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jueves, 6 de julio de 2017
Pacquiao-Horn, una controversia de múltiples caras
El entonces campeón mundial WBO del peso wélter Manny Pacquiao 59(38KO)-7(3)-2 entró al ring el pasado domingo (hora australiana) como clarísimo favorito. Esto era así no porque Horn fuese un desconocido, sino porque el local hasta la fecha no había demostrado ser un púgil de la élite. No lo había demostrado ante el excampeón de la Unión Europea Ahmed El Mousaoui, que mantuvo contendida la pelea. Ni contra Randall Bailey, veteranísimo boxeador que no hacia mucho que había salido del retiro y que, aun así, tumbó a Horn sobre la lona. Por último, tampoco mostró su valía ante otro veterano púgil como Ali Funeka que, si bien fue derrotado en el sexto asalto, también tumbó a “The Hornet”.
Así, resulta totalmente falso afirmar que Horn había puesto de manifiesto anteriormente que era una estrella emergente de inigualable esplendor o que era enormemente plausible que venciese a Pacquiao. Al respecto en Estados Unidos ha surgido una controversia entre el comentarista Stephen A. Smith y el experto Al Bernstein, aunque ésta no está transcurriendo en los cauces adecuados. Es verdad que Smith, como él mismo ha confesado, no es un gran conocedor del boxeo, y, por otro lado, sus desprecios a Horn no resultaron profesionales ni correctos, pero Bernstein se equivoca al justificar estos argumentos con una sobrevaloración de la carrera del australiano y del nivel al que combatieron con él Bailey y Funeka, que habían pasado hace mucho su mejor momento.
En cualquier caso, esta polémica entre comentaristas demuestra el grado de complejidad que han llegado a alcanzar las repercusiones de la derrota de Pacquiao ante Horn y de la decisión de los tres jueces a favor del australiano.
Evidentemente, se podía considerar que algún día, como todo boxeador, Pacquiao entraría en un bajón de rendimiento decisivo que, tarde o temprano, le supondría sumar una clara derrota que le llevase a cuestionarse su continuidad como púgil en activo, pero, igualmente, no había graves síntomas de que eso pudiese pasarle contra Horn. Pero al igual que muchos críticos afirman ahora que a la perfección pudieron prever la victoria de éste, muchos otros, como si fuesen parte de su equipo y círculo más cercano o como si tuviesen poderes clarividentes, afirman saber, absurdamente, que sería entonces cuando el rendimiento de Pacquiao empezaría a diluirse.
Sea como sea, realmente, dejando al margen si hubo polémica o no en las cartulinas, lo que es innegable es que “Pac Man” boxeó infinitamente lejos de su mejor nivel y que debería empezar a evaluar su retiro como afirma que hará. Muchísimo más lento, falto de astucia o de habilidad al contragolpe, se dejó encerrar repetidas veces por un Horn que sólo ofreció empuje, frecuencia y valentía. En sus anteriores dos peleas, ante Bradley y Vargas, Pacquiao había usado su versión conservadora pero dominadora a la perfección, pero en esta ocasión, no tenía ni la rapidez ni la explosividad para imponerla ante un Horn que salió al ring dispuesto a aprovechar la mayor oportunidad de su carrera.
De todos modos, ni mucho menos deben haber tantos elogios para Jeff Horn 17(11KO)-0-1, porque simplemente no los merece. Está claro que tiene mucho mérito pelear con ese arrojo ante un top de todos los pesos y una leyenda en activo del pugilismo como Pacquiao, pero más allá de esto, no demostró nada especial. Los golpes de poder del filipino, como señala el control computerizado, llegaron con mucha claridad y elevado número contra Horn, que en el boxeo que más domina, el que se desarrolla en la distancia larga, fue neutralizado una y otra vez por Pacquiao. Así, la que se decía era una complejísima táctica para derrotar al campeón no era más que un elevado ritmo combativo, estrategia que podría haber sido utilizada con mucha mayor destreza y mayor limpieza por decenas de boxeadores en la categoría. Porque no se debe pasar por alto que Horn actuó de forma enormemente tramposa, usando cabezazos de forma deliberada, al igual que codazos y empujones y estirones para desequilibrar a su rival, a quien le provocó dos serios cortes. Además erró una enorme cantidad de golpes lanzados al aire o bloqueados por su oponente.
Por otro lado, otra vez Horn demostró que su encaje es bastante moderado cuanto menos, ya que en el noveno asalto, en una de las únicas ofensivas verdaderamente decididas de Pacquiao en el combate, quedó muy tocado y a punto estuvo de ser derrotado antes del límite, pudiendo habernos ahorrado toda esta polémica de enormes proporciones. Y es que entre los que dicen que el veredicto es el robo del siglo, algo que no es verdad porque la pelea en líneas generales estuvo igualada, y los que aseguran que Horn ganó claramente y sólo se están poniendo cortinas de humo para proteger a una estrella, cosa igualmente falsa, el boxeo como deporte está recibiendo acusaciones de corrupción constantes y equivocadamente apuntadas, siendo algunas de ellas respaldadas por aficionados que ni siquiera llegan a casuales pero que se dan a si mismos el derecho a aseverar sin genero de dudas que el pugilismo es el deporte más corrupto.
Como tantas veces hemos dicho, en el boxeo, como en cualquier otro deporte, existen manipulaciones políticas, económicas e ideológicas que hacen que pueda existir la corrupción, pero ésta no es mayor que la que se puede encontrar en cualquier otro deporte de balón, de contacto, de velocidad o puntado por un panel de expertos. En la Formula 1 se han llegado a cambiar las normas de un día para otro para favorecer a un piloto; en Moto GP se han elegido sanciones desiguales a diferentes pilotos por las mismas infracciones, algo que también pasa en la Formula 1; en el atletismo se ha descalificado a un corredor por una salida falsa cuestionable mientras se daba una segunda oportunidad a otro o se han hecho mediciones equivocadas de un salto; en la esgrima se ha llegado a robar una medalla olímpica por un supuesto fallo en un sensor; en el salto de trampolín un idénticamente ejecutado triple mortal es puntuado a un país con un 10 y a otro con un 8,5 por los jueces; en el balonmano se ha permitido a un equipo defender con toda la dureza del mundo y tener posesiones larguísimas mientras el otro no le queda ni margen para jugar; en una final olímpica de baloncesto se llegaron a tolerar decenas, por no decir un centenar, de infracciones para no perjudicar a un equipo que ni siquiera sabía con qué reglas jugaba; ¿Hace falta que hablemos de los fallos arbitrales en el fútbol?
Con ejemplos como estos podríamos llenar todo internet sin terminar de enumerarlos todos, pero bastan estos casos para que quede claro que corrupción hay en todo deporte, como lo hay en todo ámbito de la actividad humana. Cualquiera tiene derecho a decir lo que crea conveniente, aunque no tenga ni idea sobre el tema en cuestión, si bien esto no resulta ni lógico ni moral, pero debe quedar claro para las personas imparciales que el Pacquiao-Horn no fue la peor mancha en el boxeo y ni mucha menos en el deporte, como algunos han afirmado.
