Antes de que comenzase el campeonato mundial WBC, WBA e IBF del peso medio entre el kazajo Gennady Golovkin 37(33KO)-0-1 y el mexicano Saúl “Canelo” Álvarez 49(34KO)-1-2 las preguntas se amontonaban y cruzaban entre ellas en cantidad ingente. Y es que no podía ser de otro modo teniendo en cuenta que este era un encuentro trascendental en la historia del peso medio, en el que dos top de todos los pesos se enfrentaban en un duelo en el que debían demostrar realmente cuál era su potencial y cuáles sus capacidades reales en una pelea en igualdad de condiciones. Así, una vez terminado el enfrentamiento se pudieron extraer lecturas claras e incuestionables que, quizás, no hagan otra cosa que responder a algunas preguntas mientras crean otras nuevas.
Dejando al margen el resultado y la controversia de las cartulinas, y centrándonos sólo en lo deportivo, la lectura más significativa que se puede extraer de la pelea es la confirmación del declive de Golovkin. Puede que muchos se opongan a esta afirmación, considerando estos que mereció la victoria ante el que algunos valoran como el número 1 de todos los pesos. Aun así, y si bien no se puede cuestionar el mérito de su actuación, lo que quedó de manifiesto es que los tiempos en los que se mostraba como una apisonadora imparable han pasado.
“GGG” presionó, una vez más, de forma infinitamente más tenue que en anteriores momentos y su corte de ring, que tantas victorias le ha dado en el pasado, resultó sumamente inefectivo, dejando en todo momento la puerta abierta para que “Canelo” le rehuyese por la derecha. Además, su velocidad de manos fue realmente baja y su volumen de puños escaso también, comparativamente hablando. Por otro lado, cuando sus puños al máximo de potencia hicieron clara diana en su rival, éste los encajó sin ningún tipo de problemas, no siendo ni siquiera estremecido ligeramente. Finalmente, su precisión fue por momentos ridícula, fallando una decena de manos consecutivas a la vez que quedaba totalmente expuesto al contragolpe.
Sea como sea, su tenacidad, su resistencia y su formidable jab le mantuvieron en la lucha por la victoria en una pelea en la que su oponente corrió demasiado, cediendo asaltos por falta de trabajo y contundencia.
Esto nos lleva a otra clara lectura respecto al duelo: la nula acometividad de Canelo. Muchos, erróneamente, esperaban que Álvarez avanzase en todo momento sobre su oponente y golpease al cuerpo con el gancho y con combinaciones al rostro para desgastar y quebrar al monarca. Nada más lejos de la realidad. Decepcionando a quienes querían ver una descarnada batalla de intercambios, “Canelo” demostró que no tenía ninguna confianza en poder romper la resistencia de su adversario, al menos sin poner en riesgo decisivo la suya. Por ello, aunque en su momento criticó durísimamente a Erislandy Lara por su táctica, Canelo corrió el ring sin remordimientos durante gran parte de la pelea, rehusando los intercambios.
Con todo, esto no tiene porqué implicar una falta de valentía, ya que en muchos momentos cometió la osadía de quedarse estático en las cuerdas, incluso bajando las manos, a la vez que eludía uno tras otro los golpes de Golovkin, demostrando una defensa verdaderamente excepcional que muchos ni siquiera sabían que tenía. Además, su precisión, su elección de golpes y su apreciación de los momentos oportunos para lanzarlos (o sea su gestión de los aspectos ofensivos desde una táctica contragolpeadora y conservadora) resultaron extraordinarias.
En este claro choque de estilos resultante, teniendo en cuenta que varios asaltos fueron muy igualados y que hubo fases de evidente dominio para cada boxeador, no nos engañemos, tanto la victoria por un asalto (o sea 7-5) para cada uno de los púgiles como el empate (6-6) resultan aceptables.
Si se es imparcial y se valora globalmente la contienda, ésta estuvo emparejada y ni mucho menos fue totalmente controlada por Golovkin, como algunos afirman. Y es que “el efecto favorito” se dejó notar otra vez después de esta pelea. Tal y como pasó en el primero “Chocolatito”-Wangek o en el Pacquiao-Horn hubo analistas, boxeadores y aficionados que no dieron ni un margen mínimo en su propia lectura de la pelea para la victoria de Wangek y Horn, alterando su propia visión del choque por la sobrevaloración del favorito, en estos casos Román González y Manny Pacquiao, respectivamente. Esto no quiere decir que no se pueda pensar que “Chocolatito” o Pacquiao merecieran la victoria, sino que hay gente que ni siquiera necesitó analizarla imparcialmente para estar seguro al 100% de la total victoria del favorito. Salvando las enormes distancias, ya que ni muchísimo menos estaba Canelo en la posición de Wangek o Horn, esto se repitió en la pugna. Álvarez era calificado como “diva” y había manipulado las reglas del boxeo a su favor y Golovkin era el boxeador que partía como favorito y que no rechazaba retos, e indudablemente las simpatías de muchos, por el propio interés del pugilismo, se alinearon consciente o subconscientemente con el segundo.
De todos modos, no se debe tomar la parte por el todo. Aunque “Canelo” realizó la mejor actuación de su carrera y durante varios asaltos anuló con su fenomenal defensa al boxeador más agresivo y contundente de la división y a uno de los mejores de todos los pesos, esto no puede borrar de un plumazo sus nefastos años de pesos pactados, chantajes a los organismos, elusión de oponentes y elección de otros sumamente asequibles, todo ello sin pasar por alto los atroces robos a boxeadores que claramente le superaron. Así, lo que hay que preguntarse ahora es si “Canelo”, habiendo demostrado su destreza ante uno de los púgiles más peligrosos posibles y habiendo sido bueno su rendimiento en el peso medio, cambiará el planteamiento de su trayectoria y aceptará nuevos retos de enorme exigencia. De lo contrario, quizás no pueda disipar las críticas, que no dejaron de estar presentes en este choque por elegir la pelea en el momento en que Golovkin mostraba evidentes puntos débiles y sirviéndose en ella de nuevo de la ayuda de los jueces.
La puntuación de Adelaide Byrd de 118-110 a favor de “Canelo” es sin lugar a duda no sólo el peor elemento de la contienda o del fin de semana, sino la certificación de que el boxeo tiene que afrontar sus problemas de una vez por todas. Esto no significa que los aficionados, expertos y boxeadores debamos dejar de defender el deporte de las 16 cuerdas ante los que lo critican buscando su destrucción, sino que debemos exigir la limpieza del pugilismo para solidificarlo. Por ejemplo, hasta que los promotores dejen de pagar los salarios, el alojamiento y el mantenimiento de los jueces encargados de puntuar una pelea y del árbitro que vela por el cumplimiento de las reglas y dejen de hacer con ellos cenas y reuniones privadas previas a los enfrentamientos, los resultados polémicos no van a dejar de llegar, puesto que muchos jueces y árbitros no pueden o no quieren priorizar su objetividad y su aprecio por el boxeo sobre su sustento y su modo de vida relajado, cómodo y satisfactorio. Y es que ¿Cómo, por ejemplo, un funcionario o un trabajar estadounidense estándar va a querer renunciar a viajar con todos los gastos pagados a un formidable escenario y ganar en un fin de semana infinitamente más de lo que gana en un mes, además mientras ve en primer línea combates esperadísimos, puntuando una pelea contra los intereses del promotor que le paga, mordiendo la mano que le da de comer? Es un secreto a gritos que muchos jueces que no han seguido los “patrones” esperados por los promotores organizadores no han vuelto a ser llamados para juzgar peleas de estas compañías y que incluso han sido apartados a posiciones secundarias dentro de las comisiones atléticas. Hasta que los salarios de los jueces y árbitros no se extraigan de las sanciones pagadas a las comisiones o se descuenten de las bolsas finales de los boxeadores, sin intermediarios, la situación no va a cambiar, al menos en los combates de las estrellas del boxeo mundial.
Por otra parte, hay que recalcar que Adelaide Byrd no es una mala jueza o una jueza que haya tenido un día malo, es una corrupta al igual que su marido, el árbitro Robert Byrd. Muchos pueden considerar que no hay pruebas de tal cosa, pero realmente sí las hay. Sólo hay que ver su trayectoria de puntuaciones para comprobar que Byrd casi siempre puntúa mal las grandes peleas, decantándose por lecturas absolutas a favor de los favoritos o de los boxeadores estrella de las promotoras, o por los estadounidenses cuando boxean como visitantes. Se puede hacer fácilmente una lista de más de una decena de peleas recientes en las que ha participado en las que se puede ver que su puntuación es sesgada o injustificable. Por otra parte, en cuanto a su marido, sólo tenemos que recordar el escándalo más reciente, su total permisividad con los golpes bajos de Andre Ward en la revancha con Sergey Kovalev y su extranísima detención de la pelea. Así resulta evidente que el matrimonio Byrd son, junto a muchos otros jueces y árbitros, una garantía para que las agendas boxísticas de quienes mueven los hilos en este deporte se cumplan, ya sean estos televisiones, promotores u otro tipo de agentes. Simplemente, la diferencia entre los Byrd y otros es que son ineptos a la hora de ser corruptos, mientras que otros saben actuar con mayor sutileza sin levantar sospechas.
Volviendo al análisis del combate Golovkin-Canelo, éste en cierto modo ha acentuado una modificación de roles que lleva produciéndose desde hace un tiempo atrás y que podría agravarse en una eventual revancha. Entre 2015 y 2016, Golovkin era casi imbatible y en un enfrentamiento entonces ante Canelo su victoria parecía a todas luces inevitable además de contundente. Hay que recordar que, mientras tanto, Álvarez se medía a boxeadores asequibles y ganaba controvertidamente a Miguel Cotto, recibiendo críticas numerosísimas. Pero desde entonces la situación hay ido cambiando. Primero “GGG” daba signos de deterioro ante Kell Brook, que a priori no parecieron significativos, pero después a duras penas pudo vencer a un Daniel Jacobs ante el que no fue ni una sombra de lo que había sido. Por otro lado, su estancamiento o su degradación en su rendimiento se asentaba con este duelo ante “Canelo”, que ha hecho más evidente una sensacional evolución.
Esto nos lleva a la pregunta ¿Qué margen para la mejora tienen ambos contendientes en un eventual duelo de desquite? y ¿Aceptará Canelo una revancha? Respecto a la segunda pregunta ninguna certeza se puede tener debido a los peculiares manejos de Golden Boy Promotions y de “Canelo”, pero parece que, habiendo logrado aguantar bien los doce asaltos, habiendo mejorado su imagen general gracias a esta pelea y contando que podría ingresar una enorme cantidad de dinero con un nuevo choque ante el kazajo, la revancha parece la mejor opción para su carrera. Y es que, respondiendo a la primera pregunta, su margen de mejora es además superior al de Golovkin. Aunque se podía esperar que “GGG” usase una mejor gestión de tiempos y espacios, su planteamiento resultó de lo más simple. Por otra parte, cuando Canelo le atacó, su reacción defensiva fue por lo general bastante mala, encajando golpes claros y retrocediendo algo desordenado. En cambio, “Canelo”, que quizás esté en el punto álgido de su boxeo, demostró superior técnica y versatilidad, pareciendo que con los adecuados ajustes, especialmente a la hora de ceder asaltos por falta de actividad, podría generar más complicaciones a Golovkin. Siempre estará presente, obviamente, el riesgo del knockout, ya que Golovkin en todo momento podrá sacar de la nada una mano de poder que decida la pugna. Además su presión no dejará de otorgarle asaltos por impresión general a la vez que desgasta a sus adversarios. Pero habiendo sido poco brillantes, y cada vez menos, sus actuaciones consecutivas ante Brook, Jacobs y ahora Álvarez, parece que el tiempo juega en contra de Golovkin, que parece haber entrado en una cuesta abajo en la que cada mes que pase le acercará a su primera derrota.
Quizás en este sentido, el equipo de Canelo estudie cuál es el momento más astuto para pactar una revancha. Puede que en mayo, y si consigue mantener inactivo a Golovkin hasta entonces, tenga una buena oportunidad de triunfo, pero no será tan buena como en una pelea en septiembre del próximo año o incluso más allá. Aun así, si ahora mismo Golovkin se tuviese que medir a sus retadores obligatorios como Jermall Charlo y Sergiy Derevyanchenko, que logre salir con el brazo en alto no es ni mucho menos una certeza. Así, el mexicano corre el riesgo de que alguien se adelante destronando a un Golovkin cuya recomposición cada vez parece más improbable.
Por otro lado, para Golovkin ninguna opción podría ser mejor que buscar la unificación total del peso medio contra Saunders (titular WBO) o aceptar un duelo en diciembre ante Miguel Cotto, peleas que podría vencer con el rendimiento que todavía conserva y que deberían servirle para agrandar su legado y su estela exitosa a la vez que se hace con grandes bolsas. Además, un posible ascenso al peso supermedio no debería ser descartado, dado que, aunque su altura no sea la suficiente para la categoría superior, quizás el nivel de sus actuaciones podría recuperarse si es que todos sus problemas recientes han llegado por las dificultades para ajustarse al peso medio.
