Mostrando entradas con la etiqueta corrupción. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta corrupción. Mostrar todas las entradas

miércoles, 20 de septiembre de 2017

¿Qué respuestas nos ha dado el Golovkin-Canelo?

Antes de que comenzase el campeonato mundial WBC, WBA e IBF del peso medio entre el kazajo Gennady Golovkin 37(33KO)-0-1 y el mexicano Saúl “Canelo” Álvarez 49(34KO)-1-2 las preguntas se amontonaban y cruzaban entre ellas en cantidad ingente. Y es que no podía ser de otro modo teniendo en cuenta que este era un encuentro trascendental en la historia del peso medio, en el que dos top de todos los pesos se enfrentaban en un duelo en el que debían demostrar realmente cuál era su potencial y cuáles sus capacidades reales en una pelea en igualdad de condiciones. Así, una vez terminado el enfrentamiento se pudieron extraer lecturas claras e incuestionables que, quizás, no hagan otra cosa que responder a algunas preguntas mientras crean otras nuevas.

Dejando al margen el resultado y la controversia de las cartulinas, y centrándonos sólo en lo deportivo, la lectura más significativa que se puede extraer de la pelea es la confirmación del declive de Golovkin. Puede que muchos se opongan a esta afirmación, considerando estos que mereció la victoria ante el que algunos valoran como el número 1 de todos los pesos. Aun así, y si bien no se puede cuestionar el mérito de su actuación, lo que quedó de manifiesto es que los tiempos en los que se mostraba como una apisonadora imparable han pasado.

“GGG” presionó, una vez más, de forma infinitamente más tenue que en anteriores momentos y su corte de ring, que tantas victorias le ha dado en el pasado, resultó sumamente inefectivo, dejando en todo momento la puerta abierta para que “Canelo” le rehuyese por la derecha. Además, su velocidad de manos fue realmente baja y su volumen de puños escaso también, comparativamente hablando. Por otro lado, cuando sus puños al máximo de potencia hicieron clara diana en su rival, éste los encajó sin ningún tipo de problemas, no siendo ni siquiera estremecido ligeramente. Finalmente, su precisión fue por momentos ridícula, fallando una decena de manos consecutivas a la vez que quedaba totalmente expuesto al contragolpe.

Sea como sea, su tenacidad, su resistencia y su formidable jab le mantuvieron en la lucha por la victoria en una pelea en la que su oponente corrió demasiado, cediendo asaltos por falta de trabajo y contundencia.

Esto nos lleva a otra clara lectura respecto al duelo: la nula acometividad de Canelo. Muchos, erróneamente, esperaban que Álvarez avanzase en todo momento sobre su oponente y golpease al cuerpo con el gancho y con combinaciones al rostro para desgastar y quebrar al monarca. Nada más lejos de la realidad. Decepcionando a quienes querían ver una descarnada batalla de intercambios, “Canelo” demostró que no tenía ninguna confianza en poder romper la resistencia de su adversario, al menos sin poner en riesgo decisivo la suya. Por ello, aunque en su momento criticó durísimamente a Erislandy Lara por su táctica, Canelo corrió el ring sin remordimientos durante gran parte de la pelea, rehusando los intercambios. 

Con todo, esto no tiene porqué implicar una falta de valentía, ya que en muchos momentos cometió la osadía de quedarse estático en las cuerdas, incluso bajando las manos, a la vez que eludía uno tras otro los golpes de Golovkin, demostrando una defensa verdaderamente excepcional que muchos ni siquiera sabían que tenía. Además, su precisión, su elección de golpes y su apreciación de los momentos oportunos para lanzarlos (o sea su gestión de los aspectos ofensivos desde una táctica contragolpeadora y conservadora) resultaron extraordinarias.

En este claro choque de estilos resultante, teniendo en cuenta que varios asaltos fueron muy igualados y que hubo fases de evidente dominio para cada boxeador, no nos engañemos, tanto la victoria por un asalto (o sea 7-5) para cada uno de los púgiles como el empate (6-6) resultan aceptables. 

Si se es imparcial y se valora globalmente la contienda, ésta estuvo emparejada y ni mucho menos fue totalmente controlada por Golovkin, como algunos afirman. Y es que “el efecto favorito” se dejó notar otra vez después de esta pelea. Tal y como pasó en el primero “Chocolatito”-Wangek o en el Pacquiao-Horn hubo analistas, boxeadores y aficionados que no dieron ni un margen mínimo en su propia lectura de la pelea para la victoria de Wangek y Horn, alterando su propia visión del choque por la sobrevaloración del favorito, en estos casos Román González y Manny Pacquiao, respectivamente. Esto no quiere decir que no se pueda pensar que “Chocolatito” o Pacquiao merecieran la victoria, sino que hay gente que ni siquiera necesitó analizarla imparcialmente para estar seguro al 100% de la total victoria del favorito. Salvando las enormes distancias, ya que ni muchísimo menos estaba Canelo en la posición de Wangek o Horn, esto se repitió en la pugna. Álvarez era calificado como “diva” y había manipulado las reglas del boxeo a su favor y Golovkin era el boxeador que partía como favorito y que no rechazaba retos, e indudablemente las simpatías de muchos, por el propio interés del pugilismo, se alinearon consciente o subconscientemente con el segundo.

De todos modos, no se debe tomar la parte por el todo. Aunque “Canelo” realizó la mejor actuación de su carrera y durante varios asaltos anuló con su fenomenal defensa al boxeador más agresivo y contundente de la división y a uno de los mejores de todos los pesos, esto no puede borrar de un plumazo sus nefastos años de pesos pactados, chantajes a los organismos, elusión de oponentes y elección de otros sumamente asequibles, todo ello sin pasar por alto los atroces robos a boxeadores que claramente le superaron. Así, lo que hay que preguntarse ahora es si “Canelo”, habiendo demostrado su destreza ante uno de los púgiles más peligrosos posibles y habiendo sido bueno su rendimiento en el peso medio, cambiará el planteamiento de su trayectoria y aceptará nuevos retos de enorme exigencia. De lo contrario, quizás no pueda disipar las críticas, que no dejaron de estar presentes en este choque por elegir la pelea en el momento en que Golovkin mostraba evidentes puntos débiles y sirviéndose en ella de nuevo de la ayuda de los jueces.