Por otro lado, es normal que los aficionados al boxeo critiquemos con toda la dureza posible casos como los dos combates entre Ward y Kovalev, pero resulta enormemente peligroso para el pugilisimo, siempre cuestionado haga algo bien o mal, que se den voces desmedidas contra un supuesto robo atroz a una de las estrellas más conocidas incluso por los que no son aficionados, ya que con ello sólo se hace que favorecer el descrédito del deporte de las 16 cuerdas entre quienes no lo conocen.
Eso no quiere decir que no se debe estar en contra del veredicto o que no se deba manifestar, pero no resulta conveniente que los aficionados, expertos y practicantes de boxeo den alas a los que sólo intentan menoscabar este deporte y ni siquiera han visualizado el enfrentamiento. Del mismo modo, hay incluso quienes llegan a afirmar que es un robo espeluznante teniendo ellos en su cartulina un 115-113 a favor de Pacquiao, siendo perfectamente plausible pasar de esa puntuación a un 113-115 a favor de Horn si dos de los asaltos más igualados se le dan a éste. Por contra, no se debe pasar por alto que la puntuación de Waleska Roldán de 117-111 es enormemente exagerada, equivocada y un esperpento, pero eso es por un motivo tan sencillo como que suele hacer mal su trabajo en los grandes combates que puntúa, tendiendo siempre a lecturas absolutas y pocas veces moderadas, cosa que se puede comprobar en su récord de los últimos años.
Respecto a la polémica deportiva en sí, resultó evidente que en el choque se contraponía la elevada frecuencia de golpeo del local con la menor cadencia pero mayor precisión del filipino, que conectó con destreza buenos contragolpes a la vez que Horn erraba o veía bloqueados un considerable número de sus cuantiosos puños. Así, con rounds verdaderamente intensos, resultó difícil en directo decidir siempre si la presión de Horn era efectiva o no, estando condicionada muchas veces esta apreciación por los deseos del propio espectador. Por ello, mientras Teddy Atlas vociferaba como un maníaco a favor de Pacquiao, expertos australianos hicieron lo mismo por Horn. Sea como sea, aunque los jueces, mejor situados que nadie en el estadio, vieron la victoria de Horn, el conteo computerizado (cuyos datos no siempre son fiables) vio el triunfo de Pacquiao al igual que la mayoría de críticos y aficionados. Por ello, se debe concluir que si bien en golpes de poder el visitante fue superior, el local por actitud y dominio del ring generó una sensación de control general. Así, si sumamos a ello unos cuantos rounds muy igualados, tenemos varias lecturas posibles pero razonadas del encuentro y ni mucho menos es el veredicto más controvertido del año.
De todos modos, como arriba hemos mencionado, la polémica se está apuntando de manera equivocada. Se centra demasiado en los jueces, pero pasa por alto algo evidente, la extraña actitud del promotor Bob Arum, algo que el mismo equipo de Pacquiao ha señalado.
Durante años, Arum ha sido un paladín despiadado a favor de su boxeador, pero no en esta ocasión. Si bien en el pasado Arum no ha ahorrado insultos y palabras malsonantes para criticar a los jueces que habían perjudicado a su máxima estrella, e incluso llegó a pedir una investigación a la Comisión de Nevada señalando la posibilidad de la corrupción en este órgano, ahora, que la derrota de Pacquiao le hará perder, en teoría, mucho dinero, simplemente se limita a aceptar enteramente e incluso respaldar el controvertido veredicto, centrando todo su desdén y reproches hacia el propio boxeador filipino y hacia su equipo.
Ciertamente, la oferta recibida por pelear con Horn tenía mucho sentido desde el punto de vista económico, pero no tenía más sentido que lo que se podría lograr con un Pacquiao-Spence o un Pacquiao-Crawford, por lo que aceptar la perdida del enorme beneficio de estas posibilidades con alegría y calma no parece una actitud lógica, menos aún de parte de un Arum al que sólo le importa el dinero. Es por este motivo que, como pasó después del primer combate ante Bradley, han empezado a surgir voces que afirman que todo esto ha sido una conspiración elaborada por el dirigente de Top Rank. Al igual que se dice que Arum propició el favorable veredicto hacia Bradley para ganar muchos millones con una revancha o incluso para intentar forzar el final del contrato de Pacquiao, ahora se señala que Arum habría preparado esta encerrona por dos idénticos motivos: exprimir hasta el final el último céntimo que pueda darle Pacquiao o hacer que se aleje de su compañía rescindiendo el contrato.
Para muchos así las piezas de la polémica empiezan a encajar. Pacquiao dice que parecía que el árbitro intentase ayudar a Horn, al que no penalizó y ni siquiera advirtió por su evidente e inaceptable juego sucio, permitiendo con ello que el campeón se descentrase y diese margen de maniobra a los jueces (recordemos que es obligación del promotor encargarse del pago y los gastos de los jueces y del árbitro, cosa que no es un rumor o una conspiración, es un hecho aceptado y público). De este modo, “Pac Man” sufre una derrota polémica que, coincidiendo con su bajón en rendimiento, le pone a un paso del retiro, pero Arum no protesta por ello, sino que critica a su propio boxeador y a su equipo a la vez que ensalza a un Horn que fue apuesta personal suya y al cual ahora se dice que pasará de copromocionar a promocionar de forma absoluta. Todo ello mientras un posible último combate de Pacquiao le haría ganar a Top Rank unas cifras escandalosamente elevadas. A la vez, el representante ante los medios de Pacquiao asegura que Arum está buscando una nueva máquina de hacer dinero y que pretende finalizar el contrato del ahora excampeón... Así, como siempre, sólo hay que ver quién organizó este combate contra un desconocido, habiendo mucho que ganar pero, en teoría, más que perder, y comprobar a quién beneficia el resultado final para ver quién es el verdadero personaje corrupto que mueve los hilos en las sombras.
domingo, 6 de noviembre de 2016
Jessie Vargas - Manny Pacquiao (5/11/2016)
Thomas & Mack Center, Las Vegas, Estados Unidos.
Campeonato del mundo WBO del peso welter. Primera puesta en juego del titular Vargas.
Había muchas dudas sobre qué versión de Pacquiao se vería y si la motivación de dejar de lado su "retiro" y de alcanzar grandes peleas de futuro superaría una posible disminución de la velocidad. Pues bien, el caso es que el filipino ofreció una pelea aburridísima más, del tipo de las ofrecidas ante Mosley, Bradley o Mayweather, por citar unas pocas, en la que básicamente se limitó a conectar un par de directos zurdos por asalto para intentar asegurarse capturar rounds sin riesgo. Por otro lado, la actitud de Vargas, que aseguraba estar listo y desbordante de moral para afrontar el mayor combate de su carrera y lograr un triunfo por knockout, terminó siendo verdaderamente lamentable, no haciendo ni un esfuerzo por revertir la situación y limitándose a ser conducido hacia la derrota.
Del primer asalto hasta el último el patrón del enfrentamiento fue el mismo, con ambos demasiado cautelosos, uno porque prefería no correr riesgos ante un rival más joven y con mejor desempeño en corta, menos aún conviniéndole una pelea de baja frecuencia, y el otro porque no quería verse sorprendido por uno de los demoledores y fugaces directos de su veterano y experimentado oponente. De ese modo, con la pelea manteniéndose en la larga y calmada, la ventaja era para Pacquiao, que conectaría de forma muy salteada pero con elevada efectividad su directo. En alguna ocasión Vargas lo ponía en peligro con algún hook lanzado cuando el excampeón trataba de salir de la distancia tras un ataque, pero la emoción era escasa.
