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miércoles, 17 de enero de 2018
Mundine noqueó a Browne
Sólo dos asaltos le bastaron el excampeón Anthony Mundine 48(28KO)-8(3) para noquear al exretador mundial Tommy Browne 35(13KO)-7(3)-2, demostrando que está totalmente concentrado y motivado para afrontar el que dice que será su último año en el boxeo activo. Tras el combate, Mundine insistió en sus provocaciones hacia el campeón del peso wélter Horn, citándole a un combate que sería importantísimo para el boxeo australiano. En cualquier caso, la adquisición en este duelo de un cetro menor WBO del peso medio le incluirá en el ranking de dicho organismo y le podría emplazar a un importante combate en la división, si bien será muy complicado que, como pretende, pueda hacer que un boxeador de la élite de los 72,6 kg o 160 libras se desplace a su país para enfrentarse a él a no ser que consiga convencerle simplemente a base de abrumador poderío económico.
Mundine regresa a los rings este miércoles ante Browne
El veterano australiano, exmonarca mundial del peso supermedio, Anthony Mundine 47(27KO)-8(3) retorna a los rings este miércoles después de casi once meses de inactividad tras sufrir una derrota en el peso crucero ante Danny Green. Dado que tiene 42 años y sólo ha realizado un combate en las dos últimas temporadas, habiendo sumado en sus últimas cuatro peleas tres derrotas, no parece que su nombre deba ocupar un lugar importante en el panorama boxístico actual, aunque eso sólo sería si la industria se guiase estrictamente por la lógica deportiva y no por intereses económicos.
En cambio, si lo miramos desde esta última perspectiva todo cobra sentido, sobre todo para la promotora australiana que le representa. Hay que tener en cuenta que todos y cada uno de los combates de Mundine han sido emitidos en Australia en modalidad de pago por visión, a unos 30 euros, generando grandes cifras de audiencia que le han permitido acumular en su carrera mucho más de 25 millones. Además, estando ahora en auge una nueva sensación en el boxeo local, como el campeón del peso wélter Jeff Horn, que se ha mostrado dispuesto a medirse a él próximamente, resulta evidente que si ambos lograsen pactar un duelo se generarían ingentes ingresos que las compañías de los dos no están dispuestos a rechazar. Cabe destacar en este sentido que en su último combate Mundine sumó más de tres millones de euros, cifra a la altura de la élite de muchas divisiones que se multiplicaría ante “The Hornet”.
Quizás, algunos pensarán que una previsible derrota de Horn ante Crawford, su retador obligatorio, truncará estos planes, pero no es así. Al contrario, un tropiezo del invicto haría todavía más probable la realización de un combate de éste ante Mundine, dado que entonces se podría vender el encuentro al público casual australiano como si este estuviese en una cierta igualdad de condiciones.
En cualquier caso, antes de nada Mundine deberá mostrar que le queda algo que dar para justificar este macrocombate australiano, para lo que se medirá a un exretador mundial como Tommy Browne 35(13KO)-6(2)-2, que está en activo desde 2002, que siempre ha fallado en los grandes combates de su trayectoria y que asciende del peso superwélter al medio para este choque. Éste sabe que una victoria ante un boxeador a un paso del retiro podría traducirse en bolsas enormes y grandes oportunidades, al menos en su país, donde parece que el dinero corre muy por encima del nivel deportivo de las pugnas, por lo que su esfuerzo debería ser mayúsculo, viéndose ayudado por ser ocho años más joven. De todos formas, Mundine dice estar en el último año de su carrera y cree posible poder tentar a base de dinero a una figura del peso medio si no logra llegar a un acuerdo con Horn, así que puede que su ambición y su bagaje le permitan suplir sus problemas físicos y hacerse con un triunfo que le incluirá en el top 15 mundial.
martes, 26 de septiembre de 2017
Parker-Fury, una polémica más con un claro beneficiado
En un choque que no estuvo a la talla de lo que se espera de un campeonato mundial del peso pesado, el monarca WBO de la división máxima Joseph Parker conservó su cinturón derrotando a su retador oficial Hughie Fury con una decisión mayoritaria que ha levantado una notable polémica. Y es que Fury no anotó golpes de poder en suficiente número y Parker erró una cantidad incontable de puños, haciendo que las lecturas del choque hayan sido de lo más variadas. En cualquier caso, los jueces dieron cartulinas de doble 118-110 y 114-114, que sirvieron al neozelandés para poder seguir apuntando a combates ante la élite de la división, a la que no parece que pueda batir.
La contienda tuvo un desarrollo monótono, con Parker persiguiendo constantemente a un Fury que se desplazaba cercano a las cuerdas tirando su jab. Hay que subrayar que ninguno de los dos boxeadores hizo incontestable su primacía, puesto que la presión de Parker resultaba irregular e ineficaz, no logrando alcanzar la distancia corta más que en desordenadas embestidas, y Fury ni siquiera contaba con precisión o contundencia en su jab, prácticamente el único golpe que lanzaba, por lo que hubo diversos asaltos que tuvieron muy poco que destacar en cuanto a acciones ofensivas efectivas.
En el ámbito contrario, en acierto defensivo, Hughie Fury sí ofreció una actuación abrumadoramente superior, dado que hubo varios rounds en los que Parker no acertó ni una sola mano, llegando a lanzar series de media decena de golpes de los que no estaba cerca de anotar ninguno de ellos. Para evitarlos, Fury no sólo tiraba de movilidad, sino que se dejaba caer sobre las cuerdas para quedar fuera del alcance del visitante, al que también esquivó, con leves giros de cintura u hombros, y bloqueó.
Ciertamente, los ataques de Parker eran tan previsibles, precipitados y desordenados que Fury no tuvo problemas para evitar casi la totalidad de ellos. Además, cuando el campeón logró permanecer en la distancia corta, el local recurría a un clinch que fue la última arma utilizada para neutralizar al neozelandés. Por otro lado, no hay que olvidar que entre todas las ofensivas erradas por parte de Parker, y a pesar de que Fury se centró demasiado en un jab flojísimo, en ocasiones el retador conectó claros contragolpes en uppercut, hook o incluso directo.
La excepción a esta tónica, en la que Parker también tuvo largos periodos de inactividad, llegó en los últimos rounds cuando el campeón sí que consiguió anotar algunas manos claras, como un par de derechas en el último episodio. Con todo, esto no sirvió para modificar la percepción de que su actuación fue nefasta.
Dicho esto, que dos jueces otorgasen todos los asaltos menos dos a Parker es, una semana más, una atroz ignominia y un claro signo de corrupción. Y es que otorgarle diez asaltos a Parker significa que se le dieron rounds en los que no acertó ni un sólo golpe, cosa que resulta a todas luces injustificable. Es cierto que los puños de Fury fueron sumamente escasos, pero entre decantarte por un boxeador que falla todos y cada uno de sus golpes y otro que lanza un par y anota un par la elección resulta sencilla por el segundo, ya que lo que se valora en un round de boxeo es la efectividad ofensiva. Por otro lado, hay algunos que señalan vehementemente que como Parker tuvo un mejor final, después de un desarrollo tedioso, él merece la victoria, pero esta valoración significa simplemente que quienes afirman esto no saben como se puntúa un combate de boxeo. Da igual que los últimos dos rounds sean los mejores de la historia del deporte para el púgil A, que si el púgil B ha ganado los diez anteriores haciendo sólo lo justo y necesario, igualmente, el púgil B será el vencedor claro de la contienda por 118-110. De todos modos, hay que destacar que ni Parker tuvo una reacción final tan buena, al contrario, ni Fury hizo lo suficiente para hacer incuestionable su dominio.
De todos modos, se debe dejar claro algo. Es verdad que Fury recurrió a una potencia de golpeo ridículamente baja, al igual que su cadencia, pero si contamos que la efectividad defensiva es un criterio a tener en cuenta en la valoración de un episodio, todos los rounds que estuvieron igualados y no tuvieron acciones ofensivas destacadas deberían ir a parar al boxeador que mejor defensa mostró, indudablemente Fury, que así merecería la victoria con cierto margen. Pese a ello, los jueces optaron por sobrevalorar la presión, como si por ella exclusivamente un boxeador, sin lanzar manos, pudiese hacerse con un round. Si las acciones defensivas no cuentan para ganar un combate, habría que dudar de los resultados de una gran cantidad de combates de Jack Johnson, Willie Pep, Pernall Whitaker, Floyd Mayweather y de los demás expertos defensivos. Pero las cosas no funcionan así. Por otra parte, cuando a la cúpula boxística le interesa que Mayweather conserve su 0 contra Maidana o Castillo, los jueces se olvidan de la tendencia mayoritaria de decantarse, en caso de duda, por los boxeadores que presionan. En cambio, cuando a la élite dirigente del boxeo le interesa la victoria de Parker, los jueces se sacan de la chistera, como el mejor de los magos, un doble 118-110 para premiar simplemente el caminar hacia delante, porque el neozelandés no boxeó, sólo se comportó como un perro de presa sin instinto, astucia, velocidad o fiereza.
De nuevo, no hay que pensar que Fury hizo una gran actuación, porque por momentos resultó penoso que consumiese minutos sin intentar ni siquiera conectar una mano. Pero, igualmente, Parker no hizo ningún honor a su corona mundial del peso pesado, ya que boxeó como un púgil de nivel bajo que no tiene otro recurso más que su avance frontal o como un novato que se piensa que puede ganar por ser sólo más fuerte que su oponente. Es por ello que, aunque ha habido algunos monarcas WBO bastante cuestionables, y excluyendo a los titulares regulares e interinos WBA, Joseph Parker es uno de los peores boxeadores que ha logrado una corona mundial en la historia del peso pesado.
La diferencia con boxeadores de las primeras épocas (no sólo en el caso de Parker, también en el de otros) es que es más alto y pesa nada más y nada menos que 111 kg, pero por lo demás, cualquier púgil destacado en la historia de la categoría podría darle una lección de boxeo, incluso los considerados como más toscos, cosa que no hace más que poner de manifiesto que quienes dicen que el peso pesado está renaciendo y que se encamina a una nueva edad dorada se equivocan.
Enlazando con este tema hay que responder a una cuestión, puesto que puede surgir la pregunta de porqué a los titiriteros que mueven los hilos del boxeo les interesa la victoria de Parker. La respuesta es muy sencilla. Actualmente la cumbre libra por libra está en teoría vacía (esta idea surge de los medios estadounidenses que se niegan a poner en el número 1 a alguien que no encaje con sus consideraciones político-sociales), y se busca una nueva figura que la llene, siendo para muchos el elegido Anthony Joshua.
Además, se pretende que Joshua se convierta en una nueva figura histórica de la división que mueva millones sólo por su fama. Para que Joshua se haga un nombre destacado uno de los aspectos ineludibles es que logre ser titular unificado y para ello se necesita al monarca WBO Joseph Parker. Se dice que al final del camino puede haber una unificación total ante Deontay Wilder, pero antes de ello, Joshua seguramente se encamine a una unificación ante Parker que no tendrá ningún problema en superar, como no lo tendría ningún boxeador de la élite, incluso de la actual. Muchos considerarán que Hughie Fury no habría generado dificultades a Joshua, cosa que puede ser cierta, pero siempre habría un riesgo de que su heterodoxia y su buena defensa hiciesen que Joshua no luciese o incluso que se agotase por su gran musculatura, que le haría cobrarse un precio alto con cada uno de sus errores. Pero ante Parker no habrá dificultad alguna, y la victoria antes del límite es segura, puesto que no hay ni un sólo elemento destacable en su boxeo.
Así, otra vez las piezas encajan. ¿Porqué dar un 118-110 doble sin sentido contra Hughie Fury? Porque interesa una unificación entre Joshua y Parker, que es una víctima propiciatoria. Seguramente muchos no vean que se están poniendo las bases para, explotando las cualidades de un buen boxeador (algo innegable) como Joshua, crear un icono boxístico, algo que está en marcha desde antes de su debut profesional.
Aunque un año antes de su participación en los Juegos Olímpicos fue arrestado por posesión e intento de distribución de drogas, cosa que podría haberle supuesto una pena de cárcel de 14 años en Reino Unido, se le impusieron trabajos sociales y ni si quiera se le apartó de la participación en los Juegos de Londres, donde, a pesar de no imponerse sobre el ring a Dychko y Cammarrelle, los jueces le dieron victorias que le supusieron una medalla de oro inmerecida.
Posteriormente, debutó como profesional con un grado de atención incomprensible, rebosando las páginas de diversos medios cuando sólo noqueaba a púgiles modestísimos. Sus problemas ante Dillian Whyte se minimizaron, adquirió su corona IBF ante un Charles Martin que no merecía el título que poseía (Glazkov se lesionó una pierna en la pelea por el cetro vacante) y posteriormente sus victorias ante Breazeale y Molina, que no eran púgiles merecedores ni siquiera del top 10, se volvieron a sobrevalorar. Finalmente, aunque Tyson Fury no había recibido más que faltas de respeto por su formidable victoria ante un Wladimir Klitschko que había reinado durante una década, Joshua recibió desbordantes e incomprensibles loas por batir al mismo Klitschko posteriormente, cuando además "AJ" estuvo a punto de ser noqueado en esa misma pelea. Como siempre, el hilo conductor queda claro para el que quiera verlo, pero es difícil cuando todos los agentes mediáticos substituyen cada crítica por una alabanza. Así, su turbio pasado, que es arrojado a la cara de otros boxeadores flagelando su confianza y su moral, es sólo una “historia de superación” y sus fáciles triunfos ante rivales modestos son “la muestra de su grandeza”.
En la historia de todos los deportes se han creado figuras icónicas de forma artificial, porque es tan sencillo como valorar de más los logros de alguien para conseguir que los organizadores se lleven ingentes sumas de dinero (como pasa ahora con Joshua y antes con Mayweather, hablando de boxeo). Todo ello sin olvidar las repercusiones, socio-políticas que estas figuras pueden tener en un determinado contexto. Por ello, con todos los intereses favoreciendo el auge de Joshua será difícil que, contando además con muchas cualidades, no se logre que se convierta en poco tiempo en la figura central del pugilismo, sino lo es ya para muchos. Es por esto que sólo nos queda esperar que no se incumplan las normas para que Joshua siga elevando su consideración, que, por el bien del boxeo, le lleguen retos de calidad que no queden truncados por el camino de forma más que extraña, como en el caso del Wilder-Povetkin, y que una vez que se lleven a cabo irregularidades los destellos de su fama no cieguen a los aficionados, que siempre serán los garantes de velar porque la historia del boxeo y sus grandes nombres no sean sustituidos por combates mal emparejados y púgiles sobrevalorados.
