Mostrando entradas con la etiqueta Bud. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Bud. Mostrar todas las entradas

jueves, 31 de agosto de 2017

¿Qué mérito real tiene la unificación del peso superligero lograda por Crawford? Análisis de su reinado y de la división


El 19 de agosto, el estadounidense Terence Crawford consiguió proclamarse campeón unificado e indiscutido del peso peso superligero, aunando las coronas WBA, WBC, WBO e IBF, algo que no había pasado nunca en la división (Kosta Tszyu había unificado tres de estos títulos, dado que la WBO no tenía entonces el reconocimiento actual) y que no sucedía en ninguna otra categoría desde el año 2005. Así, el incuestionable número 1 del peso superligero mejoraba aún más su consideración, viéndose como uno de los principales candidatos al primer puesto en el ranking de todos los pesos. Además, las loas al logro obtenido ante Julius Indongo han resultado desbordantes, celebrándose de forma intensa que en una categoría sólo haya un monarca, alegría lógica en la época de los cuatro cinturones.

De todos modos, aunque los organismos deberían centrarse en dar facilidades para que esta situación se repitiese en otras divisiones y se mantuviese en el peso superligero, un hecho parece ser evidente: se están sobrevalorando enormemente los retos que ha superado o debía superar Crawford para lograr este objetivo. Dicho de otro modo, la categoría del peso superligero actual está en un punto bajísimo respecto a otras etapas y, aunque no resulte popular decirlo, el mérito de lograr unificar totalmente la división, aunque es notable, reside más en este caso en la habilidad de su promotora y en la suerte que en sus propias victorias.

Por el peso superligero han pasado en la última década boxeadores como Manny Pacquiao, Floyd Mayweather, Timothy Bradley, Juan Manuel Márquez, Marcos Maidana, Lucas Matthysse, Amir Khan, Danny García y un larguísimo etcétera, aunque basta señalar estos nombres para hacer evidente que la unificación de la división lograda por Crawford ante un boxeador como Indongo resulta un logro más que limitado comparativamente hablando. Si tan sólo hubiese tenido que superar a púgiles del nivel o el renombre de Lamont Peterson, podría haber resultado más espectacular su ascenso en las 140 libras o 63,5 kg, pero realmente sus victorias en los últimos años han sido ante rivales infinitamente por debajo del nivel de la élite de otros tiempos. De hecho, el propio Crawford no ha tenido que hacer frente ni siquiera a los mejores boxeadores de la división e incluso desde 2004 sólo se ha medido a un par de verdaderos retos.

Con el lógico y merecido prestigio adquirido en el peso ligero, en el que acababa de derrotar a Ricky Burns, Yuriorkis Gamboa y Raymundo Beltrán, Crawford llegó como el máximo aspirante al número 1 del peso superligero. Con todo, su coronación no se produjo tras arduas batallas para escalar en las listas o en un campeonato ante un monarca consolidado, sino que, evitándolos a todos, Crawford decidió reclamar a la WBO que, como era titular en el peso ligero, le nombrase aspirante obligatorio al cinto del peso superligero WBO dejado vacante por Chris Algieri. Así, se le nombró coaspirante junto a Thomas Dulorme, que tras haber sido noqueado por Luis Carlos Abreu había reflotado con dos victorias controvertidas ante Karim Mayfield y Henry Lundy, aunque no merecía el acceso al mundial. Por ello, Crawford aunque no fue especialmente brillante, logró encontrar el puño decisivo que rompió el combate y le coronó como campeón en una nueva categoría.


No habiendo sido demasiado buena su actuación ante Dulorme, y teniendo que adaptarse mejor a la división, resultó aceptable que se midiese a un rival asequible en su primera defensa, cosa que hizo enfrentándose a un Dierry Jean que desde que había sido derrotado por Lamont Peterson sólo se había medido a rivales modestos. A pesar de la fama de boxeador espectacular ganada en el peso ligero, Crawford, de nuevo, realizó una pelea aburrida, limitándose a jabear hasta que, cansado de dominar, lanzó una oportunista ofensiva final que abatió a su oponente.

Entonces se especuló con un posible enfrentamiento ante Pacquiao que, como sabemos, no llegó a realizarse, cosa que no le disculpa de haber elegido para su siguiente defensa a un boxeador tan por debajo del nivel de la cumbre como Henry Lundy, que, como hemos dicho, había sido derrotado ya por el mismo Dulorme e incluso por Mauricio Herrera. De este modo ¿Era de esperar otra cosa que una abrumadora victoria de Crawford? Sólo cinco rounds le bastaron al estadounidense para lograr su segunda defensa.

Si bien las habilidades propagandísticas de Top Rank y los grandes medios estadounidenses trabajaban con intensidad, no podían seguir vendiendo humo por mucho tiempo, necesitando una buena victoria para que Crawford pudiese mantener su estela. Y es que, con combates tan sencillos en una división todavía con boxeadores como Danny García, Lamont Peterson, Lucas Matthysse o Ruslan Provodnikov, no podía conservar su posición. Así, se produjo el inesperado golpe de suerte: Viktor Postolun boxeador que sólo había vencido a un top 15 de bajo nivel, derrotaba contra todo pronóstico a Matthysse, convirtiéndose en monarca WBC. No tardó Arum en saltar sobre la presa.

A priori el encuentro ante Postol, ciertamente, parecía complejo, por un aspecto tan sencillo como que éste había logrado una victoria ante el noqueador argentino. En cualquier caso, dejando de lado los elementos que llevaron a Matthysse a la derrota, el triunfo de Postol ante éste terminó siendo un espejismo. Siendo justos, Crawford consiguió ante el ucraniano una buena victoria, sólida técnica y tácticamente, pero la logró en un duelo tedioso y ante un Postol que, como tantos otros, vino con tanta velocidad como se fue.

Crawford había logrado ya dos coronas en la división habiendo evitado a todos los boxeadores más duros de la categoría que, mientras, se cribaban entre ellos o cambiaban de división: por ejemplo, García y Peterson subieron al peso wélter, Herrera entró en crisis, un desmotivado Provondikov fue derrotado contra pronóstico por un boxeador ya sin proyección como John Molina... aunque todavía estaba por llegar el golpe de suerte definitivo.