El segundo y el tercer asalto fueron más interesantes y parecieron indicar un cambio de tendencia, ya que Pacquiao primero se anotó un knockdown al sorprender a Vargas con un recto zurdo a la contra de un jab y posteriormente realizaría excelentes y velocísimos cambios de línea que confundieron a su contrincante y lo expusieron a fuertes 1-2, uno de los cuales lo movió. Pero ahí se acabó la intensidad de la pelea. A partir de entonces, "Ruthless" se mostraría más amedrentado aún y sus eventuales ataques serían mayoritariamente errados (sólo tuvo un 19% de acierto), todo ello a la vez que en vez de tirar de valentía, encaje y combatividad se mantenía en el centro del ring. Por otro lado, Pacquiao se contentaba con dominar la contienda ampliamente ante un campeón en buen estado de forma, no importándole ni un ápice que su actuación no podía justificar el elevadísimo precio del pago por visión.
Así, el enfrentamiento sería verdaderamente tedioso, con algunos asaltos dejando a penas algún jab y unos rectos de izquierda conectados por parte de Pacquiao, mientras Vargas no lograba ni eso. En alguna ocasión, la derecha recta llegó clara y potente por parte del campeón junto a algún hook zurdo, capturando con ello un par de rounds a los sumo. Pero esto no pudo compensar el pésimo empeño demostrado, por lo que quedaba la sensación que muchos boxeadores modestos a base de ambición de victoria y valentía hubiesen ofrecido una pelea mucho mejor que la planteada por un Jessie Vargas 27(10KO)-2 sin recursos, ni ajustes, ni tenacidad y sencillísimamente desdibujado. A consecuencia de ello, dos de los jueces, terminados los 12 asaltos, otorgaron la victoria a Manny Pacquiao 59(38KO)-6(3)-2 con cartulinas de 118-109 (La puntuación de Bastión Boxeo es igualmente de 118-109) mientras que el restante, Dave Moretti, daba un incomprenisble 114-113, también a favor de "Pac Man".
Al final del combate no se podía evitar pensar que Pacquiao, a pesar de la victoria y la obtención del título mundial WBO welter, ponía una piedra más en el montículo de su desprestigio gradual, con una nuevo deslucido y simple triunfo en el que no se preocupó absolutamente por entretener y en el que no fue ni un calco del púgil que fue, siendo esto más debido a una falta de actitud que al paso de los años. Ahora mismo cuesta creer que, más allá de los éxitos pasados, Pacquiao merezca la consideración que de él se tiene y, sobre todo, el precio de sus pagos por visión. Es cierto que cada espectador puede tener un estilo combativo preferido, y que perfectamente se puedan elegir las peleas de corte técnico. Pero si Crawford, Rigondeaux y muchos otros reciben durísimas críticas (muchas veces merecidamente) por negarse a dar espectáculo y por hacer lo justo para vencer, Pacquiao (habiendo conectando sólo 147 puños en todo el combate) no puede ni debe ser tratado de otro modo sólo porque en el pasado fuese una máquina de lanzar directos con explosividad y velocidad inigualable. Sea como sea, Pacquiao sigue siendo una figura del boxeo y un top libra por libra, por lo que se habla de que podría alcanzar en 2017 una pelea sensacional de nuevo, rumoreándose tanto un posible enfrentamiento contra el ganador del Thurman-García como un posible duelo contra Crawford...e incluso un nuevo choque ante Mayweather.
Campeonato del mundo WBO del peso welter. Primera puesta en juego del titular Vargas.
Había muchas dudas sobre qué versión de Pacquiao se vería y si la motivación de dejar de lado su "retiro" y de alcanzar grandes peleas de futuro superaría una posible disminución de la velocidad. Pues bien, el caso es que el filipino ofreció una pelea aburridísima más, del tipo de las ofrecidas ante Mosley, Bradley o Mayweather, por citar unas pocas, en la que básicamente se limitó a conectar un par de directos zurdos por asalto para intentar asegurarse capturar rounds sin riesgo. Por otro lado, la actitud de Vargas, que aseguraba estar listo y desbordante de moral para afrontar el mayor combate de su carrera y lograr un triunfo por knockout, terminó siendo verdaderamente lamentable, no haciendo ni un esfuerzo por revertir la situación y limitándose a ser conducido hacia la derrota.
Del primer asalto hasta el último el patrón del enfrentamiento fue el mismo, con ambos demasiado cautelosos, uno porque prefería no correr riesgos ante un rival más joven y con mejor desempeño en corta, menos aún conviniéndole una pelea de baja frecuencia, y el otro porque no quería verse sorprendido por uno de los demoledores y fugaces directos de su veterano y experimentado oponente. De ese modo, con la pelea manteniéndose en la larga y calmada, la ventaja era para Pacquiao, que conectaría de forma muy salteada pero con elevada efectividad su directo. En alguna ocasión Vargas lo ponía en peligro con algún hook lanzado cuando el excampeón trataba de salir de la distancia tras un ataque, pero la emoción era escasa.
El segundo y el tercer asalto fueron más interesantes y parecieron indicar un cambio de tendencia, ya que Pacquiao primero se anotó un knockdown al sorprender a Vargas con un recto zurdo a la contra de un jab y posteriormente realizaría excelentes y velocísimos cambios de línea que confundieron a su contrincante y lo expusieron a fuertes 1-2, uno de los cuales lo movió. Pero ahí se acabó la intensidad de la pelea. A partir de entonces, "Ruthless" se mostraría más amedrentado aún y sus eventuales ataques serían mayoritariamente errados (sólo tuvo un 19% de acierto), todo ello a la vez que en vez de tirar de valentía, encaje y combatividad se mantenía en el centro del ring. Por otro lado, Pacquiao se contentaba con dominar la contienda ampliamente ante un campeón en buen estado de forma, no importándole ni un ápice que su actuación no podía justificar el elevadísimo precio del pago por visión.
Así, el enfrentamiento sería verdaderamente tedioso, con algunos asaltos dejando a penas algún jab y unos rectos de izquierda conectados por parte de Pacquiao, mientras Vargas no lograba ni eso. En alguna ocasión, la derecha recta llegó clara y potente por parte del campeón junto a algún hook zurdo, capturando con ello un par de rounds a los sumo. Pero esto no pudo compensar el pésimo empeño demostrado, por lo que quedaba la sensación que muchos boxeadores modestos a base de ambición de victoria y valentía hubiesen ofrecido una pelea mucho mejor que la planteada por un Jessie Vargas 27(10KO)-2 sin recursos, ni ajustes, ni tenacidad y sencillísimamente desdibujado. A consecuencia de ello, dos de los jueces, terminados los 12 asaltos, otorgaron la victoria a Manny Pacquiao 59(38KO)-6(3)-2 con cartulinas de 118-109 (La puntuación de Bastión Boxeo es igualmente de 118-109) mientras que el restante, Dave Moretti, daba un incomprenisble 114-113, también a favor de "Pac Man".