La contienda tuvo un desarrollo monótono, con Parker persiguiendo constantemente a un Fury que se desplazaba cercano a las cuerdas tirando su jab. Hay que subrayar que ninguno de los dos boxeadores hizo incontestable su primacía, puesto que la presión de Parker resultaba irregular e ineficaz, no logrando alcanzar la distancia corta más que en desordenadas embestidas, y Fury ni siquiera contaba con precisión o contundencia en su jab, prácticamente el único golpe que lanzaba, por lo que hubo diversos asaltos que tuvieron muy poco que destacar en cuanto a acciones ofensivas efectivas.
En el ámbito contrario, en acierto defensivo, Hughie Fury sí ofreció una actuación abrumadoramente superior, dado que hubo varios rounds en los que Parker no acertó ni una sola mano, llegando a lanzar series de media decena de golpes de los que no estaba cerca de anotar ninguno de ellos. Para evitarlos, Fury no sólo tiraba de movilidad, sino que se dejaba caer sobre las cuerdas para quedar fuera del alcance del visitante, al que también esquivó, con leves giros de cintura u hombros, y bloqueó.
Ciertamente, los ataques de Parker eran tan previsibles, precipitados y desordenados que Fury no tuvo problemas para evitar casi la totalidad de ellos. Además, cuando el campeón logró permanecer en la distancia corta, el local recurría a un clinch que fue la última arma utilizada para neutralizar al neozelandés. Por otro lado, no hay que olvidar que entre todas las ofensivas erradas por parte de Parker, y a pesar de que Fury se centró demasiado en un jab flojísimo, en ocasiones el retador conectó claros contragolpes en uppercut, hook o incluso directo.
La excepción a esta tónica, en la que Parker también tuvo largos periodos de inactividad, llegó en los últimos rounds cuando el campeón sí que consiguió anotar algunas manos claras, como un par de derechas en el último episodio. Con todo, esto no sirvió para modificar la percepción de que su actuación fue nefasta.
Dicho esto, que dos jueces otorgasen todos los asaltos menos dos a Parker es, una semana más, una atroz ignominia y un claro signo de corrupción. Y es que otorgarle diez asaltos a Parker significa que se le dieron rounds en los que no acertó ni un sólo golpe, cosa que resulta a todas luces injustificable. Es cierto que los puños de Fury fueron sumamente escasos, pero entre decantarte por un boxeador que falla todos y cada uno de sus golpes y otro que lanza un par y anota un par la elección resulta sencilla por el segundo, ya que lo que se valora en un round de boxeo es la efectividad ofensiva. Por otro lado, hay algunos que señalan vehementemente que como Parker tuvo un mejor final, después de un desarrollo tedioso, él merece la victoria, pero esta valoración significa simplemente que quienes afirman esto no saben como se puntúa un combate de boxeo. Da igual que los últimos dos rounds sean los mejores de la historia del deporte para el púgil A, que si el púgil B ha ganado los diez anteriores haciendo sólo lo justo y necesario, igualmente, el púgil B será el vencedor claro de la contienda por 118-110. De todos modos, hay que destacar que ni Parker tuvo una reacción final tan buena, al contrario, ni Fury hizo lo suficiente para hacer incuestionable su dominio.
De todos modos, se debe dejar claro algo. Es verdad que Fury recurrió a una potencia de golpeo ridículamente baja, al igual que su cadencia, pero si contamos que la efectividad defensiva es un criterio a tener en cuenta en la valoración de un episodio, todos los rounds que estuvieron igualados y no tuvieron acciones ofensivas destacadas deberían ir a parar al boxeador que mejor defensa mostró, indudablemente Fury, que así merecería la victoria con cierto margen. Pese a ello, los jueces optaron por sobrevalorar la presión, como si por ella exclusivamente un boxeador, sin lanzar manos, pudiese hacerse con un round. Si las acciones defensivas no cuentan para ganar un combate, habría que dudar de los resultados de una gran cantidad de combates de Jack Johnson, Willie Pep, Pernall Whitaker, Floyd Mayweather y de los demás expertos defensivos. Pero las cosas no funcionan así. Por otra parte, cuando a la cúpula boxística le interesa que Mayweather conserve su 0 contra Maidana o Castillo, los jueces se olvidan de la tendencia mayoritaria de decantarse, en caso de duda, por los boxeadores que presionan. En cambio, cuando a la élite dirigente del boxeo le interesa la victoria de Parker, los jueces se sacan de la chistera, como el mejor de los magos, un doble 118-110 para premiar simplemente el caminar hacia delante, porque el neozelandés no boxeó, sólo se comportó como un perro de presa sin instinto, astucia, velocidad o fiereza.
De nuevo, no hay que pensar que Fury hizo una gran actuación, porque por momentos resultó penoso que consumiese minutos sin intentar ni siquiera conectar una mano. Pero, igualmente, Parker no hizo ningún honor a su corona mundial del peso pesado, ya que boxeó como un púgil de nivel bajo que no tiene otro recurso más que su avance frontal o como un novato que se piensa que puede ganar por ser sólo más fuerte que su oponente. Es por ello que, aunque ha habido algunos monarcas WBO bastante cuestionables, y excluyendo a los titulares regulares e interinos WBA, Joseph Parker es uno de los peores boxeadores que ha logrado una corona mundial en la historia del peso pesado.
La diferencia con boxeadores de las primeras épocas (no sólo en el caso de Parker, también en el de otros) es que es más alto y pesa nada más y nada menos que 111 kg, pero por lo demás, cualquier púgil destacado en la historia de la categoría podría darle una lección de boxeo, incluso los considerados como más toscos, cosa que no hace más que poner de manifiesto que quienes dicen que el peso pesado está renaciendo y que se encamina a una nueva edad dorada se equivocan.
Enlazando con este tema hay que responder a una cuestión, puesto que puede surgir la pregunta de porqué a los titiriteros que mueven los hilos del boxeo les interesa la victoria de Parker. La respuesta es muy sencilla. Actualmente la cumbre libra por libra está en teoría vacía (esta idea surge de los medios estadounidenses que se niegan a poner en el número 1 a alguien que no encaje con sus consideraciones político-sociales), y se busca una nueva figura que la llene, siendo para muchos el elegido Anthony Joshua.
Además, se pretende que Joshua se convierta en una nueva figura histórica de la división que mueva millones sólo por su fama. Para que Joshua se haga un nombre destacado uno de los aspectos ineludibles es que logre ser titular unificado y para ello se necesita al monarca WBO Joseph Parker. Se dice que al final del camino puede haber una unificación total ante Deontay Wilder, pero antes de ello, Joshua seguramente se encamine a una unificación ante Parker que no tendrá ningún problema en superar, como no lo tendría ningún boxeador de la élite, incluso de la actual. Muchos considerarán que Hughie Fury no habría generado dificultades a Joshua, cosa que puede ser cierta, pero siempre habría un riesgo de que su heterodoxia y su buena defensa hiciesen que Joshua no luciese o incluso que se agotase por su gran musculatura, que le haría cobrarse un precio alto con cada uno de sus errores. Pero ante Parker no habrá dificultad alguna, y la victoria antes del límite es segura, puesto que no hay ni un sólo elemento destacable en su boxeo.
Así, otra vez las piezas encajan. ¿Porqué dar un 118-110 doble sin sentido contra Hughie Fury? Porque interesa una unificación entre Joshua y Parker, que es una víctima propiciatoria. Seguramente muchos no vean que se están poniendo las bases para, explotando las cualidades de un buen boxeador (algo innegable) como Joshua, crear un icono boxístico, algo que está en marcha desde antes de su debut profesional.
Aunque un año antes de su participación en los Juegos Olímpicos fue arrestado por posesión e intento de distribución de drogas, cosa que podría haberle supuesto una pena de cárcel de 14 años en Reino Unido, se le impusieron trabajos sociales y ni si quiera se le apartó de la participación en los Juegos de Londres, donde, a pesar de no imponerse sobre el ring a Dychko y Cammarrelle, los jueces le dieron victorias que le supusieron una medalla de oro inmerecida.
Posteriormente, debutó como profesional con un grado de atención incomprensible, rebosando las páginas de diversos medios cuando sólo noqueaba a púgiles modestísimos. Sus problemas ante Dillian Whyte se minimizaron, adquirió su corona IBF ante un Charles Martin que no merecía el título que poseía (Glazkov se lesionó una pierna en la pelea por el cetro vacante) y posteriormente sus victorias ante Breazeale y Molina, que no eran púgiles merecedores ni siquiera del top 10, se volvieron a sobrevalorar. Finalmente, aunque Tyson Fury no había recibido más que faltas de respeto por su formidable victoria ante un Wladimir Klitschko que había reinado durante una década, Joshua recibió desbordantes e incomprensibles loas por batir al mismo Klitschko posteriormente, cuando además "AJ" estuvo a punto de ser noqueado en esa misma pelea. Como siempre, el hilo conductor queda claro para el que quiera verlo, pero es difícil cuando todos los agentes mediáticos substituyen cada crítica por una alabanza. Así, su turbio pasado, que es arrojado a la cara de otros boxeadores flagelando su confianza y su moral, es sólo una “historia de superación” y sus fáciles triunfos ante rivales modestos son “la muestra de su grandeza”.
En la historia de todos los deportes se han creado figuras icónicas de forma artificial, porque es tan sencillo como valorar de más los logros de alguien para conseguir que los organizadores se lleven ingentes sumas de dinero (como pasa ahora con Joshua y antes con Mayweather, hablando de boxeo). Todo ello sin olvidar las repercusiones, socio-políticas que estas figuras pueden tener en un determinado contexto. Por ello, con todos los intereses favoreciendo el auge de Joshua será difícil que, contando además con muchas cualidades, no se logre que se convierta en poco tiempo en la figura central del pugilismo, sino lo es ya para muchos. Es por esto que sólo nos queda esperar que no se incumplan las normas para que Joshua siga elevando su consideración, que, por el bien del boxeo, le lleguen retos de calidad que no queden truncados por el camino de forma más que extraña, como en el caso del Wilder-Povetkin, y que una vez que se lleven a cabo irregularidades los destellos de su fama no cieguen a los aficionados, que siempre serán los garantes de velar porque la historia del boxeo y sus grandes nombres no sean sustituidos por combates mal emparejados y púgiles sobrevalorados.
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miércoles, 19 de julio de 2017
Martin Joseph Ward – Anthony Cacace (15/7/2017)
Wembley Arena, Londres, Reino Unido.
En juego los títulos británico y de la Commonwealth del peso superpluma.
La pelea entre los imbatidos Ward y Cacace fue una evidente contraposición entre frecuencia y claridad de golpeo desde principio a fin, por lo que, sumado a un planteamiento muy táctico de ambos contendientes, terminó resultando un combate muy igualado aunque, en cualquier caso, no especialmente entretenido.
Si bien no es que ofreciese un ritmo combativo arrollador, Ward trató de enlazar manos y, repetidamente, con el 1-2 al rostro o con variación de altura superó a su rival de forma innegable en números de puños lanzados y anotados. Con todo, en casi cada round Cacace logró conectar el mejor golpe, destacando un cruzado zurdo muy abierto que llegaba con mucha potencia y precisión. Aun así, los puños de éste eran tan aislados que, lógicamente, resultaba realmente complicado que pudiese condicionar con ellos a los jueces por mucho que estos se dejasen impresionar por su fuerza de golpeo.
Sea como sea, los primeros seis asaltos estuvieron repartidos en la anotación de los jueces y relativamente igualados en las acciones, ya que Ward capturó el primer y el segundo asalto mientras que el tercero y el quinto fueron a parar a manos de su rival, que usó bien su cruzado de izquierda al contragolpe. Estando el cruce sin un dominador, Ward intentó en el sexto asalto usar su agilidad de piernas para, con cambios de línea, romper las tablas, aunque tanto en el séptimo como en el octavo episodio la precisión del zurdo Cacace con su mano izquierda en directo frenó e incluso revirtió sus esfuerzos.
De todos modos, desde el noveno al duodécimo asalto Ward se dio cuenta que la forma de superar a su rival era con trabajo, continuidad, volumen de puños y ritmo, así que insistió una y otra vez con las combinaciones para dejar la impresión de que existía un dominio por su parte. Cacace no varió su táctica, de forma que, con una perdida de eficacia con las manos aisladas consecuencia del cansancio e incesantes entradas en clinch por parte de ambos, perdió un margen decisivo en las cartulinas, que se agrandó al recibir contragolpes en una precipitada ofensiva final.
Por ello, terminados los doce asaltos, la victoria unánime, de forma merecida, cayó del lado de Martin Joseph Ward 18(8KO)-0-2, aunque ésta fue por un margen mínimo. Sin haber servido como un gran entretenimiento para el público, el valor real de esta contienda está en el importante papel que jugará en el desarrollo de ambos púgiles, que deberían sacar cruciales lecturas de esta contienda. Ward no puede permitirse quedarse en la distancia media-larga ante un rival que lo estaba martilleando con su mano izquierda en directo y cruzado abierto, debiendo usar su superior juego de piernas para propiciar mejores condiciones para sus ataques. Por otra parte, su forma de boxear contra un zurdo no resultó de ningún modo apropiada, cosa traducida principalmente en una mala apreciación de la distancia, por lo que resultará necesario que realice un enorme trabajo de preparación para este tipo de boxeadores. En cuanto a Cacace 15(7KO)-1, tiene que tener en cuenta que es imposible ganar un combate anotando, prácticamente, un excelente pero único puño por asalto. Y es que, aunque por momentos su control táctico era superior, dilapidaba su ventaja por el empeño de un Ward que erraba un gran número de golpes pero que consiguió dejar una sensación de dominio general por su mayor cadencia.