Top Rank se mostraba recelosa de un enfrentamiento ante el monarca IBF Eduard Troyanovksy, puesto que, si bien era enormemente inferior técnicamente, tenía una potencia de golpeo realmente preocupante y capaz de romper cualquier pelea en cualquier circunstancia. Pero entonces Julius Indongo se anotó una victoria en el primer round que destronó a Troyanovsky, surgiendo en la pugna un nuevo actor que se presentaba como el más asequible. 

Se debe decir que no sólo jugó a su favor su compañía, ya que la ambición del inflado y protegido Ricky Burns le dio el espaldarazo definitivo. Éste, que se había arrastrado por el ring intentando evitar la derrota ante el desconocido Relikh (que fue robado en las cartulinas), pensó que podría derrotar cómodamente a Indongo, por lo que le retó en una unificación en la que se vio sorprendido por el alcance y la altura de su oponente y por sus propias limitaciones en cuanto a contundencia, capacidad de respuesta y gestión del ritmo, entre otras muchas cosas.

Finalmente, Indongo, con una carga de fortuna inigualable en el boxeo reciente, había capturado dos coronas en sólo cuatro meses, de modo que, Bob Arum, no dejó escapar la oportunidad. Con esto llegamos al combate de hace dos semanas, en el que el africano ofreció una actuación pésima, sin orden ni corazón, tanto es así que por su culpa algunos vuelven a ver corrupción y pactos en la sombra para buscar una derrota en los despachos.

Cabe mencionar que entre la pelea entre Postol e Indongo, Crawford realizó dos defensas más. En una, quizás las más oportunista de su reinado, se midió a un John Molina visto como una víctima propiciatoria y que, precisamente, sólo ofreció voluntad y ningún boxeo en una derrota que a nadie pudo sorprender. En la otra, es justo decir también que, en la quinta puesta en juego de su título WBO, “Bud” se enfrentó a Félix Díaz, que verdaderamente resulta el nombre más destacable del reinado del campeón y al que igualmente venció convincentemente.

Una vez repasado todo su recorrido, es bastante difícil evitar pensar que los críticos que señalan que Crawford ha conseguido éxitos inigualables en el boxeo actual y, en especial, en el peso superligero, mienten consciente o inconscientemente, dado que su recorrido ha sido una terrible mezcla de evitar riesgos, explotar ocasiones de oro y aprovechar sus innegables cualidades técnicas. Obviamente, el cometido de una promotora es ese, o sea, lograr el máximo dinero y prestigio posible al menor riesgo, puesto que al fin y al cabo sólo es una empresa más que busca repartir beneficios a sus propietarios. Por otro lado, poner a Crawford a la par de las mayores figuras de la historia de la división resulta casi un insulto, no siendo comparable el recorrido en el peso superligero de éste al realizado por Julio César Chávez Sr, Aaron Pyor, Nicolino Locche, Antonio Cervantes o Kosta Tszyu. De hecho en este caso la situación de cuatro cinturones mundiales sólo ha hecho que llevar al extremo sus injusticias, convirtiendo en “figura histórica” a un púgil que sólo ha acumulado cinturones de papel.

Dicho esto, hay que señalar que Crawford verdaderamente es un gran púgil, con mucho potencial todavía para llegar muy lejos, siendo sus reflejos, control de la distancia, habilidad al contragolpe, precisión, velocidad y contundencia realmente extraordinarios. Con todo, todavía no se ha medido ni a un sólo boxeador que se pudiese poner ni siquiera en el top 20 libra por libra, siendo la única excepción un Yuriorkis Gamboa que cuando se enfrentó a él aún era una figura destacable. Por ello, decir que es el 2º libra por libra, puede resultar exagerado, pero, sobre todo, considerarlo uno de los diez mejores boxeadores de la historia, como algunos de forma ridícula hacen ya, es desconocer totalmente el recorrido de este boxeador, realizando afirmaciones tan sumamente osadas sin verdaderamente haber visto y analizado en qué condiciones se produjeron sus siete peleas en el peso superligero.

Lógicamente, aunque una parte de responsabilidad descansa en Crawford, porque no se ha plantado y ha demandado pruebas a su altura, la casi totalidad de la culpa está en Top Rank, que no parece confiar suficiente en su boxeador como para medirlo a los mayores retos en la división y que se ha limitado a pescar títulos fáciles de conquistar. Si alguien no lo ve así sólo tiene que recordar las palabras de Arum señalando que los títulos y las unificaciones no suponen nada cuando la cuestión era que Óscar Valdez se midiese a Vasyl Lomachenko o que Gilberto Ramírez participase en el torneo WBSS, mientras afirma que Crawford es prácticamente un héroe por unificar con Indongo.
Por otro lado, como hemos comentado, hay una parte que se escapa al control, hasta cierto punto, de Crawford o Top Rank: el bajo nivel actual de la división. Para exponerlo, hagamos un repaso de los top 15 de la división.

