Daniel Pi
@BastionBoxeo
Tradicionalmente, al pensar en el boxeo femenino a muchos les han venido a la mente combates toscos y embarrados en los que la habilidad era una cuestión secundaria, duelos protagonizados por púgiles que casi siempre se veían barridas por las escasísimas boxeadoras con buena base técnica que encontraban, quienes reinaban sin impedimentos incluso pasando de una categoría a otra en enormes saltos de peso. Sin embargo, desde hace años una nueva generación de púgiles está dando relieve al boxeo femenino y apunta a otorgarle el grado de competitividad que podría mejorar drásticamente su valoración.
Entre ellas destaca una generación de boxeadoras con sólido bagaje amateur, sobresaliendo las que han participado en los Juegos Olímpicos, púgiles como Katie Taylor, Claressa Shields y un largo etcétera que han tomado por asalto el pugilismo femenino y que encabezan las listas de todos los pesos en dicha modalidad. Parte de este grupo es la olímpica estadounidense Mikaela Mayer 12(5KO)-0, compañera de selección y amiga de la citada Shields, que cuenta con unos 135 combates amateur y que está llamada a ser una monarca mundial y quién sabe si una figura en el boxeo femenino.
Quizás, a diferencia de otras insignes prospectas de la actualidad, Mayer ha brillado un poco menos, pudiendo apreciarse ciertas brechas en el mantenimiento de sus ofensivas y en su ejecución de los ataques, en los que peligrosamente avanza su cabeza exponiéndose al contragolpe. Con todo, con un uno-dos-hook de tremenda eficacia, combinaciones de curvos mecanizadas, buena defensa estática y dinámica y una perfecta preparación física, Mayer avanza sin impedimentos hacia la cumbre del peso superpluma, siendo 1ª WBC, 2ª WBA e IBF.
Siendo inevitable que dispute pronto el mundial, como preparación y como una forma de adquirir experiencia, Mayer peleará el martes contra una doble retadora mundial al título del peso pluma como la dura nigeriana Helen Joseph 17(10KO)-4-2, que ha sufrido todas sus derrotas a los puntos y como visitante, ofreciendo mucha batalla ante monarcas como Delfine Persoon o Jennifer Han, a la que derribó. Además sumó un cuestionable empate ante la prospecta Tyrieshia Douglas y noqueó en Australia a la contendiente Shannon O’Connell. Así, teniendo pegada y habiendo sido compañera de sparring de Claressa Shields, Joseph será una oponente competente y que dará trabajo de utilidad a Mayer, que no podrá descuidarse en la distancia corta.
Con todo, aunque tiene un peligroso uso de los curvos, Joseph es considerablemente más baja (1,65 m o 5’ 5” por el 1,75 m o 5’ 9” de Mayer) nunca ha combatido en el peso superpluma (de hecho llegó a pelear en el peso supermosca en una ocasión) y no tiene la inteligencia de ring de la estrella en ascenso local. De ese modo, Mayer parece que debería poder apoyarse en sus buenos rectos para anotar y llevarse los rounds con claridad, si bien deberá evitar a toda costa ser conformista y dejarse arrastrar hacia cruces de golpes, dado que ese escenario podría poner a prueba seriamente su encaje y su coraje.
La pelea, que será el semifondo del evento encabezado por el Shakur Stevenson vs. Félix Caraballo del próximo martes 9 en el MGM Grand de Las Vegas (Estados Unidos), será emitida en Estados Unidos por ESPN a partir de las 19:00 pm ET/16:00 pm PT, lo que equivaldría a la 1:00 de la madrugada en hora peninsular española.
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jueves, 4 de junio de 2020
jueves, 22 de febrero de 2018
Hoy Joseph Díaz se enfrentará a Terrazas en preparación para el mundial
Aunque el WBC decretó tiempo atrás que el campeón mundial del peso pluma Gary Russell Jr. debía defender de forma obligatoria su corona ante Joseph Díaz 25(13KO)-0, el combate no se ha pactado todavía, siendo imposible ya que el monarca cumpla su objetivo inicial de realizar una defensa voluntaria en febrero. De todos formas, el calendario avanza, por lo que, si no pacta el campeonato, Russell acabará por perder su corona. Por otro lado, es cierto que Díaz es también número 1 WBO, de modo que es posible que finalmente decida combatir por el cinturón que posee Óscar Valdez.
Siendo consciente de que más pronto que tarde el encuentro mundialista terminará por llegar en una u otra dirección, Díaz afronta este jueves una pelea de preparación ante el extitular mundial mexicano Víctor Terrazas 38(21KO)-4(4)-2, a quien se medirá en el Fantasy Springs Casino de Indio, Estados Unidos, con retransmisión de ESPN2.
Dado que Terrazas estuvo casi tres años fuera de los rings tras su derrota en tres rounds ante Santa Cruz, poco después de su regreso fue noqueado en dos asaltos por Eduardo Hernández y su único rodaje en catorce meses fueron cuatro rounds (a causa de una decisión técnica) ante Andoni Gago, es de esperar que Díaz se imponga. Es más, en caso de que no logre una solvente victoria muchos pondrán en duda sus posibilidades en su inminente asalto mundialista, de modo que se debe esperar de parte de “JoJo” una actuación llena de intensidad en la que autoreivindicarse.
En el respaldo, cinco prospectos realizarán peleas de desarrollo: el superligero de 19 años Vergil Ortiz 8(8KO)-0, que nunca ha dejado que un combate vaya más allá del tercer round, se medirá a ocho asaltos a un José Álvarez Rodríguez 15(11KO)-3(3) que por su limitado encaje probablemente le permitirá mantener el 100% de nocauts; el peso ligero Christian González 18(15KO)-1(1) intentará seguir recuperándose de su primera derrota venciendo al filipino Rey Pérez 21(6KO)-9(2); el peso pluma Manny Robles 14(6KO)-0 se enfrentará al asequible Isaías Martín 24(16KO)-11(9); el también prospecto del peso pluma Edgar Valerio 12(7KO)-0 combatirá con el modesto Víctor Proa 29(22KO)-5(4)-2; y el peso ligero Genaro Gámez 6(4KO)-0 disputará su primer combate a ocho asaltos contra Miguel Ángel Mendoza 23(22KO)-13(6)-2.
martes, 26 de septiembre de 2017
Parker-Fury, una polémica más con un claro beneficiado
En un choque que no estuvo a la talla de lo que se espera de un campeonato mundial del peso pesado, el monarca WBO de la división máxima Joseph Parker conservó su cinturón derrotando a su retador oficial Hughie Fury con una decisión mayoritaria que ha levantado una notable polémica. Y es que Fury no anotó golpes de poder en suficiente número y Parker erró una cantidad incontable de puños, haciendo que las lecturas del choque hayan sido de lo más variadas. En cualquier caso, los jueces dieron cartulinas de doble 118-110 y 114-114, que sirvieron al neozelandés para poder seguir apuntando a combates ante la élite de la división, a la que no parece que pueda batir.
La contienda tuvo un desarrollo monótono, con Parker persiguiendo constantemente a un Fury que se desplazaba cercano a las cuerdas tirando su jab. Hay que subrayar que ninguno de los dos boxeadores hizo incontestable su primacía, puesto que la presión de Parker resultaba irregular e ineficaz, no logrando alcanzar la distancia corta más que en desordenadas embestidas, y Fury ni siquiera contaba con precisión o contundencia en su jab, prácticamente el único golpe que lanzaba, por lo que hubo diversos asaltos que tuvieron muy poco que destacar en cuanto a acciones ofensivas efectivas.
En el ámbito contrario, en acierto defensivo, Hughie Fury sí ofreció una actuación abrumadoramente superior, dado que hubo varios rounds en los que Parker no acertó ni una sola mano, llegando a lanzar series de media decena de golpes de los que no estaba cerca de anotar ninguno de ellos. Para evitarlos, Fury no sólo tiraba de movilidad, sino que se dejaba caer sobre las cuerdas para quedar fuera del alcance del visitante, al que también esquivó, con leves giros de cintura u hombros, y bloqueó.
Ciertamente, los ataques de Parker eran tan previsibles, precipitados y desordenados que Fury no tuvo problemas para evitar casi la totalidad de ellos. Además, cuando el campeón logró permanecer en la distancia corta, el local recurría a un clinch que fue la última arma utilizada para neutralizar al neozelandés. Por otro lado, no hay que olvidar que entre todas las ofensivas erradas por parte de Parker, y a pesar de que Fury se centró demasiado en un jab flojísimo, en ocasiones el retador conectó claros contragolpes en uppercut, hook o incluso directo.
La excepción a esta tónica, en la que Parker también tuvo largos periodos de inactividad, llegó en los últimos rounds cuando el campeón sí que consiguió anotar algunas manos claras, como un par de derechas en el último episodio. Con todo, esto no sirvió para modificar la percepción de que su actuación fue nefasta.
Dicho esto, que dos jueces otorgasen todos los asaltos menos dos a Parker es, una semana más, una atroz ignominia y un claro signo de corrupción. Y es que otorgarle diez asaltos a Parker significa que se le dieron rounds en los que no acertó ni un sólo golpe, cosa que resulta a todas luces injustificable. Es cierto que los puños de Fury fueron sumamente escasos, pero entre decantarte por un boxeador que falla todos y cada uno de sus golpes y otro que lanza un par y anota un par la elección resulta sencilla por el segundo, ya que lo que se valora en un round de boxeo es la efectividad ofensiva. Por otro lado, hay algunos que señalan vehementemente que como Parker tuvo un mejor final, después de un desarrollo tedioso, él merece la victoria, pero esta valoración significa simplemente que quienes afirman esto no saben como se puntúa un combate de boxeo. Da igual que los últimos dos rounds sean los mejores de la historia del deporte para el púgil A, que si el púgil B ha ganado los diez anteriores haciendo sólo lo justo y necesario, igualmente, el púgil B será el vencedor claro de la contienda por 118-110. De todos modos, hay que destacar que ni Parker tuvo una reacción final tan buena, al contrario, ni Fury hizo lo suficiente para hacer incuestionable su dominio.
De todos modos, se debe dejar claro algo. Es verdad que Fury recurrió a una potencia de golpeo ridículamente baja, al igual que su cadencia, pero si contamos que la efectividad defensiva es un criterio a tener en cuenta en la valoración de un episodio, todos los rounds que estuvieron igualados y no tuvieron acciones ofensivas destacadas deberían ir a parar al boxeador que mejor defensa mostró, indudablemente Fury, que así merecería la victoria con cierto margen. Pese a ello, los jueces optaron por sobrevalorar la presión, como si por ella exclusivamente un boxeador, sin lanzar manos, pudiese hacerse con un round. Si las acciones defensivas no cuentan para ganar un combate, habría que dudar de los resultados de una gran cantidad de combates de Jack Johnson, Willie Pep, Pernall Whitaker, Floyd Mayweather y de los demás expertos defensivos. Pero las cosas no funcionan así. Por otra parte, cuando a la cúpula boxística le interesa que Mayweather conserve su 0 contra Maidana o Castillo, los jueces se olvidan de la tendencia mayoritaria de decantarse, en caso de duda, por los boxeadores que presionan. En cambio, cuando a la élite dirigente del boxeo le interesa la victoria de Parker, los jueces se sacan de la chistera, como el mejor de los magos, un doble 118-110 para premiar simplemente el caminar hacia delante, porque el neozelandés no boxeó, sólo se comportó como un perro de presa sin instinto, astucia, velocidad o fiereza.
De nuevo, no hay que pensar que Fury hizo una gran actuación, porque por momentos resultó penoso que consumiese minutos sin intentar ni siquiera conectar una mano. Pero, igualmente, Parker no hizo ningún honor a su corona mundial del peso pesado, ya que boxeó como un púgil de nivel bajo que no tiene otro recurso más que su avance frontal o como un novato que se piensa que puede ganar por ser sólo más fuerte que su oponente. Es por ello que, aunque ha habido algunos monarcas WBO bastante cuestionables, y excluyendo a los titulares regulares e interinos WBA, Joseph Parker es uno de los peores boxeadores que ha logrado una corona mundial en la historia del peso pesado.
La diferencia con boxeadores de las primeras épocas (no sólo en el caso de Parker, también en el de otros) es que es más alto y pesa nada más y nada menos que 111 kg, pero por lo demás, cualquier púgil destacado en la historia de la categoría podría darle una lección de boxeo, incluso los considerados como más toscos, cosa que no hace más que poner de manifiesto que quienes dicen que el peso pesado está renaciendo y que se encamina a una nueva edad dorada se equivocan.
Enlazando con este tema hay que responder a una cuestión, puesto que puede surgir la pregunta de porqué a los titiriteros que mueven los hilos del boxeo les interesa la victoria de Parker. La respuesta es muy sencilla. Actualmente la cumbre libra por libra está en teoría vacía (esta idea surge de los medios estadounidenses que se niegan a poner en el número 1 a alguien que no encaje con sus consideraciones político-sociales), y se busca una nueva figura que la llene, siendo para muchos el elegido Anthony Joshua.
Además, se pretende que Joshua se convierta en una nueva figura histórica de la división que mueva millones sólo por su fama. Para que Joshua se haga un nombre destacado uno de los aspectos ineludibles es que logre ser titular unificado y para ello se necesita al monarca WBO Joseph Parker. Se dice que al final del camino puede haber una unificación total ante Deontay Wilder, pero antes de ello, Joshua seguramente se encamine a una unificación ante Parker que no tendrá ningún problema en superar, como no lo tendría ningún boxeador de la élite, incluso de la actual. Muchos considerarán que Hughie Fury no habría generado dificultades a Joshua, cosa que puede ser cierta, pero siempre habría un riesgo de que su heterodoxia y su buena defensa hiciesen que Joshua no luciese o incluso que se agotase por su gran musculatura, que le haría cobrarse un precio alto con cada uno de sus errores. Pero ante Parker no habrá dificultad alguna, y la victoria antes del límite es segura, puesto que no hay ni un sólo elemento destacable en su boxeo.
