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martes, 26 de septiembre de 2017

Parker-Fury, una polémica más con un claro beneficiado

En un choque que no estuvo a la talla de lo que se espera de un campeonato mundial del peso pesado, el monarca WBO de la división máxima Joseph Parker conservó su cinturón derrotando a su retador oficial Hughie Fury con una decisión mayoritaria que ha levantado una notable polémica. Y es que Fury no anotó golpes de poder en suficiente número y Parker erró una cantidad incontable de puños, haciendo que las lecturas del choque hayan sido de lo más variadas. En cualquier caso, los jueces dieron cartulinas de doble 118-110 y 114-114, que sirvieron al neozelandés para poder seguir apuntando a combates ante la élite de la división, a la que no parece que pueda batir.

 
La contienda tuvo un desarrollo monótono, con Parker persiguiendo constantemente a un Fury que se desplazaba cercano a las cuerdas tirando su jab. Hay que subrayar que ninguno de los dos boxeadores hizo incontestable su primacía, puesto que la presión de Parker resultaba irregular e ineficaz, no logrando alcanzar la distancia corta más que en desordenadas embestidas, y Fury ni siquiera contaba con precisión o contundencia en su jab, prácticamente el único golpe que lanzaba, por lo que hubo diversos asaltos que tuvieron muy poco que destacar en cuanto a acciones ofensivas efectivas. 

En el ámbito contrario, en acierto defensivo, Hughie Fury sí ofreció una actuación abrumadoramente superior, dado que hubo varios rounds en los que Parker no acertó ni una sola mano, llegando a lanzar series de media decena de golpes de los que no estaba cerca de anotar ninguno de ellos. Para evitarlos, Fury no sólo tiraba de movilidad, sino que se dejaba caer sobre las cuerdas para quedar fuera del alcance del visitante, al que también esquivó, con leves giros de cintura u hombros, y bloqueó.

Ciertamente, los ataques de Parker eran tan previsibles, precipitados y desordenados que Fury no tuvo problemas para evitar casi la totalidad de ellos. Además, cuando el campeón logró permanecer en la distancia corta, el local recurría a un clinch que fue la última arma utilizada para neutralizar al neozelandés. Por otro lado, no hay que olvidar que entre todas las ofensivas erradas por parte de Parker, y a pesar de que Fury se centró demasiado en un jab flojísimo, en ocasiones el retador conectó claros contragolpes en uppercut, hook o incluso directo.

La excepción a esta tónica, en la que Parker también tuvo largos periodos de inactividad, llegó en los últimos rounds cuando el campeón sí que consiguió anotar algunas manos claras, como un par de derechas en el último episodio. Con todo, esto no sirvió para modificar la percepción de que su actuación fue nefasta.

Dicho esto, que dos jueces otorgasen todos los asaltos menos dos a Parker es, una semana más, una atroz ignominia y un claro signo de corrupción. Y es que otorgarle diez asaltos a Parker significa que se le dieron rounds en los que no acertó ni un sólo golpe, cosa que resulta a todas luces injustificable. Es cierto que los puños de Fury fueron sumamente escasos, pero entre decantarte por un boxeador que falla todos y cada uno de sus golpes y otro que lanza un par y anota un par la elección resulta sencilla por el segundo, ya que lo que se valora en un round de boxeo es la efectividad ofensiva. Por otro lado, hay algunos que señalan vehementemente que como Parker tuvo un mejor final, después de un desarrollo tedioso, él merece la victoria, pero esta valoración significa simplemente que quienes afirman esto no saben como se puntúa un combate de boxeo. Da igual que los últimos dos rounds sean los mejores de la historia del deporte para el púgil A, que si el púgil B ha ganado los diez anteriores haciendo sólo lo justo y necesario, igualmente, el púgil B será el vencedor claro de la contienda por 118-110. De todos modos, hay que destacar que ni Parker tuvo una reacción final tan buena, al contrario, ni Fury hizo lo suficiente para hacer incuestionable su dominio.

De todos modos, se debe dejar claro algo. Es verdad que Fury recurrió a una potencia de golpeo ridículamente baja, al igual que su cadencia, pero si contamos que la efectividad defensiva es un criterio a tener en cuenta en la valoración de un episodio, todos los rounds que estuvieron igualados y no tuvieron acciones ofensivas destacadas deberían ir a parar al boxeador que mejor defensa mostró, indudablemente Fury, que así merecería la victoria con cierto margen. Pese a ello, los jueces optaron por sobrevalorar la presión, como si por ella exclusivamente un boxeador, sin lanzar manos, pudiese hacerse con un round. Si las acciones defensivas no cuentan para ganar un combate, habría que dudar de los resultados de una gran cantidad de combates de Jack Johnson, Willie Pep, Pernall Whitaker, Floyd Mayweather y de los demás expertos defensivos. Pero las cosas no funcionan así. Por otra parte, cuando a la cúpula boxística le interesa que Mayweather conserve su 0 contra Maidana o Castillo, los jueces se olvidan de la tendencia mayoritaria de decantarse, en caso de duda, por los boxeadores que presionan. En cambio, cuando a la élite dirigente del boxeo le interesa la victoria de Parker, los jueces se sacan de la chistera, como el mejor de los magos, un doble 118-110 para premiar simplemente el caminar hacia delante, porque el neozelandés no boxeó, sólo se comportó como un perro de presa sin instinto, astucia, velocidad o fiereza. 