WBC: 
El 1º y retador oficial es un Amir Imam sin defensa ni encaje, que fue destruido por el sólo voluntarioso Adrián Grandos. Desde esta derrota Imam sólo se ha medido a púgiles modestísimos siendo incomprensible el posicionamiento dado por el Consejo. El 2º es el principal aspirante de la categoría, Regis Prograis, al que Crawford si pretendiese hacer historia debería medirse inmediata e ineludiblemente. El 3º es Viktor Postol, que ya demostró su inferioridad. El 4º es José Carlos Ramírez, un prospecto con proyección pero que todavía no se ha medido a ningún boxeador de nivel y no está preparado para el mundial. El 5º es Antonio Orozco, un boxeador que resulta batible para Crawford pero que debería haber sido uno de los retos superados hacia el estrellato por ser considerado uno de los mejores retadores. El 6º es Omar Figueroa, excampeón que hubiese dado mucho brillo a Crawford pero que, igualmente, con sus malas actuaciones ante Burns y DeMarco, no parece rival. El 7º es el desafortunado Humberto Soto, uno de los mejores boxeadores de la categoría pero de los más infravalorados y que, habiendo sido maltratado por los jueces, jamás podrá aspirar a la pelea, si bien podría ofrecer un encuentro muy superior a casi todos los rivales a los que Crawford se ha medido en la categoría. El 8º es Adrien Broner, contra el cual un enfrentamiento fue considerado inevitable, que por sus capacidades y fama podría haber ofrecido una pelea interesante, pero que habiendo sido esquivado en el momento preciso, ha terminado por autodestruirse. El 9º es Josh Taylor, un púgil que probablemente se coronará, pero que ha llegado tarde a esta posición como para escalar hasta una pelea ante Crawford antes de que éste suba al peso wélter. El 10º es un Félix Díaz que ya demostró su inferioridad. El 11º es el peligrosísimo Sergey Lipinets, cuyo caso será tratado más abajo. El 12º es el excampeón Rances Barthelemy, que por su estatura, agilidad, técnica y recursos debería haber sido uno de los mejores rivales posibles. El 13º es Adrián Granados, boxeador con más coraje y peligro que la mayoría de los enfrentados por Crawford, aunque su inferioridad técnica hubiese sido demasiado grande. El 14º es Aik Shakhnazaryan, púgil de cierta complejidad pero varios peldaños por debajo del monarca. El 15º es Anthony Yigit, que se encuentra en una situación muy similar a la de Shakhnazaryan.

WBA:
El 1º es el citado Rances Barthelemy. El 2º es un Kiryl Relikh limitadísimo pero que, aun así, se mostró superior a un Burns que era el objetivo apuntado por Crawford. El 3º es un Czar Amonsot que no ha superado ni a un solo rival de relieve. El 4º es un Michal Syrowatka con más valor que técnica. El 5º es el citado Yigit. El 6º es el citado Orozco. El 7º es el campeón Eduard Troyanvosky, temible noqueador que perdió su oportunidad por la derrota ante Indongo. El 8º es el citado Prograis. El 9º es Sonny Fredrickson, púgil sin poner a prueba y que está sobreranqueado. El 10º es Alex Saucedo que, como José Carlos Ramírez, es un prospecto con proyección pero que todavía no está listo para el mundial. El 11º es un Darleys Pérez que, tras las derrotas ante Crolla y Campbell, poco prestigio le daría a Crawford. El 12º es un Alberto Puello sobreranqueado y al que le falta mucho desarrollo. El 13º es Darragh Foley, boxeador asequible que sólo está ranqueado por la posesión de un título WBA. El 14º es Alexander Duran, púgil sobreranqueado que no está preparado para enfrentarse ni al nivel del top 15. El 15º es un Nicolás González que, si no pudo imponerse a Rubén Nieto, no podría lograrlo ante el número 1 de la división.

IBF:
El 1º es de nuevo Lipinets, siendo por este organismo retador oficial. El 2º puesto está vacante. El 3º es Akihiro Kondo, sólido pero por debajo del nivel de la élite. El 4º es un Maurice Hooker que ya ha puesto de manifiesto sus limitaciones. El 5º es un prospecto en rápido ascenso como Ivan Baranchyk. El 6º es el citado Yigit. El 7º es el citado Troyanovsky. El 8º es un Hiroki Okada que es uno de los púgiles más prometedores de la división. El 9º es el citado Rances Barthelemy. El 10 es el citado Josh Taylor. El 11º es el citado Antonio Orozco. El 12º es un Keita Obara que casi noquea a Troyanovksy, pero que finalmente fue duramente batido. El 13º es un Joshua Leather que no está listo para enfrentarse a la cumbre y que ha adquirido su posicionamiento por un título menor. El 14º es otro prospecto en ascenso como Eddie Ramírez. El 15º es un Lenny Zappavigna que ya demostró ante Lipinets que no tendría posibilidades ante Crawford.

WBO:
El 1º es el citado Orozco. El 2º es el citado Hooker. El 3º es el enrachado filipino Jason Pagara. El 4º es el prospecto en ascenso Jack Catterall. El 5º es un José Zepeda que, tras el desafortunado incidente ante Flanagan, está construyendo su camino en el peso superligero. El 6º es el citado José Carlos Ramírez. El 7º es el citado Saucedo. El 8º es el citado Okada. El 9º es el citado Kondo. El 10º es un Mike Reed que siempre elude las peleas arriesgadas. El 11º es el citado Yigit. El 12º es el prospecto en ascenso Pedro Campa. El 13º es un Gustavo Vittori que no está listo para pelear en el mundial. El 14º es un Georgi Chelokhsaev que está muy falto de desarrollo. El 15 es un Fatih Keles que no tiene el nivel para pelear con el top 15.

Terminado este repaso actual (en el que lógicamente no se incluyen a los púgiles que Crawford esquivó antes de que subieran al peso wélter), es fácil comprobar que las estrellas brillan por su ausencia. Los únicos excampeones son Viktor Postol, Omar Figueroa, Humberto Soto, Adrien Broner, Rances Barthelemy y Eduard Troyanovsky y de estos Crawford sólo se ha medido a Postol, que, como dijimos, llegó al trono con una única victoria destacada. En cualquier caso, entre todos los mencionados no hay púgiles del relieve de los que podemos encontrar en la división wélter.
Respecto al resto, Sergey Lipinets, Regis Prograis, Josh Taylor, Ivan Baranchyk, Hiroki Okada, Jack Catterall, José Zepeda y puede que Antonio Orozco, son los mejores aspirantes, pero Crawford no se ha medido ni a uno de ellos ni ha amagado con hacerlo. Es más, precisamente ayer, dejó vacante su cinturón IBF para eludir un enfrentamiento contra su peligrosísimo retador obligatorio Sergey Lipinets, que hubiese sido, sin duda, el mayor reto en su trayectoria en el peso superligero.

Finalmente, encontramos un conjunto de prospectos que por edad, han llegado tarde a esta posición, aunque hubiesen sido rivales más exigentes que Jean, Dulorme, Molina, Lundy o Indongo. Estamos hablando de José Carlos Ramírez, Eddie Ramírez, Alex Saucedo y Pedro Campa.
Respecto al resto, aunque hay mucha diferencia, por ejemplo, del nivel de dificultad que puede presentar Amir Imam al que puede poner Fatih Keles, son púgiles que demuestran que el peso superligero no pasa por su mejor época.