Así, otra vez las piezas encajan. ¿Porqué dar un 118-110 doble sin sentido contra Hughie Fury? Porque interesa una unificación entre Joshua y Parker, que es una víctima propiciatoria. Seguramente muchos no vean que se están poniendo las bases para, explotando las cualidades de un buen boxeador (algo innegable) como Joshua, crear un icono boxístico, algo que está en marcha desde antes de su debut profesional.
Aunque un año antes de su participación en los Juegos Olímpicos fue arrestado por posesión e intento de distribución de drogas, cosa que podría haberle supuesto una pena de cárcel de 14 años en Reino Unido, se le impusieron trabajos sociales y ni si quiera se le apartó de la participación en los Juegos de Londres, donde, a pesar de no imponerse sobre el ring a Dychko y Cammarrelle, los jueces le dieron victorias que le supusieron una medalla de oro inmerecida.
Posteriormente, debutó como profesional con un grado de atención incomprensible, rebosando las páginas de diversos medios cuando sólo noqueaba a púgiles modestísimos. Sus problemas ante Dillian Whyte se minimizaron, adquirió su corona IBF ante un Charles Martin que no merecía el título que poseía (Glazkov se lesionó una pierna en la pelea por el cetro vacante) y posteriormente sus victorias ante Breazeale y Molina, que no eran púgiles merecedores ni siquiera del top 10, se volvieron a sobrevalorar. Finalmente, aunque Tyson Fury no había recibido más que faltas de respeto por su formidable victoria ante un Wladimir Klitschko que había reinado durante una década, Joshua recibió desbordantes e incomprensibles loas por batir al mismo Klitschko posteriormente, cuando además "AJ" estuvo a punto de ser noqueado en esa misma pelea. Como siempre, el hilo conductor queda claro para el que quiera verlo, pero es difícil cuando todos los agentes mediáticos substituyen cada crítica por una alabanza. Así, su turbio pasado, que es arrojado a la cara de otros boxeadores flagelando su confianza y su moral, es sólo una “historia de superación” y sus fáciles triunfos ante rivales modestos son “la muestra de su grandeza”.
En la historia de todos los deportes se han creado figuras icónicas de forma artificial, porque es tan sencillo como valorar de más los logros de alguien para conseguir que los organizadores se lleven ingentes sumas de dinero (como pasa ahora con Joshua y antes con Mayweather, hablando de boxeo). Todo ello sin olvidar las repercusiones, socio-políticas que estas figuras pueden tener en un determinado contexto. Por ello, con todos los intereses favoreciendo el auge de Joshua será difícil que, contando además con muchas cualidades, no se logre que se convierta en poco tiempo en la figura central del pugilismo, sino lo es ya para muchos. Es por esto que sólo nos queda esperar que no se incumplan las normas para que Joshua siga elevando su consideración, que, por el bien del boxeo, le lleguen retos de calidad que no queden truncados por el camino de forma más que extraña, como en el caso del Wilder-Povetkin, y que una vez que se lleven a cabo irregularidades los destellos de su fama no cieguen a los aficionados, que siempre serán los garantes de velar porque la historia del boxeo y sus grandes nombres no sean sustituidos por combates mal emparejados y púgiles sobrevalorados.
La contienda tuvo un desarrollo monótono, con Parker persiguiendo constantemente a un Fury que se desplazaba cercano a las cuerdas tirando su jab. Hay que subrayar que ninguno de los dos boxeadores hizo incontestable su primacía, puesto que la presión de Parker resultaba irregular e ineficaz, no logrando alcanzar la distancia corta más que en desordenadas embestidas, y Fury ni siquiera contaba con precisión o contundencia en su jab, prácticamente el único golpe que lanzaba, por lo que hubo diversos asaltos que tuvieron muy poco que destacar en cuanto a acciones ofensivas efectivas.
En el ámbito contrario, en acierto defensivo, Hughie Fury sí ofreció una actuación abrumadoramente superior, dado que hubo varios rounds en los que Parker no acertó ni una sola mano, llegando a lanzar series de media decena de golpes de los que no estaba cerca de anotar ninguno de ellos. Para evitarlos, Fury no sólo tiraba de movilidad, sino que se dejaba caer sobre las cuerdas para quedar fuera del alcance del visitante, al que también esquivó, con leves giros de cintura u hombros, y bloqueó.
Ciertamente, los ataques de Parker eran tan previsibles, precipitados y desordenados que Fury no tuvo problemas para evitar casi la totalidad de ellos. Además, cuando el campeón logró permanecer en la distancia corta, el local recurría a un clinch que fue la última arma utilizada para neutralizar al neozelandés. Por otro lado, no hay que olvidar que entre todas las ofensivas erradas por parte de Parker, y a pesar de que Fury se centró demasiado en un jab flojísimo, en ocasiones el retador conectó claros contragolpes en uppercut, hook o incluso directo.
La excepción a esta tónica, en la que Parker también tuvo largos periodos de inactividad, llegó en los últimos rounds cuando el campeón sí que consiguió anotar algunas manos claras, como un par de derechas en el último episodio. Con todo, esto no sirvió para modificar la percepción de que su actuación fue nefasta.
Dicho esto, que dos jueces otorgasen todos los asaltos menos dos a Parker es, una semana más, una atroz ignominia y un claro signo de corrupción. Y es que otorgarle diez asaltos a Parker significa que se le dieron rounds en los que no acertó ni un sólo golpe, cosa que resulta a todas luces injustificable. Es cierto que los puños de Fury fueron sumamente escasos, pero entre decantarte por un boxeador que falla todos y cada uno de sus golpes y otro que lanza un par y anota un par la elección resulta sencilla por el segundo, ya que lo que se valora en un round de boxeo es la efectividad ofensiva. Por otro lado, hay algunos que señalan vehementemente que como Parker tuvo un mejor final, después de un desarrollo tedioso, él merece la victoria, pero esta valoración significa simplemente que quienes afirman esto no saben como se puntúa un combate de boxeo. Da igual que los últimos dos rounds sean los mejores de la historia del deporte para el púgil A, que si el púgil B ha ganado los diez anteriores haciendo sólo lo justo y necesario, igualmente, el púgil B será el vencedor claro de la contienda por 118-110. De todos modos, hay que destacar que ni Parker tuvo una reacción final tan buena, al contrario, ni Fury hizo lo suficiente para hacer incuestionable su dominio.
De todos modos, se debe dejar claro algo. Es verdad que Fury recurrió a una potencia de golpeo ridículamente baja, al igual que su cadencia, pero si contamos que la efectividad defensiva es un criterio a tener en cuenta en la valoración de un episodio, todos los rounds que estuvieron igualados y no tuvieron acciones ofensivas destacadas deberían ir a parar al boxeador que mejor defensa mostró, indudablemente Fury, que así merecería la victoria con cierto margen. Pese a ello, los jueces optaron por sobrevalorar la presión, como si por ella exclusivamente un boxeador, sin lanzar manos, pudiese hacerse con un round. Si las acciones defensivas no cuentan para ganar un combate, habría que dudar de los resultados de una gran cantidad de combates de Jack Johnson, Willie Pep, Pernall Whitaker, Floyd Mayweather y de los demás expertos defensivos. Pero las cosas no funcionan así. Por otra parte, cuando a la cúpula boxística le interesa que Mayweather conserve su 0 contra Maidana o Castillo, los jueces se olvidan de la tendencia mayoritaria de decantarse, en caso de duda, por los boxeadores que presionan. En cambio, cuando a la élite dirigente del boxeo le interesa la victoria de Parker, los jueces se sacan de la chistera, como el mejor de los magos, un doble 118-110 para premiar simplemente el caminar hacia delante, porque el neozelandés no boxeó, sólo se comportó como un perro de presa sin instinto, astucia, velocidad o fiereza.
De nuevo, no hay que pensar que Fury hizo una gran actuación, porque por momentos resultó penoso que consumiese minutos sin intentar ni siquiera conectar una mano. Pero, igualmente, Parker no hizo ningún honor a su corona mundial del peso pesado, ya que boxeó como un púgil de nivel bajo que no tiene otro recurso más que su avance frontal o como un novato que se piensa que puede ganar por ser sólo más fuerte que su oponente. Es por ello que, aunque ha habido algunos monarcas WBO bastante cuestionables, y excluyendo a los titulares regulares e interinos WBA, Joseph Parker es uno de los peores boxeadores que ha logrado una corona mundial en la historia del peso pesado.
La diferencia con boxeadores de las primeras épocas (no sólo en el caso de Parker, también en el de otros) es que es más alto y pesa nada más y nada menos que 111 kg, pero por lo demás, cualquier púgil destacado en la historia de la categoría podría darle una lección de boxeo, incluso los considerados como más toscos, cosa que no hace más que poner de manifiesto que quienes dicen que el peso pesado está renaciendo y que se encamina a una nueva edad dorada se equivocan.
Enlazando con este tema hay que responder a una cuestión, puesto que puede surgir la pregunta de porqué a los titiriteros que mueven los hilos del boxeo les interesa la victoria de Parker. La respuesta es muy sencilla. Actualmente la cumbre libra por libra está en teoría vacía (esta idea surge de los medios estadounidenses que se niegan a poner en el número 1 a alguien que no encaje con sus consideraciones político-sociales), y se busca una nueva figura que la llene, siendo para muchos el elegido Anthony Joshua.
Además, se pretende que Joshua se convierta en una nueva figura histórica de la división que mueva millones sólo por su fama. Para que Joshua se haga un nombre destacado uno de los aspectos ineludibles es que logre ser titular unificado y para ello se necesita al monarca WBO Joseph Parker. Se dice que al final del camino puede haber una unificación total ante Deontay Wilder, pero antes de ello, Joshua seguramente se encamine a una unificación ante Parker que no tendrá ningún problema en superar, como no lo tendría ningún boxeador de la élite, incluso de la actual. Muchos considerarán que Hughie Fury no habría generado dificultades a Joshua, cosa que puede ser cierta, pero siempre habría un riesgo de que su heterodoxia y su buena defensa hiciesen que Joshua no luciese o incluso que se agotase por su gran musculatura, que le haría cobrarse un precio alto con cada uno de sus errores. Pero ante Parker no habrá dificultad alguna, y la victoria antes del límite es segura, puesto que no hay ni un sólo elemento destacable en su boxeo.
Así, otra vez las piezas encajan. ¿Porqué dar un 118-110 doble sin sentido contra Hughie Fury? Porque interesa una unificación entre Joshua y Parker, que es una víctima propiciatoria. Seguramente muchos no vean que se están poniendo las bases para, explotando las cualidades de un buen boxeador (algo innegable) como Joshua, crear un icono boxístico, algo que está en marcha desde antes de su debut profesional.
Aunque un año antes de su participación en los Juegos Olímpicos fue arrestado por posesión e intento de distribución de drogas, cosa que podría haberle supuesto una pena de cárcel de 14 años en Reino Unido, se le impusieron trabajos sociales y ni si quiera se le apartó de la participación en los Juegos de Londres, donde, a pesar de no imponerse sobre el ring a Dychko y Cammarrelle, los jueces le dieron victorias que le supusieron una medalla de oro inmerecida.
Posteriormente, debutó como profesional con un grado de atención incomprensible, rebosando las páginas de diversos medios cuando sólo noqueaba a púgiles modestísimos. Sus problemas ante Dillian Whyte se minimizaron, adquirió su corona IBF ante un Charles Martin que no merecía el título que poseía (Glazkov se lesionó una pierna en la pelea por el cetro vacante) y posteriormente sus victorias ante Breazeale y Molina, que no eran púgiles merecedores ni siquiera del top 10, se volvieron a sobrevalorar. Finalmente, aunque Tyson Fury no había recibido más que faltas de respeto por su formidable victoria ante un Wladimir Klitschko que había reinado durante una década, Joshua recibió desbordantes e incomprensibles loas por batir al mismo Klitschko posteriormente, cuando además "AJ" estuvo a punto de ser noqueado en esa misma pelea. Como siempre, el hilo conductor queda claro para el que quiera verlo, pero es difícil cuando todos los agentes mediáticos substituyen cada crítica por una alabanza. Así, su turbio pasado, que es arrojado a la cara de otros boxeadores flagelando su confianza y su moral, es sólo una “historia de superación” y sus fáciles triunfos ante rivales modestos son “la muestra de su grandeza”.
En la historia de todos los deportes se han creado figuras icónicas de forma artificial, porque es tan sencillo como valorar de más los logros de alguien para conseguir que los organizadores se lleven ingentes sumas de dinero (como pasa ahora con Joshua y antes con Mayweather, hablando de boxeo). Todo ello sin olvidar las repercusiones, socio-políticas que estas figuras pueden tener en un determinado contexto. Por ello, con todos los intereses favoreciendo el auge de Joshua será difícil que, contando además con muchas cualidades, no se logre que se convierta en poco tiempo en la figura central del pugilismo, sino lo es ya para muchos. Es por esto que sólo nos queda esperar que no se incumplan las normas para que Joshua siga elevando su consideración, que, por el bien del boxeo, le lleguen retos de calidad que no queden truncados por el camino de forma más que extraña, como en el caso del Wilder-Povetkin, y que una vez que se lleven a cabo irregularidades los destellos de su fama no cieguen a los aficionados, que siempre serán los garantes de velar porque la historia del boxeo y sus grandes nombres no sean sustituidos por combates mal emparejados y púgiles sobrevalorados.
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miércoles, 19 de julio de 2017
Martin Joseph Ward – Anthony Cacace (15/7/2017)
Wembley Arena, Londres, Reino Unido.