La puntuación de Adelaide Byrd de 118-110 a favor de “Canelo” es sin lugar a duda no sólo el peor elemento de la contienda o del fin de semana, sino la certificación de que el boxeo tiene que afrontar sus problemas de una vez por todas. Esto no significa que los aficionados, expertos y boxeadores debamos dejar de defender el deporte de las 16 cuerdas ante los que lo critican buscando su destrucción, sino que debemos exigir la limpieza del pugilismo para solidificarlo. Por ejemplo, hasta que los promotores dejen de pagar los salarios, el alojamiento y el mantenimiento de los jueces encargados de puntuar una pelea y del árbitro que vela por el cumplimiento de las reglas y dejen de hacer con ellos cenas y reuniones privadas previas a los enfrentamientos, los resultados polémicos no van a dejar de llegar, puesto que muchos jueces y árbitros no pueden o no quieren priorizar su objetividad y su aprecio por el boxeo sobre su sustento y su modo de vida relajado, cómodo y satisfactorio. Y es que ¿Cómo, por ejemplo, un funcionario o un trabajar estadounidense estándar va a querer renunciar a viajar con todos los gastos pagados a un formidable escenario y ganar en un fin de semana infinitamente más de lo que gana en un mes, además mientras ve en primer línea combates esperadísimos, puntuando una pelea contra los intereses del promotor que le paga, mordiendo la mano que le da de comer? Es un secreto a gritos que muchos jueces que no han seguido los “patrones” esperados por los promotores organizadores no han vuelto a ser llamados para juzgar peleas de estas compañías y que incluso han sido apartados a posiciones secundarias dentro de las comisiones atléticas. Hasta que los salarios de los jueces y árbitros no se extraigan de las sanciones pagadas a las comisiones o se descuenten de las bolsas finales de los boxeadores, sin intermediarios, la situación no va a cambiar, al menos en los combates de las estrellas del boxeo mundial.

Por otra parte, hay que recalcar que Adelaide Byrd no es una mala jueza o una jueza que haya tenido un día malo, es una corrupta al igual que su marido, el árbitro Robert Byrd. Muchos pueden considerar que no hay pruebas de tal cosa, pero realmente sí las hay. Sólo hay que ver su trayectoria de puntuaciones para comprobar que Byrd casi siempre puntúa mal las grandes peleas, decantándose por lecturas absolutas a favor de los favoritos o de los boxeadores estrella de las promotoras, o por los estadounidenses cuando boxean como visitantes. Se puede hacer fácilmente una lista de más de una decena de peleas recientes en las que ha participado en las que se puede ver que su puntuación es sesgada o injustificable. Por otra parte, en cuanto a su marido, sólo tenemos que recordar el escándalo más reciente, su total permisividad con los golpes bajos de Andre Ward en la revancha con Sergey Kovalev y su extranísima detención de la pelea. Así resulta evidente que el matrimonio Byrd son, junto a muchos otros jueces y árbitros, una garantía para que las agendas boxísticas de quienes mueven los hilos en este deporte se cumplan, ya sean estos televisiones, promotores u otro tipo de agentes. Simplemente, la diferencia entre los Byrd y otros es que son ineptos a la hora de ser corruptos, mientras que otros saben actuar con mayor sutileza sin levantar sospechas.

Volviendo al análisis del combate Golovkin-Canelo, éste en cierto modo ha acentuado una modificación de roles que lleva produciéndose desde hace un tiempo atrás y que podría agravarse en una eventual revancha. Entre 2015 y 2016, Golovkin era casi imbatible y en un enfrentamiento entonces ante Canelo su victoria parecía a todas luces inevitable además de contundente. Hay que recordar que, mientras tanto, Álvarez se medía a boxeadores asequibles y ganaba controvertidamente a Miguel Cotto, recibiendo críticas numerosísimas. Pero desde entonces la situación hay ido cambiando. Primero “GGG” daba signos de deterioro ante Kell Brook, que a priori no parecieron significativos, pero después a duras penas pudo vencer a un Daniel Jacobs ante el que no fue ni una sombra de lo que había sido. Por otro lado, su estancamiento o su degradación en su rendimiento se asentaba con este duelo ante “Canelo”, que ha hecho más evidente una sensacional evolución.

Esto nos lleva a la pregunta ¿Qué margen para la mejora tienen ambos contendientes en un eventual duelo de desquite? y ¿Aceptará Canelo una revancha? Respecto a la segunda pregunta ninguna certeza se puede tener debido a los peculiares manejos de Golden Boy Promotions y de “Canelo”, pero parece que, habiendo logrado aguantar bien los doce asaltos, habiendo mejorado su imagen general gracias a esta pelea y contando que podría ingresar una enorme cantidad de dinero con un nuevo choque ante el kazajo, la revancha parece la mejor opción para su carrera. Y es que, respondiendo a la primera pregunta, su margen de mejora es además superior al de Golovkin. Aunque se podía esperar que “GGG” usase una mejor gestión de tiempos y espacios, su planteamiento resultó de lo más simple. Por otra parte, cuando Canelo le atacó, su reacción defensiva fue por lo general bastante mala, encajando golpes claros y retrocediendo algo desordenado. En cambio, “Canelo”, que quizás esté en el punto álgido de su boxeo, demostró superior técnica y versatilidad, pareciendo que con los adecuados ajustes, especialmente a la hora de ceder asaltos por falta de actividad, podría generar más complicaciones a Golovkin. Siempre estará presente, obviamente, el riesgo del knockout, ya que Golovkin en todo momento podrá sacar de la nada una mano de poder que decida la pugna. Además su presión no dejará de otorgarle asaltos por impresión general a la vez que desgasta a sus adversarios. Pero habiendo sido poco brillantes, y cada vez menos, sus actuaciones consecutivas ante Brook, Jacobs y ahora Álvarez, parece que el tiempo juega en contra de Golovkin, que parece haber entrado en una cuesta abajo en la que cada mes que pase le acercará a su primera derrota.

Quizás en este sentido, el equipo de Canelo estudie cuál es el momento más astuto para pactar una revancha. Puede que en mayo, y si consigue mantener inactivo a Golovkin hasta entonces, tenga una buena oportunidad de triunfo, pero no será tan buena como en una pelea en septiembre del próximo año o incluso más allá. Aun así, si ahora mismo Golovkin se tuviese que medir a sus retadores obligatorios como Jermall Charlo y Sergiy Derevyanchenko, que logre salir con el brazo en alto no es ni mucho menos una certeza. Así, el mexicano corre el riesgo de que alguien se adelante destronando a un Golovkin cuya recomposición cada vez parece más improbable.