Al final del combate no se podía evitar pensar que Pacquiao, a pesar de la victoria y la obtención del título mundial WBO welter, ponía una piedra más en el montículo de su desprestigio gradual, con una nuevo deslucido y simple triunfo en el que no se preocupó absolutamente por entretener y en el que no fue ni un calco del púgil que fue, siendo esto más debido a una falta de actitud que al paso de los años. Ahora mismo cuesta creer que, más allá de los éxitos pasados, Pacquiao merezca la consideración que de él se tiene y, sobre todo, el precio de sus pagos por visión. Es cierto que cada espectador puede tener un estilo combativo preferido, y que perfectamente se puedan elegir las peleas de corte técnico. Pero si Crawford, Rigondeaux y muchos otros reciben durísimas críticas (muchas veces merecidamente) por negarse a dar espectáculo y por hacer lo justo para vencer, Pacquiao (habiendo conectando sólo 147 puños en todo el combate) no puede ni debe ser tratado de otro modo sólo porque en el pasado fuese una máquina de lanzar directos con explosividad y velocidad inigualable. Sea como sea, Pacquiao sigue siendo una figura del boxeo y un top libra por libra, por lo que se habla de que podría alcanzar en 2017 una pelea sensacional de nuevo, rumoreándose tanto un posible enfrentamiento contra el ganador del Thurman-García como un posible duelo contra Crawford...e incluso un nuevo choque ante Mayweather.
miércoles, 10 de agosto de 2016
Breve: Pacquiao confirma que acepta enfrentarse a Vargas el 5 de noviembre
Ni siquiera siete meses durará el "retiro" de los cuadriláteros de Manny Pacquiao 58(38KO)-6(3)-2 (margen de tiempo habitual entre peleas), puesto que el filipino ha confirmado que ha aceptado medirse al campeón mundial welter WBO Jessie Vargas 27(10KO)-1 el día 5 de noviembre. Dado que Pacquiao y Vargas comparten promotora, Top Rank, es evidente que no será demasiado complicado alcanzar un acuerdo definitivo satisfactorio para todas las partes implicadas, de modo que se da por hecho el duelo y sólo se espera que se confirme la sede de la pelea, que tendrá lugar en Las Vegas, Estados Unidos.
Por lo que se refiere al aspecto deportivo del combate, para el cual Pacquiao entrenará en Filipinas para cumplir con su compromiso electoral, el extop 3 libra por libra será abrumador favorito. Esto es debido básicamente, y dejando de lado todos los logros de la larga carrera de "Pacman", a que Pacquiao en su último duelo dominó con mucha solvencia a Timothy Bradley, que a su vez controló (al margen de un controvertido round final) su choque ante Jessie Vargas. Así, se espera que la velocidad de Pacquiao, su heterodoxia combativa, sus recursos y su experiencia sean demasiado para el joven campeón estadounidense. De todos modos, si la pelea se contempla (como muchos analistas hacen) como un rodaje para Pacquiao para preparar un enorme combate en 2017, el duelo ante Vargas es más que exigente, teniendo éste además una opción de victoria si logra boxear como ante el velocísimo y técnico Sadam Ali, al que demolió en el noveno round de su última pelea.
martes, 7 de junio de 2016
Emmanuel Rodríguez vs. Alberto Guevara (3/6/2017)
Seminole Hard Rock Hotel & Casino, Hollywood, Estados Unidos. Peso Supergallo.
A priori era de esperar que Rodríguez, que posee un notable boxeo técnico, tratase de ceder la iniciativa y de calmar el ritmo del combate ante Guevara, previsiblemente más agresivo para compensar el elevado acierto con golpes aislados de su oponente. Pero esto no fue así. Al contrario, Guevara fue quien caminó el ring con cierta constancia y Rodríguez quien llevaría la iniciativa, aunque las aptitudes de ambos seguirían poniéndose de manifiesto pese al opuesto planteamiento: aunque Rodríguez era quien presionaba, la mayoría de sus mejores golpes llegarían al contraataque, cuando contestaba las ofensivas con combinaciones que Guevara lanzaba deteniendo su desplazamiento.
Los mejores puños conectados por el prospecto puertorriqueño serían el directo diestro y el gancho zurdo, golpes en los que basó gran parte de su éxito, que los jueces le habían asegurado poco después del ecuador del combate. Y es que, si bien un cierto número de rounds estuvieron igualados e incluso unos pocos debieron ir a la cuenta de Guevara, los jueces nada más le otorgaron como máximo un asalto al mexicano. Esto fue debido a que "Metro" usaba golpes con insuficiente frecuencia y muchos de ellos eran de corto recorrido y escasa potencia, añadiéndose a esto algunas buenas esquivas por parte de su adversario. Por su parte, Rodríguez escogía mucho los golpes pero éstos tenían una precisión muy notable, de modo que los jueces, impresionados por la efectividad y la iniciativa de imbatido púgil, le otorgaron casi todos los asaltos. En cualquier caso, la pelea fue bastante tediosa y no tuvo demasiadas incidencias destacables.
Guevara sufrió un corte en la ceja izquierda en el cuarto episodio a causa de un cabezazo involuntario, hecho que no coincidió aparentemente su actuación de forma decisiva. En todo caso, sí le afectó de forma positiva, puesto que, quizás temiendo que le detuviesen la pelea, tuvo sus mejores rounds en el quinto y en el sexto, en los que a base de esfuerzo lograría anotarse algunas buenas acciones con el 1-2-hook y con combinaciones de ganchos. Con todo, esta reacción tuvo poca duración, de modo que en el séptimo asalto ya volvía a ceder ante el avance de su contrincante, que incluso lo llevó contra las cuerdas y lo alcanzó con potentes derechas y hooks. Detenido el amago de reactivación de Guevara, que estaba un tanto desgastado, Rodríguez podría cerrar bien su actuación, jugando en ello un gran papel su casi nula perdida de velocidad con el paso de los asaltos y su buen uso del jab, que fueron, junto a un gran equilibrio y una oportuna elección de sus puños, claves de la victoria.
Como se ha mencionado arriba, los jueces se mostraron excesivamente duros con Guevara 24(9KO)-3(1), dándole la victoria por decisión unánime a Emmanuel "Manny" Rodríguez 15(10KO)-0 con cartulinas de 100-90 y doble 99-91. Sea como sea, la victoria del jovencísimo boxeador fue clara, obteniendo con ello el mayor triunfo de toda su trayectoria, que le sitúa de pleno en la lucha por el mundial tanto por el nivel demostrado como por la clasificación que adquirirá. Enfrentando a un doble retador mundial con notable experiencia y de probada dureza, Rodríguez no sufrió excesivas dificultades para batirlo solventemente, de manera que demuestra estar preparado para enfrentar a los boxeadores del top e incluso pelear por las mayores oportunidades. Cabe recordar que con esta victoria se asegura el acceso a la próxima eliminatoria IBF del peso gallo, aunque, teniendo en cuenta que la última se disputó hace poco, es posible que tenga que esperar bastantes meses, algo que sólo él y su equipo saben si les conviene. Aun así, si se valora que su actuación estuvo lejos de ser brillante al no mostrarse lo suficientemente resolutivo (ni que decir tiene espectacular), es posible que pueda optar por disputar un par de peleas de mayor exigencia antes de encarar el mundial. Sea como sea, en su futuro primer campeonato igualmente tendrá buenas opciones de coronarse dado el bajo nivel de los monarcas actuales, exceptuando a un Shinsuke Yamanaka de formidable boxeo a pesar de sus puntos débiles.