En juego los títulos británico y de la Commonwealth del peso superpluma.
La pelea entre los imbatidos Ward y Cacace fue una evidente contraposición entre frecuencia y claridad de golpeo desde principio a fin, por lo que, sumado a un planteamiento muy táctico de ambos contendientes, terminó resultando un combate muy igualado aunque, en cualquier caso, no especialmente entretenido.
Si bien no es que ofreciese un ritmo combativo arrollador, Ward trató de enlazar manos y, repetidamente, con el 1-2 al rostro o con variación de altura superó a su rival de forma innegable en números de puños lanzados y anotados. Con todo, en casi cada round Cacace logró conectar el mejor golpe, destacando un cruzado zurdo muy abierto que llegaba con mucha potencia y precisión. Aun así, los puños de éste eran tan aislados que, lógicamente, resultaba realmente complicado que pudiese condicionar con ellos a los jueces por mucho que estos se dejasen impresionar por su fuerza de golpeo.
Sea como sea, los primeros seis asaltos estuvieron repartidos en la anotación de los jueces y relativamente igualados en las acciones, ya que Ward capturó el primer y el segundo asalto mientras que el tercero y el quinto fueron a parar a manos de su rival, que usó bien su cruzado de izquierda al contragolpe. Estando el cruce sin un dominador, Ward intentó en el sexto asalto usar su agilidad de piernas para, con cambios de línea, romper las tablas, aunque tanto en el séptimo como en el octavo episodio la precisión del zurdo Cacace con su mano izquierda en directo frenó e incluso revirtió sus esfuerzos.
De todos modos, desde el noveno al duodécimo asalto Ward se dio cuenta que la forma de superar a su rival era con trabajo, continuidad, volumen de puños y ritmo, así que insistió una y otra vez con las combinaciones para dejar la impresión de que existía un dominio por su parte. Cacace no varió su táctica, de forma que, con una perdida de eficacia con las manos aisladas consecuencia del cansancio e incesantes entradas en clinch por parte de ambos, perdió un margen decisivo en las cartulinas, que se agrandó al recibir contragolpes en una precipitada ofensiva final.
Por ello, terminados los doce asaltos, la victoria unánime, de forma merecida, cayó del lado de Martin Joseph Ward 18(8KO)-0-2, aunque ésta fue por un margen mínimo. Sin haber servido como un gran entretenimiento para el público, el valor real de esta contienda está en el importante papel que jugará en el desarrollo de ambos púgiles, que deberían sacar cruciales lecturas de esta contienda. Ward no puede permitirse quedarse en la distancia media-larga ante un rival que lo estaba martilleando con su mano izquierda en directo y cruzado abierto, debiendo usar su superior juego de piernas para propiciar mejores condiciones para sus ataques. Por otra parte, su forma de boxear contra un zurdo no resultó de ningún modo apropiada, cosa traducida principalmente en una mala apreciación de la distancia, por lo que resultará necesario que realice un enorme trabajo de preparación para este tipo de boxeadores. En cuanto a Cacace 15(7KO)-1, tiene que tener en cuenta que es imposible ganar un combate anotando, prácticamente, un excelente pero único puño por asalto. Y es que, aunque por momentos su control táctico era superior, dilapidaba su ventaja por el empeño de un Ward que erraba un gran número de golpes pero que consiguió dejar una sensación de dominio general por su mayor cadencia.
Dicho esto, siendo esta la primera prueba de fuego para Cacace, no estando además suficientemente rodado para afrontarla, su imagen no resultó del todo mala, quedándose a un paso de ganar al titular británico Ward que, en cambio y a pesar de la victoria, deberá mejorar mucho y rápido por las esperanzas puestas en él a corto-medio plazo por su promotora y por su inminente posicionamiento en las listas mundiales de una categoría tan sumamente contendida como la del peso superpluma.
En juego los títulos británico y de la Commonwealth del peso superpluma.
La pelea entre los imbatidos Ward y Cacace fue una evidente contraposición entre frecuencia y claridad de golpeo desde principio a fin, por lo que, sumado a un planteamiento muy táctico de ambos contendientes, terminó resultando un combate muy igualado aunque, en cualquier caso, no especialmente entretenido.
Si bien no es que ofreciese un ritmo combativo arrollador, Ward trató de enlazar manos y, repetidamente, con el 1-2 al rostro o con variación de altura superó a su rival de forma innegable en números de puños lanzados y anotados. Con todo, en casi cada round Cacace logró conectar el mejor golpe, destacando un cruzado zurdo muy abierto que llegaba con mucha potencia y precisión. Aun así, los puños de éste eran tan aislados que, lógicamente, resultaba realmente complicado que pudiese condicionar con ellos a los jueces por mucho que estos se dejasen impresionar por su fuerza de golpeo.
Sea como sea, los primeros seis asaltos estuvieron repartidos en la anotación de los jueces y relativamente igualados en las acciones, ya que Ward capturó el primer y el segundo asalto mientras que el tercero y el quinto fueron a parar a manos de su rival, que usó bien su cruzado de izquierda al contragolpe. Estando el cruce sin un dominador, Ward intentó en el sexto asalto usar su agilidad de piernas para, con cambios de línea, romper las tablas, aunque tanto en el séptimo como en el octavo episodio la precisión del zurdo Cacace con su mano izquierda en directo frenó e incluso revirtió sus esfuerzos.
De todos modos, desde el noveno al duodécimo asalto Ward se dio cuenta que la forma de superar a su rival era con trabajo, continuidad, volumen de puños y ritmo, así que insistió una y otra vez con las combinaciones para dejar la impresión de que existía un dominio por su parte. Cacace no varió su táctica, de forma que, con una perdida de eficacia con las manos aisladas consecuencia del cansancio e incesantes entradas en clinch por parte de ambos, perdió un margen decisivo en las cartulinas, que se agrandó al recibir contragolpes en una precipitada ofensiva final.
Por ello, terminados los doce asaltos, la victoria unánime, de forma merecida, cayó del lado de Martin Joseph Ward 18(8KO)-0-2, aunque ésta fue por un margen mínimo. Sin haber servido como un gran entretenimiento para el público, el valor real de esta contienda está en el importante papel que jugará en el desarrollo de ambos púgiles, que deberían sacar cruciales lecturas de esta contienda. Ward no puede permitirse quedarse en la distancia media-larga ante un rival que lo estaba martilleando con su mano izquierda en directo y cruzado abierto, debiendo usar su superior juego de piernas para propiciar mejores condiciones para sus ataques. Por otra parte, su forma de boxear contra un zurdo no resultó de ningún modo apropiada, cosa traducida principalmente en una mala apreciación de la distancia, por lo que resultará necesario que realice un enorme trabajo de preparación para este tipo de boxeadores. En cuanto a Cacace 15(7KO)-1, tiene que tener en cuenta que es imposible ganar un combate anotando, prácticamente, un excelente pero único puño por asalto. Y es que, aunque por momentos su control táctico era superior, dilapidaba su ventaja por el empeño de un Ward que erraba un gran número de golpes pero que consiguió dejar una sensación de dominio general por su mayor cadencia.
Dicho esto, siendo esta la primera prueba de fuego para Cacace, no estando además suficientemente rodado para afrontarla, su imagen no resultó del todo mala, quedándose a un paso de ganar al titular británico Ward que, en cambio y a pesar de la victoria, deberá mejorar mucho y rápido por las esperanzas puestas en él a corto-medio plazo por su promotora y por su inminente posicionamiento en las listas mundiales de una categoría tan sumamente contendida como la del peso superpluma.
miércoles, 10 de mayo de 2017
Joseph Parker – Razvan Cojanu (6/5/2017)
Vodafone Events Centre, Manuaku City, Nueva Zelanda.
Campeonato mundial WBO del peso pesado. Primera defensa voluntaria del monarca Parker.
Si bien el Canelo-Chávez fue la gran decepción de la pasada semana, no se debe pasar por alto que el mismo día hubo otro encuentro realmente tedioso y de baja calidad, además campeonato mundial y del peso pesado. Una vez más, se ha sobrevalorado a un boxeador para conseguir ventas de entradas, pagos por visión y poder alzarlo a un mayor encuentro para el que no tiene nivel, pero que garantizará grandes ganancias para su promotora. En este caso, el púgil en cuestión es el neozelandés Joseph Parker, que ha sido considerado por mucho como una maravillosa figura del peso pesado cuando sus cualidades no están ni cerca de ello.
Primero evitó a duras penas la derrota a los puntos por la mínima ante Carlos Takam, luego se coronó de forma cuestionable ante un Andy Ruiz siempre en baja forma y finalmente se enfrentó a un Razvan Cojanu realmente tosco, lento y sin recursos, que había sido noqueado en dos asaltos por un púgil de nivel medio-alto, pero ante el cual no pudo vencer en pocos rounds como se esperaba, sino que consumió los doce dando mala imagen.
El jab que tantas victorias le ha dado, en esta ocasión, enfrentándose a un boxeador más alto y que sabía retroceder a tiempo, no le sirvió de forma tan decisiva a Parker, que vio errado innumerables veces este puño clave en su boxeo. Por suerte para sus intereses, Cojanu no tenía frecuencia de golpeo y parecía más preocupado por realizar gestos chulescos y provocar, sonreír y hablar que por boxear. Así, Parker pudo ir ajustando poco a poco sus ofensivas y empezar a llegar con su 1-2, combinaciones de hooks y algunos jabs, junto a directos enlazados con ganchos de mano adelantada.
De todos modos, sus golpes de poder no resultaron habituales y su ritmo estuvo lastrado por muchas entradas en clinch, en las que Cojanu aprovechaba para pegar en la nuca. Con todo, el árbitro no le restó un punto por ello cuando dio adrede, y por cuarta vez, tres golpes en la parte trasera de la cabeza de su rival sino minutos después y en una acción en la que precisamente no se apreció irregularidad. Quizás por esta perdida de un punto en el cuarto round, Cojanu en el quinto asalto igualó algo las acciones, llegando con algún recto mal ejecutado, pero Parker le respondió en el siguiente episodio llevándolo a las cuerdas y conectando duras derechas. Hacia el tramo final, y tras impactar algunos jabs combinados con ganchos diestros, Parker, en vez de buscar romper el encuentro ante un rival claramente vulnerable, no presionó con intensidad, ni siquiera lo hizo de forma constante, ya que durante largos periodos se limitó a desplazarse por el ring siendo perseguido por un Cojanu 16(9KO)-3(1) que lanzaba golpes tan heterodoxos como imprecisos.
Finalmente, tras unos últimos cruces de golpes interesantes en los últimos instantes del duodécimo episodio, que por el bien de los espectadores ojalá se hubiesen producido al principio del combate, se llegó a una lectura de tarjetas que con 119-108 y doble 117-110 le dieron el triunfo unánime a Joseph Parker 23(18KO)-0. La puntuación de Bastión Boxeo es de 118-109 a favor de Parker. Ciertamente, no hay demasiado que destacar de este mal combate: un rival de nivel medio, clasificado en la parte baja del top 15 por un título menor, peleó como rival de sustitución ante un campeón más potente y con mejor técnica pero que, incomodado por la altura del retador, no buscó la victoria antes del límite y se contentó con asegurarse un triunfo claro pero nada brillante.
Si esta fuese la primera vez en que Parker no da una buena imagen, no sería una señal de alarma, pero es que cada vez que se mide a un boxeador competente sus victorias no son ni contundentes ni sólidas. Por ello, Parker no sólo no parece tener posibilidades de imponerse en unificaciones a Joshua o Wilder, sino que es posible que su retador obligatorio Hughie Fury pueda derrotarlo con cierta solvencia cuando pacten una nueva fecha para su enfrentamiento. Tampoco se debe pasar por alto que Dillian Whyte afirma que ha llegado a un acuerdo para enfrentarse a Parker en septiembre, duelo interesante y también muy difícil para el monarca neozelandés. En cualquier caso, lo que pone de manifiesto el Parker-Cojanu es que el peso pesado, contrariamente a lo que muchos afirman, no ha renacido por la victoria de Joshua ante un Klitschko cerca del retiro y poco rodado, porque, por ejemplo, ni siquiera un campeón como Parker tiene la necesaria calidad actualmente. Además, en los top 15 oficiales se pueden encontrar boxeadores realmente asequibles como Fres Oquendo o BJ Flores y en los top 15 extraoficiales se sitúan púgiles como Malik Scott o Eric Molina, que en otro tiempo o en un peso pesado en plenitud no estarían ni en los 50 primeros puestos.
Campeonato mundial WBO del peso pesado. Primera defensa voluntaria del monarca Parker.
Si bien el Canelo-Chávez fue la gran decepción de la pasada semana, no se debe pasar por alto que el mismo día hubo otro encuentro realmente tedioso y de baja calidad, además campeonato mundial y del peso pesado. Una vez más, se ha sobrevalorado a un boxeador para conseguir ventas de entradas, pagos por visión y poder alzarlo a un mayor encuentro para el que no tiene nivel, pero que garantizará grandes ganancias para su promotora. En este caso, el púgil en cuestión es el neozelandés Joseph Parker, que ha sido considerado por mucho como una maravillosa figura del peso pesado cuando sus cualidades no están ni cerca de ello.
Primero evitó a duras penas la derrota a los puntos por la mínima ante Carlos Takam, luego se coronó de forma cuestionable ante un Andy Ruiz siempre en baja forma y finalmente se enfrentó a un Razvan Cojanu realmente tosco, lento y sin recursos, que había sido noqueado en dos asaltos por un púgil de nivel medio-alto, pero ante el cual no pudo vencer en pocos rounds como se esperaba, sino que consumió los doce dando mala imagen.