Dicho esto, siendo esta la primera prueba de fuego para Cacace, no estando además suficientemente rodado para afrontarla, su imagen no resultó del todo mala, quedándose a un paso de ganar al titular británico Ward que, en cambio y a pesar de la victoria, deberá mejorar mucho y rápido por las esperanzas puestas en él a corto-medio plazo por su promotora y por su inminente posicionamiento en las listas mundiales de una categoría tan sumamente contendida como la del peso superpluma.
En juego los títulos británico y de la Commonwealth del peso superpluma.
La pelea entre los imbatidos Ward y Cacace fue una evidente contraposición entre frecuencia y claridad de golpeo desde principio a fin, por lo que, sumado a un planteamiento muy táctico de ambos contendientes, terminó resultando un combate muy igualado aunque, en cualquier caso, no especialmente entretenido.
Si bien no es que ofreciese un ritmo combativo arrollador, Ward trató de enlazar manos y, repetidamente, con el 1-2 al rostro o con variación de altura superó a su rival de forma innegable en números de puños lanzados y anotados. Con todo, en casi cada round Cacace logró conectar el mejor golpe, destacando un cruzado zurdo muy abierto que llegaba con mucha potencia y precisión. Aun así, los puños de éste eran tan aislados que, lógicamente, resultaba realmente complicado que pudiese condicionar con ellos a los jueces por mucho que estos se dejasen impresionar por su fuerza de golpeo.
Sea como sea, los primeros seis asaltos estuvieron repartidos en la anotación de los jueces y relativamente igualados en las acciones, ya que Ward capturó el primer y el segundo asalto mientras que el tercero y el quinto fueron a parar a manos de su rival, que usó bien su cruzado de izquierda al contragolpe. Estando el cruce sin un dominador, Ward intentó en el sexto asalto usar su agilidad de piernas para, con cambios de línea, romper las tablas, aunque tanto en el séptimo como en el octavo episodio la precisión del zurdo Cacace con su mano izquierda en directo frenó e incluso revirtió sus esfuerzos.
De todos modos, desde el noveno al duodécimo asalto Ward se dio cuenta que la forma de superar a su rival era con trabajo, continuidad, volumen de puños y ritmo, así que insistió una y otra vez con las combinaciones para dejar la impresión de que existía un dominio por su parte. Cacace no varió su táctica, de forma que, con una perdida de eficacia con las manos aisladas consecuencia del cansancio e incesantes entradas en clinch por parte de ambos, perdió un margen decisivo en las cartulinas, que se agrandó al recibir contragolpes en una precipitada ofensiva final.
Por ello, terminados los doce asaltos, la victoria unánime, de forma merecida, cayó del lado de Martin Joseph Ward 18(8KO)-0-2, aunque ésta fue por un margen mínimo. Sin haber servido como un gran entretenimiento para el público, el valor real de esta contienda está en el importante papel que jugará en el desarrollo de ambos púgiles, que deberían sacar cruciales lecturas de esta contienda. Ward no puede permitirse quedarse en la distancia media-larga ante un rival que lo estaba martilleando con su mano izquierda en directo y cruzado abierto, debiendo usar su superior juego de piernas para propiciar mejores condiciones para sus ataques. Por otra parte, su forma de boxear contra un zurdo no resultó de ningún modo apropiada, cosa traducida principalmente en una mala apreciación de la distancia, por lo que resultará necesario que realice un enorme trabajo de preparación para este tipo de boxeadores. En cuanto a Cacace 15(7KO)-1, tiene que tener en cuenta que es imposible ganar un combate anotando, prácticamente, un excelente pero único puño por asalto. Y es que, aunque por momentos su control táctico era superior, dilapidaba su ventaja por el empeño de un Ward que erraba un gran número de golpes pero que consiguió dejar una sensación de dominio general por su mayor cadencia.
Dicho esto, siendo esta la primera prueba de fuego para Cacace, no estando además suficientemente rodado para afrontarla, su imagen no resultó del todo mala, quedándose a un paso de ganar al titular británico Ward que, en cambio y a pesar de la victoria, deberá mejorar mucho y rápido por las esperanzas puestas en él a corto-medio plazo por su promotora y por su inminente posicionamiento en las listas mundiales de una categoría tan sumamente contendida como la del peso superpluma.
miércoles, 31 de mayo de 2017
Fowler, Okolie y Cordina vencieron sus combates en la velada del Brook-Spence (27/5/2017)
Bramall Lane, Sheffield, Reino Unido.
Sin duda, si ahora Matchroom Boxing ocupa un papel predominante en el calendario boxístico mundial, esta promotora no perderá su posición en el futuro. Y es que la compañía dirigida por Eddie Hearn cuenta con una inacabable escuadra de prometedores boxeadores que, después de buenos recorridos amateur, parecen capacitados para lograr grandes éxitos como profesionales. Así, en el respaldo del evento encabezado por el sensacional enfrentamiento Brook-Spence, el peso medio Anthony Fowler, el peso crucero Lawrence Okolie y el peso ligero Joe Cordina sumaron victorias en un solo asalto que les emplazarán a retos de mayor exigencia.
Fowler 1(1KO)-0, olímpico, bronce mundial y oro en los Juegos de la Commonwealth, debutó en el boxeo profesional enfrentándose al letón Arturs Geikins 3(2KO)-8(2)-1, al que desde el tañido inicial perseguiría agresivamente lanzando jabs, directos o ganchos al cuerpo. El visitante corrió el ring a la desesperada, pero, finalmente, quedó en las cuerdas, donde, tras recibir una serie, sería quebrado, recibiendo posteriormente una derecha descendente. Aunque no se pudo apreciar en directo, y aunque el mismo Fowler afirmó después que él pensaba que todavía no había tocado la lona, el golpe recto final había llegado cuando Geikins había puesto la rodilla en el tapiz. Si bien el letón permaneció unos instantes en el suelo, no hizo como Dirrell ante Uzcátegui, o sea fingir para ganar por descalificación, sino que se alzó, sólo para ser hostigado de nuevo y volver a ser derribado tras una buena izquierda ascendente. Por segunda vez se levantó, pero el árbitro en esta ocasión decidió que no debía continuar.
Ciertamente el error de golpearle cuando su rival estaba abajo, fruto de la precipitación y la ambición de impresionar en un debut (además en un gran estadio), pudo haberle costado caro, pero, al margen de este fallo, que seguramente no volverá a cometer, Fowler dejó una buena imagen, mostrándose tan combativo como contundente y sólido, por lo que parece sobradamente capacitado para, en el futuro, convertirse en un aspirante destacado del peso medio.
Respecto al peso crucero Okolie 3(3KO)-0, que llegó a ser también olímpico, sumó un triunfo casi igual de rápido y convincente. Con todo, en los instantes iniciales recibió algún puño en unos intercambios de golpes que sostuvo ante Rudolf Helesic 2(2KO)-1(1). De todos modos, el checo, tras ser tirado con un empujón, no tardó en ser alcanzado instantes más tarde por una izquierda al contragolpe que lo derribó, levantándose pero no respondiendo a la cuenta del tercer hombre. Esta victoria certifica una vez más la enorme pegada de Okolie, cualidad que debería permitirle, junto a su velocidad, no tardar demasiado en posicionarse en los rankings de la categoría. En cualquier caso, siendo el peso crucero actual una de las divisiones con una élite más extensa, tendrá que prepararse muy bien y estar muy seguro de su evolución antes de afrontar peleas decisivas.
Por último, también venció el olímpico Joe Cordina 3(3KO)-0, peso ligero que en su tercer combate volvió a sumar un triunfo en el primer round, aunque esta vez de forma algo polémica. Tras demostrar su buena defensa activa y llegar claramente con la combinación directo-cruzado, Cordina sería llevado a las cuerdas, donde recibiría una serie de hooks. Algo más tarde el proceso se volvería a repetir, pero esta vez su oponente, Josh Thorne 1(0KO)-10(2)-2, pegaría cuando el árbitro ordenó que se separasen, recibiendo también antirreglamentariamente un directo de Cordina. Después de permanecer unos instantes en la lona, creando una incógnita sobre si el encuentro terminaría así, finalmente, Thorne se puso en pie, terminando el asalto, aunque no saldría en el siguiente episodio, decretándose un abandono algo controvertido.
Quizás, dadas las circunstancias, el encuentro pudo haber terminado de otra manera, negativa para los intereses del prospecto Cordina y para su promotor, pero finalmente acabó de la manera que menos perjudicó al invicto púgil, que, en cualquier caso, cada vez que se ha subido a un ring ha puesto de manifiesto su solvencia táctica y su eficacia defensiva y ofensiva. Por ello, será también un nombre a seguir muy de cerca en el peso ligero durante el próximo año.
Sin duda, si ahora Matchroom Boxing ocupa un papel predominante en el calendario boxístico mundial, esta promotora no perderá su posición en el futuro. Y es que la compañía dirigida por Eddie Hearn cuenta con una inacabable escuadra de prometedores boxeadores que, después de buenos recorridos amateur, parecen capacitados para lograr grandes éxitos como profesionales. Así, en el respaldo del evento encabezado por el sensacional enfrentamiento Brook-Spence, el peso medio Anthony Fowler, el peso crucero Lawrence Okolie y el peso ligero Joe Cordina sumaron victorias en un solo asalto que les emplazarán a retos de mayor exigencia.
Fowler 1(1KO)-0, olímpico, bronce mundial y oro en los Juegos de la Commonwealth, debutó en el boxeo profesional enfrentándose al letón Arturs Geikins 3(2KO)-8(2)-1, al que desde el tañido inicial perseguiría agresivamente lanzando jabs, directos o ganchos al cuerpo. El visitante corrió el ring a la desesperada, pero, finalmente, quedó en las cuerdas, donde, tras recibir una serie, sería quebrado, recibiendo posteriormente una derecha descendente. Aunque no se pudo apreciar en directo, y aunque el mismo Fowler afirmó después que él pensaba que todavía no había tocado la lona, el golpe recto final había llegado cuando Geikins había puesto la rodilla en el tapiz. Si bien el letón permaneció unos instantes en el suelo, no hizo como Dirrell ante Uzcátegui, o sea fingir para ganar por descalificación, sino que se alzó, sólo para ser hostigado de nuevo y volver a ser derribado tras una buena izquierda ascendente. Por segunda vez se levantó, pero el árbitro en esta ocasión decidió que no debía continuar.
Ciertamente el error de golpearle cuando su rival estaba abajo, fruto de la precipitación y la ambición de impresionar en un debut (además en un gran estadio), pudo haberle costado caro, pero, al margen de este fallo, que seguramente no volverá a cometer, Fowler dejó una buena imagen, mostrándose tan combativo como contundente y sólido, por lo que parece sobradamente capacitado para, en el futuro, convertirse en un aspirante destacado del peso medio.
Respecto al peso crucero Okolie 3(3KO)-0, que llegó a ser también olímpico, sumó un triunfo casi igual de rápido y convincente. Con todo, en los instantes iniciales recibió algún puño en unos intercambios de golpes que sostuvo ante Rudolf Helesic 2(2KO)-1(1). De todos modos, el checo, tras ser tirado con un empujón, no tardó en ser alcanzado instantes más tarde por una izquierda al contragolpe que lo derribó, levantándose pero no respondiendo a la cuenta del tercer hombre. Esta victoria certifica una vez más la enorme pegada de Okolie, cualidad que debería permitirle, junto a su velocidad, no tardar demasiado en posicionarse en los rankings de la categoría. En cualquier caso, siendo el peso crucero actual una de las divisiones con una élite más extensa, tendrá que prepararse muy bien y estar muy seguro de su evolución antes de afrontar peleas decisivas.
Por último, también venció el olímpico Joe Cordina 3(3KO)-0, peso ligero que en su tercer combate volvió a sumar un triunfo en el primer round, aunque esta vez de forma algo polémica. Tras demostrar su buena defensa activa y llegar claramente con la combinación directo-cruzado, Cordina sería llevado a las cuerdas, donde recibiría una serie de hooks. Algo más tarde el proceso se volvería a repetir, pero esta vez su oponente, Josh Thorne 1(0KO)-10(2)-2, pegaría cuando el árbitro ordenó que se separasen, recibiendo también antirreglamentariamente un directo de Cordina. Después de permanecer unos instantes en la lona, creando una incógnita sobre si el encuentro terminaría así, finalmente, Thorne se puso en pie, terminando el asalto, aunque no saldría en el siguiente episodio, decretándose un abandono algo controvertido.
Quizás, dadas las circunstancias, el encuentro pudo haber terminado de otra manera, negativa para los intereses del prospecto Cordina y para su promotor, pero finalmente acabó de la manera que menos perjudicó al invicto púgil, que, en cualquier caso, cada vez que se ha subido a un ring ha puesto de manifiesto su solvencia táctica y su eficacia defensiva y ofensiva. Por ello, será también un nombre a seguir muy de cerca en el peso ligero durante el próximo año.
domingo, 30 de abril de 2017
Anthony Joshua – Wladimir Klitschko (29/4/2017)
Wembley Stadium, Londres, Reino Unido.
Campeonato mundial unificado IBF y WBA del peso pesado.
En un combate espectacular y muy por encima del nivel medio ofrecido por los grandes campeonatos mundiales del peso pesado en más de una década, Joshua y Klitschko se enfrentaron en una pelea por el número 1 de la categoría, pugna que se desarrolló contendida e igualada y en la que los dos se fueron a la lona.
Aunque muchos, equivocadamente, pensaban que Joshua iba a arrollar a su rival en unos minutos, la agilidad de piernas mostrada por Klitschko evitó esto e incluso que Joshua presionase con intensidad. Al contrario, fue el ucraniano quien, a pesar de algunos pasos atrás y laterales para eludir los golpes de su rival, llevó la iniciativa. Aun así, durante el primer tramo Joshua se llevó más rounds, dado que, aunque Klitschko conectó alguna buena derecha y secos jabs, el británico fue quien más frecuencia de golpeo y más acierto parcial tuvo con su gancho zurdo y su directo.