Así, recapitulando, podemos decir que Crawford, a pesar de que ha alegado sin pruebas que le evitaban, sólo se ha medido a dos púgiles de nivel del mediocre top 15 actual y que a todos los boxeadores más exigentes y peligrosos los ha eludido, siendo el mejor ejemplo lo sucedido ante Lipinets. Por otro lado, es comprensible que no quiera enfrentarse a un púgil desconocido por una baja bolsa, pero ¿no habría logrado mejores números y más prestigio ante Barthelemy, Broner, Soto o Figueroa? Finalmente, esta el caso de Prograis, que indudablemente será monarca mundial, que es un púgil reconocido y valorado en Estados Unidos pero al que tampoco piensa dar una oportunidad.

Por ello, aunque merezca crédito por sus logros, decir que Crawford ha cumplido en una división de flojo nivel medio midiéndose a los mejores es, simplemente, una falsedad. Todo esto no quiere decir que Crawford no hubiese podido ganar a la totalidad o a la mayoría de los púgiles de la élite, simplemente que no se ha enfrentado más que a dos boxeadores destacados y que por ello no puede ser valorado como un icono histórico del boxeo, ya que no ha hecho otra cosa que poner de manifiesto los males que acechan a este deporte al evitar los mayores peligros, escudarse en excusas para justificar las decisiones tomadas y apoyarse en una poderosa máquina propagandística para sobrevalorar sus logros. Ciertamente, es ridículo pretender que un boxeador se pueda medir a todos los púgiles que sobresalen en una categoría, dado que el boxeo moderno, por sus características, no lo permite. Pero es igual de ridículo valorar como el mejor peso superligero de la historia, siendo desacertado considerar como el 2º libra por libra en la actualidad a un Crawford que ha sustentado gran parte de su reinado con victorias ante Dulorme, Jean, Lundy y Molina a la vez que ni siquiera pensaba en dar una opción a boxeadores completamente en un nivel superior a estos.

Es por todo ello que lo mejor que puede hacer Crawford si verdaderamente quiere demostrar su valía es o enfrentarse a Prograis o Barthelemy (Lipinets quedará fuera al ser nombrado coaspirante al título vacante), o dejarse de dar rodeos y subir definitivamente al peso wélter para encarar a Thurman o a Spence. De todos modos, no es el mejor augurio respecto a su futuro ni la mejor defensa contra las críticas que Crawford haya citado recientemente como objetivos en la división superior a un Pacquiao que se debería haber retirado hace años y que está rodando cuesta abajo en su rendimiento y a un Jeff Horn que sufrió para conseguir una victoria controvertida a los puntos ante esta misma estrella. 

domingo, 20 de agosto de 2017

Terence Crawford – Julius Indongo (20/8/2017)

Pinnacle Bank Arena,  Lincoln, Estados Unidos.
Unificación total de la división del peso superligero con los cinturones WBA, WBC, WBO e IBF en juego.

Aunque siempre es muy positivo que en la época de los cuatro cinturones se erija un monarca que posea todas las coronas simultáneamente, la pelea de ayer fue una pésima certificación a este logro. Y es que Indongo ofreció una actuación realmente mala, especialmente falta de corazón, que sólo hizo que regalarle la condición de campeón indiscutido al estadounidense Crawford, que ciertamente ha hecho valer sus cualidades en una división actualmente con un nivel muy pobre.

A diferencia de las peleas ante Troyanovsky y Burns, en las que casi desde el tañido inicial el namibio se lanzó al ataque usando sus larguísimo brazos con velocidad y tenacidad, Indongo se mostró mucho más expectante, permitiendo incluso que Crawford, contrariamente a lo que es habitual en su boxeo, amenazase con tomar la iniciativa. Cuando al fin se decidió el visitante a pasar al ataque lo hizo de forma desordenada, errando una izquierda recta que sería respondida por un cruzado diestro a la contra que ya lo desestabilizaría ligeramente.

Éste era un pésimo augurio, que sólo hizo que materializarse en un knockdown en el segundo asalto. Tras múltiples imprecisas ofensivas de Indongo evitadas por su rival con pasos atrás o contraatacadas con jabs o curvos, “The Blue Machine” volvería a cometer el mismo error, siendo recibido por unos uppercuts de Crawford no especialmente tensos. Indongo corrió el ring, recibiendo un hook al cuerpo, hasta que un jab del estadounidense le obligó a agacharse y un directo descendente no demasiado potente lo tumbó. Dado que el round estaba en el último minuto, Indongo se las apañó para aguantar y llegar al tercer episodio, pero sólo para hacer la decepción aún más grande.

En dicho round, por enésima vez, Indongo 22(11KO)-1(1) se lanzó desordenado al ataque, siendo alcanzado por un gancho de izquierda, aparentemente no excesivamente potente, que le derrumbó sobre la lona, donde, con gestos exagerados, hizo evidente que no pensaba ni siquiera intentar ponerse de pie. Así, Terence Crawford 32(23KO)-0 se convertía en campeón WBA, WBC, WBO e IBF del peso superligero, una cuádruple posesión de coronas que no sucedía desde que Jermain Taylor unificó el peso medio en 2005 ante Bernard Hopkins. De todos modos, Crawford no se impuso ni muchísimo menos a un equivalente de Hopkins, sino a un púgil que lo hizo todo mal en el combate y que hizo buenas las palabras de quienes consideraban que sólo era un boxeador con suerte que se presentaba como una víctima propiciatoria para el local. 