Sea como sea, ambos boxeadores se encuentran ahora, tras este empate, en una situación de total impasse en la que deberán tomar decisiones decisivas para su futuro e incluso para su papel final en la historia del boxeo. Intereses económicos, deportivos y de otra índole se entremezclaran, junto a la intervención de nuevos boxeadores reclamando oportunidades, haciendo las posibles elecciones tan complejas como difíciles de prever su éxito. Aun así, el peso medio parece mantenerse ahora en un formidable momento y es de esperar que desde diciembre al próximo mayo la división nos ofrezca enfrentamientos formidables y peleas para el recuerdo.
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miércoles, 20 de septiembre de 2017
¿Qué respuestas nos ha dado el Golovkin-Canelo?
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martes, 9 de mayo de 2017
Saúl Álvarez – Julio César Chávez Jr. (6/5/2017)
T-Mobile Arena, Las Vegas, Estados Unidos. Peso supermedio pactado a 164,5 libras o 74,6 kg.
Una vez más, el Canelo-Chávez puso de manifiesto que no tiene ningún sentido inflar la expectación de un combate alargando los tiempos desmedidamente. Y es que, después del fiasco que supuso deportivamente hablando (no económicamente) el Mayweather-Pacquiao, el esperadísimo choque entre mexicanos, para el que se había aguardado más de ocho años, dejó un espectáculo bochornoso y decepcionante a pesar de las previsiones que de él se habían hecho durante meses. Es cierto que la mayor parte de la culpa la tuvo Julio César Chávez Jr., que no realizó ni un amago de querer luchar por la victoria, pero no se puede pasar por alto que “Canelo” no quiso tomar riesgos y se limitó a hacer lo justo para anotar y llevarse los asaltos sin demasiado esfuerzo.
Tras cierta pugna inicial por el centro del ring, momento en el que Chávez anotó algún hook al cuerpo y un uppercut y Álvarez conectó su cruzado diestro y también su gancho al hígado, la pelea se volvió un monótono dominio de “Canelo”. Dado que Chávez caminaba el ring sin tirar manos, sin imponer su altura con sus directos o ni siquiera utilizar un jab disuasorio, Álvarez no tuvo que esforzarse nada para lograr cada asalto y hacerse con el triunfo. Con algunas combinaciones de hooks, directos aislados y enlazados con gancho de mano adelantada, el control de la pugna por “Canelo” se hizo total al no recibir respuesta alguna, llegando a inflamar el rostro de su oponente, que se vio encerrado en las cuerdas eventualmente.
A Chávez se le pedía una y otra vez desde su esquina que empezase a atacar, pero la reacción no se produjo nunca y ni tan solo mejoró su escasísima frecuencia de golpeo, recibiendo en cambio golpes de poder con enorme claridad. Aunque las cifras manipuladas y carentes de imparcialidad de CompuBox deben leerse con cierto escepticismo o cautela, no parecen exageradamente bajos los datos de anotación de Chávez, que indican, por ejemplo, que conectó 0 jabs en dos de los asaltos y sólo 1 jab en cinco de los asaltos, impactó 1 golpe de poder en el round quinto o 3 en el décimo, y que sólo llegó con tres puños en el cuarto round, siendo la cifra total de jabs de 15 y de golpes de cualquier tipo de 71. ¿Cómo se puede aceptar que, en un combate esperado durante 8 años y en el que Chávez Jr. aseguró que noquearía, éste impactase menos manos totales durante doce episodios de las que se conectan en ocasiones en un sólo asalto de un choque intenso?
Dejando de lado que Chávez Jr. tuvo además de un bajísimo ritmo una pésima precisión, cabe destacar que Álvarez pudo haber dado emoción al encuentro atacando agresivo y desbordando a un púgil que ofrecía menos oposición que un saco de boxeo o que un entrenador usando sus manoplas. Pero no lo hizo, sirviendo como ejemplo el dato que indica que en el noveno episodio, con la pelea totalmente rota y decantada, Álvarez sólo impactó 15 golpes y 7 de ellos de poder. “Canelo” señaló después del combate que quería mostrar que podía boxear y no sólo noquear, pero eso es una excusa tan burda para justificar su tediosa (aunque dominadora) actuación que resulta risible.
Quizás lo peor de todo del encuentro fueron las numerosas ocasiones en las que Canelo quedó parado en las cuerdas aguardando sin hacer absolutamente nada más que cubrirse y Chávez, detenido próximo a él, no se atrevió a lanzar ni un sólo puño, ofreciendo ambos un espectáculo indigno para sus cuantiosísimos fans, para el boxeo en general y para lo que representaba, en teoría, el combate, vendido casi como un hito histórico en este deporte.
Tras un cierto hostigamiento, aunque muy tímido, de Álvarez 49(34KO)-1-1 y algunos abucheos finales, el combate terminó, dando paso a las triples cartulinas de 120-108 a favor de “Canelo”, tarjetas totalmente acertadas. Chávez Jr. 50(32KO)-3(1)-1, que antes del encuentro aseguró que todavía podía dar el peso medio (2 kg o 4 libras y media menos del peso pactado en que combatió ante Álvarez), señaló tras el enfrentamiento que pelear en este peso pactado le había restado energía y condicionado su actuación. Esto puede ser verdad hasta cierto punto, y se debe reprochar a Canelo que siempre utilice (de forma más descarada aún de lo que solía hacer Mayweather Jr.) artimañas, como pactar el peso, para tener ventaja sobre sus oponentes.
Aun así, aunque sea por voluntad, por que estaba en juego el poco crédito que le quedaba a su carrera o por el legado de su padre, Julio César Chávez, Chávez Jr. debió volcarse al ataque o al menos intentar lanzar golpes y fingir que quería hacerse con la victoria, no limitarse a pasear a la vez que actuaba de diana. A Chávez Jr., de forma generosa aunque razonable, se le dio una última oportunidad en este combate para compensar sus errores del pasado, pero tras esta vergonzante actuación demostró que no se va a redimir jamás por su falta de sacrificio, actitud y carácter. Lo peor de todo es que con su última subida a un ring se perdió una inmejorable oportunidad para que aficionados casuales al boxeo se adhiriesen a él de forma definitiva.
De todos modos, no todo lo que se puede extraer del Canelo-Chávez es negativo, sino que hay ciertos elementos positivos. El más evidente es que tras el encuentro se confirmó que Álvarez y Golovkin pelearán en septiembre, encuentro en el que ambos deberán demostrar que merecen su condición de top libra por libra y que sus cualidades son tan grandes como se dice y en el cual ambos se medirán al mayor oponente de su carrera en una pelea trascendental para sus trayectorias.
Por otro lado, el combate afianza dos ideas cada vez más difundidas. Una es que la manipulación del boxeo que hacen los promotores a través de sus pagos por visión se debe acabar, ya que simplemente es una treta económica que no hace más que limitar la disputa de combates y que normalmente está basada en la venta de humo, ya que se piden pagos elevados por encuentros que simplemente, con contadas excepciones, no valen ni un ápice de su precio. Esto está relacionado con otra lectura extraída del encuentro. ¿Para que se van a pagar 70 dólares para ver por televisión un combate entre mexicanos infinitamente peor que cualquiera de los ofrecidos por compatriotas suyos y retransmitidos gratuitamente por Televisión Azteca y Televisa casi cada semana? Aunque pueda parecer una actitud conformista, no lo es. Se pueden disfrutar muchísimo más combates entre debutantes a cuatro asaltos o choques entre completos desconocidos asiáticos, europeos, africanos, australianos o de cualquier rincón de América, que este enfrentamiento entre dos supuestas estrellas pero que realmente no tuvo sobre el ring ningún aliciente. Es entendible que el boxeo, como todos los deportes, vive en gran parte de inflar estrellas y venderlas, pero debe resultar comprensible también que no todo gira en torno a éstas y que en la mayoría de las ocasiones el mejor boxeo, el más auténtico, se encuentra fuera de Las Vegas o Nueva York, de HBO y Showtime, de Top Rank, Matchroom Boxing o Golden Boy Promotions, o de las especulaciones y manipulaciones políticas de los organismos y comisiones.
Una vez más, el Canelo-Chávez puso de manifiesto que no tiene ningún sentido inflar la expectación de un combate alargando los tiempos desmedidamente. Y es que, después del fiasco que supuso deportivamente hablando (no económicamente) el Mayweather-Pacquiao, el esperadísimo choque entre mexicanos, para el que se había aguardado más de ocho años, dejó un espectáculo bochornoso y decepcionante a pesar de las previsiones que de él se habían hecho durante meses. Es cierto que la mayor parte de la culpa la tuvo Julio César Chávez Jr., que no realizó ni un amago de querer luchar por la victoria, pero no se puede pasar por alto que “Canelo” no quiso tomar riesgos y se limitó a hacer lo justo para anotar y llevarse los asaltos sin demasiado esfuerzo.
Tras cierta pugna inicial por el centro del ring, momento en el que Chávez anotó algún hook al cuerpo y un uppercut y Álvarez conectó su cruzado diestro y también su gancho al hígado, la pelea se volvió un monótono dominio de “Canelo”. Dado que Chávez caminaba el ring sin tirar manos, sin imponer su altura con sus directos o ni siquiera utilizar un jab disuasorio, Álvarez no tuvo que esforzarse nada para lograr cada asalto y hacerse con el triunfo. Con algunas combinaciones de hooks, directos aislados y enlazados con gancho de mano adelantada, el control de la pugna por “Canelo” se hizo total al no recibir respuesta alguna, llegando a inflamar el rostro de su oponente, que se vio encerrado en las cuerdas eventualmente.
A Chávez se le pedía una y otra vez desde su esquina que empezase a atacar, pero la reacción no se produjo nunca y ni tan solo mejoró su escasísima frecuencia de golpeo, recibiendo en cambio golpes de poder con enorme claridad. Aunque las cifras manipuladas y carentes de imparcialidad de CompuBox deben leerse con cierto escepticismo o cautela, no parecen exageradamente bajos los datos de anotación de Chávez, que indican, por ejemplo, que conectó 0 jabs en dos de los asaltos y sólo 1 jab en cinco de los asaltos, impactó 1 golpe de poder en el round quinto o 3 en el décimo, y que sólo llegó con tres puños en el cuarto round, siendo la cifra total de jabs de 15 y de golpes de cualquier tipo de 71. ¿Cómo se puede aceptar que, en un combate esperado durante 8 años y en el que Chávez Jr. aseguró que noquearía, éste impactase menos manos totales durante doce episodios de las que se conectan en ocasiones en un sólo asalto de un choque intenso?
Dejando de lado que Chávez Jr. tuvo además de un bajísimo ritmo una pésima precisión, cabe destacar que Álvarez pudo haber dado emoción al encuentro atacando agresivo y desbordando a un púgil que ofrecía menos oposición que un saco de boxeo o que un entrenador usando sus manoplas. Pero no lo hizo, sirviendo como ejemplo el dato que indica que en el noveno episodio, con la pelea totalmente rota y decantada, Álvarez sólo impactó 15 golpes y 7 de ellos de poder. “Canelo” señaló después del combate que quería mostrar que podía boxear y no sólo noquear, pero eso es una excusa tan burda para justificar su tediosa (aunque dominadora) actuación que resulta risible.
Quizás lo peor de todo del encuentro fueron las numerosas ocasiones en las que Canelo quedó parado en las cuerdas aguardando sin hacer absolutamente nada más que cubrirse y Chávez, detenido próximo a él, no se atrevió a lanzar ni un sólo puño, ofreciendo ambos un espectáculo indigno para sus cuantiosísimos fans, para el boxeo en general y para lo que representaba, en teoría, el combate, vendido casi como un hito histórico en este deporte.
Tras un cierto hostigamiento, aunque muy tímido, de Álvarez 49(34KO)-1-1 y algunos abucheos finales, el combate terminó, dando paso a las triples cartulinas de 120-108 a favor de “Canelo”, tarjetas totalmente acertadas. Chávez Jr. 50(32KO)-3(1)-1, que antes del encuentro aseguró que todavía podía dar el peso medio (2 kg o 4 libras y media menos del peso pactado en que combatió ante Álvarez), señaló tras el enfrentamiento que pelear en este peso pactado le había restado energía y condicionado su actuación. Esto puede ser verdad hasta cierto punto, y se debe reprochar a Canelo que siempre utilice (de forma más descarada aún de lo que solía hacer Mayweather Jr.) artimañas, como pactar el peso, para tener ventaja sobre sus oponentes.
Aun así, aunque sea por voluntad, por que estaba en juego el poco crédito que le quedaba a su carrera o por el legado de su padre, Julio César Chávez, Chávez Jr. debió volcarse al ataque o al menos intentar lanzar golpes y fingir que quería hacerse con la victoria, no limitarse a pasear a la vez que actuaba de diana. A Chávez Jr., de forma generosa aunque razonable, se le dio una última oportunidad en este combate para compensar sus errores del pasado, pero tras esta vergonzante actuación demostró que no se va a redimir jamás por su falta de sacrificio, actitud y carácter. Lo peor de todo es que con su última subida a un ring se perdió una inmejorable oportunidad para que aficionados casuales al boxeo se adhiriesen a él de forma definitiva.