A priori era de esperar que Rodríguez, que posee un notable boxeo técnico, tratase de ceder la iniciativa y de calmar el ritmo del combate ante Guevara, previsiblemente más agresivo para compensar el elevado acierto con golpes aislados de su oponente. Pero esto no fue así. Al contrario, Guevara fue quien caminó el ring con cierta constancia y Rodríguez quien llevaría la iniciativa, aunque las aptitudes de ambos seguirían poniéndose de manifiesto pese al opuesto planteamiento: aunque Rodríguez era quien presionaba, la mayoría de sus mejores golpes llegarían al contraataque, cuando contestaba las ofensivas con combinaciones que Guevara lanzaba deteniendo su desplazamiento.
Los mejores puños conectados por el prospecto puertorriqueño serían el directo diestro y el gancho zurdo, golpes en los que basó gran parte de su éxito, que los jueces le habían asegurado poco después del ecuador del combate. Y es que, si bien un cierto número de rounds estuvieron igualados e incluso unos pocos debieron ir a la cuenta de Guevara, los jueces nada más le otorgaron como máximo un asalto al mexicano. Esto fue debido a que "Metro" usaba golpes con insuficiente frecuencia y muchos de ellos eran de corto recorrido y escasa potencia, añadiéndose a esto algunas buenas esquivas por parte de su adversario. Por su parte, Rodríguez escogía mucho los golpes pero éstos tenían una precisión muy notable, de modo que los jueces, impresionados por la efectividad y la iniciativa de imbatido púgil, le otorgaron casi todos los asaltos. En cualquier caso, la pelea fue bastante tediosa y no tuvo demasiadas incidencias destacables.
Guevara sufrió un corte en la ceja izquierda en el cuarto episodio a causa de un cabezazo involuntario, hecho que no coincidió aparentemente su actuación de forma decisiva. En todo caso, sí le afectó de forma positiva, puesto que, quizás temiendo que le detuviesen la pelea, tuvo sus mejores rounds en el quinto y en el sexto, en los que a base de esfuerzo lograría anotarse algunas buenas acciones con el 1-2-hook y con combinaciones de ganchos. Con todo, esta reacción tuvo poca duración, de modo que en el séptimo asalto ya volvía a ceder ante el avance de su contrincante, que incluso lo llevó contra las cuerdas y lo alcanzó con potentes derechas y hooks. Detenido el amago de reactivación de Guevara, que estaba un tanto desgastado, Rodríguez podría cerrar bien su actuación, jugando en ello un gran papel su casi nula perdida de velocidad con el paso de los asaltos y su buen uso del jab, que fueron, junto a un gran equilibrio y una oportuna elección de sus puños, claves de la victoria.
Como se ha mencionado arriba, los jueces se mostraron excesivamente duros con Guevara 24(9KO)-3(1), dándole la victoria por decisión unánime a Emmanuel "Manny" Rodríguez 15(10KO)-0 con cartulinas de 100-90 y doble 99-91. Sea como sea, la victoria del jovencísimo boxeador fue clara, obteniendo con ello el mayor triunfo de toda su trayectoria, que le sitúa de pleno en la lucha por el mundial tanto por el nivel demostrado como por la clasificación que adquirirá. Enfrentando a un doble retador mundial con notable experiencia y de probada dureza, Rodríguez no sufrió excesivas dificultades para batirlo solventemente, de manera que demuestra estar preparado para enfrentar a los boxeadores del top e incluso pelear por las mayores oportunidades. Cabe recordar que con esta victoria se asegura el acceso a la próxima eliminatoria IBF del peso gallo, aunque, teniendo en cuenta que la última se disputó hace poco, es posible que tenga que esperar bastantes meses, algo que sólo él y su equipo saben si les conviene. Aun así, si se valora que su actuación estuvo lejos de ser brillante al no mostrarse lo suficientemente resolutivo (ni que decir tiene espectacular), es posible que pueda optar por disputar un par de peleas de mayor exigencia antes de encarar el mundial. Sea como sea, en su futuro primer campeonato igualmente tendrá buenas opciones de coronarse dado el bajo nivel de los monarcas actuales, exceptuando a un Shinsuke Yamanaka de formidable boxeo a pesar de sus puntos débiles.
viernes, 3 de junio de 2016
Previa: Emmanuel Rodríguez vs. Alberto Guevara
Emmanuel "Manny" Rodríguez 14(10KO)-0 vs. Alberto "Metro" Guevara 24(9KO)-2(1). Peso Gallo. 10 Rounds. Spike Tv. Seminole Hard Rock Hotel & Casino, Hollywood (Florida), Estados Unidos.
En el respaldo del Barthelemy-Bey se disputará una interesante pelea que servirá además para conocer a quien podría ser uno de los próximos retadores del peso gallo. Cabe mencionar que el puertorriqueño Rodríguez, que a sus 23 años es uno de los púgiles más prometedores de la división, está clasificado 4º IBF (con los dos primeros puestos vacantes), 5º WBA, 6º WBO y 8º WBC, por lo que de lograr una victoria hoy se vería alzado al primer mundial de su carrera, probablemente en los próximos meses. Es por ello que el enfrentamiento ha sido planteado por los organizadores como una última prueba de fuego a su evolución y proyección, ya que en la quinta pelea a 10 asaltos de su carrera (aunque nunca ha pasado del octavo round) se enfrentará al doble exretador mundial Alberto Guevara, púgil muy competente que sólo ha sumado derrotas ante Leo Santa Cruz y el número 1 gallo Shinsuke Yamanaka. De este modo, Guevara, que tratará de hacer valer su bagaje de ring para catapultarse en las listas y rozar el mundial, será un test de enormes proporciones para el poco experimentado Rodríguez, aunque éste habilidoso púgil con cinco victorias consecutivas antes el límite partirá como favorito en este decisivo combate.
En el respaldo del Barthelemy-Bey se disputará una interesante pelea que servirá además para conocer a quien podría ser uno de los próximos retadores del peso gallo. Cabe mencionar que el puertorriqueño Rodríguez, que a sus 23 años es uno de los púgiles más prometedores de la división, está clasificado 4º IBF (con los dos primeros puestos vacantes), 5º WBA, 6º WBO y 8º WBC, por lo que de lograr una victoria hoy se vería alzado al primer mundial de su carrera, probablemente en los próximos meses. Es por ello que el enfrentamiento ha sido planteado por los organizadores como una última prueba de fuego a su evolución y proyección, ya que en la quinta pelea a 10 asaltos de su carrera (aunque nunca ha pasado del octavo round) se enfrentará al doble exretador mundial Alberto Guevara, púgil muy competente que sólo ha sumado derrotas ante Leo Santa Cruz y el número 1 gallo Shinsuke Yamanaka. De este modo, Guevara, que tratará de hacer valer su bagaje de ring para catapultarse en las listas y rozar el mundial, será un test de enormes proporciones para el poco experimentado Rodríguez, aunque éste habilidoso púgil con cinco victorias consecutivas antes el límite partirá como favorito en este decisivo combate.
domingo, 10 de abril de 2016
Manny Pacquiao - Timothy Bradley III (9/4/2016)
MGM Grand, Las Vegas, Estados Unidos.