Con todo, en el quinto asalto Joshua salió muy agresivo, impactando un directo y ganchos de mano adelantada que dejaron tocado a Klitschko que, cuando intentaba agarrarse, recibiría hooks potentes, terminando por caer a la lona. Así, se llegó a lo que parecía el principio del fin, pero Joshua se quedó sin energía y además recibió un curvo de izquierda a la contra cuando se volcó al ataque, puño seguido posteriormente por varias derechas, hooks y algún uppercut diestro. De este modo, si bien se anotó a su favor una caída, Joshua terminó perdiendo el episodio en las acciones, llegando a ser seriamente hostigado contras las cuerdas a la vez que se tambaleaba.
Después de que Joshua tirase el protector bucal para ganar tiempo, ya en el sexto asalto, un derechazo de Klitschko derrumbó sobre la lona al local que, muy tocado, podría haber sido derrotado si el ucraniano se hubiese mostrado más agresivo. Con todo, Klitschko conectó manos claras en directo y gancho zurdo pero en poco número, cosa que se prolongó durante el octavo y el noveno asalto, error trascendental, ya que, si bien se siguió anotando rounds hasta llegar a ponerse por delante en las cartulinas, dejó que Joshua se fuese recuperando poco a poco.
Por ello, “AJ”, que ya había ofrecido un igualado octavo round, se anotaría el noveno con algo más de tesón y el décimo con golpes de poder. Finalmente, se alcanzó un undécimo episodio en el que la reacción de Joshua se completaría, puesto que con mucha agresividad presionaría a su rival hasta alcanzarlo con un uppercut diestro, un gancho zurdo y una derecha, ligeramente en la parte trasera de la cabeza, que volvió a derribar a Klitschko. Entonces sí, el encuentro quedó sentenciado, ya que en la reanudación el excampeón volvió a ser duramente hostigado con ganchos hasta volver a caer a la lona. Por último, estando encerrado contra las cuerdas, Klitschko recibió una serie sin respuesta que llevó al árbitro a intervenir y decretar el KO Técnico.
Con ello, Anthony Joshua 19(19KO)-0 se hacía con la victoria y se proclamaba campeón unificado IBF-WBA del peso pesado, dado que a la corona de la Federación que ya poseía ahora añadió la vacante de la Asociación. Además, este triunfo le permite situarse como el número 1 del peso pesado actual, sustituyendo definitivamente a Wladimir Klitschko 64(53KO)-5(4), cuya era ha terminado sin lugar a dudas. Quizás pueda realizar una última pelea en Ucrania, Alemania o Estados Unidos antes de retirarse, pero parece que Klitschko decidirá alejarse pronto del boxeo activo. Con todo, la actuación que ofreció fue más que meritoria, ya que muchos consideraban que sería noqueado en muy poco tiempo, pero, al contrario, Klitschko supo ofrecer un buen boxeo para mantener a raya a su joven oponente durante muchos asaltos e incluso lanzarlo al tapiz, poniéndose a un paso de la victoria. ¿Qué hubiese pasado si Klitschko hubiese tirado todo lo que tenía cuando Joshua estaba más tocado? ¿Cómo habría terminado el combate sí Klitschko hubiese llegado más rodado y no tras 17 meses de inactividad? ¿Qué hubiese pasado si el ucraniano hubiese estado en plenitud? Todas estas preguntas surgen inevitablemente entre los críticos y los aficionados, siendo todas ellas muy interesantes y pudiendo dar muchísimo de qué hablar en libros de historia del boxeo, pero eso es lo que fue el Joshua-Klitschko, historia del boxeo que será analizada en el futuro, pero el hecho es que ahora Joshua es la nueva figura hegemónica de la división.
Es cierto e innegable que sus precauciones defensivas cuando se lanza al ataque son muy insuficientes y que su resistencia física, como se podía deducir por su gran musculatura, es relativamente moderada. Por otro lado, su encaje no parece ser ni mucho menos el mejor. En cualquier caso, su velocidad de piernas y manos, su precisión al ataque, su oportunismo y su voluntad de victoria, combinadas con un buen uso del ring, le hacen un gran boxeador y un objetivo a batir dificilísimo, más aún en una división del peso pesado que, no nos engañemos, sigue pasando por una crisis en cuanto a su nivel de retadores, dado que en el top 15 hay un gran número de púgiles muy asequibles, nada que ver con el nivel de otras épocas. De todos modos, con Joshua, Wilder y Parker pudiendo pelear por el número 1 y acechados por boxeadores como Ortiz, Fury (si se recupera), Povetkin o Pulev se pueden esperar en los próximos meses grandes enfrentamientos que le devolverán un interés a la división del peso pesado que hace tiempo que no tenía.
Sea como sea, cabe mencionar una última cosa: ni mucho menos Joshua es el número 1 libra por libra como se ha señalado tras este triunfo, puesto que no puede serlo habiendo logrado una única victoria destacable, ante un Klitschko de 41 años, que venía de 17 meses de inactividad y una derrota ante Tyson Fury y que aun así, lo derribó. Además su boxeo, por mucho que impresionen los knockouts, no está a la altura del de Lomachenko o Crawford y sus logros no están a la altura, por ejemplo, de los de Ward, así que si quiere el número 1 de todos los pesos, Joshua va a tener que dar mucho más de si.
Campeonato mundial unificado IBF y WBA del peso pesado.
En un combate espectacular y muy por encima del nivel medio ofrecido por los grandes campeonatos mundiales del peso pesado en más de una década, Joshua y Klitschko se enfrentaron en una pelea por el número 1 de la categoría, pugna que se desarrolló contendida e igualada y en la que los dos se fueron a la lona.
Aunque muchos, equivocadamente, pensaban que Joshua iba a arrollar a su rival en unos minutos, la agilidad de piernas mostrada por Klitschko evitó esto e incluso que Joshua presionase con intensidad. Al contrario, fue el ucraniano quien, a pesar de algunos pasos atrás y laterales para eludir los golpes de su rival, llevó la iniciativa. Aun así, durante el primer tramo Joshua se llevó más rounds, dado que, aunque Klitschko conectó alguna buena derecha y secos jabs, el británico fue quien más frecuencia de golpeo y más acierto parcial tuvo con su gancho zurdo y su directo.
Con todo, en el quinto asalto Joshua salió muy agresivo, impactando un directo y ganchos de mano adelantada que dejaron tocado a Klitschko que, cuando intentaba agarrarse, recibiría hooks potentes, terminando por caer a la lona. Así, se llegó a lo que parecía el principio del fin, pero Joshua se quedó sin energía y además recibió un curvo de izquierda a la contra cuando se volcó al ataque, puño seguido posteriormente por varias derechas, hooks y algún uppercut diestro. De este modo, si bien se anotó a su favor una caída, Joshua terminó perdiendo el episodio en las acciones, llegando a ser seriamente hostigado contras las cuerdas a la vez que se tambaleaba.
Después de que Joshua tirase el protector bucal para ganar tiempo, ya en el sexto asalto, un derechazo de Klitschko derrumbó sobre la lona al local que, muy tocado, podría haber sido derrotado si el ucraniano se hubiese mostrado más agresivo. Con todo, Klitschko conectó manos claras en directo y gancho zurdo pero en poco número, cosa que se prolongó durante el octavo y el noveno asalto, error trascendental, ya que, si bien se siguió anotando rounds hasta llegar a ponerse por delante en las cartulinas, dejó que Joshua se fuese recuperando poco a poco.
Por ello, “AJ”, que ya había ofrecido un igualado octavo round, se anotaría el noveno con algo más de tesón y el décimo con golpes de poder. Finalmente, se alcanzó un undécimo episodio en el que la reacción de Joshua se completaría, puesto que con mucha agresividad presionaría a su rival hasta alcanzarlo con un uppercut diestro, un gancho zurdo y una derecha, ligeramente en la parte trasera de la cabeza, que volvió a derribar a Klitschko. Entonces sí, el encuentro quedó sentenciado, ya que en la reanudación el excampeón volvió a ser duramente hostigado con ganchos hasta volver a caer a la lona. Por último, estando encerrado contra las cuerdas, Klitschko recibió una serie sin respuesta que llevó al árbitro a intervenir y decretar el KO Técnico.
Con ello, Anthony Joshua 19(19KO)-0 se hacía con la victoria y se proclamaba campeón unificado IBF-WBA del peso pesado, dado que a la corona de la Federación que ya poseía ahora añadió la vacante de la Asociación. Además, este triunfo le permite situarse como el número 1 del peso pesado actual, sustituyendo definitivamente a Wladimir Klitschko 64(53KO)-5(4), cuya era ha terminado sin lugar a dudas. Quizás pueda realizar una última pelea en Ucrania, Alemania o Estados Unidos antes de retirarse, pero parece que Klitschko decidirá alejarse pronto del boxeo activo. Con todo, la actuación que ofreció fue más que meritoria, ya que muchos consideraban que sería noqueado en muy poco tiempo, pero, al contrario, Klitschko supo ofrecer un buen boxeo para mantener a raya a su joven oponente durante muchos asaltos e incluso lanzarlo al tapiz, poniéndose a un paso de la victoria. ¿Qué hubiese pasado si Klitschko hubiese tirado todo lo que tenía cuando Joshua estaba más tocado? ¿Cómo habría terminado el combate sí Klitschko hubiese llegado más rodado y no tras 17 meses de inactividad? ¿Qué hubiese pasado si el ucraniano hubiese estado en plenitud? Todas estas preguntas surgen inevitablemente entre los críticos y los aficionados, siendo todas ellas muy interesantes y pudiendo dar muchísimo de qué hablar en libros de historia del boxeo, pero eso es lo que fue el Joshua-Klitschko, historia del boxeo que será analizada en el futuro, pero el hecho es que ahora Joshua es la nueva figura hegemónica de la división.
Es cierto e innegable que sus precauciones defensivas cuando se lanza al ataque son muy insuficientes y que su resistencia física, como se podía deducir por su gran musculatura, es relativamente moderada. Por otro lado, su encaje no parece ser ni mucho menos el mejor. En cualquier caso, su velocidad de piernas y manos, su precisión al ataque, su oportunismo y su voluntad de victoria, combinadas con un buen uso del ring, le hacen un gran boxeador y un objetivo a batir dificilísimo, más aún en una división del peso pesado que, no nos engañemos, sigue pasando por una crisis en cuanto a su nivel de retadores, dado que en el top 15 hay un gran número de púgiles muy asequibles, nada que ver con el nivel de otras épocas. De todos modos, con Joshua, Wilder y Parker pudiendo pelear por el número 1 y acechados por boxeadores como Ortiz, Fury (si se recupera), Povetkin o Pulev se pueden esperar en los próximos meses grandes enfrentamientos que le devolverán un interés a la división del peso pesado que hace tiempo que no tenía.
Sea como sea, cabe mencionar una última cosa: ni mucho menos Joshua es el número 1 libra por libra como se ha señalado tras este triunfo, puesto que no puede serlo habiendo logrado una única victoria destacable, ante un Klitschko de 41 años, que venía de 17 meses de inactividad y una derrota ante Tyson Fury y que aun así, lo derribó. Además su boxeo, por mucho que impresionen los knockouts, no está a la altura del de Lomachenko o Crawford y sus logros no están a la altura, por ejemplo, de los de Ward, así que si quiere el número 1 de todos los pesos, Joshua va a tener que dar mucho más de si.
martes, 28 de marzo de 2017
Jorge Linares – Anthony Crolla II (26/3/2017)
Manchester Arena, Manchester, Reino Unido.
Campeonato mundial WBA del peso ligero. Primera puesta en juego del titular Linares.
Desde su última derrota ante Gary Skyes en 2012 (y en un combate a 3 asaltos), Anthony Crolla siempre había logrado responder y evitar la derrota por muy difícil que se lo pusiese su oponente, realizando ajustes o levantándose de caídas para igualar o superar a su rival. Pero esta vez, aunque de nuevo tiró de su inmesurable valentía y aunque se podía esperar que un adecuado estudio de su rival le permitiese mejorar su primera actuación ante Linares, el británico simplemente no pudo mantenerse al nivel del número 1 actual del peso ligero.
El venezolano sí supo extraer las mejores lecturas de la primera pelea entre ambos y en esta revancha se mantendría sumamente dinámico en todo momento para evitar ser encerrado en las cuerdas y exponerse a las temibles combinaciones de hooks de su adversario. Ya fuese imponiendo un rápido jab, usando el 1-2-hook o impactando golpes de poder, por ejemplo en gancho de mano adelantada, Linares mantuvo a distancia a Crolla, que muy pronto se vería incomodado por el boxeo de su oponente y con excesivas dificultades para acortar los espacios.
El local alcanzaría al campeón con salteados hooks al cuerpo, con ganchos zurdos al rostro o con directos cortos, pero Linares pocas veces permanecería estático o se vería decisivamente hostigado por las ofensivas de su oponente, al que sacudió repetidamente al contragolpe con un excelente uppercut, que sería el puño que terminaría asegurándole el triunfo. Y es que en el séptimo episodio impactaría un uppercut de izquierda que derribó sobre la lona a Crolla. De todos modos, aunque Linares buscó el knockout en los instantes posteriores, anotando varias series sin respuesta, “Million Dollar” resistiría y, en una nueva muestra de formidable coraje, terminaría respondiendo antes de que terminase el asalto con algunos buenos curvos. Es más, en los posteriores rounds, a pesar del desgaste, intensificaría sus ataques y lograría capturar un par de episodios, en los que, entonces sí, lograría encerrar brevemente al monarca y castigarlo con algún gancho al cuerpo.
Aun así, los contragolpes y desplazamientos de “El Niño de Oro” le permitieron mantener el control del enfrentamiento a pesar del intento de reacción final de Crolla. Terminados los doce episodios, Jorge Linares 42(27KO)-3(3) se hizo con una victoria unánime con triples idénticas puntuaciones de 118-109, que le permitían mantener su corona, sellar su competencia con Crolla y afianzarse como el número 1 de la división del peso ligero. Y no sólo eso, puesto la victoria lo ratifica como aspirante oficial del monarca WBC Mikey García, quedando ambos emplazados a una unificación de coronas para el último cuatrimestre del año, duelo que será sin duda el mejor posible en la división y del cual saldrá no sólo la figura hegemónica de la categoría sino también uno de los mejores boxeadores de todos los tiempos del peso ligero.