De todos modos, no todo lo que se puede extraer del Canelo-Chávez es negativo, sino que hay ciertos elementos positivos. El más evidente es que tras el encuentro se confirmó que Álvarez y Golovkin pelearán en septiembre, encuentro en el que ambos deberán demostrar que merecen su condición de top libra por libra y que sus cualidades son tan grandes como se dice y en el cual ambos se medirán al mayor oponente de su carrera en una pelea trascendental para sus trayectorias.
Por otro lado, el combate afianza dos ideas cada vez más difundidas. Una es que la manipulación del boxeo que hacen los promotores a través de sus pagos por visión se debe acabar, ya que simplemente es una treta económica que no hace más que limitar la disputa de combates y que normalmente está basada en la venta de humo, ya que se piden pagos elevados por encuentros que simplemente, con contadas excepciones, no valen ni un ápice de su precio. Esto está relacionado con otra lectura extraída del encuentro. ¿Para que se van a pagar 70 dólares para ver por televisión un combate entre mexicanos infinitamente peor que cualquiera de los ofrecidos por compatriotas suyos y retransmitidos gratuitamente por Televisión Azteca y Televisa casi cada semana? Aunque pueda parecer una actitud conformista, no lo es. Se pueden disfrutar muchísimo más combates entre debutantes a cuatro asaltos o choques entre completos desconocidos asiáticos, europeos, africanos, australianos o de cualquier rincón de América, que este enfrentamiento entre dos supuestas estrellas pero que realmente no tuvo sobre el ring ningún aliciente. Es entendible que el boxeo, como todos los deportes, vive en gran parte de inflar estrellas y venderlas, pero debe resultar comprensible también que no todo gira en torno a éstas y que en la mayoría de las ocasiones el mejor boxeo, el más auténtico, se encuentra fuera de Las Vegas o Nueva York, de HBO y Showtime, de Top Rank, Matchroom Boxing o Golden Boy Promotions, o de las especulaciones y manipulaciones políticas de los organismos y comisiones.
sábado, 17 de septiembre de 2016
Previa: Liam Smith vs. Saúl Álvarez
Liam "Beefy" Smith 23(13KO)-0-1 vs. Saúl "Canelo" Álvarez 47(33KO)-1-1. Campeonato mundial WBO del peso superwelter. 12 Rounds. HBO, Canal Space, BoxNation, etc. AT&T Stadium, Arlington, Estados Unidos.
Se pueden tener muchas dudas de si Smith realmente es el mejor oponente posible para "Canelo" en la división superwelter, como ha afirmado Óscar de la Hoya, pero lo que no se puede negar es que el británico parece el rival en mejores condiciones físicas y en un mejor estado que Álvarez ha enfrentado desde 2014, cuando se midió a un Lara que estuvo muy cerca de vencerlo. Y es que a diferencia de Khan y Cotto, a los que se enfrentó por encima del límite de 154 libras a pesar de ser otros sus pesos naturales, Smith es un superwelter real, de su misma altura, de gran fortaleza y que se encuentra invicto, llegando a esta pelea muy rodado y no como Kirkland, que ascendió al ring ante el mexicano con más de un año de inactividad. Teniendo en cuenta sólo estos factores, Liam Smith parece un adversario a la altura, aunque un Álvarez considerado más talentoso partirá bastante por delante en las apuestas. Con todo, se está pasando por alto un aspecto fundamental: que Smith es uno de los púgiles que estudia más y mejor a sus rivales y uno de los boxeadores más astutos sobre el ring, generando constantes trampas tácticas a sus oponentes para aprovechar sus fallos o ejecutando con frialdad un plan cuidadosamente elaborado. Por ello, aunque si la pelea llega a las cartulinas será muy difícil que se dé perdedor a Álvarez, no es para nada descartable que el campeón "Beefy" pueda hacerle sufrir más de lo esperado, pueda hacerle lucir mal o incluso pueda dar una sorpresa, sobre todo si se tiene en cuenta que "Canelo" es uno de los boxeadores más sobrevalorados de la actualidad.
Se pueden tener muchas dudas de si Smith realmente es el mejor oponente posible para "Canelo" en la división superwelter, como ha afirmado Óscar de la Hoya, pero lo que no se puede negar es que el británico parece el rival en mejores condiciones físicas y en un mejor estado que Álvarez ha enfrentado desde 2014, cuando se midió a un Lara que estuvo muy cerca de vencerlo. Y es que a diferencia de Khan y Cotto, a los que se enfrentó por encima del límite de 154 libras a pesar de ser otros sus pesos naturales, Smith es un superwelter real, de su misma altura, de gran fortaleza y que se encuentra invicto, llegando a esta pelea muy rodado y no como Kirkland, que ascendió al ring ante el mexicano con más de un año de inactividad. Teniendo en cuenta sólo estos factores, Liam Smith parece un adversario a la altura, aunque un Álvarez considerado más talentoso partirá bastante por delante en las apuestas. Con todo, se está pasando por alto un aspecto fundamental: que Smith es uno de los púgiles que estudia más y mejor a sus rivales y uno de los boxeadores más astutos sobre el ring, generando constantes trampas tácticas a sus oponentes para aprovechar sus fallos o ejecutando con frialdad un plan cuidadosamente elaborado. Por ello, aunque si la pelea llega a las cartulinas será muy difícil que se dé perdedor a Álvarez, no es para nada descartable que el campeón "Beefy" pueda hacerle sufrir más de lo esperado, pueda hacerle lucir mal o incluso pueda dar una sorpresa, sobre todo si se tiene en cuenta que "Canelo" es uno de los boxeadores más sobrevalorados de la actualidad.
Vídeo oficial de la ceremonia de pesaje de la velada Canelo-Smith
miércoles, 3 de agosto de 2016
Wanheng Menayothin - Saúl Juárez (3/8/2016)
City Hall Ground, Chonburi, Tailandia.
Campeonato mundial WBC del peso mínimo.
Con un planteamiento menos ofensivo de lo que es habitual en su boxeo, el tailandés Menayothin optaría no tanto por realizar una pelea intensa como por controlarla con astucia. Así, se mantendría cauteloso en el centro del ring pugnando por el dominio de la distancia con un Juárez que daba pasos laterales intentando abrir ángulos. Tras un primer asalto en el cual el mexicano fue abiertamente más activo con su jab, su 1-2 y su directo aislado, Menayothin no tardaría en emparejar las acciones con un acertadísimo uso del directo diestro aislado o en 1-2 que igualaba el 1-2-hook con el que insistía Juárez.
Sin que la pelea se decantase totalmente de un lado, con ambos teniendo momentos de acierto, a partir del cuarto asalto el tailandés cambiaría un tanto la tendencia del choque aumentado su presión, usando muy bien un hook de mano adelantada de corto recorrido y directos claros que, junto a buenos bloqueos, incomodaron claramente al aspirante. Entonces Menayothin aprovecharía para encontrar su mejor boxeo durante el encuentro acertando un elevado número de sus derechas lanzadas junto a cruzados diestros, hooks de esta misma mano y tensos jabs.
Después del ecuador de la contienda el visitante intentaría aumentar su ritmo, pero no lograría encontrar los huecos suficientes ni desplegar su técnico y fluido estilo combativo que tantas dificultades genera a sus oponentes. De este modo, Menayothin podría hacer valer su sólido 1-2 para seguir anotándose los asaltos, algo que sólo variaría ligeramente en la recta final, en la cual Juárez, consciente de que la pelea se le escapaba, aceleraría algo sus acciones, usaría con más precisión el jab y tiraría algunos hooks en corta a la desesperada. Igualmente, terminados los doce asaltos, la mayoría de rounds habían ido a parar a manos de Wanheng Menayothin 43(17KO)-0, básicamente por su habilidad para eludir las manos más potentes a la vez que usaba de forma decisiva un directo aislado de no tanta potencia como precisión. Por ello los jueces le otorgaron la victoria unánime con justas puntuaciones de 116-112, 116-113 y 115-113.
De este modo, Menayothin no sólo retenía su título WBC mínimo por quinta vez, sino que batía solventemente al aspirante más complicado de la categoría en la actualidad, por lo que perfectamente se le puede considerar ahora como número 1 de las 105 libras. Es cierto que Juárez 23(12KO)-5(1)-1 no boxeó tan bien, ni de lejos, como ante los excampeones Adrián Hernández o Oswaldo Novoa, teniendo demasiadas dificultades para alcanzar a su rival de forma clara y prolongada. En cualquier caso, en ello jugó un papel principal el conservador pero efectivo planteamiento de Menayothin, que controló a la perfección los momentos de ataque para, con una escasa variedad de golpeo, imponer sus directos de forma continuada a la vez que bloqueaba muchos puños. Sea como sea, mientras el joven Juárez deberá sacar importantes lecturas de este primer mundial de su carrera, no cabe duda de que la hegemonía en el peso mínimo queda consolida en el boxeo tailandés, siendo Menayothin el máximo exponente seguido de su compatriota Knockout CP Freshmart (campeón WBA), quienes han batido a buena parte de los mejores boxeadores de la categoría.
Campeonato mundial WBC del peso mínimo.
Con un planteamiento menos ofensivo de lo que es habitual en su boxeo, el tailandés Menayothin optaría no tanto por realizar una pelea intensa como por controlarla con astucia. Así, se mantendría cauteloso en el centro del ring pugnando por el dominio de la distancia con un Juárez que daba pasos laterales intentando abrir ángulos. Tras un primer asalto en el cual el mexicano fue abiertamente más activo con su jab, su 1-2 y su directo aislado, Menayothin no tardaría en emparejar las acciones con un acertadísimo uso del directo diestro aislado o en 1-2 que igualaba el 1-2-hook con el que insistía Juárez.
Sin que la pelea se decantase totalmente de un lado, con ambos teniendo momentos de acierto, a partir del cuarto asalto el tailandés cambiaría un tanto la tendencia del choque aumentado su presión, usando muy bien un hook de mano adelantada de corto recorrido y directos claros que, junto a buenos bloqueos, incomodaron claramente al aspirante. Entonces Menayothin aprovecharía para encontrar su mejor boxeo durante el encuentro acertando un elevado número de sus derechas lanzadas junto a cruzados diestros, hooks de esta misma mano y tensos jabs.
Después del ecuador de la contienda el visitante intentaría aumentar su ritmo, pero no lograría encontrar los huecos suficientes ni desplegar su técnico y fluido estilo combativo que tantas dificultades genera a sus oponentes. De este modo, Menayothin podría hacer valer su sólido 1-2 para seguir anotándose los asaltos, algo que sólo variaría ligeramente en la recta final, en la cual Juárez, consciente de que la pelea se le escapaba, aceleraría algo sus acciones, usaría con más precisión el jab y tiraría algunos hooks en corta a la desesperada. Igualmente, terminados los doce asaltos, la mayoría de rounds habían ido a parar a manos de Wanheng Menayothin 43(17KO)-0, básicamente por su habilidad para eludir las manos más potentes a la vez que usaba de forma decisiva un directo aislado de no tanta potencia como precisión. Por ello los jueces le otorgaron la victoria unánime con justas puntuaciones de 116-112, 116-113 y 115-113.
De este modo, Menayothin no sólo retenía su título WBC mínimo por quinta vez, sino que batía solventemente al aspirante más complicado de la categoría en la actualidad, por lo que perfectamente se le puede considerar ahora como número 1 de las 105 libras. Es cierto que Juárez 23(12KO)-5(1)-1 no boxeó tan bien, ni de lejos, como ante los excampeones Adrián Hernández o Oswaldo Novoa, teniendo demasiadas dificultades para alcanzar a su rival de forma clara y prolongada. En cualquier caso, en ello jugó un papel principal el conservador pero efectivo planteamiento de Menayothin, que controló a la perfección los momentos de ataque para, con una escasa variedad de golpeo, imponer sus directos de forma continuada a la vez que bloqueaba muchos puños. Sea como sea, mientras el joven Juárez deberá sacar importantes lecturas de este primer mundial de su carrera, no cabe duda de que la hegemonía en el peso mínimo queda consolida en el boxeo tailandés, siendo Menayothin el máximo exponente seguido de su compatriota Knockout CP Freshmart (campeón WBA), quienes han batido a buena parte de los mejores boxeadores de la categoría.
lunes, 1 de agosto de 2016
En unas horas el número 1 del peso mínimo en juego entre Menayothin y Juárez
Este martes, en la ciudad tailandesa de Chonburi, se producirá el que debería de ser el combate del año en la división del peso mínimo, puesto que los dos mejores boxeadores de la actualidad en la categoría se enfrentarán en un campeonato mundial WBC del que saldrá sin duda un monarca indiscutible de la división. Los contendientes en este duelo, televisado por el local Channel 7, serán el campeón mundial invicto Wanheng Menayothin 42(17KO)-0, boxeador tailandés cuyo nombre real es Seansuree Moonsuree, y el aspirante mandatorio Saúl "Baby" Juárez 23(12KO)-4(1)-1, púgil proveniente de México que disputará su primer mundial.