La gestión de la distancia de Indongo en el enfrentamiento es de las peores que se han visto en un campeonato del peso superligero en muchos años. Esto es así porque iniciaba sus ofensivas desde tan lejos que, incluso teniendo una buena ventaja en altura y alcance, se quedaba corto siempre, terminando totalmente expuesto a los contragolpes de Crawford. Dicho error no se puede encontrar en su pelea ante Burns, en la que en todo momento el británico fue martirizado por la ventaja física de su adversario. Es cierto que Crawford no es Burns, que además cada vez está más venido a menos, pero es que boxeando de esa manera Indongo no podría haberse mantenido imbatido ni en el circuito africano. Puede que fuese la presión por la oportunidad histórica que tenía delante, porque su encaje es de los menos resistentes de la categoría, porque su valentía le falló en el momento que más la necesitaba o por cualquier otro motivo, pero el caso es que Indongo le regaló sus dos coronas a su oponente sin ofrecer oposición, siendo lo peor de todo la forma en la que renunció plenamente a intentar ponerse de pie en el segundo knockdown, además por un golpe que no fue de los que se clavan profundamente hacia el hígado pero que curiosamente tuvo efecto instantáneo, cuando lo normal es que tarde unos instantes en dejarse sentir.

Sea como sea, si Crawford ya era considerado el 2º en la mayoría de rankings de todos los pesos a pesar de no haber batido a un rival con un gran renombre, ahora su valoración mejorará, siendo junto a Ward los iconos estadounidenses que, con toda la maquinaria propagandística empujando sus espaldas, ahora dominaran las listas de todos los pesos. En cualquier caso, aunque se debe reconocer que actualmente es el mejor peso superligero del mundo (no incluyendo, por ejemplo, boxeadores como Mikey García, porque todavía no ha ascendido definitivamente del peso ligero), hay que mencionar que la categoría se encuentra en cierta regresión respecto a otras épocas, sólo habiendo en cada ranking de dos a tres púgiles de verdadero nivel. Por ello, si Crawford de verdad quiere demostrar que merece el número 1 de todos los pesos debería ascender al peso wélter y medirse a boxeadores como Spence, Thurman u otros púgiles de la élite, ante los que, al fin, después de su lejana victoria ante Gamboa de 2014, podamos verle ante un boxeador del máximo relieve.

martes, 13 de diciembre de 2016

Terence Crawford - John Molina Jr. (10/12/2016)

CenturyLink Center, Omaha, Estados Unidos.
Primera defensa de los cinturones unificados WBC y WBO superligero del campeón Crawford, aunque los títulos no están en juego para Molina por incumplir el límite de peso.

Tras haber vencido claramente a un Provodnikov que ofreció una de las peores actuaciones de toda su carrera, con falta de su habitual tenacidad y empuje, Molina adquirió el prestigio suficiente para ser anunciado como un buen rival para Crawford, aunque con esta elección lo único que pretendía Top Rank era asegurarse que su púgil ensanchaba su record con escaso riesgo. Y es que, como era evidente desde antes del combate para cualquier analista objetivo, el dinamismo del campeón iba a ser demasiado para un Molina que padece sobre manera ante este tipo de boxeo. La pelea fue bastante monótona y aunque los destellos de calidad de Crawford y la valentía de Molina permitieron mantener el interés durante los ocho asaltos que duró el choque, resultaba inevitable pensar que, aunque a un ritmo enteramente superior, el espectador estaba viendo repetida una más de las peleas recientes de "Bud" en su versión elusiva y oportunista.

Con el tañido inicial Molina avanzaría con intensidad y lanzaría su gancho diestro al rostro, haciendo que Crawford cambiase a guardia zurda y permaneciese de esta manera durante toda la pelea. Dado que el monarca es mucho más veloz tanto de piernas como de manos, no tenía problemas para, a la vez que se desplazaba, conectar su jab, su derecha, su 2-1 o ganchos de izquierda con gran claridad. La presión de Molina en ocasiones era muy fuerte, pero sus pasos desequilibrados y su avance precipitado, de modo que surgió como una víctima propiciatoria para el lucimiento de su rival, que tras conectar, por ejemplo, el uppercut diestro, saldría por la diagonal. Contando con más rapidez y mejor posicionamiento y desplazamiento, Crawford impactaba contragolpes con mucha facilidad o realizaba entradas y salidas sin peligro.

Sólo en el tercer asalto, Molina, que combatió con muchísima mayor valentía que otros rivales de Crawford, sorprendería al titular con un gancho diestro de notable potencia. Igualmente, al instante contestaría el local con combinaciones de directo zurdo-hook diestro, con el 1-2 o con el uppercut-hook, golpes con los que evitaba que el aspirante se acercarse. En el caso de que Molina terminase por acortar la distancia, las entradas en clinch de Crawford detenían las acciones y el peligro. Desde el cuarto asalto el visitante disminuiría la presión, por lo que el trabajo del titular se haría más sencillo, teniendo sólo que usar el directo aislado y el jab para imponerse con claridad. Molina, frustrado, sólo conectaría golpes antirreglamentarios cuando ambos estaban agarrados, y era evidente que el desgaste terminaría pasándole factura.

En el sexto round, con Molina sobreexpuesto a las contras y pegando al aire por las esquivas de su contrincante, Crawford movería al retador con directos, aunque mantendría su táctica ya un tanto tediosa de desplazarse y jabear. Tras algunas nuevas combinaciones en el séptimo asalto, finalmente en el octavo episodio, después de un directo y un cruzado duro, el campeón conectaría un par de golpes al torso de gran potencia que llevaron contra una esquina a Molina y que, tras unos hooks diestros enlazados arriba y abajo, terminarían por tirarlo a la lona a la vez que el árbitro detenía el combate. Cumpliendo con los pronósticos, Terence "Bud" Crawford 30(21KO)-0 lograba realizar una exitosa defensa que es innegablemente meritoria, pero que es conseguida nuevamente ante un rival demasiado sencillo y buscado a medida para su éxito. Porque, aunque algunos creyeron la propaganda de Top Rank y consideraron a Molina 29(23KO)-7(3) como una gran amenaza, ¿Cómo iba un púgil totalmente desarbolado por Adrien Broner lograr la victoria ante Crawford? Del mismo modo es justo preguntarse, aunque Top Rank afirma que tiene problemas para encontrar un rival a su altura que acepte combatir, ¿Cómo iban a poder ganar al campeón Dulorme, Jean o Lundy? Quizás Postol fuese la excepción a esta tónica, pero cuando lo seleccionaron sabían perfectamente que era demasiado rígido para generar dificultades a alguien tan rápido. 