De nuevo, no hay que pensar que Fury hizo una gran actuación, porque por momentos resultó penoso que consumiese minutos sin intentar ni siquiera conectar una mano. Pero, igualmente, Parker no hizo ningún honor a su corona mundial del peso pesado, ya que boxeó como un púgil de nivel bajo que no tiene otro recurso más que su avance frontal o como un novato que se piensa que puede ganar por ser sólo más fuerte que su oponente. Es por ello que, aunque ha habido algunos monarcas WBO bastante cuestionables, y excluyendo a los titulares regulares e interinos WBA, Joseph Parker es uno de los peores boxeadores que ha logrado una corona mundial en la historia del peso pesado.

La diferencia con boxeadores de las primeras épocas (no sólo en el caso de Parker, también en el de otros) es que es más alto y pesa nada más y nada menos que 111 kg, pero por lo demás, cualquier púgil destacado en la historia de la categoría podría darle una lección de boxeo, incluso los considerados como más toscos, cosa que no hace más que poner de manifiesto que quienes dicen que el peso pesado está renaciendo y que se encamina a una nueva edad dorada se equivocan.

Enlazando con este tema hay que responder a una cuestión, puesto que puede surgir la pregunta de porqué a los titiriteros que mueven los hilos del boxeo les interesa la victoria de Parker. La respuesta es muy sencilla. Actualmente la cumbre libra por libra está en teoría vacía (esta idea surge de los medios estadounidenses que se niegan a poner en el número 1 a alguien que no encaje con sus consideraciones político-sociales), y se busca una nueva figura que la llene, siendo para muchos el elegido Anthony Joshua. 

Además, se pretende que Joshua se convierta en una  nueva figura histórica de la división que mueva millones sólo por su fama. Para que Joshua se haga un nombre destacado uno de los aspectos ineludibles es que logre ser titular unificado y para ello se necesita al monarca WBO Joseph Parker. Se dice que al final del camino puede haber una unificación total ante Deontay Wilder, pero antes de ello, Joshua seguramente se encamine a una unificación ante Parker que no tendrá ningún problema en superar, como no lo tendría ningún boxeador de la élite, incluso de la actual. Muchos considerarán que Hughie Fury no habría generado dificultades a Joshua, cosa que puede ser cierta, pero siempre habría un riesgo de que su heterodoxia y su buena defensa hiciesen que Joshua no luciese o incluso que se agotase por su gran musculatura, que le haría cobrarse un precio alto con cada uno de sus errores. Pero ante Parker no habrá dificultad alguna, y la victoria antes del límite es segura, puesto que no hay ni un sólo elemento destacable en su boxeo.

Así, otra vez las piezas encajan. ¿Porqué dar un 118-110 doble sin sentido contra Hughie Fury? Porque interesa una unificación entre Joshua y Parker, que es una víctima propiciatoria. Seguramente muchos no vean que se están poniendo las bases para, explotando las cualidades de un buen boxeador (algo innegable) como Joshua, crear un icono boxístico, algo que está en marcha desde antes de su debut profesional. 

Aunque un año antes de su participación en los Juegos Olímpicos fue arrestado por posesión e intento de distribución de drogas, cosa que podría haberle supuesto una pena de cárcel de 14 años en Reino Unido, se le impusieron trabajos sociales y ni si quiera se le apartó de la participación en los Juegos de Londres, donde, a pesar de no imponerse sobre el ring a Dychko y Cammarrelle, los jueces le dieron victorias que le supusieron una medalla de oro inmerecida. 