Dado que ambos parecen estar a un nivel elevadísimo es realmente complicado asegurar quién será el favorito. Y es que, aunque Menayothin no ha perdido en 42 combates y ha realizado cuatro defensas de su título mundial, lo cierto es que no ha podido brillar ni asegurar su posición hegemónica en la categoría por falta de victorias ante rivales insignes, siendo de lejos su mejor triunfo el obtenido ante el entonces campeón Oswaldo Novoa por abandono en el noveno round. Aun así, su tenaz y agobiante boxeo lleno de combinaciones en corta y variaciones de altura en el golpeo puede ser difícil de contener, más aún en el horriblemente caluroso y húmedo agosto tailandés.
Por su lado, Juárez posee una superior experiencia al máximo nivel pese a no haberse coronado nunca, habiendo sumado dos victorias ante Oswaldo Novoa, dos triunfos ante el excampeón minimosca Adrián Hernández y habiendo cosechado sus tropiezos ante púgiles como el actual monarca José Argumedo (por ajustadas cartulinas) o el complicadísimo exretador Martín Tecuapetla. Además, su boxeo elusivo, extremadamente dinámico, técnico y preciso puede resultar enormemente frustrante para sus oponentes.
Así, es evidente que la pugna podría plantearse como un claro choque de estilos en el cual quien logre ejecutar mejor su plan de combate obtenga la victoria. De todos modos, si se valora que imponerse a los puntos en Tailandia es muy complicado, que el desgaste por las condiciones climáticas extremas de dicho país es inevitable y que Menayothin es un púgil muy resistente y con gran encaje, parece que el campeón tiene algunas posibilidades más de retener su título, mientras que Juárez sólo podrá imponerse con su mejor boxeo aplicado a la perfección y de forma prolongada, siendo igualmente obvio que ambos deberían ofrecer un combate trepidante.
Dado que ambos parecen estar a un nivel elevadísimo es realmente complicado asegurar quién será el favorito. Y es que, aunque Menayothin no ha perdido en 42 combates y ha realizado cuatro defensas de su título mundial, lo cierto es que no ha podido brillar ni asegurar su posición hegemónica en la categoría por falta de victorias ante rivales insignes, siendo de lejos su mejor triunfo el obtenido ante el entonces campeón Oswaldo Novoa por abandono en el noveno round. Aun así, su tenaz y agobiante boxeo lleno de combinaciones en corta y variaciones de altura en el golpeo puede ser difícil de contener, más aún en el horriblemente caluroso y húmedo agosto tailandés.
Por su lado, Juárez posee una superior experiencia al máximo nivel pese a no haberse coronado nunca, habiendo sumado dos victorias ante Oswaldo Novoa, dos triunfos ante el excampeón minimosca Adrián Hernández y habiendo cosechado sus tropiezos ante púgiles como el actual monarca José Argumedo (por ajustadas cartulinas) o el complicadísimo exretador Martín Tecuapetla. Además, su boxeo elusivo, extremadamente dinámico, técnico y preciso puede resultar enormemente frustrante para sus oponentes.
Así, es evidente que la pugna podría plantearse como un claro choque de estilos en el cual quien logre ejecutar mejor su plan de combate obtenga la victoria. De todos modos, si se valora que imponerse a los puntos en Tailandia es muy complicado, que el desgaste por las condiciones climáticas extremas de dicho país es inevitable y que Menayothin es un púgil muy resistente y con gran encaje, parece que el campeón tiene algunas posibilidades más de retener su título, mientras que Juárez sólo podrá imponerse con su mejor boxeo aplicado a la perfección y de forma prolongada, siendo igualmente obvio que ambos deberían ofrecer un combate trepidante.
jueves, 19 de mayo de 2016
"Canelo" deja su cinturón, Golovkin campeón absoluto WBC y triple monarca
En varias ocasiones señalamos que las posibilidades de que el campeón mundial WBC del peso medio Saúl "Canelo" Álvarez 47(33KO)-1-1 dejase su cinturón vacante eran altas, algo que dijimos, por ejemplo, después de su victoria sobre Khan: "Mientras estas y otras cuestiones resuenan, se afirma que las negociaciones para que Álvarez y Golovkin se enfrenten en el mes de septiembre comenzarán inmediatamente, aunque no debe sorprender a nadie si el actual monarca del Consejo finalmente abandona su título".
Pues bien, a pesar de que desde muchos medios se negó con vehemencia esta opción, "Canelo" ha hecho lo que se esperaba y ha abandonado su cinto mundial WBC, de modo que el titular interino del Consejo, el kazajo Gennady "GGG" Golovkin 35(32KO)-0, se convierte en monarca absoluto del Consejo y por lo tanto en triple monarca unificado del peso medio.
El motivo dado por el mexicano para esta decisión es, según dice, que no desea verse entorpecido en las negociaciones con Golovkin por el límite de tiempo dado por la WBC para que ambos lleguen a un acuerdo, aunque es indudable que tras este movimiento hay otros motivos. Es conveniente recordar que el Consejo estaba dispuesto a dar las extensiones de tiempo necesarias para las negociaciones del choque, de modo que esto parece sólo una excusa.
En realidad uno de los principales problemas no es el tiempo de negociación sino que el equipo de Álvarez temía que finalmente la pelea se encaminase a una subasta (por mandato del Consejo o por petición del equipo de Golovkin) que reduciría su capacidad de maniobra y que obligaría a que la bolsa de la pelea se repartiese de forma bastante ecuánime, algo que no está dispuesto a aceptar un "Canelo" que se considera a sí mismo como la principal figura del boxeo mundial, como un enorme generador de dinero y, por lo tanto, como quien debe llevar la iniciativa en las negociaciones. Además, no hay que olvidar que si el combate se producía por el título WBC difícilmente dicho organismo podría permitir que lo hiciese nuevamente en 155 libras, petición que ha sido repetida incesantes veces por Canelo y su entrenador entre otros miembros de su equipo. Por otro lado, que un enfrentamiento de tanta magnitud se llevase a cabo este septiembre, como estaba establecido, puede parece insuficiente a su promotora, ya que podría disminuir su beneficio potencial.
En cualquier caso, este movimiento, según Álvarez para terminar con las ataduras estipuladas por los organismos, ha conllevado que las críticas contra él se vean sumamente aumentadas, puesto que son muchos quienes ven en esta decisión una forma de eludir a Golovkin manteniendo las apariencias. Cabe subrayar que tanto "Canelo" como Golovkin han señalado que mantendrán en pie las conversaciones para la realización del choque, pero no pasa desapercibido que ahora Golden Boy Promotions tendrá mayor margen para realizar peticiones desmedidas que difícilmente el equipo de Golovkin quiera aceptar. Y es que durante el tiempo que se han prolongado las negociaciones, la promotora de Álvarez se ha limitado a mantener un perfil bajo y a no tocar los puntos más controvertidos, que a partir de ahora generarán una inevitable polémica.
Sobre el futuro, y dando por descartado que el "Canelo"-"GGG" se produzca en septiembre, ni siquiera en 2016, todo parece indicar que habrá que esperar como mínimo hasta mayo de 2017 para ver la pelea que se considera como la más esperada del boxeo mundial libra por libra. Si las negociaciones no se derrumban en algún punto crítico, como muchos consideran, es posible se que lleve a cabo un plan rumoreado que decía que Álvarez y Golovkin realizarían dos, tres o cuatro peleas más antes de medirse entre ellos, pudiendo "Canelo" enfrentar, entre otros, a púgiles como Curtis Stevens o David Lemieux, mientras Golovkin se centra en su mandatoria WBA ante Daniel Jacobs (a quien la Asociación podría ordenarle enfrentarse ahora) o en su asalto al cinturón WBO que posee Billy Joe Saunders. De todos modos, teniendo en cuenta que Álvarez sólo pelea 2 veces al año, si se llegasen a disputar 4 peleas de preparación para aumentar las expectativas al máximo el combate ante Golovkin podría apuntar a 2018, replicándose parcialmente las larguísimas esperas vividas en casos como el del Mayweather-Pacquiao.
Es por todo ello, que a los aficionados sólo les resta esperar calmadamente a un largo desarrollo de los acontecimientos, a que la buena voluntad de las partes implicadas en el combate se mantenga y a que los promotores no quieran excederse ni en sus peticiones ni en su ambición por aumentar las ganancias. Del mismo modo, habrá que esperar que errores como los del Consejo no vuelvan a repetirse, puesto que ha mantenido estancada la división del peso medio durante más de dos años con peleas en 155 libras, reteniendo la pelea mandatoria de Golovkin, para que finalmente el título quede vacante y sus irregulares gestiones resulten finalmente innecesarias.
Pues bien, a pesar de que desde muchos medios se negó con vehemencia esta opción, "Canelo" ha hecho lo que se esperaba y ha abandonado su cinto mundial WBC, de modo que el titular interino del Consejo, el kazajo Gennady "GGG" Golovkin 35(32KO)-0, se convierte en monarca absoluto del Consejo y por lo tanto en triple monarca unificado del peso medio.
El motivo dado por el mexicano para esta decisión es, según dice, que no desea verse entorpecido en las negociaciones con Golovkin por el límite de tiempo dado por la WBC para que ambos lleguen a un acuerdo, aunque es indudable que tras este movimiento hay otros motivos. Es conveniente recordar que el Consejo estaba dispuesto a dar las extensiones de tiempo necesarias para las negociaciones del choque, de modo que esto parece sólo una excusa.
En realidad uno de los principales problemas no es el tiempo de negociación sino que el equipo de Álvarez temía que finalmente la pelea se encaminase a una subasta (por mandato del Consejo o por petición del equipo de Golovkin) que reduciría su capacidad de maniobra y que obligaría a que la bolsa de la pelea se repartiese de forma bastante ecuánime, algo que no está dispuesto a aceptar un "Canelo" que se considera a sí mismo como la principal figura del boxeo mundial, como un enorme generador de dinero y, por lo tanto, como quien debe llevar la iniciativa en las negociaciones. Además, no hay que olvidar que si el combate se producía por el título WBC difícilmente dicho organismo podría permitir que lo hiciese nuevamente en 155 libras, petición que ha sido repetida incesantes veces por Canelo y su entrenador entre otros miembros de su equipo. Por otro lado, que un enfrentamiento de tanta magnitud se llevase a cabo este septiembre, como estaba establecido, puede parece insuficiente a su promotora, ya que podría disminuir su beneficio potencial.
En cualquier caso, este movimiento, según Álvarez para terminar con las ataduras estipuladas por los organismos, ha conllevado que las críticas contra él se vean sumamente aumentadas, puesto que son muchos quienes ven en esta decisión una forma de eludir a Golovkin manteniendo las apariencias. Cabe subrayar que tanto "Canelo" como Golovkin han señalado que mantendrán en pie las conversaciones para la realización del choque, pero no pasa desapercibido que ahora Golden Boy Promotions tendrá mayor margen para realizar peticiones desmedidas que difícilmente el equipo de Golovkin quiera aceptar. Y es que durante el tiempo que se han prolongado las negociaciones, la promotora de Álvarez se ha limitado a mantener un perfil bajo y a no tocar los puntos más controvertidos, que a partir de ahora generarán una inevitable polémica.
Sobre el futuro, y dando por descartado que el "Canelo"-"GGG" se produzca en septiembre, ni siquiera en 2016, todo parece indicar que habrá que esperar como mínimo hasta mayo de 2017 para ver la pelea que se considera como la más esperada del boxeo mundial libra por libra. Si las negociaciones no se derrumban en algún punto crítico, como muchos consideran, es posible se que lleve a cabo un plan rumoreado que decía que Álvarez y Golovkin realizarían dos, tres o cuatro peleas más antes de medirse entre ellos, pudiendo "Canelo" enfrentar, entre otros, a púgiles como Curtis Stevens o David Lemieux, mientras Golovkin se centra en su mandatoria WBA ante Daniel Jacobs (a quien la Asociación podría ordenarle enfrentarse ahora) o en su asalto al cinturón WBO que posee Billy Joe Saunders. De todos modos, teniendo en cuenta que Álvarez sólo pelea 2 veces al año, si se llegasen a disputar 4 peleas de preparación para aumentar las expectativas al máximo el combate ante Golovkin podría apuntar a 2018, replicándose parcialmente las larguísimas esperas vividas en casos como el del Mayweather-Pacquiao.