El jab que tantas victorias le ha dado, en esta ocasión, enfrentándose a un boxeador más alto y que sabía retroceder a tiempo, no le sirvió de forma tan decisiva a Parker, que vio errado innumerables veces este puño clave en su boxeo. Por suerte para sus intereses, Cojanu no tenía frecuencia de golpeo y parecía más preocupado por realizar gestos chulescos y provocar, sonreír y hablar que por boxear. Así, Parker pudo ir ajustando poco a poco sus ofensivas y empezar a llegar con su 1-2, combinaciones de hooks y algunos jabs, junto a directos enlazados con ganchos de mano adelantada.
De todos modos, sus golpes de poder no resultaron habituales y su ritmo estuvo lastrado por muchas entradas en clinch, en las que Cojanu aprovechaba para pegar en la nuca. Con todo, el árbitro no le restó un punto por ello cuando dio adrede, y por cuarta vez, tres golpes en la parte trasera de la cabeza de su rival sino minutos después y en una acción en la que precisamente no se apreció irregularidad. Quizás por esta perdida de un punto en el cuarto round, Cojanu en el quinto asalto igualó algo las acciones, llegando con algún recto mal ejecutado, pero Parker le respondió en el siguiente episodio llevándolo a las cuerdas y conectando duras derechas. Hacia el tramo final, y tras impactar algunos jabs combinados con ganchos diestros, Parker, en vez de buscar romper el encuentro ante un rival claramente vulnerable, no presionó con intensidad, ni siquiera lo hizo de forma constante, ya que durante largos periodos se limitó a desplazarse por el ring siendo perseguido por un Cojanu 16(9KO)-3(1) que lanzaba golpes tan heterodoxos como imprecisos.
Finalmente, tras unos últimos cruces de golpes interesantes en los últimos instantes del duodécimo episodio, que por el bien de los espectadores ojalá se hubiesen producido al principio del combate, se llegó a una lectura de tarjetas que con 119-108 y doble 117-110 le dieron el triunfo unánime a Joseph Parker 23(18KO)-0. La puntuación de Bastión Boxeo es de 118-109 a favor de Parker. Ciertamente, no hay demasiado que destacar de este mal combate: un rival de nivel medio, clasificado en la parte baja del top 15 por un título menor, peleó como rival de sustitución ante un campeón más potente y con mejor técnica pero que, incomodado por la altura del retador, no buscó la victoria antes del límite y se contentó con asegurarse un triunfo claro pero nada brillante.
Si esta fuese la primera vez en que Parker no da una buena imagen, no sería una señal de alarma, pero es que cada vez que se mide a un boxeador competente sus victorias no son ni contundentes ni sólidas. Por ello, Parker no sólo no parece tener posibilidades de imponerse en unificaciones a Joshua o Wilder, sino que es posible que su retador obligatorio Hughie Fury pueda derrotarlo con cierta solvencia cuando pacten una nueva fecha para su enfrentamiento. Tampoco se debe pasar por alto que Dillian Whyte afirma que ha llegado a un acuerdo para enfrentarse a Parker en septiembre, duelo interesante y también muy difícil para el monarca neozelandés. En cualquier caso, lo que pone de manifiesto el Parker-Cojanu es que el peso pesado, contrariamente a lo que muchos afirman, no ha renacido por la victoria de Joshua ante un Klitschko cerca del retiro y poco rodado, porque, por ejemplo, ni siquiera un campeón como Parker tiene la necesaria calidad actualmente. Además, en los top 15 oficiales se pueden encontrar boxeadores realmente asequibles como Fres Oquendo o BJ Flores y en los top 15 extraoficiales se sitúan púgiles como Malik Scott o Eric Molina, que en otro tiempo o en un peso pesado en plenitud no estarían ni en los 50 primeros puestos.
lunes, 12 de diciembre de 2016
Joseph Parker - Andy Ruiz Jr. (10/12/2016)
Vector Arena, Auckland, Nueva Zelanda.
Campeonato mundial vacante WBO del peso pesado.
Una vez más, al boxear sin la iniciativa, Parker sufrió notables dificultades para capturar los asaltos durante la primera mitad, cediéndolos a un Ruiz que presionaba y que inicialmente conectaría las manos más claras. Avanzando tras su 1-2, que si fallaba le llevaba a lanzar un tenaz 2-1 seguidamente, con combinaciones de hooks arriba o abajo o con un sólido jab, Ruiz no sólo controlaría el inicio sino que incluso llevaría contra las cuerdas a su rival, que era claramente inferior en la distancia corta. Parker intentaría contragolpear, en ocasiones de forma efectiva, moverse más rápido y buscar establecer su jab, pero hasta el quinto asalto el hook zurdo de Ruiz y su 1-2 le golpearían con claridad.
De todos modos, desde los episodios centrales, el visitante disminuiría su presión, por lo que Parker, al fin, y sin ningún brillo, pudo empezar a anotarse rounds. Aunque el neozelandés seguía desplazándose por el exterior del ring, ahora utilizaría el jab mucho mejor, lanzándolo doble o incluso triple junto a algunos ganchos al cuerpo. Las acciones se igualaron y Ruiz seguiría impactando algunas combinaciones de hooks, pero Parker se mostraría más decidido con su directo-hook ahora que su rival no tenía ni mucho menos tanto ritmo. En los intercambios que se producían ambos se alcanzaban con claridad, pero en el boxeo sin espacios "Destroyer" Ruiz siempre se llevaba la mejor parte, aunque no tenía la suficiente movilidad para mantener la pelea en la corta.
Así, aunque Ruiz capturó algún round más, en la segunda mitad Parker controló el combate en líneas generales con un boxeo simplísimo, básicamente apoyado en su jab y en algún gancho zurdo, golpes que en ocasiones resultaron muy insuficientes pero que en la mayoría de asaltos le sirvieron para estar por delante. Además, en el tramo final del encuentro, la mala forma física de Ruiz hizo aparición, disminuyendo mucho su movilidad, velocidad, explosividad y reduciendo casi totalmente sus entradas, facilitando a Parker que pudiese boxear con más contundencia. Por ello, el local escogió mucho mejor los golpes, anotando su derecha, el 1-2-hook, el cruzado diestro y el gancho adelantado de forma mucho más potente, clara y decisiva que su adversario, aspectos cruciales cuando los asaltos se volvieron a igualar. En los últimos rounds Ruiz intentaría realizar algunas ofensivas, pero sin la contundencia ni la rapidez del inicio, fallaría buena parte de ellas por los pasos atrás que Parker daba tras contragolpear.
Innegablemente la pelea había estado muy contendida, con dos partes diferenciadas en cuanto a dominio, por lo que, habiendo un gran número de rounds muy difíciles de otorgar también, se podía esperar un veredicto ajustado. Así fue, puesto que los jueces dieron una decisión mayoritaria con cartulinas de 114-114 y doble 115-113 que le sirvieron para capturar el triunfo y el cinturón mundial a Joseph Parker 22(18KO)-0. Algunos calificaron este resultado como robo, pero en absoluto lo fue, no porque Parker fuese clarísimo vencedor o mereciese incuestionablemente la victoria, sino porque el duelo estuvo tan igualado que desde la victoria por un asalto de Ruiz al triunfo de Parker por un round, pasando por el empate, todos los veredictos parecerían razonables e incluso justificables. De todos modos, quizás Parker hizo mínimamente algo más para merecer el triunfo, puesto que durante la segunda mitad fueron bastantes los asaltos en los que Ruiz realizó escasísimas ofensivas a la vez que era hostigado por el jab de su adversario. Sea como sea, ninguno de los dos parece ni mucho menos un peso pesado de la élite, siendo evidente que ante cualquier aspirante destacado o campeón podrían caer derrotados por knockout con relativa sencillez. La defensa de Parker es mala y su boxeo insuficientemente versátil, mientras que Ruiz 29(19KO)-1 cuenta con un ritmo combativo nada regular, tornándose pésimo finalmente a consecuencia de su mal estado de forma, que va a marcar nefastamente su carrera y que no es propio de un deportista.
Es por esto que no parece adecuado ser muy optimista respecto al reinado de Parker, que podría ser batido perfectamente por un buen puñado de componentes del ranking WBO. El invicto neozelandés necesitará una evolución y una mejora inmediatas, aunque son pocos los aspirantes de la mencionada lista ante los que no tendrá riesgos elevados aparentes, siendo probablemente sus mejores opciones para defensas voluntarias Gerber y Wawrzyk. Igualmente, éstos no le darán el exigente combate que necesita para alcanzar la mejora decisiva fundamental para enfrentar a su primer mandatorio dentro de un año.
Campeonato mundial vacante WBO del peso pesado.
Una vez más, al boxear sin la iniciativa, Parker sufrió notables dificultades para capturar los asaltos durante la primera mitad, cediéndolos a un Ruiz que presionaba y que inicialmente conectaría las manos más claras. Avanzando tras su 1-2, que si fallaba le llevaba a lanzar un tenaz 2-1 seguidamente, con combinaciones de hooks arriba o abajo o con un sólido jab, Ruiz no sólo controlaría el inicio sino que incluso llevaría contra las cuerdas a su rival, que era claramente inferior en la distancia corta. Parker intentaría contragolpear, en ocasiones de forma efectiva, moverse más rápido y buscar establecer su jab, pero hasta el quinto asalto el hook zurdo de Ruiz y su 1-2 le golpearían con claridad.
De todos modos, desde los episodios centrales, el visitante disminuiría su presión, por lo que Parker, al fin, y sin ningún brillo, pudo empezar a anotarse rounds. Aunque el neozelandés seguía desplazándose por el exterior del ring, ahora utilizaría el jab mucho mejor, lanzándolo doble o incluso triple junto a algunos ganchos al cuerpo. Las acciones se igualaron y Ruiz seguiría impactando algunas combinaciones de hooks, pero Parker se mostraría más decidido con su directo-hook ahora que su rival no tenía ni mucho menos tanto ritmo. En los intercambios que se producían ambos se alcanzaban con claridad, pero en el boxeo sin espacios "Destroyer" Ruiz siempre se llevaba la mejor parte, aunque no tenía la suficiente movilidad para mantener la pelea en la corta.
Así, aunque Ruiz capturó algún round más, en la segunda mitad Parker controló el combate en líneas generales con un boxeo simplísimo, básicamente apoyado en su jab y en algún gancho zurdo, golpes que en ocasiones resultaron muy insuficientes pero que en la mayoría de asaltos le sirvieron para estar por delante. Además, en el tramo final del encuentro, la mala forma física de Ruiz hizo aparición, disminuyendo mucho su movilidad, velocidad, explosividad y reduciendo casi totalmente sus entradas, facilitando a Parker que pudiese boxear con más contundencia. Por ello, el local escogió mucho mejor los golpes, anotando su derecha, el 1-2-hook, el cruzado diestro y el gancho adelantado de forma mucho más potente, clara y decisiva que su adversario, aspectos cruciales cuando los asaltos se volvieron a igualar. En los últimos rounds Ruiz intentaría realizar algunas ofensivas, pero sin la contundencia ni la rapidez del inicio, fallaría buena parte de ellas por los pasos atrás que Parker daba tras contragolpear.
Innegablemente la pelea había estado muy contendida, con dos partes diferenciadas en cuanto a dominio, por lo que, habiendo un gran número de rounds muy difíciles de otorgar también, se podía esperar un veredicto ajustado. Así fue, puesto que los jueces dieron una decisión mayoritaria con cartulinas de 114-114 y doble 115-113 que le sirvieron para capturar el triunfo y el cinturón mundial a Joseph Parker 22(18KO)-0. Algunos calificaron este resultado como robo, pero en absoluto lo fue, no porque Parker fuese clarísimo vencedor o mereciese incuestionablemente la victoria, sino porque el duelo estuvo tan igualado que desde la victoria por un asalto de Ruiz al triunfo de Parker por un round, pasando por el empate, todos los veredictos parecerían razonables e incluso justificables. De todos modos, quizás Parker hizo mínimamente algo más para merecer el triunfo, puesto que durante la segunda mitad fueron bastantes los asaltos en los que Ruiz realizó escasísimas ofensivas a la vez que era hostigado por el jab de su adversario. Sea como sea, ninguno de los dos parece ni mucho menos un peso pesado de la élite, siendo evidente que ante cualquier aspirante destacado o campeón podrían caer derrotados por knockout con relativa sencillez. La defensa de Parker es mala y su boxeo insuficientemente versátil, mientras que Ruiz 29(19KO)-1 cuenta con un ritmo combativo nada regular, tornándose pésimo finalmente a consecuencia de su mal estado de forma, que va a marcar nefastamente su carrera y que no es propio de un deportista.
Es por esto que no parece adecuado ser muy optimista respecto al reinado de Parker, que podría ser batido perfectamente por un buen puñado de componentes del ranking WBO. El invicto neozelandés necesitará una evolución y una mejora inmediatas, aunque son pocos los aspirantes de la mencionada lista ante los que no tendrá riesgos elevados aparentes, siendo probablemente sus mejores opciones para defensas voluntarias Gerber y Wawrzyk. Igualmente, éstos no le darán el exigente combate que necesita para alcanzar la mejora decisiva fundamental para enfrentar a su primer mandatorio dentro de un año.
sábado, 10 de diciembre de 2016
Previa: Joseph Parker vs. Andy Ruiz
Joseph Parker 21(18KO)-0 vs. Andy "Destroyer" Ruiz 29(19KO)-0. Campeonato mundial WBO vacante del peso pesado. 12 Rounds. HBO. Vector Arena, Auckland, Nueva Zelanda.