Por otro lado, para Golovkin ninguna opción podría ser mejor que buscar la unificación total del peso medio contra Saunders (titular WBO) o aceptar un duelo en diciembre ante Miguel Cotto, peleas que podría vencer con el rendimiento que todavía conserva y que deberían servirle para agrandar su legado y su estela exitosa a la vez que se hace con grandes bolsas. Además, un posible ascenso al peso supermedio no debería ser descartado, dado que, aunque su altura no sea la suficiente para la categoría superior, quizás el nivel de sus actuaciones podría recuperarse si es que todos sus problemas recientes han llegado por las dificultades para ajustarse al peso medio.

Sea como sea, ambos boxeadores se encuentran ahora, tras este empate, en una situación de total impasse en la que deberán tomar decisiones decisivas para su futuro e incluso para su papel final en la historia del boxeo. Intereses económicos, deportivos y de otra índole se entremezclaran, junto a la intervención de nuevos boxeadores reclamando oportunidades, haciendo las posibles elecciones tan complejas como difíciles de prever su éxito. Aun así, el peso medio parece mantenerse ahora en un formidable momento y es de esperar que desde diciembre al próximo mayo la división nos ofrezca enfrentamientos formidables y peleas para el recuerdo.

jueves, 6 de julio de 2017

Pacquiao-Horn, una controversia de múltiples caras


El entonces campeón mundial WBO del peso wélter Manny Pacquiao 59(38KO)-7(3)-2 entró al ring el pasado domingo (hora australiana) como clarísimo favorito. Esto era así no porque Horn fuese un desconocido, sino porque el local hasta la fecha no había demostrado ser un púgil de la élite. No lo había demostrado ante el excampeón de la Unión Europea Ahmed El Mousaoui, que mantuvo contendida la pelea. Ni contra Randall Bailey, veteranísimo boxeador que no hacia mucho que había salido del retiro y que, aun así, tumbó a Horn sobre la lona. Por último, tampoco mostró su valía ante otro veterano púgil como Ali Funeka que, si bien fue derrotado en el sexto asalto, también tumbó a “The Hornet”.

Así, resulta totalmente falso afirmar que Horn había puesto de manifiesto anteriormente que era una estrella emergente de inigualable esplendor o que era enormemente plausible que venciese a Pacquiao. Al respecto en Estados Unidos ha surgido una controversia entre el comentarista Stephen A. Smith y el experto Al Bernstein, aunque ésta no está transcurriendo en los cauces adecuados. Es verdad que Smith, como él mismo ha confesado, no es un gran conocedor del boxeo, y, por otro lado, sus desprecios a Horn no resultaron profesionales ni correctos, pero Bernstein se equivoca al justificar estos argumentos con una sobrevaloración de la carrera del australiano y del nivel al que combatieron con él Bailey y Funeka, que habían pasado hace mucho su mejor momento.

En cualquier caso, esta polémica entre comentaristas demuestra el grado de complejidad que han llegado a alcanzar las repercusiones de la derrota de Pacquiao ante Horn y de la decisión de los tres jueces a favor del australiano.

Evidentemente, se podía considerar que algún día, como todo boxeador, Pacquiao entraría en un bajón de rendimiento decisivo que, tarde o temprano, le supondría sumar una clara derrota que le llevase a cuestionarse su continuidad como púgil en activo, pero, igualmente, no había graves síntomas de que eso pudiese pasarle contra Horn. Pero al igual que muchos críticos afirman ahora que a la perfección pudieron prever la victoria de éste, muchos otros, como si fuesen parte de su equipo y círculo más cercano o como si tuviesen poderes clarividentes, afirman saber, absurdamente, que sería entonces cuando el rendimiento de Pacquiao empezaría a diluirse.

Sea como sea, realmente, dejando al margen si hubo polémica o no en las cartulinas, lo que es innegable es que “Pac Man” boxeó infinitamente lejos de su mejor nivel y que debería empezar a evaluar su retiro como afirma que hará. Muchísimo más lento, falto de astucia o de habilidad al contragolpe, se dejó encerrar repetidas veces por un Horn que sólo ofreció empuje, frecuencia y valentía. En sus anteriores dos peleas, ante Bradley y Vargas, Pacquiao había usado su versión conservadora pero dominadora a la perfección, pero en esta ocasión, no tenía ni la rapidez ni la explosividad para imponerla ante un Horn que salió al ring dispuesto a aprovechar la mayor oportunidad de su carrera.

De todos modos, ni mucho menos deben haber tantos elogios para Jeff Horn 17(11KO)-0-1, porque simplemente no los merece. Está claro que tiene mucho mérito pelear con ese arrojo ante un top de todos los pesos y una leyenda en activo del pugilismo como Pacquiao, pero más allá de esto, no demostró nada especial. Los golpes de poder del filipino, como señala el control computerizado, llegaron con mucha claridad y elevado número contra Horn, que en el boxeo que más domina, el que se desarrolla en la distancia larga, fue neutralizado una y otra vez por Pacquiao. Así, la que se decía era una complejísima táctica para derrotar al campeón no era más que un elevado ritmo combativo, estrategia que podría haber sido utilizada con mucha mayor destreza y mayor limpieza por decenas de boxeadores en la categoría. Porque no se debe pasar por alto que Horn actuó de forma enormemente tramposa, usando cabezazos de forma deliberada, al igual que codazos y empujones y estirones para desequilibrar a su rival, a quien le provocó dos serios cortes. Además erró una enorme cantidad de golpes lanzados al aire o bloqueados por su oponente.

Por otro lado, otra vez Horn demostró que su encaje es bastante moderado cuanto menos, ya que en el noveno asalto, en una de las únicas ofensivas verdaderamente decididas de Pacquiao en el combate, quedó muy tocado y a punto estuvo de ser derrotado antes del límite, pudiendo habernos ahorrado toda esta polémica de enormes proporciones. Y es que entre los que dicen que el veredicto es el robo del siglo, algo que no es verdad porque la pelea en líneas generales estuvo igualada, y los que aseguran que Horn ganó claramente y sólo se están poniendo cortinas de humo para proteger a una estrella, cosa igualmente falsa, el boxeo como deporte está recibiendo acusaciones de corrupción constantes y equivocadamente apuntadas, siendo algunas de ellas respaldadas por aficionados que ni siquiera llegan a casuales pero que se dan a si mismos el derecho a aseverar sin genero de dudas que el pugilismo es el deporte más corrupto.