Respecto a las posibilidades de Linares en ese combate, ni los expertos ni los aficionados se ponen de acuerdo, ya que muchos de ellos piensan que la calidad, destreza y recursos de Linares marcarán la diferencia. Pero no hay que olvidar que su encaje nunca ha sido ni mucho menos su principal virtud y que se enfrentará a un García con tremenda pegada, un boxeo solidísimo y con una táctica y técnica tan buenas que rivalizan con las suyas, por lo que el estadounidense, invicto campeón WBC, parece tener una cierta ventaja para hacerse con el triunfo y con las dos coronas, a la vez que apunta a los mayores retos del peso superligero.
Campeonato mundial WBA del peso ligero. Primera puesta en juego del titular Linares.
Desde su última derrota ante Gary Skyes en 2012 (y en un combate a 3 asaltos), Anthony Crolla siempre había logrado responder y evitar la derrota por muy difícil que se lo pusiese su oponente, realizando ajustes o levantándose de caídas para igualar o superar a su rival. Pero esta vez, aunque de nuevo tiró de su inmesurable valentía y aunque se podía esperar que un adecuado estudio de su rival le permitiese mejorar su primera actuación ante Linares, el británico simplemente no pudo mantenerse al nivel del número 1 actual del peso ligero.
El venezolano sí supo extraer las mejores lecturas de la primera pelea entre ambos y en esta revancha se mantendría sumamente dinámico en todo momento para evitar ser encerrado en las cuerdas y exponerse a las temibles combinaciones de hooks de su adversario. Ya fuese imponiendo un rápido jab, usando el 1-2-hook o impactando golpes de poder, por ejemplo en gancho de mano adelantada, Linares mantuvo a distancia a Crolla, que muy pronto se vería incomodado por el boxeo de su oponente y con excesivas dificultades para acortar los espacios.
El local alcanzaría al campeón con salteados hooks al cuerpo, con ganchos zurdos al rostro o con directos cortos, pero Linares pocas veces permanecería estático o se vería decisivamente hostigado por las ofensivas de su oponente, al que sacudió repetidamente al contragolpe con un excelente uppercut, que sería el puño que terminaría asegurándole el triunfo. Y es que en el séptimo episodio impactaría un uppercut de izquierda que derribó sobre la lona a Crolla. De todos modos, aunque Linares buscó el knockout en los instantes posteriores, anotando varias series sin respuesta, “Million Dollar” resistiría y, en una nueva muestra de formidable coraje, terminaría respondiendo antes de que terminase el asalto con algunos buenos curvos. Es más, en los posteriores rounds, a pesar del desgaste, intensificaría sus ataques y lograría capturar un par de episodios, en los que, entonces sí, lograría encerrar brevemente al monarca y castigarlo con algún gancho al cuerpo.
Aun así, los contragolpes y desplazamientos de “El Niño de Oro” le permitieron mantener el control del enfrentamiento a pesar del intento de reacción final de Crolla. Terminados los doce episodios, Jorge Linares 42(27KO)-3(3) se hizo con una victoria unánime con triples idénticas puntuaciones de 118-109, que le permitían mantener su corona, sellar su competencia con Crolla y afianzarse como el número 1 de la división del peso ligero. Y no sólo eso, puesto la victoria lo ratifica como aspirante oficial del monarca WBC Mikey García, quedando ambos emplazados a una unificación de coronas para el último cuatrimestre del año, duelo que será sin duda el mejor posible en la división y del cual saldrá no sólo la figura hegemónica de la categoría sino también uno de los mejores boxeadores de todos los tiempos del peso ligero.
Respecto a las posibilidades de Linares en ese combate, ni los expertos ni los aficionados se ponen de acuerdo, ya que muchos de ellos piensan que la calidad, destreza y recursos de Linares marcarán la diferencia. Pero no hay que olvidar que su encaje nunca ha sido ni mucho menos su principal virtud y que se enfrentará a un García con tremenda pegada, un boxeo solidísimo y con una táctica y técnica tan buenas que rivalizan con las suyas, por lo que el estadounidense, invicto campeón WBC, parece tener una cierta ventaja para hacerse con el triunfo y con las dos coronas, a la vez que apunta a los mayores retos del peso superligero.
lunes, 6 de febrero de 2017
Danny Green - Anthony Mundine II (3/2/2017)
Adelaide Oval, Adelaida, Australia.
En juego el título de campeón de Australia del peso crucero.
¿Fue el resultado del Green-Mundine II un robo tan espantoso y atroz como afirman muchos? Lo cierto es que no, sino que (al margen de que una de las cartulinas fue muy desacertada) la inclusión en el contexto del combate de una polémica político-social-racial por parte de Mundine ha influido la visión de demasiados críticos y aficionados, que han dejado de ver el combate como lo que era, una pelea de boxeo, para usarla como excusa para sustentar sus posiciones ideológicas.
Durante el primer tercio, Green fue superior, ya que acompañó su presión con un adecuado uso del jab y del 1-2 en la distancia larga y del gancho y el directo de poco recorrido en corta. Mientras, Mundine estaba muy expectante, poco preciso y su ritmo era a todas luces insuficiente, siendo más que probable que 15 meses de inactividad y un ascenso directo del peso superwelter al semipesado le estuviesen pasando factura. En cualquier caso, la pelea no era brillante en absoluto, con numerosas entradas en clinch, golpes en la nuca, puños fuera de tiempo y otros cuando el árbitro había ordenado que ambos se separasen. De hecho, en el primer round, Mundine impactó un golpe claramente ilegal cuando el tercer hombre agarraba el brazo de Green para separar a ambos, puño que lo dejó tocado y que incluso le llevó a poner la rodilla en la lona.
Así, Mundine recibió un merecido descuento de un punto que sólo hizo que empeorar su situación en las tarjetas. De todos modos, poco a poco, cuando la pelea fue encaminándose a la mitad, las acciones se fueron emparejando relativamente, con "The Man" Mundine usando mejor el jab, tomando la iniciativa y conectando algún claro hook de mano adelantada. Igualmente, cada vez que anotaba un directo claro o un curvo potente, Green ofrecía respuesta idéntica de forma inmediata, por lo que varios asaltos resultaron algo difíciles de puntuar. Sea como sea, Mundine no tenía la suficiente cadencia de golpeo, por lo que repetidamente se veía conducido a las cuerdas y alcanzado por fuertes directos y uppercuts que, en caso de duda, decantaban a los jueces.
Finalmente, en el último tercio del combate, las acciones estuvieron claramente decantadas de lado de Mundine, que aumentó su presión notablemente a la vez que Green daba un enorme bajón en su rendimiento y sufría también el descuento de un punto por golpear en la nuca. Por ello, durante esta parte del enfrentamiento fue Green quien se vio conducido contra las cuerdas y alcanzado por claros directos y ganchos zurdos. Quizás, si Mundine hubiese sido algo más agresivo cuando su rival se mostraba más cansado, podría haber logrado un knockdown que hubiese sido trascendental en la lectura de tarjetas, pero Green supo desplazarse, aguantar y usar sus directos para evitar males mayores.
Terminados los diez rounds a los que estaba pactado el combate, los jueces dieron su veredicto, que fue un 94-94, un 96-94 a favor de Green y un 98-90 también a favor de Green. Así, Danny Green 36(28KO)-5(2) se hacía con una victoria mayoritaria que le servía para desquitarse de la derrota sufrida ante este mismo rival en 2006. Ciertamente, la cartulina de 98-90 es totalmente errónea, pero, aunque muchos han querido ver en ella un "castigo" contra Mundine 47(27KO)-8(3) por parte de las autoridades australianas por sus declaraciones polémicas, la explicación parece ser otra. En primer lugar, el juez que dio está tarjeta, Hubert Minn, no es australiano sino estadounidense. En segundo lugar, si se piensa que este veredicto es totalmente injustificable analizado detenidamente el combate, quizás la causa sea que el juez tiene 71 años y debería empezar a apuntar al retiro y no que ha habido una conspiración contra Mundine. El boxeo ya está suficientemente afectado por profundos males y acusado de muchos otros como para que encima los propios aficionados encuentren robos, corrupción y sobornos donde no los hay.
El 98-90 es una pésima puntuación y, como mínimo, el juez responsable debería ser suspendido, pero otro juez dio un acertado 94-94, acompañado por un 96-94 completamente justificable si se tiene en cuenta que ambos boxeadores dominaron una parte del combate y en el tramo central hubo varios asaltos igualados, algunos de los cuales perfectamente se le pueden otorgar a Green. En cualquier caso, parece que no habrá una tercera pelea entre ambos, ya que Mundine ha decidido poner punto y final a su carrera, al igual que Green quizás pueda hacerlo también si es que no le llega una gran oferta por parte de un top 15 WBC crucero, al que igualmente no podrá ganar por su excesiva veteranía. Así, la competencia entre ambos queda sellada y empañada por una polémica innecesaria y totalmente extradeportiva, creada por el controvertido Mundine y sustentada por muchos críticos y aficionados que son parte de un mal muy común en el deporte: querer justificar lo injustificable por razones político-ideológicas y obviando cualquier objetividad.
Para no cerrar de forma tan negativa el artículo vale la pena destacar algo. Y es que, contrapuesto al pésimo comportamiento de Mundine tras la pelea, que dejó caer lágrimas a la vez que clamaba contra su "robo", Green alabó a su oponente, reconoció lo errado de la tarjeta 98-90, rechazó la palabra venganza para su desquite y recordó al público que abandonasen las visiones radicales e ideológicas para lo que no era más que un magnífico deporte como el boxeo.
En juego el título de campeón de Australia del peso crucero.
¿Fue el resultado del Green-Mundine II un robo tan espantoso y atroz como afirman muchos? Lo cierto es que no, sino que (al margen de que una de las cartulinas fue muy desacertada) la inclusión en el contexto del combate de una polémica político-social-racial por parte de Mundine ha influido la visión de demasiados críticos y aficionados, que han dejado de ver el combate como lo que era, una pelea de boxeo, para usarla como excusa para sustentar sus posiciones ideológicas.
Durante el primer tercio, Green fue superior, ya que acompañó su presión con un adecuado uso del jab y del 1-2 en la distancia larga y del gancho y el directo de poco recorrido en corta. Mientras, Mundine estaba muy expectante, poco preciso y su ritmo era a todas luces insuficiente, siendo más que probable que 15 meses de inactividad y un ascenso directo del peso superwelter al semipesado le estuviesen pasando factura. En cualquier caso, la pelea no era brillante en absoluto, con numerosas entradas en clinch, golpes en la nuca, puños fuera de tiempo y otros cuando el árbitro había ordenado que ambos se separasen. De hecho, en el primer round, Mundine impactó un golpe claramente ilegal cuando el tercer hombre agarraba el brazo de Green para separar a ambos, puño que lo dejó tocado y que incluso le llevó a poner la rodilla en la lona.
Así, Mundine recibió un merecido descuento de un punto que sólo hizo que empeorar su situación en las tarjetas. De todos modos, poco a poco, cuando la pelea fue encaminándose a la mitad, las acciones se fueron emparejando relativamente, con "The Man" Mundine usando mejor el jab, tomando la iniciativa y conectando algún claro hook de mano adelantada. Igualmente, cada vez que anotaba un directo claro o un curvo potente, Green ofrecía respuesta idéntica de forma inmediata, por lo que varios asaltos resultaron algo difíciles de puntuar. Sea como sea, Mundine no tenía la suficiente cadencia de golpeo, por lo que repetidamente se veía conducido a las cuerdas y alcanzado por fuertes directos y uppercuts que, en caso de duda, decantaban a los jueces.
Finalmente, en el último tercio del combate, las acciones estuvieron claramente decantadas de lado de Mundine, que aumentó su presión notablemente a la vez que Green daba un enorme bajón en su rendimiento y sufría también el descuento de un punto por golpear en la nuca. Por ello, durante esta parte del enfrentamiento fue Green quien se vio conducido contra las cuerdas y alcanzado por claros directos y ganchos zurdos. Quizás, si Mundine hubiese sido algo más agresivo cuando su rival se mostraba más cansado, podría haber logrado un knockdown que hubiese sido trascendental en la lectura de tarjetas, pero Green supo desplazarse, aguantar y usar sus directos para evitar males mayores.
Terminados los diez rounds a los que estaba pactado el combate, los jueces dieron su veredicto, que fue un 94-94, un 96-94 a favor de Green y un 98-90 también a favor de Green. Así, Danny Green 36(28KO)-5(2) se hacía con una victoria mayoritaria que le servía para desquitarse de la derrota sufrida ante este mismo rival en 2006. Ciertamente, la cartulina de 98-90 es totalmente errónea, pero, aunque muchos han querido ver en ella un "castigo" contra Mundine 47(27KO)-8(3) por parte de las autoridades australianas por sus declaraciones polémicas, la explicación parece ser otra. En primer lugar, el juez que dio está tarjeta, Hubert Minn, no es australiano sino estadounidense. En segundo lugar, si se piensa que este veredicto es totalmente injustificable analizado detenidamente el combate, quizás la causa sea que el juez tiene 71 años y debería empezar a apuntar al retiro y no que ha habido una conspiración contra Mundine. El boxeo ya está suficientemente afectado por profundos males y acusado de muchos otros como para que encima los propios aficionados encuentren robos, corrupción y sobornos donde no los hay.
El 98-90 es una pésima puntuación y, como mínimo, el juez responsable debería ser suspendido, pero otro juez dio un acertado 94-94, acompañado por un 96-94 completamente justificable si se tiene en cuenta que ambos boxeadores dominaron una parte del combate y en el tramo central hubo varios asaltos igualados, algunos de los cuales perfectamente se le pueden otorgar a Green. En cualquier caso, parece que no habrá una tercera pelea entre ambos, ya que Mundine ha decidido poner punto y final a su carrera, al igual que Green quizás pueda hacerlo también si es que no le llega una gran oferta por parte de un top 15 WBC crucero, al que igualmente no podrá ganar por su excesiva veteranía. Así, la competencia entre ambos queda sellada y empañada por una polémica innecesaria y totalmente extradeportiva, creada por el controvertido Mundine y sustentada por muchos críticos y aficionados que son parte de un mal muy común en el deporte: querer justificar lo injustificable por razones político-ideológicas y obviando cualquier objetividad.