De entre los máximos prospectos del peso pesado que han surgido en los últimos años, Anthony Joshua y Joseph Parker han sido los mejor valorados, habiendo sido ambos compañeros de sparring del mismísimo Wladimir Klitschko cuando éste era el número 1 indiscutible. Joshua ya logró coronarse y ahora le llega el turno de intentarlo también al fortísimo Parker, que combatirá, por el cinturón que dejó vacante Tyson Fury, ante el coaspirante Andy Ruiz. Éste ha sido visto como una gran promesa por algunos, que valoran muy positivamente que puede convertirse en el primer campeón del peso pesado mexicano, y por otros como una figura ilógica en la división del peso completo, cuya élite está compuesta por boxeadores gigantescos, con una condición física simplemente perfecta y con un gran desarrollo muscular, mientras que Ruiz presenta una forma física en ocasiones nefasta no sólo para ser deportista sino para su propia salud. En cualquier caso, Ruiz es un boxeador veloz que sabe enlazar sus manos con tremenda destreza, de modo que tiene una opción de victoria si logra hacerse con la iniciativa durante todo el combate, tal y como Carlos Takam hizo parcialmente. Y es que éste, en la eliminatoria final disputada ante Parker, logró generarle en la segunda mitad del encuentro muchísimas dificultades al neozelandés, que mostró enormes puntos débiles defensivos, algo que se tradujo en que casi termina derrotado por knockout. Igualmente, Parker es un boxeador más contundente y con muchísima pegada, por lo que, solventados probablemente parte de los fallos de su última pelea, parece claro favorito para imponerse, puesto que es de esperar que en un enfrentamiento largo Ruiz termine por aflojar su ritmo combativo y Parker pueda conectar la mano de poder que rompa, como siempre, a su favor el combate.
De entre los máximos prospectos del peso pesado que han surgido en los últimos años, Anthony Joshua y Joseph Parker han sido los mejor valorados, habiendo sido ambos compañeros de sparring del mismísimo Wladimir Klitschko cuando éste era el número 1 indiscutible. Joshua ya logró coronarse y ahora le llega el turno de intentarlo también al fortísimo Parker, que combatirá, por el cinturón que dejó vacante Tyson Fury, ante el coaspirante Andy Ruiz. Éste ha sido visto como una gran promesa por algunos, que valoran muy positivamente que puede convertirse en el primer campeón del peso pesado mexicano, y por otros como una figura ilógica en la división del peso completo, cuya élite está compuesta por boxeadores gigantescos, con una condición física simplemente perfecta y con un gran desarrollo muscular, mientras que Ruiz presenta una forma física en ocasiones nefasta no sólo para ser deportista sino para su propia salud. En cualquier caso, Ruiz es un boxeador veloz que sabe enlazar sus manos con tremenda destreza, de modo que tiene una opción de victoria si logra hacerse con la iniciativa durante todo el combate, tal y como Carlos Takam hizo parcialmente. Y es que éste, en la eliminatoria final disputada ante Parker, logró generarle en la segunda mitad del encuentro muchísimas dificultades al neozelandés, que mostró enormes puntos débiles defensivos, algo que se tradujo en que casi termina derrotado por knockout. Igualmente, Parker es un boxeador más contundente y con muchísima pegada, por lo que, solventados probablemente parte de los fallos de su última pelea, parece claro favorito para imponerse, puesto que es de esperar que en un enfrentamiento largo Ruiz termine por aflojar su ritmo combativo y Parker pueda conectar la mano de poder que rompa, como siempre, a su favor el combate.
lunes, 3 de octubre de 2016
Joseph Parker - Alexander Dimitrenko (1/10/2016)
Vodafone Events Center, Auckland, Nueva Zelanda.
En juego el título WBO Oriental del peso pesado.
A pesar de su superior alcance, Dimitrenko utilizaba el jab con mucha inefectividad, aunque tendría un éxito parcial con el gancho de mano adelantada y con el directo al cuerpo. De todos modos, Parker no tardó en responder con creces a estas acciones, puesto que, después de avisar una vez con un directo, realizaría una embestida conectando hook zurdo enlazado con recto de derecha que derribaría al ruso en el primer round. Éste protestó, señalando que el local le había empujado hacia abajo después de conectar el golpe, algo que era cierto en parte, aunque el puño fue suficientemente claro como para desestabilizarlo y haberlo llevado al knockdown igualmente poco más tarde.
A diferencia de otras ocasiones, Parker se mostraría comedido en la reanudación, hostigando cautelosamente a Dimitrenko, que buscaba el clinch cuando podía, en lo que restó de asalto. Dado que Dimitrenko aprovechaba poco su alcance, Parker seguiría insistiendo en la derecha recta que tan buenos resultados le había dado, logrando por ello una nueva caída a su favor en el segundo asalto, seguida por otra posterior en el mismo round al combinar nuevamente gancho de izquierda y directo.
Si se hubiese acabado en ese momento el choque la imagen de "Sascha" no se habría visto tan menoscabada: simplemente habría parecido que la diferencia de nivel era demasiado grande y que había hecho lo que había podido, aunque fuese realmente poco. Pero la pelea acabaría de la peor forma para Dimitrenko. Tras conectar un jab, el visitante trataría de entrar en clinch, cosa que llevaría a Parker, cansado por los agarres, a empujar hacia abajo a su rival ligeramente y a lanzar dos hooks sin casi recorrido al cuerpo de su rival, el segundo de ellos cuando ya tenía la rodilla en la lona. En ese momento, Dimitrenko de forma sobreactuada, esperpéntica y bochornosa se lanzaría al suelo y se retorcería fingiendo un dolor insoportable, llegándose con ello a la conclusión. Y es que el tercer hombre, no actuando de la mejor forma conforme al reglamento, no le daría tiempo al ruso para reponerse del golpe antirreglamentario, sino que, no pudiendo descalificar a Parker y viendo que Dimitrenko claramente estaba actuando, decretaría un knockout.
El tercer hombre Marlon Wright actuó mal, pero Dimtirenko 38(24KO)-3(2) dio un espectáculo vergonzoso, propio de otro deporte, en el que, estando claramente superado por su rival, fingió una lesión por golpe antirreglamentario para buscar la victoria por descalificación. Si tanto quería el triunfo como para actuar de forma tan grotesca podría haberse esforzado mucho más sobre el ring, pero por el contrario decidió luchar por la importantísima victoria presentando una protesta formal a la WBO. Dejando de lado el hecho que quizás Dimitrenko debería sufrir una suspensión por su actitud, y centrándonos sólo en lo deportivo, Joseph Parker 21(18KO)-0 ofreció una buena actuación, aunque ante un rival que finalmente fue demasiado asequible. No ostentando cualidades defensivas y no siendo su capacidad ofensiva realmente peligrosa, Dimitrenko no fue rival para el joven noqueador neozelandés, que no tuvo complicaciones para batir a un boxeador sobre el papel exigente. En cualquier caso, los fallos de Parker son persistentes, ofreciendo huecos en su guardia muy importantes que podrían ser explotados por los rivales de la élite, aunque no se puede pasar por alto cierta evolución, materializada en un mejor uso del contragolpe, incluso mientras atacaba.
Por todo ello, sus posibilidades de triunfo en el asalto mundialista estarán condicionadas por el adversario al que se enfrente. Mientras que ante el pegador y titular IBF Anthony Joshua partiría muy por detrás en las apuestas, en un posible combate por el cinturón vacante WBO (en caso de que Fury sea desposeído) ante Andy Ruiz, duelo que se rumorea con mucha intensidad, su condición física infinitamente superior, su mayor altura y pegada, además de su mejor bagaje, se deberían traducir en un éxito más que probable.
En juego el título WBO Oriental del peso pesado.
A pesar de su superior alcance, Dimitrenko utilizaba el jab con mucha inefectividad, aunque tendría un éxito parcial con el gancho de mano adelantada y con el directo al cuerpo. De todos modos, Parker no tardó en responder con creces a estas acciones, puesto que, después de avisar una vez con un directo, realizaría una embestida conectando hook zurdo enlazado con recto de derecha que derribaría al ruso en el primer round. Éste protestó, señalando que el local le había empujado hacia abajo después de conectar el golpe, algo que era cierto en parte, aunque el puño fue suficientemente claro como para desestabilizarlo y haberlo llevado al knockdown igualmente poco más tarde.
A diferencia de otras ocasiones, Parker se mostraría comedido en la reanudación, hostigando cautelosamente a Dimitrenko, que buscaba el clinch cuando podía, en lo que restó de asalto. Dado que Dimitrenko aprovechaba poco su alcance, Parker seguiría insistiendo en la derecha recta que tan buenos resultados le había dado, logrando por ello una nueva caída a su favor en el segundo asalto, seguida por otra posterior en el mismo round al combinar nuevamente gancho de izquierda y directo.
Si se hubiese acabado en ese momento el choque la imagen de "Sascha" no se habría visto tan menoscabada: simplemente habría parecido que la diferencia de nivel era demasiado grande y que había hecho lo que había podido, aunque fuese realmente poco. Pero la pelea acabaría de la peor forma para Dimitrenko. Tras conectar un jab, el visitante trataría de entrar en clinch, cosa que llevaría a Parker, cansado por los agarres, a empujar hacia abajo a su rival ligeramente y a lanzar dos hooks sin casi recorrido al cuerpo de su rival, el segundo de ellos cuando ya tenía la rodilla en la lona. En ese momento, Dimitrenko de forma sobreactuada, esperpéntica y bochornosa se lanzaría al suelo y se retorcería fingiendo un dolor insoportable, llegándose con ello a la conclusión. Y es que el tercer hombre, no actuando de la mejor forma conforme al reglamento, no le daría tiempo al ruso para reponerse del golpe antirreglamentario, sino que, no pudiendo descalificar a Parker y viendo que Dimitrenko claramente estaba actuando, decretaría un knockout.
El tercer hombre Marlon Wright actuó mal, pero Dimtirenko 38(24KO)-3(2) dio un espectáculo vergonzoso, propio de otro deporte, en el que, estando claramente superado por su rival, fingió una lesión por golpe antirreglamentario para buscar la victoria por descalificación. Si tanto quería el triunfo como para actuar de forma tan grotesca podría haberse esforzado mucho más sobre el ring, pero por el contrario decidió luchar por la importantísima victoria presentando una protesta formal a la WBO. Dejando de lado el hecho que quizás Dimitrenko debería sufrir una suspensión por su actitud, y centrándonos sólo en lo deportivo, Joseph Parker 21(18KO)-0 ofreció una buena actuación, aunque ante un rival que finalmente fue demasiado asequible. No ostentando cualidades defensivas y no siendo su capacidad ofensiva realmente peligrosa, Dimitrenko no fue rival para el joven noqueador neozelandés, que no tuvo complicaciones para batir a un boxeador sobre el papel exigente. En cualquier caso, los fallos de Parker son persistentes, ofreciendo huecos en su guardia muy importantes que podrían ser explotados por los rivales de la élite, aunque no se puede pasar por alto cierta evolución, materializada en un mejor uso del contragolpe, incluso mientras atacaba.
Por todo ello, sus posibilidades de triunfo en el asalto mundialista estarán condicionadas por el adversario al que se enfrente. Mientras que ante el pegador y titular IBF Anthony Joshua partiría muy por detrás en las apuestas, en un posible combate por el cinturón vacante WBO (en caso de que Fury sea desposeído) ante Andy Ruiz, duelo que se rumorea con mucha intensidad, su condición física infinitamente superior, su mayor altura y pegada, además de su mejor bagaje, se deberían traducir en un éxito más que probable.
sábado, 1 de octubre de 2016
Previa: Joseph Parker vs. Alexander Dimitrenko
Joseph Parker 20(17KO)-0 vs. Alexander "Sascha" Dimitrenko 38(24KO)-2(1). Peso Pesado. 12 Rounds. Vodafone Event Center, Auckland, Australia.
La carrera del prospecto Parker se encuentra ante una incógnita, pero no del tipo de las que padecen los púgiles en crisis, sino todo lo contrario. Y es que el retador mandatorio IBF no sabe si podrá enfrentarse en noviembre a Anthony Joshua o por el contrario deberá esperar a que el campeón se mida a Wladimir Klitschko, accediendo ya al campeonato a inicios de 2017. Sea como sea, la situación de Parker es envidiable, teniendo asegurado un combate en el que podría estar en juego el número 1 de la división si Tyson Fury es suspendido. En cualquier caso, y fijándonos más en su boxeo que en su futuro, Parker mostró enormes brechas ante Carlos Takam, rocoso púgil que a base de agresividad puso al borde del knockout al imbatido neozelandés en su penúltima pelea, poniendo con ello de manifiesto que no está preparado para los mayores combates. Por ello, después de un enfrentamiento ante Haumono solventado con mucha firmeza, Parker afronta la segunda mayor pelea de su carrera como un rodaje para afrontar el mundial, test decisivo en el que se medirá al ruso Dimitrenko. Si bien éste ha sustentado buena parte de su carrera ante rivales modestos y ante los púgiles del top siempre ha perdido, es un boxeador bastante sólido y, sobre todo, bastante más alto y con mucho más alcance, por lo que será muy interesante ver cómo podrá desenvolverse un Parker falto de bagaje y que genera notables dudas y en qué estado de forma podrá encarar su primer mundial.
La carrera del prospecto Parker se encuentra ante una incógnita, pero no del tipo de las que padecen los púgiles en crisis, sino todo lo contrario. Y es que el retador mandatorio IBF no sabe si podrá enfrentarse en noviembre a Anthony Joshua o por el contrario deberá esperar a que el campeón se mida a Wladimir Klitschko, accediendo ya al campeonato a inicios de 2017. Sea como sea, la situación de Parker es envidiable, teniendo asegurado un combate en el que podría estar en juego el número 1 de la división si Tyson Fury es suspendido. En cualquier caso, y fijándonos más en su boxeo que en su futuro, Parker mostró enormes brechas ante Carlos Takam, rocoso púgil que a base de agresividad puso al borde del knockout al imbatido neozelandés en su penúltima pelea, poniendo con ello de manifiesto que no está preparado para los mayores combates. Por ello, después de un enfrentamiento ante Haumono solventado con mucha firmeza, Parker afronta la segunda mayor pelea de su carrera como un rodaje para afrontar el mundial, test decisivo en el que se medirá al ruso Dimitrenko. Si bien éste ha sustentado buena parte de su carrera ante rivales modestos y ante los púgiles del top siempre ha perdido, es un boxeador bastante sólido y, sobre todo, bastante más alto y con mucho más alcance, por lo que será muy interesante ver cómo podrá desenvolverse un Parker falto de bagaje y que genera notables dudas y en qué estado de forma podrá encarar su primer mundial.
martes, 20 de septiembre de 2016
Joseph Díaz - Andrew Cancio (17/9/2016)
AT&T Stadium, Arlington, Estados Unidos.