Como tantas veces hemos dicho, en el boxeo, como en cualquier otro deporte, existen manipulaciones políticas, económicas e ideológicas que hacen que pueda existir la corrupción, pero ésta no es mayor que la que se puede encontrar en cualquier otro deporte de balón, de contacto, de velocidad o puntado por un panel de expertos. En la Formula 1 se han llegado a cambiar las normas de un día para otro para favorecer a un piloto; en Moto GP se han elegido sanciones desiguales a diferentes pilotos por las mismas infracciones, algo que también pasa en la Formula 1; en el atletismo se ha descalificado a un corredor por una salida falsa cuestionable mientras se daba una segunda oportunidad a otro o se han hecho mediciones equivocadas de un salto; en la esgrima se ha llegado a robar una medalla olímpica por un supuesto fallo en un sensor; en el salto de trampolín un idénticamente ejecutado triple mortal es puntuado a un país con un 10 y a otro con un 8,5 por los jueces; en el balonmano se ha permitido a un equipo defender con toda la dureza del mundo y tener posesiones larguísimas mientras el otro no le queda ni margen para jugar; en una final olímpica de baloncesto se llegaron a tolerar decenas, por no decir un centenar, de infracciones para no perjudicar a un equipo que ni siquiera sabía con qué reglas jugaba; ¿Hace falta que hablemos de los fallos arbitrales en el fútbol?

Con ejemplos como estos podríamos llenar todo internet sin terminar de enumerarlos todos, pero bastan estos casos para que quede claro que corrupción hay en todo deporte, como lo hay en todo ámbito de la actividad humana. Cualquiera tiene derecho a decir lo que crea conveniente, aunque no tenga ni idea sobre el tema en cuestión, si bien esto no resulta ni lógico ni moral, pero debe quedar claro para las personas imparciales que el Pacquiao-Horn no fue la peor mancha en el boxeo y ni mucha menos en el deporte, como algunos han afirmado. 

Por otro lado, es normal que los aficionados al boxeo critiquemos con toda la dureza posible casos como los dos combates entre Ward y Kovalev, pero resulta enormemente peligroso para el pugilisimo, siempre cuestionado haga algo bien o mal, que se den voces desmedidas contra un supuesto robo atroz a una de las estrellas más conocidas incluso por los que no son aficionados, ya que con ello sólo se hace que favorecer el descrédito del deporte de las 16 cuerdas entre quienes no lo conocen.

Eso no quiere decir que no se debe estar en contra del veredicto o que no se deba manifestar, pero no resulta conveniente que los aficionados, expertos y practicantes de boxeo den alas a los que sólo intentan menoscabar este deporte y ni siquiera han visualizado el enfrentamiento. Del mismo modo, hay incluso quienes llegan a afirmar que es un robo espeluznante teniendo ellos en su cartulina un 115-113 a favor de Pacquiao, siendo perfectamente plausible pasar de esa puntuación a un 113-115 a favor de Horn si dos de los asaltos más igualados se le dan a éste. Por contra, no se debe pasar por alto que la puntuación de Waleska Roldán de 117-111 es enormemente exagerada, equivocada y un esperpento, pero eso es por un motivo tan sencillo como que suele hacer mal su trabajo en los grandes combates que puntúa, tendiendo siempre a lecturas absolutas y pocas veces moderadas, cosa que se puede comprobar en su récord de los últimos años.

Respecto a la polémica deportiva en sí, resultó evidente que en el choque se contraponía la elevada frecuencia de golpeo del local con la menor cadencia pero mayor precisión del filipino, que conectó con destreza buenos contragolpes a la vez que Horn erraba o veía bloqueados un considerable número de sus cuantiosos puños. Así, con rounds verdaderamente intensos, resultó difícil en directo decidir siempre si la presión de Horn era efectiva o no, estando condicionada muchas veces esta apreciación por los deseos del propio espectador. Por ello, mientras Teddy Atlas vociferaba como un maníaco a favor de Pacquiao, expertos australianos hicieron lo mismo por Horn. Sea como sea, aunque los jueces, mejor situados que nadie en el estadio, vieron la victoria de Horn, el conteo computerizado (cuyos datos no siempre son fiables) vio el triunfo de Pacquiao al igual que la mayoría de críticos y aficionados. Por ello, se debe concluir que si bien en golpes de poder el visitante fue superior, el local por actitud y dominio del ring generó una sensación de control general. Así, si sumamos a ello unos cuantos rounds muy igualados, tenemos varias lecturas posibles pero razonadas del encuentro y ni mucho menos es el veredicto más controvertido del año.

De todos modos, como arriba hemos mencionado, la polémica se está apuntando de manera equivocada. Se centra demasiado en los jueces, pero pasa por alto algo evidente, la extraña actitud del promotor Bob Arum, algo que el mismo equipo de Pacquiao ha señalado.

Durante años, Arum ha sido un paladín despiadado a favor de su boxeador, pero no en esta ocasión. Si bien en el pasado Arum no ha ahorrado insultos y palabras malsonantes para criticar a los jueces que habían perjudicado a su máxima estrella, e incluso llegó a pedir una investigación a la Comisión de Nevada señalando la posibilidad de la corrupción en este órgano, ahora, que la derrota de Pacquiao le hará perder, en teoría, mucho dinero, simplemente se limita a aceptar enteramente e incluso respaldar el controvertido veredicto, centrando todo su desdén y reproches hacia el propio boxeador filipino y hacia su equipo.

Ciertamente, la oferta recibida por pelear con Horn tenía mucho sentido desde el punto de vista económico, pero no tenía más sentido que lo que se podría lograr con un Pacquiao-Spence o un Pacquiao-Crawford, por lo que aceptar la perdida del enorme beneficio de estas posibilidades con alegría y calma no parece una actitud lógica, menos aún de parte de un Arum al que sólo le importa el dinero. Es por este motivo que, como pasó después del primer combate ante Bradley, han empezado a surgir voces que afirman que todo esto ha sido una conspiración elaborada por el dirigente de Top Rank. Al igual que se dice que Arum propició el favorable veredicto hacia Bradley para ganar muchos millones con una revancha o incluso para intentar forzar el final del contrato de Pacquiao, ahora se señala que Arum habría preparado esta encerrona por dos idénticos motivos: exprimir hasta el final el último céntimo que pueda darle Pacquiao o hacer que se aleje de su compañía rescindiendo el contrato.