Es por todo ello, que a los aficionados sólo les resta esperar calmadamente a un largo desarrollo de los acontecimientos, a que la buena voluntad de las partes implicadas en el combate se mantenga y a que los promotores no quieran excederse ni en sus peticiones ni en su ambición por aumentar las ganancias. Del mismo modo, habrá que esperar que errores como los del Consejo no vuelvan a repetirse, puesto que ha mantenido estancada la división del peso medio durante más de dos años con peleas en 155 libras, reteniendo la pelea mandatoria de Golovkin, para que finalmente el título quede vacante y sus irregulares gestiones resulten finalmente innecesarias.
domingo, 8 de mayo de 2016
Saúl Álvarez - Amir Khan (7/5/2016)
T-Mobile Arena, Las Vegas, Estados Unidos.
Campeonato mundial WBC del peso medio (peso pactado a 155 libras).
Como siempre sucede después de las peleas más esperadas, el Canelo-Khan ha generado lecturas de todo tipo, confrontándose diversas teorías respecto a lo que pasó sobre el ring al igual que también se especula sobre las consecuencias que tendrá éste resultado. En cualquier caso, lo único que es innegable es que Khan dominó solventemente las acciones en el arranque hasta que la falta de adaptación al peso se materializó, disminuyendo eventualmente su velocidad, aspecto que fue aprovechado inmediatamente por el pegador "Canelo", que logró un knockout que será considerado como uno de los mejores del año.
Cuando el choque se inició, la movilidad y la rapidez de manos de Khan eran abrumadoras, deslizándose fluidamente por el exterior del ring a la vez que aguardaba la ocasión para lanzar un fulgurante 1-2 y un jab notablemente certero que impactaba aprovechando los huecos en la defensa de su oponente. Ante la velocidad ofrecida por el británico, a Álvarez inicialmente le costó muchísimo poder entrar en la pelea, dado que la mayoría de sus manos sólo lograban pegar al aire a consecuencia de las buenas esquivas de Khan combinadas con su gran juego de piernas. Por ello, en los primeros compases los jabs y las combinaciones de rectos de desigual fortuna de "King", que impactaba sus manos en fugaces entradas y salidas, sólo pudieron ser contestadas por "Canelo" con un hook zurdo tan aislado como potente.
Así se mantuvieron en gran medida las acciones hasta el quinto episodio, siendo los cuatro primeros asaltos dominados por Khan a consecuencia de su buen control de la distancia, del establecimiento de su sólido jab y de la falta de recursos mostrados por un Álvarez que incluso cuando lograba conectar sus manos recibía contragolpes. Pero todo empezaría a cambiar en el quinto asalto, en el que súbitamente el aspirante, que se mostraba ya menos preciso también, reduciría crucialmente su movilidad y recibiría por ello tanto una derecha directa como algún hook al cuerpo que sólo harían que agravar su perdida de dinamismo. Se llegase a este bajón de rendimiento por la falta de adaptación al peso (o por su incapacidad para rendir al máximo nivel en las 155 libras a las que estaba pactado el combate) o por los aislados puños de su rival, lo cierto es que cuando Khan dejó de ser tan rápido de piernas el enfrentamiento quedaría decidido.
Y es que tras un primer aviso con el hook de mano adelantada y varios secos jabs, "Canelo" impactaba en el sexto episodio una brutal derecha que derrumbaba espeluznantemente sobre la lona a Khan, que estirado totalmente no podría responder a la cuenta. Con un KO sumamente espectacular, Saúl "Canelo" Álvarez 47(33KO)-1-1 lograba realizar la primera defensa de su cinturón WBC medio a la vez que desde el punto de vista de la repercusión mediática conseguía una de las mayores victorias de toda su carrera. Con todo, siendo razonables, al fin y al cabo este resultado simplemente cumplía los pronósticos más pesimistas sobre el desarrollo del choque y certificaba que, como se especuló cuando se concretó el enfrentamiento, el duelo estaba muy mal emparejado. Aunque con el paso de las semanas se le comenzaron a dar más posibilidades de éxito al excampeón superligero, sobre todo por el recuerdo de la floja actuación de Álvarez ante Erislandy Lara, el desarrollo de la pelea demostró que un boxeador sin encaje como Khan 31(19KO)-4(3) no podía imponerse si, por desmedida ambición y equivocado cálculo, renunciaba a la velocidad y subía dos divisiones hasta un peso medio bajo en el que el mexicano está completamente adaptado y en el que puede rendir al máximo nivel.
Es por ello que, dejando de lado la influencia inevitable que tiene el contundente y brillante desenlace, "Canelo" no puede ser tenido en cuenta por este triunfo (tampoco por el obtenido ante Cotto) ni como número 1 del peso medio (en el que nunca se ha enfrentado a un peso medio natural en el límite de las 160 libras) ni mucho menos como el número 1 libra por libra. Para ello debería batir a su retador mandatorio y doble monarca unificado Gennady Golovkin, a quien retó tras la pelea exclamando que había que descartar cosas superfluas y combatir por el honor y la gloria... pero ¿Porque no alcanzar el máximo honor y gloria renunciando a su ridícula e infantil petición de combatir contra "GGG" en las 155 libras, aceptando medirse a él por la hegemonía en el peso medio en el límite de dicha categoría, o sea en las 160 libras, como debe hacer cualquier boxeador legal y respetable? Mientras estas y otras cuestiones resuenan, se afirma que las negociaciones para que Álvarez y Golovkin se enfrenten en el mes de septiembre comenzarán inmediatamente, aunque no debe sorprender a nadie si el actual monarca del Consejo finalmente abandona su título y rechaza el combate ante el kazajo sólo por negarse a cumplir con sus obligaciones como campeón medio y, como todos los demás titulares mundiales, a pelear en el peso de la categoría en la que reina, decisión que pondría en cuestión tanto su honor como su gloria.
Campeonato mundial WBC del peso medio (peso pactado a 155 libras).
Como siempre sucede después de las peleas más esperadas, el Canelo-Khan ha generado lecturas de todo tipo, confrontándose diversas teorías respecto a lo que pasó sobre el ring al igual que también se especula sobre las consecuencias que tendrá éste resultado. En cualquier caso, lo único que es innegable es que Khan dominó solventemente las acciones en el arranque hasta que la falta de adaptación al peso se materializó, disminuyendo eventualmente su velocidad, aspecto que fue aprovechado inmediatamente por el pegador "Canelo", que logró un knockout que será considerado como uno de los mejores del año.
Cuando el choque se inició, la movilidad y la rapidez de manos de Khan eran abrumadoras, deslizándose fluidamente por el exterior del ring a la vez que aguardaba la ocasión para lanzar un fulgurante 1-2 y un jab notablemente certero que impactaba aprovechando los huecos en la defensa de su oponente. Ante la velocidad ofrecida por el británico, a Álvarez inicialmente le costó muchísimo poder entrar en la pelea, dado que la mayoría de sus manos sólo lograban pegar al aire a consecuencia de las buenas esquivas de Khan combinadas con su gran juego de piernas. Por ello, en los primeros compases los jabs y las combinaciones de rectos de desigual fortuna de "King", que impactaba sus manos en fugaces entradas y salidas, sólo pudieron ser contestadas por "Canelo" con un hook zurdo tan aislado como potente.
Así se mantuvieron en gran medida las acciones hasta el quinto episodio, siendo los cuatro primeros asaltos dominados por Khan a consecuencia de su buen control de la distancia, del establecimiento de su sólido jab y de la falta de recursos mostrados por un Álvarez que incluso cuando lograba conectar sus manos recibía contragolpes. Pero todo empezaría a cambiar en el quinto asalto, en el que súbitamente el aspirante, que se mostraba ya menos preciso también, reduciría crucialmente su movilidad y recibiría por ello tanto una derecha directa como algún hook al cuerpo que sólo harían que agravar su perdida de dinamismo. Se llegase a este bajón de rendimiento por la falta de adaptación al peso (o por su incapacidad para rendir al máximo nivel en las 155 libras a las que estaba pactado el combate) o por los aislados puños de su rival, lo cierto es que cuando Khan dejó de ser tan rápido de piernas el enfrentamiento quedaría decidido.
Y es que tras un primer aviso con el hook de mano adelantada y varios secos jabs, "Canelo" impactaba en el sexto episodio una brutal derecha que derrumbaba espeluznantemente sobre la lona a Khan, que estirado totalmente no podría responder a la cuenta. Con un KO sumamente espectacular, Saúl "Canelo" Álvarez 47(33KO)-1-1 lograba realizar la primera defensa de su cinturón WBC medio a la vez que desde el punto de vista de la repercusión mediática conseguía una de las mayores victorias de toda su carrera. Con todo, siendo razonables, al fin y al cabo este resultado simplemente cumplía los pronósticos más pesimistas sobre el desarrollo del choque y certificaba que, como se especuló cuando se concretó el enfrentamiento, el duelo estaba muy mal emparejado. Aunque con el paso de las semanas se le comenzaron a dar más posibilidades de éxito al excampeón superligero, sobre todo por el recuerdo de la floja actuación de Álvarez ante Erislandy Lara, el desarrollo de la pelea demostró que un boxeador sin encaje como Khan 31(19KO)-4(3) no podía imponerse si, por desmedida ambición y equivocado cálculo, renunciaba a la velocidad y subía dos divisiones hasta un peso medio bajo en el que el mexicano está completamente adaptado y en el que puede rendir al máximo nivel.
Es por ello que, dejando de lado la influencia inevitable que tiene el contundente y brillante desenlace, "Canelo" no puede ser tenido en cuenta por este triunfo (tampoco por el obtenido ante Cotto) ni como número 1 del peso medio (en el que nunca se ha enfrentado a un peso medio natural en el límite de las 160 libras) ni mucho menos como el número 1 libra por libra. Para ello debería batir a su retador mandatorio y doble monarca unificado Gennady Golovkin, a quien retó tras la pelea exclamando que había que descartar cosas superfluas y combatir por el honor y la gloria... pero ¿Porque no alcanzar el máximo honor y gloria renunciando a su ridícula e infantil petición de combatir contra "GGG" en las 155 libras, aceptando medirse a él por la hegemonía en el peso medio en el límite de dicha categoría, o sea en las 160 libras, como debe hacer cualquier boxeador legal y respetable? Mientras estas y otras cuestiones resuenan, se afirma que las negociaciones para que Álvarez y Golovkin se enfrenten en el mes de septiembre comenzarán inmediatamente, aunque no debe sorprender a nadie si el actual monarca del Consejo finalmente abandona su título y rechaza el combate ante el kazajo sólo por negarse a cumplir con sus obligaciones como campeón medio y, como todos los demás titulares mundiales, a pelear en el peso de la categoría en la que reina, decisión que pondría en cuestión tanto su honor como su gloria.
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lunes, 21 de marzo de 2016
Saúl Juárez - Oswaldo Novoa II (19/3/2016)
Centro de Espectáculos del Recinto Ferial, Metepec, México.
Eliminatoria final WBC del peso mínimo.
Afortunadamente, a diferencia de lo sucedido en el primer choque entre ambos, no se produjeron cortes hasta el final de la pelea y Juárez y Novoa pudieron disputar íntegramente los diez asaltos a los que estaba pactada esta eliminatoria final, una pelea interesante y contendida claramente condicionada por los estilos combativos opuestos de los dos púgiles. Desde muy pronto en el choque Juárez dejaría claro que no pretendía intercambiar puños en la distancia corta si podía evitarlo, ya que se mantendría muy dinámico alrededor de su oponente realizando entradas y salidas. Por su lado, Novoa buscaba apoyarse en su superior pegada y conectar golpes de poder que rompiesen a su favor el choque, siendo quizás sus principales armas el gancho de mano adelantada arriba y el directo.
Con todo, el elusivo boxeo de Juárez pareció ser más efectivo, puesto que su mayor continuidad y sus grandes recursos defensivos, ejemplificados en excelentes esquivas, marcaban la diferencia en los primeros e igualados asaltos. Deslizándose hacia adelante y hacia atrás para conectar el jab, encadenando el 1-2 con el gancho al cuerpo o repitiendo la mano adelantada abajo y arriba, todo ello mientras alteraba la dirección del giro, "Baby" puso las bases para desdibujar a su contrincante en fases más adelantadas del enfrentamiento. A pesar de este buen boxeo ofrecido por Juárez, Novoa se mantenía en la pelea y seguiría conectando golpes más potentes, sobre todo en hook, aunque éstos eran insuficientemente numerosos como para decentar la balanza. Aun así, en el tercer episodio lograría conectar algunas manos claras apoyado en un aumento de la presión, pero nuevamente este trabajo sería compensado en gran parte por excelentes y oportunos contragolpes de su adversario.
Pudo ser éste un punto de inflexión, ya que, a partir del cuarto asalto, Juárez comenzaría a dominar con cierto margen los episodios a pesar de los intensos cierres por parte del "Gallito". Novoa no se rendiría y trataría de cambiar el signo de la pelea con un nuevo aumento de la presión en el sexto episodio, reacción que fue replicada por una aceleración de los pasos de su oponente, que seguiría imponiendo su elusivo boxeo. Así, con desiguales intentos ofensivos de Novoa y con un control cada vez más claro por parte de Juárez, que no dejó de hacer valer decisivas esquivas de cintura, se llegaría al tramo final del combate, en el cual se produciría un choque de cabezas involuntario que abriría un corte en la ceja izquierda del excampeón. Esta circunstancia sería aprovechada por Juárez momentáneamente para impactar potentes golpes, pero Novoa se reharía, produciéndose breves pero intensos cruces de golpes.
