto o muy alto que pueden pugnar con posibilidades por el título, algo que no sucede en el peso completo. Ahora mismo los campeones son dos Anthony Joshua (IBF) y Deontay Wilder (WBC), estando vacantes los cetros WBA y WBO. Por el cinturón de la Asociación combatirá Wladimir Klitschko, exnúmero 1, contra el campeón IBF Joshua, surgiendo así un indiscutible número 1. Por el título de la Organización pelearán Joseph Parker y Andy Ruiz, siendo el ganador el eslabón débil de la cadena de campeones. 

Así se establecerán dos escenarios diferenciados: una nueva hegemonía en la WBA e IBF, que se podría extender con una unificación a la WBC, y un reinado WBO probablemente poco estable y en el que puedan tener éxito diversos púgiles. Por ello, parece inevitable que el ganador de la lucha entre Kltischko, Joshua y Wilder se establezca como el nuevo tirano de la categoría destinado a dominarla sin excesivos impedimentos, siendo los aspirantes realmente peligrosos y que pueden cuestionar seriamente su reinado sólo dos: Povetkin y Ortiz.

Por debajo de estos dos, se extiende un número de púgiles de buena calidad pero que están por debajo del nivel de los campeones y de los máximos aspirantes, que pueden generar dificultades notables, pero que será extremadamente complicado que se puedan coronar, siendo estos en líneas generales: Pulev, Takam, Duhaupas, Szpilka, Jennings y, quizás, Haye y Molina.

Siguiéndoles en consideración, se deben valorar a los prospectos y a los boxeadores de nivel alto más o menos jóvenes o sin excesivo recorrido, porque, hayan demostrado o no sus cualidades, hayan caído ante algún rival de nivel o no, tienen mucho más que decir en el futuro que los que están a un paso de retirarse. Entre estos sobresalen: Hughie Fury, Ugonoh, Glazkov, Wallisch, Hammer, Whyte, Fedosov, Schwarz, Miller, Bryan, Wawrzyk y puede que incluso Gerber, aunque podría ser discutible su inclusión al igual que la de Wawrzyk.

Finalmente, hay que mencionar a los numerosísimos púgiles que cuentan con un nivel bajo o bajísimo comparados con la élite (aunque pueden tener un nivel medio-alto o incluso alto en general), son demasiado veteranos, han perdido su rendimiento de otro tiempo, suman varias derrotas ante rivales destacados o que no pueden ser valorados seriamente por su implicación en casos de dopaje. Entre estos está el grupo más numeroso, formado por: Browne, Wach, Charr, Stiverne, Chisora, Ustinov, Oquendo, Rudenko, Price, Briggs, Washington, Martin, Jones y Jun Long Zhang.

Hay que contar que las listas oscilan mucho y en determinados meses hay muchos más púgiles de nivel que en otros, pero en este análisis la teoría de la crisis parece confirmarse. El mayor número de boxeadores se encuentra en el último grupo, el de púgiles que acumulan derrotas u ostentan un rendimiento reciente bajo. Un motivo para el optimismo es que el tercer grupo, el de los jóvenes o sin probar, sea el segundo más numeroso por componentes. Aunque, si se tiene en cuenta que hay varios de ellos que podrían ser derrotados con sencillez por alguno de los veteranos y que otros no lograrán una gran evolución, este optimismo se modera mucho. El segundo grupo es insuficientemente extenso y en él se cuentan boxeadores que ya han sido derrotados por los campeones. Ver a los componentes de este grupo enfrentados a los titulares sería interesante, pero no estarían estos duelos ni mucho menos al nivel de los mejores momentos de la división pesada. 

Finalmente, se encuentran dos boxeadores veteranos que tienen un nivel formidable, pero que por edad y recorrido, tienen sobre ellos una sombra que indica que una única derrota podría cuestionar toda su carrera.

Si bien puede ser más que discutible, y siempre en este tipo de ejercicios se valoran aspectos un tanto subjetivos, el ranking final de Bastión Boxeo de los aspirantes de la división pesada respecto a las listas de los cuatros organismos publicadas en noviembre sería el siguiente, aunque tenemos en cuenta que con el paso de los meses muchas modificaciones serían necesarias y algunos púgiles mal posicionados, evidentemente, podrían ganar por experiencia o características a otros bien posicionados:

El criterio elegido para la clasificación (en la que no se incluyen púgles fuera del top 15 de los organismos) se basa, de mayor a menor importancia, en cinco aspectos: rendimiento reciente, proyección, nivel boxístico actual, logros recientes y record (logros pasados).

Campeones: 1. Wilder (por calidad de oponentes enfrentados) 2. Joshua. 

Aspirantes mandatorios: 1. Klitschko 2. Parker 3. Ruiz.

Clasificados: 1 Ortiz. 2 Povetkin. 3 Pulev. 4 Duhaupas. 5 Szpilka. 6 Takam. 7 Jennings. 8 Haye. 9 Hughie Fury. 10 Molina. 11 Ugonoh. 12 Hammer. 13 Whyte. 14 Schwarz. 15 Wallisch. 16 Glazkov 17. Miller. 18. Fedosov. 19 Bryan. 20 Wach. 21 Wawrzyk. 22 Gerber. 23 Browne. 24 Stiverne. 25 Chisora.  26 Ustinov. 27. Charr 28 Oquendo. 29 Rudenko. 30 Price. 31 Briggs. 32 Washington. 33 Martin. 34 Jones. 35 Jun Long Zhang.

Clasificación alternativa sólo por nivel actual y cualidades: 1 Ortiz. 2 Povetkin. 3 Pulev. 4 Szpilka. 5 Duhaupas. 6 Takam. 7 Haye. 8 Jennings. 9 Hughie Fury. 10 Ugonoh. 11 Wach. 12 Whyte. 13 Molina. 14 Hammer. 15 Schwarz. 16 Miller. 17 Browne. 18 Stiverne. 19 Chisora. 20 Ustinov. 21 Glazkov. 22 Wallisch. 23 Fedosov. 24 Bryan. 25 Wawrzyk. 26 Oquendo. 27 Gerber. 28 Charr. 29 Price. 30 Rudenko. 31 Briggs. 32 Washington. 33 Martin. 34 Jones. 35 Jun Long Zhang.