En juego el título NABF del peso pluma.
En principio la pegada de Cancio y su buen rendimiento reciente le hacían parecer un oponente peligroso para Díaz, estando aparentemente asegurado que el prospecto debería trabajar duro para evitar dificultades. Pero, al contrario, el choque estuvo decantado totalmente del lado del joven "JoJo" Díaz desde el inicio y hasta el final, gracias a su excelente gestión de la distancia y su perfecta elección del momento de golpeo.
Combinando ganchos desde muy temprano y conectando con gran precisión un directo corto, Díaz dejó sin efectividad alguna la tenue presión realizada por Cancio, que en el segundo episodio ya pareció totalmente desdibujado tácticamente por las formidables series de curvos de su rival. Así, el dominio del imbatido olímpico no haría más que expandirse, ya fuese con el 1-2-hook, con combinaciones de gancho y uppercut o simplemente sacando de la distancia a su rival con un firme jab. Cancio no se rendiría y seguiría avanzando durante toda la pelea, pero ni siquiera cuando, eventualmente, lograba empujar contra las cuerdas a su rival, lograba conectar manos de poder, puesto que Díaz realizaba grandes bloqueos y esquivas de cintura o usaba sus piernas para salir por el ángulo, no sin antes contragolpear.
Quizás el punto más desfavorable del boxeo de Díaz fue la constatación una vez más de que su pegada no es para nada temible, aunque su elevadísima y excepcional precisión (por momentos conectó más del 60% de los puños lanzados) y su continuo impactar de manos le llevan a castigar y desgastar a sus rivales a largo termino hasta la ruptura, consiguiendo así ensangrentar la cara de Cancio. Sea como sea, con sus entradas y salidas, su excelente defensa y su astucia para evitar largos intercambios, dejó sin reacción a "El Chango", que por momentos parecía, pese a sus buenas victorias anteriores, carecer de recursos a causa de las cualidades de Díaz. Éste estuvo a punto de desbordar a su adversario ya en el quinto asalto, yendo la situación cada vez a más, hasta que un dominado Cancio 17(13KO)-4(1)-2 fue llevado al KO Técnico por la acumulación de puños sin respuesta en el noveno round.
Lo cierto es que Joseph "JoJo" Díaz 22(13KO)-0 se había ganado su condición de destacado prospecto desde el inicio de su carrera, pero ahora, que su evolución ha sido enorme y definitiva, debe ser considerado como uno de los 3 mejores aspirantes del peso pluma. Y es que en algo más de un año, desde que se impusiese a Rene Alvarado (al que Cancio batió recientemente por KO Técnico en ocho rounds) aunque aplicándose muy a fondo y evidenciando defectos, el progreso de Díaz ha sido enorme, combatiendo muy por encima del nivel de la mayoría de boxeadores de clase mundial. Es por ello que no cabe duda de que Díaz está listo para los mayores retos en la división pluma, puesto que sólo éstos parecen estar ya a su altura. Si se mira el ranking del Consejo, sólo tiene por encima de él situados a Leo Santa Cruz y Josh Warrington, por lo que, teniendo en cuenta que el primero no tendrá problemas para acceder a un enorme combate en cualquier organismo, Díaz tiene muchas posibilidades de acceder a una eliminatoria final ante Warrington, quien por su gran técnica y recursos similares a los suyos parece el test definitivo que necesita si antes de disputar el mundial quiere estar seguro de sus posibilidades de éxito.
En juego el título NABF del peso pluma.
En principio la pegada de Cancio y su buen rendimiento reciente le hacían parecer un oponente peligroso para Díaz, estando aparentemente asegurado que el prospecto debería trabajar duro para evitar dificultades. Pero, al contrario, el choque estuvo decantado totalmente del lado del joven "JoJo" Díaz desde el inicio y hasta el final, gracias a su excelente gestión de la distancia y su perfecta elección del momento de golpeo.
Combinando ganchos desde muy temprano y conectando con gran precisión un directo corto, Díaz dejó sin efectividad alguna la tenue presión realizada por Cancio, que en el segundo episodio ya pareció totalmente desdibujado tácticamente por las formidables series de curvos de su rival. Así, el dominio del imbatido olímpico no haría más que expandirse, ya fuese con el 1-2-hook, con combinaciones de gancho y uppercut o simplemente sacando de la distancia a su rival con un firme jab. Cancio no se rendiría y seguiría avanzando durante toda la pelea, pero ni siquiera cuando, eventualmente, lograba empujar contra las cuerdas a su rival, lograba conectar manos de poder, puesto que Díaz realizaba grandes bloqueos y esquivas de cintura o usaba sus piernas para salir por el ángulo, no sin antes contragolpear.
Quizás el punto más desfavorable del boxeo de Díaz fue la constatación una vez más de que su pegada no es para nada temible, aunque su elevadísima y excepcional precisión (por momentos conectó más del 60% de los puños lanzados) y su continuo impactar de manos le llevan a castigar y desgastar a sus rivales a largo termino hasta la ruptura, consiguiendo así ensangrentar la cara de Cancio. Sea como sea, con sus entradas y salidas, su excelente defensa y su astucia para evitar largos intercambios, dejó sin reacción a "El Chango", que por momentos parecía, pese a sus buenas victorias anteriores, carecer de recursos a causa de las cualidades de Díaz. Éste estuvo a punto de desbordar a su adversario ya en el quinto asalto, yendo la situación cada vez a más, hasta que un dominado Cancio 17(13KO)-4(1)-2 fue llevado al KO Técnico por la acumulación de puños sin respuesta en el noveno round.
Lo cierto es que Joseph "JoJo" Díaz 22(13KO)-0 se había ganado su condición de destacado prospecto desde el inicio de su carrera, pero ahora, que su evolución ha sido enorme y definitiva, debe ser considerado como uno de los 3 mejores aspirantes del peso pluma. Y es que en algo más de un año, desde que se impusiese a Rene Alvarado (al que Cancio batió recientemente por KO Técnico en ocho rounds) aunque aplicándose muy a fondo y evidenciando defectos, el progreso de Díaz ha sido enorme, combatiendo muy por encima del nivel de la mayoría de boxeadores de clase mundial. Es por ello que no cabe duda de que Díaz está listo para los mayores retos en la división pluma, puesto que sólo éstos parecen estar ya a su altura. Si se mira el ranking del Consejo, sólo tiene por encima de él situados a Leo Santa Cruz y Josh Warrington, por lo que, teniendo en cuenta que el primero no tendrá problemas para acceder a un enorme combate en cualquier organismo, Díaz tiene muchas posibilidades de acceder a una eliminatoria final ante Warrington, quien por su gran técnica y recursos similares a los suyos parece el test definitivo que necesita si antes de disputar el mundial quiere estar seguro de sus posibilidades de éxito.
sábado, 17 de septiembre de 2016
Previa: Joseph Díaz vs. Andrew Cancio
Joseph "JoJo" Díaz 21(12KO)-0 vs. Andrew "El Chango" Cancio 17(13KO)-3-2. Peso Pluma. 10 Rounds. HBO, Canal Space, BoxNation, etc. AT&T Stadium, Arlington, Estados Unidos.
Habiendo superado con enorme solvencia el pasado marzo su mayor combate hasta la fecha ante el exretador mundial Jayson Vélez, además de un rodaje ante Víctor Proa en julio, el insigne prospecto del peso pluma Joseph Díaz encara hoy una nueva prueba de fuego, quizás la última antes de verse alzado a una eliminatoria final o a un mundial. Esto es así porque, siendo 3º en el ranking del Consejo sólo por detrás de Santa Cruz y Josh Warrington, una victoria importante le podría asegurar empezar el próximo año con una oportunidad formidable. Con todo, antes de pensar en el futuro, Díaz sabe que debe concentrarse en su prueba de hoy, ya que en frente tendrá un peligrosísimo rival como el pegador Cancio, que tras una cierta crisis de resultados y 20 meses de inactividad ha retornado a los rings claramente renovado, batiendo en sus dos últimas peleas por knockout a Rene Alvarado (su única derrota antes del límite) y Hugo Fidel Cázares. Por esto, ante un rival en racha que sabe la ganancia que extraería con una victoria, Díaz no podrá descuidarse y deberá apoyarse en su mejor boxeo y en su excelente gestión de los espacios para no sufrir complicaciones y poder afianzarse como una de las tres mayores promesas sin título en la categoría.
Habiendo superado con enorme solvencia el pasado marzo su mayor combate hasta la fecha ante el exretador mundial Jayson Vélez, además de un rodaje ante Víctor Proa en julio, el insigne prospecto del peso pluma Joseph Díaz encara hoy una nueva prueba de fuego, quizás la última antes de verse alzado a una eliminatoria final o a un mundial. Esto es así porque, siendo 3º en el ranking del Consejo sólo por detrás de Santa Cruz y Josh Warrington, una victoria importante le podría asegurar empezar el próximo año con una oportunidad formidable. Con todo, antes de pensar en el futuro, Díaz sabe que debe concentrarse en su prueba de hoy, ya que en frente tendrá un peligrosísimo rival como el pegador Cancio, que tras una cierta crisis de resultados y 20 meses de inactividad ha retornado a los rings claramente renovado, batiendo en sus dos últimas peleas por knockout a Rene Alvarado (su única derrota antes del límite) y Hugo Fidel Cázares. Por esto, ante un rival en racha que sabe la ganancia que extraería con una victoria, Díaz no podrá descuidarse y deberá apoyarse en su mejor boxeo y en su excelente gestión de los espacios para no sufrir complicaciones y poder afianzarse como una de las tres mayores promesas sin título en la categoría.
martes, 26 de julio de 2016
El mandatorio IBF pesado Parker se enfrentará a Dimitrenko en octubre
Dado que el aspirante obligatorio del campeón IBF del peso pesado Anthony Joshua, Joseph Parker 20(17KO)-0, ha confirmado otro rival para el 1 de octubre, es evidente que el aspirante que el monarca británico enfrentará en noviembre no será el neozelandés como se rumoreó y que ambos se medirán a principios de 2017. Y es que antes de que acceda a su primer mundial, y mientras Joshua se mide a Stiverne o Pulev (entre otros posibles candidatos), el imbatido prospecto Parker se medirá a Alexander Dimitrenko 38(24KO)-2(1) en el Vodafone Events Center de Manukau, Nueva Zelanda. Esta pelea es sumamente necesaria para el joven boxeador de 24 años, que tras mostrase muy quebradizo ante Carlos Takam y rodarse con una solvente victoria ante el veterano Haumono necesita un duelo ante un rival de nivel medio-alto para acumular más experiencia y demostrar que ha salido fortalecido de su mala actuación en la eliminatoria final ante el mencionado púgil camerunés.
Dimitrenko, por su altura debería ser una buena piedra de toque para Parker, que deberá acostumbrarse a boxear con púgiles altos y en buena forma para poder encarar con garantías de éxito su choque ante Joshua. Además, un triunfo por knockout le devolvería toda la moral y añadiría algo de brillo a su record. Aun así, a la vez que se pone en cierto riesgo su acceso al mundial, el recorrido nada brillante del ruso en los últimos tiempos y la diferencia en cualidades respecto a Joshua, hacen este choque insuficientemente exigente como para que Parker pueda a través de él prepararse adecuadamente. Por ello, aunque Parker y Dimitrenko podrían ofrecer una buena pelea, que el primero parece capacitado para ganar, sea cual sea el resultado el velocísimo y fortísimo Joshua seguirá siendo abrumador favorito para imponerse al ganador de este choque y a su rival de noviembre.
lunes, 23 de mayo de 2016
Joseph Parker - Carlos Takam (21/5/2016)
Vodafone Events Center, Manukau City, Nueva Zelanda.
Eliminatoria final IBF del peso pesado.
Sobre el papel muchos críticos consideraron de forma totalmente errónea y precipitada que el prospecto Parker no tendría dificultad alguna para noquear a su oponente y que demostraría brillantemente el magnífico futuro que le espera en la división del peso pesado. Pues bien, tenga un buen porvenir o no, lo cierto es que sin experiencia ante rivales del top, Parker sufrió enormemente para conseguir el triunfo e incluso para evitar ser noqueado, ya que el veterano Takam, fogueado en grandes batallas, lo estremeció repetidamente evidenciando sus enormes puntos débiles.
El peligro de Takam se hizo evidente ya en el primer round, cuando anotó un durísimo hook zurdo que sorprendió parcialmente a un Parker centrado en un boxeo lineal con jab y 1-2. Con todo, el púgil neozelandés tendría el control de las acciones hasta pasada la mitad de la pelea, puesto que su oponente cometería el fatal error de ceder la iniciativa, ocupar el exterior del ring y aguardar al contragolpe, en vez de acortar la distancia y tratar de demoler con sus magníficos golpes en corta. Así, Parker impuso su boxeo y su ventaja en altura y alcance anotando con relativa facilidad el 1-2, el cruzado diestro abierto y alguna combinación en uppercut diestro-hook zurdo. A partir del cuarto episodio, Takam trataría de remediar su error y comenzaría a presionar, logrando éxitos inmediatos al conectar su gancho zurdo, su directo y otros golpes, que conseguía impactar en ocasiones abriendo huecos astutamente dando pequeños pasos a la derecha.