En juego el título WBO Internacional del peso welter.
Se especulaba mucho sobre la posibilidad de que un Bradley parcialmente renovado tras su cambio de entrenador pudiese presentar elevadas dificultades a Pacquiao, pero esto finalmente no sucedió, ya que, a pesar de que el estadounidense ofreció una pelea exigente y dio todo lo que tenía, "Pac Man" capturó un triunfo muy solvente en una actuación que puede ser considerada la mejor de las tres realizadas ante este púgil. Tras un tanteo en el round inicial marcado por la gran actividad de piernas de ambos contendientes, Pacquiao comenzaría a encontrar el camino para conectar su izquierda directa, aunque un Bradley muy móvil y que buscaba un contragolpe decisivo con el gancho diestro reduciría el efecto de los puños de su rival con su buena defensa dinámica y evitando dar planos claros.
Alcanzado el tercer asalto, y dando muestras el filipino de que ya no posee toda la velocidad y precisión que una vez tuvo, Bradley aprovecharía los intervalos entre ofensivas y la preparación de las mismas por parte de su rival para conectar directos que, junto a algún combo de hooks, parecieron meterle en la pelea. Y es que en el cuarto episodio supo seguir llegando con peligro con un hook de izquierda aislado pero efectivo que en esa ocasión pudo compensar los 1-2 y 2-1 del múltiples veces monarca. Con todo, si bien durante el quinto asalto el enfrentamiento se mantendría igualado, con "Desert Storm" mostrándose firme con el 1-2 y conectando un potente uppercut mientras Pacquiao lanzaba sus formidables series de rectos, la pelea comenzaría a romperse a partir del ecuador.
Las constantes variaciones de la línea de ataque de Pacquiao y su continuo dinamismo empezaron a dificultar decisivamente a Bradley el poder encontrar su distancia ideal, disminuyendo su efectividad ofensiva en un elevadísimo grado y exponiéndolo a errores astutamente aprovechados por el filipino. Así, Bradley terminaría boxeando como en las dos anteriores ocasiones, cediendo la iniciativa a la vez que su táctica se llenaba de dudas, algo que desembocó en un knockdown en el séptimo asalto cuando Pacquiao le alcanzó con un hook diestro mientras se desplazaba. Ante esta situación crítica, Bradley respondería con gran valentía, ofreciendo en el octavo round unas arriesgadas y agresivas ofensivas en las que logró conducir brevemente contra las cuerdas a su contrincante y alcanzarlo con claros golpes curvos. De todos modos, Pacquiao no llegaría a perder el control y en el noveno asalto se anotaría a su favor un nuevo knockdown al alcanzar con un gancho zurdo a un Bradley agachado para evitar un anterior 1-2.
Con el combate decidido ya en las cartulinas, Bradley debió volcarse en la búsqueda del knockout pero, frustrado y dubitativo, se desplazaría por el exterior del ring en gran parte de la recta final, en la que Pacquiao, con un decisivo uso de su potente jab, controlaría las acciones antes de cerrar la pelea amenazando con desbordar con una veloz serie. Terminados los 12 asaltos de un duelo entretenido y emocionante, contendido pero en líneas generales dominado por Manny Pacquiao 58(38KO)-6(3)-2, que se había anotado dos caídas, los jueces no defraudaron y dieron justas cartulinas de triple 116-110 (que pudieron ser más amplias) a favor del filipino, que capturaba el triunfo unánime y se imponía convincentemente en la trilogía de peleas (2 a 1) contra el excampeón estadounidense. No se puede negar que Bradley 33(13KO)-2-1 lo intentó con mucho empeño, que realizó ajustes cuando era necesario y que por momentos tuvo un elevado y peligroso grado de acierto. Aun así, Pacquiao es simplemente un mejor boxeador, por lo que, no estando a su máximo nivel pero deseando concluir su carrera con una gran actuación, le bastó con pequeños destellos de su impresionante velocidad y sus certeros combos de rectos para hacerse con una gran victoria.
En principio, y según declaró tras el combate, esta será la última pelea de Pacquiao, que afirmó haberse comprometido con su familia a abandonar los rings a pesar de su dudas sobre si quiere hacerlo. Así, con la retirada de Pacquiao (que se une a la ya consumada por parte de otros boxeadores insignes) además de ponerse fin a una etapa en el peso welter y en el boxeo en general, se certifica una trayectoria excepcional de un púgil que, superando muchos pronósticos adversos, ha capturado títulos mundiales en seis divisiones y ha marcado un antes y un después en el boxeo de su país, firmando una brillante página en la historia de este deporte.
En juego el título WBO Internacional del peso welter.
Se especulaba mucho sobre la posibilidad de que un Bradley parcialmente renovado tras su cambio de entrenador pudiese presentar elevadas dificultades a Pacquiao, pero esto finalmente no sucedió, ya que, a pesar de que el estadounidense ofreció una pelea exigente y dio todo lo que tenía, "Pac Man" capturó un triunfo muy solvente en una actuación que puede ser considerada la mejor de las tres realizadas ante este púgil. Tras un tanteo en el round inicial marcado por la gran actividad de piernas de ambos contendientes, Pacquiao comenzaría a encontrar el camino para conectar su izquierda directa, aunque un Bradley muy móvil y que buscaba un contragolpe decisivo con el gancho diestro reduciría el efecto de los puños de su rival con su buena defensa dinámica y evitando dar planos claros.
Alcanzado el tercer asalto, y dando muestras el filipino de que ya no posee toda la velocidad y precisión que una vez tuvo, Bradley aprovecharía los intervalos entre ofensivas y la preparación de las mismas por parte de su rival para conectar directos que, junto a algún combo de hooks, parecieron meterle en la pelea. Y es que en el cuarto episodio supo seguir llegando con peligro con un hook de izquierda aislado pero efectivo que en esa ocasión pudo compensar los 1-2 y 2-1 del múltiples veces monarca. Con todo, si bien durante el quinto asalto el enfrentamiento se mantendría igualado, con "Desert Storm" mostrándose firme con el 1-2 y conectando un potente uppercut mientras Pacquiao lanzaba sus formidables series de rectos, la pelea comenzaría a romperse a partir del ecuador.
Las constantes variaciones de la línea de ataque de Pacquiao y su continuo dinamismo empezaron a dificultar decisivamente a Bradley el poder encontrar su distancia ideal, disminuyendo su efectividad ofensiva en un elevadísimo grado y exponiéndolo a errores astutamente aprovechados por el filipino. Así, Bradley terminaría boxeando como en las dos anteriores ocasiones, cediendo la iniciativa a la vez que su táctica se llenaba de dudas, algo que desembocó en un knockdown en el séptimo asalto cuando Pacquiao le alcanzó con un hook diestro mientras se desplazaba. Ante esta situación crítica, Bradley respondería con gran valentía, ofreciendo en el octavo round unas arriesgadas y agresivas ofensivas en las que logró conducir brevemente contra las cuerdas a su contrincante y alcanzarlo con claros golpes curvos. De todos modos, Pacquiao no llegaría a perder el control y en el noveno asalto se anotaría a su favor un nuevo knockdown al alcanzar con un gancho zurdo a un Bradley agachado para evitar un anterior 1-2.