Finalmente, tras un último asalto en el que Novoa (precipitado al buscar el knockout) se vio desestabilizado por una contundente contra de Juárez con hook de izquierda, se llegó a una lectura de cartulinas que por 99-91, 98-91 y 97-92 dieron un merecido triunfo unánime a Saúl "Baby" Juárez 23(12KO)-4(1), que ganaba la eliminatoria y se convertía en retador mandatorio de Wanheng Menayothin, campeón WBC. Cabe mencionar que en las tarjetas se contempla el descuento de un punto a Juárez en el noveno asalto, ya que según las reglas del Consejo quien provoca un corte por cabezazo involuntario ve restado uno de sus puntos como compensación. Al igual que hizo contra Adrián Hernández, el joven Juárez utilizaría un boxeo lleno de habilidad y técnica para neutralizar a su peligroso rival, pudiendo anotarse un buen número de rounds simplemente a base de un acertado uso del jab combinado con magníficas y continuadas esquivas. Además, Juárez añadió a su planeamiento un buen juego de piernas y una notable variedad de trayectoria de golpeo para sellar una gran actuación ante un Novoa 14(9KO)-7(2)-3 voluntarioso pero un tanto previsible y carente de ajustes.
Después de dar nuevamente una gran imagen y de demostrar una evolución más que apreciable, del mismo modo que un excelente estado de forma, Juárez parece tener muchas posibilidades de ofrecer una dificilísima pelea ante el número 1 de la división Menayothin, al que se enfrentará en los próximos meses de forma mandatoria. De todos modos, una de las mayores cualidades del tailandés es que es sumamente tenaz y resistente, además de astuto, por lo que gran parte de los recursos utilizados por Juárez contra Novoa no le servirían de forma tan efectiva para capturar el triunfo, sobre todo si el mexicano boxea como visitante en Tailandia.
Eliminatoria final WBC del peso mínimo.
Afortunadamente, a diferencia de lo sucedido en el primer choque entre ambos, no se produjeron cortes hasta el final de la pelea y Juárez y Novoa pudieron disputar íntegramente los diez asaltos a los que estaba pactada esta eliminatoria final, una pelea interesante y contendida claramente condicionada por los estilos combativos opuestos de los dos púgiles. Desde muy pronto en el choque Juárez dejaría claro que no pretendía intercambiar puños en la distancia corta si podía evitarlo, ya que se mantendría muy dinámico alrededor de su oponente realizando entradas y salidas. Por su lado, Novoa buscaba apoyarse en su superior pegada y conectar golpes de poder que rompiesen a su favor el choque, siendo quizás sus principales armas el gancho de mano adelantada arriba y el directo.
Con todo, el elusivo boxeo de Juárez pareció ser más efectivo, puesto que su mayor continuidad y sus grandes recursos defensivos, ejemplificados en excelentes esquivas, marcaban la diferencia en los primeros e igualados asaltos. Deslizándose hacia adelante y hacia atrás para conectar el jab, encadenando el 1-2 con el gancho al cuerpo o repitiendo la mano adelantada abajo y arriba, todo ello mientras alteraba la dirección del giro, "Baby" puso las bases para desdibujar a su contrincante en fases más adelantadas del enfrentamiento. A pesar de este buen boxeo ofrecido por Juárez, Novoa se mantenía en la pelea y seguiría conectando golpes más potentes, sobre todo en hook, aunque éstos eran insuficientemente numerosos como para decentar la balanza. Aun así, en el tercer episodio lograría conectar algunas manos claras apoyado en un aumento de la presión, pero nuevamente este trabajo sería compensado en gran parte por excelentes y oportunos contragolpes de su adversario.
Pudo ser éste un punto de inflexión, ya que, a partir del cuarto asalto, Juárez comenzaría a dominar con cierto margen los episodios a pesar de los intensos cierres por parte del "Gallito". Novoa no se rendiría y trataría de cambiar el signo de la pelea con un nuevo aumento de la presión en el sexto episodio, reacción que fue replicada por una aceleración de los pasos de su oponente, que seguiría imponiendo su elusivo boxeo. Así, con desiguales intentos ofensivos de Novoa y con un control cada vez más claro por parte de Juárez, que no dejó de hacer valer decisivas esquivas de cintura, se llegaría al tramo final del combate, en el cual se produciría un choque de cabezas involuntario que abriría un corte en la ceja izquierda del excampeón. Esta circunstancia sería aprovechada por Juárez momentáneamente para impactar potentes golpes, pero Novoa se reharía, produciéndose breves pero intensos cruces de golpes.
Combate completo por Promociones del Pueblo
Finalmente, tras un último asalto en el que Novoa (precipitado al buscar el knockout) se vio desestabilizado por una contundente contra de Juárez con hook de izquierda, se llegó a una lectura de cartulinas que por 99-91, 98-91 y 97-92 dieron un merecido triunfo unánime a Saúl "Baby" Juárez 23(12KO)-4(1), que ganaba la eliminatoria y se convertía en retador mandatorio de Wanheng Menayothin, campeón WBC. Cabe mencionar que en las tarjetas se contempla el descuento de un punto a Juárez en el noveno asalto, ya que según las reglas del Consejo quien provoca un corte por cabezazo involuntario ve restado uno de sus puntos como compensación. Al igual que hizo contra Adrián Hernández, el joven Juárez utilizaría un boxeo lleno de habilidad y técnica para neutralizar a su peligroso rival, pudiendo anotarse un buen número de rounds simplemente a base de un acertado uso del jab combinado con magníficas y continuadas esquivas. Además, Juárez añadió a su planeamiento un buen juego de piernas y una notable variedad de trayectoria de golpeo para sellar una gran actuación ante un Novoa 14(9KO)-7(2)-3 voluntarioso pero un tanto previsible y carente de ajustes.
Después de dar nuevamente una gran imagen y de demostrar una evolución más que apreciable, del mismo modo que un excelente estado de forma, Juárez parece tener muchas posibilidades de ofrecer una dificilísima pelea ante el número 1 de la división Menayothin, al que se enfrentará en los próximos meses de forma mandatoria. De todos modos, una de las mayores cualidades del tailandés es que es sumamente tenaz y resistente, además de astuto, por lo que gran parte de los recursos utilizados por Juárez contra Novoa no le servirían de forma tan efectiva para capturar el triunfo, sobre todo si el mexicano boxea como visitante en Tailandia.
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martes, 2 de febrero de 2016
Confirmado oficial e inesperadamente Canelo vs. Khan por el título medio
Una noticia sorprendente y no intuida por prácticamente ningún analista acaba de surgir en este martes día 2 de febrero centrando toda la atención del mundo boxístico. Y es que, por increíble que suene, pareciendo más una broma que una confirmación oficial, el próximo 7 de mayo el campeón WBC del peso medio Saúl "Canelo" Álvarez 46(32KO)-1-1 hará la primera puesta en juego de su cinturón enfrentándose al excampeón superligero Amir "King" Khan 31(19KO)-3(2) [si has leído bien contra Khan, no es una equivocación]. El encuentro será pactado en las 155 libras, o sea una por encima del límite superwelter, disputándose casi con total seguridad en el T-Mobile Arena de Las Vegas, Estados Unidos, en un evento organizado por Golden Boy Promotions y televisado por HBO en modalidad de pago por visión.
Habiendo ya señalado estas notas básicas sobre la noticia, cabe mencionar que la certificación del Álvarez-Khan conlleva enormes y múltiples cuestiones e implicaciones que generarán un debate que llenará de líneas los medios boxísticos en los próximos meses hasta la realización del combate. Señalando sólo los aspectos básicos, no se puede olvidar, en primer lugar, que por cuarta vez consecutiva no se combatirá en el límite de las 160 libras o 72,6 Kg. por el cinturón WBC del peso medio, sino en un peso pactado designado por el campeón a su antojo. Así, el Consejo se vuelve a mostrar sumamente arbitrario y permisivo con sus estrellas creando excepciones de forma recurrente que benefician a determinados púgiles y que no se replican nunca con boxeadores menos destacados.
En el mismo sentido, o sea sin dejar de hablar del peso, la cuestión principal que ya agita las redes sociales es cómo Álvarez, duramente criticado incluso en su mismo país por elegir a rivales muchos más ligeros para tener una ventaja decisiva, se ha atrevido a elegir a un oponente que actualmente milita en el peso welter. Por ello, Khan deberá ascender una categoría entera y una parcial para dar unas 155 libras que serán insuficientes para equipararse al peso de Canelo en el día del combate debido a su gran capacidad de rehidratación. De este modo, y aunque en esta ocasión Khan estará parejo a él en altura, Álvarez pone las bases para recibir durísimos reproches por su elección de rival, que no serán menos duros para la promotora Golden Boy, tantas veces acusada de sobreproteger al máximo exponente de su escuadra. Por otro lado, no es menos destacable como un Khan desesperado por enfrentarse a un púgil que genere grandes números de ingresos, y que fracasó en sus intentos de enfrentar a Mayweather y Pacquiao, ha aceptado una condiciones verdaderamente perjudiciales para medirse a un boxeador actualmente considerado como top libra por libra.
En cualquier caso, y más allá de los aspectos de despacho y extradeportivos en la mayoría de casos reprobables y que afectarán nuevamente el buen nombre de este deporte, cabe mencionar que Khan, dejando de lado las desventajas ya señaladas, podría dar una sorpresa y dificultar mucho la pelea a Álvarez en contra de lo que éste y su compañía desearían. No hay que olvidar que el boxeo dinámico de Lara y Cotto generó en determinados momentos enormes dificultades para un "Canelo" que en ocasiones se mostró sin recursos de forma evidente. Por ello, Khan cuenta con una oportunidad de victoria que para muchos no será suficiente teniendo en cuenta su escaso encaje.
Pasando al terreno de la especulación, e imaginando que Khan pudiese mantener las distancias durante todo el enfrentamiento y terminase por imponerse a los puntos de forma lo suficientemente solvente como para que los jueces no pudiesen permitirse el "error" en las cartulinas: ¿El nuevo campeón del peso medio sería el welter Khan? ¿Se enfrentaría a Golovkin en la ya necesaria defensa mandatoria? ¿Dejaría vacante el cinturón para pelear con García o Brook de nuevo en el peso welter elevándose así a la condición de monarca absoluto del peso medio GGG? ¿En que posición quedaría Canelo después de perder? Todas estas preguntas e infinitas más son meras especulaciones que tienen en cuenta solamente la probabilidad de triunfo del británico, pero sin duda demuestran lo ridículo de la actuación del Consejo al sancionar este combate mundialista del "peso medio" y no mostrarse rígido en sus decisiones, que deberían haber acabado con el mercadeo que sufre su cinturón años atrás y desde el reinado de Cotto.
Habiendo ya señalado estas notas básicas sobre la noticia, cabe mencionar que la certificación del Álvarez-Khan conlleva enormes y múltiples cuestiones e implicaciones que generarán un debate que llenará de líneas los medios boxísticos en los próximos meses hasta la realización del combate. Señalando sólo los aspectos básicos, no se puede olvidar, en primer lugar, que por cuarta vez consecutiva no se combatirá en el límite de las 160 libras o 72,6 Kg. por el cinturón WBC del peso medio, sino en un peso pactado designado por el campeón a su antojo. Así, el Consejo se vuelve a mostrar sumamente arbitrario y permisivo con sus estrellas creando excepciones de forma recurrente que benefician a determinados púgiles y que no se replican nunca con boxeadores menos destacados.
En el mismo sentido, o sea sin dejar de hablar del peso, la cuestión principal que ya agita las redes sociales es cómo Álvarez, duramente criticado incluso en su mismo país por elegir a rivales muchos más ligeros para tener una ventaja decisiva, se ha atrevido a elegir a un oponente que actualmente milita en el peso welter. Por ello, Khan deberá ascender una categoría entera y una parcial para dar unas 155 libras que serán insuficientes para equipararse al peso de Canelo en el día del combate debido a su gran capacidad de rehidratación. De este modo, y aunque en esta ocasión Khan estará parejo a él en altura, Álvarez pone las bases para recibir durísimos reproches por su elección de rival, que no serán menos duros para la promotora Golden Boy, tantas veces acusada de sobreproteger al máximo exponente de su escuadra. Por otro lado, no es menos destacable como un Khan desesperado por enfrentarse a un púgil que genere grandes números de ingresos, y que fracasó en sus intentos de enfrentar a Mayweather y Pacquiao, ha aceptado una condiciones verdaderamente perjudiciales para medirse a un boxeador actualmente considerado como top libra por libra.