En cualquier caso, ahora que a Crawford se le está incluyendo en la parte más alta del top libra por libra no se puede evitar pensar que, si bien tiene habilidades más que de sobras para serlo, con su ascenso se está vendiendo humo en gran parte, ya que, exceptuando a un Gamboa de pésima defensa, sólo se ha enfrentado a un púgil de la élite mundial. Por ello resulta necesario que su promotora y su equipo le lleven ya al fin a un combate ante un rival insigne y ante una figura destacada para que demuestre su potencial, justifique su condición de estrella y evite empezar a perder prestigio. Así, ha surgido el nombre de Broner como posible retador, oponente interesante y que podría ser el más difícil de su carrera hasta la fecha, aunque ahora mismo, en realidad, siendo su vida una montaña de problemas, no parece que objetivamente sea otra cosa que una víctima propiciatoria más pero con mayor nombre.

sábado, 10 de diciembre de 2016

Previa: Terence Crawford vs. John Molina Jr.

Terence "Bud" Crawford 29(20KO)-0 vs. John Molina Jr. 29(23KO)-6(2). Peso Superligero [Los cinturones mundiales WBC y WBO de Crawford no estarán en juego para Molina, que se excedió del límite 3,5 Lb. o 1,5Kg.]. 12 Rounds. HBO. CenturyLink Center, Omaha, Estados Unidos.

A pesar de que ambos tienen prestigio en la división y llegan al combate tras buenas actuaciones, el Crawford-Molina no parece que vaya a ser, a priori, ni tan entretenido ni tan disputado como otros enfrentamientos de este sábado. Y es que la disparidad entre los contendientes es excesivamente amplia y los estilos de ambos quizás no encajen tan bien como se piensa. Últimamente Crawford no es ese espectacular boxeador que asombró al público en 2014, sino que se limita a hacer lo justo para puntuar y asegurarse el triunfo, ofreciendo aburridos combates que sólo aumentan en emoción cuando, oportunistamente, aprovecha un descuido de su rival para atrapar un KO Técnico. Por otro lado, aunque Molina llega a este duelo tras una victoria inesperadamente amplia ante Provodnikov, es justo decir que el ruso boxeó a un nivel bajísimo, insólito en su trayectoria. Además, la última vez que Molina se enfrentó a un boxeador técnico y táctico como Adrien Broner su derrota fue absoluta, no ofreciendo casi ninguna dificultad. Así, es más que posible que Crawford nuevamente pueda imponer su habilidad y velocidad y su excelente uso de los directos para anular totalmente a su rival, que será casi imposible que pueda alcanzar la distancia corta de forma prolongada y que se verá expuesto constantemente a la superioridad estratégica y a la movilidad del campeón.

domingo, 24 de julio de 2016

Terence Crawford - Viktor Postol (23/7/2016)

MGM Grand, Las Vegas, Estados Unidos. 
Unificación de coronas WBC y WBO del peso superligero.

Lo cierto es que la unificación de coronas entre Crawford y Postol fue una pelea bastante tediosa y en la cual, como señalamos en la previa, predominó la cautela de ambos y el estudio táctico sobre cualquier voluntad de ofrecer espectáculo. De todos modos, la escasez de acción del combate por momentos se hizo excesiva, jugando un papel principal en ello un Crawford que no dejaría de correr por el exterior del ring en casi ningún momento. Si a esto le sumamos que Postol, pese a sostener una ligera presión, a penas encontraba momentos oportunos para lanzar sus manos, el resultado es una pelea digna de olvidar más que una consolidación de un top libra por libra.

En el inicio la pugna fue igualadísima, con ambos a penas acertando golpes y tanteándose con sus jabs, compensando las mejores acciones del otro púgil rápidamente, de modo que si Crawford conectaba un hook diestro de poco recorrido antes de una entrada en clinch, Postol le replicaba de la misma manera. No sería hasta el tercer asalto cuando se produjeron ofensivas de más consideración, siendo el ucraniano el que llevó la ventaja, conectando un buen jab al contragolpe algún gancho y probando suerte con su 1-2, todo ello a la vez que eludía los ataques de su rival. Con todo, cuando parecía que "The Iceman" podía entrar en la pugna se produciría una reacción definitiva de Crawford que rompería a su favor el duelo.

Aunque "Bud" a penas había conectado manos claras en toda la pelea hasta entonces, en el cuarto asalto comenzaría a manejar su mano izquierda mucho mejor y conectaría golpes con cierto poder. Esto sólo sería un avance de lo que sucedería en el quinto asalto, cuando el estadounidense se anotó dos knockdowns. En el primero se pudo alegar un mal posicionamiento de piernas de un Postol empujado por un hook zurdo. Pero en el segundo el campeón WBO anotaría un potente hook zurdo a la contra que desequilibró a Postol y le llevó, a la vez que huía, a poner las manos en la lona. Sea como sea, estas caídas no llevaron a Crawford a tomar mayores riesgos sino que se mantendría calmada y cómodamente en el exterior del ring aguardando al veredicto de los jueces, a pesar de que cada puño que conectaba con precisión parecía dañar a un Postol sin encaje. 

Por su parte al monarca WBC ni le servía su ventaja en altura ni su iniciativa, dado que sus puños seguían siendo lanzados en bajísmo número, aún menor después de las caídas. Por ello a Crawford le bastaba con escoger los golpes y aprovechar los desequilibrios en el avance de su adversario para tocarlo con flojos directos y hooks diestros no más potentes. Finalmente, sabiendo que la victoria ya se le había escapado, en el onceavo episodio Postol trataría de mostrase algo más agresivo aunque, sin capacidad para ofrecer una variación, su frustración se traduciría en un golpe en la nuca que le supuso el descuento de un punto. Tras este último intento fallido, y con el doceavo episodio concluyendo después de algunos absurdos gestos chulescos de Crawford, el enfrentamiento llegó a su fin, consiguiendo éste la victoria por decisión unánime y cartulinas de 118-107 doble y un 117-108. Con ello Terence Crawford 29(20KO)-0 se convertía en campeón mundial unificado superligero WBC y WBO, se afianzaba como número 1 de la división y se posicionaba como el posible rival de Manny Pacquiao en su retorno a los cuadriláteros tras un brevísimo retiro.