De todos modos, cuando vio que el visitante comenzaba a tomar la iniciativa, Parker contragolpearía de forma acertada con durísimos uppercuts, aunque pronto empezaría a mostrar enormes defectos. Con un poco de tenacidad Takam terminaría por empujar a las cuerdas a su inexperimentado rival, que claramente agobiado recibiría golpes con relativa facilidad, llegándose así a un quinto round nefasto para Parker y excelente para su rival. Con los brazos bajos evidenciando un notable cansancio, el local no sabía exactamente como reaccionar para eludir el peligro y optaría por entrar en clinch a la desesperada o por correr el ring para evitar las intensas arremetidas de Takam, que incluso saltaría tras su rival para conectar potentísimos hooks, poniendo con ellos de manifiesto el escaso encaje de Parker.
Cuando se terminó el round, Parker recibió instrucciones desde su esquina que se materializaron en una modificación táctica, ya que tanto en el sexto como en el séptimo episodio optaría por pegar y marcharse, ocupando para ello el borde del ring a la vez que jabeaba o buscaba el contragolpe. Todo sus golpes parecieron entonces tener una voluntad disuasoria o, al menos, la simple intención de puntuar. Takam seguía anotando manos de poder que desequilibraban a su oponente, pero sus ataques llegaban demasiado tarde y concentrados en el último minuto de cada round. Después de estos episodios, la pelea dejaría un épico octavo asalto, con Takam al inicio anotando duros uppercuts y hooks, con Parker reaccionando y poniendo en apuros a su oponente con el gancho zurdo-directo seguido por una larga combinación de curvos y, finalmente, con el camerunés resistiendo y pasando al ataque con brutales directos y hooks.
Cuando este asalto terminó no quedaban dudas de que la resistencia de Parker estaba rota, algo que Takam explotó en el noveno asalto con nuevos golpes de poder. Aun así, éste estaba también muy cansado, por lo que reduciría mucho sus ofensivas y cedería de forma decisiva dos asaltos a su contrincante, que ya se limitaba a puntuar esperando el fin del combate. Éste llegaría después de un doceavo asalto en el que Takam se volcó al ataque pero ya sin la potencia de golpeo necesaria para lograr un knockout. Por ello, inevitablemente se llegó a la lectura de cartulinas que justamente dieron 115-113 y doble 116-112 a favor de Joseph Parker 19(16KO)-0, que eludió la derrota sólo por su simple y nada brillante boxeo basado en puntuar y correr. La puntuación de Bastión Boxeo es de 115-113 a favor de Parker. Con todo, si Takam 33(25KO)-3(1)-1 hubiese pasado al ataque un poco antes en los rounds en los que su rival cedía claramente y, sobre todo, si no hubiese optado por entregar la iniciativa durante tantos asaltos al inicio, sin duda habría logrado el triunfo, del que estuvo sumamente cerca, rozando incluso el KO Técnico cuando el local, desbordado, encajaba puños sin respuesta.
En cualquier caso, pese a la meritoria actuación de Takam, Parker consiguió el triunfo en esta eliminatoria final IBF, aunque a costa de mostrar una muy mala imagen: sus enormes fallos defensivos, sus grandísimas dificultades desenvolviéndose bajo presión, su cuestionable estado de forma y un encaje más que preocupante demuestran que ha sido en gran medida sobrevalorado por sus sencillas victorias ante oponentes modestos. Aun así, Parker sólo tiene 24 años, de modo que tendrá un gran margen para pulir defectos y para mejorar los puntos más débiles de su boxeo, pero, dicho esto, parece indudable también que, cuando alcance en enero o febrero de 2017 el mundial de forma mandatoria ante el monarca Anthony Joshua, el campeón tendrá a su alcance una demoledora victoria por knockout.
Eliminatoria final IBF del peso pesado.
Sobre el papel muchos críticos consideraron de forma totalmente errónea y precipitada que el prospecto Parker no tendría dificultad alguna para noquear a su oponente y que demostraría brillantemente el magnífico futuro que le espera en la división del peso pesado. Pues bien, tenga un buen porvenir o no, lo cierto es que sin experiencia ante rivales del top, Parker sufrió enormemente para conseguir el triunfo e incluso para evitar ser noqueado, ya que el veterano Takam, fogueado en grandes batallas, lo estremeció repetidamente evidenciando sus enormes puntos débiles.
El peligro de Takam se hizo evidente ya en el primer round, cuando anotó un durísimo hook zurdo que sorprendió parcialmente a un Parker centrado en un boxeo lineal con jab y 1-2. Con todo, el púgil neozelandés tendría el control de las acciones hasta pasada la mitad de la pelea, puesto que su oponente cometería el fatal error de ceder la iniciativa, ocupar el exterior del ring y aguardar al contragolpe, en vez de acortar la distancia y tratar de demoler con sus magníficos golpes en corta. Así, Parker impuso su boxeo y su ventaja en altura y alcance anotando con relativa facilidad el 1-2, el cruzado diestro abierto y alguna combinación en uppercut diestro-hook zurdo. A partir del cuarto episodio, Takam trataría de remediar su error y comenzaría a presionar, logrando éxitos inmediatos al conectar su gancho zurdo, su directo y otros golpes, que conseguía impactar en ocasiones abriendo huecos astutamente dando pequeños pasos a la derecha.
De todos modos, cuando vio que el visitante comenzaba a tomar la iniciativa, Parker contragolpearía de forma acertada con durísimos uppercuts, aunque pronto empezaría a mostrar enormes defectos. Con un poco de tenacidad Takam terminaría por empujar a las cuerdas a su inexperimentado rival, que claramente agobiado recibiría golpes con relativa facilidad, llegándose así a un quinto round nefasto para Parker y excelente para su rival. Con los brazos bajos evidenciando un notable cansancio, el local no sabía exactamente como reaccionar para eludir el peligro y optaría por entrar en clinch a la desesperada o por correr el ring para evitar las intensas arremetidas de Takam, que incluso saltaría tras su rival para conectar potentísimos hooks, poniendo con ellos de manifiesto el escaso encaje de Parker.
Cuando se terminó el round, Parker recibió instrucciones desde su esquina que se materializaron en una modificación táctica, ya que tanto en el sexto como en el séptimo episodio optaría por pegar y marcharse, ocupando para ello el borde del ring a la vez que jabeaba o buscaba el contragolpe. Todo sus golpes parecieron entonces tener una voluntad disuasoria o, al menos, la simple intención de puntuar. Takam seguía anotando manos de poder que desequilibraban a su oponente, pero sus ataques llegaban demasiado tarde y concentrados en el último minuto de cada round. Después de estos episodios, la pelea dejaría un épico octavo asalto, con Takam al inicio anotando duros uppercuts y hooks, con Parker reaccionando y poniendo en apuros a su oponente con el gancho zurdo-directo seguido por una larga combinación de curvos y, finalmente, con el camerunés resistiendo y pasando al ataque con brutales directos y hooks.
Cuando este asalto terminó no quedaban dudas de que la resistencia de Parker estaba rota, algo que Takam explotó en el noveno asalto con nuevos golpes de poder. Aun así, éste estaba también muy cansado, por lo que reduciría mucho sus ofensivas y cedería de forma decisiva dos asaltos a su contrincante, que ya se limitaba a puntuar esperando el fin del combate. Éste llegaría después de un doceavo asalto en el que Takam se volcó al ataque pero ya sin la potencia de golpeo necesaria para lograr un knockout. Por ello, inevitablemente se llegó a la lectura de cartulinas que justamente dieron 115-113 y doble 116-112 a favor de Joseph Parker 19(16KO)-0, que eludió la derrota sólo por su simple y nada brillante boxeo basado en puntuar y correr. La puntuación de Bastión Boxeo es de 115-113 a favor de Parker. Con todo, si Takam 33(25KO)-3(1)-1 hubiese pasado al ataque un poco antes en los rounds en los que su rival cedía claramente y, sobre todo, si no hubiese optado por entregar la iniciativa durante tantos asaltos al inicio, sin duda habría logrado el triunfo, del que estuvo sumamente cerca, rozando incluso el KO Técnico cuando el local, desbordado, encajaba puños sin respuesta.
En cualquier caso, pese a la meritoria actuación de Takam, Parker consiguió el triunfo en esta eliminatoria final IBF, aunque a costa de mostrar una muy mala imagen: sus enormes fallos defensivos, sus grandísimas dificultades desenvolviéndose bajo presión, su cuestionable estado de forma y un encaje más que preocupante demuestran que ha sido en gran medida sobrevalorado por sus sencillas victorias ante oponentes modestos. Aun así, Parker sólo tiene 24 años, de modo que tendrá un gran margen para pulir defectos y para mejorar los puntos más débiles de su boxeo, pero, dicho esto, parece indudable también que, cuando alcance en enero o febrero de 2017 el mundial de forma mandatoria ante el monarca Anthony Joshua, el campeón tendrá a su alcance una demoledora victoria por knockout.
martes, 29 de marzo de 2016
Parker-Takam eliminatoria final IBF pesada el 21 de mayo
El mismo día en que Deontay Wilder afrontará en Rusia su defensa más complicada ante el retador mandatorio Alexander Povetkin (duelo acompañado por la unificación crucero Lebedev-Ramírez), otros pesos pesados se jugarán el acceso al campeonato mundial IBF en una interesantísima eliminatoria final. Y es que ha sido confirmado que Joseph Parker 18(16KO)-0 y Carlos Takam 33(25KO)-2(1)-1 han llegado a un acuerdo y que el enfrentamiento entre ambos se producirá el 21 de mayo en Auckland (Nueva Zelanda), ciudad natal de Parker. Del enfrentamiento saldrá el primer aspirante obligatorio del ganador del fenomenal campeonato del 9 de abril entre Charles Martin y Anthony Joshua.
Resulta sumamente complicado considerar quién de los dos contendientes puede ser tomado como favorito, ya que si bien Parker es uno de los mayores prospectos de la división, cuenta con gran solidez y pegada y combatirá como local, lo cierto es que nunca se ha enfrentado a un rival ni siquiera de nivel medio-alto, siendo quizás sus oponentes más destacados Yakup Saglam y el veterano Kali Meehan. Por otro lado, el veterano Takam, aunque tendrá desventaja en altura, es un boxeador de enorme contundencia y dificultad además de mucho más experimentado, habiendo sumado una victoria ante Tony Thompson (que se encontraba en un estado de forma bastante mejor al actual), un empate contra el extop 3 Mike Pérez y una derrota por KO en el décimo round ante Alexander Povetkin, en un disputadísimo e igualado combate de desgaste en el que el ruso tuvo que aplicarse muy a fondo para vencer. De este modo, las previsiones se mantienen muy igualadas, siendo innegable que cualquiera de ambos ofrecerá una genial actuación ante el campeón IBF.
miércoles, 27 de enero de 2016
Joseph Parker - Jason Bergman (23/1/2016)
Faleata Sports Complex, Apia, Samoa. Peso Pesado.
Como desafortunadamente sucede con demasiada frecuencia en la división, el destacado prospecto pesado Parker se midió en su combate número 18 a un oponente aparentemente asequible, con muchas derrotas y con un estado de forma más que cuestionable, sumándose a ello una notable ventaja en altura para el invicto púgil. Así, tal y como ha hecho durante toda su trayectoria Parker, al igual que el campeón Charles Martin o los top 10 Lucas Browne o Andy Ruiz, sólo tuvo que emplearse medianamente para lograr un triunfo que asienta sus aspiraciones mundiales a medio plazo pero que no le sirvió para desarrollar y mejorar. Quizás el asalto más complicado para Parker, aunque las dificultades fueron mínimas, sería el inicial, en el cual tanteando a su rival, que se desplazaba cercano a las cuerdas, Bergman lo alcanzaría al contragolpe con un directo zurdo y con un gancho con esta misma mano que el prometedor neozelandés no pudo esquivar.
Con todo, después de esta respuesta del más experimentado boxeador estadounidense, Parker intensificaría sus ataques convirtiendo rápidamente la pelea en un tormento para su rival. Ya no volvería a cometer el error de situarse excesivamente cerca antes de lanzar su ataque, algo que había motivado recibir los primeros contraataques, sino que arrancaría en sus arremetidas desde cierta distancia, pudiendo así eludir la respuesta de su oponente cargando el peso hacia atrás y estirando sus brazos hacia adelante. Por lo demás, y con este ajuste en los espacios que sirvió decisivamente para su defensa pasiva, Parker comenzaría a preocuparse casi exclusivamente por conectar terribles golpes de poder en 1-2 o curvos desde todas las trayectorias. Así, en el segundo round ya se anotaría un knockdown al desestabilizar a su oponente con un uppercut diestro y derribarlo con un duro gancho zurdo, aunque el final del episodio permitiría a Bergman rehacerse.
Y es que "Ironman" Bergman cuenta como su principal cualidad su gran encaje, que en la pelea con Parker le serviría para aguantar en pie durante muchos rounds más de los esperados, todo ello mientras soportaba los ahora más constantes ataques de su joven adversario. Parker, del tercer al sexto asalto, se limitaría a hostigar y a castigar a un Bergman que se desplazaba constante y que basaba todos sus esfuerzos en seguir en el combate, no logrando conseguir impactar manos más que de forma sumamente esporádica y, con el paso de los rounds, cada vez con menor potencia. De este modo, los directos del neozelandés, junto a los uppercuts y los ganchos arriba y abajo, desgastarían gradualmente en el monótono enfrentamiento a Bergman, que casi vería quebrada su resistencia en el séptimo round, episodio en el que caería a la lona tras sufrir varios hook al rostro rematados por un gancho al hígado.