Para muchos así las piezas de la polémica empiezan a encajar. Pacquiao dice que parecía que el árbitro intentase ayudar a Horn, al que no penalizó y ni siquiera advirtió por su evidente e inaceptable juego sucio, permitiendo con ello que el campeón se descentrase y diese margen de maniobra a los jueces (recordemos que es obligación del promotor encargarse del pago y los gastos de los jueces y del árbitro, cosa que no es un rumor o una conspiración, es un hecho aceptado y público). De este modo, “Pac Man” sufre una derrota polémica que, coincidiendo con su bajón en rendimiento, le pone a un paso del retiro, pero Arum no protesta por ello, sino que critica a su propio boxeador y a su equipo a la vez que ensalza a un Horn que fue apuesta personal suya y al cual ahora se dice que pasará de copromocionar a promocionar de forma absoluta. Todo ello mientras un posible último combate de Pacquiao le haría ganar a Top Rank unas cifras escandalosamente elevadas. A la vez, el representante ante los medios de Pacquiao asegura que Arum está buscando una nueva máquina de hacer dinero y que pretende finalizar el contrato del ahora excampeón... Así, como siempre, sólo hay que ver quién organizó este combate contra un desconocido, habiendo mucho que ganar pero, en teoría, más que perder, y comprobar a quién beneficia el resultado final para ver quién es el verdadero personaje corrupto que mueve los hilos en las sombras.

domingo, 18 de diciembre de 2016

Al final Povetkin se enfrentó a Duhaupas: analisis del caso Povetkin y resumen del combate (17/12/2016)

¿Se puede confiar en Povetkin? ¿Se puede confiar en la VADA? Lo cierto es que ya no se puede poner la mano en el fuego por ninguno de ambos. El excampeón mundial WBA cometió un error al tomar en 2015 meldonio, a pesar de que este elemento fuese legal entonces. Es cierto que muchas sustancias que se distribuyen legalmente en suplementos no deberían ser toleradas por los organismos de control, ya que muchas de ellas son peores incluso que el meldonio, pero el hecho es que por legal que fuese introducir en su organismo esa sustancia, fue inmoral hacerlo y todos los problemas posteriores se los habría ahorrado.

Por otro lado, VADA demostró ser un organismo corrupto en su intervención para cancelar el esperadísimo Wilder-Povetkin, sin que el Consejo tomase ninguna medida por ello para castigar a esta llamada Asociación Voluntaria Antidopaje. El campeón WBC Wilder, su equipo y su promotora se habían mostrado muy poco dispuestos a enfrentar a uno de los dos mejores aspirantes de la actualidad, encima en su territorio, siendo tantas sus preocupaciones que desde su entorno se aseguró que iba a dejar vacante su cinturón para no arriesgarse a caer derrotado. Pero entonces, llegaron sus compatriotas de la VADA para salvarlo. Aprovechando que Povetkin había confesado que tomó meldonio cuando éste era legal, VADA se inventó un positivo en control antidopaje. Literalmente se lo inventó, puesto que las trazas halladas en su cuerpo estaban infinitamente por debajo del límite máximo tolerado por la WADA, la Agencia Mundial Antidopaje, algo que motivó que, lógicamente, Povetkin fuese exculpado posteriormente. ¿Porqué VADA mentiría? Para evitar que existiese la posibilidad de que un peso pesado estadounidense perdiese su cinto mundial ante un ruso en Rusia, escenario que sería para los norteamericanos casi una tragedia nacional a causa de su chauvinismo y de la pugna entre ambos países.

No pudiéndose entonces confiar ni en Povetkin ni en la VADA se llega a la situación actual, en la que nadie parece estar del todo limpio y en la cual parece haber algo de conspiración. Berman Stiverne da positivo en control antidopaje, se le hace pagar un gran multa pero se le exculpa sólo unos días después, dándose por buena la simple explicación de que la sustancia había llegado a su cuerpo con una bebida energética. Aunque la mayoría de dopados de la historia del deporte han dicho que habían comido carne contaminada o que por accidente había entrado la sustancia en su organismo a través de un suplemento, el WBC se creyó la versión de Stiverne sin dudarlo. Finalmente, se llega al día antes del combate Povetkin-Stiverne por el título interino WBC, o dicho de otro modo, para ser el siguiente mandatorio del lesionado Wilder, y a unas horas de la pelea se revela un positivo de Povetkin por ostarina.

Nuevamente surge la misma pregunta ¿Porqué, como pasó ante Wilder, VADA reveló el positivo a unas horas del combate habiéndose detectado días atrás? Del mismo modo, si se piensa que los rusos son unos expertos tan grandes en doparse ¿Cómo iban a ser tan imbéciles de, después de pasar por todo lo referente al meldonio y cuatro tests previos al duelo ante Stiverne, volver a dopar a su púgil, pero esta vez esperándose al quinto test para tomar un dopante sin ni siquiera enmascararlo? Por otro lado, cabe destacar la presunción de culpabilidad que se le da a los rusos desde Estados Unidos como si en este país no hubiesen habido casos de dopaje gigantescos. Sólo hay que señalar las cinco medallas olímpicas retiradas a la atleta Marion Jones por el descubrimiento de su dopaje o los Tours de Francia quitados al ciclista Lance Armstrong para demostrar que el ser una potencia política conlleva muchas veces ser una potencia en dopaje sea el país que sea. Aunque los casos de dopaje rusos hayan sido ruidosos no han sido más escandalosos, todo ello sin tener en cuenta que muchos casos en los que hay implicados deportistas estadounidenses todavía no han salido a la luz, aunque se asume sin sonrojarse, por ejemplo, que la mayoría de los jugadores de la liga de fútbol americano se dopan.

¿Es Povetkin inocente? ¿Quién lo sabe? Aunque si no lo es debería ser sancionado duramente ¿VADA es de fiar? No lo es en absoluto y los boxeadores no estadounidenses y los organismos deberían retirarle su confianza cuanto antes si no quieren que un puñado de personas en un despacho dirijan a su antojo quién es honrado y quién no y con ello gestionen a su voluntad el pugilismo. ¿Quién sale perjudicado de todo esto? El boxeo como deporte, la división del peso pesado y los aficionados ¿Quién sale beneficiado? Deontay Wilder, que probablemente ya nunca tenga que enfrentar al retador más complicado de la actualidad junto a Luis Ortiz, surgiendo ante él un camino casi totalmente despejado de dificultades para ejecutar un largo reinado, mantener su invicto y retirarse pronto como tantas veces ha dicho. Además se desvanece quizás durante décadas la amenazadora sombra de que un estadounidense del peso pesado pueda perder su cinturón en Rusia. Mira quién esta recibiendo los tiros y verás de donde vienen las balas...