Posteriormente, debutó como profesional con un grado de atención incomprensible, rebosando las páginas de diversos medios cuando sólo noqueaba a púgiles modestísimos. Sus problemas ante Dillian Whyte se minimizaron, adquirió su corona IBF ante un Charles Martin que no merecía el título que poseía (Glazkov se lesionó una pierna en la pelea por el cetro vacante) y posteriormente sus victorias ante Breazeale y Molina, que no eran púgiles merecedores ni siquiera del top 10, se volvieron a sobrevalorar. Finalmente, aunque Tyson Fury no había recibido más que faltas de respeto por su formidable victoria ante un Wladimir Klitschko que había reinado durante una década, Joshua recibió desbordantes e incomprensibles loas por batir al mismo Klitschko posteriormente, cuando además "AJ" estuvo a punto de ser noqueado en esa misma pelea. Como siempre, el hilo conductor queda claro para el que quiera verlo, pero es difícil cuando todos los agentes mediáticos substituyen cada crítica por una alabanza. Así, su turbio pasado, que es arrojado a la cara de otros boxeadores flagelando su confianza y su moral, es sólo una  “historia de superación” y sus fáciles triunfos ante rivales modestos son “la muestra de su grandeza”.

En la historia de todos los deportes se han creado figuras icónicas de forma artificial, porque es tan sencillo como valorar de más los logros de alguien para conseguir que los organizadores se lleven ingentes sumas de dinero (como pasa ahora con Joshua y antes con Mayweather, hablando de boxeo). Todo ello sin olvidar las repercusiones, socio-políticas que estas figuras pueden tener en un determinado contexto. Por ello, con todos los intereses favoreciendo el auge de Joshua será difícil que, contando además con muchas cualidades, no se logre que se convierta en poco tiempo en la figura central del pugilismo, sino lo es ya para muchos. Es por esto que sólo nos queda esperar que no se incumplan las normas para que Joshua siga elevando su consideración, que, por el bien del boxeo, le lleguen retos de calidad que no queden truncados por el camino de forma más que extraña, como en el caso del Wilder-Povetkin, y que una vez que se lleven a cabo irregularidades los destellos de su fama no cieguen a los aficionados, que siempre serán los garantes de velar porque la historia del boxeo y sus grandes nombres no sean sustituidos por combates mal emparejados y púgiles sobrevalorados.

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Breve: Andy Ruiz supestamente se habría retirado de pelea contra Hughie Fury


Según ha informado en un tweet desde su cuenta oficial el entrenador de Hughie Fury 20(10KO)-0, Peter Fury, Andy Ruiz 29(19KO)-0 habría decidido retirarse de la eliminatoria final WBO del peso pesado que iba a disputar contra el boxeador británico el día 29 de octubre como semifondo del Tyson Fury vs. Wladimir Klitschko II. Se espera que en las próximas horas se den detalles, principalmente los motivos para esta decisión, pero ahora mismo lo que parece seguro es que Hughie Fury deberá centrarse en buscar un rival de sustitución, sea para la eliminatoria o sea para su programada participación en la velada del 29 de octubre. Dado que sólo hay un mes de margen será realmente complicado que algún boxeador destacado pueda pactar con él a tiempo una nueva eliminatoria, pudiendo ser finalmente la próxima pelea de Fury un nuevo y último rodaje antes de la prueba de fuego definitiva que tanto tiempo se lleva esperando que dispute.

Actualmente, las mejores opciones como rivales suplentes si se quiere mantener en pie la eliminatoria son Michael Wallisch 16(10KO)-0 (6º por detrás del 5º Fury), Edmund Gerber (8º) 26(17KO)-2(1) y Tom Schwarz 17(11KO)-0 (9º). 

miércoles, 4 de mayo de 2016

Hughie Fury - Fred Kassi (30/4/2016)

Copper Box Arena, Londres, Reino Unido.
En juego el título WBO Intercontinental del peso pesado.

Resulta innegable que el boxeo de Hughie Fury se está viendo crecientemente influenciado por el de su primo Tyson Fury, a quien al inicio de su carrera no se parecía excesivamente en su estilo combativo. De todas maneras, aunque se pueda imitar en cierto modo la táctica de quien se ha coronado monarca unificado, las cualidades físicas y los recursos de ambos no son ni mucho menos equivalentes. Al margen de este aspecto, y emulando o no, lo cierto es que Hughie Fury está evolucionando notablemente y ante un rival muy correoso como Fred Kassi, que ofreció enormes dificultades a Amir Mansour, Chris Arreola y Dominic Breazeale, se mostró muy solvente y efectivo.

A la vez que Kassi trataba de desplazarse por el exterior del ring aguardando el momento para contragolpear, estrategia que le ha dado muy buenos resultados en el pasado, Fury le perseguiría calmadamente con sus brazos bajos y la barbilla alta, reaccionando a cualquier amago del camerunés con un rápido paso atrás. Así, el local evitaría cualquier tipo de peligro que, de todos modos, no era demasiado elevado, puesto que podía neutralizar a su rival con un firme jab lanzando incontables veces. Cuando, pronto, se dio cuenta de que iba a sucumbir ante el jab de su oponente si se mantenía en esa línea, Kassi trataría de mostrarse más agresivo y realizaría algunas arremetidas que, del mismo modo, no le darían réditos destacables. Y es que Fury anotaría a la contra derechas, hooks zurdos o uppercuts diestros que, acompañados de clinch o ágiles pasos laterales, frenaron el empuje de "Big Fred".