Con el combate decidido ya en las cartulinas, Bradley debió volcarse en la búsqueda del knockout pero, frustrado y dubitativo, se desplazaría por el exterior del ring en gran parte de la recta final, en la que Pacquiao, con un decisivo uso de su potente jab, controlaría las acciones antes de cerrar la pelea amenazando con desbordar con una veloz serie. Terminados los 12 asaltos de un duelo entretenido y emocionante, contendido pero en líneas generales dominado por Manny Pacquiao 58(38KO)-6(3)-2, que se había anotado dos caídas, los jueces no defraudaron y dieron justas cartulinas de triple 116-110 (que pudieron ser más amplias) a favor del filipino, que capturaba el triunfo unánime y se imponía convincentemente en la trilogía de peleas (2 a 1) contra el excampeón estadounidense. No se puede negar que Bradley 33(13KO)-2-1 lo intentó con mucho empeño, que realizó ajustes cuando era necesario y que por momentos tuvo un elevado y peligroso grado de acierto. Aun así, Pacquiao es simplemente un mejor boxeador, por lo que, no estando a su máximo nivel pero deseando concluir su carrera con una gran actuación, le bastó con pequeños destellos de su impresionante velocidad y sus certeros combos de rectos para hacerse con una gran victoria.
En principio, y según declaró tras el combate, esta será la última pelea de Pacquiao, que afirmó haberse comprometido con su familia a abandonar los rings a pesar de su dudas sobre si quiere hacerlo. Así, con la retirada de Pacquiao (que se une a la ya consumada por parte de otros boxeadores insignes) además de ponerse fin a una etapa en el peso welter y en el boxeo en general, se certifica una trayectoria excepcional de un púgil que, superando muchos pronósticos adversos, ha capturado títulos mundiales en seis divisiones y ha marcado un antes y un después en el boxeo de su país, firmando una brillante página en la historia de este deporte.
domingo, 3 de mayo de 2015
Floyd Mayweather Jr. - Manny Pacquiao (2/5/2015)
MGM Grand, Las Vegas, Estados Unidos.
En juego los títulos WBA, WBC y WBO del peso welter.
El combate arrancaría con ambos situados en el centro del ring, con Mayweather utilizando su jab al ataque y su derecha directa a la contra, mientras que Pacquiao probaba sus primeros rápidos ataques en combinación. Pronto Mayweather, efectuando pasos atrás para evitar los rectos de su oponente, pelearía más cercano a las cuerdas, pero un Pacquiao falto de frecuencia de golpeo no conseguiría arrinconarlo ni llegarle de forma muy clara ni repetida, salvo con algún directo de mano adelantada. Por su parte "Money" eludiendo la presión caminando hacia la derecha de su oponente y esquivando golpes agachándose (muchas veces de forma excesiva) podía contragolpear con claridad e irse anotando estos primeros asaltos iniciales.
De todas formas la velocidad y explosividad de ataque de Pacquiao no tardaría en aparecer sorprendentemente, y es que en el cuarto episodio un jab de Mayweather era respondido por un directo de izquierda de "Pac Man", golpe que desestabilizaba al púgil estadounidense y le obligaba a refugiarse en las cuerdas. Con la guardia cerrada tuvo que soportar un rápida descarga de rectos y hooks en combinación por parte de Pacquiao, pero, de manera inesperada y a diferencia de lo que ha hecho durante su carrera, el filipino cesaba en su ofensiva y retrocedía hasta el centro del ring permitiendo que su oponente se recuperase. No volvería a estar tan cerca de la victoria.
En cualquier caso, aunque no se produjeron apuros tan notables para Mayweather en el resto de la pelea, a partir de este cuarto asalto las acciones se emparejaron, volviéndose el combate más igualado. Pese a ello la línea general del duelo se mantuvo, con Mayweather caminando el ring y contragolpeando de forma clara con su directo diestro las entradas de su rival o realizando agarres para evitar el intercambio de golpes y con Pacquiao presionando y efectuando esporádicos ataques en combinación, principalmente de golpes rectos. De este modo, salvo una nueva arremetida de Pacquiao en el sexto asalto contra un Mayweather de espalda a las cuerdas, la pelea se disputaría sin excesiva intensidad, con el local escogiendo los golpes y con el visitante poco más activo, pero tratando de desbordar eventualmente por volumen de puños.
Así, en la parte final de la pelea ambos se sucederían en el dominio de los asaltos llegando incluso a dividirse el control en cada round. Finalmente los doce episodios se consumieron y, pese a que eran de esperar algunas dudas más por parte de los jueces, los tres se decantaron de forma clara por la victoria de Floyd "Money" Mayweather 48(26KO)-0, dando cartulinas de 118-110 y doble 116-112, de las cuales la primera tarjeta (con tan solo dos asaltos para el boxeador filipino) resulta casi ofensiva por su excesiva amplitud. Este resultado de derrota no satisfizo a Pacquiao 57(38KO)-6(3)-2, que consideró que había ofrecido una mayor voluntad de pelea y un mayor número de golpes, por lo que merecía ganar. Como era de esperar en un combate de tanta trascendencia y atención mediática que llega a los puntos, las opiniones de críticos y aficionados se suceden dispares, dividiéndose casi del mismo modo que lo habían hecho de forma previa a la pelea: desde los que ven un abrumador dominio de Mayweather a los que opinan que Pacquiao ganó claro, mientras que otros simplemente consideran que la pelea no tuvo la calidad esperada.
Lo justo es mencionar que Mayweather llegó con claridad gracias a su gran precisión y control de la distancia, pero tuvo poca frecuencia de golpeo, ofreció poco espectáculo y tomó muy pocos riegos, recurriendo como es habitual a irregularidades, como por ejemplo agacharse hasta casi las rodillas de su oponente. Por su parte Pacquiao se mostró más combativo, lanzando un volumen mucho mayor de golpes, aunque bastante imprecisos, pero no realizó una presión efectiva y estuvo lejos de ofrecer una buena intensidad en el ataque, dejando escapar varios asaltos por su poca iniciativa para emprender acciones ofensivas.
En cualquier caso el futuro de ambos parece ser de corto recorrido en el boxeo, viendo muchos en esta pelea el final de una era. Mayweather, que ostenta ahora tres de los cuatro cinturones welter (exceptuando el IBF en poder de Kell Brook), anunció que realizaría en septiembre un último combate buscando llevar su record invicto hasta el 49-0 e igualar de este modo el de Rocky Marciano. Para Pacquiao, que alegó que una lesión en su hombro derecho le impidió ser más contundente y efectivo, algunos señalan incluso que esta será su última pelea antes de centrarse en su carrera política.
En juego los títulos WBA, WBC y WBO del peso welter.