Dejando al margen este repulsivo caso extradeportivo en gran parte y que ha abierto el camino a los peores instintos de algunos aficionados [sólo hace falta entrar a cualquier foro estadounidense para encontrar faltas de respeto de todo tipo a los boxeadores o a las personas no norteamericanas e incluso afirmaciones racistas por parte de los afroamericanos, que tras las trampas hechas innumerables veces, por ejemplo, a favor de Mayweather o de Ward recientemente o en el caso Ali-Liston, en el pasado, probado como un combate amañado por el FBI, tienen mucho que callar], finalmente tras Stiverne renunciar a pelear, se buscó un rival de sustitución, el top 15 Duhaupas.


Resumen del combate
Ekaterimburg-Eskpo, Ekaterinburgo, Rusia. Peso Pesado.
 
Ciertamente, el francés no estaba en el mejor estado de forma posible, aunque debe reconocerse su valentía por aceptar una pelea con tan poco margen de tiempo y encima ante un supuesto dopado. En cualquier caso, fuese por la falta de entrenamiento o fuese por la superioridad de Povetkin, el triunfo del ruso fue muy contundente. Aprovechando su altura, Duhaupas trataría de establecer el jab, pero el ruso, mucho más móvil y veloz, aguardaría los ataques de su rival para contragolpearlo con el cruzado diestro y realizar arremetidas con el gancho zurdo repetido arriba y abajo. Al inicio Duhaupas respondería bien a las entradas de su rival con el hook de mano adelantada, pero pronto la precisión y la calidad de Povetkin se impondrían, destacando sus combinaciones cruzado diestro-hook zurdo al hígado y sus series de curvos.

La gran elección de Povetkin del momento de ataque, cuando Duhaupas recogía sus puños lanzados, le otorgó una gran capacidad de desborde en sus entradas y salidas, teniendo simplemente que usar sus manos aisladas en cruzado diestro o gancho de izquierda repetido para llegar con muchísima claridad. Duhaupas le echaba ganas, pero sus combos de directos eran desordenados y poco efectivos, errando un importante número de golpes por los buenos pasos atrás y las esquivas de cintura de su rival. Alcanzado el cuarto asalto, Duhaupas empezó a ceder un tanto mientras que Povetkin intensificó sus ofensivas, avanzando contra su oponente saltando y enlazando manos con gran destreza, por ejemplo, en directo al cuerpo-hook de izquierda al torso-hook zurdo arriba o sorprendiéndolo con la derecha aislada a veces desde una posición semiagachada.

El francés empezó a mostrarse tocado y cada vez más lento, además de más desconcertado por los buenos cambios de línea de "Russian Vityaz", que en el quinto asalto empezó a dominar ampliamente ya fuese con su jab a la contra, con el directo encadenado con el uppercut o con el formidable gancho de mano adelantada. Así, finalmente, en el sexto round, después de empezar a padecer claramente al ser fijado y alcanzado por duras combinaciones de curvos, Duhaupas 34(21KO)-4(2) (que aguantó once asaltos ante Wilder) sería atacado por un cruzado diestro y, mientras retrocedía para evitar más golpes, encajaría dos brutales hooks de izquierda que lo tumbaron espectacularmente de espaldas sobre la lona, llegándose a un knockout.

Con este buen triunfo, Povetkin 31(23KO)-1 lograba añadir un nombre destacado más a su record que, más allá de las polémicas, es el mejor de la actualidad en cuanto a oponentes batidos sólo por detrás del de Wladimir Klitschko. Aun así, una presumible suspensión por dopaje de gran dureza deja al excampeón Povetkin en una pésima posición respecto a su futuro, restándole sólo tres posibilidades: retirarse, intentar buscar un resquicio legal para pelear en otro organismo que no sea el WBC o esperar a que se cumpla su sanción y, ya quizás demasiado veterano, intentar asaltar un mundial que ya probablemente no estará en condiciones de lograr.

jueves, 18 de agosto de 2016

Povetkin queda exculpado de dopaje y peleará por interino WBC pesado ante Stiverne


¿Por qué una agencia supuestamente independiente como VADA (aunque con su cúpula dirigida por estadounidenses) emitió un comunicado afirmando que Alexander Povetkin había dado positivo en control antidopaje cuando era falso? ¿Por qué hizo esto no en cuanto se analizó la muestra sino a tan sólo unos días de que un campeón estadounidense pusiese enormemente en riesgo su título del peso pesado en Rusia? Estas preguntas surgen inevitablemente a raíz de la conclusión final del Consejo Mundial de Boxeo respecto al caso de Alexander Povetkin 30(22KO)-1, que ha sido exculpado del cargo dopaje y se le permite competir con normalidad, llevándonos a cuestionar la imparcialidad y transparencia de la VADA, de la cual quizás la WBC debería distanciarse cautelosamente. 

Recordemos que, como se ha dicho, a menos de una semana para que se produjese en Rusia el choque entre el campeón WBC pesado Deontay Wilder y Alexander Povetkin, la VADA (Asociación Voluntaria Antidopaje) señalaba que el aspirante había dado positivo en un control antidopaje por Meldonium o Meldonio. Esta afirmación fue inmediatamente denegada por el promotor del ruso, Andrey Ryabinskiy, que afirmó que su púgil no había sobrepasado el límite de 1 microgramo estipulado por la Agencia Mundial Antidopaje (WADA), siendo la cifra de 0,07 microgramos (70 nanogramos), algo que se ha demostrado totalmente cierto. Aun así, mientras era investigado el caso por el WBC, el choque Wilder-Povetkin quedaba suspendido.

Pues bien, finalmente, el Consejo ha llegado a una conclusión respecto a la situación de Povetkin y ha decidido que este boxeador no debe sufrir suspensión y que se debe mantener en su posición de retador mandatorio al título mundial del peso máximo. Y es que las muestras de Povetkin tenían cantidades mínimas de la sustancia Meldonium, no era reincidente en casos de dopaje y había confirmado el consumo de dicho elemento antes de que fuese oficialmente prohibido por la WADA.