Dejando de lado el hecho de que la pelea ante Pacquiao podría ser bastante más mala de lo que los críticos esperan, el hecho es que difícilmente Crawford pueda ser contado como parte del top 5 libra por libra con este triunfo solvente pero deslucidísimo, ofreciendo algunos rounds verdaderamente aburridos y marcados por el oportunismo, episodios que fueron peores que los generados en muchas ocasiones por el criticadísimo Guillermo Rigondeaux. Y es que ante un Postol 28(12KO)-1 decepcionante y sin recursos, Crawford se limitó a hacer lo justo para vencer, siguiendo con la línea ya marcada con anterioridad en sus choques ante Lundy, Jean y Dulorme, por lo que sólo con una gran victoria en un destacado duelo de finales de año, el imbatido número 1 superligero podrá merecer la condición de top 5 libra por libra, actualmente sólo sustentada de una forma resultadista y cuestionable.

sábado, 23 de julio de 2016

Previa: Terence Crawford vs. Viktor Postol

Terence "Bud" Crawford 28(20KO)-0 vs. Viktor "The Iceman" Postol 28(12KO)-0. Unificación de coronas WBO y WBC del peso superligero. 12 Rounds. HBO. MGM Grand, Las Vegas, Estados Unidos.

Muy difícilmente el Crawford-Postol podrá ser considerado por ritmo una de las mejores peleas del año, ya que ambos púgiles suelen escoger muchos los golpes y dar mucha importancia a la táctica, haciendo prevalecer su control de la distancia y sus magníficos directos por encima del resto de sus puños. Además, hay que tener en cuenta que en una pelea tan trascendental para los dos campeones superligeros, en la cual el ganador será elevado al número 1 de la categoría y al top 5 libra por libra, es posible que su cautela se vea agravada. En cualquier caso, es uno de los enfrentamientos más interesantes del año, puesto que dos invictos y formidables boxeadores se medirán en un choque aparentemente muy igualado. Aun así, el veloz Crawford es considerado por las casas de apuestas y los críticos como el favorito, estando esta valoración más apoyada en su estelar auge en el peso ligero que en su poco brillante paso por un peso superligero en el que ha batido en peleas sencillas a púgiles lejanos al nivel de la élite. Por ello, parece un error enorme infravalorar a un Postol que tiene grandes posibilidades de triunfo apoyado en su boxeo sólido y sin brechas y en su superior altura y envergadura, todo ello sin tener en cuenta que además en su última pelea venció contra pronóstico a un Lucas Matthysse perteneciente al top 15 de los rankings de todos los pesos. Así, si bien la victoria de Crawford es el resultado esperado como el inicio de una etapa excepcional en su carrera, hay una gran posibilidad de que se produzca el triunfo de Postol y lleve bruscamente su nombre hacia el estrellato.

martes, 1 de marzo de 2016

Terence Crawford - Henry Lundy (27/2/2016)

Madison Square Garden Theater, Nueva York, Estados Unidos.
En juego el cinturón mundial WBO del peso superligero.

Al igual que en sus últimos dos combates, Crawford ofreció ante Lundy una actuación bastante poco espectacular pero efectiva, en la que pudo lograr eventualmente un triunfo por KO Técnico. De forma similar a su combate contra Thomas Dulorme, el invicto Crawfod, además, pasaría algunas dificultades, aunque breves y de poca envergadura, antes tomar el control, pudiendo en esta ocasión Lundy sorprenderlo en el round inicial con un par de 2-1 y algunos ganchos diestros. El campeón, que se había cambiado a zurdo, encajaría estos secos golpes sin dificultades, pero demostraría algunas pequeñas brechas en su enormemente sólido boxeo. En cualquier caso, después de algunos hooks más que Lundy podría anotar a base de velocidad de manos en algunos esporádicos intercambios, "Bud" reordenaría su planteamiento y progresiva pero definitivamente desplegaría su mejor técnica.

Sin cambiar su posición de zurdo, Crawford establecería de forma continuada un jab de escasa potencia que sería suficiente, añadido a una cierta movilidad, para neutralizar al aspirante. Lundy, cauteloso, no se atrevía a realizar más que ofensivas salteadas en directo al cuerpo junto a algún errado y heterodoxo gancho, manteniéndose en líneas generales la contienda con un ritmo bastante bajo y con ambos, rápidos de piernas, probando algunas fugaces ofensivas con escaso acierto. Aunque podría pensarse que esta neutralidad sería compensada en poco tiempo, la poco brillante pelea se mantendría de este forma durante los siguientes episodios, con Crawford anotándoselos simplemente por un jab que marcaba con poca fuerza y claridad pero que era suficiente para superar el mismo golpe lanzado por su oponente, que cuenta con un menor alcance.

Habría que esperar hasta el cuarto episodio para que la pelea sufriese algún cambio de consideración en su desarrollo, ya que en dicho asalto Lundy se cambió también a guardia zurda impactando algún directo de mano izquierda, aunque de todos modos su modificación táctica y su aumento de riesgo no sirvieron para diluir el control de Crawford. El campeón seguiría caminando el ring, jabeando y puntuando con alguna derecha hasta que en el quinto round encontraría el momento adecuado para, como siempre, lanzar un decisivo ataque que quebrase inesperadamente la resistencia de su inadvertido rival. Dejándose llevar por la poca combatividad de la contienda, Lundy se vería sorprendido por un 1-2 de Crawford cuyo segundo golpe, impactado con la mano izquierda, estremecería al aspirante. Un directo zurdo más y unos ganchos al cuerpo llevaron a Lundy a tratar de salir de las cuerdas con una desordenada ofensiva, que sería detenida por un nuevo recto de izquierda de Crawford que derribaría a su rival.