Para no cerrar de forma tan negativa el artículo vale la pena destacar algo. Y es que, contrapuesto al pésimo comportamiento de Mundine tras la pelea, que dejó caer lágrimas a la vez que clamaba contra su "robo", Green alabó a su oponente, reconoció lo errado de la tarjeta 98-90, rechazó la palabra venganza para su desquite y recordó al público que abandonasen las visiones radicales e ideológicas para lo que no era más que un magnífico deporte como el boxeo.
domingo, 11 de diciembre de 2016
Anthony Joshua - Eric Molina (10/12/2016)
Manchester Arena, Manchester, Reino Unido.
Campeonato mundial IBF del peso pesado. Segunda defensa voluntaria del campeón Joshua.
Un combate sin historia, con Molina ofreciendo una de sus peores versiones y, por ello, no generado ni siquiera pequeñas dificultades al monarca de la Federación. Quizás esto no se le pueda reprochar enteramente a él, sino al propio Joshua, a su promotora y a su equipo por elegirlo como rival, pero después de su actuación meritoria ante Wilder tampoco parecía un objetivo tan sencillo como finalmente lo fue. Lo que si se le puede criticar duramente a Molina es su plan de pelea totalmente equivocado. Sus opciones de triunfo de una manera u otra eran casi nulas, pero de haber intentado mantenerse más en el centro del ring, como hizo ante el campeón WBC, podría haber generado alguna situación mínimamente incómoda para el británico. Pero cediendo la iniciativa totalmente y yéndose directamente hacia las cuerdas por su propia voluntad, Molina le regaló un triunfo sencillo a Joshua.
Y es que el tremendo noqueador, que además de potentísima pegada cuenta con un equilibrio sensacional, un buen control de la distancia y una superior velocidad de manos, sólo tenía que realizar entradas y salidas con el 1-2, con el jab a la cabeza y al torso o con el gancho zurdo para superar a un Molina sin recursos y que no encontraba su contragolpe. Después de haber recibido un potente hook de mano adelantada, el visitante trataría de hacer alguna tímida arremetida con hook al cuerpo o buscando su derecha, pero los pasos atrás de Joshua o las entradas en clinch de ambos anulaban cualquier peligro, regresando así el retador a su desplazamiento lateral. El local seguiría persiguiendo a su oponente y esperando su oportunidad, impactando un duro uppercut zurdo antes de que terminase el segundo round.
Finalmente, el choque entró en el tercer asalto, en el cual un Molina desdibujado realizaría una irreflexiva y poco tenaz ofensiva que lo expondría a una derecha recta de "AJ", que intentaría hostigarlo posteriormente en las cuerdas. Dado que el titular falló varios de sus puños, Molina volvió a atacar, pero de nuevo una derecha lo llevaría de espaldas al ensogado, donde recibiría un 2-1 seguido por un potente recto diestro que lo derribó. Era evidente que el combate estaba sentenciado, finalizando pocos instantes después tras una combinación de hooks izquierda-derecha y un 1-2-curvo zurdo que obligó al árbitro a detener el combate. Así, Anthony "AJ" Joshua 18(18KO)-0 realizaba con éxito su segunda defensa y mantenía su 100% de triunfos por knockout, afianzando su magnífica proyección.
Con todo, muchos son quienes afirman que Joshua no ha batido todavía ni a un solo oponente cercano a la élite de la categoría, algo que es totalmente cierto, por lo que no se puede evitar pensar que se esté sobrevalorando algo a este púgil. De entre los que dicen esto destaca el campeón WBC Deontay Wilder, que en realidad es el menos indicado ahora para realizar estos reproches, puesto que, si bien se ha enfrentado a rivales de dificultad mayor como Szpilka o Duhaupas, él tardó ocho asaltos en batir a Molina 25(19KO)-4(4), viéndose estremecido un par de veces, mientras que Joshua logró una victoria total y rápida, aunque es cierto que ayudado por un erróneo planteamiento táctico de su oponente. Sea como sea, no tardaremos en ver a Joshua en la prueba de fuego que tanto se espera para poder comprobar si puede ser el próximo número 1 de la división o si por el contrario es simplemente un sólido boxeador y un buen pegador con record inflado, ya que en teoría, el 29 de abril el británico se medirá en unificación de coronas WBA-IBF a Wladimir Kltischko 64(53KO)-4(3). Esta pugna no sólo decidirá quién ostenta la posición hegemónica en la división y quién será el nuevo campeón unificado tras el breve reinado de Tyson Fury, sino que será una pelea histórica y decisiva para el futuro de la categoría, en la que se determinará si Joshua se convierte en una estrella en mayúsculas y en el nuevo rival a batir por muchos años en una floja categoría o si Klitschko recupera el crédito perdido ante Fury y logra prolongar algo más su inacabable tiranía en el peso pesado, que se alargó casi una década.
Campeonato mundial IBF del peso pesado. Segunda defensa voluntaria del campeón Joshua.
Un combate sin historia, con Molina ofreciendo una de sus peores versiones y, por ello, no generado ni siquiera pequeñas dificultades al monarca de la Federación. Quizás esto no se le pueda reprochar enteramente a él, sino al propio Joshua, a su promotora y a su equipo por elegirlo como rival, pero después de su actuación meritoria ante Wilder tampoco parecía un objetivo tan sencillo como finalmente lo fue. Lo que si se le puede criticar duramente a Molina es su plan de pelea totalmente equivocado. Sus opciones de triunfo de una manera u otra eran casi nulas, pero de haber intentado mantenerse más en el centro del ring, como hizo ante el campeón WBC, podría haber generado alguna situación mínimamente incómoda para el británico. Pero cediendo la iniciativa totalmente y yéndose directamente hacia las cuerdas por su propia voluntad, Molina le regaló un triunfo sencillo a Joshua.
Y es que el tremendo noqueador, que además de potentísima pegada cuenta con un equilibrio sensacional, un buen control de la distancia y una superior velocidad de manos, sólo tenía que realizar entradas y salidas con el 1-2, con el jab a la cabeza y al torso o con el gancho zurdo para superar a un Molina sin recursos y que no encontraba su contragolpe. Después de haber recibido un potente hook de mano adelantada, el visitante trataría de hacer alguna tímida arremetida con hook al cuerpo o buscando su derecha, pero los pasos atrás de Joshua o las entradas en clinch de ambos anulaban cualquier peligro, regresando así el retador a su desplazamiento lateral. El local seguiría persiguiendo a su oponente y esperando su oportunidad, impactando un duro uppercut zurdo antes de que terminase el segundo round.
Finalmente, el choque entró en el tercer asalto, en el cual un Molina desdibujado realizaría una irreflexiva y poco tenaz ofensiva que lo expondría a una derecha recta de "AJ", que intentaría hostigarlo posteriormente en las cuerdas. Dado que el titular falló varios de sus puños, Molina volvió a atacar, pero de nuevo una derecha lo llevaría de espaldas al ensogado, donde recibiría un 2-1 seguido por un potente recto diestro que lo derribó. Era evidente que el combate estaba sentenciado, finalizando pocos instantes después tras una combinación de hooks izquierda-derecha y un 1-2-curvo zurdo que obligó al árbitro a detener el combate. Así, Anthony "AJ" Joshua 18(18KO)-0 realizaba con éxito su segunda defensa y mantenía su 100% de triunfos por knockout, afianzando su magnífica proyección.
Con todo, muchos son quienes afirman que Joshua no ha batido todavía ni a un solo oponente cercano a la élite de la categoría, algo que es totalmente cierto, por lo que no se puede evitar pensar que se esté sobrevalorando algo a este púgil. De entre los que dicen esto destaca el campeón WBC Deontay Wilder, que en realidad es el menos indicado ahora para realizar estos reproches, puesto que, si bien se ha enfrentado a rivales de dificultad mayor como Szpilka o Duhaupas, él tardó ocho asaltos en batir a Molina 25(19KO)-4(4), viéndose estremecido un par de veces, mientras que Joshua logró una victoria total y rápida, aunque es cierto que ayudado por un erróneo planteamiento táctico de su oponente. Sea como sea, no tardaremos en ver a Joshua en la prueba de fuego que tanto se espera para poder comprobar si puede ser el próximo número 1 de la división o si por el contrario es simplemente un sólido boxeador y un buen pegador con record inflado, ya que en teoría, el 29 de abril el británico se medirá en unificación de coronas WBA-IBF a Wladimir Kltischko 64(53KO)-4(3). Esta pugna no sólo decidirá quién ostenta la posición hegemónica en la división y quién será el nuevo campeón unificado tras el breve reinado de Tyson Fury, sino que será una pelea histórica y decisiva para el futuro de la categoría, en la que se determinará si Joshua se convierte en una estrella en mayúsculas y en el nuevo rival a batir por muchos años en una floja categoría o si Klitschko recupera el crédito perdido ante Fury y logra prolongar algo más su inacabable tiranía en el peso pesado, que se alargó casi una década.
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sábado, 10 de diciembre de 2016
Previa: Anthony Joshua vs. Eric Molina
Anthony "AJ" Joshua 17(17KO)-0 vs. Eric "Drummer Boy" Molina 25(19KO)-3(3). Campeonato mundial IBF del peso pesado. 12 Rounds. SKY. Manchester Arena, Manchester, Reino Unido.
Joshua está a la espera de disputar el mayor combate de toda su carrera, en el que se enfrentará a Wladimir Klitschko en una unificación de coronas WBA e IBF y por el número 1 en la categoría. Aun así, y aunque otros boxeadores en su situación no querrían correr riesgos que cuestionen su futuro, el campeón británico regresa a los rings por tercera vez en un año para afrontar una dura pelea de preparación y el combate más exigente de su trayectoria hasta la fecha junto al disputado ante Whyte. Siendo sinceros, Molina tampoco es que sea un rival de insuperable dureza, o al menos no siempre lo ha sido, habiendo caído en 2012 en un solo round ante Chris Arreola. Con todo, desde que estremeciera a Wilder el pasado año y noquease en una buena actuación a Tomasz Adamek, no se puede negar que ha surgido como un rival peligroso para cualquier oponente. De todos modos, Joshua parece destinado a ser una de las principales figuras del boxeo durante los próximos años, contando con una temible pegada, un excelente equilibrio y una rapidez de manos sensacional para su estatura y peso, por lo que, si no comete los fallos de Wilder y no se expone en la distancia corta al gancho diestro de su rival, debería lograr su 18º triunfo antes del límite y mantener su 100% de knockouts.
Joshua está a la espera de disputar el mayor combate de toda su carrera, en el que se enfrentará a Wladimir Klitschko en una unificación de coronas WBA e IBF y por el número 1 en la categoría. Aun así, y aunque otros boxeadores en su situación no querrían correr riesgos que cuestionen su futuro, el campeón británico regresa a los rings por tercera vez en un año para afrontar una dura pelea de preparación y el combate más exigente de su trayectoria hasta la fecha junto al disputado ante Whyte. Siendo sinceros, Molina tampoco es que sea un rival de insuperable dureza, o al menos no siempre lo ha sido, habiendo caído en 2012 en un solo round ante Chris Arreola. Con todo, desde que estremeciera a Wilder el pasado año y noquease en una buena actuación a Tomasz Adamek, no se puede negar que ha surgido como un rival peligroso para cualquier oponente. De todos modos, Joshua parece destinado a ser una de las principales figuras del boxeo durante los próximos años, contando con una temible pegada, un excelente equilibrio y una rapidez de manos sensacional para su estatura y peso, por lo que, si no comete los fallos de Wilder y no se expone en la distancia corta al gancho diestro de su rival, debería lograr su 18º triunfo antes del límite y mantener su 100% de knockouts.
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martes, 25 de octubre de 2016
Ni contra Joshua ni contra Browne, Klitscko fuera de los rings hasta 2017
Según se ha ido informando desde diversas fuentes durante varias semanas, concretamente desde que Fury anunció la cancelación del duelo ante Wladimir Klitschko 64(53KO)-4(3), el excampeón ucraniano y el monarca IBF Anthony Joshua 17(17KO)-0 sostenían negociaciones para enfrentarse el 10 de diciembre. Posteriormente surgió la noticia de que las conversaciones se habían estancado, ya que Klitschko sólo quería combatir contra Joshua si se ponía en juego también el cinturón vacante WBA. A consecuencia de esto, surgió una alternativa mucho menos interesante: que Klitschko se enfrentase el 10 de diciembre al excampeón regular Lucas Browne 24(21KO)-0, acuerdo que algunos dieron por hecho. Pues bien, finalmente, ni ante Joshua ni ante Browne peleará "Dr. Steelhammer", puesto que su equipo ha anunciado que no volverá a los cuadriláteros hasta marzo o abril de 2017.
De forma precipitada e inexacta, desde algunos medios se señaló que la causa principal era una levísima lesión en una pantorrilla, provocando así duras críticas. En realidad, según dijo su propio manager, el motivo fundamental (al margen de la lesión, que no revestía casi ninguna gravedad) era que no había tiempo para organizar una promoción adecuada de un combate importante con sólo cinco semanas de margen, poniendo en peligro el éxito de la venta de entradas y pagos por visión. Así, se espera que las negociaciones entre Joshua y Klitschko se mantengan y que se materialicen en un acuerdo para primavera (otoño en el hemisferio sur). Mientras tanto, el 10 de diciembre se mantiene como fecha de la siguiente defensa de Joshua, en la que se podría medir a David Price, Eric Molina o Kubrat Pulev, junto alguna otra opción. Por otro lado, Browne se queda en tierra de nadie, sin tener iniciadas negociaciones de consideración y sin saber cuál ha sido la decisión de la WBA sobre el cinturón mundial vacante, título que finalmente podría ser puesto en juego en el futuro Joshua-Klitschko o en un campeonato menor entre Browne y un ranqueado de la Asociación.
lunes, 24 de octubre de 2016
Anthony Ogogo - Craig Cunningham (22/10/2016)
Barclaycard Arena, Birmingham, Reino Unido.
En juego el título WBC Internacional del peso medio.