En cualquier caso, y más allá de los aspectos de despacho y extradeportivos en la mayoría de casos reprobables y que afectarán nuevamente el buen nombre de este deporte, cabe mencionar que Khan, dejando de lado las desventajas ya señaladas, podría dar una sorpresa y dificultar mucho la pelea a Álvarez en contra de lo que éste y su compañía desearían. No hay que olvidar que el boxeo dinámico de Lara y Cotto generó en determinados momentos enormes dificultades para un "Canelo" que en ocasiones se mostró sin recursos de forma evidente. Por ello, Khan cuenta con una oportunidad de victoria que para muchos no será suficiente teniendo en cuenta su escaso encaje.
Pasando al terreno de la especulación, e imaginando que Khan pudiese mantener las distancias durante todo el enfrentamiento y terminase por imponerse a los puntos de forma lo suficientemente solvente como para que los jueces no pudiesen permitirse el "error" en las cartulinas: ¿El nuevo campeón del peso medio sería el welter Khan? ¿Se enfrentaría a Golovkin en la ya necesaria defensa mandatoria? ¿Dejaría vacante el cinturón para pelear con García o Brook de nuevo en el peso welter elevándose así a la condición de monarca absoluto del peso medio GGG? ¿En que posición quedaría Canelo después de perder? Todas estas preguntas e infinitas más son meras especulaciones que tienen en cuenta solamente la probabilidad de triunfo del británico, pero sin duda demuestran lo ridículo de la actuación del Consejo al sancionar este combate mundialista del "peso medio" y no mostrarse rígido en sus decisiones, que deberían haber acabado con el mercadeo que sufre su cinturón años atrás y desde el reinado de Cotto.
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martes, 15 de diciembre de 2015
Breve: La WBC aclara situación del peso medio, Golovkin y Álvarez harán respectivas defensas voluntarias
Según una nota publicada por el Consejo, se ha dado permiso para que tanto Saúl "Canelo" Álvarez, campeón mundial WBC del peso medio, como su retador mandatorio Gennady Golovkin, titular interino WBC y campeón unificado WBA e IBF, puedan realizar respectivas defensas voluntarias antes de que se les ordene que se enfrenten. Después de que ambos hayan realizados sus nuevas peleas (organizadas para aumentar la expectación del duelo), o cuando se alcance la fecha del 31 de mayo, los dos contendientes tendrán 15 días para negociar su enfrentamiento, que de no concretarse llevaría a la organización de una subasta. Del mismo modo, si uno de ellos decidiese no pelear o no se adhiriese a los requerimientos del campeonato sería desposeído.
Como se dice en el artículo, ambas partes han mostrado buena disposición para realizar el choque, por lo cual, y aunque muchos (y de forma justificada) se mostraban escépticos con la realización de la pelea, ésta podría materializarse quizás en el mes de septiembre del próximo año. Siendo esto así, claro está, sólo si Álvarez aceptase cumplir con sus obligaciones y combatir en el límite de las 160 libras, algo que parece estar dispuesto a hacer viendo el progreso de las negociaciones. Se espera que la defensa voluntaria de Álvarez se produzca a principios del mes de mayo contra un rival por concretar, mientras que Golovkin regresará en primavera, pudiendo ser su posible rival el mandatorio IBF Tureano Johnson o el ganador del Lee-Saunders entre otros.
Como se dice en el artículo, ambas partes han mostrado buena disposición para realizar el choque, por lo cual, y aunque muchos (y de forma justificada) se mostraban escépticos con la realización de la pelea, ésta podría materializarse quizás en el mes de septiembre del próximo año. Siendo esto así, claro está, sólo si Álvarez aceptase cumplir con sus obligaciones y combatir en el límite de las 160 libras, algo que parece estar dispuesto a hacer viendo el progreso de las negociaciones. Se espera que la defensa voluntaria de Álvarez se produzca a principios del mes de mayo contra un rival por concretar, mientras que Golovkin regresará en primavera, pudiendo ser su posible rival el mandatorio IBF Tureano Johnson o el ganador del Lee-Saunders entre otros.
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domingo, 22 de noviembre de 2015
Miguel Cotto - Saúl Álvarez (21/11/2015)
Mandalay Bay, Las Vegas, Estados Unidos.
El cinturón mundial WBC del peso medio sólo en juego para Álvarez.
Sabiendo que sólo con movilidad, velocidad y técnica (y evitando a toda costa las cuerdas) podía lograr el triunfo, Cotto abriría la pelea con un boxeo dinámico que durante un buen número de asaltos cumplió con lo requerido. Desplazándose con pasos laterales, realizando ofensivas entrando y saliendo o simplemente esperando el paso adelante de su rival para atacar, el excampeón medio controlaría inicialmente las acciones, utilizando para ello sobre todo un buen y repetido jab al igual que su excelente gancho de mano adelantada. Así, acelerando todavía más sus pasos cuando la presión de su oponente se intensificaba, pudo mantener cierta ventaja táctica, aunque Álvarez no tardaría en reaccionar. En el tercer asalto el "Canelo" vería premiada su insistencia ofensiva impactando varias derechas directas de notable claridad además de algún hook zurdo en los eventuales y breves cruces de golpes que se producían.
Pronto quedó claro que el combate iba a ser una pugna entre frecuencia y potencia, dado que las más numerosas manos lanzadas por Cotto eran compensadas por los más aislados pero también más fuertes puños de Álvarez, por lo que, de ese modo, las mejores acciones de ambos se intercalaron. Cuando Cotto realizaba ofensivas breves, repitiendo con su izquierda el gancho o combinando pocos uppercuts y hooks, lograba tener éxito, pero si sus ataques se prolongaban demasiado no tardaba en recibir duros contragolpes en directo o hook zurdo que le frenaban en su empuje. Del mismo modo, Álvarez conseguía eventualmente acortar la distancia e impactar golpes de poder que, aunque aislados, le valían para anotarse el round y superar el esfuerzo realizado por su oponente.
Pasado el ecuador de la pelea, ésta comenzó a decantarse más, y tras un séptimo round en el que Álvarez realizó buenas esquivas y alcanzó al contragolpe a su rival, el mexicano tendría uno de sus mejores rounds en el octavo, cuando su adversario cometió el terrible error de intercambiar golpes en corta, permitiendo que el "Canelo" explotase lo mejor de su repertorio de curvos para impactar potentes manos. Posteriormente a este asalto, Cotto tuvo unos instantes de menor actividad, pareciendo estar padeciendo algo de cansancio por su continuo movimiento, a la vez que podía tener alguna duda táctica. En todo caso, estos momentos de falta de resolución se prolongaron poco tiempo, y tras encajar duros uppercuts y ganchos en el noveno episodio, el puertorriqueño caminaría el ring sin cesar y ya hasta el desenlace. Finalmente, y aunque Cotto eludiría bastantes ataques y usaría con efectividad el jab, Álvarez cerraría bien la pelea en un doceavo asalto más intenso en el que nuevamente haría valer su potencia de golpeo.
El enfrentamiento, una vez concluido y evaluándolo globalmente, no había sido el combate del año, aunque sin duda fue una buena, entretenida y contendida pelea entre dos campeones que habían ofrecido planteamientos opuestos y que habían tenido respectivos momentos de ventaja durante el cruce. Por ello, se podían esperar unas puntuaciones ajustadas, aunque estas no estuvieron ni si quiera cerca de serlo, ya que los jueces dieron la victoria de forma unánime a Sául "Canelo" Álvarez 46(32KO)-1-1 con unas inaceptablemente amplias tarjetas de 117-111, 118-110 y un simplemente repulsivo 119-109. Y es que es injustificable el hecho de que Dave Moretti le otorgue un único round a Cotto, dando alas con su arbitrariedad y negligencia a quienes piensan que las puntuaciones pueden estar prefijadas. Dejando de lado este hecho, parece evidente que la iniciativa en el ataque y la potencia de pegada de Álvarez fueron los principales factores valorados por los jueces y las claves de su victoria, siendo por otro lado los jabs de Cotto 40(33KO)-5(2) claramente minusvalorados, en una actuación por lo demás meritoria y mejor de la esperada.
Respecto al futuro del nuevo campeón WBC del peso medio, en principio Óscar de la Hoya señaló su intención de que Álvarez pelee en el mes de mayo y posteriormente en septiembre, aunque la gran pregunta es quién será su rival. En principio el retador mandatorio es un Golovkin al que dice que quiere enfrentarse, pero no en el límite medio sino en un peso pactado, por lo que habrá que aguardar a las decisiones de ambos contendientes y a la postura del Consejo para terminar por ver cual será la resolución, pudiendo incluso terminar el asunto con Álvarez dejando vacante su cinturón. De todos modos, sin enfrentar a Golovkin, Álvarez no encontrará bolsas tan grandes ni tanta atención con otros púgiles del peso medio, por lo que si no se midiese al kazajo debería tratar de buscar a la élite del peso superwelter.
El cinturón mundial WBC del peso medio sólo en juego para Álvarez.
Sabiendo que sólo con movilidad, velocidad y técnica (y evitando a toda costa las cuerdas) podía lograr el triunfo, Cotto abriría la pelea con un boxeo dinámico que durante un buen número de asaltos cumplió con lo requerido. Desplazándose con pasos laterales, realizando ofensivas entrando y saliendo o simplemente esperando el paso adelante de su rival para atacar, el excampeón medio controlaría inicialmente las acciones, utilizando para ello sobre todo un buen y repetido jab al igual que su excelente gancho de mano adelantada. Así, acelerando todavía más sus pasos cuando la presión de su oponente se intensificaba, pudo mantener cierta ventaja táctica, aunque Álvarez no tardaría en reaccionar. En el tercer asalto el "Canelo" vería premiada su insistencia ofensiva impactando varias derechas directas de notable claridad además de algún hook zurdo en los eventuales y breves cruces de golpes que se producían.
Pronto quedó claro que el combate iba a ser una pugna entre frecuencia y potencia, dado que las más numerosas manos lanzadas por Cotto eran compensadas por los más aislados pero también más fuertes puños de Álvarez, por lo que, de ese modo, las mejores acciones de ambos se intercalaron. Cuando Cotto realizaba ofensivas breves, repitiendo con su izquierda el gancho o combinando pocos uppercuts y hooks, lograba tener éxito, pero si sus ataques se prolongaban demasiado no tardaba en recibir duros contragolpes en directo o hook zurdo que le frenaban en su empuje. Del mismo modo, Álvarez conseguía eventualmente acortar la distancia e impactar golpes de poder que, aunque aislados, le valían para anotarse el round y superar el esfuerzo realizado por su oponente.
Pasado el ecuador de la pelea, ésta comenzó a decantarse más, y tras un séptimo round en el que Álvarez realizó buenas esquivas y alcanzó al contragolpe a su rival, el mexicano tendría uno de sus mejores rounds en el octavo, cuando su adversario cometió el terrible error de intercambiar golpes en corta, permitiendo que el "Canelo" explotase lo mejor de su repertorio de curvos para impactar potentes manos. Posteriormente a este asalto, Cotto tuvo unos instantes de menor actividad, pareciendo estar padeciendo algo de cansancio por su continuo movimiento, a la vez que podía tener alguna duda táctica. En todo caso, estos momentos de falta de resolución se prolongaron poco tiempo, y tras encajar duros uppercuts y ganchos en el noveno episodio, el puertorriqueño caminaría el ring sin cesar y ya hasta el desenlace. Finalmente, y aunque Cotto eludiría bastantes ataques y usaría con efectividad el jab, Álvarez cerraría bien la pelea en un doceavo asalto más intenso en el que nuevamente haría valer su potencia de golpeo.
El enfrentamiento, una vez concluido y evaluándolo globalmente, no había sido el combate del año, aunque sin duda fue una buena, entretenida y contendida pelea entre dos campeones que habían ofrecido planteamientos opuestos y que habían tenido respectivos momentos de ventaja durante el cruce. Por ello, se podían esperar unas puntuaciones ajustadas, aunque estas no estuvieron ni si quiera cerca de serlo, ya que los jueces dieron la victoria de forma unánime a Sául "Canelo" Álvarez 46(32KO)-1-1 con unas inaceptablemente amplias tarjetas de 117-111, 118-110 y un simplemente repulsivo 119-109. Y es que es injustificable el hecho de que Dave Moretti le otorgue un único round a Cotto, dando alas con su arbitrariedad y negligencia a quienes piensan que las puntuaciones pueden estar prefijadas. Dejando de lado este hecho, parece evidente que la iniciativa en el ataque y la potencia de pegada de Álvarez fueron los principales factores valorados por los jueces y las claves de su victoria, siendo por otro lado los jabs de Cotto 40(33KO)-5(2) claramente minusvalorados, en una actuación por lo demás meritoria y mejor de la esperada.