Estando ya el combate sentenciado, el titular superligero se lanzaría sobre su oponente impactando, entre otros golpes, directos de mano zurda y cruzado diestros que, al no tener respuesta, llevaron al árbitro a detener el combate, dando el triunfo por KO Técnico a Terence "Bud" Crawford 28(20KO)-0. Tal y como pasó ante Dulorme y Jean, el resultado de la pelea ante Lundy 26(13KO)-6(2)-1 era intuido casi desde el momento de la confirmación de la pelea, recibiendo por ello Crawford y su equipo críticas pese a sus claras victorias antes del límite. Y es que, aunque normalmente se suele tildar al estadounidense como un boxeador de excelente técnica pero capaz de ofrecer emocionantes batallas, en sus últimos combates sólo ha hecho lo justo para desdibujar tácticamente a sus oponentes con escaso riesgo a la vez que aguardaba, taimadamente, el momento para contragolpear o atacar de forma decisiva. Así, y añadiéndose a ello los rumores de su rechazo a pelear en unificación con Viktor Postol, la imagen de Crawford como futura estrella de los grandes eventos de pago por visión se está viendo disminuida ligeramente. 

Es por ello que su promotor, Bob Arum, ha afirmado recurrentemente que la tercera puesta en juego de su cinturón podría ser ante un boxeador muy agresivo y espectacular como Ruslan Provodnikov quien, a pesar de su mal record reciente, le debería permitir volver a brillar y apuntalar su posición de futuro candidato al top 3 libra por libra en caso de poder vencerlo.

domingo, 25 de octubre de 2015

Terence Crawford - Dierry Jean (24/10/2015)

CenturyLink Center, Omaha, Estados Unidos.
En juego el cinturón mundial WBO del peso superligero.


Después de que en los instantes iniciales Crawford no pudiese progresar de la manera adecuada con el jab, y tras encajar una derecha directa, realizaría un cambio de guardia diestra a zurda, factor que sería determinante en la pelea y que le favorecería de forma enorme. Tanto fue así, que segundos después de situarse con la mano izquierda retrasada, y todavía en el primer round, alcanzaría a la contra a Jean con un directo zurdo enlazado con un hook diestro que derribaría sobre la lona al haitiano-canadiense. A pesar de este estupendo comienzo, y aunque existía la posibilidad de que en el segundo round Crawford pudiese tratar de poner fin al encuentro, la pelea se mantendría con un ritmo bastante bajo. El invicto campeón, que se mantuvo como zurdo, sólo necesitaba manejar su jab para anular a un Jean que, además de no saber como entrar, sería sorprendido por secos directos de izquierda y contundentes cruzados de mano adelantada.


El cambio de guardia de Crawford pareció derrumbar todo el planteamiento táctico de Jean, que no ofrecía una pelea adecuada para un oponente zurdo, girando hacia el lado izquierdo de su rival y facilitándole por ello en gran medida su trabajo, en lugar de mantener su pie adelantado por el exterior del de su oponente y girar hacia la derecha. Con el aspirante totalmente desdibujado, respondiendo básicamente con golpes muy aislados en gancho diestro, "Bud" aceleraría sus acciones en el cuarto round, estremeciendo a Jean en varias ocasiones con directos zurdos, cruzados diestros y hooks de esta misma mano. Con todo, pronto volvería el estadounidense a pelear de forma calmada y paciente con predominio de las acciones en la distancia larga. Quizás el mejor round de Jean, aunque hizo insuficiente para anotárselo, fue el quinto, en el cual cambió la dirección de su giro, impactó de forma débil pero repetida su derecha en corto y conectó un cruzado zurdo, puños todos ellos compensados por su rival a base de potencia de golpeo y directos zurdos y ganchos.

Con Crawford anulando cualquier amago de reacción y dominando con grandísima solvencia, cambiándose brevemente a diestro en el sexto round y descargando fuertes directos, era tan evidente que su victoria a los puntos se había consumado como que podía poner fin al encuentro con una mayor voluntad de hacerlo. Finalmente, tras un séptimo round poco activo, en el que de todos modos Crawford no dejó dudas, en el octavo dos cruzados diestros potentes de Jean (sus mejores golpes en la pelea) conllevaron que el sorprendido e indignado campeón se arrojase, acompañado por los gritos de su público, hacia el desenlace combinando curvos y rectos con contundencia. Ya no disminuiría mucho la intensidad combativa del local, que se anotaría un knockdown en el noveno episodio por repetidos directos zurdos culminados con uno en la parte trasera de la cabeza de Jean, acción antirreglamentaria protestada por "All In", aunque no evitó por ello la cuenta del árbitro.


Por último en el décimo round Crawford no especularía más e iría a por el final, atacando con directos al rostro y ganchos al cuerpo y llevando con ello contra las cuerdas a Jean. Después de un combo de ganchos que puso en apuros al visitante, éste optaría por correr el ring, aunque pocos instantes más tarde recibiría un directo zurdo y un gancho diestro que le dejarían sobre las cuerdas y llevarían al tercer hombre a detener la pelea. Por KO Técnico en el décimo round Terence "Bud" Crawford 27(19KO)-0 resolvía la primera defensa de su cinturón WBO del peso superligero, deshaciéndose de un Dierry Jean 29(20KO)-2(1) que no estuvo cerca de la victoria en ningún momento. Crawford dominó el ring y la distancia, conectó más manos, más claras y más potentes, dando además muy pocas facilidades defensivas, por lo que consiguió un triunfo total y muy completo en el que fue decisiva su estrategia de pelear como zurdo. 

Aún así, la gran duda que surge es si este triunfo en un combate prolongado y con largas fases de simple control con el jab, es lo suficientemente espectacular como para valerle un enfrentamiento en pago por visión contra Manny Pacquiao en la última pelea del filipino antes de retirarse. Parece claro que en ese combate Crawford sería más agresivo y decidido, algo que parece tener claro un Bob Arum que podría estar interesado en que se materializase dicho choque. Crawford quiere esta pelea también, por lo que sólo falta el visto bueno de Pacquiao para que se concretase, aunque éste quizás pueda apuntar a una bolsa mayor, a un nombre más consolidado o a una pelea más asequible.