Dicho esto, no se puede entender cómo la VADA, que ha sido elevada por muchos púgiles y analistas como una especie de adalid contra la corrupción que iba a sanear el boxeo, pudo actuar de una manera tan sumamente irregular. Si se cuenta como positivo en control antidopaje cuando un deportista tiene trazas de una sustancia ilegal por debajo del límite permitido, se producirían positivos cada semana, en cada deporte y en numerosísimos casos, puesto que en todo individuo se pueden encontrar restos mínimos de sustancias (ingeridas o segregadas naturalmente) que en cifras elevadas son consideradas dopaje ¿Cómo no sabe esto la VADA? La respuesta es simple, sí lo sabe, pero prefirió emitir un comunicado anunciando un dopaje sin poner los resultados del test, que exculparían instantáneamente a Povetkin. Pero ¿Por qué?

Dado que los aspirantes que ha enfrentado Deontay Wilder habían sido de los más modestos de la lista del Consejo, muchos eran los aficionados y los expertos que pensaban que el titular estaba siendo sobreprotegido y que sus cualidades no eran tan enormes como se señalaba. Del mismo modo, muchos eran los que pensaban que iba a hacer cualquier cosa, incluso dejar vacante su cinturón, ante de enfrentar a un demoledor Povetkin en Rusia. Pero esto, que hubiese supuesto un enorme descrédito para el boxeador (y también algunas importantes implicaciones políticas, que nunca deberían influir en el deporte), fue evitado "milagrosa y casualmente" por los compatriotas de Wilder que dirigen la VADA acusando falsamente a Povetkin, aprovechando para ello que éste había confirmado su consumo de Meldonium antes de su prohibición. Sin obviar que el uso "legal" de la sustancia por Povetkin resulta en cualquier caso tramposo y reprochable y que por ello su nombre queda manchado ¿Que prestigio le resta a la VADA ahora?

Dejando de lado este giro en las tornas, el Consejo se mantiene firme en su adhesión a la VADA, con la cual desempeñará un estricto plan personalizado para Povetkin de controles antidopaje que deberá sufrir durante un año para confirmar su inocencia. 

Otro punto de controversia ha llegado en un comunicado posterior publicado por el WBC, que en lugar de declarar campeón en receso a Deontay Wilder 37(36KO)-0 (como a Grigory Drozd o Jorge Linares) lo ha mantenido como monarca absoluto a pesar de que sufre dos serias lesiones en su brazo derecho que requieren cirugía y que no le permitirán regresar a los rings hasta 2017. En cualquier caso, como no puede cumplir con su defensa mandatoria, el Consejo ha decidido crear un provisional título interino (como, por ejemplo, en el caso reciente de Gary Russell Jr.) para no dejar estancada la división, peleando por él Alexander Povetkin y el excampeón Berman Stiverne 25(21KO)-2(1)-1, que tendrán hasta el 16 de septiembre para llegar a un acuerdo que evite la subasta. Actualmente existen rumores que señalan que el Povetkin-Stiverne tendrá lugar en Rusia en noviembre o diciembre junto al campeonato crucero Lebedev-Gassiev y el campeonato interino pesado Ortiz-Ustinov, aunque no hay ninguna declaración oficial al respecto.

En principio, el ganador del Povetkin-Stiverne, en el cual el primero será clarísimo favorito, debería medirse de forma mandatoria posteriormente a Wilder, pero es muy probable que el Consejo le permita antes a éste una nueva defensa voluntaria (la quinta de su reinado sin haber hecho ni una mandatoria desde su coronación en junio de 2015). Por ello, y sin olvidar que hay demandas judiciales cruzadas de los equipos de Povetkin y Wilder, aunque se han puesto las bases para la solución, no parece que esta historia se resuelva totalmente pronto ni que deje de dar de que hablar durante lo que resta de año y del próximo.

viernes, 20 de noviembre de 2015

Trout demanda a la WBO por "privarlo" del mundial superwelter

Parece que esta semana los organismos del boxeo están en pugnas inesperadas administrativas o incluso legales, exceptuando a la seria y bastante legal IBF, a la que prácticamente sólo se le puede reprochar el uso de algunos títulos menores inútiles e innecesarios, pero que por lo demás es bastante limpia en sus acciones. Si la desposesión de Cotto por la WBC destapó una presunta irregularidad y la WBA contestó con críticas que debería aplicar a su propio organismo (llevando a Sulaimán, presidente WBC, a solicitar un debate contra el presidente WBA, Gilberto Mendoza, al que contestó además con duras acusaciones), ahora la WBO es la que padece problemas e incluso una demanda judicial. Y es que el excampeón mundial superwelter Austin Trout ha recurrido a los tribunales contra la Organización.

  El hecho es que la principal mancha de la WBO es su arbitrario manejo de los rankings, algo que todos los organismos hacen (sobre todo la WBA), pero que en el caso de la Organización recientemente ha sido demasiado flagrante, ya que en varias ocasiones antes de la disputa del mundial o de una eliminatoria se han cambiado cuestionablemente a los integrantes de los primeros puestos. Esto mismo le sucedió a un Trout que estando en la parte más alta de la lista fue desplazado súbitamente, perdiéndose por ello una oportunidad mundialista que le hubiese llegado por el título que se le arrebató a Demetrius Andrade, campeonato por el cinturón vacante que finalmente fue disputado por Liam Smith y John Thompson, siendo el primero de ellos el nuevo campeón al vencer el duelo. Según apunta Trout, la WBO le desplazó a drede y bajo presión o pago del promotor Frank Warren, que presuntamente habría intercedido de ese modo para que su púgil Smith pudiese disputar el mundial, algo que obviamente Warren niega tajantemente.
 
Sea como sea, desafortunadamente se abre un nuevo frente de debate y pugna en uno de los organismos, algo que sólo hace, sea cierto o no, que contribuir a dar mala imagen al deporte. En estas circunstancias, y volviendo atrás en el tiempo hasta 2014, cabe recordar que en una reunión entre representantes de los organismos se quiso dar una imagen de gran solidez y buena relación entre todos ellos que llevaría, según aseguraban, a combates de unificación obligatorios en todas las divisiones para el año 2016, algo que incluso algunos creyeron. Pero ahora, mirado el panorama actual y el calendario, este escenario ideal parece imposible de materializar. Entonces y dejando a parte la posibilidad de que los cuatro organismos se rijan enteramente por la justicia y el sentido común ¿Qué les queda a los aficionados que desean ver enfrentados a los mejores entre si y a los boxeadores que quieren escribir una página en la historia del boxeo batiendo a los mayores rivales posibles? Actualmente, y por desgraciado e inapropiado que parezca, sólo pueden esperar que la "buena fe" de las televisiones y de las promotoras les ofrezcan estos combates, a la vez que muchos de los púgiles moderen sus desmedidas peticiones económicas y quieran demostrar más que son los mejores que poseer más cinturones y mejores records.