La otra cara de la moneda en cuanto a los prospectos británicos que combatían en esta jornada fue Ogogo, ya que mientras que el olímpico Taylor arrollaba a un púgil dificilísimo como Ryan, el bronce olímpico y actual peso medio profesional sufrió la primera derrota de su carrera ante un boxeador de trayectoria poco brillante. La inesperada derrota no fue previsible tampoco al inicio del encuentro, dado que Ogogo entraría y saldría bien conectando el jab y el directo. Incluso en el segundo asalto el imbatido movería con una derecha a su rival que, como se había predicho, parecía encaminado a la derrota. Pero todavía en el mismo episodio, el zurdo Cunningham impactaría un directo de izquierda en un cruce que dejaría tocado a Ogogo, que recibiría posteriores hooks en intercambios desordenados hasta que caería a la lona.
En la repetición se pudo ver que el golpe que parecía haberle derribado no le daba y que simplemente se había desequilibrado, pero es justo decir que, aunque es un fallo más en la cuenta del árbitro Ian John Lewis, en directo según el ángulo Ogogo pareció recibir un puño causante de la caída. Sea como sea, estos son imprevistos con los que tienen que convivir los deportistas, por lo que no le restaba más que centrarse e intentar recuperar el terreno perdido. En el tercer round Cunningham usaría bien su directo zurdo y sus desplazamientos hacia la derecha para anular a su rival, aunque Ogogo en el cuarto y quinto asalto, sabiendo que la situación era muy adversa, aumentaría mucho la presión y, bastante a la desesperada, lanzaría directos enlazados con ganchos.
Cunningham pudo resistir en las cuerdas con algunas buenas esquivas y con agarres o caminando el ring, pero Ogogo estaba emparejando las cartulinas. Entonces sería cuando Cunningham sacaría lo mejor de su boxeo y, desde el sexto asalto, haría fallar muchísimo a su rival, al que molestaría notablemente con su jab y castigaría con su directo. Ogogo comenzó a frustrarse y bajo los brazos absurdamente a modo de burla (como imitando esta tendencia en el boxeo de su contrincante), recibiendo entonces un 1-2 contundente. Aunque Cunningham no aprovechaba totalmente su condición de zurdo y muchas veces giraba a su izquierda, facilitando el trabajo del diestro Ogogo, había logrado contener en gran parte a su rival, que cada vez parecía más desgastado.
Finalmente, cuando el árbitro pidió una pausa para que se ajustase la cinta adhesiva de uno de los guantes de Ogogo, éste habló con su esquina y decidieron detener el enfrentamiento. Por ello, y en una de las grandes sorpresas de la división en el circuito británico, un púgil sin gran pegada como Craig Cunningham 17(4KO)-1 se hacia con la victoria por KO Técnico en el octavo asalto, el mayor éxito de toda su trayectoria, que podría llevarlo al ranking mundial. Según se ha informado, Ogogo 11(7KO)-1(1) tuvo problemas en su visión, afirmándose que padecía una fractura en la cavidad ocular previa al encuentro, algo que parece más que extraño. Sea como sea, su actuación fue mala en general, mostrando muchos defectos en su boxeo contra un zurdo, cometiendo por lo demás fallos notables como su descuido bajando las manos y constantes errores con sus directos. De todos modos, no se puede restar mérito a Cunningham que caminó bien el ring, explotó un buen boxeo dinámico y supo resistir cuando su rival reaccionaba de forma más peligrosa.
En cualquier caso, sería equivocado pensar que el día de mañana Cunningham podría enfrentar a boxeadores de la élite de la división con grandes posibilidades de éxito. Igualmente, este boxeador que sólo ha sumado una derrota (en un torneo con combates a tres asaltos), ha conseguido despuntar con un importantísimo triunfo, por lo que, habiendo mostrado gran capacidad para generar problemas con su heterodoxia, es de esperar que pueda alcanzar un enorme combate si logra salir con el brazo en alto de un nuevo trascendental duelo el 19 de noviembre ante Rick Godding 23(3KO)-1-1.
En juego el título WBC Internacional del peso medio.
La otra cara de la moneda en cuanto a los prospectos británicos que combatían en esta jornada fue Ogogo, ya que mientras que el olímpico Taylor arrollaba a un púgil dificilísimo como Ryan, el bronce olímpico y actual peso medio profesional sufrió la primera derrota de su carrera ante un boxeador de trayectoria poco brillante. La inesperada derrota no fue previsible tampoco al inicio del encuentro, dado que Ogogo entraría y saldría bien conectando el jab y el directo. Incluso en el segundo asalto el imbatido movería con una derecha a su rival que, como se había predicho, parecía encaminado a la derrota. Pero todavía en el mismo episodio, el zurdo Cunningham impactaría un directo de izquierda en un cruce que dejaría tocado a Ogogo, que recibiría posteriores hooks en intercambios desordenados hasta que caería a la lona.
En la repetición se pudo ver que el golpe que parecía haberle derribado no le daba y que simplemente se había desequilibrado, pero es justo decir que, aunque es un fallo más en la cuenta del árbitro Ian John Lewis, en directo según el ángulo Ogogo pareció recibir un puño causante de la caída. Sea como sea, estos son imprevistos con los que tienen que convivir los deportistas, por lo que no le restaba más que centrarse e intentar recuperar el terreno perdido. En el tercer round Cunningham usaría bien su directo zurdo y sus desplazamientos hacia la derecha para anular a su rival, aunque Ogogo en el cuarto y quinto asalto, sabiendo que la situación era muy adversa, aumentaría mucho la presión y, bastante a la desesperada, lanzaría directos enlazados con ganchos.
Cunningham pudo resistir en las cuerdas con algunas buenas esquivas y con agarres o caminando el ring, pero Ogogo estaba emparejando las cartulinas. Entonces sería cuando Cunningham sacaría lo mejor de su boxeo y, desde el sexto asalto, haría fallar muchísimo a su rival, al que molestaría notablemente con su jab y castigaría con su directo. Ogogo comenzó a frustrarse y bajo los brazos absurdamente a modo de burla (como imitando esta tendencia en el boxeo de su contrincante), recibiendo entonces un 1-2 contundente. Aunque Cunningham no aprovechaba totalmente su condición de zurdo y muchas veces giraba a su izquierda, facilitando el trabajo del diestro Ogogo, había logrado contener en gran parte a su rival, que cada vez parecía más desgastado.
Finalmente, cuando el árbitro pidió una pausa para que se ajustase la cinta adhesiva de uno de los guantes de Ogogo, éste habló con su esquina y decidieron detener el enfrentamiento. Por ello, y en una de las grandes sorpresas de la división en el circuito británico, un púgil sin gran pegada como Craig Cunningham 17(4KO)-1 se hacia con la victoria por KO Técnico en el octavo asalto, el mayor éxito de toda su trayectoria, que podría llevarlo al ranking mundial. Según se ha informado, Ogogo 11(7KO)-1(1) tuvo problemas en su visión, afirmándose que padecía una fractura en la cavidad ocular previa al encuentro, algo que parece más que extraño. Sea como sea, su actuación fue mala en general, mostrando muchos defectos en su boxeo contra un zurdo, cometiendo por lo demás fallos notables como su descuido bajando las manos y constantes errores con sus directos. De todos modos, no se puede restar mérito a Cunningham que caminó bien el ring, explotó un buen boxeo dinámico y supo resistir cuando su rival reaccionaba de forma más peligrosa.
En cualquier caso, sería equivocado pensar que el día de mañana Cunningham podría enfrentar a boxeadores de la élite de la división con grandes posibilidades de éxito. Igualmente, este boxeador que sólo ha sumado una derrota (en un torneo con combates a tres asaltos), ha conseguido despuntar con un importantísimo triunfo, por lo que, habiendo mostrado gran capacidad para generar problemas con su heterodoxia, es de esperar que pueda alcanzar un enorme combate si logra salir con el brazo en alto de un nuevo trascendental duelo el 19 de noviembre ante Rick Godding 23(3KO)-1-1.
domingo, 25 de septiembre de 2016
Anthony Crolla - Jorge Linares (24/9/2016)
Manchester Arena, Manchester, Reino Unido.
En juego el cinturón mundial WBA del peso ligero y el título WBC Diamante. Segunda puesta en juego (primera voluntaria) del campeón Crolla.
Como era de prever, Linares iniciaría el combate utilizando su magnífico juego de piernas desplazándose por el exterior del ring, tratando de neutralizar o reconducir la presión del campeón. Así, sus jabs, sus directos y sus velocísimas combinaciones de hooks o de ganchos y directos ofrecieron enormes complicaciones a un Crolla que durante los tres primeros asaltos no lograría alcanzar de forma prolongada la distancia corta. Aunque la tremenda rapidez y las fluidas esquivas de Linares hicieron durante los primeros rounds que el británico sólo pudiese conectar algunos aislados ganchos, principalmente al cuerpo, desde el cuarto asalto Crolla comenzaría a desplegar su boxeo.
Quizás por una ligera disminución de la movilidad de Linares por el trabajo al torso sufrido, Crolla entraría en la pelea y en la distancia corta apoyándose en la combinación jab-gancho arriba o abajo, cadena de dos golpes que le permitió generar dudas en el boxeo en larga a su rival y que le abrió el hueco a nuevas series de curvos en la distancia corta con el venezolano en las cuerdas. Por ello, hasta el ecuador de la contienda, apoyándose también en alguna entrada y salida, Crolla comenzaría a ganar terreno perdido, llegando a dañar claramente al aspirante en el sexto asalto con uno de sus formidables hooks al hígado explotado por posteriores puños. Pero en ese mismo round, Linares conectaría un brutal cruzado diestro seguido de un directo que puso en claros apuros al campeón.
De todos modos, la sensacional preparación de Crolla, así como su valentía y elevadísima moral, le permitieron rehacerse y en el séptimo episodio ya estaba de nuevo reanudando su insistente uso de los hooks arriba y abajo, destacando un gancho diestro arriba. Con todo, "El Niño de Oro" pareció alcanzar un punto de inflexión con las acciones del sexto episodio, puesto que ya no volvería a verse tan presionado, permitiéndose en el octavo round quedarse en el centro del ring para evitar ser desgastado de espaldas al ensogado. El local igualmente lo siguió intentando y en el noveno y décimo asalto usaría su sequísimo jab y sus ganchos y uppercuts para buscar la quiebra física de su oponente, acertado ahora al contragolpe. Pero finalmente Linares dominaría los dos últimos asaltos: en el onceavo mostrándose muy dinámico y en el doceavo imponiéndose por velocidad en unos duros intercambios.
Con esto finalizó un excelente combate de boxeo, de lo mejor que se ha visto en el peso ligero en este año, que se encaminó a la lectura de tarjetas. Los jueces con cartulinas de 117-111 (demasiado amplia), 115-113 y 115-114 le otorgaron el triunfo a Jorge Linares 41(27KO)-3(3), número 1 de la división que capturaba la corona WBA y el título WBC Diamante, que le dará acceso a una unificación mandatoria ante el monarca del Consejo, Dejan Zlaticanin. Como siempre, el venezolano mostró un boxeo muy plástico y lleno de clase que era claramente superior desde el punto de vista técnico al de su adversario. Aun así, la inigualable tenacidad de un Crolla 31(13KO)-5(1)-3 que suple cualquier carencia en su boxeo a base de empuje y voluntad le generó grandes dificultades a Linares, que por momentos pareció a punto de ceder al trabajo de demolición de su rival. Finalmente, Linares se hizo con una ajustada victoria (que podría haber sido más amplia si hubiese usado mucho más su 1-2) que le mantiene como el rival a batir en el proceso de unificación total que está experimentando la división. Y es que a la unificación Linares-Zlaticanin, que debería decretarse en breve, se deben sumar los empeños de Terry Flanagan (campeón WBO), Mikey García (exnúmero 1 pluma), el prospecto Félix Verdejo e incluso ahora Robert Easter (campeón IBF) para combatir en duelos que diriman quién es el mejor peso ligero de la década y uno de los mejores de todos los tiempos.
En juego el cinturón mundial WBA del peso ligero y el título WBC Diamante. Segunda puesta en juego (primera voluntaria) del campeón Crolla.
Como era de prever, Linares iniciaría el combate utilizando su magnífico juego de piernas desplazándose por el exterior del ring, tratando de neutralizar o reconducir la presión del campeón. Así, sus jabs, sus directos y sus velocísimas combinaciones de hooks o de ganchos y directos ofrecieron enormes complicaciones a un Crolla que durante los tres primeros asaltos no lograría alcanzar de forma prolongada la distancia corta. Aunque la tremenda rapidez y las fluidas esquivas de Linares hicieron durante los primeros rounds que el británico sólo pudiese conectar algunos aislados ganchos, principalmente al cuerpo, desde el cuarto asalto Crolla comenzaría a desplegar su boxeo.
Quizás por una ligera disminución de la movilidad de Linares por el trabajo al torso sufrido, Crolla entraría en la pelea y en la distancia corta apoyándose en la combinación jab-gancho arriba o abajo, cadena de dos golpes que le permitió generar dudas en el boxeo en larga a su rival y que le abrió el hueco a nuevas series de curvos en la distancia corta con el venezolano en las cuerdas. Por ello, hasta el ecuador de la contienda, apoyándose también en alguna entrada y salida, Crolla comenzaría a ganar terreno perdido, llegando a dañar claramente al aspirante en el sexto asalto con uno de sus formidables hooks al hígado explotado por posteriores puños. Pero en ese mismo round, Linares conectaría un brutal cruzado diestro seguido de un directo que puso en claros apuros al campeón.
De todos modos, la sensacional preparación de Crolla, así como su valentía y elevadísima moral, le permitieron rehacerse y en el séptimo episodio ya estaba de nuevo reanudando su insistente uso de los hooks arriba y abajo, destacando un gancho diestro arriba. Con todo, "El Niño de Oro" pareció alcanzar un punto de inflexión con las acciones del sexto episodio, puesto que ya no volvería a verse tan presionado, permitiéndose en el octavo round quedarse en el centro del ring para evitar ser desgastado de espaldas al ensogado. El local igualmente lo siguió intentando y en el noveno y décimo asalto usaría su sequísimo jab y sus ganchos y uppercuts para buscar la quiebra física de su oponente, acertado ahora al contragolpe. Pero finalmente Linares dominaría los dos últimos asaltos: en el onceavo mostrándose muy dinámico y en el doceavo imponiéndose por velocidad en unos duros intercambios.