Respecto al futuro del nuevo campeón WBC del peso medio, en principio Óscar de la Hoya señaló su intención de que Álvarez pelee en el mes de mayo y posteriormente en septiembre, aunque la gran pregunta es quién será su rival. En principio el retador mandatorio es un Golovkin al que dice que quiere enfrentarse, pero no en el límite medio sino en un peso pactado, por lo que habrá que aguardar a las decisiones de ambos contendientes y a la postura del Consejo para terminar por ver cual será la resolución, pudiendo incluso terminar el asunto con Álvarez dejando vacante su cinturón. De todos modos, sin enfrentar a Golovkin, Álvarez no encontrará bolsas tan grandes ni tanta atención con otros púgiles del peso medio, por lo que si no se midiese al kazajo debería tratar de buscar a la élite del peso superwelter.
martes, 17 de noviembre de 2015
La WBC desposee de su cinturón mundial del peso medio a Miguel Cotto
Restando cuatro días para que Miguel Cotto 40(33KO)-4(2) y Saúl Álvarez 45(32KO)-1-1 se enfrenten en uno de los combates más esperados del año, la WBC ha hecho pública una nota en la que señala que deja de considerar como su campeón mundial del peso medio al púgil puertorriqueño. Según afirma dicha información "Miguel Cotto y su promotora Roc Nation, no aceptaron cumplir con las normas y reglamento WBC, mientras que Saúl Álvarez ha acordado en hacerlo"[...]"con efecto inmediato se ha retirado el reconocimiento de Miguel Cotto como Campeón Mundial WBC de peso medio. Si Saúl "Canelo" Álvarez gana la pelea contra Cotto, se le reconocerá como el Campeón Mundial WBC de peso medio". Posteriormente, el artículo se limita a redundar en los mismos argumentos arriba mencionados, sin expandir los motivos de dicha decisión, a la vez que cierra con un autoensalzamiento del Consejo como institución.
Aunque las explicaciones son muy pobres, las noticias se han sucedido en las últimas horas, y el mismo Mauricio Sulaimán ha afirmado que el motivo es que Cotto y su promotora se negaron a pagar la cuota para la sanción del combate como pelea mundial, que ascendería a 300.000 dólares. Como se argumenta desde diversas fuentes, este impago habría sido motivado por el hecho de que Cotto pensaba dejar vacante su cinturón si lograba retenerlo el próximo sábado, motivo por el cual no encontró necesario adherirse a las estipulaciones de dicho organismo. Entre las obligaciones del Consejo se encontraba también la orden de batirse de forma mandatoria al titular interino WBC Gennady Golovkin, púgil al que actualmente parece imposible que Cotto se enfrente.
Con el cinturón vacante, sólo el resultado del combate Cotto-Álvarez terminará por resolver quien es el nuevo campeón, y es que si gana Cotto el cinturón mundial irá a parar a manos de Golovkin, que será ascendido a la condición de monarca absoluto sin tener que pelear. Por otro lado, si gana Álvarez éste será nombrado campeón, algo que podría ser temporal si no aceptase enfrentar de forma obligatoria a Golovkin en su siguiente pelea, duelo que del mismo modo parece muy difícil de realizar por la negativa de Álvarez a pelear en el límite de las 160 libras o 72,6 kilogramos. Por ello, parece muy posible que Golovkin termine el año como triple monarca WBA, WBC e IBF, restándole solamente por obtener el cinturón WBO que actualmente posee Andy Lee.
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viernes, 14 de agosto de 2015
Confirmado oficialmente Miguel Cotto vs. Saúl Álvarez el 21 de noviembre
De esta forma ambos enmiendan la decepcionante cancelación de negociaciones para un cruce en el pasado mayo, consiguiendo sacar adelante unas nuevas conversaciones que se han materializado en un enfrentamiento que algunos tildan de "combate del año". Y no sólo eso, sino que hay quienes van más allá y señalan que podría ser uno de los mejores combates de todos los tiempos a diferencia del tan criticado Mayweather-Pacquiao. El mismo Cotto ha contribuido a ello señalando que su objetivo es dar una espectacular pelea que haga olvidar la decepción que el llamado Combate del Siglo provocó en muchos aficionados y críticos.
El encuentro, que será retransmitido por HBO en su modalidad de pago por visión, ha sido pactado al peso de 155 libras (70,3 Kg.) o sea a 5 del límite máximo de la división del peso medio, de igual forma que hubieron otros dos catchweights en los combates que Cotto ha disputado en la categoría. Álvarez llegará a este combate tras firmar en mayo quizás su mejor victoria noqueando en tan solo tres asaltos al durísimo pegador James Kirkland, mientras que Cotto lo hará tras batir en junio al excampeón Daniel Geale por KO Técnico en cuatro asaltos y también con una gran actuación. Según se apunta, Cotto podría ingresar más de 30 millones de dólares por el combate mientras que Álvarez podría llegar a superar los 10.
Si el interés por la última parte de la temporada no fuese grande ya con el Golovkin-Lemieux o el Klitschko-Fury, junto a otros encuentros que pronto podrían ser confirmados, se añade un interesantísimo Cotto-Canelo cuyo ganador se vería lanzado a una nueva excelente contienda. Y es que según se pronunció la WBC, el vencedor debería medirse de forma mandatoria a Gennady Golovkin, titular interino del Consejo en el peso medio, si éste vence su cruce de octubre. Aunque esta proyección no es la única que se realiza, ya que entre los rumores incluso se menciona la posibilidad de que el vencedor se pueda medir a Mayweather en una 50ª pelea.
domingo, 10 de mayo de 2015
Saúl Álvarez - James Kirkland (9/5/2015)
Minute Maid Park, Houston, Estados Unidos. Peso Superwelter.
Una pelea intensa aunque breve es la que ofrecieron Álvarez y Kirkland, con cambios de iniciativa, caídas y duros intercambios, cerrada con un brutal KO.
La estrategia elegida por Kirkland fue presionar desde el inicio y sin dejar espacios tratar de sobrepasar a su rival por volumen de golpes. Así, con el tañido inicial el púgil estadounidense avanzaría lanzando la izquierda directa, aunque era respondido por un 1-2 del "Canelo". Después de una breve entrada en clinch, y con la presión del local reanudada, Kirkland llevaba contra las cuerdas al boxeador mexicano y le lanzaba combinaciones de uppercuts y de ganchos que mayoritariamente erraban su objetivo al estrellarse en la cerrada guardia de Álvarez, aunque conseguía conectar el directo zurdo al igual que su rival un potente hook diestro a la contra.
Tras una nueva entrada en clinch esta primera ofensiva quedaba detenida. Con cierto espacio entre ambos Álvarez aprovechaba para conectar el hook al rostro con su mano adelantada y el directo diestro aislado, golpes que Kirkland pareció sentir. Con el estadounidense en las cuerdas "Canelo" le impactaba un gancho de izquierda al cuerpo y seguidamente una potente derecha recta al mentón que lo derribaba, aunque su oponente se alzaría durante la cuenta. Pese a haber comenzado el asalto arrinconando a su rival, Kirkland terminaba encerrado y tocado por una tenaz serie de hooks, uppercuts y directos.
En el segundo episodio sería Álvarez quien arrancaría llevando a las cuerdas a su adversario, donde buscando el desenlace conectaría fuertes cruzados de izquierda, ganchos al cuerpo y su peligrosa diestra. Tras poder contragolpear con su hook de izquierda al rostro por dos veces, un Kirkland parcialmente recuperado tomaría la iniciativa y reanudaría su férrea presión, aunque una vez en la distancia corta, como había hecho anteriormente, erraría la mayoría de sus golpes.
Finalmente se entraría en el tercer asalto, el que sería el de la conclusión, en el cual, respondiendo una entrada de Kirkland, Álvarez anunciaría su peligro al contragolpe con un 2-1 y con un posterior hook de mano adelantada. Poco tiempo después su amenaza se veía materializada cuando al lanzar Kirkland un directo zurdo éste era alcanzado y derribado por un uppercut diestro. Con esta segunda caída y habiendo mostrado anteriormente signos de desgaste, era claro que este podría ser un punto de inflexión en la pelea, algo no desaprovechado por el "Canelo", que se abalanzaría sobre su adversario y amagando con un directo zurdo al cuerpo le impactaba un potentísimo cruzado diestro al mentón que tumbaba brutalmente a Kirkland y le dejaba tendido sin poder continuar.
De esta forma Saúl "Canelo" Álvarez 45(32KO)-1-1 en tan solo tres asaltos de pelea se hacía con una victoria por KO ante un peligrosísimo rival como el noqueador Kirkland 32(28KO)-2(2). La clave de la victoria de Álvarez estuvo en saber soportar las arremetidas pacientemente utilizando su buena guardia y aprovechar el cansancio y los descuidos defensivos de su rival para conectar manos decisivas desde la distancia media que Kirkland no pudo encajar. Pese a esta gran victoria del "Canelo" Álvarez, es justo decir que Kirkland no podría llegar en las mejores condiciones tras estar 17 meses inactivo y con un reciente cambio de entrenador, aunque en cualquier caso sus forma de encarar su carrera no puede ser utilizada como una excusa para esta clara derrota.
Con este triunfo, que algunos medios cuentas ya como una de sus mejores victorias, la pregunta es quien será el próximo oponente de Álvarez, algo que al terminar la pelea el promotor Óscar de la Hoya no reveló, pero mencionó como posibles rivales a Miguel Cotto, Manny Pacquiao o Lucas Matthysse, entre otros. Sin duda si se concretasen cualquiera de estas peleas podríamos estar nuevamente ante cifras impresionantes de asistencia y de ingresos.
Una pelea intensa aunque breve es la que ofrecieron Álvarez y Kirkland, con cambios de iniciativa, caídas y duros intercambios, cerrada con un brutal KO.
La estrategia elegida por Kirkland fue presionar desde el inicio y sin dejar espacios tratar de sobrepasar a su rival por volumen de golpes. Así, con el tañido inicial el púgil estadounidense avanzaría lanzando la izquierda directa, aunque era respondido por un 1-2 del "Canelo". Después de una breve entrada en clinch, y con la presión del local reanudada, Kirkland llevaba contra las cuerdas al boxeador mexicano y le lanzaba combinaciones de uppercuts y de ganchos que mayoritariamente erraban su objetivo al estrellarse en la cerrada guardia de Álvarez, aunque conseguía conectar el directo zurdo al igual que su rival un potente hook diestro a la contra.
Tras una nueva entrada en clinch esta primera ofensiva quedaba detenida. Con cierto espacio entre ambos Álvarez aprovechaba para conectar el hook al rostro con su mano adelantada y el directo diestro aislado, golpes que Kirkland pareció sentir. Con el estadounidense en las cuerdas "Canelo" le impactaba un gancho de izquierda al cuerpo y seguidamente una potente derecha recta al mentón que lo derribaba, aunque su oponente se alzaría durante la cuenta. Pese a haber comenzado el asalto arrinconando a su rival, Kirkland terminaba encerrado y tocado por una tenaz serie de hooks, uppercuts y directos.
En el segundo episodio sería Álvarez quien arrancaría llevando a las cuerdas a su adversario, donde buscando el desenlace conectaría fuertes cruzados de izquierda, ganchos al cuerpo y su peligrosa diestra. Tras poder contragolpear con su hook de izquierda al rostro por dos veces, un Kirkland parcialmente recuperado tomaría la iniciativa y reanudaría su férrea presión, aunque una vez en la distancia corta, como había hecho anteriormente, erraría la mayoría de sus golpes.
Finalmente se entraría en el tercer asalto, el que sería el de la conclusión, en el cual, respondiendo una entrada de Kirkland, Álvarez anunciaría su peligro al contragolpe con un 2-1 y con un posterior hook de mano adelantada. Poco tiempo después su amenaza se veía materializada cuando al lanzar Kirkland un directo zurdo éste era alcanzado y derribado por un uppercut diestro. Con esta segunda caída y habiendo mostrado anteriormente signos de desgaste, era claro que este podría ser un punto de inflexión en la pelea, algo no desaprovechado por el "Canelo", que se abalanzaría sobre su adversario y amagando con un directo zurdo al cuerpo le impactaba un potentísimo cruzado diestro al mentón que tumbaba brutalmente a Kirkland y le dejaba tendido sin poder continuar.
De esta forma Saúl "Canelo" Álvarez 45(32KO)-1-1 en tan solo tres asaltos de pelea se hacía con una victoria por KO ante un peligrosísimo rival como el noqueador Kirkland 32(28KO)-2(2). La clave de la victoria de Álvarez estuvo en saber soportar las arremetidas pacientemente utilizando su buena guardia y aprovechar el cansancio y los descuidos defensivos de su rival para conectar manos decisivas desde la distancia media que Kirkland no pudo encajar. Pese a esta gran victoria del "Canelo" Álvarez, es justo decir que Kirkland no podría llegar en las mejores condiciones tras estar 17 meses inactivo y con un reciente cambio de entrenador, aunque en cualquier caso sus forma de encarar su carrera no puede ser utilizada como una excusa para esta clara derrota.
Con este triunfo, que algunos medios cuentas ya como una de sus mejores victorias, la pregunta es quien será el próximo oponente de Álvarez, algo que al terminar la pelea el promotor Óscar de la Hoya no reveló, pero mencionó como posibles rivales a Miguel Cotto, Manny Pacquiao o Lucas Matthysse, entre otros. Sin duda si se concretasen cualquiera de estas peleas podríamos estar nuevamente ante cifras impresionantes de asistencia y de ingresos.
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