El combate arrancaría con ambos situados en el centro del ring, con Mayweather utilizando su jab al ataque y su derecha directa a la contra, mientras que Pacquiao probaba sus primeros rápidos ataques en combinación. Pronto Mayweather, efectuando pasos atrás para evitar los rectos de su oponente, pelearía más cercano a las cuerdas, pero un Pacquiao falto de frecuencia de golpeo no conseguiría arrinconarlo ni llegarle de forma muy clara ni repetida, salvo con algún directo de mano adelantada. Por su parte "Money" eludiendo la presión caminando hacia la derecha de su oponente y esquivando golpes agachándose (muchas veces de forma excesiva) podía contragolpear con claridad e irse anotando estos primeros asaltos iniciales.
De todas formas la velocidad y explosividad de ataque de Pacquiao no tardaría en aparecer sorprendentemente, y es que en el cuarto episodio un jab de Mayweather era respondido por un directo de izquierda de "Pac Man", golpe que desestabilizaba al púgil estadounidense y le obligaba a refugiarse en las cuerdas. Con la guardia cerrada tuvo que soportar un rápida descarga de rectos y hooks en combinación por parte de Pacquiao, pero, de manera inesperada y a diferencia de lo que ha hecho durante su carrera, el filipino cesaba en su ofensiva y retrocedía hasta el centro del ring permitiendo que su oponente se recuperase. No volvería a estar tan cerca de la victoria.
En cualquier caso, aunque no se produjeron apuros tan notables para Mayweather en el resto de la pelea, a partir de este cuarto asalto las acciones se emparejaron, volviéndose el combate más igualado. Pese a ello la línea general del duelo se mantuvo, con Mayweather caminando el ring y contragolpeando de forma clara con su directo diestro las entradas de su rival o realizando agarres para evitar el intercambio de golpes y con Pacquiao presionando y efectuando esporádicos ataques en combinación, principalmente de golpes rectos. De este modo, salvo una nueva arremetida de Pacquiao en el sexto asalto contra un Mayweather de espalda a las cuerdas, la pelea se disputaría sin excesiva intensidad, con el local escogiendo los golpes y con el visitante poco más activo, pero tratando de desbordar eventualmente por volumen de puños.
Así, en la parte final de la pelea ambos se sucederían en el dominio de los asaltos llegando incluso a dividirse el control en cada round. Finalmente los doce episodios se consumieron y, pese a que eran de esperar algunas dudas más por parte de los jueces, los tres se decantaron de forma clara por la victoria de Floyd "Money" Mayweather 48(26KO)-0, dando cartulinas de 118-110 y doble 116-112, de las cuales la primera tarjeta (con tan solo dos asaltos para el boxeador filipino) resulta casi ofensiva por su excesiva amplitud. Este resultado de derrota no satisfizo a Pacquiao 57(38KO)-6(3)-2, que consideró que había ofrecido una mayor voluntad de pelea y un mayor número de golpes, por lo que merecía ganar. Como era de esperar en un combate de tanta trascendencia y atención mediática que llega a los puntos, las opiniones de críticos y aficionados se suceden dispares, dividiéndose casi del mismo modo que lo habían hecho de forma previa a la pelea: desde los que ven un abrumador dominio de Mayweather a los que opinan que Pacquiao ganó claro, mientras que otros simplemente consideran que la pelea no tuvo la calidad esperada.
Lo justo es mencionar que Mayweather llegó con claridad gracias a su gran precisión y control de la distancia, pero tuvo poca frecuencia de golpeo, ofreció poco espectáculo y tomó muy pocos riegos, recurriendo como es habitual a irregularidades, como por ejemplo agacharse hasta casi las rodillas de su oponente. Por su parte Pacquiao se mostró más combativo, lanzando un volumen mucho mayor de golpes, aunque bastante imprecisos, pero no realizó una presión efectiva y estuvo lejos de ofrecer una buena intensidad en el ataque, dejando escapar varios asaltos por su poca iniciativa para emprender acciones ofensivas.
En cualquier caso el futuro de ambos parece ser de corto recorrido en el boxeo, viendo muchos en esta pelea el final de una era. Mayweather, que ostenta ahora tres de los cuatro cinturones welter (exceptuando el IBF en poder de Kell Brook), anunció que realizaría en septiembre un último combate buscando llevar su record invicto hasta el 49-0 e igualar de este modo el de Rocky Marciano. Para Pacquiao, que alegó que una lesión en su hombro derecho le impidió ser más contundente y efectivo, algunos señalan incluso que esta será su última pelea antes de centrarse en su carrera política.
sábado, 21 de febrero de 2015
Al final, 6 años después, Mayweather vs. Pacquiao confirmado oficialmente.
Tras una estela de centenares (si no miles) de noticias desde todo tipo de medios informativos abordando las negociaciones entre los 2 mejores boxeadores libra por libra de los últimos años, al fin ha quedado confirmado oficialmente el encuentro entre el estadounidense Floyd "Money" Mayweather Jr. 47(26KO)-0 y el filipino Manny "Pacman" Pacquiao 57(38KO)-5(3)-2. Este encuentro, que se disputará el 2 de mayo en el MGM Grand de Las Vegas retransmitido por Showtime y HBO, supondrá según los pronósticos el combate con mayor ganancias de la historia, superando probablemente los 250 millones de dólares. El combate ha sido pactado en el límite welter, por lo que sólo estarán en liza estos cinturones, el WBA y el WBC de Mayweather y el WBO de Pacquiao, y la bolsa se repartirá 60% para el norteamericano y 40% para el filipino.
En cuanto fue hecho oficial el anuncio se sucedieron las declaraciones de boxeadores, técnicos y analistas dando sus impresiones para este combate entre la mejor defensa y el mejor ataque del circuito boxístico. Algunos creen que la defensa estática y dinámica de Mayweather es demasiado infranqueable como para que el filipino consiga hacerse un hueco, y aunque lo consiguiera no podría evitar precisos contragolpes. Otros consideran que Pacquiao es demasiado rápido en sus veloces series de golpes rectos y tiene demasiada contundencia de pegada como para que el estadounidense pueda evitar algunas duras manos que le pongan en apuros, algo a lo que contribuye el heterodoxo boxeo de "Pacman". Finalmente, otros incluso prevén un encuentro mucho menos emocionante de lo esperado, con tan sólo un par de asaltos interesantes y diez de aburrido tanteo, producido por el temor a caer derrotados en este histórico combate.
En cualquier caso sea un emocionante combate que caiga del lado de uno u otro o sea un decepcionante duelo, lo que es seguro es que es el encuentro que la mayoría de aficionados querían ver y que tantas veces les había sido negado, algo que ha provocado el hartazgo de muchos seguidores. Tanto Mayweather como Pacquiao cuando fue anunciado el combate se mostraron alegres y satisfechos de que al fin se materializase el encuentro y confiados de cara a él, un enfrentamiento que va a llenar semana tras semana los titulares de muchas publicaciones deportivas con los eventos de patrocinio y con las declaraciones de todos los que tengan algo que ver con la pelea.
De todas formas hay que mencionar igualmente que este combate llega muy tarde, ya que si se hubiese producido en 2009 hubiésemos podido asistir a un mucho mejor encuentro que ya no podremos ver, algo de lo que hay unos obvios culpables que no se libran de su responsabilidad.
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