Con esto finalizó un excelente combate de boxeo, de lo mejor que se ha visto en el peso ligero en este año, que se encaminó a la lectura de tarjetas. Los jueces con cartulinas de 117-111 (demasiado amplia), 115-113 y 115-114 le otorgaron el triunfo a Jorge Linares 41(27KO)-3(3), número 1 de la división que capturaba la corona WBA y el título WBC Diamante, que le dará acceso a una unificación mandatoria ante el monarca del Consejo, Dejan Zlaticanin. Como siempre, el venezolano mostró un boxeo muy plástico y lleno de clase que era claramente superior desde el punto de vista técnico al de su adversario. Aun así, la inigualable tenacidad de un Crolla 31(13KO)-5(1)-3 que suple cualquier carencia en su boxeo a base de empuje y voluntad le generó grandes dificultades a Linares, que por momentos pareció a punto de ceder al trabajo de demolición de su rival. Finalmente, Linares se hizo con una ajustada victoria (que podría haber sido más amplia si hubiese usado mucho más su 1-2) que le mantiene como el rival a batir en el proceso de unificación total que está experimentando la división. Y es que a la unificación Linares-Zlaticanin, que debería decretarse en breve, se deben sumar los empeños de Terry Flanagan (campeón WBO), Mikey García (exnúmero 1 pluma), el prospecto Félix Verdejo e incluso ahora Robert Easter (campeón IBF) para combatir en duelos que diriman quién es el mejor peso ligero de la década y uno de los mejores de todos los tiempos.
sábado, 24 de septiembre de 2016
Previa: Anthony Crolla vs. Jorge Linares
Anthony "Million Dollar" Crolla 31(13KO)-4(1)-3 vs. Jorge "El Niño de Oro" Linares 40(27KO)-3(3). Campeonato mundial WBA del peso ligero, también en juego el título WBC diamante. 12 Rounds. Sky, Canal Space. Manchester Arena, Manchester, Reino Unido.
El Manchester Arena se ha convertido en un feudo inexpugnable en el que un Crolla cargado de moral se ha alzado como una enorme figura y un formidable vendedor de entradas. Y es que a su prestigio como héroe local (por las severas lesiones sufridas al intentar evitar un robo) en su ciudad natal y residencia de Manchester, se han sumado sus épicas actuaciones ante Darleys Pérez e Ismael Barroso, destacando especialmente el combate ante éste último, en el que dio un recital de sus mejores cualidades, aguantado el temible despliegue ofensivo del noqueador para terminar imponiendo una perfecta condición física y hacerse con la victoria. Aunque muchos pueden pensar que es sólo un buen púgil pero no un boxeador de la élite mundial, su perfecta preparación, su inteligencia de ring y unas cualidades técnicas mucho mayores que las que se le suponen, le han hecho finalmente partir como favorito en su combate ante el número 1 de la división, Jorge Linares. Este completísimo boxeador venezolano se acerca mucho al prototipo de campeón, con una gran actitud fuera de los cuadriláteros, un estilo combativo tan técnico como explosivo y que puede encajar, pelear en corta o desplazarse, ofreciendo siempre peleas entretenidas. Así, es imposible que ambos no generen un enfrentamiento formidable (que podría ser mucho tiempo recordado en la división ligera), en el cual, si bien Linares podría imponer sus directos y su buen uso de los ángulos para neutralizar a Crolla en la primera mitad, el británico podría apuntar a una nueva y emocionante remontada en la segunda parte de la contienda, aprovechando el desgaste para entrar en la corta. Si el combate en sí no fuese interesante, éste además contará con un premio muy especial: el vencedor, que podrá ser valorado como número 1 de la categoría, se enfrentará en unificación posteriormente y de forma mandatoria al campeón WBC Dejan Zlaticanin.
El Manchester Arena se ha convertido en un feudo inexpugnable en el que un Crolla cargado de moral se ha alzado como una enorme figura y un formidable vendedor de entradas. Y es que a su prestigio como héroe local (por las severas lesiones sufridas al intentar evitar un robo) en su ciudad natal y residencia de Manchester, se han sumado sus épicas actuaciones ante Darleys Pérez e Ismael Barroso, destacando especialmente el combate ante éste último, en el que dio un recital de sus mejores cualidades, aguantado el temible despliegue ofensivo del noqueador para terminar imponiendo una perfecta condición física y hacerse con la victoria. Aunque muchos pueden pensar que es sólo un buen púgil pero no un boxeador de la élite mundial, su perfecta preparación, su inteligencia de ring y unas cualidades técnicas mucho mayores que las que se le suponen, le han hecho finalmente partir como favorito en su combate ante el número 1 de la división, Jorge Linares. Este completísimo boxeador venezolano se acerca mucho al prototipo de campeón, con una gran actitud fuera de los cuadriláteros, un estilo combativo tan técnico como explosivo y que puede encajar, pelear en corta o desplazarse, ofreciendo siempre peleas entretenidas. Así, es imposible que ambos no generen un enfrentamiento formidable (que podría ser mucho tiempo recordado en la división ligera), en el cual, si bien Linares podría imponer sus directos y su buen uso de los ángulos para neutralizar a Crolla en la primera mitad, el británico podría apuntar a una nueva y emocionante remontada en la segunda parte de la contienda, aprovechando el desgaste para entrar en la corta. Si el combate en sí no fuese interesante, éste además contará con un premio muy especial: el vencedor, que podrá ser valorado como número 1 de la categoría, se enfrentará en unificación posteriormente y de forma mandatoria al campeón WBC Dejan Zlaticanin.
lunes, 27 de junio de 2016
Anthony Joshua - Dominic Breazeale (25/6/2016)
O2 Arena, Londres, Reino Unido.
Campeonato mundial IBF del peso pesado.
Lo cierto es que la primera defensa de Joshua de su cinturón mundial no fue más complicada de lo esperado, dado que el campeón a penas sufrió ni recibió golpes poderosos, aunque es verdad que el británico optó por un planteamiento muy calmado que aplazó la conclusión. Quizás no queriendo verse sorprendido por la pegada de su oponente (con 88% de victorias antes del límite), Joshua optaría por un inicio pausado, caminando para los lados buscando los ángulos y realizando algunas entradas y salidas a la vez que probaba con su directo y su hook zurdo, golpes claramente amenazantes pero que fallaba en considerable número. De todos modos, pronto Joshua comenzaría a lanzar su 1-2 y rápidas combinaciones de uppercuts y hooks o series de directos que llegaron contundentemente contra Breazeale, que básicamente se apoyaba en su largo alcance y sus directos para mantener a distancia en la medida de lo posible a su rival.
Igualmente, en el segundo episodio Breazeale ya se vería estremecido por un uppercut diestro precedido por un tenso jab, combinación que desequilibró al aspirante e incluso hizo dudar al árbitro, que amagó con realizar cuenta, interrumpiendo momentáneamente el ataque de Joshua. A pesar de estos problemas del visitante, el monarca no se precipitaría en el resto de round ni se volcaría en una ofensiva final, aunque con ella podría haber concluido el choque. Sabiendo que podía terminar el duelo antes del límite pero sin verse amenazado, Joshua continuó con su pausado ritmo, aunque con el paso del tiempo empezó a impacientarse al no ver llegar la mano decisiva que esperaba incomodado por la envergadura de Breazeale, de forma que absurdamente se expondría en cruces de hooks en los que ambos se alcanzarían. Sea como sea, la tremenda velocidad de "AJ", canalizada a través de su 1-2, de la combinación hook de izquierda-directo de derecha y del gancho de mano adelantada aislado, comenzó a mermar a "Trouble", que se vería sacudido por las potentes manos del local.
Aun así, un Breazeale que visitó la lona contra Amir Mansour, estaba resistiendo relativamente bien los puños del noqueador Joshua (con 100% de triunfos antes del límite), quien muchas veces atacaba desde demasiado atrás obstaculizado por los jabs y directos del estadounidense. Cuando, durante el quinto y el sexto asalto, la dinámica se mantuvo, la cautela de Joshua comenzó a ser excesiva, pareciendo ya tornarse en una falta de resolución, pero en el séptimo episodio el campeón pondría fin a las acciones. Con una repetida combinación hook de izquierda-directo de derecha, Breazeale visitaría la lona por primera vez, siendo alcanzado en la reanudación por estos mismos golpes enlazados sucedidos por un directo ascendente y un potentísimo jab. Así, el aspirante caería nuevamente a la lona a la vez que el árbitro detenía el choque, dando el triunfo a Anthony Joshua 17(17KO)-0, que realizaba con éxito su primera defensa.
Esta puesta en juego de Joshua dejó sensaciones encontradas, puesto que, si bien su velocidad y agilidad son impresionantes para un peso pesado y supo manejar perfectamente los tiempos del combate, sus problemas recurrentes para encontrar la distancia adecuada ante un oponente de casi su misma altura y alcance generaron algunas dudas por primera vez en su carrera. Del mismo modo, con Breazeale 17(15KO)-1(1) casi batido desde el segundo round, su prolongada calma resultó finalmente un tanto inadecuada, ya que restándole espectacularidad a la contienda se veía obligado eventualmente a tomar riesgos totalmente innecesarios. En cualquier caso, su victoria fue incuestionablemente sólida, a penas recibiendo golpes de poder a la vez que descargaba en considerable número sus puños, de modo que de este test Joshua salía con su proyección reforzada y listo para dar un nuevo paso adelante en dificultad.
Éste le llegará probablemente en el mes de noviembre y ante el retador mandatorio Joseph Parker, púgil claramente superior a Breazeale y con algunas similitudes con el propio campeón pero que tras su mala actuación ante Carlos Takam parece igualmente bastante asequible para el poderoso boxeo de Joshua. Por ello, será ante Parker cuando el británico podrá demostrar si está capacitado para afrontar las esperadas unificaciones de coronas, que podrían llegarle en 2017 si su actuación ante el neozelandés es lo suficientemente buena.
Campeonato mundial IBF del peso pesado.
Lo cierto es que la primera defensa de Joshua de su cinturón mundial no fue más complicada de lo esperado, dado que el campeón a penas sufrió ni recibió golpes poderosos, aunque es verdad que el británico optó por un planteamiento muy calmado que aplazó la conclusión. Quizás no queriendo verse sorprendido por la pegada de su oponente (con 88% de victorias antes del límite), Joshua optaría por un inicio pausado, caminando para los lados buscando los ángulos y realizando algunas entradas y salidas a la vez que probaba con su directo y su hook zurdo, golpes claramente amenazantes pero que fallaba en considerable número. De todos modos, pronto Joshua comenzaría a lanzar su 1-2 y rápidas combinaciones de uppercuts y hooks o series de directos que llegaron contundentemente contra Breazeale, que básicamente se apoyaba en su largo alcance y sus directos para mantener a distancia en la medida de lo posible a su rival.
Igualmente, en el segundo episodio Breazeale ya se vería estremecido por un uppercut diestro precedido por un tenso jab, combinación que desequilibró al aspirante e incluso hizo dudar al árbitro, que amagó con realizar cuenta, interrumpiendo momentáneamente el ataque de Joshua. A pesar de estos problemas del visitante, el monarca no se precipitaría en el resto de round ni se volcaría en una ofensiva final, aunque con ella podría haber concluido el choque. Sabiendo que podía terminar el duelo antes del límite pero sin verse amenazado, Joshua continuó con su pausado ritmo, aunque con el paso del tiempo empezó a impacientarse al no ver llegar la mano decisiva que esperaba incomodado por la envergadura de Breazeale, de forma que absurdamente se expondría en cruces de hooks en los que ambos se alcanzarían. Sea como sea, la tremenda velocidad de "AJ", canalizada a través de su 1-2, de la combinación hook de izquierda-directo de derecha y del gancho de mano adelantada aislado, comenzó a mermar a "Trouble", que se vería sacudido por las potentes manos del local.
Aun así, un Breazeale que visitó la lona contra Amir Mansour, estaba resistiendo relativamente bien los puños del noqueador Joshua (con 100% de triunfos antes del límite), quien muchas veces atacaba desde demasiado atrás obstaculizado por los jabs y directos del estadounidense. Cuando, durante el quinto y el sexto asalto, la dinámica se mantuvo, la cautela de Joshua comenzó a ser excesiva, pareciendo ya tornarse en una falta de resolución, pero en el séptimo episodio el campeón pondría fin a las acciones. Con una repetida combinación hook de izquierda-directo de derecha, Breazeale visitaría la lona por primera vez, siendo alcanzado en la reanudación por estos mismos golpes enlazados sucedidos por un directo ascendente y un potentísimo jab. Así, el aspirante caería nuevamente a la lona a la vez que el árbitro detenía el choque, dando el triunfo a Anthony Joshua 17(17KO)-0, que realizaba con éxito su primera defensa.
Esta puesta en juego de Joshua dejó sensaciones encontradas, puesto que, si bien su velocidad y agilidad son impresionantes para un peso pesado y supo manejar perfectamente los tiempos del combate, sus problemas recurrentes para encontrar la distancia adecuada ante un oponente de casi su misma altura y alcance generaron algunas dudas por primera vez en su carrera. Del mismo modo, con Breazeale 17(15KO)-1(1) casi batido desde el segundo round, su prolongada calma resultó finalmente un tanto inadecuada, ya que restándole espectacularidad a la contienda se veía obligado eventualmente a tomar riesgos totalmente innecesarios. En cualquier caso, su victoria fue incuestionablemente sólida, a penas recibiendo golpes de poder a la vez que descargaba en considerable número sus puños, de modo que de este test Joshua salía con su proyección reforzada y listo para dar un nuevo paso adelante en dificultad.
Éste le llegará probablemente en el mes de noviembre y ante el retador mandatorio Joseph Parker, púgil claramente superior a Breazeale y con algunas similitudes con el propio campeón pero que tras su mala actuación ante Carlos Takam parece igualmente bastante asequible para el poderoso boxeo de Joshua. Por ello, será ante Parker cuando el británico podrá demostrar si está capacitado para afrontar las esperadas unificaciones de coronas, que podrían llegarle en 2017 si su actuación ante el neozelandés es lo suficientemente buena.
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