Por ello, se abría la puerta a que un ya muy mermado Bergman cayese definitivamente en el octavo asalto tras ser desbordado por una serie de ganchos arriba y abajo. Todavía se levantaría una vez más el valiente y resistente visitante, pero sólo para que el árbitro, que debería haber parado las acciones en el séptimo round, optase por dar por terminado el choque dando la victoria por KO Técnico a Joseph Parker 18(16KO)-0. Indudablemente el imbatido prospecto lograba una victoria abrumadora en un combate de un sólo lado, en el que su enorme pegada, su constancia en el ataque y su buen equilibrio fueron suficientes para anular totalmente a un rival que se puede tener por bastante modesto. En cualquier caso, en lugar de tratar de sustentar su imagen de imbatibilidad a través de un excesivamente cómodo enfrentamiento (que no refleja la resistencia que deberá superar en el futuro inmediato), para su equipo debería haber sido preferible que Parker hubiese sufrido mucho más en la pelea y que hubiese podido adquirir una necesaria experiencia de ring que sus rivales hasta la fecha no le han otorgado a penas. Porque hay que recordar que el manager de Parker señalaba recientemente que su intención era buscar un duelo contra Anthony Joshua, combate que no se llegó a concretar pero que deja claro a que nivel aspira a combatir de forma inmediatael boxeador de Oceanía.
Así, si bien Parker posee notables cualidades y no se puede negar que tiene mucho potencial, sobre todo al tener sólo 24 años, su posición de número 1 virtual en la WBO le exige que ya no pueda mantener el grado de dificultad de sus anteriores peleas en futuros enfrentamientos, que deberán ser ya obligatoriamente exigentes y en el nivel propio de un top 3 mundial.
Como desafortunadamente sucede con demasiada frecuencia en la división, el destacado prospecto pesado Parker se midió en su combate número 18 a un oponente aparentemente asequible, con muchas derrotas y con un estado de forma más que cuestionable, sumándose a ello una notable ventaja en altura para el invicto púgil. Así, tal y como ha hecho durante toda su trayectoria Parker, al igual que el campeón Charles Martin o los top 10 Lucas Browne o Andy Ruiz, sólo tuvo que emplearse medianamente para lograr un triunfo que asienta sus aspiraciones mundiales a medio plazo pero que no le sirvió para desarrollar y mejorar. Quizás el asalto más complicado para Parker, aunque las dificultades fueron mínimas, sería el inicial, en el cual tanteando a su rival, que se desplazaba cercano a las cuerdas, Bergman lo alcanzaría al contragolpe con un directo zurdo y con un gancho con esta misma mano que el prometedor neozelandés no pudo esquivar.
Con todo, después de esta respuesta del más experimentado boxeador estadounidense, Parker intensificaría sus ataques convirtiendo rápidamente la pelea en un tormento para su rival. Ya no volvería a cometer el error de situarse excesivamente cerca antes de lanzar su ataque, algo que había motivado recibir los primeros contraataques, sino que arrancaría en sus arremetidas desde cierta distancia, pudiendo así eludir la respuesta de su oponente cargando el peso hacia atrás y estirando sus brazos hacia adelante. Por lo demás, y con este ajuste en los espacios que sirvió decisivamente para su defensa pasiva, Parker comenzaría a preocuparse casi exclusivamente por conectar terribles golpes de poder en 1-2 o curvos desde todas las trayectorias. Así, en el segundo round ya se anotaría un knockdown al desestabilizar a su oponente con un uppercut diestro y derribarlo con un duro gancho zurdo, aunque el final del episodio permitiría a Bergman rehacerse.
Y es que "Ironman" Bergman cuenta como su principal cualidad su gran encaje, que en la pelea con Parker le serviría para aguantar en pie durante muchos rounds más de los esperados, todo ello mientras soportaba los ahora más constantes ataques de su joven adversario. Parker, del tercer al sexto asalto, se limitaría a hostigar y a castigar a un Bergman que se desplazaba constante y que basaba todos sus esfuerzos en seguir en el combate, no logrando conseguir impactar manos más que de forma sumamente esporádica y, con el paso de los rounds, cada vez con menor potencia. De este modo, los directos del neozelandés, junto a los uppercuts y los ganchos arriba y abajo, desgastarían gradualmente en el monótono enfrentamiento a Bergman, que casi vería quebrada su resistencia en el séptimo round, episodio en el que caería a la lona tras sufrir varios hook al rostro rematados por un gancho al hígado.
Por ello, se abría la puerta a que un ya muy mermado Bergman cayese definitivamente en el octavo asalto tras ser desbordado por una serie de ganchos arriba y abajo. Todavía se levantaría una vez más el valiente y resistente visitante, pero sólo para que el árbitro, que debería haber parado las acciones en el séptimo round, optase por dar por terminado el choque dando la victoria por KO Técnico a Joseph Parker 18(16KO)-0. Indudablemente el imbatido prospecto lograba una victoria abrumadora en un combate de un sólo lado, en el que su enorme pegada, su constancia en el ataque y su buen equilibrio fueron suficientes para anular totalmente a un rival que se puede tener por bastante modesto. En cualquier caso, en lugar de tratar de sustentar su imagen de imbatibilidad a través de un excesivamente cómodo enfrentamiento (que no refleja la resistencia que deberá superar en el futuro inmediato), para su equipo debería haber sido preferible que Parker hubiese sufrido mucho más en la pelea y que hubiese podido adquirir una necesaria experiencia de ring que sus rivales hasta la fecha no le han otorgado a penas. Porque hay que recordar que el manager de Parker señalaba recientemente que su intención era buscar un duelo contra Anthony Joshua, combate que no se llegó a concretar pero que deja claro a que nivel aspira a combatir de forma inmediatael boxeador de Oceanía.
Así, si bien Parker posee notables cualidades y no se puede negar que tiene mucho potencial, sobre todo al tener sólo 24 años, su posición de número 1 virtual en la WBO le exige que ya no pueda mantener el grado de dificultad de sus anteriores peleas en futuros enfrentamientos, que deberán ser ya obligatoriamente exigentes y en el nivel propio de un top 3 mundial.
miércoles, 28 de octubre de 2015
Joseph Díaz - Rubén Tamayo (23/10/2015)
Fantasy Springs Casino, Indio, Estados Unidos. Peso Pluma.
Lo que se recogía en las previsiones antes del encuentro terminó por materializarse en el resultado final, ya que el olímpico estadounidense Díaz logró una amplísima victoria a los puntos pero, más allá de lo que reflejan los fríos números, el combativo y experimentado Tamayo ofreció elevada resistencia e hizo trabajar de forma muy adecuada al prospecto imbatido. Dado que ambos son zurdos, los intentos iniciales de uno y otro por establecer el jab y el gancho diestro terminaban por chocar con una acción idéntica por parte de su contrincante, produciéndose algunos cruces de golpes muy breves pero de apreciable dureza. Aún así, y aunque el coraje de Tamayo jugaba su papel, en esta condición de igualdad en las acciones Díaz tenía por su enorme capacidad técnica y su variedad de recursos una ventaja decisiva, realizando oportunas esquivas con pasos atrás, anotando el directo de forma hábil e incluso dejando detalles de gran calidad, convirtiendo un jab errado en un duro hook diestro.
De todos modos, y aunque Tamayo anotaba también ganchos zurdos potentes y algún seco jab efectivo por su mayor altura, pronto Díaz recurriría a una de sus mejores armas para romper definitivamente a su favor el encuentro: las combinaciones, acciones ofensivas que realiza con enorme soltura y dispares trayectorias para sorprender a sus contrincantes. A partir del tercer asalto comenzaría a encadenar golpes de forma creciente, por lo que no tardó en alcanzar con hooks de mucha potencia y gran velocidad a su rival, desbordándolo y obligándolo a retroceder a las cuerdas. Así, junto a otros ataques en 1-2, gancho diestro abajo-directo zurdo o simplemente repitiendo su mano derecha en hook, compensaría el gran esfuerzo y los constantes intentos de Tamayo por igualar la pelea con frecuentes curvos y rectos.
También intentaría el visitante pelear en la distancia corta para tratar de superar los obstáculos que le presentaba el boxeo de su rival, pero en el intercambio de golpes también se hacia notar claramente el gran manejo con el uppercut y el hook de su invicto contrincante. Sobrepasada la mitad de la pelea, el combate quedó ya definitiva y claramente decantado, con Díaz anotando una enorme cantidad de golpes de poder y llegando a encerrar contra las cuerdas a su oponente, que recibía ráfagas de rectos y curvos. Pero Tamayo, valiente y con magnífico encaje, respondería en la medida de los posible con el gancho diestro y con lo que le quedaba en su repertorio para tratar de seguir en pie y más tarde para intentar pasar al ataque. Con todo, el combate estaba sobradamente decantado y la resistencia de Tamayo estaba afectada, por lo que un directo de Díaz en el último round lo dejaría tocado y le obligaría a agarrarse y a correr el ring para tratar de evitar a su rival en busca del knockout.
A pesar de los apuros, la pelea llegó a consumir los diez episodios a los que había sido convenida, por lo que las triples puntuaciones de 100-90 fueron las encargadas de dar de forma unánime el triunfo a Joseph "JoJo" Díaz Jr. 18(10KO)-0. Después de la durísima batalla ante el complicado René Alvarado, Díaz parece haber asentado todavía más su excelente boxeo, dejando claramente superada cualquier tipo de duda sobre su resistencia a diez rounds, manteniéndose fresco y activo en todo momento en una pelea también con elevado ritmo y duros intercambios de golpes. Por otro lado, su gran porcentaje de acierto y su capacidad para sorprender se mantuvieron, combinando ambas manos con tremenda facilidad, por lo que ahora parece más preparado todavía para los duelos cruciales que podrían llegarle en 2016. Una mención merece también un Tamayo 25(17KO)-7(4)-4 de 26 años que suma tres derrotas consecutivas ante púgiles como Jesús Cuellar, Óscar Valdez y ahora Díaz, pero que a pesar de los malos resultados siempre se muestra correoso y no se deja llevar por la condición de favorito de sus contrincantes.
Lo que se recogía en las previsiones antes del encuentro terminó por materializarse en el resultado final, ya que el olímpico estadounidense Díaz logró una amplísima victoria a los puntos pero, más allá de lo que reflejan los fríos números, el combativo y experimentado Tamayo ofreció elevada resistencia e hizo trabajar de forma muy adecuada al prospecto imbatido. Dado que ambos son zurdos, los intentos iniciales de uno y otro por establecer el jab y el gancho diestro terminaban por chocar con una acción idéntica por parte de su contrincante, produciéndose algunos cruces de golpes muy breves pero de apreciable dureza. Aún así, y aunque el coraje de Tamayo jugaba su papel, en esta condición de igualdad en las acciones Díaz tenía por su enorme capacidad técnica y su variedad de recursos una ventaja decisiva, realizando oportunas esquivas con pasos atrás, anotando el directo de forma hábil e incluso dejando detalles de gran calidad, convirtiendo un jab errado en un duro hook diestro.
De todos modos, y aunque Tamayo anotaba también ganchos zurdos potentes y algún seco jab efectivo por su mayor altura, pronto Díaz recurriría a una de sus mejores armas para romper definitivamente a su favor el encuentro: las combinaciones, acciones ofensivas que realiza con enorme soltura y dispares trayectorias para sorprender a sus contrincantes. A partir del tercer asalto comenzaría a encadenar golpes de forma creciente, por lo que no tardó en alcanzar con hooks de mucha potencia y gran velocidad a su rival, desbordándolo y obligándolo a retroceder a las cuerdas. Así, junto a otros ataques en 1-2, gancho diestro abajo-directo zurdo o simplemente repitiendo su mano derecha en hook, compensaría el gran esfuerzo y los constantes intentos de Tamayo por igualar la pelea con frecuentes curvos y rectos.
También intentaría el visitante pelear en la distancia corta para tratar de superar los obstáculos que le presentaba el boxeo de su rival, pero en el intercambio de golpes también se hacia notar claramente el gran manejo con el uppercut y el hook de su invicto contrincante. Sobrepasada la mitad de la pelea, el combate quedó ya definitiva y claramente decantado, con Díaz anotando una enorme cantidad de golpes de poder y llegando a encerrar contra las cuerdas a su oponente, que recibía ráfagas de rectos y curvos. Pero Tamayo, valiente y con magnífico encaje, respondería en la medida de los posible con el gancho diestro y con lo que le quedaba en su repertorio para tratar de seguir en pie y más tarde para intentar pasar al ataque. Con todo, el combate estaba sobradamente decantado y la resistencia de Tamayo estaba afectada, por lo que un directo de Díaz en el último round lo dejaría tocado y le obligaría a agarrarse y a correr el ring para tratar de evitar a su rival en busca del knockout.
A pesar de los apuros, la pelea llegó a consumir los diez episodios a los que había sido convenida, por lo que las triples puntuaciones de 100-90 fueron las encargadas de dar de forma unánime el triunfo a Joseph "JoJo" Díaz Jr. 18(10KO)-0. Después de la durísima batalla ante el complicado René Alvarado, Díaz parece haber asentado todavía más su excelente boxeo, dejando claramente superada cualquier tipo de duda sobre su resistencia a diez rounds, manteniéndose fresco y activo en todo momento en una pelea también con elevado ritmo y duros intercambios de golpes. Por otro lado, su gran porcentaje de acierto y su capacidad para sorprender se mantuvieron, combinando ambas manos con tremenda facilidad, por lo que ahora parece más preparado todavía para los duelos cruciales que podrían llegarle en 2016. Una mención merece también un Tamayo 25(17KO)-7(4)-4 de 26 años que suma tres derrotas consecutivas ante púgiles como Jesús Cuellar, Óscar Valdez y ahora Díaz, pero que a pesar de los malos resultados siempre se muestra correoso y no se deja llevar por la condición de favorito de sus contrincantes.
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