En cualquier caso, y aunque algunos plantean un escenario apocalíptico, el boxeo es un deporte demasiado magnífico y con demasiadas historias brillantes como para que las ambiciones de unos pocos hombres en unos despachos puedan truncarlo, por lo que siempre se encontrarán excelentes combates, pedidos por los aficionados insistentemente, con cinturón en juego o no, entre boxeadores de cualquier rincón del mundo que mantendrán vivo el pugilismo y seguirán escribiendo momentos épicos.

jueves, 19 de noviembre de 2015

La infame WBA reprocha a la WBC la desposesión de Miguel Cotto


Ya sólo faltan dos días para la disputa del esperadísimo Cotto-Canelo y las miradas y las noticias están todas centradas en tan esperado duelo. Tanto es así que muy pocos son los promotores que han realizado confirmaciones de importancia, y es que de hacerlo probablemente verían la atención que quieren conseguir diluida por la que logra tan gran enfrentamiento entre los excampeones puertorriqueño y mexicano. Así, con la actualidad internacional un tanto estancada, y junto a incontables declaraciones de cualquiera que tiene que ver algo (o no) con el Cotto-Canelo, destacan entremedio de todas ellas unas palabras pronunciadas por el presidente de la WBA Gilberto Mendoza. Éste, que mantiene un silencio sepulcral en tantas ocasiones en las que debería de dar explicaciones, ha alzado la voz para criticar a la WBC por la desposesión a Miguel Cotto de su cinturón del peso medio.


Siendo justos y sinceros, lo cierto es que la actitud del Consejo puede ser cuanto menos cuestionable, sobre todo si, como afirma Cotto, el Consejo le demandaba 800.000 dólares para pagar a Golovkin por hacerse a un lado y permitir el choque con el "Canelo" Álvarez. Teniendo que añadir a esta cifra los 300.000 dólares de la sanción como combate mundial de la pelea. En cualquier caso, también cabe decir que esto podría haber sido evitado si Cotto hubiese aceptado el acuerdo con Álvarez varios meses atrás (como casi se hizo) o si hubiese dejado vacante su cinturón antes, pudiendo también haber aceptado afrontar sus obligaciones mandatorias previamente a batirse al extitular superwelter mexicano.

Más allá de lo señalado, y de que la WBC proyecta una aura de honorabilidad que no se materializa en muchas ocasiones, quien menos puede criticar a dicho organismo y a sus acciones y decisiones es la inmensamente corrupta WBA, que ha tratado por todos los medios en los últimos años de amasar una fortuna a costa de desprestigiar al boxeo. Es cierto que el Consejo ha permitiendo varias defensas en catchweight seguidas de algunos de sus campeones o defensas voluntarias inoportunas, algunas de ellas incluso contra rivales ni siquiera ranqueados en el top 15, y se pueden hacer mención de un lista considerable de demás irregularidades como un uso desmedido de los títulos menores. Pero todo ello ha sido replicado con creces por la WBA, organismo que saca enorme ventaja en corruptelas a cualquiera de las otras tres organizaciones boxísticas.

Cabe recordar el caso de Ali Raymi, "boxeador" minimosca yemení que batió a 22 desconocidos púgiles en el primer round pero que, a pesar de la sombra innegable del amaño  en dichas peleas, fue ranqueado en el top 10 de la WBA. Lo peor de todo es que después de unos meses del fallecimiento de Raymi la Asociación lo siguió manteniendo en su posición en el ranking, e incluso, cuando se destapó el escándalo, todavía lo mantuvo durante bastantes días más en la clasificación. Esta quizás sea una de las peores manchas recientes de la WBA, pero por lo demás sus muestras de inmoral arbitrariedad han sido constantes, creando una tabla de campeones con tres monarcas en casi todas las divisiones, manteniendo a algunos titulares destacados a pesar de sus incumplimientos prolongados de las normas y realizando en torno a ellos acciones deshonestas.

En un resumen rápido mirando a su tabla de campeones de arriba abajo: Ortiz peleó por el interino después de una sanción por dopaje; Shumenov fue inexplicablemente ranquedo en el top 3 crucero para que disputase el interino; Ward se mantuvo como campeón dos años sin realizar una defensa; a Chudinov se le exigió una revancha con Sturm habiendo arrollado a su rival en el primer enfrentamiento; Alfonso Blanco se hizo titular interino pero no se le dio su cinturón a la vez que Eubank era interino y se le permitía una última defensa; Mayweather sigue siendo campeón en dos divisiones a pesar de que lleva tres meses retirado; a Broner se le da una injusta oportunidad mundialista llegando de una derrota y tras coronarse se le asciende a supercampeón; Uchiyama dilata sus mandatorias durante meses más allá de lo permitido; se degrada a Cuellar a la vez que se crea súbitamente un supercampeonato disputado por Santa Cruz y Mares; a Rigondeaux se le nombra en receso sólo para que Quigg pueda disputar una unificación contra Frampton; Payano y McDonnell defienden de forma muy controvertida y no se les ordena revancha. Así se podría seguir durante páginas y páginas sin terminar de señalar todas las trampas de la WBA.

Pero sin prestar atención a ello, Mendoza dice que la WBC no se condujo bien en el tema de Cotto y que esta noticia expone a los organismos ante los aficionados ¿Y no expone a los organismos ranquear a un púgil muerto y las otras corrupciones hechas adrede para aumentar el prestigio o las arcas de la Asociación? No se puede mostrar menos vergüenza, aunque Mendoza lo compensará haciendo una ronda de visitas por los medios escritos y televisados para sanear su imagen, siendo apoyado en su empeño por numerosos críticos.

La verdad es que ante un gran combate como el Cotto-Canelo poco importan los elementos externos y, por otro lado, generalmente la WBA cuenta con excelentes boxeadores en sus listas que no tienen culpa de lo que se hace en los despachos, pero los aficionados deben tener presente siempre hasta donde llegan legítimamente las protestas y demandas de cada uno de los implicados y valorar los errores y logros en su justa medida, algo que la Asociación ha tratado de evitar aprovechando un momento de debilidad de otro organismo para tapar su propia inmoralidad.