Aunque el visitante trataría incluso de tomar la iniciativa eventualmente, seguiría siendo anulado por el efectivo pero nada espectacular boxeo de su contrincante, que recibiría algunos abucheos desde el quinto episodio por parte de un cierto sector del público. El monótono desarrollo de las acciones sufriría un cambio drástico en el sexto episodio, momento en el que tendría lugar un suceso decisivo. Como ya se podía intuir en anteriores precipitadas embestidas de Kassi, éste golpearía con su cabeza el párpado izquierdo de Hughie Fury, que sufriría un corte de considerable gravedad. Por ello, después de que el sexto round terminase con Kassi aprovechando el corte de su rival para conectar dos duras derechas (respectivamente en directo y gancho), con poco tiempo trascurrido del séptimo episodio el árbitro solicitaría la revisión médica y éste aconsejaría la detención de las acciones.

De este modo, se llegaba a una lectura de cartulinas (70-64, 69-65, 69-66) que por decisión técnica dieron el triunfo a Hughie Fury 20(10KO)-0, consiguiendo conservar su record invicto, sumar su vigésima victoria y capturar el título WBO Intercontinental, que le dará acceso al top 15 pesado de dicho organismo. Además, esta fue sin duda la mayor victoria de la carrera de Fury a pesar de la deslucida conclusión, puesto que no sufrió a penas para vencer sin dejar dudas a un Kassi que mereció triunfos ante Arreola y Breazeale aunque los jueces no se los quisieron dar. No son pocos quienes encuentran importantes puntos débiles en el boxeo de Fury, como su gran falta de pegada, sus descuidos defensivos y posibles problemas de adaptación en peleas físicamente muy exigentes, pero a sus 21 años no se puede negar que tiene muchísimo tiempo para poder evolucionar y que ante cada prueba a la que se ha visto sometido ha respondido adecuadamente. Con todo, cambiando el punto de vista y analizando las previsiones más osadas, ahora mismo todavía no está ni siquiera cercano al nivel necesario para poder imponerse en un campeonato mundial.

martes, 4 de agosto de 2015

Deontay Wilder ofrece combate a primo de Tyson Fury, el prospecto Hughie Fury


Todavía no ha sido confirmado el enfrentamiento de forma oficial ni se sabe si se llegará a concretar pero, según ha afirmado su propio equipo, el invicto peso pesado Hughie Fury 16(8KO)-0 (prospecto británico que es primo del próximo retador mundial Tyson Fury) habría recibido una propuesta para ser el siguiente rival del campeón mundial WBC Deontay Wilder 34(33KO)-0, en la que es la segunda defensa de su cinturón. Para aceptar la pelea el entrenador de Fury habría señalado que su única condición era que la pelea fuese en siete u ocho semanas y no en cuatro como le demandaba el equipo de Wilder. Esta declaración un tanto extraña ha levantado cierta polémica, dado que es muy difícil que le hayan propuesto disputar la pelea dentro de cuatro semanas estando previsto desde hace mucho tiempo que el campeón regrese a los rings el 26 de septiembre. Por ello son muchos los que piensan que la falta de tiempo sería una posible excusa para que Fury rechazase la pelea.


En cualquier caso, la cuestión de fondo y la que parece más importante, no es si Hughie Fury acepta o no dicho combate, sino como es posible que un campeón mundial tan alabado por un determinado sector de los medios pueda realizar dos defensas seguidas ante rivales tan asequibles. Primero se midió a un Eric Molina que era la opción menos exigente entre los clasificados en la parte alta del ranking y ahora elegiría al jovencísimo británico, púgil de tan solo 20 años y dos como profesional que carece de la suficiente experiencia y desarrollo para afrontar ni siquiera a un rival del top 15, en el que él ahora mismo no forma parte estando situado 33º. 

Aunque es posible que finalmente se opte por otro rival, lo que parece evidente es que Wilder está planeando una mala preparación para su dificilísima primera defensa mandatoria, que le debería de medir a primeros del próximo año al ruso Alexander Povetkin, quien en su última pelea noqueó en un solo round al muy exigente top 3 Mike Pérez. Además podría empezar a perder el favor de un sector del público que confió en él para hacer resurgir la división del peso pesado y situarla en la posición que ocupaba en las pasadas décadas, algo que no conseguirá con enfrentamientos en los que parta como clarísimo favorito midiéndose a rivales muy por debajo de su nivel.