martes, 8 de septiembre de 2015

Diego de la Hoya - Jesús Ruiz (4/9/2015)

Belasco Theater, Los Angeles, Estados Unidos. 
En juego el título WBC juvenil del peso supergallo.

El prospecto De La Hoya afrontaba la primera prueba de fuego de su carrera ante un púgil que le cuadriplicaba en combates disputados y que incluso había sido retador mundial en una ocasión. De todas forma el invicto púgil no tuvo las dificultades que se le podían esperar ante tan dura prueba sino que obtuvo una victoria contundente, en la que nuevamente certificó su enorme proyección a la vez que dejaba grandes detalles de calidad. El control del encuentro estuvo durante casi todo el tiempo en su mano, realizando un magnífico manejo de la distancia que le permitía esquivar la gran mayoría de los rectos de Ruiz, casi la totalidad en ciertos rounds. Por otro lado, en ataque De La Hoya se mostraba acertadísimo, impactando afilados 1-2 y 2-1 que eran facilitados por la apertura de guardia a la que llevaban sus ganchos encadenados con variación de altura y trayectoria.
 
Cuando Ruiz, controlado en la distancia larga e incluso desestabilizado en el tercer asalto, comenzó a intensificar sus pasos con mayor tesón para tratar de llevar el encuentro a la corta, De La Hoya no se dejaría llevar a ese terreno. Acentuando su desplazamiento lateral y ofreciendo un excelente boxeo a la contra anotaría clarísimas manos en directo, gancho zurdo o cruzado diestro que a la vez que frenaban a su contrincante le abrían la puerta a uppercuts de ambas manos que entraban con notable potencia. Así, muy acertado cuando pasaba al ataque y aún más cuando contragolpeaba, De La Hoya pronto comenzó a desdibujar totalmente a un Ruiz que con la mayoría de sus puños golpeaba al aire, errores que le llevaban en bastante ocasiones a recibir nuevas ofensivas desde los ángulos. Cerca de la mitad de la pelea Ruiz, un tanto a la desesperada, trataría de reaccionar a base de mayor empuje y conseguiría anotar algunas combinaciones de ganchos al cuerpo y algún buen hook zurdo aislado, pero muy pronto fue frenado nuevamente por las diagonales de su rival y sus ataques en 1-2-1 o 1-2-golpe curvo.

En la parte final del encuentro, a pesar de que De La Hoya sufrió un corte en su ojo derecho a consecuencia de un cabezazo involuntario (Ruiz entraba en algunas ocasiones con la cabeza por delante) y de que era posible que se viese afectado por la falta de adaptación a los diez asaltos, igualmente mantendría el dominio del enfrentamiento. Haciendo fallar a su adversario una y otra vez y siguiendo aplicando su buen desplazamiento y sus acertadísimos contragolpes, De La Hoya incluso haría pasar algunos nuevos apuros a Ruiz, que tuvo problemas al encajar un inesperado 2-1 que fue el enésimo que recibió en la pelea. Tras establecer nuevas derechas directas aisladas y ofreciendo contundentes uppercuts diestros terminaría un combate en el que De La Hoya lució a un gran nivel. Esto se reflejó en las tarjetas de los jueces que con doble 100-90 y un 99-91 le otorgaron la victoria por decisión unánime.

Muchos han señalado que un Diego de la Hoya 12(7KO)-0 debutante en 2013 parecía de los dos contendientes el que poseía más de cuarenta victorias y no al revés. Y es que su madurez boxística es manifiesta, aplicando esquemas tácticos variados con enorme soltura y facilidad, algo que le hace parecer muchísimo más experimentado de lo que verdaderamente es. Ruiz 34(23KO)-7(3)-5 no era en absoluto un rival asequible (como demostró en su duelo con Santa Cruz igualando las acciones por varios asaltos) y no le faltó voluntad para tratar de conseguir la victoria, pero simplemente el dinamismo, la precisión y la velocidad de manos de su adversario fueron tan bien aplicados que impidiron su mejor boxeo y que progresase su valerosa busca de los intercambios de golpes. Por todo ello, De La Hoya ha dado con este meritorio triunfo un gran paso adelante en cuanto a su consideración, dejando de ser definitivamente un simple joven púgil con potencial para ser valorado sin dudas como un boxeador que en el futuro, no muy lejano, llegará a disputar un título mundial. 

En cualquier caso no hay que olvidar que sólo posee 12 peleas y que todavía resta por saber si su suficiencia podrá seguir mostrándose en los duelos contra la élite de la división. Para ello quizás haya que esperar varios meses más, aunque la victoria de Ruiz establece ya muy alto el listón de cual debe de ser la calidad de sus próximos contrincantes. De momento en la próxima actualización (ya en la del mes de octubre) De La Hoya debería aparecer entre los primeros 40 clasificados del ranking WBC y aspirar a corto plazo a situarse rozando el top 15.

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